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miércoles, septiembre 30, 2009
ESTOY DE VACACIONES, PERO...
Siento mucho no haberos puesto el relato de la ruta de Peña Soanciu, pero quedé un poco tocado con la belleza de la zona y la poca aceptación que tuvo la ruta. Por eso no me dio la gana de describirla. Quizá algún día lo haga.
Tampoco puse nada dela ruta del pasado sábado al Cazarnoso, pues no fuy por causas de fuerza mayor: las vacaciones.
Pero si que pienso ir ala de sábado que viene al Mocoso del páramo. Para ese día 3 de Octubre, tenemos la siguiente ruta:
La Peral (1.280 m) - Fanas del Fuexo (1.800 m) - El Mocoso (1.988 m) - Enfestiella (1.685 m) - La Pornacal (1.170 m) - Villar de Vildas (860 m)
Se trata de una ruta fácil y de poco desnive, apta para casi todo el mundo. Además. quien crea que es muy dura, siempre puede hacer alguna alternativa. No se cuantas plazas quedarán libres, pero ya sabeis, hay que llamar a Lito y a Jorge.
miércoles, septiembre 16, 2009
CAMINANDO ENTRE CASO Y PONGA
El pasado sábado hicimos una bonita ruta por los límites de los Parques de Redes y Ponga, en las inmediaciones del Tiatordos. Fue la primera de las dos que tenemos programadas, para circunvalar la gran masa pétrea del Tiatordos.
El autocar, conducido por nuestra amiga Puri, nos dejó en el pueblo casín de Pendones, punto de partida de muchas preciosas rutas montañeras. Atravesando el pueblo con dirección norte. Comenzamos a caminar siguiendo las marcas del sendero de Pequeño Recorrido PR-AS.65, que se dirige a la cumbre del Tiatordos. Dejamos un camino que sale por la izquierda y tras atravesar un puente, hacemos lo mismo con los que nos salen a izquierda y derecha, para continuar de frente, con la vista puesta ya en el coloso.
El camino circula entre árboles y sin demasiada pendiente. Dejamos una nueva bifurcación que por la izquierda se dirige a una cabaña y enseguida llegamos al cruce, bien señalizado, de la Foz de Palombar, donde abandonamos el camino para seguir por un sendero que sale a la izquierda.
Comenzamos aquí la parte más dura de todo el recorrido. Una estrecha foz con importante pendiente, que se abre paso entre matorrales, piedras y árboles. El sendero en muchos tramos es el cauce del Arroyo de Palombar, que en esta ocasión bajaba seco. Vamos ascendiendo como en escaleras ganando altura rápidamente. El camino es fácil de seguir y de vez en cuando las marcas del PR nos indican que vamos en buena dirección.
Alcanzamos una pequeña majada, el Pláganu, en la que no queda una sola cabaña en pie. Un solitario bebedero, aparentemente de nueva construcción, es lo único que denota la presencia de humanos en la zona.
Seguimos subiendo, ahora por el bosque de hayas y escobas, para salir a una zona despejada desde la que tenemos unas estupendas vistas de la montaña de San Isidro y de las más cercanas de La Quemada, La Senda, Campigüeños y Soanciu.
Caminamos ahora por terreno de las escobas hasta alcanzar las verdes praderas de la Majada de Tiatordos, limitadas por el norte por la caliza que forma la parte final de la montaña del mismo nombre.
Las vistas se abren y el cercano Maciedome aparece, unido por los Collaos de Pandellanza al Tiatordos. Tras él asoman las cumbres del Mampodre. Y ya a la derecha, las zonas de Tarna y San Isidro, de donde distinguimos con facilidad las cumbres de la Peña el Viento, El Cantu del Oso y el Torres. A nuestras espaldas el Tiatordos por cuya pared caliza vemos ascender algunos montañeros, entre los que se encuentra nuestro compañero Tino, ya a punto de hacer cumbre.
Tras un largo descanso, para algunos de hasta una hora, para recuperar fuerzas y reagruparnos, continuamos nuestra andadura atravesando al este toda la majada y pasando muy cerca de las derruidas cabañas que la formaban. Descendemos a una vallada y dejamos un marcado camino que sube a un collado muy cerca de las paredes del Tiatordos. Nosotros seguimos un sendero de ganado que entre brezos se dirige a una horcada por encima de los Collaos de Pandellanza. Cuando llegamos a la horcada se impone una reflexión, ya que las posibilidades son muchas y hay que pensar cual de los caminos tomamos.
