10
de noviembre de 2012
Segunda
incursión en Tarna. Con la esperanza de que en esta ocasión la dureza del clima
nos sea más propicia. En el Puerto de las Señales el frío y el ventarrón nos
dejaron empapados y ateridos. En la misma raya del puerto empezamos a caminar.
La pista sale a la izquierda por la zona alta. La ascensión no supondría ningún
esfuerzo especial si no fuera por la tensión de aguantar el paraguas. Éste se
ha convertido en un compañero imprescindible en nuestras últimas correrías
montunas.
Hoy llueve, pero menos. Es agua
nieve y muy pronto sólo es esto último. El suelo se va poniendo blanco, hace
menos frío y en una hora llegamos a L’Abedular.
Ninguna vista, todo cubierto, visibilidad escasa. Una pena no poder
disfrutar de este hermoso paisaje.
Con facilidad bajamos por el cordal
al cercano El Mojón. Nos esperamos para llegar juntos a la Peña Montoviu. A
esta altura más o menos deja de llover. Es el momento ideal para entrar en la
inmensa basílica del monte La Salguerosa que expone sus tesoros al escaso público
de iniciados que se dejan caer por sus laderas. El hayedo es una sucesión de
colores y formas que te llenan los ojos de luz. Su primera parte es muy fácil
de caminar porque es muy llano. Cada árbol tiene una forma distinta, con
luengas barbas de líquenes y retorcidas ramas. Algunas setas, escasas, porque
el hayedo no deja crecer nada bajo su cubierta. Nos reconciliamos con la
naturaleza. El paseo que estamos dando es soberbio de verdad.
La pradera de la Bolera. Otro sitio
de belleza incólume. Aunque arrumbada la cabaña por el tiempo, se respira una
paz inmensa. Esta pradería estuvo llena de vida. Siempre siguiendo la cumbrera
seguimos a los pies de la Peña l’Cueto. El bosque es ya más variado y aparece
el roble en sustitución de la faya. El camino no siempre está muy marcado pero
no tiene pérdida alguna. Por la izquierda sigue el buen camino que a través del
Collau Pareu nos dejaría en Tarna. Es el GR-102 que nos conecta con un tramo del
Real Camino del Sellón, una de las calzadas romanas más antiguas de Asturias.
Siguiéndola llegaríamos hasta Lozana, en las cercanías de L’Infiestu.
Siempre bajando por
la inmensa ladera, hojas y barro, hojas y barro, hojas y barro. Los colores:
toda la paleta de los verdes. El musgo de los troncos es intensísimo, el de los
líquenes casi amarillo. El otoño ha explotado en mil imágenes ocres y pardas.
Vuelve a caer un chaparrón intenso,
pero breve. Hace falta mucha más agua. Algunas cabañas perdidas en lo más
agreste del monte. Buena visibilidad porque está despejando. Hay hasta un amago
de sol que incendia de color la ladera que tenemos enfrente. No nos cansamos de
repetir: ¡qué preciosidad de bosque!
Llegamos a las cabañas de la Vega
Baxu. Bien acondicionadas. Cerradas todas. Comienza la pista que baja a
Pendones. Nos faltan un par de horas para llegar, vamos con calma parando cada
poco. El gran serrote de las Peñas de Fresneosu cierra el paisaje de la ladera
de la izquierda. Es una sucesión de peñascales puntiagudos y exquisitamente
paralelos que se cierra por la Foz de Les Brues. Nos extraña ver un coche
blanco en la lejanía. ¿De dónde viene esa carretera? Resulta ser, lo
descubrimos luego, la de Tarna trazada por el escaso margen que dejó el encajonado
Nalón.
Hablando de ríos nosotros seguimos
por encima del curso del río Corralín. A nuestra derecha tenemos que haber
pasado bajo la molde de Maciedome y la Peña Palombina. No se ve por las nubes
tan bajas. Tampoco vemos los famosísimos arces rojos en esta estación del año.
Sí algunos cerezos rojizos. La tarde se ha serenado, el bosque nos comunica su
paz, es difícil de creer el cambio de clima que supone acogerse bajo su ramaje.
La pista va dando la vuelta hacia la derecha. Ya se pueden ver todas las praderías
cultivadas del monte la Quemada. Pendones está cerca. Descendemos por la pista
unos doscientos metros. Se entra por la parte alta del pueblo para cruzar por
el puente el río Pendones. En el cruce del río hay un poste con una poesía.
Realmente es una señora vista la de la aldea enmarada entre montañas, verde en
sus praderías, ocre en su arboleda, gris en la peña, azul en su río. En el
aparcamiento nuevo hay sitio para todos.
Volvemos a Casa Linares donde paran
tantos grupos de montaña, para dar cuenta de unos callinos con patates que
están par chuparse los dedos. Completamos una jornada montañera que hoy, por
fin, nos ha salido muy bien, siendo del
agrado de todos.
Para el día 17
nos daremos una vuelta por el hayedo de
Ciñera partiendo de Villar del Puerto en ruta circular. La subida es de 380
metros al Monte Pie y la bajada de unos 500 metros. Es una ruta fácil y todavía
pillaremos el otoño en su sazón.
AVISOS: ya estamos entregando los
décimos de la lotería de Navidad a los que habían hecho el abono. El número que
jugamos este año es el 06129. Que haya suerte.
FRESINES
El Grupo de Montaña
"LAS XANAS" participa a todos los interesados, que los próximos
días 22 y 23 del mes de Noviembre del presente año 2.012,
en horario de 19:30 a 20:30, celebrará sus primeras jornadas de montaña,
honoríficamente dedicadas a nuestro compañero Jorge Pablo, fallecido
casi hace un año y que en su día fue el máximo inductor de estas jornadas, que
por diversos motivos, no pudieron celebrarse con su presencia física. En esta
ocasión si que se podrán realizar y esperamos que el contenido de las dos
proyecciones comentadas que hemos programado, sean del agrado de los
asistentes. El día 22 tenemos la charla de José A. Fernandez-Peña, que con el
título de "¿Por qué subir una montaña? Porque están ahí",
versará sobre las rutas realizadas por el grupo, con principal interés en sus
componentes, como máximos exponentes del buen funcionamiento de la entidad.
El día 23 será
Manuel Antonio Huerta, quien versará sobre el "Macizo de Ubiña",
conjunto montañoso muy presente en las rutas del grupo y principal amor
montañero de nuestro homenajeado Jorge Pablo. Las jornadas se realizarán en el Teatro
del Centro Social de Trubia.
Muchas gracias por
vuestra asistencia.
JUNTA DIRECTIVA
DEL GRUPO DE MONTAÑA “LAS XANAS”