lunes, abril 30, 2012

EL PRINIELLO SE NOS RESISTE POR CUARTA VEZ


28 de abril de 2012

Un agradable paseo bajo la lluvia. Es lo que dio de sí este lluvioso día. Empezamos en Puente Dobra para seguir una de las rutas alternativas del  GR –201 que empalma con la Senda del Arcediano. Nublado. Mal pronóstico. Nosotros pocos e impertérritos ¿Mal tiempo? ¿De qué? Chavales a pasarlo bien.

Total que seguimos la pista hormigonada que vae paralela al Dobra. El agua es de un color azul turquesa intenso. A medio kilómetro está el Puente Vieyu, más antiguo que el de Cangas de Onís. El castañar tiene algunas cuerrias en buen estado. En media hora estamos en Vis. Bonito y aseado pueblo con casitas ideales para fines de semana. Amaga lluvia pero aguanta. El mirador a la Olla de San Vicente excepcional a pesar de la lejanía. El grupo bajó por esa ladera viniendo desde La Riera.

Subiendo de forma pausada y continua llegamos al Collado La Viga el Carro. Hay que tomar una decisión: seguir a Amieva o bajar a Carbes por la ruta de la izquierda. Los indicadores por el suelo a lo largo de toda la alternativa no ayudan mucho a decidir. Vamos a seguir por el camino algo más estrecho pero bien estudiado que sube hasta el Collado Sañín al que llegamos una hora después. Una de sus dos esbeltas agujas se sube con un pequeña trepada. No va a ser hoy el día de trepas porque la niebla entra como puré de guisantes volviendo todo gris.

Un grupillo de cinco tira al Porrón de Bescoba y al Priniello. Hace dos años bajamos por allí orientados por los esquilones del ganado. Estos no se rinden. Los demás continuamos. Los inmensos tubos roban agua del Dobra para alimentar la central de Camporriondi. Alternativa: camino vieyu, embarrado, perdido de artos o carretera. No hay más que hablar, hoy vamos sobraos de asfalto.

Bajada a San Román. Pueblo ganadero a más no poder. La lluvia es mansa pero ya no va a dejarlo en todo el día. Hórreos y paneras. Al fondo del valle La Collada. El camino tradicional no está practicable. Hoy ninguna gana de chupar barro. Cuesta subir. En la cima el “práctico” mirador de Amieva que sólo costó 180.303 € en el 2006. No hay nada que mirar. El mirador mismo es más bien feo y encima hoy no hay mucho paisaje que ver.

Vuelta a la carretera. Vamos hacia Amieva. La otra vez la pista nos engañó porque no tenía salida. Así que a bajar despacio con las botas recalentadas en el hormigón. Están haciendo obras de parcelación. Con cuidado bajamos por la resbaladiza pista que cae sobre las primeras casa. Visitamos los dos molinos. Sólo queda la “cáscara”, una pena. Nos cruzamos con un grupo de Reinosa que viene de Oseja, empapados. Su autocar no sube a buscarlos. Jano si que se atreve a pesar de los tres argayos que le obligan a hacer alguna maniobra.

En el bar hay una fuerte discusión sobre el pueblo más importante del concejo. Demasiadas voces, poco contenido. Cuando ya despeja un poco el bar es prácticamente nuestro y las cervezas se dejan querer. A los tres cuartos de hora aparecen nuestros amigos desde el pico. Incombustibles, oye. Pues nada, algún día cuando el tiempo esté algo más seco ya volveremos. A pesar de todo el día montañero no se nos ha dado mal, hemos hecho ejercicio y estamos en buena compañía. Siempre positivos, nunca negativos.

Estrenamos mayo con la subida al Pierzu. Empezaremos en la tradicional pista de Collada Llomena para bajar por el Collado de Piedrafita a Pen. Buena actividad montañera.

FRESINES   
           

miércoles, abril 25, 2012

JORNADA AGRIDULCE EN LA SUBIDA AL MULLEIROSO


Cuando llegamos a Recoba, tras desviarnos por Riocastiello eran las 10 y media. Llovía. Otra vez la misma situación que la semana pasada. Se sucedieron varias chubascadas hasta el mediodía. Con más moral que el citadísimo Alcoyano comenzamos la ruta. En la salida del pueblo un cartel avisa de la “ruta de los pueblos abandonados”. La misma ruta está bastante abandonada: no hay ni una indicación añadida a este cartel. La pista es muy buena. Sigue paralela al río Bárcena.

