miércoles, mayo 29, 2013

HISTORIA DE UNA INVERNAL A FINALES DE MAYO. DE CÓMO EMPEZAMOS ENVUELTOS EN GRUESOS ANORAKS Y TERMINAMOS EN CAMISETA



25 de mayo de 2013

Continúa el cielo encapotado. El jueves llovió, el viernes también. Para hoy nubes y claros. De momento sólo nubes y más nubes. Vamos a Tarna. Parada en Abantro, donde Casa Linares, para hacer algo de tiempo para ver si mejora. Desde el pueblo de Tarna no se ven las cimas. Al salir del autocar el viento corta en dos. Hace muchísimo frío. La primera operación es ponerse toda la ropa posible.

Subimos, como es de recibo, por la linde de alambre que marca el límite provincial. Luego el senderillo va girando hacia el sur encarando unas terriblemente pindias cuestas. El suelo está lleno de unos misteriosos cristalillos de hielo en forma de mangos de navaja. ¡Qué intriga! ¿De dónde saldrán estos hielos alargados y cóncavos? –“Oye, fíjate en los alambres. Están cubiertos de hielo. El viento arranca estas fundas heladas”.

Algo más altos son las matas de hierbas blanquecinas las que están heladas. Siempre  por la cara sureste. Esta noche ha tenido que soplar una cellisca impresionante. La temperatura, no exagero, no sube a esta hora de los cinco o seis grados. Al menos la sensación térmica que tenemos; es que si te quedas quieto te congelas. El viento se cuela por cualquier rendija. Subimos rápido, muy rápido, casi sin aliento. Pero es que no hay quien se pare a contemplar.

Por fin el pico. Manuel divisó a un ciervo. Debajo de la cima y al abrigo del viento se puede estar un poco al abrigo. Sigue todo cubierto. Maldecimos nuestra mala suerte. Los optimistas insisten: -“Confiad, que va a abrir”. Casi sin recuperar el aliento estamos caminando otra vez. Seguimos la cuerda montañera a los Porrones de Moneo

Se esta abriendo una ventanita azul en la espesa masa de nubes. Hacia el Maciédome se empieza a vislumbrar el horizonte de montañas. Por los Porrones no hace tanto frío, estamos protegidos en la hondonada. Grandes masas de nieve que atravesamos. Un montañero solitario hace ski de travesía a gran velocidad. Nos asomamos al impresionante circo que se abre sobre el valle La Verde. La aldea de Tarna minúscula en el fondo. Unos rebecos corren por la nieve. Bajamos a Les Llastres. El tiempo sigue mejorando ya de manera clara. Detrás, al sur, el Pico Lago que subimos en una invernal durísima, y poco a poco, descorriéndose la cortina de nubes, majestuoso El Mampodre. Muy nevados todos los valles que suben de Isoba: Rapaína, Rapaona, un pequeño triángulo, que debe ser la Peña El Viento, Y sobre todo cerrando el horizonte oeste, la afiladísima cresta del Canto del Oso. Otro día de recuerdos inolvidables: ¡qué bajada hicimos por esta ladera entrando en el monte Fabucao!

Con estos recuerdos y casi sin darnos cuenta subimos al Moneo para descender vertiginosamente al Collado Musquiellu, por la arista entre los dos valles. El camino que deberíamos haber seguido está cubierto por una espesa pala de nieve, así que nos toca buscarnos la vida. Mientras nos agrupamos en el Collado, un grupillo con ganas de más suben al Cueto Requexada que no deja de ser más que una inmensa ladera de subida y aún más larga de bajada. La señal del PR-60 en el Collado nos confirma que estamos en el buen camino. Descendemos por el sendero siguiendo las marcas. Saltamos varias riegas. La principal en el medio del valle forma una airosa cascadilla. El valle es una preciosidad. Lentamente vamos llegando a la majada Mongallu tras haber descendido 600 metros desde el Remelende. Efectivamente en las ruinas de la cabaña una flecha amarilla indica que hay que bajar paralelos a la riega para entrar correctamente a la cascada por su izquierda.

