domingo, julio 22, 2012

LAS XANAS VUELVE A LOS CASTILLINOS EN UNA GRAN JORNADA MONTAÑERA


21 de julio de 2012

Hoy tenemos por delante una de esas rutas que crean ilusión y también, por qué no decirlo, un cierto regusto de temor. Explicable del todo: aparte de necesitarse una forma física y un entrenamiento adecuados, además de no padecer ningún inconveniente físico que te impida gatear por esas laderas, también hace falta un punto de osadía para adentrarse por las torres de los titanes.

Madrugamos, pero no más que en otras ocasiones, porque Las Ubiñas, es nuestro parque natural, nuestro destino inevitable, nuestros Picos de Europa en pequeño.  Diez menos cuarto en Torrebarrio. Pista adelante. Vista clara a nuestra meta: la única y pequeña brecha que se abre en el murallón que va de la Ubiña grande a la Muesca de Colines. Mil setenta metros de desnivel. Mil setenta que habrá que patear en continua superación. Hay ganas de superarse. Más de la mitad del grupo ya estuvo aquí. La última vez con la inestimable ayuda de Manolo y Jorge.

Tardamos una hora y veinte minutos en llegar a la riega que baja de los Fontanales.  Ya han caído seiscientos y pico metros. Las pistas siempre necesarias, pero tan monótonas... En media hora más, en la fuente. Pequeña discusión sobre por dónde afrontar la subida. Todo el mundo de acuerdo en una cosa: hay que evitar el pedrero. Está bien plantear una ruta fijada y sus posibles alternativas. Adentrarse por estos precipicios sin conocer dónde te metes es una temeridad.

Vamos subiendo por la zona herbosa. Los recuestos son bien duros, pero hay una pequeña repisa al final que permite cruzar por encima del pedrero. Alguien se atasca en el pedrero. Hasta siete caballeros forman una guardia de seguridad. Mejor por los senderillos del ganado. Atentos a la piedrilla suelta. Hay que tirar más a la izquierda.

Confundidos por algunos jitos nos pasamos un tanto. Ya estamos en franca trepada buscando un corredor que corta en diagonal. La palabra clave a partir de aquí es “¡piedra…!”. Y bien cierto que la usamos. Los canalizos ascendentes son una trampa para no avisados. No se puede apoyar la bota e intentar rectificar luego. No se puede apoyar el bastón en cualquier sitio. Mejor subir bastante pegados unos a otros. Ayudarse, ir marcando los pasos, aquí hay un apoyo, allí tienes un escalón...

Saliendo de la herradura que tuvimos que realizar las cosas están más claras, ¡estamos en la canal de la puerta del arco! Su fondo es el inmenso arco que está rematado en triángulo. Hacia allí subimos atrapados en su belleza. Aquí hay que pegarse a la peña de la izquierda. Esta es la entrada al circo de las cumbres, puro arte gótico.

Es la una de la tarde. Tres horas y cuarto de subida. El lado asturiano, tímido, escondido por las nieblas. Algunos hacen alto con el “ya estuvo bien” en la boca. Otros catorce osados quieren hollar el templo de las águilas. Seguir subiendo por el canalizo en tubo que te deja en el Segundo Castillín. Hay que volver a pegarse a la izquierda todo lo posible. “Por favor, comprobad los agarres antes de izaros, que la roca a veces se deshace en las manos”. Sólo se tarda una media hora al Segundo Castillín. Miguel y yo nos asomamos a una enorme ventana que suele pasar desapercibida. Pavoroso.  Afortunadamente no se ve el final por la niebla que entra a chorros. Hay una trepadilla final para llegar al elegante buzón. Bandera de Asturias e himno incluidos en un arranque espontáneo y emocionado. Curioseamos también por el tubo que baja por detrás y que permite bordear el Tercer Castillín para subir al cercano Siete. ¡Qué recuerdos nos trae esta magnífica y exigentísima subida! Bajamos con precaución. El piso de grijo es una trampa deslizante.

La subida al Primer Castillín es muy entretenida. Se empieza en un canalizo a la derecha que tiene buenos asideros. Luego hay que hacer una vira diagonal en ascenso permanente que en algún momento deja de tener “pasamanos”. La gente tiene experiencia y se practica mucho la subida por chimenea en oposición. La niebla entra a raudales por todas las ventanas.           

Nos encontramos todos en la repisa de inicio. La niebla tapa toda Asturias. Un poco más a la derecha arranca la canal de bajada. Es delicada por el piso y la inclinación.  Algún bastón provoca una “cascada” de piedrecillas sin mayor importancia, pero el aviso está dado. La cascada ha resonado en el silencio. Saliendo de las tres lazadas más comprometidas, entramos a una pedriza de las de verdad. De las que se pueden hasta esquiar. Lo intentamos bajando a velocidad y cargando buen número de piedrecitas en las botas. Hacemos un escándalo que tiene que resonar en todo el valle de Covarrubia. Tras pasar por los verticales roquedos de las Cinchas del Plano caemos en la senda Les Merines. Hemos atravesado la nube. Después de tanta caliza el verde asturiano es un descanso. El refugio del Meicín allí abajo. Las cervecillas del refugio están bien ganadas. Una gran jornada montañera como pocas. Un grupo bravo.

Bajamos a Tuiza a comer. Hay hambre de veras y damos cuenta de nuestras viandas con alegría. Nos quedan un par de cajas de sidra donde Requejo para redondear el día. Allá vamos.

La próxima semana el grupo visitará el Mampodre con subida desde Maraña a la Cruz y al Covento para volver otra vez a Maraña. Quien no conozca este circo no se lo puede perder. Como parte de la directiva se va de actividad por los Pirineos, hay que contactar con Lia en el 659504986. No quedan muchas plazas. Hay quien piensa que es el momento de dar un golpe de estado. ¡Venga animaros, que os dejamos los trastos!

