martes, enero 27, 2009

AL DIA SIGUIENTE DE LA GRAN BORRASCA, LA CORONA DEL CASTIELLU

Las predicciones meteorológicas no podían ser menos halagüeñas. La gran borrasca con vientos de más de 150 kilómetros por hora había pasado la noche anterior, dejando un rastro de árboles caídos y dando paso a las tormentas y las lluvias en general. No veíamos con muchas posibilidades el hacer la ruta pero al menos lo intentábamos. Estando en Arriendas, una gran tormenta acompañada de aparato eléctrico se descargaba en la zona a la que nosotros pretendíamos ir. Pero nuestra moral seguía intacta.


Cuando abandonamos el autocar en las cercanías de Llordón, justo en el seudo aparcamiento existente junto a la pasarela o puente colgante de la Uña, el tiempo tendía a mejorar y sobre nuestras cabezas podíamos ver la airosa figura del Corona del Castiellu recortada contra el cielo cubierto de nubes.


Cruzamos el puente colgante sobre el Sella y en la otra orilla cruzamos las vías de FEVE por un senderillo que allí se dibujaba. Luego seguimos el sendero que atravesando un pequeño bosque, se abria paso por entre las altas hierbas ascendiendo con cierta verticalidad, para tender luego a la derecha cuando el espacio está más espejado. Vamos dejando tras nuestro la silueta del Corona y nos vamos acercando a las estribaciones finales de la pequeña Sierra de Toraño.


Algunos de nuestros compañeros optaron por subir casi de frente por la canal herbosa que se forma a la derecha del pico, para alcanzar un pequeño collado a los pies del Corona. El resto preferimos el camino menos duro para conseguir el mismo objetivo. El sendero se pierde en algunos momentos pero pronto se recupera. Al llegar a la altura de una gran roca la pasamos dejándola a nuestra izquierda, y la superamos caminando hacia el noroeste para alcanzar un collado a los pies de la cumbre más norteña de la sierra.


Algunos optaron por ascender esta cumbre para luego girar a la izquierda, sur, dirigiéndose hacia el Corona Castiellu. Otros optamos por seguir el sendero un poco menos marcado que pasando bajo la ladera este del picacho, se dirige casi en llano hasta las inmediaciones del colladito en el que nos esperaban quienes subieron de frente.


En este punto se impone una nueva dualidad de posibilidades y los más fuertes prefieren seguir por la canal subiendo a la cumbre casi en vertical, mientras que los menos osados lo hacemos por el camino que desciende ligeramente al sur para cruzar una pedrera y girar a continuación a la derecha tomando rumbo a una horcada que se ve a la izquierda del pico. Llegados a esa pequeña brecha y pasando a la cara oeste del Corona, comenzamos a ascender entre la piedra, por un sendero bien marcado y con algunos jitos de señalización, alcanzando cómodamente la cumbre coronada por un buzón montañero.


El pequeño promontorio de solo 542 metros de altura, nos ofrece unas estupendas vistas de la costa en la que las olas rompen con fuerza contra los acantilados. Si nos fijamos, podemos ver los bufones de la zona de Pria. Nos imaginamos las vistas que puede tener esta cumbre, de la zona de Picos, hoy totalmente cubierta de nubes. De vez en cuando podemos adivinar la silueta nevada del Pierzu y del Carria y por un instante, también la del Canto Cabronero. Pero nada más. En la cumbre hace frío. El viento arrecia y no podemos permanecer en ella por mucho tiempo. Hacemos las fotos y después de cubrir la tarjeta de cumbres, iniciamos el descenso con dirección este por la ladera más norteña del pico.


