domingo, julio 22, 2012

LAS XANAS VUELVE A LOS CASTILLINOS EN UNA GRAN JORNADA MONTAÑERA


21 de julio de 2012

Hoy tenemos por delante una de esas rutas que crean ilusión y también, por qué no decirlo, un cierto regusto de temor. Explicable del todo: aparte de necesitarse una forma física y un entrenamiento adecuados, además de no padecer ningún inconveniente físico que te impida gatear por esas laderas, también hace falta un punto de osadía para adentrarse por las torres de los titanes.

Madrugamos, pero no más que en otras ocasiones, porque Las Ubiñas, es nuestro parque natural, nuestro destino inevitable, nuestros Picos de Europa en pequeño.  Diez menos cuarto en Torrebarrio. Pista adelante. Vista clara a nuestra meta: la única y pequeña brecha que se abre en el murallón que va de la Ubiña grande a la Muesca de Colines. Mil setenta metros de desnivel. Mil setenta que habrá que patear en continua superación. Hay ganas de superarse. Más de la mitad del grupo ya estuvo aquí. La última vez con la inestimable ayuda de Manolo y Jorge.

Tardamos una hora y veinte minutos en llegar a la riega que baja de los Fontanales.  Ya han caído seiscientos y pico metros. Las pistas siempre necesarias, pero tan monótonas... En media hora más, en la fuente. Pequeña discusión sobre por dónde afrontar la subida. Todo el mundo de acuerdo en una cosa: hay que evitar el pedrero. Está bien plantear una ruta fijada y sus posibles alternativas. Adentrarse por estos precipicios sin conocer dónde te metes es una temeridad.

Vamos subiendo por la zona herbosa. Los recuestos son bien duros, pero hay una pequeña repisa al final que permite cruzar por encima del pedrero. Alguien se atasca en el pedrero. Hasta siete caballeros forman una guardia de seguridad. Mejor por los senderillos del ganado. Atentos a la piedrilla suelta. Hay que tirar más a la izquierda.

Confundidos por algunos jitos nos pasamos un tanto. Ya estamos en franca trepada buscando un corredor que corta en diagonal. La palabra clave a partir de aquí es “¡piedra…!”. Y bien cierto que la usamos. Los canalizos ascendentes son una trampa para no avisados. No se puede apoyar la bota e intentar rectificar luego. No se puede apoyar el bastón en cualquier sitio. Mejor subir bastante pegados unos a otros. Ayudarse, ir marcando los pasos, aquí hay un apoyo, allí tienes un escalón...

Saliendo de la herradura que tuvimos que realizar las cosas están más claras, ¡estamos en la canal de la puerta del arco! Su fondo es el inmenso arco que está rematado en triángulo. Hacia allí subimos atrapados en su belleza. Aquí hay que pegarse a la peña de la izquierda. Esta es la entrada al circo de las cumbres, puro arte gótico.

Es la una de la tarde. Tres horas y cuarto de subida. El lado asturiano, tímido, escondido por las nieblas. Algunos hacen alto con el “ya estuvo bien” en la boca. Otros catorce osados quieren hollar el templo de las águilas. Seguir subiendo por el canalizo en tubo que te deja en el Segundo Castillín. Hay que volver a pegarse a la izquierda todo lo posible. “Por favor, comprobad los agarres antes de izaros, que la roca a veces se deshace en las manos”. Sólo se tarda una media hora al Segundo Castillín. Miguel y yo nos asomamos a una enorme ventana que suele pasar desapercibida. Pavoroso.  Afortunadamente no se ve el final por la niebla que entra a chorros. Hay una trepadilla final para llegar al elegante buzón. Bandera de Asturias e himno incluidos en un arranque espontáneo y emocionado. Curioseamos también por el tubo que baja por detrás y que permite bordear el Tercer Castillín para subir al cercano Siete. ¡Qué recuerdos nos trae esta magnífica y exigentísima subida! Bajamos con precaución. El piso de grijo es una trampa deslizante.

