lunes, abril 29, 2013

EL INVIERNO VUELVE CON TODA SU FUERZA. NO PUDIMOS LLEGAR A LA PEÑA SALERAS



27 de abril de 2013

Creíamos que el mal tiempo nos había abandonado. Pero no, el temporal volvió y con qué fuerza. Todas las cumbreras pinceladas de blanco. Va será poco. Vamos camino de la Villa de Sub. Amplia parada en Aladino, para hacer tiempo. Pero hay que animarse. Nuestra idea era subir por el camino viejo hasta la villa cimera. Pero el conductor es bravo y logra atravesar con el autocar por el difícil y mal señalado acceso desde Páramo. Ahora no hay problemas para dar la vuelta en el amplio aparcamiento que han dejado en Sub, al concluir las obras. Qué pueblo tan bonito.

Comentamos la posibilidad de subir por la izquierda del pueblo, por el antiguo camino de los pastores para acceder a las majadas de la Sobia. Pero tal como está el día mejor seguimos por el camino muriado que sale a la derecha de la fuente. Vamos a subir despacio por la nieve recién caída. Las nidias piedras del camino son deslizantes. Nada más salir comienza a nevar. Al principio tímidamente, luego se va animando hasta casi cubrir nuestras pisadas. Esta nieve de primavera es buena para andar. Llegamos a los carteles de la reserva de urogallo. Seguimos caminando por la braña Sabariegos. No se ve nada ni a derecha ni a izquierda. Poco margen nos ofrece la meteorología. Valoramos incluso saltar a Villamarcel  o seguir la pista hasta Trobaniello. Pero recordamos el quitanieves que en Páramo espera para limpiar el puerto.

Al llegar a la braña Busbigre (1489 m.) pensamos que lo que se podía hacer hoy ya está hecho. Si se viera al menos la horcada La Codorniz tendríamos un elemento de juicio, teniendo en cuenta que el terreno por arriba es francamente malo, sin caminos definidos y con multitud de oquedades y desmontes. Mejor lo dejamos para otro día. Adaptarse es otra forma de inteligencia.

Emprendemos el regreso a Páramo. Seguimos todo el tiempo por la pista hasta Sub, pueblo siempre amenazado por el farallón de rocas que tiene encima. El pueblo está muy bien señalado con unos vistosos carteles amarillos. Uno de ellos nos acerca al molino de rabil. Ya sabéis un molino movido por la fuerza humana y que servía para separar el grano de escanda. Sólo existen en Palencia y Teverga. Hacemos un alto muy bien aprovechado en una antojana agradable. Luego por el antiguo camino o por la carretera vamos reuniéndonos en el bar de Páramo. Es la una y media y nosotros ni nos lo creemos. Habrá que tomar algo antes de comer.

Las fotos tienen que estar preciosas. Ya tenemos una ruta para el calendario del año que viene. No todo iban a ser inconvenientes. Recordaremos esta última y tardía nevada y el espectacular bajón de la temperatura.

En mayo nos estrenamos con una ruta larga pero muy interesante. Queremos subir desde la Pesanca hasta el Collado Traslafuente, para luego seguir por unas preciosas praderías y atravesar por debajo de la Llambria para salir por Vallemoro y bajar por la pista a Cuadramoño y acabar la excursión en Taranes. ¿Podrá recogernos allí el autocar? La última vez estaban en obras. Sólo falta un poco de sol; habrá que encargarlo.

FRESINES      

martes, abril 16, 2013

UN LARGO PASEO POR LAS BRAÑAS DE TEVERGA



Cada vez que salimos de ruta por las tierras teverganas, retornamos a nuestros inicios como grupo de montaña. Teverga es para Las Xanas un refugio y un volver a los orígenes. Siempre es bueno retornar a lo conocido, no por ya visto, menos bonito. Hoy lo hacemos con un buen número de participante, 36, que después de los escasos de rutas anteriores, nos dan ánimos.

