lunes, abril 28, 2008

LOS GURBIÑALES. UNA VISTA DE PICOS, CON OJOS DE PASTOR

La ruta de los Gurbiñales resultó de lo más gratificante. El autocar nos dejó en el Collado Les Valeres, donde comienza la pista que tras atravesar la Vega de Enól y pasar por Vega la Cueva, se bifurca en dos en Pan de Carmen, dirigiéndose por la derecha hacia el Mirador del Rey y el Bosque de Pome y por la izquierda, camino que nosotros tomamos, baja a la Vega el Huerto y el Pozo del Alemán. Tras cruzar el puente sobre el Río Pomperi iniciamos la subida por el Camino del Parque hasta la majada de Vega la Piedra, fácil de distinguir por la enorme piedra que nos encontramos en el camino al llegar a ella.

Hasta aquí el camino es bien conocido por todos y fácil de seguir, pero ahora comienza lo que creíamos más complicado. En vez de seguir subiendo por la pista que se dirige a la izquierda hacia Vegarredonda, atravesamos las praderas de Vega la Piedra a la derecha y en suave descenso, dejando dos senderos muy marcados que van más altos. Pronto nos encontramos un sendero que baja entre piedras y prados. Cada vez se hace más ostensible el sendero y es fácil de seguir. Alcanzamos los Llanos del Burdio por una zona en la que se nota la acción de los jabalís y debemos fijarnos en una marca amarilla en una roca. Aquí comienza el camino armado que nos va a subir a lo alto de la pared que tenemos a nuestra izquierda. Poco antes, pasamos bajo una canal por la que debió corre bien el agua, a decir del barro que se escurre por ella. El camino discurre primero por la ladera de la montaña hasta que gira a la izquierda e inicia el vertiginoso ascenso por la canal de la Cuenye los Corrales. El camino serpentea en cerradas curvas ascendiendo casi en vertical. Pequeños desmoronamientos de piedra lo cortan en algunos puntos, pero es fácil de seguir. Las vueltas y revueltas se suceden hasta que alcanzamos la cima de la muralla. Allí se abren los verdes prados salpicados por la blanca roca caliza. Estamos en Vega Ciarda. Al fondo tenemos el Pico las Vidriosas y a su lado al este, el Charcón, que debemos rodear por su cara norte, siguiendo por las praderas en un continuo sube y baja. No en vano nos encontramos en los Joyos del Cuevón. A derecha e izquierda se abren profundas simas y jous. No hay un camino definido pero la orientación tiene que ser sureste.

Alcanzamos el inicio de una extensa lengua de pradera verde limitada por el norte por el abismo que cae sobre la Vega la Piedra y por el sur por las calizas pendientes del Porro Deu y Los Gurbiñales. Mientras que algunos, más cansados, se deciden por seguir por los prados hacia la Majada de las Fuentes, el resto optamos por ascender primero al Porro Deu de 1.409 metros y siguiendo la crestería terminar en Los Gurbiñales. Ni que decir tiene, que las vistas de ambos son similares y maravillosas. Al norte se extiende toda la zona de los Lagos de Covadonga hasta que la vista se pierde casi en el mar. Por el oeste el Tiatordos, Maciedome, la llambria... Y por el este la Torre de Santa Maria con sus galas de novia, resaltando contra el cielo azul. Claro que hay más que la Peña Santa de Enól. También están las Cebolledas y los Traviesos, la Canal Parda y los Argaos. Y como no, el Requesón los Poyones y el Cotalva.

Abajo casi a nuestros pies, el refugio de Vegarredonda y el río Junjumia discurriendo ruidoso por la profunda canal abierta por sus aguas. Aguas abajo, adivinamos más que vemos, los profundos abismos de la foz que forma el río. Es una visión distinta a las que normalmente tenemos cuando caminamos por estas zonas. Es la visión de los pastores, verdaderos artífices de los caminos y sendas de estos intrincados lugares. La necesidad de encontrar pasto para el ganado hizo que estos espacios remotos e intransitables, se abriesen al paso de personas y animales y por eso hoy, podemos disfrutar de estas vistas. Es una pena que se pierda esta gran labor de tantos y tantos años.

