miércoles, junio 11, 2014

INVERNAL EN EL NEGRÓN



7 de junio de 2014

Pronóstico regular, tirando a bueno. Puede ser un buen día de monte. La zona a la que vamos promete: Los Puertos de Bachota entre Pajares y Ventana. Día primaveral en Oviedo. Madrugamos mucho, como de costumbre. Parada técnica en Mieres para cargar las pilas. A medida que el autocar avanza el cielo se está volviendo más y más negro, casi amenazante. Veremos.

Subimos a Brañillín. Aquí nos tuvimos que dar la vuelta el pasado año por las invasoras nieblas. En este día no es un gran problema, pero al salir del autocar el aire corta a cuchillo. Salen guantes y forros de las mochilas y no es para menos. Así equipados emprendemos la larga subida al Cuito Negro despreciando la pista reconvertida a carretera por aquello de la final de etapa de la vuelta ciclista.  Nuestra subida en directo por la pista de esquí arriba a un ritmo notable. En menos de una hora estamos arriba, refugiados bajo la caseta de cemento donde está la maquinaria de los remontes. Escondidos más bien porque hace un frío de pelar.

Seguimos subiendo, pero con la cuesta ya mucho más llevadera, por la Llomba Coleo, por la que baja un pastor con abundante ganado y una ternerita coxa, probablemente del traslado en camión. Hace tal viento que el mojón que señala el Monte Público baila sobre su gozne de hierro. Lo nunca visto, señores. Tal como está el viento preferimos seguir bordeando todas las modestas cumbres que dejamos a nuestra derecha, aunque hay quienes lo suben todo.

Subimos a nuevo collado de Carbazosa y ya tenemos en el horizonte, siempre al Oeste, la impresionante pirámide del Negrón. El terreno cambia: salimos de la caliza para entrar en la cuarcita, tan característica en su color que acaba dando nombre a este picacho. Lo entramos por su ladera izquierda que en suave y alomada ascensión gana altura notable casi de inmediato. Sólo hay un molesto pedrero que dificulta el paso entre grandes bloques. Al llegar arriba la fuerza del viento es pasmosa y sobre todo muy fría. Tanto que casi pasamos de la vista para refugiarnos en un chozo de ganado descubierto, pero al abrigo de la peña en donde agrupados como sardinas en lata nos damos algo de calor.

La vista es buena hacia los valles sobre todo hacia Cacabillos y Barrandal, por donde vamos a bajar. La senda de bajada está muy trazada faldeando la larga caída de manera inteligente y práctica. Poco a poco vamos cayendo al fondo del valle donde el impulso del viento es menor. Desde la majada, con el horizonte de la Cirbanal muy cercano, giramos a  nuestra derecha para ascender al collado que nos separa de Bachota. Una subida corta  pero pindia, en dirección contraria al arroyuelo que cae.

Superado el puerto la senda sigue paralela a la cerca que separa las dos provincias. Siguiendo la valla por su derecha nos vamos introduciendo en el paraíso asturiano: Los puertos de Bachota están abrumadoramente bellos, tapizados de una incipiente hierba intensamente verde, suaves praderas en laderas poco pronunciadas, cortadas a pico por farallones intermedios. La temperatura se ha suavizado y caminamos despacio gozando con cada paso y con cada nueva vista de los valles. Se cruzan dos con vértice en el Alto del Palo. Nosotros estamos entrando por el situado más al Sur que va ganando altura constantemente. La pista sin embargo, discurre por el otro y en un determinado momento, tras saltar la cerca de piedra, tenemos que remontar monte arriba por un cerro que divide los dos valles. La Ubiña es ahora el telón de fondo de esta hermosa vallada. Y, cerrando por la derecha las muy conocidas Tolondra, Almagrera, Mesa y Tesa.

Nos quedan un par de kilómetros para coronar y el Puerto de La Cubilla. Un cachorrín de mastín nos sigue todo el tiempo pero la verdad es que tampoco nos hace mucho caso. Llegamos a lo alto del Puerto del Palo. El autocar está subiendo por la larga carretera. Los compañeros que esperaban están helados. El aire vuelve a ser helador. Sin cambiarnos montamos a prisa para refugiarnos de este gélido viento.