La subida al Primer Castillín es muy entretenida. Se empieza en un canalizo a la derecha que tiene buenos asideros. Luego hay que hacer una vira diagonal en ascenso permanente que en algún momento deja de tener “pasamanos”. La gente tiene experiencia y se practica mucho la subida por chimenea en oposición. La niebla entra a raudales por todas las ventanas.           

Nos encontramos todos en la repisa de inicio. La niebla tapa toda Asturias. Un poco más a la derecha arranca la canal de bajada. Es delicada por el piso y la inclinación.  Algún bastón provoca una “cascada” de piedrecillas sin mayor importancia, pero el aviso está dado. La cascada ha resonado en el silencio. Saliendo de las tres lazadas más comprometidas, entramos a una pedriza de las de verdad. De las que se pueden hasta esquiar. Lo intentamos bajando a velocidad y cargando buen número de piedrecitas en las botas. Hacemos un escándalo que tiene que resonar en todo el valle de Covarrubia. Tras pasar por los verticales roquedos de las Cinchas del Plano caemos en la senda Les Merines. Hemos atravesado la nube. Después de tanta caliza el verde asturiano es un descanso. El refugio del Meicín allí abajo. Las cervecillas del refugio están bien ganadas. Una gran jornada montañera como pocas. Un grupo bravo.

Bajamos a Tuiza a comer. Hay hambre de veras y damos cuenta de nuestras viandas con alegría. Nos quedan un par de cajas de sidra donde Requejo para redondear el día. Allá vamos.

La próxima semana el grupo visitará el Mampodre con subida desde Maraña a la Cruz y al Covento para volver otra vez a Maraña. Quien no conozca este circo no se lo puede perder. Como parte de la directiva se va de actividad por los Pirineos, hay que contactar con Lia en el 659504986. No quedan muchas plazas. Hay quien piensa que es el momento de dar un golpe de estado. ¡Venga animaros, que os dejamos los trastos!

FRESINES

miércoles, julio 11, 2012

LAS XANAS SUBE A LA PEÑA CHANA ENTRE BRUMAS Y NIEBLAS


7 de julio de 2012

Seguimos en lo mismo. No hay verano que valga. Hicimos nuestra salida bajo unos nubarrones espesos. No llovía pero la amenaza estaba sobre nuestras cabezas. Entramos por León a La Cueta. Los peores pronósticos estaban por el norte de Castilla.

Sin arredrarnos ante el mal tiempo, ya más que resignados a él, empezamos en La Cueta, pueblo leonés muy adecentado. De él salen tres ríos con sus tres valles correspondientes, más un cuarto sendero hacia el puerto  de Somiedo. Nosotros elegimos la pradería de Los Espinos que, bordeando los Picos Blancos por nuestra derecha, nos dejaron debajo de la Peña Chana. En este momento estamos dentro de la nube. Otra vez toca mojadura. Entramos por la canal sureste que nos lleva directamente a la cumbre. Es trabajosa y más por la piedrecilla suelta que convierte el andar en inseguro. Ahora la niebla ya es lluvia. No hay sitio para los paraguas pues toda nuestra atención está en el piso.

En menos de dos horas desde que empezamos en La Cueta hacemos cumbre. Hace bastante frío. Las bicicletas son para el verano y los guantes para el invierno. ¡Ja! Será en otra parte... Con las manos amoratadas es un triunfo cerrar una cremallera. Escapamos rápido. En lugar de bajar hacia el norte, preferimos desandar lo subido para volver al collado del Alto del Mojón.

En Asturias hace mucho mejor tiempo. Por lo menos no llueve y a ratos hace un amago de sol. El paisaje desde aquí es una sucesión de praderías intensamente verdes entre montañas verticales. Las paredes de estas están muy fracturadas en bruscos sinclinales. Somiedo siempre fue una geografía atormentada. Sin embargo hoy nos enseña su cara más amable.

Por muy buena pista y en sucesivas bajadas llegamos a la braña de Sousas. Los corros están en muy distintos grados de conservación. Los hay pequeñitos y uno impresionantemente grande con sus lajas de piedra cerrando los techos. La gravedad, que es enemigo de los tejados, aquí se convierte en un aliado de los arriesgados pastores con técnicas aprendidas desde el neolítico. Uno de los corros semiderruido pone en evidencia el tamaño de las piedras usadas para formar las cúpulas.