Empieza una nueva aventura. El descenso es rápido y hay que andar con ojo sobre la piedra húmeda. Hace hasta calor, cosa de agradecer. El río va precipitándose a saltos. En cuanto doblamos algo al oeste aparece un roquedo impresionante con una vira inferior que nos mete en el buen camino de bajada. Cuando salimos de la inclinada pared la travesera por el bosque se hace más fácil hasta que toca atravesar una intrincada zona de escobas, pelea a la que estamos más que habituados.

Saliendo de este túnel vegetal hay que saltar al otro margen de la riega Mongayo y bajar algo más. Acabamos por salir a la zona descubierta desde la que se puede ver una buena parte de la caída de agua. Subimos a hacer las fotos de rigor aguantando la pulverizada llovizna que refresca hasta “les cascarries”. (Javier dijo).

­El resto de la ruta es muy sencillo pero tan hermoso o más que las cumbreras. Llegando a La Campona tenemos que coger la buena senda que nos meterá al monte Saperu. Maldita sea, hay que volver a subir algo. No hay mucho problema. Avanzamos con toda la calma posible. El bosque está esplendoroso, vestido con sus nuevas galas de primavera. El color de la hoja nueva, digno de la paleta de un buen pintor. Todo huele a limpio, a renovado, el milagro se ha vuelto a producir. La vida empuja inevitablemente y es un delito que nos perdamos la ocasión de comprobarlo en el mejor de los sitios, el Concejo de Caso.

Pasamos el primer puente, con su mesa de descanso y merienda. El agua salta varias veces al camino. Pasado el segundo puente del río Requexada, que saltamos alegremente muchos metros más arriba, y que ahora es un señor torrente, alimento del Nalón junto al Mongayu, hay una riega que atraviesa la ahora pista, por una canaliza hormigonada. Tiene su peligro en un escondido verdín que resbala lo suyo y que casi nos traslada a Tere a la presa De Tanes. Un sustillo de nada; bien por el fornido rescatador. Cinco minutos más tarde entramos en Tarna con calor, sed y hambre. Todo lo cual vamos a remediar a Casa Linares en Abantro, donde somos de sobra conocidos. Llegamos a pensar que alguno va hasta allí por los mantecados, viendo lo que le gustan al niño.

En resumen una gran expedición montañera, un paisaje bellísimo, un paisanaje mejor. Todo casi perfecto. La próxima semana cambiamos de puerto. Vamos a San Isidro para hacer el Toneo y el Agujas, los dos buenos dosmiles. ¿Habrá pasado ya el invierno para entonces?

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

AMAGO DE ASCENSION AL PIENZU. RUTA GASTRONOMICA



18 de mayo de 2013

La primavera sigue avanzando pero sólo en el calendario, porque lo que en calor no hace ninguno. No nos enteramos de cuando va a hacer bueno de una vez. Pero a pesar de todo el G.M. LAS XANAS, inasequible al desaliento, salió a su cita semanal con la montaña. Hoy teníamos un clásico. Recorrer toda la sierra del Sueve, siempre es asomarse a un balcón privilegiado. Camino de Infiesto ya llueve aunque con poca intensidad.

Subimos al Alto La Llama con más moral que el famoso Alcoyano. Abrigarse para la invernada. Con el paraguas a punto. Cogemos la pista que sale en dirección a la Collada Espines. La subida, guapa, tranquila, sin sobresaltos. Hay que caminar para no quedarse frío en un momento.

Vamos llegando a la primera caseta de la majada Espines, sitio perguapo, pero tapado por una espesa niebla. Tomamos un tentempié más que nada para mantener el calor corporal que se nos escapa por todas las esquinas. Ahora no llueve. Nos preguntamos si merece la pena meterse en la espesa niebla camino de una cima incierta. Según los mapas hay un sendero. Sobre el terreno no se ve nada claro.

Tomamos la decisión colectiva de volver sobre nuestros pasos. Afortunadamente el autocar todavía no ha marchado del Alto la Llama y logramos conectar con el conductor con el móvil. Volvemos apresurados. El Restaurante El Asturcón acaba de abrir. Llueve intensamente. Al local que por lo menos estará seco. Nada más entrar nos saluda un olorcillo como de guiso de pote, que despierta nuestro adormecido estómago. La dueña, consciente de nuestra apurada situación y con buen sentido del negocio, nos ofrece comer allí mismo. Pero son todavía las doce y media. ¿Qué hacemos aquí tanto tiempo?