Descendemos a la horcada desde la que iniciamos nosotros la ascensión y dejándola a la izquierda, continuamos por el senderillo del ganado que va recorriendo toda la ladera norte de la sierra. El camino se pierde en algunos momentos debido a la hierba que está muy alta y a la maleza, pero enseguida nos reencontramos con él nuevamente. Toda esta parte de la ruta la realizamos casi en llano sin grandes subidas ni bajadas. Ni que decir tiene que existe la posibilidad de hacer lo por la cresta de la sierra, pero entonces no nos quedará más remedio que sufrir más de una bajada con subida a continuación. Como el tiempo no está nada católico y el viento es fuerte y frío, preferimos hacerlo por la ladera al resguardo del aire. Así y todo, no tuvimos más remedio que sufrir una tormenta de agua y granizo acompañada de viento, que en poco tiempo nos dejó pintando. Se daba la paradoja de que a nuestra izquierda estaba la tormenta con sus obscuros nubarrones y a la derecha teníamos un hermoso cielo azul, rasgado pro jirones de blancas nubes y el sol.


Pasada la tormenta el día se despejó y pudimos disfrutar de la corta mejoría. Si, corta. Pues al poco, cuando estábamos llegando a la Jorcada, una nueva borrasca se descargó sobre nosotros. La Jorcada la reconoceremos por las antenas que hay en ella. A la collada llega una pista desde el cercano pueblo de Tresmonte, para servicio de las antenas y de las praderas que las circundan. Nosotros seguimos por la pista hasta las primeras antenas, rebasándolas para acercarnos a una más pequeña que se encuentra al borde este de la sierra, casi sobre las casas de Toraño. Pero aún nos resta la peor parte de la ruta.


Desde la antena sale un camino por la izquierda que desciende a una bonita pradera en la que hay una cabaña medio derruida. La pradera se encuentra en el límite de la sierra por todos sus lados y rodeada árgumas en el descenso. Se impone estudiar el lugar. La mayoría, menos pacientes, optan por descender por la izquierda, noreste, a buscar un camino que parece dibujarse entre las punzantes y altas cotoyas. Los que tenemos menos prisas buscamos entre la maleza los vestigios de algún sendero que nos permita atravesar la espinosa barrera. Vemos un sendero abrirse paso por entre las cotoyas e iniciamos el descenso por él. Pero enseguida desistimos al ver a los que nos preceden envueltos entre las ramas peleándose por buscar un paso. Regresamos a la pradera y descendemos por el prado hacia el sureste por debajo de las laderas de Peña Llana. La inclinación es importante y lo resbaladizo del terreno nos obliga a tomar precauciones. Un incipiente sendero nos da confianza y tras pasar una cabaña derruida entre árboles, seguimos a la derecha un camino que poco a poco se va haciendo cada vez más evidente. Algunas cotoyas tratan de cerrarlo pero el paso está franco y podemos seguir. Parece que vamos en la dirección contraria pero pronto cambia de orientación y comenzamos a descender por el bosque sin problemas ya de maleza ni tan siquiera de barro. Enseguida alcanzamos los prados que rodean a una finca que se encuentra en la carretera de Toraño, con lo que nuestras preocupaciones desaparecen. Ya en la carretera no resta más que seguir a la izquierda, este, para llegar a Toraño, después de dejar a la derecha el puente sobre el Sella. En Toraño, donde llegamos después de algo más de 5 horas de caminata, nos espera el autocar. Aquí ponemos fin a una ruta que no pesábamos poder hacer pero que sin mayores dificultades la completamos unos años después de nuestra primera intentona. Ni que decir tiene que los que bajaron por los otros lugares sufrieron en sus carnes las mordeduras de las cotoyas. Más de uno estará aún sacándose pinchos de varias partes de su cuerpo.


Para el próximo sábado tenemos ruta suave para resarcirnos de las picaduras de esta. Nos vamos a la costa más oriental de Asturias. Concretamente a su límite este, a Bustio, en el concejo de Ribadedeva, para hacer una ruta costera que terminaremos en Pendueles. La ruta propuesta es:


Bustio (40 m) – La Texera (50 m) – Pico Cañón (199 m) – Santa María de Tina (100 m) – Ermita de San Emeterio (50 m) – Mirador Pico Pimiango (146 m) – Pimiango (158 m) – El Peral (71 m) – Capilla del Cristo (76 m) – Cuadras de l’Aixu (107 m) – Serra (100 m) – La Franca (60 m) – Playa de La Franca (25 m) – Bufones de Santiuste (39 m) – Playa de Cobijeru (20 m) – Ensenada de Buelna (29 m) – Buelna (50 m) – Playa de Entremares (11 m) – Playa de Pendueles (10 m) – Pendueles (40 m)