FRESINES

miércoles, julio 11, 2012

LAS XANAS SUBE A LA PEÑA CHANA ENTRE BRUMAS Y NIEBLAS


7 de julio de 2012

Seguimos en lo mismo. No hay verano que valga. Hicimos nuestra salida bajo unos nubarrones espesos. No llovía pero la amenaza estaba sobre nuestras cabezas. Entramos por León a La Cueta. Los peores pronósticos estaban por el norte de Castilla.

Sin arredrarnos ante el mal tiempo, ya más que resignados a él, empezamos en La Cueta, pueblo leonés muy adecentado. De él salen tres ríos con sus tres valles correspondientes, más un cuarto sendero hacia el puerto  de Somiedo. Nosotros elegimos la pradería de Los Espinos que, bordeando los Picos Blancos por nuestra derecha, nos dejaron debajo de la Peña Chana. En este momento estamos dentro de la nube. Otra vez toca mojadura. Entramos por la canal sureste que nos lleva directamente a la cumbre. Es trabajosa y más por la piedrecilla suelta que convierte el andar en inseguro. Ahora la niebla ya es lluvia. No hay sitio para los paraguas pues toda nuestra atención está en el piso.

En menos de dos horas desde que empezamos en La Cueta hacemos cumbre. Hace bastante frío. Las bicicletas son para el verano y los guantes para el invierno. ¡Ja! Será en otra parte... Con las manos amoratadas es un triunfo cerrar una cremallera. Escapamos rápido. En lugar de bajar hacia el norte, preferimos desandar lo subido para volver al collado del Alto del Mojón.

En Asturias hace mucho mejor tiempo. Por lo menos no llueve y a ratos hace un amago de sol. El paisaje desde aquí es una sucesión de praderías intensamente verdes entre montañas verticales. Las paredes de estas están muy fracturadas en bruscos sinclinales. Somiedo siempre fue una geografía atormentada. Sin embargo hoy nos enseña su cara más amable.

Por muy buena pista y en sucesivas bajadas llegamos a la braña de Sousas. Los corros están en muy distintos grados de conservación. Los hay pequeñitos y uno impresionantemente grande con sus lajas de piedra cerrando los techos. La gravedad, que es enemigo de los tejados, aquí se convierte en un aliado de los arriesgados pastores con técnicas aprendidas desde el neolítico. Uno de los corros semiderruido pone en evidencia el tamaño de las piedras usadas para formar las cúpulas.

El ganado pasta en los alrededores. Espléndido año de pastos. Aquí se está bien y la temperatura, aunque otoñal, es agradable. Salimos después de hacer las fotos de rigor. Pasamos por la braña de Fuexos. Se ven algunos teitos a media montaña. Somiedo, solitaria comarca, gente astuta y autosuficiente. El valle es digno de un pintor romántico que sepa utilizar variados tonos de verdor.

La pista gira al este y, atravesando un bosque de ribera, nos deja a la entrada de Valle de Lago. El pueblo está bien arreglado, lleno de construcciones nuevas, algunas imitando teitos. Sólo hay un problema: está casi vacío. Será el mal tiempo, será la crisis, pero el caso que el turismo no ha subido. Los caballos de alquiler se aburren contra la tapia. Hoy no van a tener trabajo. Y eso es malo.

El autocar conducido por Alex nos hace el favor de subir junto al bar en el que vamos a comer. De normal, con los coches aparcados a ambos lados de la calle principal no hubiera podido pasar y habríamos tenido que bajar hasta el Coto de Buenamadre para poder regresar.

Descontando el frío de la cumbre y la falta de visibilidad podemos apuntar la jornada montañera como positiva. La vuelta en el autocar se presta a gran cachondeo. Ha vuelto Pablo, la alegría de la huerta. La risa está garantizada y nos queda a todos claro, pero claro clarísimo, que todas las excursiones tienen que pasar por Teverga. Fin de las risas. La próxima semana más.

Hablando de la próxima semana volvemos a nuestros queridísimos y siempre añorados Picos de Europa. Está vez a la Samelar desde el Jito Escarandi con unos  900 metros de subida y una original bajada por las Verdianas hasta Beges. Es probable que en este viaje tampoco pasemos calor.

FRESINES

martes, julio 03, 2012

EN EL TORRES RODEADOS DE NIEBLA


30 de junio de 2012

            La ley del sábado es implacable. Otros años funcionaba al revés. Pero lo que es en este verano recién estrenado se cumple de manera inexorable. Hasta el viernes tiempo bueno o aceptable. El sábado malísimo y el domingo escampa. Ya lloviznaba en Oviedo. Pero no nos hicimos una idea de lo que nos esperaba.

Subimos hasta la raya con un cielo totalmente gris y cargado. En la Raya entramos por la senda que se abre entre casas de la urbanización.

            Por un buen sendero de ganado fuimos cogiendo altura hasta alcanzar la majada del Torres. Cuatro itinerarios distintos y un solo grupo subiendo. Por Valverde, por la majada del Torres, por el camino de los pastores, y hay los que ascienden por toda la cuerda. Al final nos encontramos en la collada de la Ventanona. El agujero en la roca, bien visible desde el puerto, es como un faro de luz en medio de la tormenta que está a punto de descargar.

            Desde aquí nuestros caminos se diversifican. Un pequeño grupo desciende a la majada de La Almagrera, mientras que el grueso de la tropa ataca la conocida subida del Torres, con sus escarpados abismos. La niebla nos envuelve pronto. Voces poco escuchadas aconsejan volver. Por lo bajinis rezamos para que no llueva en la bajada. El responsable del tiempo no nos hace caso. Cerca de la cima graniza. ¡Esto es verano en la alta montaña! Con más afición que buenas vistas hacemos cumbre. Hace un  frío que pela. Afortunados los que no han dejado en casa los guantes. Una rápida foto de cumbre y para abajo. La roca está resbaladiza ¡Por favor, no volvamos por el camino de subida!

            Los que nos esperan en el valle están metidos en la niebla. Bajan Carrete y Silvio a ayudarles a salir de este lío. No hay visibilidad más allá de los diez o doce metros. Tiramos un poco a ciegas en dirección al Valverde. Con ayuda del GPS y de los exploradores adelantados encontramos un senderuco que faldea sin bajar demasiado. Nos vale de momento. Pero cada vez somos más conscientes de que estamos dando un rodeo que no nos interesa. Nosotros queremos ir a la laguna de la Caballuna. Parada para decidir.

