martes, septiembre 30, 2008

RETORNO DE LAS VACACIONES

Como pudisteis comprobar por la ausencia de noticias en el blog, me he tomado unas cortas vacaciones y aunque tenía previsto colgar alguna cosa, no pude hacerlo por falta de conexión a internet.

Pero el tiempo pasa y ya estoy de regreso. Me he informado y parece que las rutas que me perdí, fueron del agrado de la inmensa mayoría de participantes, de lo cual me alegro.

Espero que también os guste la próxima ruta por la Sierra de Peña Mayor. Es una ruta a la que el grupo tenía ganas desde hace algún tiempo y sobremanera, desde que pasamos por la campera de Espines en aquella ruta perteneciente al Camino de Covadonga, que pasamos por ella cubierta por un precioso manto blanco de nieve. La ruta propuesta es:

La Casilla (634 m) - La Vauga (850 m) - Campa Gües (850 m) - Peña Mayor (1.144 m) - Peña Ortigal (1.092 m) - Pico Texu (1.253 m) - Pico de Tremes (1.271 m) - Collado LLagos (1.229 m) - Pico Triguero (1.293 m) - Ferrera (550 m).

Ya estoy esperando vuestras llamadas para apuntaros a esta ruta. Si os descuidáis un poco os quedareis sin plaza.

lunes, septiembre 15, 2008

EL COLLAU ZORRO

Al fin conseguimos poner pie en el Collar zorro sin inclemencias meteorológicas adversas. Era la tercera intentona. En la primera, en la que si que alcanzamos la cumbre, no sabemos en realidad donde estábamos, ya que subimos con una fuerte ventisca, acompañada de nieve como es natural, y una cerrada niebla. En el segundo intento, la climatología era muy similar, aunque no nevaba, pero si que había niebla, y entonces hicimos como alternativa, un paseo por el bosque de Peloño.

Pero en esta ocasión, a pesar de los malos presagios del “hombre del tiempo”, el cielo azul nos acompañó casi durante toda la ruta, permitiéndonos contemplar, con alguna nube lejana, el basto paisaje que esta cumbre enseña.

El autocar, conducido por nuestra entrañable “conduttrice” Puri, nos subió hasta Les Bedules, ahorrándonos una media hora de caminata. Allí tomamos la pista que conduce a Peloño que camina casi en llano hasta la Curva de Pierva, donde abandonamos la pista principal para seguir por otra a la derecha que nos lleva por las laderas de La mota, con algunos duros recuestos y bastante barro, pasando por Biforco donde hay alguna cabaña, hasta alcanzar las verdes y amplias praderas de la majada de Les Llampes, en la que vemos algunas cabañas prácticamente derruidas, entre las que pastan las vacas.

El sendero continua por la parte alta de la pradera y se mete entre el arbolado pasando junto a dos fuentes antes de alcanzar el Collado Caldes a los pies del Recuencu, que venimos viendo durante todo el camino. El Collado Caldes está formado por dos colladas contiguas. Desde la más cercana al Recuencu, derecha, se asciende a este bonito pico que tiene su caída oeste sobre los tejados de Sobrefoz. Los más fuertes del grupo aprovecharon este paso para alcanzar su cumbre.

El resto continuamos por la collada mas al este, izquierda, para alcanzar al poco una nueva collada, Pumerín, esta a los pies del Pico Luengo y desde donde es posible ascender al Pico Zorro, tomando a la derecha de los peñascos del Luengo un pasadizo, no muy recomendable si está mojado, que pasa a la vertiente oeste del pico y por el que se alcanza con facilidad el Collado Les Bárboli por el que se sube al Zorro superando una vertical ladera herbosa.

Nosotros seguimos el marcado camino que por la vertiente de Peloño pasa bajo los derrumbes del Luengo, permitiéndonos contemplar unas estupendas vistas del bosque, así como de Peña Subes, Sen de los Mulos, el Niajo y el Pozalón, amén de la situación de Picos de Europa, en esta ocasión tapados por las nubes. El sendero, muy entretenido, pasa casi en horizontal por la ladera del Pico Luengo, para adentrarse al final en una especie de canalizo que da paso al bonito Valle del Antiguo que desciende desde la ladera este del Zorro a las profundidades del Monte de Peloño, por donde circula la pista que une Collado Granceno con Collada Guaranga y esta a su vez con Arcenorio.