Sin problema. Entretenemos la espera con algunos tragos de un infumable blanco caliente. Y entre conversaciones y chistes van siendo las dos. ¿Para qué vamos a ir más lejos? Comemos como si se fuera a acabar. Rico, rico. Más tiempo de bar que de ruta real. Esto degenera. Habrá días mejores. Esperamos con ilusión e impaciencia la ruta del próximo sábado al Remelende y al Tabayón del Mongayu. Que nos respete el tiempo ¡por favor! 

FRESINES            

martes, mayo 21, 2013

Montegrande, degradación de un espacio maduro


Os incluyo en esta sección el artículo de opinión del montañero, escritor y librero, ALBERTO CARLOS POLLEDO ARIAS, aparecido el día 16 de este mes en LA NUEVA ESPAÑA, con el fin de que toméis conciencia del desastre que se puede perpetrar en nuestro bosque emblemático: EL BOSQUE DE MONTEGRANDE, a los pies de nuestro querido Ferreirua.

Desde este modesto órgano de noticias, el GRUPO DE MONTAÑA "LAS XANAS", quiere hacer oír su voz en contra de todo lo que pueda ser perjudicial para este espacio natural, por otro lado rodeado de todos los mecanismos en contra de su deterioro: "Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido.

Sería gracioso que se pusiesen trabas a los montañeros para moverse por estos lugares y luego la misma administración lo degrade de una forma mecánica y total. No consentiremos ninguna actuación en este espacio protegido y de una belleza y vida fantástica. Esperemos que todo sea un equívoco. Espero vuestros comentarios al respecto.

Montegrande, degradación de un espacio maduro

Ante el proyecto para explotar forestalmente el hayedo situado entre Quirós y Teverga

16.05.2013 | 00:00
Montegrande, degradación de un espacio maduro Alberto Carlos Polledo Arias. Los montes en general, y los bosques en particular, han provocado, provocan y provocarán actitudes polémicas y sentimientos encontrados entre las personas comprometidas con la conservación de su ecosistema y las que pretenden el aprovechamiento forestal. Cuando utilizamos la palabra bosque podemos referirnos a un espacio vital dominado por pinos, encinas, robles, castaños, rebollos, chopos, álamos? en plantaciones dirigidas, desde su inicio, a la explotación comercial. Cuando así sucede no hay confrontación posible porque son plantaciones programadas; sus gestores siempre intentarán tomar decisiones adecuadas para un halagüeño porvenir económico. En las antípodas nos situamos si se trata de un bosque mixto maduro: este sí que es intocable y hay respetarlo íntegramente porque las actividades humanas sobre él, no es que puedan provocar cambios transcendentales en el funcionamiento de su ecosistema, es que trastornarán el papel que cada ser vivo desempeña con el resto de los componentes. Está demostrado que la intervención humana sobre estos espacios influyen en la fauna. Cada árbol, planta, hoja, flor y fruto dentro de una umbría más o menos profunda proporciona unas particulares condiciones de vida y favorece a determinadas especies animales, porque para cumplir sus necesidades vitales necesitan determinadas estructuras vegetales.

Viene esto a cuento porque parece que quieren «aprovechar» forestalmente el hayedo de Montegrande. Todos ustedes saben que está situado entre los concejos de Quirós y Teverga, aunque en el primero de ellos ocupa una mínima parte. Lo que quizás no conozcan es que dicho bosque, Montegrande, forma un conjunto indivisible con los montes de Corros, Troncu, Braniella y La Puerca. Preside y vigila su estructura el altivo Ferreirúa y cierran sus lindes La Focella, Páramo, Puerto Ventana y el cordal correspondiente hasta Braña las Navariegas. Si no la primera, segunda mancha forestal de Asturias. Crecen por sus agrestes laderas abedules, acebos, hayas, robles, tejos, espineras, cerezos, avellanos, arces, arandaneras, piornales? bosque milenario con troncos espectaculares y rincones de ensueño que guardan lo más representativo de la fauna y flora asturiana. Osos y urogallos -dos especies en peligro de extinción-, lobos, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, zorros, jinetas, nutrias, perdices, torcaces? conviven bajo un manto sobrevolado por todo tipo de aves rapaces.