Hacemos un amplio círculo, pasando por encima de un afluente que atraviesa la pista para perderse en el río. Luego la pista se mete de modo evidente por el valle. Un cortino de piedra en la parte que cae al río es la prueba de que este bosque está habitado y que todos queremos el fruto de las industriosas abejas. Al poco tiempo hay una bifurcación: empezamos a subir suavemente por el sendero de la derecha. El camino está en muchos tramos muriado para evitar la avalancha de piedras depositadas en la ladera. El camino ha quedado casi en un paso estrecho porque la vegetación se ha comido más de la mitad.

Llegamos a Curriechos. Cruzamos el río por unos tablones que se han preparado convenientemente. Todas las casas están abiertas. Aquí hubo vida durante siglos. Ahora todo está arrumbado por el tiempo y el abandono. Es curioso que los trastos que encontramos por las cuadras y almacenes, una segadora, unos discos, una bombilla... parecen aquí auténticos anacronismos.

Volvemos al camino. Ahora seguimos el curso del río Besapié. Es una auténtica delicia. El río baja fuerte de agua, hace numerosas cascadas y pozas. El bosque de ribera está sembrado de cortinos para conservación y aprovechamiento de las castañas. Una gran cascada se cruza sobre la pista. Otras riegas caen al río. El paso se hace necesariamente cadencioso, el andar caviloso, todos los sentidos abiertos en plena fusión con la naturaleza. Hace rato que no llueve, e incluso algunos rayitos de sol alegran la vista.

El sendero gira 90º para encarar la aldea de Besapié. Chubasco fuerte. Aldea en fuerte pendiente. Otras ocho casas. Sólo las abejas dan muestras de estar vivas. Mudos testigos del pasado son los larguísimos ringleros de murias que enmarcar la pradería y evitan avalanchas. Construcciones heredadas del neolítico. Inmensa labor la de estos buenos habitantes de los valles. Besapié, bonito nombre.

Subimos a su collada. Está pindia. Se avista desde aquí la carretera del puerto del Palo y el largo valle del río Navelgas. Es lo último que pudimos ver. La niebla espesa invade todo por los entrantes de los profundos valles. Subimos con esfuerzo por las sendas del ganado. Cuando nos creemos en la cumbre empieza nuestro calvario: el pico está mucho más allá, o esa impresión nos parece, y hay que seguir subiendo de modo continuo por toda la cumbrera. Pasamos por el Renazo de Cabra. En otras condiciones nos daría igual. Pero se nos va a juntar todo: a la niebla se añade una fuerte cortina de agua, y al poco rato un viento en rachas heladas que mina nuestra hoy escasa moral.

No hay más remedio que seguir. La ruta continúa bajando por el otro lado del pico. Las manos tornan a color malva. Hacen falta guantes. Los paraguas son puestos a prueba y unos cuantos pasan a la reserva. Llegamos a la cumbre con su bonita cruz de la Victoria pintada de amarillo. Apenas miramos nada. El día no está para bromas y estamos bordeando los cero grados. Hay que descender rápido para recuperar temperatura.

Nos vamos pitando orientados por las lagunillas. El camino tiene que estar a la izquierda más o menos por el fondo del valle. Bajamos agrupados, la niebla puede ser un problema. Encontramos el buen sendero que baja en dirección este de modo continuo a desembocar en la pista. Los ríos son hoy caminos de agua. El agua ha estado hoy omnipresente. En el cielo, en el aire, en el bosque, en el suelo... Difícil defenderse de tanta invasión. Fuimos felices en el bosque, sufrimos en la cuesta, penamos lo nuestro en la cumbrera de la Sierra de Fanfaragón. Creo que hoy tocaba eso.

Varias vueltas y revueltas más abajo y después de pasar por una casería en explotación, repleta de maquinaria agrícola, pisamos la carretera asfaltada que termina en la ermita de Recorba.

Comemos en el bar del mismo pueblo. La gente es amable y nos atiende bien, seguramente pensando en el frío que hemos pasado. Y ya van dos seguidas. Algún día parará de chiscarnos este abril de aguas mil. De momento la prósima semana vamos a intentar una vez más, el Priniello en Amieva. Si tuviéramos la suerte de que se viera algo es un sitio increíble para observar la mecedura del Dobra, el Pelabarda  y el Junjumía cayendo desde las lejanas alturas de Vegarredonda. El grupo lo intentó más de una vez. Esta puede ser la definitiva.

