jueves, febrero 28, 2013

DESAFIAMOS EL TEMPORAL DE COSTA CAMINANDO ENTRE RIBADESELLA Y LA PLAYA ESPASA



23 de febrero de 2013

Siempre es divertido que te amenacen con una gran catástrofe y que luego se descafeine y se quede en unas nubecillas de poco rango. Mirad las fotos para creer lo que digo. Algunos meteorólogos había que mandarles a estudiar otra vez por la alarma que crean. El temporal de costa se quedo en unos manchones mansos de agua y una brisa marina a ratos muy refrescante.

Empezamos en Ribadesella, junto a la cueva de Tito Bustillo. Cruzamos el puente para seguir la avenida llena de pintorescos chalets. Salimos de la villa por su extremo más occidental a la carretera que lleva al faro. Pero al poco de empezar una “trocha” abierta en el eucaliptal nos facilitó la caminata evitando la fatigosa carretera.

La senda va subiendo lentamente y acaba por salir a la carretera del faro. Nuestra ruta lo deja de lado para seguir siempre al occidente cual peregrinos de San Barandán.  Eso sí, ahora por un rato peregrinos de carretera. Vamos a seguir paralelos a la costa hasta Los Pinos, un grupo de casas en donde tendremos que girar al norte. Hemo atravesado todo el pedrero de Tereñes en donde están los mejores ejemplares de icnitas de toda la costa española.

En la Punta de los Carreros tenemos la suficiente perspectiva para ver la carretera de Santander y la autopista A-7, que discurren bajo el manto blanco del Sueve.

Entramos al antiguo camino de Santiago y sorteando por arriba los Dunares de Vega bajamos a la playa. Es hermosa, muy abierta a las corrientes del Cantábrico. Atravesamos el río Acebo por un moderno puente desde el que se pueden apreciar los restos del antiguo puente medieval. El río a esta hora de la mañana va del mar al interior, contra toda lógica. Se ve en la distancia todo el saliente de Lastres.

En el extremo oeste de la playa, entre rocas de cuarcita, muy deterioradas, llenas de oquedades y salientes existe una charca grande, depósito de agua de las explotaciones mineras de fluorita. La llaman la zona de la Piedra Colorada, y es tal cual de este color. Los riachuelos bajan contaminados al paso por la mina Ana, que visitamos hace años. Salimos de la playa por un buen camino que poco a poco se va estrechando hasta converger en una terrible sucesión de escayos y barro.

Salimos como podemos de este paso, todo con tal de no rectificar, si no, no seríamos el Grupo Las Xanas. Nos ha llevado un tiempecito escapar de la vorágine del mar. Llueve un poco. Escampa, hay rachas de viento muy frío. Vemos en la distancia el campo de golf de Berbes. Tenemos que salir a la carretera por algún sitio. Así que nos dedicamos a saltar alambradas, cómodas para el ganadero, pero no siempre bien intencionadas ya que bastantes cierran literalmente el camino tradicional. Protestamos por esta falta de respeto al caminante.

Salimos por fin a la carretera. Este tramo ha sido bastante pesado. Salimos a la carretera, escasa de tráfico. A unos cuatrocientos metros empieza otro tramo del Camino de Santiago. Es mejor que la carretera  más variado. Atravesamos el río La Regula para salir inmediatamente después al Arenal de Morís. A partir de aquí nuestro transcurso es muy agradable porque circulamos por prados muy verdes, bien preparados los pasos, siempre cercanos al mar.

Recortamos la Punta Escalar. Salimos por las praderas a la Punta Melín Beciella que divide en dos el arenal. La pequeña playa Beciella está batida por un profundo oleaje de fondo. Un buen sitio para sentarse a contemplar.

            Ahora por fin enfilamos la playa de la Espasa. Ha comenzado a orbayar. Vamos por las seis horas de ruta, aunque las paradas han sido generosas. Son curiosos los pequeños paneles solares que hay en las lindes de la pradera. Serán para que las vacas puedan leer por la noche…

            El autocar de Jano nos está esperando al final de la playa. Agradecidos. Por lo visto en La Isla no puede aparcar ningún tipo de autocar. Pues ellos se lo pierden. Nosotros una vez secos, nos vamos a Colunga, a Las Palmeras para repostar “gasolina” y otros líquidos. Tertulia y pronto para casa que hay mucho que reflexionar con la que está cayendo en la calle.