Sólo nos queda la pequeña pero significativa tarea de encontrar un sitio para que nos dejen comer. El centro de interpretación está todo ocupado. Así que probamos en Los Pontones y otros sitios del valle del Huerna. Al final la mejor opción es Campomanes y allí en uno de los bares de siempre podemos al fin comer algo para entrar en calor. Está muy bien, como siempre. Las conversaciones se centran en el atractivo calendario de verano que nos espera. Las reservas de los dos refugios para subir a La Peña Santa de Enol en agosto y a Torre de Cerrado en septiembre están casi completas y sólo esperamos llegar a esas fechas en plena forma para asegurarnos unas jornadas de montaña inolvidables.

Aunque me marcho de vacaciones (hasta la primera salida de julio) la actividad montañera del Grupo Las Xanas continúa. El sábado día 14 se saldrá de Collanzo para subir al Cuchu, magnifico observatorio de las cuencas del Aller y Sobrescobio. Desde allí se continuará en larga bajada hasta la Cruz de los Ríos para terminar en Soto de Agües, por la conocidísima ruta del Alba. Una excursión preciosa. Nos vemos a la vuelta.

FRESINES

miércoles, junio 04, 2014

HACEMOS LA TRAVESERA DEL SUEVE ENTRE ESPESAS NIEBLAS



31 de MAYO de 2014
           
Volvemos a insistir en esta travesía que se nos resistió el año pasado. A las seis de la mañana cae agua de aquella manera. Parece que el día se nos presenta difícil. Impertérritos al desaliento seguimos hacia Infiesto. Parada en el alto La Llama. Aquí volvimos el año pasado cuando la niebla nos cerró el paso a cal y canto. Volvemos a subir. Por intentarlo que no quede. Junto a la posada hay una capillita de la Virgen del Carmen, hermosa e ingenua.

Empezamos a caminar muy temprano, pero lo largo de la ruta justifica el madrugón. Ha dejado de llover y por la pista se avanza rápido a la majada Espines. Abrigados contra la cabaña nos esperamos unos y otros. Hasta aquí un paseo a pesar del fuerte desnivel. Las cumbres están tapadas por la espesa nieblona. Este cordal está maldito. Debe ser la cercanía al mar la que crea estas cerradas nubes bajas.

Continuamos girando al sur para encarar la primera elevación del día: el magnífico pico La Múa, un observatorio de primera. Entre ráfagas de nubes que circulan a gran velocidad por los valles se intuye un paisaje de ensueño. El viento es frío. En una parada previa nos recordamos la necesidad de ir juntos por lo de la niebla espesa. Una gamo nos observa desde un alto, en la distancia. Los asturcones están mezclados con otro tipo de yeguas, lo que no consigo entender. ¿Dónde está la especial protección de esta singular raza?

Bajamos La Múa y enfilamos el Mirueñu. En este momento está despejando, hay un amago de sol y se ve hasta la silueta de la cumbre que queremos subir. A pesar de nuestras buenas recomendaciones para ir juntos, cuatro “espontáneos”, entre los que me encuentro tiramos a un piquín enhiesto que está a la derecha. Parece de muy fácil subida y no nos retrasará a penas la marcha. Estamos subiéndolo y la cosa se complica: el terreno es muy poco practicable por la alta hierba que oculta los numerosos hoyos entre las calizas. Para colmo empieza a llover intensamente y la niebla se convierte en protagonista principal. Sólo veo a los que me preceden si está a menos de diez metros.

Llegamos a la cima de lo que resulta ser el Alto Lichar. En una ráfaga de sol vemos a algunos compañeros subiendo la larga cuesta del Mirueñu. Fantástico, ya tenemos claro el objetivo y nos apresuramos a bajar apresurados para poder encontrarnos cuanto antes. Ha dejado de llover. La niebla continúa absorbente, cerradísima, despistando todo intento de orientarse.

Subimos la falda del Mirueñu como una exhalación, nunca tan rápido. Y al llegar arriba, después de hacer una bonita canal, allí no hay nadie. Sorpresa. Nos llaman al móvil:
 -“¿Dónde estáis?”.
-“En la cumbre del Mirueñu. ¿Y vosotros?”
-“Esperándoos junto a una cabaña y muertos de frío”

Ahora sí que está liada. La niebla y el afán de aventuras nos han jugado una mala pasada. Bajamos por la cara opuesta del Mirueñu intentando comunicarnos con la avanzadilla del grupo. Ojo que en esta zona hay grandes hoyos rodeados de precipicios y cortadas. Esquivamos una enorme, desviándonos mucho al sur. No se ve a nadie. La orientación es difícil, así que subimos algo hacia el norte hasta una majada con restos de cabaña desde que podemos intuir la bajada del Mirueñu. Nuestros compañeros han buscado paso por la margen izquierda del monte. No encuentran más que un profundo barranco que les obliga a subir de nuevo. El paso obliga a llegar a la cima del pico. Aguardamos pacientemente para ver si les vemos. Se oye lejana y con ecos engañosos, la voz de Gripi. Carrete, portento de fuerza, se adelanta monte arriba hasta el esperado encuentro.