Aunque son muchos los nombres de lugares, no os asustéis. La cosa está en menos de 20 kilómetros y sin grandes desniveles. Así que ánimo y a apuntarse .Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 19, 2009

RUTA SIN PALABRAS

La ruta del pasado sábado por tierras de los Oscos, no merece mayores comentarios. Entre las inclemencias del tiempo y los pobres paisajes que difícilmente podíamos avistar, tienen entidad suficiente para gastar palabras sobre esta ruta.

Solo comentar que no tiene pérdida, ya que en el comienzo se indica como Ruta de la Bobia, PR AS-103 y aunque no se ven más indicadores hasta llegar a los pies de La Bobia, es todo seguir la pista entre los molinos, sin desviarse hacia ninguno de los caminos que de ella salen y que tienen una señal de prohibido el paso. Tampoco lo podrían hacer, si tal como nos pasó a nosotros, los vigilantes jurados que hay en la zona, hacen siempre el férreo marcaje que nos hicieron a nosotros.

La pista desemboca en la carretera que saliendo de la Garganta se dirige entre otros lugares, a Illano y Boal. Llegando al Pozo de la Nieve o Campo de la Bobia, donde hay un indicador vertical que marca la ruta, tenemos ante nosotros las antenas que coronan nuestro objetivo. Solo nos resta iniciar el ascenso final, dejando un pequeño y espeso bosque de pinos a nuestra derecha e ir ganando altura poco a poco. La cumbre, donde se encuentra el vértice geodésico y hasta cinco cruces, varias con buzón, se sitúa un poco más al norte, junto a una antena y antes de una pequeña caseta.

Las vistas deben ser muy interesantes, pero yo no os las puedo describir, ya que nuestra llegada a la cumbre coincidió con el de una oscura nube que nos cubrió a nosotros y lo que nos rodeaba, al tiempo que un fuerte aire gélido nos dejaba ateridos. Solo cubrir la tarjeta y hacer como pudimos la foto de rigor y tirar para abajo en estampida.

Cuando bajábamos comenzó a despejarse la Bobia y la pudimos ver así como la estupenda vista que intuimos de la costa al menos de la zona de Ribadeo.

El descenso lo realizamos por la carretera hasta La Garganta para evitar que el conductor del autocar se pasara de las horas estipuladas de conducción. Verdaderamente no era necesario, pues a la cumbre llegamos en dos horas y media, contando la media hora larga que perdimos por ir a ver lo que creíamos la Cascada de Seineira pero que se debe tratar de alguna hija de esta. Luego el descenso lo realizamos en una hora y media aproximadamente.

Para el próximo sábado día 24, esperamos tener mejor suerte para una nueva ruta repetida. Nos vamos cerca de Llovio para ascender al pico La Corona del Castiellu, que hace un par de años ya intentamos y coronamos, pero envueltos en una nube y rodeados de nieve. Nada podemos decir ni del pico ni sus alrededores ya que en aquella ocasión nada vimos. La ruta que proponemos es:

Llordón (30 m) – Güeruña (100 m) – Collado sur (418 m) – Corona el Castiellu (542 m) – Collado Ancho (370 m) – La Jorcada (290 m) – Toraño (40 m) – Carretera (35 m)

Ruta corta con una ascensión un poco fuerte pero con un desnivel pequeño. Apta para un amplio abanico de personas. Espero contar con todos vosotros, por ello, no dejéis para mañana el reservar plaza o podéis quedaros sin ella. Os espero.

lunes, enero 12, 2009

EL PICO MOREA TRAS EL TEMPORAL DE NIEVE

Para este sábado teníamos buenas perspectivas meteorológicas después del fuerte temporal que atravesó toda España, dejándola cubierta de un blanco manto helado. Pero el amanecer no podía ser menos halagüeño. En La Felguera nevaba, según nos comentaron nuestros compañeros de fatigas y en Oviedo llovía, suavemente pero el suelo estaba mojado. Camino de Pola de Siero y según se abría el día, pudimos comprobar la gran cantidad de nieve que había caído. Incluso los márgenes de la carretera mostraban su blancura. No solo eso, también había nieve en la carretera, lo que nos hacía temer de la imposibilidad de hacer la ruta por no poder llegar a Alles.