            Cambiamos de mes. En marzo nuestra primera salida es para atacar La Peña Escrita y el Pico Cotiellos que dejamos pendientes hace unos años. Empezamos en Tanes para hacer todo el cordal y bajar a Rioseco por el Barranco de Anzo. Seguro que podremos pisar nieve a gusto. Preparad el material.

FRESINES

miércoles, febrero 20, 2013

SUBIMOS A PEÑA LLAGOS Y BAJAMOS POR LA ENSELLÁ

16 de Febrero de 2.013



El primer día bueno de este lluvioso invierno que nos atormenta, tenemos ruta por Sobrescobio y hacia allí nos dirigimos. Parada técnica en Rioseco para desayunar y rumbo al cercano pueblo de Soto de Agues, inicio de la popular Senda del Alba o Foces del Llaimo.

Abandonamos el autocar u callejeamos por el arreglado pueblo contemplando las bonitas y bien conservadas construcciones. Vamos buscando la salida por la Ruta del Alba y así pasamos junto al lavadero y enseguida también junto a la piscifactoría.

Llevamos buen ritmo, acompañados por el rugir de las aguas del río Alba o Llaimo que se despeña por el desfiladero abajo. Dejamos atrás las antiguas instalaciones de un cargadero de mineral y cruzamos Campurru, una despejada zona de prados y alguna cabaña. Estamos cerca de Retortoriu y allí, tras atravesar el Pontón, abandonamos la Ruta de las Foces del Llaimo, tomando la pista que se dirige a Lichariegu, siguiendo a la orilla del río y a Fresnos tomando la desviación de la izquierda en dura subida.

Lógicamente nosotros tomamos la que sube. No sabemos caminar de otro modo. Enfrentamos los duros repechos y las vueltas y revueltas que hace la pista y vamos dejando muy abajo la Senda del Alba. Salpicadas cabañas quedan a uno y otro lado del camino y las vistas se van despejando, permitiéndonos ver un sinfín de nevadas cumbres que nos rodean..

Poco antes de la Majada de Porciles comenzamos a pisar nieve. La Majada de Fresnos nos recibe totalmente cubierta de un precioso manto blanco de buen espesor. Hay más de medio metro en algunos lugares. Hacemos un descanso para reponer fuerzas bajo el alero de una buena cabaña y enseguida los más impacientes comienzan a caminar, dirigiéndose hacia el cercano y completamente blanco, Pico Fresnos, que tenemos justo detrás de la cabaña.

El resto seguimos sus huellas en la nieve y alcanzamos la nevada cumbre de 1065 metros en poco tiempo. Bonitas vistas hacia todos lados y nieve, mucha nieve por todas partes. La sierra del Crestón brilla con los rayos de sol que hoy nos acompañan. La rocosa mole de la Peña Llagos nos contempla y la contemplamos. Algunos deciden dar la vuelta y descender desde Fresnos por el camino de las Foces del Nozalín. El resto contemplamos el camino que nos espera. Hay que realizar un importante descenso hasta el Collado Campellín. Allí nos dirigimos tras hacernos las pertinentes fotos de cumbre.

El descenso es pronunciado y la acumulación de nieve no nos lo pone nada fácil. En algunos lugares no queda más remedio que dejarse resbalar. Alcanzamos la canalización por la que pasa la conducción de aguas de Gijón. Algunos tienen un mal pensamiento al respecto. Seguimos la conducción hasta el Collado Campellín y desde aquí aún continuamos sobre ella, dando la vuelta a la Peña Llagos por su izquierda. Pasamos junto a una especie de aireador de la tubería y al poco la abandonamos para seguir por una canal que sube a la derecha, pegada a un muro de piedra.

La nieve cubre las piedras y eso nos complica un poco el camino. Hay que ir sorteando las ramas y las piedras, pero se sube bien. Alcanzamos la pared que se desprende de la cumbre y continuamos  a la derecha a pasar por una horcada que se eleva en la zona sur y en la que hay algunos árboles. Traspasado este lugar, el resto es una semitrepada fácil y cómoda que nos sitúa en lo más alto de la peña, junto al buzón de cumbres.