Al final nos decidimos por descender por toda la pradera que tenemos enfrente, dirigiéndonos a las cabañas de la Majada de Brañadosu, visibles en las cercanías de una cornisa calcárea que se desprende de la Nariz de Malhome, muy cerca de la pétrea columna conocida como el Fusu la Muyer. De todos modos la parada estaba justificada. Las vistas se abren y aparece el Cordal del Collau Zorro y la inconfundible imagen del Cornión con su característica forma de locomotora, con la Peña Santa como máquina. Hasta las nubes parece que quieren recrear la figura, poniendo un penacho de humo a la locomotora.
Atravesamos la campera en la que se encuentran las pocas cabañas que quedan en pie, de la vistosa Majada de Brañadosu y nos dirigimos a la franja de caliza, atravesándola por una horcada a la que llega el sendero que sale de la majada. Desde este punto damos vista a San Juan de Beleño además de la imagen que ya nos acompaña desde hace rato, del Cornión.
El terreno se hace algo más incómodo de caminar hasta que enlazamos con un antiguo camino armado que se introduce en el bosque de hayas y delimitado por altas paredes calizas. Algunas formaciones también calizas nos causan asombro, como una especie de columna que vemos entre los árboles. El camino es ancho y cubierto de hojas secas, con lo que nos obliga a prestar más atención para evitar las ramas que entre ellas se esconden, ya que el descenso es algo pronunciado.
Cruzamos el bosque y al otro extremo nos espera una inclinada ladera que debemos atravesar casi en horizontal, siguiendo el sendero medio cubierto por la hierba y los helechos. Mirando atrás volvemos a ver el Fusu la Muyer. A nuestra derecha la inconfundible figura del Recuencu y algo más atrás el Collau Zorro, hacen compañía al Cornión y a las casas de San Juan de beleño.
Alcanzamos así la Collada Forada y con ello damos vista al circo formado por la copa del Tiatordos, cuya cumbre se cubre de nubes a nuestra llegada. Un rápido y resbaladizo descenso nos coloca en poco tiempo en el fondo del amplio circo, donde nos encontramos una pista que sigue bajando por la derecha de un arrollo. Nosotros cruzamos ese arroyo y tras atravesar la pradera que tenemos enfrente y una zona de maleza, alcanzamos un sendero que atraviesa una zona boscosa y que poco a poco y cada vez por mejor terreno, nos lleva a las primeras casas de Tanda.
Atravesamos el pueblo y por la carretera seguimos bajando hasta Mestas, lugar en el que nos espera el autocar por deseo expreso de algún componente del grupo. Cuando llegamos a Tanda, se cumplían las seis horas de recorrido, contando también las paradas, que fueron bastantes.
Para el día 19 tenemos la segunda parte de esta circunvalación del Tiatordos y el punto de partida será el mismo, Pendones. La ruta que queremos hacer es:
Pendones (782 m) – La Collaina (1.060 m) – Braña Maida (1.220 m) – Piedrafita (1.460 m) – Fitos de Piedrafita (1.550 m) – Picu Soanciu (1.726 m) – Collar Llagu’l Pino (1.541 m) – Vega Entregüe (1.435 m) – Majada Entregüe (1.435 m) – Camperas de Sonsierra (1.280 m) – Majada Fresnu (1.030 m) – Foz de la Escalada – Taranes (560 m)
Espero vuestras llamadas para reservar plaza para esta estupenda y vistosa ruta. El que se la pierda lo sentirá enormemente. No seas tú.
miércoles, septiembre 09, 2009
VIEJOS CAMINOS DE PASTORES.
Partimos de Poncebos a toda prisa ya que teníamos el tiempo tasado para poder hacer la ruta y comer a nuestra llegada. El camino de Bulnes casi ni tiempo nos dio para contemplarlo y en poco más de una hora estábamos en El Castillo, barrio alto de Bulnes. De aquí parte el sendero que sube a la bonita majada de Amuesa. Más que camino es una dura cuesta que discurre por el centro de la canal del mismo nombre y bajo los paredones del Murallón de Amuesa.