Por fin estamos todos juntos. Algún veterano llega con el carburador atascado. –“Pero hombre de Dios, ¿no vio Usted que está ruta estaba calificada con dificultad A de alta? A ver si un día de estos vamos a tener un disgusto.” Pasados los consabidos nervios (hay expertas que sólo aportan más inseguridad), hay que tomar una decisión: subir al Pienzu o dejarlo para otra ocasión. Pasamos tres vallinas en continuo sube-baja y parece evidente que la ruta ya es bastante larga de por sí, que ya hemos pasado algunos regulares momentos y que, además, es un pico que todos hemos hecho más de una vez. Así que lo dejamos para mejor ocasión.

Ahora toda la preocupación es encontrar el camino adecuado para salir a la pista de Gobiendes. Para eso hay que atravesar el largo bosque por la ladera norte del Sueve. Nos ponemos a ello con especial cuidado para encontrar un camino de bajada. Al principio por la ladera a “pelu gochu” para después encontrar alguna senda de ganado salvaje que nos permita avanzar siempre al este. Entramos en un senderín que baja por el barranco. Está muy embarrado y se pierde a ratos en el bosque.

El bosque: digno de resaltar. Envueltos en brumas vamos penetrando en la espesa tejeda entre árboles centenarios que sólo dejan crecer brotes nuevos de texu y nada más. Hasta las hiedras se retiran temerosas del sagrado texu. El camino es una sierpe continua. Bajamos otro barranco. Deslizando en el barro literalmente. Una laguna se forma en el terreno. De verdad que este predio parece sacado de un cuento nórdico.

Apretando los dientes, peleando con la vegetación baja vamos encontrando otra laguna, con fuente y más adelante una majada a la que nos salimos para estirar un poco las piernas. No está muy clara nuestra posición pero está claro que hemos bajado paralelos a las caídas del Pienzu hacia Colunga. Tenemos que estar junto al Pico La Cordobana, y efectivamente al poco tiempo pasamos bajo esta cumbre  cerca ya del Sol de Miguel. Termina la majada, otro pequeño tramo de bosque y salimos al mirador sobre toda la rasa costeras. Una bellísima postal se despliega a nuestros ojos: Colunga y Lastres, separadas por la playa de La Griega. Espesas nubes negras están descargando en el horizonte. Pero entran a la vez haces de rayos de luz iluminando un mar intensamente azul. Vaya vista.

Tenemos por delante una larga bajada a la pista de Gobiendes. Por fin un cotoyal: Las Xanas está en su terreno. Bajamos por donde hay algún paso de ganado. El Sol de Miguel lo tenemos enfrente y hacia su base nos dirigimos.

Llegamos a la pista. Larga bajada a Gobiendes. Pequeños atajos para caminar un poco menos. Tramos enteros que son un puro charco. Gente que lava las botas en el arroyo para volver a tupirlas a los cinco minutos. Se hace eterna esta bajada. Afortunadamente se puede ir charlando para hacer más llevadera la caminata. Hoy se nos va tranquilamente a los 18 kilómetros. Primeras casas de la aldea. Bonitas casas por cierto, pueblo elegante, cuidado, limpio, lleno de flores. El centro de interpretación está abierto. Nos cambiamos felices de haber terminado esta larga travesera. Nos vamos a comer a casa Pancho, rincón bien tranquilo de esta atormentada geografía.

Para estrenar junio tenemos otra ruta bien clásica: Se trata de subir al Negrón desde el Brañillín para bajar por los Puertos de la Bachota y salir al Alto del Palo. La intentamos el año pasado cuando había aquella concentración de ciclistas. La niebla nos aconsejó bajar por la ruta de las peregrinaciones. Esta vez si que lo vamos a lograr. Los Puertos de Bachota tienen una belleza extraordinaria.

Para terminar un aviso a los que van a ir a alguno de los Refugios. Las previsiones están hechas y los sitios reservados. Sólo recordar a los pocos que no han adelantado la señal de 10 € por refugio, que hay que hacerlo cuanto antes. Somos un grupo serio y esta es la prueba de nuestro compromiso para asistir.

 FRESINES