Tras el consabido café en Aladino, volvemos al autocar para ascender por la pindia carretera del Puerto  de San Lorenzo con posterior descenso a la carretera del Puerto de Somiedo, en el pueblo de La Riera. Luego, tras pasar la Central de La Malva, giramos a la derecha, atravesando un túnel, para seguir por la cartera que se dirige a Sapiencia y al Alto de la Farrapona. Pero antes, al pasar por el bonito pueblo de Arbellales, abandonamos el autocar.
 
En Arbellales, pegado a la piedra de la montaña. Comenzamos a caminar atravesando las calles del pueblo y siguiendo las indicaciones del PR de las Brañas de Sapiencia. Pronto nos introducimos en una estrecha foz al lado de un cantarín arroyo. Se trata del Arroyo del Valle de Murias que baja con bastante agua, debido sin duda, a las muchas lluvias que padecimos en los últimos meses. También el deshielo de las últimas nieves caídas, engrosan el poblado caudal.

La Foz de la Güérgola es un antiguo camino por el que llegar a las altas brañas de Sapiencia. Un camino labrado en la roca aprovechando el trabajo realizado por el agua en su incansable descenso. Un camino empedrado que asciende con fuerte pendiente, siempre con la compañía del río, encajonado entre paredes de roca. Luego un giro a la izquierda nos presenta un muro de piedras, bien construido y entre él y la montaña, un escalonado camino también empedrado. El río cae más brusco aún, formando una bonita cola de caballo.

Ya queda menos para alcanzar el final de la foz. Ya el cielo se abre y permite que los rayos de sol iluminen el espacio. Un verde valle por el que sigue discurriendo el río, algo más aposentado, se abre ante nuestros ojos. Un valle que aún permanece cerrado, ya que deberemos seguir subiendo.

Son 665 metros de desnivel los que tenemos que salvar hasta llegar a la cota más alta de hoy, que se encuentra en el Xuegu la Bola, en pleno Camín Real de la Mesa.

Nos reagrupamos y abandonamos el mencionado PR de la Brañas e Saliencia, que continúa a la derecha, mientras que nosotros tomamos otro buen camino que sale por la izquierda y como digo, siempre en ascenso.

Tenemos los primeros escarceos típicos de las últimas rutas. Ya hay gente con deseos de superación que quieren ascender al Michu y para ello inician una carrera que los demás no podemos ni queremos seguir. Se forma una pequeña desbandada al principio pero pronto todo vuelve a su cauca y los que nos vamos al Michu hacemos una larga hilera por el zigzagueante y bien marcado camino.

Alcanzamos la primera braña del día. Es la Braña de Murias en la que destacan algunas cabañas derruidas y un buen número de teitos en buen estado. Destaca el primero con un cierre de piedras en el lateral y que según vamos adentrándonos en la braña va ocupando un lugar primordial: la cabaña y como fondo, toda la montaña que nos separa de la Veiga Camayor y de los conocidos como Lagos de Saliencia. Se trata de los Montes Grande y las Bustariegas, que forman el Cordal del Tarambicu, cuya cumbre cimera le da nombre.

Por la izquierda de la braña, continúa el sendero, ahora algo desdibujado debido a que caminamos por camperas, pero pronto lo volvemos a encontrar cuando nos acercamos a los desplomes que vienen de la sierra del Michu. El camino asciende por la vallada que baja del Xuegu la Bola, pero antes de llegar a él, gira a la derecha entre las escobas, para dirigirse a la Braña de La Corra, ya en el Camín Real de la Mesa.

La corra es otra preciosa braña de teitos bien cuidados y con unas estupendas vistas al sur. Por la derecha se eleva el cono pétreo de Peña Negra y la braña se esparce en la escalonada ladera. Un descanso se hace imprescindible para poder contemplar todo el paisaje. Como digo, las vistas son al sur y por la izquierda va apareciendo, medio cubierta por una nube, Peña Ubiña. Delante la explanada del Collado del Muñón o Puerto de la Mesa y a la izquierda el Pico Las Piedras, mientras al otro lado contemplamos la altiva silueta del Muñón y los Bígaros. Siguiendo a la derecha, el Valle de Sapiencia y el Alto La Farrapona. El Cordal del Tarambicu nos tapa la vista de los Lagos de Sapiencia pero distinguimos las cumbres de los Albos. Luego se va desarrollando toda la montaña somedana, hasta concluir por la derecha con la fantástica silueta del Cornón, convertida hoy en un cono blanco por el manto de nieve que lo cubre.