Alcanzado el Valla del Antiguo, podemos seguir buscando el collado que vemos a nuestra derecha y a la izquierda del Pico Zorro, o bien seguir a media altura hasta el fondo de la pradera siguiendo un sendero del ganado que luego tuerce a la izquierda para ascender a un collado en el  que volvemos a girar esta vez a la derecha, para acercarnos a las paredes que descienden del Zorro y por las que vamos ganando altura aprovechando los múltiples senderos que el ganado vacuno van haciendo año tras año, para buscar los mejores pastos. De esta forma alcanzamos la ladera sur del Zorro, desde la que es fácil crestear siguiendo el marcado sendero que nos eleva hasta la cumbre.

La pedregosa cumbre del Collau Zorro está coronada por una cruz con buzón de cumbres y es un estupendo mirador de la montaña de Ponga. Al norte tenemos el cercano Recuencu y todo nuestro recorrido hasta la cumbre. Un poco al oeste, la pétrea figura del Tiatordos, cubierta su cumbre por las nubes, al igual que el Maciedome más a la izquierda y unido a este por los Collados de Pandellanza. Por el Sur las estribaciones del Mampodre se van uniendo, según seguimos girando, con la zona del Ten y Pileñes. Más cercano a nosotros, el camino recorrido hace unos meses cuando fuimos desde la Uña al Sabañón, pasando por el Porrón de Viaño, que veíamos muy cercano. Siguiendo al este, el Pozalón, el Niajo, la cortada del Río Mojizo que lo separa del Sen de los Mulos y de Peña Subes. Por encima de ellos, las estribaciones del Pre-Cornión y del Cornión, hoy totalmente cubierto de nubes.

Después del merecido descanso y de cubrir la tarjeta de cimbres y hacer las fotos pertinentes, iniciamos el descenso por el mismo sitio por el que subimos, para ir bajando por el valle que se forma a la derecha y que se dirige a la Majada de Fana. Alcanzamos primero una colladita que se ve según vamos descendiendo, para dirigirnos a otra de mayores dimensiones y en la que había un buen número de reses pastando al lado de las cabañas. Era Fana.

Aquí comenzaron los problemas. El sendero se introduce en el bosque y pronto lo perdemos. Nosotros salimos de Fana con dirección norte y quizá teníamos que haber buscado un buen camino algo más al noreste ya que el que seguimos, más cercano al borde del serrote que separa el Monte Fana del valle de Ventaniella, por donde discurre la pista que la une con Sobrefoz. Sea como fuere, después de seguir por un tiempo un sendero medio tapado por la maleza, decidimos descender más hacia la riega del Vallizón, atravesando un bonito bosque de fayas, hasta que encontramos una zona más abierta de prados. Atravesando estos desde la portilla superior hasta la inferior, dimos con el sendero que deberíamos haber tomado arriba y por el que seguimos descendiendo tras cruzar el Río Vallizón, hasta entroncar con la Pista de Ventaniella por la que finalizamos el recorrido, al alcanzar el pueblo de Sobrefoz, después de unas seis horas de caminata.

La próxima ruta la tenemos en Redes, partiendo del casín pueblo de Orlé, para alcanzar la cumbre de La Crespa o Peña Los Tornos. La ruta es:

Orlé (660 m) – Ríu del Medio – La Felguera (1.210 m) – Mayada Piedrahita (1.395 m) – Collaos de Boqueriza (1.425 m) – La Crespa (1.553 m) – Foz de Moñacos – Puente El Patín (635 m) – Degoes (535 m) – La Pesanca (410 m) – Riofabar (330 m)

Las inscripciones para esta bonita ruta están abiertas y si te descuidas te puedes quedar sin plaza. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Espero tu llamada.

martes, septiembre 09, 2008

EN EL SANTUARIO DE BALLESTEROS

Nuestro recorrido en esta ocasión, pasa por los intrincados vericuetos por los que se introdujeron, según don Claudio Sánchez Albornoz, los retos del ejército árabe tras la derrota de la batalla de Covadonga, en su huída hacia Cosgaya donde finalmente fueron aniquilados. La canal de Piedra Bellida fue de mucho tiempo, paso de los pastores de la zona para alcanzar las praderías de Amuesa. Nosotros hoy, lo recorrimos en descenso después de llegar a Amuesa por Bulnes, tras ascender la siempre dura Canal de Amuesa.