            Lo mejor tirarse ladera abajo hasta buscar un mejor punto de orientación.  La hierba está mojada. Las raicillas que se cruzan continuamente con nuestros pasos hacen que deslicemos con facilidad. Menos mal que nos agarramos con fuerza a los pequeños arbustos. Buen número de resbalones. Pero hemos llegado al valle. Pero ¿dónde estamos? ¿Dónde están Lito y su grupo? Buscando un sitio de mejor cobertura logramos hablar con ellos. No aclaramos nada. Parece que estén mirando al revés que nosotros. Además la conversación se entrecorta.

Despiste con el GPS que no acaba de fijar el verdadero camino. La gente tiene frío y hay que moverse. Decidimos seguir hacia el Norte.

            Ascendemos levemente para dar vista (es un decir) al otro lado del valle. No se ve la laguna, pero tampoco el pico Los Fueyos.  Llovizna.Buscamos un sendero dirección Nornoreste. Puede ser el bueno. Pero acaba en unas Peñas muy verticales y todas valladas porque terminan en un profundo abismo. Por aquí imposible bajar. Buscamos camino de nuevo: o más arriba o por el oeste. Por arriba sube mucho: podría ser la conexión con la Almagrera. Por abajo y dando un buen rodeo logramos bajar una sucesión de suaves colinas. La laguna de La Caballuna a la vista. Por fin tenemos un punto claro de orientación. Hemos pasado por entre la nube a la zona de los Puertos de Contorgán. Una maravillosa sucesión de suaves praderías. Abundante ganado. Una vaca recién muerta de parto. Bordeamos la laguna para bajar por la Majada Escosura. Luego el camino es un sendero entre acebos que sigue la riega L’Alegría. En el siguiente mayau la pradería es muy herbosa. No se ve ningún pico. Por increíble que parezca  volvemos a perder el camino. Un explorador se adelanta para buscar paso por la riega. Maldita sea como resbala. Los felechos nos llegan hasta el hombro. Festín para garrapatas, eso es lo que somos hoy.

            Se acaba el sufrimiento. Apuramos el regato hasta el final. Y zas: aquí está el puente. Tres cuartos de hora dando vueltas. Logramos conectar con Lito. Se han vuelto para La Raya totalmente desorientados por el nublo. Están bien y a salvo que es lo importante.

            Seguimos el sendero que atraviesa el Valle de Roxecu hasta encontrar el puente de madera que atraviesa la riega La Robre. Todavía tenemos un despiste sobre si seguir el sendero hacia arriba o hacia abajo. Se ve que hoy no era el día. Superada la pequeña confusión arrancamos a buena velocidad por camino bien conocido hacia los Arrudos. Una muy breve parada y aviso. Hay que bajar a Caleao a buen ritmo porque habrá que bajar a Felechosa a recoger a los secesionistas.

            Nunca había bajado por el desfiladero a tal velocidad. Está todo mojado. En la larga bajada por las losas de la foz han puesto hace tiempo unas barandillas de madera para más seguridad. Pero han sido recrecidas después con alambre de espino. Siempre hay bien intencionados que piensas en la gran cantidad de gente que sube cada año al lago Ubales.

            Las cinco y diez y estamos en Caleao. Siete horas y cuarto sin apenas paradas. Cambiarse corriendo y al autocar. Subimos la Colladona y en Felechosa por fin juntamos a todo el grupo. Sólo nos queda un pequeño detalle: deberíamos comer algo que ya estuvo bien por hoy. Jano, su conductor, generosamente nos da un margen de casi una hora. En el bar “Foces del Pino” damos cuenta de todas las existencias. Gente muy amable.

            Cuando llegamos a Oviedo leo un cartel de propaganda que dice: “Somos duros e incansables porque siempre tenemos ganas de más”. Me parece que están hablando de nosotros. El cansancio es grande, nos ha salido una jornada más complicada de lo previsto, pero.... SIEMPRE TENEMOS GANAS DE MÁS.

            Tanto es así que el próximo sábado atravesaremos desde La Cueta a Valle de Lago subiendo a la Peña Chana. Para ese día hemos encargado algo de buen tiempo.

FRESINES

           

miércoles, junio 27, 2012

LAS XANAS SUBE A LA CARASCA EN UNA SENSACIONAL JORNADA MONTAÑERA


23 de junio de 2012

Hoy lo teníamos todo a nuestro favor. Buen tiempo en lo meteorológico, un buen ambiente de grupo, una ruta montañera a más no poder. Además la mayor parte de la ruta era inédita para la mayoría. Mejor que mejor.

Salimos del guapo pueblo de Orlé. Por el conocido camino del río Orlé hacia el puente de La Pomerada. Saltamos tres veces de margen del río. Cruzamos el bosque de ribera que acompaña al río. Siempre creí que si existen diaños y nuberus, están viviendo en esta umbría. El río, poderoso en el estiaje, resuena en todo el valle. Su caída en innumerables cascadas, entre rocas revestidas de musgo de color intenso alegra el corazón. No se puede cruzar indiferente por esta vallada, cerrada entre la Xerra de Buceñao y la de Cárdenas.

Tardamos hora y media hasta el Chalet. Estamos en la majada de Conforcos. En diez minutos entramos en la foz de Melordaña. Topamos con la magia, con el esplendor escondido de la naturaleza en estado puro. Es un puro goce subir por esta tajadura entre dos roquedos. Unos por el sinuoso camino, otros directamente ascendiendo de roca en roca, vamos salvando el desnivel que es apreciable: 120 metros lineales. Incluso hay unas piedras empotradas a modo de escaleras que facilitan mucho el paso a través de la resbaladiza roca.

Vista hacia atrás: Estrechísima foz, desconocida para muchos. La gente espera en la majada Melordaña. Es una sucesión de suaves colinas rodeadas de altozanos. Está tapizada de verde. Unas pocas vacas casinas pacen en el paraíso. Las cabañas están construidas apilando rocas sin tallar y techadas con llábanas de piedra. La fuente mana con suavidad. Este es un buen sitio para echar el alto: aquí se acaba todo el bullicio de la civilización. Algo más primitivo renace en cada uno de nosotros, algo que tiene que ver con la felicidad.