Tras el descanso no queda más remedio que seguir ascendiendo, ahora un poco más suavemente, por el trazado del Camín Real hasta alcanzar los pastos del Xuegu la Bola, cerrados por la izquierda por las estribaciones del Pico Michu, hoy nevado, en el que vemos a nuestros compañeros más esforzados.

Otro grupo baja del Michu con intención de hacer el mismo camino que nosotros, Ellos cruzan el valle y lo afrontan por la derecha del río Bayo, nuestro nuevo compañero de viaje. Nosotros seguimos un poco más por el Camín Real para tomar un sendero desdibujado dejando al río a la derecha. El track lo tenemos mucho más pegado al río, pero queremos probar el sendero que veníamos viendo y que al principio está un poco cerrado por las escobas, pero pronto se abre, ya que han cortado las escobas y la campera es más transitable.

Con la inestimable ayuda de Carrete, que hace las veces de serpa adelantado, vamos buscando los mejores pasos hasta que el Alto Juan García en la zona de El Cuervo, nos cierra el paso y nos obliga a buscar un sendero que nos baje al río. Para ello nos servimos de una pequeña riega y tras atravesar un laberinto de escobas, encontramos nuevamente el estrecho sendero que nos lleva a la orilla del río y al track que teníamos marcado.
 
El camino está expedito hacia la braña de Chamaraxil que ya vamos viendo. Esta braña, situada entre el Picu el Cuerno y el Río Bayo, tiene una buena extensión en sus verdes pastos. Las cabañas están situadas en la parte alta de la braña, formando terrazas y se encuentran en muy buen estado de conservación, a lo que ha contribuido sin duda, la buena pista que se abrió no hace muchos años y que la comunica con la Braña de Tuiza en las inmediaciones de la carretera del Puerto de San Lorenzo.

El descanso fue corto. Quizá la duda de cómo poder cruzar el Río Bayo nos hizo continuar camino rápidamente. Unas fotos ante las cabañas y a tirar abajo, a buscar el río. Ya de lejos vemos el camino que tenemos que tomar para dirigirnos a las inmediaciones del Pico Sobrepalacios, que vemos erguirse como un cuerno al este. Descendemos la aguada pradera, fruto de lo mucho que llovió estos meses y alcanzamos el río que por el mismo motivo baja bravo.

No es muy ancho, pero el mucho caudal nos hace dudar. Los primeros valientes cruzan sin mayores problemas y son ellos los que ayudan al resto del grupo a saltar de piedra en piedra para superarlo. Ya todos en la otra orilla, continuamos entre regatos hasta coger el camino que empieza una nueva dura subida por un prado a cuya izquierda aparece el Pico Sobrepalacios.

Nuevamente se produce una desbandada. Hay gente que no tiene bastante y quieren subir a la cubre, por lo  inician una apurada ascensión, mientras que el resto subimos con las pocas fuerzas que ya nos quedan. Alcanzamos lo alto de la Collá las Mulas donde nos encontramos con un rebaño de cabras vigiladas de cerca por dos mastines, que tras avisarnos con sus ladridos, nos permitieron descansar contemplando las nuevas vistas que se abrieron ante nuestros ojos.

Al frente, según el camino que llevamos, se abre un profundo valle que por el otro lado se encuentra cerrado por los desventíos del Vaxinas, formando el Valle de Cualmonde por el que discurre el río del mismo nombre. En el fondo vemos las cabañas de la Braña la Rebechada a la que debemos dirigirnos. Entre las montañas mas cercanas se destacan las nevadas cumbres de los Huertos del Diablo y por la izquierda, donde el valle se abre, la Peña Gradura y la Sobia forman el estrecho desfiladero de Valdecerezales.

