lunes, noviembre 24, 2008

SIN PENA NI GLORIA, PERO CON MUCHO AGUA

La ruta del sábado día 22 del mes de noviembre no será recordada por otra cosa que no sea lo mucho que nos mojamos. La ruta era corta y sin pretensión alguna. Transición entre La Borbolla y Purón, para la próxima vez cerrar el circulo con la ruta que nos queda para terminar la circunvalación del Cuera: Purón – Rorrua.

Comenzamos a caminar en La Borbolla después de desayunar en el bar del pueblo, donde nos habían preparado algunos pinchos. Por carretera tomamos dirección oeste con rumbo al cercano pueblo de Prado. Al poco de pasar Prado, la carretera hace una curva a derechas tomando dirección norte y donde sale una pista transitable de frente. Por ella llegamos a La Cotera, lugar en el que hay unas cabañas.

Abandonamos la pista y seguimos de frente por un camino dejando a nuestra derecha las cabañas. Comienza el barro. La lluvia nos empieza a hacer la puñeta. El camino, en pendiente hacia abajo, tiene bastante agua y las piedras que lo forman están resbalosas.

Llegamos al borde de un arroyo en el que hay menos agua que en el camino. Seguimos por el valle que forma, entre árboles de distintas especies. El entorno es bonito, pero la lluvia y el barro no nos permiten apreciarlo. Llegamos a un punto en el que debemos dejar los márgenes del arroyo para iniciar una subida en amplios zigzag, por una zona en la que el agua de una torrentera, orada el terreno produciendo profundos surcos que nos vemos obligados a cruzar buscando los mejores pasos.

Llegamos a la altura de un bosque de ocalitos y lo atravesamos siempre en ascenso, hasta llegar a lo más alto, donde termina y se despeja la vista. Estamos en una plataforma más o menos llana, cubierta de hierba y completamente encharcada.

Según la vamos atravesando con dirección noroeste, comienza a diluviar con viento racheado que se lleva los paraguas y todo lo que encuentra por delante. Un poco perdidos por la falta de referencias válidas y por el atolondramiento que nos produce la lluvia, ascendemos por un marcado camino a una lomera que se nos presenta enfrente. Por la izquierda de dicha lomera va una pista a media altura, que pensamos que era la que debíamos seguir, pero tampoco debía ser esa. Nuestro camino era por más al norte, a media altura evitando subir a lo alto de la lomera. Pero ya digo que caminábamos un poco atolondrados.

Alcanzado el punto más alto del recorrido, innecesario, iniciamos el descenso hacia el otro lado, con intención de llegar a la explanada que se veía a la derecha, norte. Bajamos como pudimos por la resbaladiza pendiente herbosa y cruzamos la riega para volver a subir ligeramente la ladera que nos separaba de nuestro destino. Una vez en la parte llena, volvimos a encontrar la pista y por ella, con dirección norte, llegamos al borde de la llanura desde donde contemplamos el valle y hacia el oeste nuestro destino Purón.

Solo quedaba descender por la pista hasta las cabañas de Perestrella, que las dejamos a la derecha para desembocar en la central eléctrica de Bau la Presa, donde cruzamos el puente sobre el río Purón y seguimos hasta desembocar en la carretera LL-5, continuando por la izquierda hasta el ya cercano pueblo de Purón.

La ruta, que estaba marcada como de 4 horas y media, la hicimos en 3 horas, con lo que cuando llegamos a Purón el autocar no estaba, pues Puri se había quedado a comer en La Borbolla. Intentamos ponernos en contacto con ella telefónicamente, pero o bien no teníamos nosotros cobertura o no la tenía ella. Con la mojadura que teníamos no era cosa de quedarnos a esperar y seguir cogiendo frío, con lo que optamos por seguir por la carretera hasta encontrarnos con el autocar. Cosa que ocurrió cerca de la confluencia con la N-630. Ya a cubierto en el autocar, volvimos a La Borbolla para comer en el coqueto bar de esa población.