El descenso lo hicimos buscando los mejores pasos siguiendo por la cresta con dirección sureste. Más o menos a la altura de la única cabaña de la Majada de las Fuentes, descendimos por una canal hasta las verdes camperas de la majada. Allí nos esperaba el resto del grupo y ya todos juntos continuamos subiendo por las praderas hasta un collado tras el cual se abre un abismo hacia el Junjumia. Al norte hay una pequeña horcada con una franja herbosa de la que parte un sendero al principio poco visible, dando vista a la Vega Canraso y el transitado Camino del Parque. El sendero desciende poco a poco a la vez que asciende también la vega y ambos confluyen a las puertas de la Majada de la Rondiella.

El resto de la ruta no tiene historia. Descendemos por vega Canraso hasta Vega la Piedra y de allí al Pozo del Alemán y por la polvorienta pista alcanzamos las inmediaciones del Lago de Enól, donde nos espera el autocar. Fueron seis horas de tranquilo caminar, por una zona poco visitada por los montañeros y muy agradecida para la vista y para el disfrute.

Para el próximos sábado día 3 de mayo, tenemos una ruta clásica, la Calzada Romana del Caouro por los Puertos de Era, Portudera. Se trata de una ruta un poco larga pero sin mayores dificultades. La ruta propuesta es:

Tielve (700 m) – Valfrío (997 m) - Collado de la Cruz de Entrejano (1.142 m) - Jorcao la Morzal (1.167 m) - Posadorio (1.233 m) – Collado El Mojón (1.240 m) - Majada de Tordín (1.213 m) - Collado del Callejón de las Cuerres (1.122 m) - Llomba las Baturrias (1.101 m) - Collado Tambrín (979 m) - Cruz de Pruvia (800 m) - Arenas de Cabrales (150 m)

Se trata de una histórica y bonita ruta que ningún montañero ha de dejar de hacer. Tiene hermosas vista de Picos, si el tiempo acompaña. En definitiva, otra ruta para disfrutar. Espero vuestras llamadas.

lunes, abril 14, 2008

DESDE SELLAÑO AL PICO PONDIO

El Pico Pondio es una mole rocosa cubierta de verde, que vemos al suroeste de Sellaño, entre los ríos Semeldón, por el oeste y el Ponga por el oeste. Es la primera cumbre de un corto cordal, el de Tribierto, que se extiende entre los ríos mencionados, desde Sellaño hasta estrellarse contra la gran mole de la Llambria. El Pondio no es la cumbre más alta, pero tiene unas vistas estupendas de todo lo que se mueve a su rededor.

El sábado pasado era el primer día de tregua de un temporal que nos bañó durante toda la semana, con lluvias continuas a las que ya no estamos acostumbrados. El día amaneció con nubes y grandes claros y aunque los meteorólogos vaticinaban lluvias intermitentes de escasa entidad, la verdad es que no nos calló ni una gota mientras estábamos de ruta.

Comenzamos a caminar en Sellaño por la carretera que se dirige a la Collada Moandi, donde vemos un cartel anunciador de la Senda de Semeldón, cuyo primer tramo es parte de nuestra ruta de hoy. Vamos siguiendo los indicadores del PR AS-212 y las marcas azules sobre la caja del antiguo trazado del ferrocarril maderero.

Junto a una portilla con una marca azul, dejamos momentáneamente el PR y saltando dicha portilla, continuamos por el prado en el que se distingue por donde circulaba el ferrocarril. Se puede seguir por el camino, pero a nosotros nos gusta más la senda antigua. Volvemos a cruzar otra portilla y pronto nos reintegramos nuevamente al sendero. Tenemos que atravesar el Arroyo Lladeros, que hoy baja con bastante agua y el puente de madera se encuentra en un lamentable estado: medio caído y con maderos podres y el resto muy resbalosos debido a la humedad. No que da otro remedio que cruzar por el río aprovechando las piedras que sobresalen del agua. De nuevo en el sendero, dejamos un puente a la izquierda por debajo del camino y proseguimos hasta el siguiente puente. Es el Puente Cureñu. Lo atravesamos y en ligero ascenso, caminamos por un sendero entre árboles, algunos, los más viejos, caídos al suelo y cubiertos de musgo. Por la izquierda y de la misma dirección que el nuestro, se nos une otro sendero. Es el que procede de Tribierto y se trata del antiguo Camino Real de Cazo a Taranes y al cual nos incorporamos.