Seguimos camino con un fuerte descenso hasta la Braña la Rebechada donde nos espera una buena fuente de abundantes y frías aguas que consumimos con fruición. Encuentro la braña muy arreglada, más que en la anterior ocasión en la que estuve aquí. Probablemente gracias a la nueva pista que la une con Vixidel y que no tiene muchos años. Por ella realizaremos el descenso.
La pista sale a la izquierda de las cabañas y se va acoplando al agreste terreno, dando vueltas y revueltas para descender con cierta suavidad. Es mucho más larga que el viejo camino, pero en estos momentos más segura. Ya tenemos un cierto cansancio en nuestras piernas y no queremos forzar más. La pista es un buen camino y bonito, circulando entre árboles, aún pelado y con el canto del río al que no vemos pero si que sentimos.

Un largo rodeo a la derecha y con dirección sur, nos lleva al fondo del valle y a la orilla del precioso río. Cuando recuperamos la dirección norte que es la nuestra, en poco tiempo pasamos junto a la Cabaña de Tablaos que dejamos a la derecha.

El camino continúa ahora por donde lo hacia el antiguo y ya no lo abandonamos hasta Vixidel. Pasa entre prados y cruzando el río varias veces por sus remodelados puentes. Es una pista por la que anduve muchas veces en busca de setas y silencio. Normalmente solo el murmullo del río y el trino de los pájaros es lo que se siente en este bonito paraje. Hoy nuestras voces producen contaminación acústica.

Vixidel es un bonito pueblo muy arreglado de buenas casas y fincas y a poco más de un kilómetro de Villanueva. Por la carretera damos los últimos pasos hasta el autocar, que nos espera en la carretera del Puerto de San Lorenzo a la entrada de Villanueva.

Para el próximo sábado tenemos ruta por Allande. Desde el Puerto de la Marta podremos ascender a las accesibles cumbres de La Marta, Picaratín, Pico Cotón, Pico Hospital y Pico del Águila, antes de bajar a Pola de Allande.

Para apuntaros a esta ruta podéis llamar a Peña al 985 78 51 10, hasta el miércoles inclusive. Luego deberéis hacerlo al 669 18 95 69 que es el de Lito. Que lo paséis muy bien.

JAFPA





miércoles, abril 10, 2013

A PESAR DEL TEMPORAL LAS XANAS LOGRÓ PASAR POR LA FOZ DE COVELLAYO. DE NUEVO LA NIEVE SE ADUEÑA DEL MONTE



6 de abril de 2013

Esta semana pasada no hizo más que llover. Pero lo peor estaba reservado al viernes: nuevo temporal con bajada de temperaturas y nieve a los 400 m. Muchas llamadas de teléfono. Intercambio de correos: “¿qué hacemos?”. Busca rutas alternativas.  Vale, hasta cuatro llevábamos preparadas por lo que pudiera pasar.

El viernes llueve toda la tarde. El sábado amanecemos con una intensa lluvia. ¿Dónde vamos así?. “¿Recordáis la mojadura del Pico Romiru en el Monsacro?. La de hoy puede superarla de largo. Paramos en Las Palmeras de Laviana  a hacer tiempo y de paso a comer un “bartolo”, por cierto, exquisito. “Vaya humor tenéis”, nos suelta la camarera mientras abre su negocio. Esta dejando de llover cuando llegamos al Acebal. Hoy no hay ningún tom-tom, y Luis suelta con gracia que no importa, que ya va Lito de “tomtón”. Vaya ironía.

Todavía no está claro nuestro último destino. O subir por los Tornos, o salir por el área recreativa de Cabeza de Arco. “¿Por qué no intentamos la Foz de Covellayo hasta donde se pueda?”Ahí vamos. Pasado el Molín de Pelusa torcemos en Les Mestres para seguir el curso del río Raigosu. Ha dejado de llover. Preguntamos por la subida a los Tornos. A la altura de la cabaña de La Egesa se aprecia a media ladera el camino por el que podríamos subir. Porque no sabemos si podremos cruzar el río. Un dato positivo: hoy baja la mitad de agua que aquel histórico día del año pasado en el que casi llegaba a la pista.