El día no presagiaba tranquilidad, climatológicamente hablando. Las nubes se adueñaban de las altas cumbres del Central y los pequeños claros que se abrían por el Cornión, no parecían suficientes para tranquilizarnos. De todos modos al llegar a Poncebos, la cosa parecía querer aclarar y nos embarcamos en la aventura propuesta.

Mientras algunos del grupo cruzaban el Puente de Torbanes para subir a Bulnes con el engendro mecánico del funicular, el resto descendimos a orillas del Cares, para cruzarlo por el Puente La Jaya e iniciar el ancestral camino de Las Salidas, que asciende por la Canal de Tejo y que fuera el único nexo de unión de los bulniegos con la civilización, por esta parte de Picos. Enseguida cruzamos por un nuevo puente, el del Jardu, pero en esta ocasión sobre las bravas aguas del Río Bulnes que bajan a unirse al Cares.

Abandonamos el río y comienza la subida por buen camino labrado en la piedra en muchos tramos y armado en otros. Las vueltas y revueltas se suceden casi sin darnos tregua y poco a poco vamos dejando el Río Bulnes en el fondo del valle a muchos metros de distancia. A nuestras espaldas, por la abertura que dejan el Murallón de Amuesa por un lado, y las estribaciones de Peña Maín por el otro, vemos la serpenteante carretera que se retuerce para alcanzar las casas de Camarmeña.

Paso a paso vamos tomando altura y cuando nos queremos dar cuenta arribamos al Puente Colines donde la senda enllana, para bifurcarse siguiendo, sin cruzarlo, hacia Bulnes La Villa y traspasando el puente volver a ascender por un senderillo casi cubierto de maleza, hasta Bulnes El Castillo, barrio de arriba de este renombrado pueblo de Picos.

En El Castillo dejamos la cuidada casa de piedra con una pequeña ventana medieval a nuestra izquierda y continuamos por un buen camino que se dirige sin pérdida a los Llanos del Torno, una especie de pradería prácticamente abandonada y cerrada por la izquierda por el Monte del Acebuco y por la derecha por el Murallón de Amuesa y como única salida la dura pendiente de la Canal de Amuesa que tenemos enfrente. Una buena fuente nos servirá para avituallarnos, pues es la última que encontraremos hasta Pando Culiembro. Hay otra fuente cerca del final de la canal pero suele estar seca. Caminamos por esta zona más o menos llana y nos acercamos al inicio de la canal. Un marcado sendero asciende con múltiples vueltas dejando a la derecha una pedrera y ascendiendo por el centro hasta su parte intermedia, en la que el sendero se acerca a las paredes del Murallón para retornar nuevamente al centro. Si nos giramos contemplaremos el desnivel ganado y en el fondo del bonito valle, los tejados del pueblo de Bulnes. Por encima de este, las verdes praderas de Pandebano y entre ambos, las cabañas de los Invernales de Arnandes.

Tras pasar junto a una fuente seca, enseguida coronamos en el Collado Cima, con la majada de Amuesa a la derecha. A nuestra izquierda se yerguen los Traves y la temible Cuesta del Trave en el camino del refugio de Cabrones. Se impone un merecido descanso esperando por los más rezagados, antes de reemprender la marcha siguiendo un senderillo que recorre las praderas hacia le oeste, en busca del borde de la meseta que se precipita hacia el Cares. Un conjunto de árboles pertenecientes a lo más alto del Monte Acebuco nos marca el camino. Atravesamos esta pequeña mancha boscosa y el panorama comienza a abrirse. Alcanzamos así, lo que dimos en denominar el Santuario de Ballesteros, el Collado Cerredo.

Aquí se acaba la tierra y comienza el abismo. Al otro lado, en el fondo de la terrible cortada, está el Cares sin que lo podamos ver. En la orilla contraria el Cornión con la insigne Peña Santa y las múltiples canales que se rinden en la Garganta Divina. Una inmensa muralla con un sinfín de cumbres y de nombres, por andados, conocidos: Mesones, Caín, Jultayu, Hierbas Altas, Ario, Canal de Trea, Ostón, Canal de Culiembro, Canal de la Raya, Jascal, Llerosos, Ondón... y tantos y tantos nombres que la cabeza ya no retiene.