Nada más llegas a Bulnes El Castillo, subiendo por el sendero que sale del Puente Colines, y ya en la primera casa del pueblo, continuamos por un camino señalizado dejando unas casas a la izquierda. Este camino nos lleva a la fuente del Torno donde nos abastecemos de agua ya que la fuente que hay llegando a Amuesa, en el mes de agosto acostumbra a estar seca.
Caminamos por los pastos de los Llanos del Torno con la vista puesta en la dura ascensión que nos espera. La Canal de Amuesa es una cuesta indómita que va a poner a prueba nuestras piernas. Abandonamos la parte verde y casi llana de los Tornos y comenzamos a ascender en un sinfín de vueltas, unas veces sobre piedra, otras sobre hierba y algunas sobre agua de la fuente que hay arriba. Poco a poco y duramente, vamos ganando altura y echando la vista atrás contemplamos la hermosura del paisaje, único aliciente de la dura subida. Aparece Pandebano y las cabañas que jalonan el camino de descenso a Bulnes. También Bulnes se une al paisaje. Primero El Castillo y más tarde La Villa. El sendero tan pronto circula por la derecha, pegado a las altas paredes del Murallón de Amuesa, como se desplaza a la izquierda. Alcanzamos la fuente, que en esta ocasión aún manaba un hilo de agua y poco más arriba llegamos al Collado Cima, dando vista a la derecha, a las cabañas de la majada de Amuesa. Tengo que decir, que toda esta subida se encuentra marcada con las típicas rayas blanca y amarilla del circuito de pequeño recorrido.
El descanso es obligado para recuperar fuerzas y para contemplar con deleite las estupendas vistas que este alto lugar nos proporciona.
Pero las prisas nos obligan a ponernos nuevamente en marcha y lo hacemos a la izquierda del collado, ascendiendo por el sendero que se dirige por las Cuestas del Trave con dirección al refugio de Cabrones. La pendiente es dura pero también corta, ya que es suficiente con alcanzar el primer collado que aparece a nuestra izquierda. Abajo a nuestra espalda queda la charca de Amuesa.
El collado es una pradera de la que parte un sendero que se dirige a las dos únicas cabañas que quedan en pie de la majada de Orandi. Pasamos junto a ellas para iniciar un obligado descenso, tras el cual debemos subir por una empinada cuesta cubierta de hierba, hasta ganar la horcada superior. Desde este punto, hay varias opciones factibles y por tanto, el grupo se dividió en tres. Unos querían descender a Camburero por la majada Acebuco y Los Collaos, con lo que descendieron a buscar un marcado camino que se dirige a esta desaparecida majada. Un segundo grupo también descendió para recorrer en parte el sendero de Acebuco, pero abandonándolo para seguir otro que circulaba un poco más alto. Al final y tras varios sube y baja, no tuvieron más remedio que recuperar altura para poder llegar a la Collada Ties. El resto cogimos un poco marcado sendero que mantenía la altura y que por zona herbosa se caminaba bien. Además coincidía casi al completo con las marcas que teníamos en el GPS.
Este sendero se perdía por momentos pero lo volvíamos a encontrar más adelante. Por el GPS sabíamos que estábamos algo altos, pero eso no es malo: a bajar siempre hay tiempo. Bien es verdad que en algún tramo no nos quedó más remedio que descender algo para poder salvar las repisas de caliza que se desprenden del Albo, pero fueron pequeños tramos recorridos sobre una roca de muy buen agarre y que no supusieron mayores dificultades. Desde nuestra posición seguíamos perfectamente con la vista, los derroteros que tomaban el resto del grupo más abajo.
El paisaje era fabuloso. Nosotros colgados en la ladera entre el Albo y el Monte Acebuco y allí abajo, a nuestra izquierda, la Canal de Amuesa, por la que veíamos transitar a algunos de los compañeros del grupo que optaron por hacer la ruta alternativa. Frente a nosotros, un poco a la izquierda, seguíamos viendo las verdes praderas de Pandebano salpicadas de cabañas, y la casi horizontal raya del camino de Collado Vallejo que se dirige a Vega Urriellu. También a la izquierda y al otro lado de la tajadura de la Canal de l Tejo, la inmensa mole de Peña Main contemplaba nuestros pasos.