FRESINES

martes, abril 17, 2012

DIÁLOGOS BAJO LA NEVADA EN LA TRAVESIA DE SANTIBÁÑEZ DE MURIAS A CASOMERA

14 de abril de 2012

PRÓLOGO:

-Vamos a desayunar tranquilos que hoy no hay ninguna prisa, ¡oh! Con la que está cayendo...

-Bueno home, pero habrá que d’ir marchando pa no estar todo el día de chigres.

-Y es que hay días que más vale tener una puerta que pintar. Esto del monte hoy es ya por viciu.

DIÁLOGO 1º:

-Casi llegamos a Santibáñez y ahora cae agua nieve. Esto está feo.

-Pero mira que la temperatura no ye mala, 10º, mejor que la semana anterior.

-¿Ondé dará la vuelta el autobús? Aquí no hay sitiu. Mira que diz esta paisana que ya tiene conocimiento del asunto.

DIÁLOGO 2º:

-Las diez y con esti aguazón habrá que forrarse de plástico.

-Y el paragues. No te dejes el cacharro. Aunque dicen que un montañeru con paraguas es como medio montañeru.

-Mejor esto que volver empapau.

-Mira, salen todos al mirador del hotel a mirarnos. Deben pensar que estamos chalaos...

DIÁLOGO 3º:

-Está cuajando. Hasta los artos están prestosos con la nieve.

-No quejarse que la subida por esta pista es bien cómoda.

DIÁLOGO 4º:

-Llegamos a la collá Fogares. Tardamos dos horas. Paéceme que vamos muy despacio.

-Ya pero ya hay nieve abondo. Está todo precioso. Qué bucólico. Y que silencio.

-Pena de borrina que no deja ver nada.

DIÁLOGO 5º:

-¡Por ahí vais mal!¡Hay que bajar hacia la pista! Buscar un paso por la izquierda.

-La pista de Conforcos está allí debajo. Aquí hay 20 centímetros de nieve.

DIÁLOGO 6º:

-Mira esti roble adornado como de Navidad. ¡Una foto Javier!

-Debemos estar debajo de la Xugosa, por lo menos esta es la fuente de la majada. Llevamos dos horas y media sin parar.

-¡Qué bueno el Beronia pa entrar en calor!

DIÁLOGO 7º:

-Al fin llegamos a la majada Cople. Se hace largo con tanta nieve. Mira esta caseta con el nombre de Gervasio.

-Ahora el termómetro subió a 14º.

-No paréis que queda mucho trote todavía.

-Si seguimos la pista nos vamos a Bustrosu. Hay que coger la senda de la izquierda.

-Pero no se distingue ninguna traza de camino. La nieve lo uniforma todo.

-Espera puede que por aquí. Cuidao, hay nieve hasta la rodilla.

-El bastón se hunde hasta un metro.

DIÁLOGO 8º:

-Jope con el camino, llevamos media hora caminando y subimos nada más treinta metros.

-Es la cuarta revuelta que damos. Clemen, ponte tu a hacer huella que Carri ya se agotó. No sea que se caiga en un hoyu y ni le veamos.

DIÁLOGO 9º:

-¡Jolín! Cierra el paraguas por lo menos para pasar estos piornos.

-Es que no veo nada, que se me empañan las gafas.

-Ya debemos estar debajo del Pico Los Pozos. Es que no se ve nada de nada.

-Dice la hoja de ruta que hay que buscar un senderillo entre los piornos.

-Ya hemos entrado por tres sitios y no se encuentra nada. Además hay más de un metro de nieve.

-Pues hay que decidir algo, porque con la cellisca y este frío aquí no se puede estar parado.

-Debe faltar una hora a Casomera...

-¡Que te crees tu eso! Si estamos a 1515 metros y hay que bajar a los 400 de Casomera... hay tela pa rato.

-¿Tiraremos pa la Fresnosa?

-¡Quiá! Hay que girar la vuelta a todo el valle.

-No hay más remedio que retroceder. ¿De acuerdo?

-Hoy no llegamos ni a las seis. Bueno por lo menos ahora la luz dura más.

-No nos hemos apartao ni un metro de la ruta que marca esti cacharru.