Subimos majada arriba, hacia la foz de Valloseru (1441 m. tres horas y diez minutos). El camino está bien trazado y sube sinuoso entre sombras del bosque. Ya se divisa al fondo el collado Campigüeños. Hacia él nos dirigimos, pero antes de emprender la empinada cuesta giramos hacia el sureste para ascender a La Carasca. Una centenaria y solitaria faya, una roca negra que rezuma agua, una vaca de cuerna larguísima, una pequeña capilla con la imagen de La Santina. Todo queda grabado en nuestra memoria.

La cuesta de subida se hace larga. Pero al final todo llega y hacemos cumbre. Habría que ser un pintor o un poeta para poder contar las sensaciones vividas. El grupo recorrió muchos de los picos que nos rodean: el altivo Tiatordos, La Peña Santa, los altos de Peloño, el lejano Mampodre, toda la cordillera hasta el Torres, el cercanísimo pico de La Senda, los Tornos, el Vízcares, la Becerrera San Pedro...

Esta es una de las cimas de Asturias. El estar aquí arriba ya es un premio. Como diría el castizo: “Andar d’un llau pa otru pasándolo bien y dexando  ensin facer les llabores, ensin atender les obligaciones”. En eso estamos.

Bajamos hacia el valle de La Quemada. El camino no está demasiado claro. Pero los piornales no son una gran traba y nos dejan seguir. La bajada es suave hacia la collada del Xuacu. Hemos rodeado toda la cima que subimos y ahora nuestra derecha es la inmensa ladera de La Senda. Conectamos con el camino que baja de la collada Capiella.  En seguida topamos con el hormigón que ya será nuestro inseparable compañero hasta la carretera. La bajada se hace dura, las rodillas quejándose. La charla ayuda a acortar los kilómetros. Mil setenta y cinco metros continuos.

Vaya por fin la carretera de Tarna. Un kilómetro escaso y aparece el pueblo de La Foz. Una buena lavada en el Nalón nos deja como nuevos. Y luego una cervecina donde Agapito, chigre presidido por un jabalí con txapela. Tomamos buena nota de este bar no siempre está abierto, pero que resulta muy agradable. La ruta ha sido extraordinaria, el día de antología, las panorámicas no caben en un solo libro. Todo el mundo contento. Así que a celebrarlo en la cercana Casa Linares, donde somos de sobra conocidos.

El sábado que viene vamos al Torres subiendo desde la Raya y bajando al norte por los Arrudos para llegar a Caleao. Si el día está la mitad de bueno de la ruta de hoy ya nos daremos por muy satisfechos. Recordad los que habéis reservado el refugio  que se puede empezar a pagar la reserva y el autocar todo en una sola vez. En lo alto del Torres os espero.

FRESINES

lunes, junio 18, 2012

LA SENDA DE LA JOCICA EN PRIVAMERA: ESPLENDOR DEL BOSQUE


16 de junio de 2012

El autocar nos deja en Soto de Sajambre, pueblo montañero donde los haya. Hoy no hay la tradicional aglomeración de vehículos aparcados en la plaza. Observamos que por fin están rematando la construcción de un aparcamiento disuasorio a la entrada del pueblo. Buena noticia. Los autocares se las veían y deseaban para poder dar la vuelta. Son las 10 y 25. Estamos a 930 metros sobre el mar. Comenzamos a caminar.

Seguimos la ruta de aproximación a Vegabaño, el PR-9. Subimos por la pista. Es sencillamente delicioso atravesar el bosque en esta época primaveral. El tiempo está aguantando, con amplios claros que no se veían en Asturias por ningún lado. Por los hayedos subimos a buena marcha hasta la campera de Vega Abaño. Vamos paralelos al río Agüera. Qué buenos ratos pasamos con el grupo en el refugio en más de una ocasión. La subida al Frade desdibujada entre nieblas. Los Moledizos tienen grandes neveros todavía. La Cotorra de Escobaño a nuestra derecha nos recuerda la bajada en medio de una gran nevada.

Breve parada para juntar los ritmos de los apresurados y de los más calmosos. Las conversaciones muy interesantes. Hoy hay gente nueva, montañeros de mucha experiencia. Siempre es un placer intercambiar experiencias. Es gente que ha viajado mucho.

Ahora hay que girar a la izquierda para adentrarse en el bosque de la Barcinera. Bosque apabullante en su belleza. Cada rincón es un descubrimiento. Brillan las hojas nuevas entre los mofosos líquenes colgantes. Hay fayas centenarias a las que saludamos con respeto.

Subimos hasta el puerto de la Barcinera. Aquí podríamos enlazar con la Senda del Arcediano que sube al puerto de Peña Beza. Nuestro camino desciende por la derecha para cruzar el límite entre provincias. Hemos ascendido 400 metros lineales. Vamos a encontrarnos con el Dobra. Hoy la ruta lleva prácticamente su marca hasta el final. La campera está más despejada. Cruzamos el puente de Carombo. Un inmenso farallón rocoso discurre paralelo al camino. Los Picos del Verde. El río se desliza tranquilo, todavía no muy encajonado. Hoy algo invita a andar porque la gente va con fuerte ritmo sin hacer a penas paradas.

A la altura de las cabañas de Carombo, el grupo se divide: la mayoría sigue hacia la lejana Amieva. Angel y cinco compañeros del Alpino se despiden pues van a subir a Vega Huerta para continuar mañana con el grupo de Lugones. El canal de subida no se ve demasiado claro por la niebla. Pero es seguro que por allí bajamos hace algunos años en una épica gesta en medio de una niebla espesa y con el miedo a las cortadas. Creemos ver el corredor que se abre paso a la repisa que por la izquierda de Las Pandiellas y que te mete de lleno en la inmensa y casi desconocida canal de la Duernona. Aquel fue un día inolvidable, una bajada eterna.