De todos modos decidimos seguir camino y ya veríamos que se hacía en el caso de que la carretera estuviese tan mal como para no dejarnos pasar. El primer susto lo recibimos después de pasar Las Estazadas, pues nos encontramos con la guardia civil dirigiendo el tráfico, lo que supusimos que era debido a la nieve. Pero no fue así. Un gran bloque de piedra se había caído de la montaña y se encontraba en medio de la carretera. No hubo más problemas. Conseguimos llegar a Alles y con eso, la mitad de la ruta ya casi la dábamos por hecha.


El autocar nos dejó en Alles y comenzamos a caminar por la carretera pasando junto a la ermita de San Roque y saliendo por entre las casas del barrio hasta coger la pista que se dirige a Llabandames. La pista ere todo nieve con las rodadas de un vehículo y muchas pisadas, tanto de personas como de animales. Lo que nos indicaba que era muy transitada a pesar de sus condiciones.


Las vistas con todo nevado, eran preciosas, pero la ausencia de luz dificultaba el poder plasmarlas con nuestras hoy numerosas cámaras fotográficas. El día estaba nublado y no presagiaba una mejoría inmediata. La subida a Llabandames no presentó ninguna dificultad más que la de la pendiente de la pista y en una hora nos encontrábamos caminando entre las cabañas y saliendo por el camino que se dirige al Cagigu la Campuca, después de pasar junto a la cabaña de Doña Toba. Allí, arriba, frente a nosotros podíamos ver el deshojado árbol que marca el lugar del Cagigu. Luego, la subida se empina y toma una decidida dirección norte para acceder al Collado de Los Llanos de Morea. El camino ha desaparecido y somos nosotros los que lo abrimos mancillando la blancura de la nieve que lo cubre. Un gran surco queda tras de nosotros a medida que vamos ganando terreno.


La subida al pico no presenta dificultad ninguna cuando su ladera se encuentra limpia y visible. Pero con la gran cantidad de nieve que hoy tiene, son los esforzados serpas del grupo, los que nos marcan el camino. Una gran ese se talla en la nevada ladera del Morea y por ella vamos accediendo todos a la cumbre. El día comienza a despejar y podemos subir viendo la costa y Llanes y Purón, San Roque del Acebal, y… un montón de pueblos y lugares.


La llegada a la cumbre es una maravilla: hacia el este, todo el cuera se nos presenta cubierto del inmaculado manto que le donó la nieve y el sol hace brillar los múltiples cristales de hielo que lo forman. El cielo azul y algún retazo de blanca nube le da el marco deseado por cualquier fotógrafo. Las cámaras echan humo.


De todos modos y a pesar de la mejoría del día y de el sol, la temperatura es baja y nos obliga a abandonar la atalaya. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, comenzamos el descenso hacia la vertiente este, por el lado contrario al que accedimos a la cumbre. Vamos siguiendo un rastro dejado por alguna persona y la verdad es que descendemos muy bien a pesar de la gran cantidad de nieve acumulada en esta zona. En algunos sitios hay más de medio metro de nieve y no son medidas de las de Tele5.


Según descendemos vemos en el fondo de la ladera, al norte, un grupo de cabañas que interpretamos son el caserío Roncadas y a él dirigimos nuestros pasos, buscando el mejor lugar posible para ello. La cantidad de nieve desciende según vamos perdiendo altura, lo que facilita el encontrar senderos, pero dificulta el caminar, por la formación de barro y zonas resbaladizas.