-Nada, nada, a descansar a casa Gervasio.

DIÁLOGO 10º

-Por fin un sitio techado. Bien por Gervasio que deja la cabaña abierta.

-¿Cabemos todos?

-Estoy pingando... ¿quién me da un poco chocolate?

-Vámonos, que se nos hace muy tarde.

-¿Otra vez a la nevada? ¡En mi vida he pisado tanta nieve!

-¿Cuánto tiempo nos quedará? Son las cinco y cuarto y todavía estamos aquí.

-Mira a ver si te coge el teléfono José Manuel y que vuelva a buscarnos que esto va pa largo.

DIÁLOGO 11º:

-Mira el abrevaderu otra vez. Menos mal que entre veinte hemos dejado un surco bueno en la nieve.

-Pues no lo pierdas ahora porque estás cogiendo mal el camino. Hay que coger la pista de arriba.

-Yo creo que...

-¡¡Qué no, Carrete, que no!! Tira pa’rriba.

DIÁLOGO 12º:

-La bajada a la Ortigalosa es una auténtica pista deslizante de hielo y barro.

-¡Gracia, ten cuidao, por Dios! Javier, cógete a mí.

-Son las siete la tarde. ¿Nos dará tiempu a comer algo?

-¡No sé! ¡Maldita nieve que no ha parao ni un momento de trapear!

-Al fin la pista. Yo ya he tirao el paraguas. Estoy moyau hasta los calzones.

DIÁLOGO 13º:

-Al fin el autocar. Chicas daros prisa que el conductor tiene que cumplir el horario.

-¿Cómo las siete y media la tarde y no vamos ni a comer? Esto es mucho.

-Ya hemos hecho una “XANADA” de las típicas... ¿Onde estuvo la voz de la prudencia esta vez?

-Espera que voy tirar esti poncho de m.... que está más agujereado que un bebedero patos...

EPÍLOGO 1º:

Si quieres ver mundo, apúntate a las Xanas. Tendrás buenas sensaciones. La canal de Llamedo y esta de hoy van a quedar para la historia.

EPÍLOGO 2º:

Ya lo volvimos a hacer. Parece que esperamos a que venga alguien nuevo para liar una gorda de estas. Marimar de Bilbao, hoy te has consagrado como montañera, a la altura de este grupo de locos.

EPÍLOGO 3º:

“Si la línea quieres mantener, y del bolsillo no quieres sacar, en una excursión de las Xanas na tendrás que lamentar”.

EPÏLOGO 4º

-¡Tais bien preparaos pa facer la ruta de la Forcadona!

CONCLUSIÓN FINAL: Se cumplió otra vez nuestra vieja ley: Cuanto peor en el monte más adrenalina. Como dicen en una página de consejos sobre cómo aumentar tu energía: “Conéctate con la energía de otras personas”. Esa impresión tengo yo: que estamos interconectados. De lo contrario no me puedo explicar tantas risas y cachondeos. ¡¡¡Y esta vez no han sido las burbujas!!!

El sábado 21 vamos al Pico Mulleiroso en Cangas del Narcea. ¡Por favor, que nos pongan buen tiempo! Y recordar que hemos cambiado el lugar de salida y la vamos a hacer a las 7,30 pero de San Andrés.

FRESINES

miércoles, abril 11, 2012

BAJO LA LLUVIA EN LA FOZ DE COVELLAYO

7 de abril de 2012

Todo lo bueno se acaba en algún momento. El buen invierno que hasta aquí habíamos disfrutado se torno en, por otra parte, la deseada lluvia. La primavera y sus aguas mil. Bienvenida sea la bendita agua, aunque nos fastidie.

Como ya amaneció con lluvia intensa nos tomamos la cosa con calma. Paramos en l’Acebal, a 5 km. de Laviana, pueblo que llegó a contar con 9 horros de los cuáles sólo sobreviven dos. Además había una instalación de bataneo. Otro día más seco prometemos curiosear por las calles.

Salimos del pueblo siguiendo la carretera a Fombermeya. Casi inmediatamente nos cruzamos con el PR que va desde Ribota a Puente L’Arcu. Hoy no nos interesa este bello recorrido. Nuestro objetivo son las Foces de Covellayu. Primera dificultad de interpretación: aquí todo son foces y regatos. Si seguimos la carretera de Fombermeya acabamos a la vera del río Cañaínes que forjó la bonita foz que abre a los tres vallejos bajo el Cogollu mismo.