El PR desciende ligeramente a la derecha para cruzar el Puente de la Sota el Cándanu y seguir por el amplio camino de la ya mencionada caja del ferrocarril, que vemos al otro lado del Río Semeldón. Pero no es ese nuestro camino. Justo donde el sendero inicia el descenso, sale a la izquierda un camino casi tapado por la maleza, pero muy marcado. Ese es el nuestro. Pronto se abre un poco y es más fácil caminar. Poco a poco va cogiendo altura y nos proporciona unas estupendas vistas del río y del camino de Semeldón en la orilla contraria. El ascenso nos permite contemplar todo el valle hasta la ubicación de la Majada de Semeldón, a los pies de la Cuesta la Morena. Una cabaña a este lado del río nos sirve de indicador. En la orilla contraria, se encuentra la majada.

Por nuestra parte llegamos a una buena cabaña aparentemente abandonada, y con un buen prado de marcada pendiente. Nos encontramos en la Casa y Prado de Roque, en los inicios del Valle del Cordal o Valdecordal. Al otro lado del río se encuentra Obania y el Valle de Covayos que termina en Viores. Por detrás de la cabaña discurre el sendero y poco a poco vamos alcanzando altura pasando entre varias cabañas, algunas derruidas, lo que nos hace pensar de la importancia de esta zona cuando la economía se basaba en la ganadería. Prados muriados y cabañas de buen porte nos dan idea de su uso en lejanos tiempos.

Junto a grupo de cabañas, parece perderse el sendero y salimos a un prado muy pendiente, por el que vamos progresando haciendo grandes zigzags para avanzar un poco más cómodamente. Una cabaña a la derecha nos indica el último repecho para alcanzar la collada en la que hay otra buena cabaña. Al fin logramos situarnos en un piso plano. Damos vistas al valle del Río Ponga y a las abismales caídas por las que discurre la pista por la que luego descenderemos. La collada Llimes se encuentra entre el pico Pondio por el norte y el Macicón al sur, por donde continúa el cordal. Al este el valle del Río Ponga y el Pierzu, mientras que por el oeste vemos toda la sierra del Valle del Moro.

Después de un merecido descanso y de algunas fotos para el recuerdo, iniciamos la ascensión a la cumbre del Pondiu, En vez de atacar la subida de frente optamos por seguir un casi imperceptible sendero que se encamina a la derecha de la cumbre, para alcanzar una cresta por la que unas veces trepando y otras siguiendo los pasos que dejan las caballerías, vamos ascendiendo. Nos fueron de mucha utilidad los caminos abiertos por el ganado, caballos, para poder caminar por los mejores lugares. Luego decidimos, algunos, cruzar la cresta a la derecha y terminar la subida por una zona de pasto muy pendiente, pero más fácil que el final rocoso.

La subida es dura pero las vistas de la cumbre lo compensa todo. Por el norte, allí abajo, vemos nuestro punto de partida y de llegada, Sellaño, junto con Tribierto, Cazo, Los Lladeros, Ambígüe... Por encima la Mota Cetín. Al este, los Picos de Europa medio tapados por las nubes y la inconfundible silueta del Pierzu. Siguiendo al sur, el Recuencu, Collau Zorro, Pileñes y todo el valle del Río Ponga con la serpenteante carretera de Beleño. Al otro lado del valle, la imponente masa rocosa del Tiatordos y más a la derecha la Peña Taranes y las verticales paredes de La Llambria. Por el oeste, el Maoño, la alargada línea del Collado Traslafuente y sobre él, la Sierra del Trayán, y su pasada, que hicimos hace dos semanas. Luego la Sierra de Aves con el Vízcares. Más a la derecha el Cunio y un sin fin de cumbres. Ya más abajo, en el valle, Vallemoro, La Cuesta la Morena, Semeldón.

Realmente no sabíamos a donde mirar. El día estaba claro y las vistas eran estupendas. Mejoradas aún más, gracias a la fina capa de nieve que coronaba la mayoría de las cumbres mencionadas.

Permanecimos allí un buen rato y nadie se acordaba del descenso. Pero había que hacerlo. Dejamos a nuestra derecha la cresta rocosa por la que algunos habían ascendido, para bajar por la pindia pradera siguiendo nuevamente el rastro dejado por los caballos. Dejamos también el lugar por el que algunos habíamos cruzado esa mencionada cresta y en la siguiente bifurcación verde a la derecha y siempre siguiendo el sendero, pasamos al otro lado, dando vista al Collado Llimes. Seguimos descendiendo ahora al oeste por la pradera, a pasar bajo un árbol caído y girando al sur bordeando la piedra, retornamos al camino de subida, siguiendo ruta por la roca hasta alcanzar el sendero por el que habíamos iniciado la ascensión, para llegar al collado.