Alcanzamos el valle en el que se encuentran las cabañas y desde allí, con dirección este, seguimos un sendero muy marcado que veníamos observando en el descenso y que nos lleva al Collado del Jorcón donde empalmamos con una buena pista que desciende a La Braña y por la derecha dejando el caserío al lado contrario, seguimos por buen camino y sin perdida hasta la confluencia con la carretera a la altura del pueblo de Gancioso. Seguimos a la derecha, este y pasamos por el pueblo de El Prado, al lado de una casa que reconocemos por la cruz que tiene en uno de sus muros. Ya por la carretera sin pérdida, alcanzamos La Borbolla donde nos espera un buen plato de pote y carne gobernada, con los que quitamos además del hambre, el frío de nuestros cuerpos. Fueron cinco horas de camino por la nieve y consiguiendo finalizar una ruta que hace dos años no pudimos terminar a causa de la niebla.


Para el sábado día 17 tenemos ruta por el occidente. Nos vamos a los Oscos para conquistar la Bobia, cumbre perteneciente a las 100 montañas más guapas de Asturias, al decir de Ángel Fernández Ortega. La ruta propuesta es:


Ponte Penacoba (780 m) – Cascada Sieneira (820 m) – Lagunas de Brañanova (1.026 m) – Campo de la Bobia (1.018 m) – Pico La Bobia (1.197 m) – Caserío de Bobia (810 m) – Picón (820 m) – San Cristóbal (751 m) – Ponte Penacoba (780 m)


Ya se encuentra abierto el plazo de inscripción y os recuerdo que después de las cinco de la tarde del jueves anterior a la ruta, no se asegura la existencia de plazas. Con ello os quiero decir que no dejéis para última hora el inscribiros. Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 05, 2009

LA CALZADA ROMANA DE PIEDRAFITA

Comenzamos Nuevo año y nuevo calendario de rutas y no con muy buen pie. El día amanece lloviendo pero según nos acercamos a nuestro punto de inicio en Llanes, va mejorando. Al menos no llueve, pero las nubes bajas y la humedad nos acompañaran todo el día.


El autocar nos deja en Venta del Probe, junto a Puente Nuevo y comenzamos a caminar por la carretera en dirección a Los Callejos, cuyas casas vemos sobre un altozano. Sin querer decir que ese era nuestro camino, al llegar a la entrada del pueblo tomamos un ancho camino a la izquierda, que bordea una tapia de hormigón que cierra una finca. Seguimos las indicaciones del GPS pero que no coinciden con la descripción de La Curuxa, según la cual hay que entrar en el pueblo y tomar un camino junto a la iglesia.


Dejamos un camino a la izquierda que se dirige a una cabaña y continuamos en ascenso bordeando un prado con algunas otras cabañas diseminadas. Según los carteles que nos encontramos, estamos en el Camino Bonito o Camino de la Regatina. Nos adentramos en un bosque de ocalitos y proseguimos por una buena pista que ser bifurca a la izquierda descendiendo para atravesar u arroyo. Aquí se cierra la pista aunque sabemos que por encima nuestro continúa otra a la que buscamos la manera de acceder. Peleando con la maleza y la madera cortada medio podre, conseguimos alcanzar la otra pista y comenzamos el descenso por ella.


Pero la pista llega a las inmediaciones del Río de San Miguel y no hay puente. Mientras algunos buscan un puente para vadear el río, la mayoría ya se descalzó para cruzarlo. Solo unos pocos decidimos dar marcha atrás por un prado hasta las inmediaciones de una casa junto a la que encontramos un paso sobre el río, hecho de troncos y sin barandilla, pero que nos sirvió para alcanzar la carretera muy cerca del cruce que se dirige a Ardisana y al lado de la ermita de San Miguel.