Para el próximo sábado no hay ruta programada, pues celebramos la anual Cena de Hermandad, en la que tras dar buena cuenta del menú, premiaremos a la persona del grupo que se haya distinguido de alguna manera según el parecer de la mayoría de los socios. Luego cerraremos la velada arrancándonos en vueltas y cabriolas a los sones de la música. Según algunos, es la ruta más dura de todo el año. Que lo paséis muy bien.

lunes, noviembre 17, 2008

EL CUERA, SIEMPRE ES EL CUERA

Nos las prometíamos muy felices después de ver las predicciones de los agoreros de la climatología. Nos daban “guevo frito” y ausencia de lluvia como premonición para este sábado.

Pero nosotros nos íbamos al Cuera. ¡Hay amigo! El Cuera e algo especial y hay que contar con él antes de dar ningún pronostico. Y así fue. Comenzamos a caminar con buen día de sol que nos hizo creer que sería suficiente para despejar las nubes que veíamos sobre la sierra, ya cuando nos estábamos acercando a Panes, punto de partida de la ruta.

Salimos de Panes, como digo, por la carretera que une la capital de la Peñamellera Baja con ese pueblo que se ve allí arriba con una torre, Alevia. Tres kilómetros de carretera en pendiente pronunciada hasta llegar a los pies de la torre de la iglesia de San Antonio. Hermosas vistas las que desde allí se contemplan y mejores si el día está despejado, que no es el caso. Todo el valle del bajo Río Deva después de la unión con el Cares, queda a nuestros pies.

Junto a la iglesia, un cartel de la ruta del Pico Paisano nos hace comprender que tenemos que atravesar el pueblo y así lo hacemos, pasando junto a una antigua bolera, para continuar por la calle de la izquierda hasta salir a una explanada en la que se encuentra el depósito de agua y una buena fuente. Frente a nosotros una pista asciende, mientras que por la izquierda sale otra en horizontal. Interpretamos según el relato que tenemos de la ruta que esta última es la nuestra y por ella continuamos. Craso error. Más tarde nos dirían que había que subir por la ruta señalizada por un cartel y en la primer bifurcación, tirar a la izquierda. Nosotros por tanto, lo hicimos demasiado pronto y cuando nos quisimos dar cuenta, se nos terminó la pista y hubimos de ascender por los prados a buscar unas cabañas desde un amable parroquiano nos indicó el camino que debíamos seguir. Pronto entroncamos con el camino de la Mina el Pilar por el que debíamos haber venido y que nos acerca a las paredes de la sierra, para subir en zigzag y con buenas caídas a la izquierda, por la canal de Bulleza, rematada por un collado en el que pudimos ver la roldana del cabestrante de la antigua mina.

Magníficas vistas de La Pica Peñamellera y de todos los pueblos que la rodean. Allí está Llonin, del que partimos hace un par de semanas para hacer una ruta que ahora y a vista de pájaro, podemos seguir casi completamente. Las caidas son impresionantes a pesar de que solo estamos a 572 metros de altitud. Allá al fondo quiere aparecer Picos, pero las nubes lo cubren casi todo. Solo asoma el Llerosos cubierto de nieve.

Seguimos ruta caminando por la pista de la mina que se encuentra tapizada de verde. Bordeamos un amplio hoyo de la explotación de manganeso a cielo abierto hasta entroncar con un cruce en el que por la derecha sigue una pista hacia las derruidas edificaciones de los casetones de la mina, mientras que de frente continua nuestro camino. Deberíamos haber seguido por la pista un buen trozo más, pero la niebla comenzó a hacer de las suyas y ya no veíamos mas que lo cercano. Así fue que una caseta de servicio de una antena, nos hizo pensar que era la capilla de San Antonio que se encuentra en lo alto del Paisano, y hacia allí dirigimos nuestros pasos ya campo a través.