El ganado pasta en los alrededores. Espléndido año de pastos. Aquí se está bien y la temperatura, aunque otoñal, es agradable. Salimos después de hacer las fotos de rigor. Pasamos por la braña de Fuexos. Se ven algunos teitos a media montaña. Somiedo, solitaria comarca, gente astuta y autosuficiente. El valle es digno de un pintor romántico que sepa utilizar variados tonos de verdor.

La pista gira al este y, atravesando un bosque de ribera, nos deja a la entrada de Valle de Lago. El pueblo está bien arreglado, lleno de construcciones nuevas, algunas imitando teitos. Sólo hay un problema: está casi vacío. Será el mal tiempo, será la crisis, pero el caso que el turismo no ha subido. Los caballos de alquiler se aburren contra la tapia. Hoy no van a tener trabajo. Y eso es malo.

El autocar conducido por Alex nos hace el favor de subir junto al bar en el que vamos a comer. De normal, con los coches aparcados a ambos lados de la calle principal no hubiera podido pasar y habríamos tenido que bajar hasta el Coto de Buenamadre para poder regresar.

Descontando el frío de la cumbre y la falta de visibilidad podemos apuntar la jornada montañera como positiva. La vuelta en el autocar se presta a gran cachondeo. Ha vuelto Pablo, la alegría de la huerta. La risa está garantizada y nos queda a todos claro, pero claro clarísimo, que todas las excursiones tienen que pasar por Teverga. Fin de las risas. La próxima semana más.

Hablando de la próxima semana volvemos a nuestros queridísimos y siempre añorados Picos de Europa. Está vez a la Samelar desde el Jito Escarandi con unos  900 metros de subida y una original bajada por las Verdianas hasta Beges. Es probable que en este viaje tampoco pasemos calor.

FRESINES

martes, julio 03, 2012

EN EL TORRES RODEADOS DE NIEBLA


30 de junio de 2012

            La ley del sábado es implacable. Otros años funcionaba al revés. Pero lo que es en este verano recién estrenado se cumple de manera inexorable. Hasta el viernes tiempo bueno o aceptable. El sábado malísimo y el domingo escampa. Ya lloviznaba en Oviedo. Pero no nos hicimos una idea de lo que nos esperaba.

Subimos hasta la raya con un cielo totalmente gris y cargado. En la Raya entramos por la senda que se abre entre casas de la urbanización.

            Por un buen sendero de ganado fuimos cogiendo altura hasta alcanzar la majada del Torres. Cuatro itinerarios distintos y un solo grupo subiendo. Por Valverde, por la majada del Torres, por el camino de los pastores, y hay los que ascienden por toda la cuerda. Al final nos encontramos en la collada de la Ventanona. El agujero en la roca, bien visible desde el puerto, es como un faro de luz en medio de la tormenta que está a punto de descargar.

            Desde aquí nuestros caminos se diversifican. Un pequeño grupo desciende a la majada de La Almagrera, mientras que el grueso de la tropa ataca la conocida subida del Torres, con sus escarpados abismos. La niebla nos envuelve pronto. Voces poco escuchadas aconsejan volver. Por lo bajinis rezamos para que no llueva en la bajada. El responsable del tiempo no nos hace caso. Cerca de la cima graniza. ¡Esto es verano en la alta montaña! Con más afición que buenas vistas hacemos cumbre. Hace un  frío que pela. Afortunados los que no han dejado en casa los guantes. Una rápida foto de cumbre y para abajo. La roca está resbaladiza ¡Por favor, no volvamos por el camino de subida!

            Los que nos esperan en el valle están metidos en la niebla. Bajan Carrete y Silvio a ayudarles a salir de este lío. No hay visibilidad más allá de los diez o doce metros. Tiramos un poco a ciegas en dirección al Valverde. Con ayuda del GPS y de los exploradores adelantados encontramos un senderuco que faldea sin bajar demasiado. Nos vale de momento. Pero cada vez somos más conscientes de que estamos dando un rodeo que no nos interesa. Nosotros queremos ir a la laguna de la Caballuna. Parada para decidir.