Nuestras miradas estaba fijas en el Cornión, pero de vez en cuando se nos escapaban en busca de un paso que nos condujese al inicio de la canal que intuíamos pegada a las paredes rocosas de nuestra izquierda. Pero ese paso no aparecía. La ladera a nuestros pies era bien inclinada y de mal piso. Piedras sueltas y tierra deslizante y un abismo muchos metros más abajo. Algunos se decidieron a dar los primeros pasos y alguien gritó que había un sendero. Nuestros tímidos pasos se encaminaron por aquel mal terreno hacia donde indicaban la existencia del sendero. Caminamos hacia la izquierda descendiendo poco a poco siguiendo los mejores pasos. Cuando nos sentíamos un poco más seguros, descendíamos algo más, hasta dar con el seudo sendero anunciado. Este se dirigía sin dilación hacia las paredes de la izquierda, transformándose en un camino de tierra algo resbaladizo después de atravesar una pedrera. Dicho sendero desciende ahora adentrándose en la canal que cada vez se hace más evidente. Altas paredes a ambos lados y agudos cuetos a nuestras espaldas nos abocan a deslizarnos por la pindia canal. Después de varios metros de descenso por la terrosa senda, alcanzamos una pedrera que nos relaja un poco. El camino se hace algo más cómodo y descendemos más rápido. Por debajo de la pedrera vemos una amplia mancha verde. Es Pando Culiembro y cerca de una única cabaña visible, vemos a los más adelantados del grupo que nos observan. Poco antes de llegar a ellos alcanzamos una fuente abrevadero en la que manaba un fino hilo de agua que sirvió para saciar momentáneamente nuestra sed. Estando allí, mirando hacia atrás, pudimos contemplar la Cueva Negra o Cuañegra que menciona Ballesteros.

Después del descanso proseguimos nuestro camino atravesando hacia la derecha por la alta hierba para descender a las inmediaciones de la destartalada cabaña de Pando Culiembro donde digo que nos esperaban el resto del grupo. Hicimos unas fotos con la canal al fondo y proseguimos el descenso casi campo a través, ya que las altas hierbas no nos permitían ver el sendero. Recuperado este, nos adentramos en una zona boscosa buscando el paso por la derecha y pasando entre las ruinas de algunas cabañas con la maleza muy alta y con el sendero que se pierde por momentos. Poco más abajo lo recuperamos y ya por una pindia pradera de alta hierba fuimos descendiendo en tornos interrumpidos a veces por algunos árboles caídos pero sin pérdida ninguna, hasta embocar en un canalizo de resbaladizas llambrias, en el que El Parque tuvo a bien instalar un “pasamanos” de cuerda que da confianza en este peligroso tramo que desciende casi vertical hacia la Puente Vieya o Puente Culiembro, también remozado, y por el que cruzamos el Cares para emprender la dura subida hasta la senda que cubre la distancia entre Caín y Poncebos, justo donde finaliza la Canal de Culiembro.

Solo nos resta, nada menos, que seguir la Senda de Cares, hoy con abundante clientela, sufriendo una vez más las rampas de Los Collaos, que hacen mella en nuestras castigadas piernas, para alcanzar el paraíso en La Trapa, a donde llegamos después de 8 horas y media de caminata.

Ayer lunes, Día de Asturias y festividad de Nuestra Señora de Covadonga, realizamos la anunciada excursión en honor de los socios del Grupo de Montaña, haciendo una visita al complejo de las minas de oro de Las Médulas, donde los romanos deshicieron las montañas para extraer el preciado mineral. Paseamos un par de horas por los marcados senderos que conducen hasta La Cuevona y La Encantada, dos cuevas, la segunda visitable, por las que hacían descender el agua que al deshacer la tierra desprendía el mineral precioso. Luego retornamos la pueblo de Las médulas y nos fuimos a Astorga para degustar el típico Cocido Maragato que como ya todo el mundo debe saber, se come al revés, comenzando por el compango compuesto de costillas, oreja, tocino, lacón, morros, chorizo, carne, todo ello de cerdo, para continuar luego con los garbanzos acompañados de patatas y verdura y terminar con la sopa, en esta ocasión de dos formas distinta: una de pan y otra de fideos. De postre natillas con bizcocho y para digerirlo todo, un café con chupito. Tras la comida dimos una vuelta por la bonita ciudad de Astorga para hacer algunas compras y contemplar su espléndida catedral y el cercano Palacio Arzobispal realizado por la magnífica imaginación del insigne Antoni Gaudí. Desde aquí retornamos a Trubia con una parada antes en Mieres para despedirnos tomando unas sidras, de nuestros compañeros de la Felguera que se quedaban allí.