Este sobresaliente espacio geográfico se encuentra integrado en el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido. Parece ser que toda esta catalogación, toda esta rimbombante protección no sirve para nada porque hablan de «ordenar» este monte de titulación pública y, por experiencia, debemos ponernos en lo peor.

No sé si cuando hablan de «ordenar» Montegrande quieren decir cortar, arreglar o barrer debajo de la alfombra. Puede ser que nos vengan con la manida monserga de limpiar el monte y a la vez lograr un aprovechamiento, cuando el hábitat de oso y urogallo, especies en las que, para su recuperación, se han invertido y se prosiguen invirtiendo importantes cantidades de dinero, es, a todas luces, sagrado. El sotobosque bajo las hayas suele estar despejado pero alberga ramas y troncos caídos por doquier que, además de cobijar numerosas especies, conforman el medio ideal para el urogallo. Nunca faltan zonas de matorral en el que se resguardan otros animales y son imprescindibles para la supervivencia. Por ello, mal que les pese a algunos, el monte debe estar «sucio»; siempre en el buen sentido de la palabra.

Vienen a mi mente los nefastos trabajos silvícolas realizados hace tres o cuatro años en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para «mejorar el hábitat del urogallo», en donde fueron utilizadas excavadoras tipo araña que desbrozaron y eliminaron la vegetación, de tal forma que convirtieron el alrededor de los cantaderos en puro desierto. Si a esto añadimos la construcción de pistas que facilitarán la caza furtiva y los derivados de su utilización en áreas críticas de oso y urogallo, es fácil predecir que estamos a la puerta de un descalabro ambiental.

Mira que no habrá en Asturias bosques para «ordenar» y clarear. Pues no señor, como el sentido común escasea, tienen que destruir, precisamente, uno monumental. Olvidan que la óptima consolidación de un espacio natural, de un bosque, requiere cientos de años. Por el contrario, la actividad humana es capaz de perturbar un ecosistema forestal en días.

miércoles, mayo 15, 2013

HACEMOS OTRA LARGA TRAVESÍA: LA INTEGRAL COMPLETA DEL ARAMO



11 de mayo de 2013

Nos dimos otra paliza. Pero mereció la pena. El monte estaba precioso con retazos de nieve y una pujante vegetación recién estrenada. Desde el principio esto es lo que pasó: Primero, parada para desayunar en Proaza. Hoy el autocar vuelve a estar completo. Así da gusto. Y la gente, por lo que se ve, con muchas ganas de monte. Además hoy es un día histórico: Ha vuelto con nosotros Manolo. Hará la ruta por la parte final. Pero lo que importa es que  está aquí con su grupo y no podemos de contentos.

El autocar sigue hasta la Cobertoria y Luis, nuestro conductor de hoy, es bravo y tira para adelante ahorrándonos unos cuatro kilómetros de carretera. Nos quitamos hora y media de encima. Y logra dar la vuelta en un sitio inverosímilmente pequeño. Un aplauso espontáneo se lleva.  Con estos ánimos y con el gran madrugón empezamos prontísimo a caminar. Las nueve y veinte. Llegamos al Gamoniteiro. Bajamos por la pista para buscar el mejor paso al Barriscal. Cuatro o cinco caminos distintos para un objetivo único. Nos apartamos algo del track previsto que era subir por el collado entre los dos picos próximos. Algunos vienen desde el Xistras, hubiera sido la ascensión más razonable. Una vez en el Barriscal hacemos acopio de alimentos para reparar la energía gastada y prevenir la mucha que todavía queda por gastar.