El sendero ahora bordea por la ladera siguiendo el trazo del río.  En algún momento el sendero se pierde en las camperas y eso que está más que pisado. Un grupo sube desde Asturias para ir al refugio a pernoctar. Mañana quieren volver por el Arcediano. Bonita circular. Entramos en la zona vallada. El río está calmo y encajonado. La presa de la Jocica está cerca. Nos asomamos a la presa. La niebla surge casi desde el mismo embalse. Nos remojamos atravesando la neblina. La vista desde el mirador es de postal a pesar de la escasa luz. ¿Cómo se las arreglarían para acarrear todo el material necesario para construir la presa? Es impresionante la labor de nuestros antepasados cuando la energía salía de la fuerza física.

Seguimos el camino bajando hasta el valle. El camino está parcialmente hormigonado y es rugoso. Se agradece con esta roca tan mojada. Perdemos rápidamente altura hasta el puente de Ceremal, tras el cruce obligado de la riega Calderán que baja de Ozania. Hoy lamentablemente no se ve nada del farallón. Hemos atravesado la neblina. Ahora el tiempo aunque sigue cubierto es más benigno. En la presa de Restaño nos vemos todos y hacemos balance de las fuerzas que le quedan a cada uno pues nos queda nada menos que la subida al collado de Angón, que siempre se hace eterna.

Nos entretenemos apreciando las cabañas que han surgido alrededor de la pista como setas de otoño. A falta de un kilómetro aproximadamente desemboca el camino empedrado del Arcediano. Haciendo acopio de la energía de reserva, con el depósito prácticamente vacío, y discurriendo en cómo levantar la moral un poco en esta crisis de pesimismo que nos invade, llegamos a la primera cuadra.

Amieva a la vista. Ahora a caleyar por un lado u otro siempre en pindia bajada. Las rodillas se resienten. Llevamos veintiún kilómetros encima y aunque hoy no hubo cima que ganar, tampoco estuvo nada mal. Al final todo el mundo dio con el bar de Amieva, que para la pitanza estamos todos bien dispuestos. Comemos en una larga mesa. Celebramos la abuelidad reciente de Rosi y José, nuestro Secre. Brindamos con licores espirituosos. Todo salió bien. Se ha hecho tarde y hay que volver a casa. En el recuerdo árboles, ríos, puentes, presas, caminos alfombrados de mullida hierba. Aprobado con nota alta. El dia aguantó. Nos mojamos algo pero no hizo el calor aplastante que nos hubiera machacado por el valle de Angón.

Pero como siempre queremos más, el día 23 tenemos en el calendario La Carasca subiendo por la foz de Melordaña. El desnivel es fuerte pero para el que no conozca esta ascensión es muy recomendable por su bravura y su inmensa belleza. El sábado os veo de nuevo.

NOTA: Recordad que el plazo para apuntarse para la ruta de los días 24 y 25 de Agosto, finaliza el día 21 de este mes.

FRESINES

AVISO MUY IMPORTANTE

OS RECUERDO QUE PARA LA RUTA DEL DÍA 24 Y 25 DE AGOSTO, CON PERNOCTA EN EL REFUGIO DE VEGARREDONDA, PARA HACER LA TRAVESÍA DE LA FORCADONA, DÁNDOLE LA VUELTA A LA PEÑA SANTA, EL PLAZO DE INSCRIPCIÓN FINALIZARÁ ESTA SEMANA, MAS CONCRETAMENTE EL JUEVES DÍA 21 DE ESTE MES DE JUNIO.

LOS QUE ESTÉN INTERESADOS EN APUNTARSE PARA ESTA RUTA, LO PUEDEN HACER A LOS TELÉFONOS DE COSTUMBRE

lunes, mayo 21, 2012

EN PLENA AVENTURA BAJO LAS NIEBLAS DEL GAMONITEIRU

19 de mayo de 2012

Otra vez la lluvia protagonista. Vamos a por otro sábado pasado por agua. Llueve en todo el centro. ¿Cómo estará el Aramos?

A descubrirlo vamos. Los limpias del autocar no paran de achicar agua. Pero no nos asustamos. Es la quinta moyadura que vamos a pillar. Pertrechaos como de invierno. Encapotado. Chubasco débil y algo de viento. Lo mejor en estos casos es tirar carretera arriba. Son las diez menos diez y estamos a 1150 metros.

La subida al Gamoniteiro conocida, larga, pesada, continua subida. Hay que ganar 641 metros. Tenemos la laguna Los Veneros a la vista. Deja de llover. Seguimos con esfuerzo subiendo. Hace frío. Caminamos con prisa. Vuelve a chubascar. Unas extrañas señales de tráfico consistentes en dos triángulos amarillos enfrentados por el vértice ponen a prueba nuestros conocimientos de conducción. Pero, para alivio de todos, estas señales no figuran en el catálogo de la DGT.

Arrecia el temporal. Ahora es agua nieve acompañando a un viento bastante frío. Vamos mirando posibles sitios para que el autocar pueda dar la vuelta en caso de necesitarlo. Hay dos o tres cerca de la cumbre. Llegamos hasta la cruz del Gamoniteiro. Hora y media larga. Una foto rápida. Hoy no hay ninguna clase de vista. Conciliábulo rápido sobre si seguir la ruta prevista al Barriscal y la Gamonal o tirarse al oeste en busca de salida por la ermita del Alba. No hay discusión. Al Alba sin perder tiempo.

Hay una nueva pista por encima de la Majada la Bola. Todavía la están acondicionando. Nosotros seguimos el camino antiguo por el centro del valle. Entramos en la Mortera de Muriellos. Discutimos por las posibilidades de esta pista. En el mapa figura como una variante de la ruta de San Melchor, el GR-106. ¿Saldremos a Salcedo por Machaculos?

Pasada la enorme majada sigue encapotado pero dejó de llover. Las majadas están esplendentes en su primavera. Es un auténtico milagro de esta primavera atrasada. Ya sabéis: “cuando marzo mayea...” Doblamos hacia el norte. Entramos en una sucesión increíble de colinas y jous. Enormes depresiones seguidas de elevaciones suaves. El Aramo nunca deja de sorprender por su caótica belleza.