Si seguimos el río Raigosu, que es nuestro propósito, tenemos que entrar a esta foz de Covellayu. El Raigosu nace en el riachuelo de los Infiernos, y por la derecha recibe las aguas del río La Braña, y por la izquierda del reguero Tozu l’Osu, del Río Acebalín, del Río Gallu y del regato que baja de los Tornos.

Nosotros enfundados en plásticos y prendas técnicas, armados de guantes y paraguas. Atravesamos el puente por la margen izquierda. El río baja muy bravo. Literalmente da mieu. La carretera a Forbermeya pasa junto al molín de Taraña, con dos bocas abiertas al río. Una construcción potente que nos gustaría haber visto por dentro. Un kilómetro más arriba están los restos del molín de Pelusa. En el río hay una pasarela de madera algo arrumbada hacia la derecha. ¿Pasaríamos por ahí en caso de ser necesario? Cosas más raras hicimos alguna vez. Pero no deja de ser una temeridad tal como está hoy la corriente.

En la bifurcación de les Mestes se encuentran el Cañaínes y el Raigosu en un turbulento arrebato de espuma. Si siguiéramos carretera arriba a unos 600 metro se encuentra la cascada en forma de cola de caballo y detrás la captación de agua para Laviana. Pero en Les Mestes seguimos el curso del río principal. Se pasa junto a una casa de dos pisos habitada. Por allí discurre la pista que sube a la aldea Los Tornos que algún día habrá que explorar. Una pasadera formada por dos ramas cruza sobre la corriente, el río bañando el palo inferior.

Unos tres kilómetros más allá hay una casa con antojana en la que nos refugiamos para dar alivio a nuestros muy cargados paraguas. Cabemos todos. Es notable la borrina que tapa todas las alturas, impidiéndonos ver Peña Mea y nuestra cumbre de hoy, el Pico Gargallones. ¿Habrá bajada por el otro lado a la foz del Cañaínes? El sitio bien merece una excursión.

El río sigue creciendo, los arroyos laterales del camino están “arroyando” la pista cada vez más encharcada. Unos trescientos metros más y en un curioso abrigo de cabras, juegan tres bebés mastines que hacen las delicias del personal. El pastor nos advierte que el puente se lo llevó la corriente y cruzar sobre el hormigón tiene su peligro. En este punto delante de la casa de ladrillo de dos pisos y dos puertas decidimos dar la vuelta y bajar a secar. Esta vaguada es brava y angosta. Estamos literalmente bajo la falda de Peña Mea. Hoy no podemos ver mucho más. El torrente sigue creciendo y es momento de darse la vuelta. Silvino nos espera con el autocarín en l’Acebal. Marchamos a Casa Linares a entrar en calor. Los humeantes callos ayudarán.

El día 14 de abril, histórica fecha del calendario nacional, volvemos al Aller para salir de Santibáñez de Murias y subir al Pico Xugosa y los Pozos que forman el cordal derecho del valle del río Negro. Para poner final de ruta en Casomera. 818 metros de subida y 639 de bajada. Igual hay suerte y no llueve mucho.

FRESINES

viernes, abril 06, 2012

ASCENDIMOS AL PICO COGOLLA EN EL CONCEJO DE CANGAS DE ONÍS

31 de marzo de 2012

Cuando bajamos del autocar en Vega Sebarga tuvimos que desandar unos trescientos metros hasta la embocadura del río Melón que desciende del Valle de Carnedes. El río baja con poco agua. En algún momento se sume antes de deshacerse gota a gota en el Ponga. La pista ganadera es ancha y cómoda. En la primera bifurcación de la derecha seguimos un buen camino empedrado. Hay una segunda bifurcación que no seguimos. Este camino empedrado está algo abandonado porque los escayos y las rodadas se han convertido en dueños del paso. Salimos de nuevo a la pista hormigonada que sube a las cabañas. Llevamos subidos ciento sesenta metros en media hora.

Por la pista el avance es más rápido. Subiendo de prado en prado llegamos a una cabaña grande, la segunda que pasamos. Empezamos a ver siluetas. No se ven más que manchas negras por la potente luz solar y la bruma que desdibuja los contornos. Pero el Canto Carbonero y la Peña Beza se distinguen a la perfección. Y que decir del Pierzu acompañado de la Huérfana y nuestra conocida Peña Siña. Al oeste asoma potente y nevado el Tiatordos y empieza a mostrarse la Llambría. Todo este circo coral suena como una voz que canta la hermosura de la tierrina asturiana.