Para el próximo sábado proponemos una ruta ya realizada hace unos años, pero con muy mal tiempo. Nos vamos a tierra de Ponga para ascender el Collau Zorro desde el Cabañón y con descenso a Sobrefoz por el Monte Recabada y La Faeda. La ruta a seguir es:

El Cabañón (915 m) – Les Bedules (1.083 m) – El Biforcu (1.180 m) – Les Llampes (1.387 m) – Collada Caldes (1.415 m) – Collado Pumerin (1.515 m) – Valle del Antiguo (1.500 m) – Collado Les Barboli (1.730 m) – Pico Zorro (1.844 m) – Collado Piesco (1.750 m) – Las Fuentes (1.500 m) – La Bustariega (1100 m) – La Faeda (990 m) – Sobrefoz (330 m)

Los interesados pueden empezar a llamar para poder hacer esta ruta. Espero vuestras llamadas.

lunes, septiembre 01, 2008

UN ABISMO SOBRE EL RÍO DEVA

La Sierra del Agero es una extensión hacia el noreste del Macizo Oriental de los Picos de Europa, que se desprende de la zona de la Samelar por las Verdianas, perdiendo altura hasta morir en el Cueto Agero en caída libre sobre el Río Deva.

Yendo por la Hermida hacia Potes, la sierra del Agero es la que cierra el desfiladero por el oeste, derecha, poco antes de llegar al ensanchamiento de la foz que se abre en Lebeña. Antes del cruce de este pueblo nos encontramos otro a la derecha que indica Allende y por su pendiente carretera ascendemos menos de un kilómetro hasta las primeras casas del pueblo, donde finaliza el asfalto.

Una mirada a la derecha según llegamos, nos hace comprender el esfuerzo que nos espera. Arriba vemos la canal vigilada por la enhiesta cumbre del Cueto Agero. Entre nosotros y este, un cerrado bosque de encinas y un desnivel de 696 metros que nos parece casi vertical. Comenzamos a caminar por la parte alta del pueblo cogiendo una ancha pista hormigonada y con fuerte desnivel. Pronto se cambia el hormigón por la tierra y nos adentramos en el bosque de encinas.

En una curva a la izquierda junto a una caseta con antena, abandonamos la pista para ascender entre árboles por un sendero marcado que nos lleva a otra pista que desciende hacia la derecha. Cruzamos la pista y continuamos subiendo por sendero serpenteante. Dejamos otros senderos que salen a derecha e izquierda para continuar siempre por el principal.

A nuestra izquierda y algo más abajo, veremos una cabaña en un pequeño collado. El sendero nos saca nuevamente a la pista y a los pocos pasos tomamos un nuevo sendero a la derecha señalizado con un jito, que nos lleva a pasar junto a unas cabañas medio derruidas para retornar nuevamente a la pista que ya no abandonamos hasta llegar a un cierre de alambre, ya fuera del bosque y con el inicio de la canal encima de nosotros.

El camino serpentea armado en algunos lugares y va ascendiendo por la ancha canal, bajo la atenta mirada del Cueto Agero a nuestra derecha. Gracias al camino, se sube bien y al llegar a Encimalacanal el paisaje se abre hacia una verde meseta rodeada de cumbres calizas. Al norte, y en descenso, vemos las praderas del Llano Agero y algunas cabañas diseminadas. A la izquierda, noroeste, unas redondeadas cumbres calizas cierran la meseta. La más alta, son las estribaciones del Cueto La Fontaniella.

Al este se levanta la pedregosa ladera del Cueto Agero. Dicen las descripciones que se debe rodear un poco al este para buscar los mejores pasos. Son todos malos. Se trata de una ladera de bloques calizos rodeados de hierbas y matorrales en los que es fácil meter el pie en algún hoyo. Por ello, y sea cual sea el camino que tomemos, hay que extremar las precauciones. Nosotros después de dejar las mochilas, subimos de frente buscando los mejores pasos hasta que entroncamos con la zona jitada, que tampoco nos mejoró demasiado el camino, pero nos permitía subir sin casi necesidad de andar buscando pasos buenos.