            Lo mejor tirarse ladera abajo hasta buscar un mejor punto de orientación.  La hierba está mojada. Las raicillas que se cruzan continuamente con nuestros pasos hacen que deslicemos con facilidad. Menos mal que nos agarramos con fuerza a los pequeños arbustos. Buen número de resbalones. Pero hemos llegado al valle. Pero ¿dónde estamos? ¿Dónde están Lito y su grupo? Buscando un sitio de mejor cobertura logramos hablar con ellos. No aclaramos nada. Parece que estén mirando al revés que nosotros. Además la conversación se entrecorta.

Despiste con el GPS que no acaba de fijar el verdadero camino. La gente tiene frío y hay que moverse. Decidimos seguir hacia el Norte.

            Ascendemos levemente para dar vista (es un decir) al otro lado del valle. No se ve la laguna, pero tampoco el pico Los Fueyos.  Llovizna.Buscamos un sendero dirección Nornoreste. Puede ser el bueno. Pero acaba en unas Peñas muy verticales y todas valladas porque terminan en un profundo abismo. Por aquí imposible bajar. Buscamos camino de nuevo: o más arriba o por el oeste. Por arriba sube mucho: podría ser la conexión con la Almagrera. Por abajo y dando un buen rodeo logramos bajar una sucesión de suaves colinas. La laguna de La Caballuna a la vista. Por fin tenemos un punto claro de orientación. Hemos pasado por entre la nube a la zona de los Puertos de Contorgán. Una maravillosa sucesión de suaves praderías. Abundante ganado. Una vaca recién muerta de parto. Bordeamos la laguna para bajar por la Majada Escosura. Luego el camino es un sendero entre acebos que sigue la riega L’Alegría. En el siguiente mayau la pradería es muy herbosa. No se ve ningún pico. Por increíble que parezca  volvemos a perder el camino. Un explorador se adelanta para buscar paso por la riega. Maldita sea como resbala. Los felechos nos llegan hasta el hombro. Festín para garrapatas, eso es lo que somos hoy.

            Se acaba el sufrimiento. Apuramos el regato hasta el final. Y zas: aquí está el puente. Tres cuartos de hora dando vueltas. Logramos conectar con Lito. Se han vuelto para La Raya totalmente desorientados por el nublo. Están bien y a salvo que es lo importante.

            Seguimos el sendero que atraviesa el Valle de Roxecu hasta encontrar el puente de madera que atraviesa la riega La Robre. Todavía tenemos un despiste sobre si seguir el sendero hacia arriba o hacia abajo. Se ve que hoy no era el día. Superada la pequeña confusión arrancamos a buena velocidad por camino bien conocido hacia los Arrudos. Una muy breve parada y aviso. Hay que bajar a Caleao a buen ritmo porque habrá que bajar a Felechosa a recoger a los secesionistas.

            Nunca había bajado por el desfiladero a tal velocidad. Está todo mojado. En la larga bajada por las losas de la foz han puesto hace tiempo unas barandillas de madera para más seguridad. Pero han sido recrecidas después con alambre de espino. Siempre hay bien intencionados que piensas en la gran cantidad de gente que sube cada año al lago Ubales.

            Las cinco y diez y estamos en Caleao. Siete horas y cuarto sin apenas paradas. Cambiarse corriendo y al autocar. Subimos la Colladona y en Felechosa por fin juntamos a todo el grupo. Sólo nos queda un pequeño detalle: deberíamos comer algo que ya estuvo bien por hoy. Jano, su conductor, generosamente nos da un margen de casi una hora. En el bar “Foces del Pino” damos cuenta de todas las existencias. Gente muy amable.

            Cuando llegamos a Oviedo leo un cartel de propaganda que dice: “Somos duros e incansables porque siempre tenemos ganas de más”. Me parece que están hablando de nosotros. El cansancio es grande, nos ha salido una jornada más complicada de lo previsto, pero.... SIEMPRE TENEMOS GANAS DE MÁS.

            Tanto es así que el próximo sábado atravesaremos desde La Cueta a Valle de Lago subiendo a la Peña Chana. Para ese día hemos encargado algo de buen tiempo.

FRESINES