Desde esta colina que ahora bajamos se divisa bien la ermita de la Virgen del Alba. Nuestro recuerdo emocionado a Senén que reposa en esta altura vigilando los valles del Trubia. En lo fondero corre un arroyo que nace en el roquedo de cabecera del valle. A media ladera para no perder altura seguimos a la collada que se divisa al norte. La mitad del grupo se lanza Peña L’Alba arriba.

Hacemos un breve alto para dar tiempo a todos. Según Lito, buen conocedor de estos escondidísimos rincones hay salida a Bermiego desde la collada. Son las dos y cuarto ¿Por qué no bajar tranquilamente desde la ermita por la carretera? Respuesta fácil: porque éste es el grupo Las Xanas y siempre hay que buscar alguna complicación.

Y la encontramos. Pero además de nivel alto. Es un sedo imposible y muy pendiente que baja pegado al paredón de caliza. De repente gira y se mete en el bosque. Las piedras están muy resbaladizas. Pero el grupo entero se lanza bosque abajo en un descenso fuerte. Los troncos de los ablanos son nuestros improvisados pasamanos. Entre vueltas y revueltas estamos casi abajo. Ahora hay una larga travesera horizontal por el bosque entre arcos de vegetación. Qué hermoso bosque. En el piso cada vez más barro.

Una cabaña derruida. Buena pista: este camino debió ser practicable para subir ganado arriba. Pero está en buen estado y tomamos buena nota de su posición. Los depósitos de agua de Salcedo nos dan la pista de que no podemos estar muy lejos. Despeja un momento y se ve muy bien el Pico Gorrión y la collada Aciera.

El camino tiene que desembocar en otro principal que viene de Salcedo. Pero no puede ser el PR 106 que es paralelo al nuestro pero mucho más abajo. Entre fueyas divisamos los tejados de Bermiego. Afortunadamente porque las rodillas ya suplican un descanso. Un último arreón y salimos por la parte alta del pueblo justo al lado de un poste de la luz (buena referencia para el futuro).

Nos hemos ganado un descanso. Van para seis horas seguidas. El bar de Bermiego acogedor. Los paisanos no se acaban de creer que nos nevara. Comemos en el mismo bar que nos acoge muy bien.

Vamos a terminar la sobremesa al embalse de Valdemurio pues allí nos esté esperando Luis acompañado de la familia. Le encontramos esperanzado en su recuperación. ¡Venga Luis, que te echamos mucho de menos! Y lo mismo vale para Manolo. No os desaniméis que todo acaba llegando. La vida de la montaña es dura pero sana a la vez y si para algo práctico vale es para forjar voluntades de acero.

El sábado que viene, último del mes, una ruta grande con cuatro dos miles seguidos, El Tres Concejos, El Camparón, El Robequeras y el Cuadro. Ruta privilegiada con salida en Pendilla y final en Tonín. Para disfrutar abondo.

FRESINES

viernes, mayo 18, 2012

NOS VAMOS A SECAR A LEÓN PARA HACER EL PICO FONTUN

12 de MAYO de 2.012


El día se desperezó con legañas y el autocar avanza entre la niebla. El parabrisas se llena de agua de la humedad de las nubes. Subiendo el Pajares, pequeños retazos de color azul nos dan esperanzas. Ya en la provincia de León, el cielo está cubierto de nubes, pero no hay niebla y se atisban grandes claros.

-         No dan lluvia hasta la tarde. ¡Tormentas!- dice Lito.
-         ¡Tampoco las daban el sábado pasado! – contesta alguien.

Y es que ya van cinco sábados de mojadura y los cuerpos empiezan a resentirse. Pero hacemos de tripas corazón y vamos a consolarnos al Ezequiel, donde desayunamos fuerte y abundantemente.

El autocar nos lleva después hasta el punto kilométrico 7 de la carretera de Villamanín a Cármenes, donde parte una pista con un cartel de Ruta del Pico Gallo. Aquí comenzamos la aventura de hoy.

La pista va subiendo con dirección contraria a la que tenemos el Fontún, pero según el GPS, ese es nuestro camino. En el primer collado comenzamos a ver el bonito valle de Valverdín y tenemos las primeras vistas de Cármenes. En el siguiente, que hace una cerrada curva a la derecha, a la izquierda, en un voladizo, hay una mesa de orientación desde la que podemos dar nombre a cada uno de los accidentes geográficos que se nos presentan.

Siguiendo por la pista y antes de llegar a una curva a la izquierda, comenzamos a buscar un paso inexistente para acceder al bosquecillo de pinos que tenemos de frente. Lo conseguimos furando entre las escobas y tenemos que seguir buscando hasta dar con una riega pedregosa pero libre de escobas, por la que subimos casi de frente a lo alto de la sierra.

No mejoran aquí las condiciones, pues debemos seguir subiendo y ahora ya definitivamente entre las escobas, buscando el camino que si que existe, pero que está totalmente cubierto por el ramaje. Por momentos dejamos de vernos entre tanto follaje, pero luchando contra la naturaleza, logramos alcanzar un claro y por él el collado anterior al Pico los Furacaos, al que ascendemos un reducido grupo.

Desde la raquítica cumbre tenemos unas buenas vistas de todo el valle de Valverdín y las montañas que lo circunda y también vemos al resto de nuestros compañeros en el Machamedio. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, continuamos hacia el collado que nos separa del Machamedio, enfilando su ascensión por el promontorio rocoso que nos separa de él. Luego por uno de los canalizos herbosos ascendemos hasta la cumbre en poco tiempo.

Buenas vistas desde la caliza del Machamedio, adornado con un vértice geodésico. Nuestros compañeros, más rápidos ya están camino del Fontún. Hacia allí nos dirigimos nosotros bajando por un sitio distinto al de subida. Por la derecha de la cumbrera.

El acercamiento al Fontún es una alargada caminata por buen terreno en el que podemos utilizar el sendero bien marcado, de la izquierda o seguir por la derecha cresteando la larga panda caliza. Otros lo hicimos entremedias de ambas y tampoco tuvimos ningún problema. Unos buenos manchurrones de nieve nos encontramos en el camino.