Para bajar al valle del Angliru hay que hacer primero un largo descenso, luego enfrentar un estrecho paso nevado y luego llegar al aparcamiento previsto para uso ganadero. Desde allí la subida a La Gamonal está bien trazada aunque hay más de una senda entrecruzada en la ladera. Coronamos en relativamente poco tiempo. Breve parada de descanso y mucha discusión sobre los montes que se ven, las canteras del fondo, la nevada Rueda y el lejano Cornón. Todo de una belleza aplastante.

La parte más dificultosa de la excursión viene ahora. Para evitar dar un gran rodeo a Pan de la Forca, hay que bajar en diagonal dirección noroeste para salir por un sendero en el fondo de valle entre los picos Mortera y Cazá. Ocho valientes, incluida la sección infantil se lanzan a conquistar el Monrasiello y el Cazá. El resto vamos cayendo a la canal del fondo del valle. Estamos todavía a 1402. Según Lito está canal es la de TRAS-TRAS-TRAS Y A LA DERECHA. Efectivamente, la bien trazada senda va bajando de forma ondulada y al segundo TRAS ya se adivina un senderillo que se introduce en el bosque. Un poco de barro, unas cuantas pinchosas cotoyas, algunos saltos de regatos y ya entramos en las praderías de abajo. Todavía queda un mundo. Hemos descendido por los Puertos de Andrúas. Me paro varias veces a mirar las siluetas de los agudos cuetos que dejamos atrás. Este Aramo sigue siendo un gran desconocido, esta zona para la mayoría es totalmente nueva. Y por cierto bien, pero bien, guapa.

Pasamos por los lugares de la Fonfría y de Fontazán . Ahora el camino más evidente va enfoscándonos a un paso Entrecuetos. Angel aprovecha para subir al picudo Cutiay, acompañado por la sección infantil. ¡Esti guaje no cansa nunca, rediez! Cuando les volvemos a encontrar pasada la Rebollada llevan entre los dos una inmensa cuerna de ciervo de siete puntas. Un buen ejemplar debe ser para portar semejante adorno en la testuz.

Cuando ya por fin enfocamos el camino de La Rebolla, nos adelanta un ganadero que quiere bajar una punta de caballerías al pueblo. Con el macho y las tres hembras van dos potrillos recién nacidos. Mejor no molestarles. El macho es bravo e indómito y como va a lo suyo intenta la monta de una hembra tirando a un indefenso potrillo cuneta abajo. La guiá de Luis hace milagros para obligarle a seguir su descenso. En La Rebollá, un joven leñador nos pregunta por sus seis vacas, bastante famélicas porque no hay hierba que comer.

Largo descenso a lo fondero de la foz de Coveyada. Un paisano mayor armado con dos muletas desciende lento a cerrar un prado. Nos pregunta también por sus seis vacas. El río cae presuroso junto a los restos del molín de Secundino. El desfiladero magnífico, como siempre. La vegetación lo invade todo. El rumor del agua se hace más tenue, a medida que avanzamos. El canto de los pájaros también ha desaparecido. Hacemos estos últimos kilómetros lo más deprisa posible. La placa del G.M. LAS XANAS, da pena, pide una buena limpieza.

Dando la consabida vuelta llegamos, por fin, al aparcamiento del Molín. Ocho horas y media.  Mil quinientos treinta y cinco metros de desnivel directo. Nos espera otra sorpresa: José Juan nuestro accidentado de Vallemoro, nos está esperando armado de dos buenas empanadas con dulce y salado. Damos cuenta de todo en el bar Las Xanas, empieza a hacer frío. No hemos tenido mucho calor por las cumbres, pero ahora hay que meterse dentro del bar para los postres. Y de paso hacer alguna canturriada con Manolo de tenor improvisado. Como en los viejos tiempos, ¿eh?

El día 18 de mayo tenemos por delante otra travesera pistonuda: toda la sierra del Pienzu: Alto la Llama- Pico La Mua - P. Mirueñu - Pico Pienzu y bajada por la Texuca (no dejar de admirar el tejedal de montaña más cercano al mar de toda Europa) para llegar finalmente a Gobiendes. Es una ruta conocida en buena parte. Pero hoy la queremos hacer entera. Está calificada con la A, de andar p’alante. Esperamos que disfrutéis.