Alcanzada la cumbre, da miedo moverse entre los peñascos ya que la caída hacia el Río Deva es completamente vertical. Bajo nuestros pies vemos el bosque que hace poco atravesábamos y más abajo Allende y la carretera que se dirige a Potes. Al otro lado la iglesia de Santa María de Lebeña y el pueblo del mismo nombre y sobre él, la majestuosa mole de Peña Ventosa. Hacia el sureste las estribaciones del Macizo de Andara y al oeste nuestro próximo reto, la cumbre del Cueto La Fontaniella.

Después del descanso y de cubrir la tarjeta y hacer algunas fotos, emprendimos el descenso siguiendo los jitos hasta Encimalacanal. Recuperamos las mochilas y reiniciamos la marcha con rumbo al Fontaniella. Para ello hay que descender un poco para seguir luego un sendero del ganado que sube con algunos tornos por una vaguada. Vamos ganando terrazas por entre la hierba sirviéndonos de senderos de las vacas y las ovejas y con la dirección puesta en una canal verde a la izquierda del Cueto Fontaniella. Superada esta canal herbosa, alcanzamos una especie de hoya en la que no se ve ningún paso cómodo. Giramos a la derecha y comenzamos a subir la ladera final del cueto entre bloques calizos y matorral. Llegamos a lo alto de la cresta y siguiendo un poco más a la derecha por ella, alcanzamos la cumbre del Cueto La Fontaniella.

Las vistas se abren desde esta atalaya y podemos contemplar una vez más las cercanas cumbres del Oriental con la inconfundible silueta de La Samelar. Bajo nuestros pies, el Collado de pelea con la serpenteante cicatriz de la pista que baja al pueblo de Cabañes y por la que nosotros debemos coger la que nos devuelva a Allende. Más a la derecha otra pista conocida: la que baja del Casetón de Andara hasta Beges y aún más a la derecha, la que une Sotres con Tresviso, cuyo caserío podemos contemplar. Al girarnos hacia nuestras espaldas, contemplamos el recortado contorno de la Sierra y al otro lado, Peña Ventosa. Más a la derecha de esta, el valle de la Liébana se abre y podemos ver hasta las primeras casas de Potes.

Recuperadas las fuerzas y tras hacer las fotos pertinentes, descendemos un poco a la izquierda buscando un sendero que nos lleve a la terraza inferior formada por verdes praderas y que se encuentre cerrada por un par de cumbres, una delas cuales, la que se encuentra más a la izquierda y coronada por un vértice geodésico, es el Pico Agero o Pico Joyo Diaz. Atravesamos las camperas con rumbo al collado que se abre entre las dos cumbres mencionadas y en el que vemos unas ovejas que se guarecen del fuerte calor reinante. Alcanzado el collado, vemos toda la ladera que debemos descender para llegar a la pista de Cabañes y también podemos ver donde se realiza la bifurcación de esta con la que sigue a Allende. Mas a la izquierda vemos un prado cerrado con muro y una cabaña y hacia él dirigimos nuestros pasos, buscando el mejor camino que no es otro que el descenso por la ladera, procurando hacerlo en zigzag y tendiendo en principio hacia un saliente herboso del que posteriormente seguiremos bajando a la izquierda para por una cárcava descender definitivamente a la pista cerca de la cabaña antes mencionada.

Ya el camino no tiene pérdida. Siguiendo la polvorienta pista siempre en descenso, entroncamos con la que unas cuantas horas antes nos sirvió para el ascenso y enseguida las primeras casas de Allende, donde nos espera el autocar.

Comenzamos nuevo mes y para la primera ruta de setiembre tenemos retorno a Picos y además a una de sus canales emblemáticas. Nos vamos a Poncebos para subir por la Canal del Tejo hasta Bulnes El Castillo donde accedemos a la endiablada Canal de Amuesa, para descender nuevamente al Cares por la Canal de Piedra Bellida. Ruta de paso de las huestes sarracenas después de la Batalla de Covadonga, al decir de nuestro insigne historiador Claudio Sánchez Albornoz. La ruta a seguir es:

Poncebos (218 m) – Bulnes El Castillo (715 m) – Canal de Amuesa – Majada de Amuesa (1.386 m) – Collado Cerredo (1.454 m) – Canal de Piedra Bellida – Pando Culiembro (645 m) – Puente Vieya (335 m) – Culiembro (430 m) – Los Collaos (450 m) – Poncebos (218 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta en la que espero que habrá participación masiva, por su belleza. Así que el que esté interesado en hacerla, que no lo deje para última hora, so pena de tener que quedarse en casa.