El último tramo hasta la cumbre, es una alargada franja de caliza en la que debemos ir sorteando salientes buscando los mejores pasos. Algunos con problemas de vértigo optaron por abandonar y comenzaron el descenso al Collado de Gete antes de llegar a la ancha arista. Superado ese tramo que no tiene mayores dificultades que las de estar atento de donde se pisa y agarrarse a la buena caliza que lo forma. Ya solo queda ascender cómodamente a la pelada cumbre coronada por un buzón montañero.

Buenas vistas a pesar de la bruma. Las nubes siguen cubriendo Asturias, tal como vemos en la zona de Las Ubiñas. Muy abajo, el Collado de Gete nos espera y la marcada pista que se dirige a Fontún y Villamanín que vemos a nuestra derecha. Más al norte las Ubiñas y siguiendo con la mirada hacia el este, la zona del Esturbin por donde pasaremos próximamente. Luego las zonas de Piedrafita y Faro, distinguiendo bien el Huevo de Faro. El Cueto Cabañas y el Bodon, la Peña el Gayo y el Machamedio y por detrás de ellos, aparece la inconfundible silueta del Correcillas, también en nuestro próximo catálogo de ascensiones.

El día está muy agradable pero no podemos eternizarnos en la cumbre. Además los nervios están un poco alterados por no saber bien por donde vamos a bajar. Pero esas dudas se disipan rápidamente.

El descenso lo realizamos por donde habíamos llegado, pero sin alcanzar la cornisa rocosa. Antes desciende una amplia vallada terrosa en la que se dibuja un sendero bien marcado. Por él iniciamos el descenso, largo, al Collado de Gete que contemplamos continuamente a nuestros pies.

Alcanzado el collado, debemos tomar la pista que nos temíamos que en suave ascenso remonta la Sierra de Arena para introducirnos en un bonito valle que en suave pendiente y tupida alfombra herbosa salpicada de alegres florecillas que nos lleva hasta Valporquero, tras seis horas de caminata.

Por fin una ruta en la que el agua no hizo su aparición en ningún momento, salvo en las buenas fuentes que encontramos en el camino y que disiparon nuestra sed, que en esta ocasión si que las agradecimos.

Para el próximo sábado, con salida a las 8 de la mañana desde la Plaza de Toros de Oviedo, tenemos ruta por el Aramo. Casi podemos decir que hacemos una transversal de esta sierra tan cercana y tan poco conocida por muchos ovetenses. Esperemos que el tiempo nos sea propicio.

JAFPA

miércoles, mayo 09, 2012

EN EL PIERZU CUBIERTO POR LA NIEBLA Y DESCENDIENDO POR EL SEDO SALGERÉU HACIA PEN


5 de mayo de 2012

Cuando los días están gafados, algo acaba saliendo mal. En este caso la meteorología se puso en nuestra contra de manera descarada. Pero hicimos toda la ruta tal como estaba prevista, con las debidas precauciones que tomar ante la niebla cerrada.

La historia ocurrió como sigue: parada en la Collada Llomena, a 993 metros de altitud. Son las diez y diez. Cielo muy encapotado pero con buena visibilidad hacia el Tiatordos y la Llambria. Nos merendamos la subida en un periquete porque en una hora bien contada teníamos debajo la laguna Aranga y la siempre bien ponderada majada de Cerboes. Elegimos el mejor camino posible y nos decantamos por seguir la crestería siempre engañosa pues hay nada menos que cinco antecimas antes de llegar a la cima principal. Algunos deciden en franca superación hacer todos los dientes de este largo serrote, incluido el Canto las Fuentes que tiene una altura muy respetable de 1385. Tampoco tiene más mérito, pues todo pilla en la misma subida “oficial”. Más problemático pudo resultar algún intento de subir por la fachada este porque la cantidad de nieve acumulada en los ventisqueros lo hacía inviable. A ratos la niebla entra por el valle Cormenero. Todavía está baja y las vistas sobre el Recuenco, el Zorro, el Luengo y Peña Ten son buenas. Las fotos panorámicas del Tiatordos y la foz de la Escalada son una auténtica gozada.

Al llegar al pico se fastidió el invento. Primeras gotas, granizo, niebla cerrada y frío. Paramos muy poco. Ahora se trata de buscar la mejor senda que baje (o se precipite) por la inmensa cuesta que lleva a Ruamón, diminutas casitas que se ven muy lejanas en el fondo de la vallada. Bajamos. Empieza a llover. Arrecia. Pasamos delante de la gran cueva de la derecha. Enfocamos al famoso sedo Espina que tantas ganas teníamos de pasar desde aquel lejano día que lo estudiamos desde la sierra de Arangas. Es un sendero muy practicable. Está bien armado y baja haciendo amplias lazadas sobre el río Salgaréu. Los paredones de la Huérfana impresionantes. Pena de paraguas que no nos dejan admirar este increíble paso. Por aquí sigue transitando mucho ganado que “veranea” en los altos pastos de Arcenorio. Otro “camín real”. Nuestro homenaje particular a estos constructores de caminos, que supieron comunicar valles por intrincados pasos de montaña. Una cascada se precipita por un barranco bien trazado.

Deja de llover. Subimos hasta la Collada Piedrafita. Rotonda de variadas posibilidades. Estamos muy cerca de Dubriello. Hemos oído contar muchas historias sobre el Sedo del Gato para subir por la cara norteña, prácticamente vertical, al Pierzu. ( Impresionante el reportaje de internet del Grupo Los Nenes).
El sedo lo tenemos ahora enfrente. Su nombre se justifica porque hay que subir en continua trepada primero por un corredor volado y luego por una canal tipo Llamedo (¿os suena?). Y rogando que no te falle la hierba a la que te agarras.