FRESINES

miércoles, mayo 08, 2013

ATRAVESAMOS EL CORAZÓN DEL PARAÍSO: TRAVESÍA DESDE LA PESANCA HASTA TARANES PASANDO POR VALLE MORO



4 de mayo de 2013

Por fin disfrutamos de un día soleado. Tenemos por delante una larga marcha, sin ningún pico programado. La ruta en sí tiene los suficientes atractivos para ser una de las grandes que hagamos durante este año. Así que decididos vamos hasta La Pesanca. El conductor logra pasar por la estrechura de las casas de Riofabar y tardamos muy poco en llegar al área recreativa. Por cierto, la carretera de acceso está en un penoso estado de conservación. Pero nos hemos prohibido hablar de crisis. Crisis ¿qué es eso Sr. Rajoy?

Sin bromas. El día amaneció despejado. Ya era hora, que tenemos escamas en la piel. A las 10 de la mañana en marcha. Por el conocido camino del río del Infierno. Nos comentan que al puente Mercadín se lo ha llevado el agua. Pero no es cierto se pasa bien, como siempre. El itinerario discurre por encima del arrroyo Degoes que baja fuerte de agua. Nos vamos internando en las laderas del Vízcares. Está levemente cubierto de nieve. Pero nuestro objetivo es el Collado Traslafuente, superada la majada Cureño. Hasta aquí más de quinientos metros superados.

El llegar aquí ya merece una recompensa. Y la tenemos bien a la vista. No tendríamos que movernos de aquí. Un grupo sube rápido al Maoño. No deben haber leído la hoja de ruta, porque al final pagaran el sobreesfuerzo. Nosotros a lo nuestro: vistas a la Peña Santa, cargadísima de nieve. Y con la mirada hacia atrás, siempre recordaremos el día que cruzamos la Pasada del Trayán, subiendo desde la Foz de los Maserones.

Si nos centramos en la ruta de hoy su parte más delicada es la bajada a la foz de Llivarda por que el sendero no está muy claro en los mapas. Afortunadamente el monte está cada día más urbanizado y toda la bajada está pintada y jitada a tramos con lo que no hay ningún problema en atravesar el bosque. Bajada profunda hasta alcanzar el arroyo Llivarda que por dos veces se sume en el suelo. Todo el bosque está renaciendo con la primavera. Esta travesía es un auténtico regalo.

Al salir del bosque la vista se aclara dejando transparente toda la zona de Valle Moro. Sobre la una y media llegamos a Valle Moro. Vaya enclave natural. Puede que no haya en toda Asturias otra aldea mejor ubicada. Y eso es mucho decir. El pueblo está enmarcado entre La Bolera de los Moros, imponente, y el inmenso Porro. Y por delante cerrando todo el horizonte sur, inmensa, La Llambria salpicada de nieve en sus innumerables escalones. Vaya espectáculo. A la entrada del pueblo hay una bolera de reciente construcción. Casi todas las casas del pueblo están arregladas. Qué tranquilidad se respira. Nos sentamos un ratito para descansar.

Todavía queda muchísimo por subir. Para empezar la segunda parte del día subimos a echar una ojeada a la Paré Rubiello, encima de Valle Moro, con una cortada aplomante sobre la canal Nozales. Una sucesión de valles cerrados por el Pico Pondio. Se puede ver también el Pierz. De postal, oiga. Tiramos por una calle a media altura para empezar un vertiginoso descenso al río Semeldón. Antes paramos para hacer fotos delante de la foz de Saolla, tan recordada (y que tenemos en el calendario de este año, concretamente en junio. Ruta r-e-c-o-m-e-n-d-a-d-í-s-i-m-a). Otra imagen que queremos dejar grabada a fuego en la memoria.