Plegándonos a la ondulante superficie de la ladera por la que caminábamos y prácticamente en horizontal, muy cerca de los 1600 metros de altitud, fuimos haciendo el recorrido de acercamiento a la Collada Ties. Primero pudimos ver mucho más abajo, los restos de la majada de Acebuco y la medialuna de Los Collaos a donde se dirigía Manolo y los suyos. Algo más arriba, Mariano capitaneaba el segundo grupo y comenzaban a subir por un amplio canalón de hierbas y piedras. Nosotros, un poco más retrasados, no veíamos aún ese canalón pero pronto llegamos a él.
Por nuestra parte comenzamos a descender hasta volver a encontrar el sendero que algunos metros más atrás habíamos perdido. Ya sin nuevas pérdidas, alcanzamos el mencionado canalón dando vista a nuestros compañeros y también a la Collada Ties, una lengua de terreno verde por el que debíamos hace la última ascensión del día y un collado, también verde, entre dos vigías de roca. El de la derecha de mayores proporciones. Mucho más arriba, el Albo contemplaba nuestros pasos.
Tras el último esfuerzo ascendente, coronamos la collada y se nos encogió un poco el alma. Al otro lado más hierba y nada. Una impresionante caída libre hacia los restos de lo que fue la Majada de Cambuerero. Ni rastro de sendero. La alta hierba lo tapizaba todo. Solo la figura del Picu que contemplamos al acercarnos a la peña de la izquierda, nos hizo abandonar los malos presagios. Allí estaba, erguido y desafiante. La cámara de fotos comenzó a sonar y ese pequeño ruido me quitó de la mente el abismo que había visto unos minutos antes.
Entre tanto, nuestros serpas Mariano y Ángel, ya se aprestaban a buscar una salida factible de aquel colgado lugar. Y la había. Esa noticia nos tranquilizó un poco a todos y nos permitió reunirnos en lo alto de la collada para inmortalizar nuestra estancia allí, con la figura del Urriellu como inmejorable fondo.
Tras el descanso y una vez recuperada la confianza, iniciamos el descenso casi pegados a la roca de la izquierda, hasta un pequeño resalte unos pasos más abajo. Por la derecha abandonamos ese resalte para pasar bajo él y continuar el descenso agarrados a las altas hierbas, en muchos lugares acompañadas de pinchos y hasta de alguna que otra ortiga. Vamos descendiendo poco a poco por los lugares que nos parecen más codos pero siempre con tendencia a la izquierda. De ese modo alcanzamos una lomera u hombro, en la que da la sensación de que hay que seguir bajando por la derecha. Pero no es así. Debemos introducirnos en un angosto espacio que queda entre la pared rocosa de la izquierda y el herboso hombro. Una canal también herbosa, por la que acostumbra a circular el agua, es nuestro lugar de descenso.
Un descenso delicado por la humedad que lo hace sumamente resbaladizo. Pero la ayuda de las hierbas a las que nos agarramos con fuerza y el apoyo de las posaderas en el terreno, hacen que realicemos el descenso sin mayores dificultades. Pasado el canalizo y llegados a una zona de piedras sueltas, la inclinación disminuye y nos permite caminar de pies, pero sin bajar la guardia, pues las hierbas son traicioneras y en cualquier momento podemos tener un resbalón, de menores consecuencias que las que podíamos tener más arriba, pero aún indeseables.
Poco a poco vamos disminuyendo el espacio entre nosotros y la Majada de Camburero y echando la vista atrás comprobamos la fuerte inclinación de la canal que acabamos de descender. Al fin la Collada Ties fue vencida y aunque dicen que por ella pasaban las vacas, todos tenemos nuestras dudas salvo que las vacas de entonces fuesen mucho más alpinista que las de ahora. Sea como fuese y pasasen o no las vacas, nosotros conseguimos emular al Marques y al Cainejo en su caminar hacia Camburero, la noche antes de la gloriosa conquista del Urriellu. Precisa y tristemente hoy publica la prensa la dolorosa noticia de la muerte de un lenense, Francisco Pérez Corteguera, al precipitarse desde una altura de 500 metros, cuando casi coronaba el Urriellu por la vía Pidal Cainejo. Esta noticia del primer fallecido en la parte asturiana de Picos en este año, empaña la noticia de la finalización de la que parece ser la vía más difícil del mundo, Vía Orbayu, a cargo de los hermanos Pou. Valla desde estas letras nuestro más sentido pésame a los familiares de Francisco y a toda la familia montañera.