Lo peor estaba hecho y ya lo que nos faltaba era coser y cantar. La pista sale del collado dirigiéndose a la cabaña de la derecha y haciendo amplias revueltas, baja cómodamente toda la inclinada ladera del Valle de Tobaos, dando vista siempre al Pierzu, en lo alto y al Río Ponga en lo más profundo. Algunas vacas nos miran con extrañeza y unas cabañas casi al final de la pista nos indica que estamos muy cerca de la carretera en la Sota Tobaos. Alcanzada esta, solo nos resta caminar por ella unos dos kilómetros, para cerrar la ruta en Sellaño, después de cerca de seis horas de recorrido.

Para el sábado que viene, tenemos una nueva ruta del recorrido que estamos realizando por etapas alrededor de la Sierra del Cuera. Nos vamos a Ortiguero, donde terminamos en la etapa anterior, para dirigirnos por Asiego hasta Arenas de Cabrales. La ruta es la que os describo a continuación:

Ortiguero (432 m) – Pandiello (520 m) – El Collau (503 m) – Pedrovil (526 m) – Cabaña la Escalina (444 m) – Asiego (440 m) – Collado de Tobacín (495 m) – Cuerres (338 m) – Llanu Molín (294 m) – El Collau (522 m) – Pandejana (414 m) – Canarrubia (249 m) – Arenas de Cabrales (150 m)

Os tengo que decir que no puedo ir a esta ruta y que además solo podré apuntar a los que me llamen antes del jueves a medio día. Quien tenga que comunicarse con alguien del grupo después de ese día, deberá hacerlo a través de Lito (985786775 o 669189569) o de Jorge (680358404). Ya estoy esperando vuestras llamadas. La ruta es sencilla sin casi altitud y apta para todo el mundo. La distancia total a recorrer son 18 kilómetros y el tiempo estimado para realizarlas unas 7 horas, aunque hay varios sitios desde los que se puede acortar.

lunes, abril 07, 2008

MAGNÍFICO DÍA PARA UN PASEO POR LAS BRAÑAS DE SALIENCIA

Un estupendo día de sol y temperatura muy agradable, nos recibió el pasado sábado en el somedano pueblo de Arbichales, en la carretera de Saliencia.

Hasta allí nos desplazamos para realizar una corta y fácil ruta por las brañas de Saliencia, PR AS-12. Atravesamos el caserío de Arbichales y comenzamos a subir por un empedrado camino a orillas de un cantarín arroyo, el Regueiru de Murias. Estamos subiendo por la Foz de la Güergola, ancestral camino hecho por los pastores de Arbichales para dar paso a las fértiles brañas colgadas del Cordal de la Mesa. El camino asciende en escalones por los armados zigzags hasta alcanzar las primeras praderas por debajo de la Braña de Murias a la que podemos ir siguiendo el camino que se bifurca a la izquierda. Luego otro camino más alto la une a la de Arbichales. Nosotros seguimos por la derecha en más suave subida y alcanzamos la bonita Braña de Arbichales, con varias cabañas con cubierta vegetal de escoba, bajo la amenazante mirada de la muralla de piedra de Peña Negra. Echando la vista atrás, contemplamos la redondeada mole del Michu que nos acompañará buena parte del camino. Más a la derecha el Collado del Xuegu la Bola y a continuación las cabañas de la Braña de la Corra, ya en pleno Camín Real de la Mesa y dando paso al triángulo de Peña Negra.

Continuamos por el camino que pronto se convierte en pista acoplándonos al caprichoso contorno de la ladera, que va formando pliegues por los que discurren las riegas. Dejamos una pista que sube a nuestra izquierda y que se dirige a la Braña del Cuerragu. Cruzamos un par de riegas y alcanzamos una nueva braña. Es la de Cuchao, encaramada en un hombro hoy de un fuerte color verde. Las cabañas se acomodan a los bordes de la pradera, dejando el mayor espacio para el alimento del ganado. Siguiendo por la pista vemos por encima nuestro, otras muchas cabañas diseminadas por toda la ladera, lo que nos hace vislumbrar la enorme vida que en tiempos remotos tuvo este lugar.