Vamos a tirar lo que podamos. Superados los tendejones de cabras cruzamos el arroyuelo. Hoy se  puede saltar sin problema. Torcemos siguiendo la Foz. Un kilómetro más allá el río se cruza con la pista. El puente desapareció. Pero hay cruzado unas grandes tuberías en el río y están tapadas con tierra. Se puede cruzar. ¿Seguimos pista arriba? Vale. Está todo nevado. Los árboles doblados bajo el peso de los copos. Especialmente los acebos que brillan intensamente intentando deshacerse de los hielos que doblan las ramas. Subimos fuerte. Hace más bien calor. Van haciendo huella Clemente y María José. Al principio es fácil pero ya en la segunda revuelta hay dos buenas cuartas de nieve. Está todo inmaculado, como de estreno. El blanco es el color dominante.

Vamos cogiendo altura. La pista gira a la izquierda, a la altura de las instalaciones abandonadas de la mina. Durante un rato me quedo sólo esperando a los retrasados. Nos hemos desviado del fragoroso río y la soledad es absoluta. No se oye nada. La nevada se come todos los ruidos. Fantástico. Seguimos media hora más hasta la Collada. Hace frío, empieza a nevar menudo. Mejor bajamos por el mismo camino. El Pico Covallones lo tenemos justo delante  a muy poca altura más, pero está tapado y más vale renunciar. Bajar por la cresta hoy sería suicida así que nos decidimos por lo sensato, por una vez, y sin que sirva de precedente. Dos horas y media para subir, una media hora parados y dos para bajar.

Sin más incidencia que no encontrar el autocar en el Acebal, seguimos imperturbables carretera adelante. Vaya por Dios, vuelve a llover. Un kilómetro más para completar los dieciocho. Por fin en Ribota, y chigre abierto, para calmar la sed, secarse un poco y poder comer algo que nos aproveche. Un buen chigre que llenamos con ruidos y risas. Milio, el reciente abuelo, nos invita a café y chupitos. Se agradece, hombre.

El día 13 de abril nuestra excursión es por Arbeyales para subir el maravilloso camino de La Güergola, pasar a la Braña de la Corra y Bajar por Xamaril y Vixidel a Villanueva en Teverga. Buena excursión factible para todo el mundo. Para apuntarse esta semana hay que llamar a Peña al 985 785 110, a Lito al 638 193 522 o a Gelu en el 637  377 797. Recordad que estamos cerrando las plazas del refugio para la ruta de dos días.

FRESINES

miércoles, abril 03, 2013

LA AMENAZA DE LLUVIA NO ASUSTÓ A LOS VALIENTES. SUBIMOS AL GARGALOIS

30 de marzo de 2013

Larga la excursión en autocar. Hasta Navia, bien. Luego a Villayón, vaya. Pero los kilómetros finales a Castanedo, puf. Vaya revoltura de estómago. Eso que el “piloto” abría la puerta de vez en cuando para ventilar el interior de la cabina. El balance es 7 horas de autocar, para cinco horas de ruta. Gana por goleada el autocar. Se ve que nos gusta, y más hoy que siendo un autocarín hay “cobertura” en casi todos los asientos. Bueno, en bromas y veras llegamos hasta Castanedo. ¿Cómo lograría dar la vuelta el autocar en aquella caleya? Un misterio.

Estamos en el concejo de Villayón. El lugar es hermoso. El día desapacible. Nubarrones negros corren a toda velocidad sobre nuestras cabezas. Empezamos a subir a las diez y media hacia Barandón. Nada más salir de Castanedo se puede ver la mecedura de dos ríos que bajan presurosos a encontrarse, cada uno flanqueando por un lateral una misma montaña. Son los ríos de la Velgua y el de Pontigo. Buena postal. En Barandón está el final de la carretera-pista. En la curiosa ermita de San Juan el camino sale por la derecha. El bosque es sobre todo roble. En tiempos recientes hubo una gran explotación.