En fin, dejamos el sedo para gente más valiente (Gelu, Lía, Gripi, Mariano, Silvio, Miguel). Bajamos en larga lazada hacia Santa Olalla. Tres caseríos mal contados. Vuelve a llover. Charlamos con Lulu, una nueva reencarnación de Jesucristo, pero algo más material (por lo oloroso). Nos cuenta la historia que debe contar siempre. Que el Sedo del Gato lo intentó un señor que es profesor de Derecho y que escribe libros... Que una vez un tal Walter se perdió entre la nieve por el Canalón y tras catorce horas de ruta encontraron camino gracias a la luces que prendió él...

Cruzamos el río. Y varias portillas. Está embarrado. Un gran charco en medio del camino obliga a hacer equilibrismo. Alguno queda trabado. Ahora se ha parado el viento y empieza a oscurecer el cielo. Puede que descargue de un momento a otro. La gente espabilada pilla la pista de Pen y sale escopetada huyendo de lo que va a caer. Empiezan los truenos y relámpagos. Y las historias de miedo. Hay que apagar el móvil, hay que tirar los bastones, hay que alejarse de las cumbres, hay que... ¡Caramba, lo que hay que hacer es llegar pronto al bus que aquella gente estará más que aburrida! Chorreamos agua.  Por encima de Cirieño debe estar la Mota Cetín. Sólo se ven nubarrones negros rasgados por los rayos del dios Tonante. Llegamos a Pen. La gente esperando. Cambiarse corriendo. Vuelve a caer otra pistonuda y ya no lo va a dejar en toda la tarde.

Nos refugiamos agradecidos en el bar La Barca de Caño, que por cierto fueron antiguas escuelas. Ahora más secos por fuera, nos remojamos algo por dentro. Muy felices de haber podido realizar esta ruta. Entrando hasta el último rincón de Ponga. Maravillosos valles. Recuerdo aquella película de John Ford que repusieron el otro día en la tele. Los mineros cuando cargados de oro se vuelven a la civilización se despiden de la montaña como si fuera un ser vivo. –“Adiós, montaña”, dice el jefe. Y otro más humano todavía dice –“Y gracias por todo, montaña”. Muchos de las Xanas nos sumamos a este pequeño homenaje a estos seres mágicos que tanto nos gustan y que tanto nos hacen sudar.

Más montañas: el día 12 el tan admirado pico Fontún o Machamedio para acabar en el valle de Valporquero. Y nos da igual que llueva o no, porque la montaña nos reclama de la misma manera. 

FRESINES

lunes, abril 30, 2012

EL PRINIELLO SE NOS RESISTE POR CUARTA VEZ


28 de abril de 2012

Un agradable paseo bajo la lluvia. Es lo que dio de sí este lluvioso día. Empezamos en Puente Dobra para seguir una de las rutas alternativas del  GR –201 que empalma con la Senda del Arcediano. Nublado. Mal pronóstico. Nosotros pocos e impertérritos ¿Mal tiempo? ¿De qué? Chavales a pasarlo bien.

Total que seguimos la pista hormigonada que vae paralela al Dobra. El agua es de un color azul turquesa intenso. A medio kilómetro está el Puente Vieyu, más antiguo que el de Cangas de Onís. El castañar tiene algunas cuerrias en buen estado. En media hora estamos en Vis. Bonito y aseado pueblo con casitas ideales para fines de semana. Amaga lluvia pero aguanta. El mirador a la Olla de San Vicente excepcional a pesar de la lejanía. El grupo bajó por esa ladera viniendo desde La Riera.

Subiendo de forma pausada y continua llegamos al Collado La Viga el Carro. Hay que tomar una decisión: seguir a Amieva o bajar a Carbes por la ruta de la izquierda. Los indicadores por el suelo a lo largo de toda la alternativa no ayudan mucho a decidir. Vamos a seguir por el camino algo más estrecho pero bien estudiado que sube hasta el Collado Sañín al que llegamos una hora después. Una de sus dos esbeltas agujas se sube con un pequeña trepada. No va a ser hoy el día de trepas porque la niebla entra como puré de guisantes volviendo todo gris.

Un grupillo de cinco tira al Porrón de Bescoba y al Priniello. Hace dos años bajamos por allí orientados por los esquilones del ganado. Estos no se rinden. Los demás continuamos. Los inmensos tubos roban agua del Dobra para alimentar la central de Camporriondi. Alternativa: camino vieyu, embarrado, perdido de artos o carretera. No hay más que hablar, hoy vamos sobraos de asfalto.

Bajada a San Román. Pueblo ganadero a más no poder. La lluvia es mansa pero ya no va a dejarlo en todo el día. Hórreos y paneras. Al fondo del valle La Collada. El camino tradicional no está practicable. Hoy ninguna gana de chupar barro. Cuesta subir. En la cima el “práctico” mirador de Amieva que sólo costó 180.303 € en el 2006. No hay nada que mirar. El mirador mismo es más bien feo y encima hoy no hay mucho paisaje que ver.

Vuelta a la carretera. Vamos hacia Amieva. La otra vez la pista nos engañó porque no tenía salida. Así que a bajar despacio con las botas recalentadas en el hormigón. Están haciendo obras de parcelación. Con cuidado bajamos por la resbaladiza pista que cae sobre las primeras casa. Visitamos los dos molinos. Sólo queda la “cáscara”, una pena. Nos cruzamos con un grupo de Reinosa que viene de Oseja, empapados. Su autocar no sube a buscarlos. Jano si que se atreve a pesar de los tres argayos que le obligan a hacer alguna maniobra.

En el bar hay una fuerte discusión sobre el pueblo más importante del concejo. Demasiadas voces, poco contenido. Cuando ya despeja un poco el bar es prácticamente nuestro y las cervezas se dejan querer. A los tres cuartos de hora aparecen nuestros amigos desde el pico. Incombustibles, oye. Pues nada, algún día cuando el tiempo esté algo más seco ya volveremos. A pesar de todo el día montañero no se nos ha dado mal, hemos hecho ejercicio y estamos en buena compañía. Siempre positivos, nunca negativos.

Estrenamos mayo con la subida al Pierzu. Empezaremos en la tradicional pista de Collada Llomena para bajar por el Collado de Piedrafita a Pen. Buena actividad montañera.

FRESINES