Cuando llevamos una hora de marcha por pindia pradería alcanzamos la tercera cabaña. Trescientos veinte metros sobre el mar. Queda mucho recorrido. Saltando una pasadera llegamos a una cuarta y luego a una quinta edificación. Altitud: 450 m. Hora y media. Sendas y caminos van salvando las sebes y las hondonadas. Cuando estamos casi en la loma de Trebandi, en la mayá de su mismo nombre encontramos dos enormes cuadras bien construidas, activas, vivas. Aquí la ganadería sigue en actividad. Vemos un nido habitado. Ya sabeis: “ En abril, hueverín”.

Último recuesto que superar. Al fin en Trebandi. Dos horas de marcha y quinientos sesenta metros con la mochila pegada a nuestra sudorosa espalda. Pero nos sentimos ligeros, el aire es puro, el sol tuesta ligeramente, se divisan, limpísimos, la Peña Santa y sus adláteres. Un breve descanso para afrontar lo que queda de subida. Un cerrado aplauso para María nuestra joven acompañante. Ella se retira a buscar la pista que baja a Caño. Va en buena compañía.

Cuando reemprendemos la expedición, entramos ahora por una senda rompe piernas, porque ha servido para desbrozar el monte, y el agua y las caballerías la han sembrado de baches y desmontes. Pero logramos rodear una alta loma que creemos que es el Cantu Espino. Las cotoyas hace rato nos recuerdan que somos unos invasores de su medio. Bueno, se lo recuerdan más a los de la patita al aire. Por presumir, toma ya.

Ahora tenemos la Mota Cetín por su lado norte. Una perspectiva inédita, sin duda. No estamos acostumbrados a ver su silueta por esta cara. Ya bordeado completamente este arisco Cueto Espino hemos llegado al siguiente cambio de vertiente. Es la Colladiella. Desde aquí es fácil subir el pico La Sierra de 851 metros. Dejamos de lado El Cormelón porque se nos hace tarde. Mejor seguir todo el cordal por el senderillo del ganado. Pasamos un pico intermedio. Estamos bordeando el bosque Selgueiro por su parte superior. Una breve bajada y estamos encima de la pista forestal. Los seis de la cabecera de ruta van desaforaos por llegar pronto. Los demás nos organizamos atrás y conseguimos igualmente llegar a La Cogolla, 837 metros de altura. A penas tiempo para un par de fotos. Salimos volando que hoy funcionamos como tres grupos en uno. El Cantu Trebandi que recorrimos hace años en una potente sierra que nos separa del Sella. Bajamos hacia una parte limpia de escayos y siguiendo el camino por un pinar potente de crecidos árboles, amenazados por la terrible procesionaria del pino. A partir de aquí pista descendente. Unos por ella y otros siguiendo la cuerda de cimas acabamos todos encontrándonos en las inmediaciones de La Roza.

Seguir toda la pista nos obligaría a dar una gran vuelta. Así que cortamos por una gran pradería y un pequeño sotobosque que nos acaban sacando a las viviendas de la parte alta de Cangas de Onís. Atravesamos entera la villa. Hasta la estación de autobuses. Hay hambre y sobre todo mucha sed. Con algunos nervios por la espera montamos en el autobús que nos traslada a Caño, al restaurante La Barca, donde nos esperan los cinco acompañantes de María, escapados de la general.

En tan agradable sitio, disfrutando del fresco, pasamos el rato entre chascarrillos y buena conversación. Sobre las siete de la tarde volvemos al vehículo. La ruta de hoy nos ha resultado algo larga. Hoy tampoco habrá una paradilla sidrera. Por imperativo autocaril. Estamos perdiendo las buenas costumbres.

Y ya metidos de lleno en la Semana Santa tenemos el sábado una muy buena ruta por terreno conocido. Cuando el año pasado ascendimos a la Peña Ladines (glorioso día no exento de precipicios y bruscos descensos), de lejos podíamos ver la Foz del Raigosu. Ahora queremos ir desde L’Acebal a la Foz de Covellayo para subir al Pico Gargallones y volver luego al lugar de partida. Ya superados los calores de días pasados podremos hacer una muy agradable excursión.

FRESINES