Llegamos al río. Hacemos las fotos de rigor en el antiguo molino. Hemos realizado un buen descenso y ahora toca remontar. El puente sobre el Semeldón está en buen estado de conservación. Ahora todo el camino es prácticamente pista. Pero no nos hagamos ilusiones. Hay que remontar los quinientos metros que hemos perdido en el descenso de Valle Moro. Es la hora en la que hace más calor y la marcha se hace lenta. A media altura divisamos a los esforzados del Maoño que están llegando a Valle Moro. Les llevamos hora y media. Pensamos que pronto nos adelantaran pues vamos bastante despacio. Nos convertimos en amigos de las sombras, agradecidos de contar con ellas. Primero la cabaña de Rotelles, luego mucho más arriba la majada de Cuadramoño. Otro premio: La mejor vista del Cornión, intensamente cubierto de nieve, que puedas encontrar. Hemos ganado altura: el resto tiene que estar chupado. Pues no.

Aunque ahora llaneamos más. En la Collada Llués reponemos agua. Estamos girando sobre el vértice de la Llambria, que hoy se ha vestido de gala para nosotros. Al ir doblando La Llamaría, el Tiatordos se deja ver, completamente cubierto.  En medio la Foz de la Escalada, tajo inmenso entre montes. Nos encontramos en la Collada Taranes y las vistas aquí son inmejorables.

De izquierda a derecha tenemos el Pierzu y el Cornión completamente blancos; por delante la Cruz de Valdore y la Huerfana. Siguiendo a la altura del Cornión, el Cantu Cabroneru y la Peña Beza; después el Jario, una mancha blanca destacada en el cielo azul. Luego unas cuantas cumbres menores y el Recuencu. Aquí la nieve no se puede mantener por su cortada figura. Seguimos y al poco aparece el Pico Luengo unido al Collar Zorro. La nieve los cubre a los dos al igual que el Pileñes y la Peña Ten. Y por fin, aquí, muy cercano, el Tiatordos y sobre su cumbre helada, me pareció ver la sombra de nuestro añorado Jorge.


En estas estamos cuando recibimos una llamada de los del Maoño: hay una persona con problemas que pide rescate. Se organiza la correspondiente parada y empezamos a quemar los móviles para contactar con Luis que acaba de llegar a Taranes. Le pedimos un vehículo que pueda subir por lo menos hasta el argayo. En estas sentimos el sordo y atemorizante ruido de un alud de nieve que se ha venido abajo en abanico. Día peligroso en las canales.

Con estas paradas volvemos a descansar otro poco. Mandan un cuad de rescate. Agradecidos, porque si no, lo íbamos a tener bastante crudo. Contactamos con los primeros del último grupo, que no saben que está pasando atrás. Afortunadamente no es grave, sólo cuestión de calambres. Al poco rato la moto de cuatro ruedas nos pasa de ida y vuelta a buena velocidad. Nosotros, metidos en la pista hormigonada emprendemos un largo descenso con Taranes siempre a la vista. A la entrada del pueblo nos comenta un agricultor que ha helado por la noche con lo que el manzano, en flor incipiente, tiene pocas posibilidades de prosperar. Poco a poco va llegando todo el mundo. Una mujer nos pregunta cuantas horas llevamos andando:
-“Señora, exactamente ocho horas y cuarenta minutos”.
-“Seguro que lo hacéis para adelgazar.” Jua, jua, jua…si funcionara la receta tendríamos un tren de gente cada sábado.

El autocar ha podido subir a Taranes después de las últimas obras en el acceso. Lo malo es que tiene que salir a las siete y media, con lo que tenemos apenas veinticinco minutos para engullir algo a toda prisa, y sobre todo para beber. Eso que la tarta de queso y la tortilla de pan estaban extraordinarias. Un poco más de tiempo hubiera venido bien. Fue una ruta muy completa, muy del gusto y del estilo de Jorge, de quien nos acordamos numerosas veces en éste su terreno favorito. De alguna manera somos sus herederos en la montaña. <<Esta ruta va por ti, amigo>>.  Dura ruta para el cuerpo, larga, larga travesía, puro alimento para el alma. Volvemos cansados pero nuevos.

El sábado 11 queremos hacer la travesera del Aramo entrando por el Gamoniteiru para subir de sur a norte los picos Barriscal y Gamonal, y bajar por la ruta de las Xanas, tan nuestra, tan de la casa. El grupo Las Xanas no se la puede perder.     

FRESINES