La subida es muy suave. Algún nubarrón se rompe sobre nosotros. Nada. Paso firme, mirada al frente, sobra ropa. Llegamos a la Collada Entrerrios. Preside la pradera el Dolmen del mismo nombre. Nos gusta mucho el dolmen, testigo pétreo de aquellos astures antiguos que habitaron estos altos. Ya sabéis que en aquellas remotas épocas elegir un terreno elevado y con buenas vistas de todo lo que se acercaba, era elemental. Me conmueve que ante el misterio de la muerte decidieran edificar un monumento megalítico construido con el esfuerzo de todo el castro. A lo mejor este humilde monumento toca más el corazón que la catedral gótica de Paris.

Seguimos por la pista que bordea la loma. Fuerte la pendiente y muy tendida, que empieza a suavizar en las cercanías del Collado Capellín. Una intensa granizada despide la lluvia para el resto del día. Tenemos en lontananza los dos Gargalois. Por la arista se sube con facilidad pasando por el Pico Castelo. Llegamos al Gargalois más alto, el del vértice geodésico. Con cuidado en la cima de roca. La cuarcita resbala mucho. Estamos a caballo entre Illano y Vilayón. En el culo del mundo, vamos. Las suaves y redondeadas lomas, los profundísimos valles, escasos los núcleos habitados. Por el oeste está toda la sierra de Carondio y al fondo el Mulleiroso de pésimo recuerdo. Hacia Galicia el embalse de Doiras refleja un cielo muy cubierto. Una señal cuadrada y plana, de plástico amarillo y agujereada por el medio está clavada en la cima. ¿servirá para orientación topográfica?

Al Norte tenemos el pico de Prado Roque, techo de Boal. Es una subida fácil. La bajada es inmediata a la cercana collada Gubia. Una pista que la circunvala nos lleva en descenso al lugar de partida. No vemos a nadie. El concejo de Illano no llega hoy a los 500 habitantes. Todas las poblaciones se colocan en las orillas del Navia. Y es que un río siempre es vida.
Los que no han tenido bastante castigo se meriendan en un cuarto de hora La Veiga Raposa que pilla de camino. No presumais que no era más que una chinchetona. La coqueta pista se va metiendo en un pinar cada vez más abundante. Huele de maravilla. Aquí de contaminación, nada de nada. Tras cinco horas y media de marcha relajada llegamos a Valdedo. La ermita tiene tres tallas románicas muy interesantes, como de marionetas antiguas, de una ingenuidad aplastante. Toscas y bellas imágenes.

En el bar de Valdedo nos atienden de primera. Los precios son de los de antes. Tenemos un comedor entero para armar ruido. Comemos opíparamente siempre atendidos por aquella paisana tan servicial. El café de pota una delicia. Los chupitos a 1,20. ¿Se puede pedir más? Si queremos parar en Otur para que la vuelta no sea tan larga. El día ha resultado muy bien.

Estrenamos el mes de abril con una marcha por las foces de Covellayo para intentar subir al Pico Corgallones. Tenemos el inconveniente de que hay que atravesar el rio Raigosu que baja muy crecido. Estamos buscando una alternativa viable. Lo perfecto hubiera sido dejar esta extraordinaria ruta para después de deshielo. Pero haremos lo que podamos. Y estoy convencido que de verdad merece la pena. Para apuntarse llamar a Fernando al 692 510 114.

Otra cosa: Estamos apuntando a la gente para la ruta de dos días para el 24/25 de agosto. Las plazas son limitadas con un tope de veintisiete montañeros. Así que apuntaos pronto. Los precios estarán alrededor de 58 euros para los que tengan licencia nacional y 67 para el resto. Si hubiera más solicitudes que plazas, habría que dar prioridad a los socios del grupo. Nos vemos el sábado que viene.

FRESINES