Ascendimos así al Cantu el Teju de 699 metros, muy por debajo de nuestro objetivo. Una vez repuestas las fuerzas y antes de que la espesura de la niebla aumentase, reemprendimos la marcha descendiendo a las inmediaciones de la Braña La Pipa y entre sus cierres nos fuimos acercando a la ladera del empinado Pico Paisano, que fuimos ascendiendo poco a poco entre las nubes. Al fin dimos con la destartalada ermita y algunas placas conmemorativas. Era todo lo que pudimos ver, ya que la niebla jugaba entre nosotros. Por pequeños instante pudimos vislumbrar la costa llanisca en la que lucía el sol. Pero aquí nos encontrábamos en penumbra.

Después del descanso y tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, iniciamos el descenso por donde habíamos venido hasta entroncar con el señalizado camino por el que volvimos sobre nuestros pasos, aunque por lugar distinto, alcanzando una mesa indicadora de la ruta y poco más allá la pista y el Collau, lugar al que debíamos haber llegado antes de la ascensión. Aquí la pista se divide y nosotros continuamos al norte, izquierda, en dirección al Pico Tabladiello que no ascendimos. Cruzamos por su ladera oeste y comenzamos nuestro penar del día.

Lo que hasta entonces habían sido buenos caminos, limpios y llanos, se convirtió en un descenso pronunciado y prolongado por senderos completamente embarrados y entretejidos en la espesura de un bosque inmenso de cotoyas. Aquí un resbalón; allí nos hundimos en el barro; más allá nos pinchamos por todas partes para evitar una caída... Y la odisea continúa.

Abajo y relativamente cercana veíamos ya La Borbolla, pero aquello no parecía tener fin. Cuando pensábamos que ya lo peor había finiquitado al llegar a la Braña del Acebal, Los acebos brillaban por su ausencia, la cosa continuó por espacio de una hora más con cotoyas, felechos, barro y escayos, hasta alcanzar un arroyo y un viejo puente con una muy nueva portilla de madera, que nos hizo elucubrar como aquella tan nueva portilla podía subsistir con el camino completamente cerrado de maleza. ¡Pusieron la portilla y ni siquiera limpiaron las inmediaciones del puente!

Al fin alcanzábamos zona humanizada y por los prados caminamos a la izquierda hacia el grupo de casas que forman Brañavieya y desde donde por carretera, llegamos en pocos minutos a La Borbolla, fin de ruta, y donde nos esperaba el autocar. Eran las cinco de la tarde, seis horas y media después de salir de Panes.

Para el próximo sábado tenemos la penúltima etapa de la Circunvalación del Cuera. Etapa corta de tan solo 10 kilómetros y por terreno de baja altitud, entre La Borbolla y Purón. El recorrido propuesto es:

La Borbolla (97 m) – Prado (102 m) – La Cotera (187 m) – Reñanzas (270 m ) – Nava o Perestrella (128 m) – Merodio (85 m) – Bau La Presa (34 m) – Purón (41 m).

Ya está abierto el plazo de inscripción. Tengo que hacer una puntualización a esta ruta y es que en el calendario figura como punto de salida del autocar, de Oviedo, cuando todo el mundo sabe que para ir hacia Llanes la salida hay que hacerla desde San Andrés. Por tanto, hora de salida las 7,30 de San Andrés.

lunes, noviembre 10, 2008

LARGO PASEO POR LA NIEVE

Tal como sospechábamos durante toda la semana, no pudimos hacer la ruta propuesta entre Torrestio y Veigas, con ascensión al Tarambicu. La nieve caída durante la semana pasada y parte de esta, nos imposibilitaba esa realización. Por ello y con las pretensiones que teníamos para terminar el día, nos decidimos por hacer alguna cosa con un poco de nieve, por las cercanías de Teverga.

Al final nos decidimos por subir al Puerto de Ventana y desde allí bajar a la Villa del Sub y posteriormente a Páramo, tras pasar por la ermita del Trobaniellu. El autocar nos deja en el alto del puerto aprovechando un pequeño hueco libre de nieve para poder dar la vuelta y aparcar. Algunos coches ya ocupaban el reducido espacio. El inicio de la pista del Trobaniellu que no estaba cubierta de nieve, se encontraba con una capa de hielo. El día estaba raro pero confiábamos en que mejoraría, así que comenzamos a caminar pisando nieve casi nada más descender del autocar.