Una vez en la Majada de Camburero ya todo es coser y cantar, sin olvidarnos donde estamos y sin relajarnos, cosa que posiblemente le ocurrió al fallecido. La relajación en la montaña hay que practicarla cuando se llega al destino final. Mientras tanto hay que mantener la concentración para evitar males mayores. De todos modos y como digo, el resto del descenso por la Canal de Camburero, el Jou Bajo, La Garganta y Balcosín, realizada no hace muchas fechas, no supuso ya nada especial después del descenso de la Collada Ties. El consumo de adrenalina fue allí y el resto del descenso hasta Poncebos ya no tiene trascendencia. La ruta en total, nos ocupó unas ocho horas. A algunos algo menos.
Con esta ruta nos despedimos de Picos por este año, pero eso no quiere decir que se acabaron las rutas interesantes. Sin ir más lejos, para este próximo sábado día 12, tenemos una muy interesante ruta por las inmediaciones del Tiatordos. Con ella y con la que haremos el sábado siguiente, pretendemos efectuar la circunvalación del Tiatordos, cuya ascensión oficial dejamos para el próximo año. Con esto, la ruta que proponemos es al siguiente:
La Ponticiella (720 m) - Pendones (782 m) – Foz de la Palombar – El Pláganu – Majada Tiatordos (1.540 m) – Majada Brañadosu (1.200 m) – Collada Mostayera (1.320 m) – Collada Forada (1.195 m) – Tanda (550 m)
El plazo de inscripción ya está abierto y las plazas libres pueden desaparecer de un momento a otro. El que no está vivo, se las pierde y luego vienen las lamentaciones. Para evitarlo, llámame rápidamente y te aseguras una plaza para esta interesante ruta. Espero vuestras llamadas.
martes, septiembre 01, 2009
EL MALTRECHO CIRCO DE ANDARA
Andara es una de las zonas de Picos más deterioradas por la acción de la mano del hombre. Las explotaciones mineras en esta zona, han dejado rastros importantes que aún hoy son fácilmente reconocibles. De todos modos, la zona merece la pena de ser visitada por sus características especiales de erosión y por las magníficas vistas que nos proporcionan de toda la zona de la Liébana.
El pasado sábado nos dirigimos hacia allí para realizar la visita a La Junciana, último de los picos importantes que nos faltaba por conquistar de este circo.
El autocar nos dejó en el Jito de Escarandi, en la carretera que une Sotres con el pueblo cántabro de Tresviso y único nexo de unión motorizada que tiene este bonito lugar. Allí nos estaba esperando la niebla y un aire gélido que nos obligó a ponernos las prendas de abrigo que portábamos.
Pero eso duró poco. La pista que se dirige al refugio de montaña de Andara tiene la suficiente dureza como para hacernos sudar y además, antes de llegar al refugio ya pudimos contemplar la cónica figura del Mancondiu luchando primero con la niebla y al poco en todo su esplendor recortado sobre un precioso cielo azul.
Antes de llegar al refugio cogimos un sendero a la derecha tras una pequeña trepadilla para acceder a la parte superior del muro por el que discurre. Enseguida enlaza con una de las múltiples pistas que hay en la zona y que en poco tiempo nos lleva al Collado de Aldea, nudo de comunicación para emprender distintas rutas.
La nuestra continúa por la izquierda a buscar la Collada Tresmancondiu, punto de inicio de la ascensión a ese pico. Dejando el Mancondiu a la izquierda, continuamos en descenso hasta alcanzar la pista que por la izquierda proviene del refugio y que nosotros seguimos a la derecha. Al poco dejamos la bifurcación que continúa por la derecha para seguir en ascenso hasta la fuente de Escalera o de Odriozola, donde nos aprovisionamos de agua.
De este punto, salimos por la izquierda de la fuente a subir por un sendero poco marcado que atraviesa la pradera hasta la collada que se ve más arriba. Allí volvemos a la pista que ya no abandonaremos hasta llegar al Collado de San Carlos. Desde este espectacular mirador, contemplamos el camino realizado hasta el momento y el que aún nos resta, así como las primeras vistas de la Liébana, aún medio cubierta por los últimos retazos de niebla.