Por la carretera con dirección oeste nos acercamos a Riocaliente, un bonito pueblo de casas cuidadas y con algunas estatuas de madera como La Manona en la carretera y La Castañera en medio del pueblo. Seguimos por la carretera hasta el cercano pueblo de Mestas, donde, al lado del Hotel Benzua, sale una carreterita que se dirige al pueblo de Teyeu, pasando al lado del Molino del Esplon. Por aquí comenzamos a ver las marcas roja y blanca de un GR que nos acompañará el resto de la ruta. Después de Teyeu la carreterita se convierte en pista y continúa en llano al lado del Río Piedrafita. Pasamos junto a una nave amplia en una zona bastante embarrada y nos adentramos en una zona donde en otros tiempos debió haber un bosque de pinos. Ahora solo quedan algunos diseminados.


Seguimos un buen camino sin pérdida posible y poco después de cruzar un arroyo sobre unas grandes piedras en su lecho (también hay un tronco a modo de puente), comenzamos a ascender hacia el Collado Vega del Puerto. El camino se convierte en una calzada romana bien empedrada y en estupenda conservación. Alcanzamos un primer collado, Muesca del Acebal, por el que nos adentramos en un intrincado mundo de valles que se entrecruzan y que nosotros no podemos situar debido a la escasez de visibilidad a causa de las nubes que amenazan con descender aún más. Seguimos el camino por la ladera que se descuelga hacia el Reguero del Acebal, hasta alcanzar una zona con algunos árboles y ya en la parte alta de la sierra, en la que abandonamos el camino que continúa, para auparnos a las praderas del Collado de la vega del Puerto.


A pesar de que la niebla prácticamente nos tapa, se hace necesario un descanso, pues la cuesta es dura y llevamos todo el día sin parar. La ruta es larga y teníamos que alcanzar el collado lo antes posible. Ahora solo nos queda descender hacia Cuerres. Para ello descendemos del collado por la parte opuesta a la que llegamos sin un camino definido al principio, pero es todo seguir la riega para encontrarlo, al principio un estrecho sendero, que poco a poco se irá convirtiendo en camino ancho y también empedrado en muchos de sus tramos. Descendemos rápido y comenzamos a ver las luces de Cuerres entre los árboles. Las marcas del GR nos indican que debemos seguir a la izquierda en descenso, pero ese camino se encuentra medio cubierto por la maleza, con lo que decidimos seguir a la derecha en ascenso hasta alcanzar la carretera que de Cuerees se dirige a Llenín.


Ya por la carretera descendemos con el arroyo de Piedrafita a nuestra izquierda hasta Llenín, atravesando el pueblo y saliendo en dirección a Tárano, dejando por la izquierda la carretera que se dirige a la AS-114, entre Mestas de Con y Corao. Nuestro camino pica hacia arriba y aún lo sigue haciendo cuando pasamos de Tárano. La carretera pista sigue ascendiendo hasta una casa que vemos a los pies del Cerro Iguedo que es el coronado por unas antenas que bordeamos dejándolo a nuestra izquierda. Ya desde la casa, la pista-carretera comienza un fuerte descenso que en poco tiempo nos lleva a Corao Castillo, pequeño pueblo en el que hay hasta cuatro casonas señoriales.


Seguimos descendiendo y llegamos a la carretera AS-114 que debemos atravesar para finalizar la ruta en el pueblo de Corao. Junto a la iglesia nos espera el autocar, después de 5 horas y 45 minutos, para recorrer alrededor de 20 kilómetros. Una bonita ruta a la que le faltó el aliciente del buen tiempo, para poder contemplar las hermosas vista que según algunas descripciones tiene.


Para el próximo sábado día 10 tenemos ruta en Peñamellera para visitar el Cuera una vez más. Nos vamos a la capital del concejo, Alles, para subir al Pico Morea y descender al pueblo llanisco de La Borbolla. La ruta a seguir es:


Alles (263 m) – Llabandames (640 m) – Cagigu la Campuca (800 m) – Llanos de Morea (891 m) – Pico Morea (1.002 m) – Llanos de Morea (891 m) – Caserio Roncadas (454 m) – El Jardón (326 m) – La Braña (198 m) – Gancioso (138 m) – El Prado (204 m) – La Borbolla (218 m)


Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta. Los que queráis hacerla, no os demoréis demasiado pues os podéis quedar sin plaza. Espero vuestras llamadas.