La nieve, con un espesor oscilante entre los treinta y cuarenta centímetros, no se encontraba en las mejores condiciones para caminar, ya que la capa superficial se encontraba dura, pero cuando intentabas dar un paso, se hundía provocando el desequilibrio. De todos modos, y gracias al esfuerzo de las “fuerzas de choque” que abrían paso, avanzábamos a buen ritmo.

Cuando caminábamos por los Xierros Negros, recibíamos los primeros rayos de sol al tiempo que las nubes se derramaban por la cresta de Ventana al Ferreirua. Mientras caminamos por la pista las dificultades son menores y así llegamos a la Ermita del Trobaniellu donde hacemos el primer descanso y avituallamiento. Como no hay pico en esta ocasión y aprovechando el reagrupamiento, hacemos en este bonito lugar la foto del grupo, con la zona del Ferreirua como fondo.

Continuamos camino un poco más por la pista ahora en descenso, y es entonces cuando contemplamos bien marcadas en la nieve, las huellas de un oso. Por la forma de la huela era relativamente reciente, lo que quiere decir que siguen por la zona, tal como hace unos años, parte del grupo, pudo comprobar al ver salir un oso, también en día de nieve, de la zona de la ermita, corriendo como alma que lleva el diablo, cuesta arriba.

La pista comienza un fuerte descenso hacia la derecha, rumbo a Ricabo, pero no es ese nuestro destino, por lo que abandonamos la pista descendiendo de frente hacia un collado que vemos abajo. Estamos en Garrafe. Llegados al dondo, no queda más remedio que volver a subir por la cuesta que se nos presenta enfrente, siguiendo el sendero que asciende en varias revueltas. Por momentos perdemos el sendero a causa de la nieve, pero la cosa no tiene mayores problemas. Nuestro destino es el colladito que vemos sobre nuestras cabezas. Cuando lo alcanzamos continuamos hacia la derecha a media altura, por la zona de Granda Mullida a buscar el Collado Vosbigre. Volviendo la vista atrás, las vistas de la zona de los Huertos del Diablo y Peña Rueda, son estupendas. Entremedias de ellos, poco a poco va apareciendo el Tapinón, el Siegalavá y posteriormente, y cubierto de un blanco manto, el Fariñentu. Por el contrario y lo venimos observando durante todo el camino, la Sierra de Sobia con el Sobrevosbigre y el Barriscal se encuentran completamente nevados e iluminados por el sol, delante de nuestros ojos. Mirando hacia abajo, la Villa, Paramo y en la vertiente opuesta La Focella, los Pueblos del Real Privilegio.

Desde el Collado Vosbigre no nos resta más que alcanzar la pista y descender por ella hacia la Villa del Sub, pasando antes por las brañas de Vosbigre y Sabariegos. La nieve va disminuyendo y nos sentimos aliviados. Ya va para cinco horas de pisarla y comenzamos a estar hartos. La Villa nos recibe con buen sol y temperatura más que agradable. Circulamos por sus pindias callejas entre las cuidadas edificaciones. Casi en la última casa, abandonamos la pista para descender por el antiguo y cuidado camino que desciende vertiginoso hacia el cercano pueblo de páramo. Retornamos a la entrada del pueblo a la pista ya convertida en carretera y atravesamos pasando junto a la iglesia para alcanzar por fin, la carretera de Teverga a Vantana, justo al lado del hotel, bar, restaurante Casa Manolo, donde reponemos fuerzas con un buen caldo caliente y un vaso de vino blanco. La ruta ha terminado y hemos tenido un buen día y una agradable ruta.

Pare el próximo sábado día 15, tenemos ruta de la Circunvalación del Cuera, concretamente la que saliendo de Panes, se dirige a la Borbolla, por el Pico Paisano. La ruta propuesta es la siguiente:

Panes (27 m) – Alevia (282 m) – Pico Paisano (806 m) – Cueto Tabladiello(611 m) – Acebal (363 m) – Brañavieya (130 m) – La Borbolla (97 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta, así que ya me encuentro a la espera de vuestras llamadas. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.