Desde aquí tenemos dos opciones. La primera es ascender por la cresta hasta culminar en el vértice geodésico del Pico San Carlos o Sagrado Corazón, por la imagen que hace años se instaló en la cumbre, o bien seguir el sendero que en horizontal parte de la collada y se dirige casi sin elevarse, hasta las laderas que descienden del Alto del Hoyo Oscuro. Desde esta hondonada ascendemos por la dura ladera de La Junciana, siguiendo un sendero que nos lleva a los contrafuertes que se desgajan de la cumbre y por los que accedemos fácilmente con una sencilla trepada por un canalizo, a lo alto de este mirador de la Liébana.
Las vistas merecen el esfuerzo realizado. El San Carlos nos muestra los derrumbes que miran a Potes y siguiendo la cresta que sube a nuestra cumbre, comprobamos las impresionantes caidas que tenemos hacia la Liébana. Si seguimos con la mirada hacia la derecha, la imponente pared e la Rasa de la Inagotable y la cresta que la une al Castillo del Grajal, de la que sobresalen altivos los lejanos Picos Albos y hasta la parte superior del Torrecerredo. A la Izquierda de la Rasa, La silla de Caballo Cimero da paso a la zona de la Morra de Lechugales en un sinfín de aristas pétreas. Al norte, el circo que forman las Vegas del Hoyo Oscuro y de Andara, cerradas por el omnipresente cono del Mancondiu.
Tras el descanso, el disfrute de las vistas y el consumo de una botella de buen vino y después de cubrir la tarjeta de cumbres y hacer la foto justificante de nuestra estancia en La Junciana, iniciamos el descenso hacia el Collado de La Rasa, por una pindia ladera terrosa. Acabada esta, un mundo de caliza se forma a nuestros pies. No hay un camino definido y hay que ir buscando los mejores y más cómodos pasos. La piedra tiene buen agarre y se pega a la suela de nuestras botas. Pero hay que estar muy atento para evitar resbalones que puedan dar con nuestras posaderas en el suelo. Posaderas que más de una vez habremos de colocar para facilitarnos los pasos de uno a otro nivel del descenso. Pero todo termina al alcanzar la parte verde por la que el caminar es más armonioso y menos precario.
Nos dirigimos a los derrumbes que bajan del Castillo del Grajal, donde encontramos nuevamente la pista minera por la que retornamos nuevamente al Collado de Aldea y desde aquí, por el mismo camino recorrido en el ascenso, bajamos hasta el Jito de Escarandi donde nos espera el autocar. En esta ruta empleamos un total de 6 horas, incluyendo las paradas.
Para el próximo sábado día 5 y primero del mes de setiembre, tenemos una bonita ruta por antiguos caminos de pastores y viejos montañeros. Pretendemos pasar desde Amuesa a la Majada de Camburero atravesando la Collada Ties, tal como hicieron el Cainejo y el Marques la tarde antes de su gran gesta: la conquista del Picu. Venían de hacer la Peña Santa como entrenamiento y prueba de la cuerda y las zapatillas con las que se iban a enfrentar al Urriellu. Atravesaron el Cares y ascendieron a Amuesa y posteriormente a la Collada Ties para dormir en Camburero. Al día siguiente abrirían la historia del Picu y del alpinismo en España.
Nuestra ruta será mucho menos exigente, pero no exenta de dureza y vistosidad. Trataremos de seguir el siguiente recorrido:
Poncebos (218 m) – Bulnes el Castillo (712 m) – Canalón de Amuesa – Majada de Amuesa (1.386 m) – Cuesta del Trave – Orandi (1.600 m) – El Bobiu – Collada Ties (1.457 m) – Majada Camburero (1.335 m) – Canal de Camburero – Jou Bajo (1.110 m) – La Garganta (1.100 m) – Canal de Balcosin – Voluga Castisierra (800 m) – Bulnes La Villa (647 m) – Poncebos (218 m)
Si nos quieres acompañar en esta nueva aventura, date prisa en reservar tu plaza, que no sabemos si podremos conseguir un autocar grande para esta ruta y ya hay bastante gente apuntada. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, so pena de que te quedes en tierra. Espero vuestras llamadas.