La siguiente braña es la que pertenece a Endriga y que tiene por nombre Morteras de Ordiales. También enclavada en un hombro que se desprende de la sierra, nos ofrece unas estupendas vistas del Valle de Saliencia. Acercándonos al borde sur de la braña, contemplamos a vista de pájaro los pueblos de Endriga y Saliencia en el fondo del valle. Frente a nosotros, el bosque del Monte Grande y las Bustariegas, zona restringida del Parque de Somiedo, y las cumbres del Cordal del Tarambicu. Al este contemplamos las inconfundibles siluetas de Los Bígaros y el Muñón y en su ladera sur, el collado de La Farrapona, límite entre las provincias de Asturias y León.

Después del descanso para reponer fuerzas y darle alegría a la vista, continuamos por la pista hasta la última braña del recorrido, la Braña de las Morteras de Saliencia, con el caserío muy diseminado por la amplia pradería. Era temprano, la ruta se hace en unas tres horas, y mientras que algunos optaron por seguir la pista con rumbo a Saliencia, la mayoría del grupo decidimos continuar y atravesando las praderas fuimos al encuentro de la pista que desde las Morteras asciende al Collado de la Madalena, para encontrase con el Camín Real. Dimos vista a las tierras teverganas con la Sobia en primer término y tras ella, el Aramo y más al este las nevadas cumbres del Cornión.

Seguimos ruta al este por el hoy nevado Camín Real que ahora transita dando vista a las caídas que se dirigen a la Braña de la Funfria y mucho más abajo, a Barrio, Cuña y Alesga, ya en la carretera que sube a Ventana. Caminamos a la sombra de Las Gabitas y Los Cumales y pasamos por la Cuendia la Mucher, antes de alcanzar El Muro, lugar en el que se cuenta de una gran batalla entre las tropas romanas y los indómitos astures que poblaron estas tierras.

Un descanso al borde del valle que forma el Arroyo de los Arroxos, disfrutando de estupendas vistas del Muñón, parece que despertó el hambre a los avezados caminantes y en vez de continuar hasta la Braña de la Mesa para coger el camino de los Arroxos, decidimos descender campo a través, casi directamente a la preciosa y salvaje Foz de los Arroxos, siguiendo el camino que a orillas del río y atravesando una zona restringida del parque, se dirige a buscar la antes pista de subida a la Farrapona, convertida hoy en una estupenda y asfaltada carretera. Unos cuantos pasos más y alcanzamos las primeras casas de Saliencia, donde estaba el autocar, para terminar el día dando buena cuenta de las viandas que transportamos, en la comodidad del Albergue de Saliencia. La ruta total, con mucha calma y varias paradas, nos llevó 5 horas y cuarto.

Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Ponga, un circuito con salida y llegada en Sellaño, para conquistar la cumbre del Pico Pondiu. La ruta es la siguiente:

Sellaño (235 m) – Sota del Cándanu (250 m) – Casa Roque (400 m) – Valle del Cordal – Collado Llimes (750 m) – Picu Pondiu (995 m) – Valle de Tobaos – Sota Tobaos (290 m) – Sellaño (235 m)

La ruta no es larga y el desnivel a vencer es de unos 350 metros para alcanzar el Collado de Llimes y otros 250 metros para hacer cumbre, teniendo en cuenta que hay que volver siempre al collado, lo que quiere decir, que el que no quiera ascender al Pondio puede esperar en el collado.

Tenemos una novedad en las rutas de este mes. Por motivos estratégicos, nos vemos en la necesidad de hacer un nuevo cambio de fechas. La ruta programada para el día 19, los Lagos, Los Gurbiñales, la posponemos para el día 26 y ese día (19) hacemos la de Ortiguero – Arenas de Cabrales. La cosa queda así:

Día 19: Alto de Ortiguero – Pedrovil – Asiego – Pendejana – Poo – Arenas. Salida de S. Andrés a las 7.

Día 26: Les Valeres – Vega la Piedra – Porru Deu – Los Gurbiñales – La Rondiella – Les Valeres. Salida de S. Andrés a las 7,30.

Espero vuestras llamadas para la ruta del próximo sábado día 12.