Las mismas vistas de los alrededores que en el Pico fresnos, pero desde aquí podemos contemplar a nuestros pies, los pueblos de Soto y San Andrés de Agues, Ladines y un poco más al norte, Villamorey y el embalse de Rioseco. La caida por la cara norte de la peña es importante y por ese lado es por donde tenemos la intención de descender, aprovechando la conducción de aguas a Gijón. Es el conocido como Sedo de La Ensellá.

Para ello volvemos sobre nuestros pasos descendiendo por el mismo sitio por el que ascendimos hasta entroncar nuevamente con la tubería. Entonces la seguimos a la derecha, oeste, hasta un pequeño collado en el que atravesamos a la cara norte del pico. El camino, que no es muy ancho, con la nieve aún nos parece más estrecho. Lo perdemos en algunos momentos, pero no queda más que descender y lo hacemos lo mejor que podemos. Los resbalones están a la hora del día y las culadas en esta ocasión no las cobraremos en cajas de sidra: la borrachera sería demasiado.

Si la cosa no estaba suficientemente complicada, algunos argayos en el terreno, nos lo dificultan un poco más. Pero somos Las Xanas y tal como predijo Cris a primeras horas del día, hoy tocaba “xanada” y a fé que lo estamos consiguiendo.

Afortunadamente el camino no es muy largo y pronto alcanzamos una zona más practicable y con menos inclinación. Atravesamos una zona de pradera y a continuación nos metemos en un bosque siguiendo un sendero en vez de la pista, hasta que terminamos en ella poco antes de cruzar el Río Alba poco antes de llegar a Soto de Agues, donde finalizamos una bonita y “seca” ruta.

Para el próximo sábado, en el que se anuncian nevadas a la orilla del mar, nosotros nos vamos a la playa. Hacemos la segunda ruta costera de este invierno, esta vez en el centro-oriente. Salimos de Ribadesella para terminar en La Isla, después de pasar por las Playas de Vega, Arenal de Morís y Espasa. Animaros, que igual pisamos nieve en la playa.

JAFPA

martes, febrero 05, 2013

EN EL PR-101 DE COALLA LAS XANAS PRACTICA EL BARRANQUISMO



2 de febrero de 2013

Hoy vuelve a tocar tormenta. Pero no está muy frío. Vamos a hacer la ruta del Conde Coalla. Mentar al Conde Coalla en Grado es como mentar al Duque de Alba en Flandes. La ruta está señalada como PR-101.  La vamos a empezar en Bayo con un cómodo recorrido por la carretera que sube a Baselgas. Muchas casas arregladas y cerradas. Por su cercanía a Oviedo y Grado muchas viviendas se utilizan de fin de semana. Sin embargo las praderas están bien cuidadas. Siguiendo la carretera adelante vamos cogiendo alguna altura. Llueve a ratos, cae granizo rabioso, escampa. Así va a discurrir todo el día. Es lo que hay.

Llegamos al desvío que sube a la Condesa y Santo Adriano desde La Llamera. Barruntamos que con lo que ha llovido tiene que estar muy embarrado todo el camino que faldea por el monte. A pesar de ello un lanzado grupo de nueve “xanos” están animados a subir por Conforcones para llegar a La Condesa y después de varias revueltas llegar a Santo Adriano del Monte. Aldea abandonada en la que ya estuvimos un día que bajábamos del Buey Muerto hacia Sama de Grado. Tras un ligero tira y daca, decidimos la mayoría seguir a Balsera y luego dar la vuelta a la Llamera.

Precisamente el Buey Muerto es que estamos viendo el resto del grupo. Seguimos por la carretera que baja rotundamente hasta el fondo del barranco. Aquí, junto al Reguerón, les vuelve a picar el gusanillo y deciden tirar para Santo Adriano por la antigua conducción de agua. El resto, remontamos en larga cuesta hacia arriba hasta confluir en Baselgas, descanso de etapa con avituallamiento.

Es un pueblo configurado alrededor de una calle central, con buenas casas muy arregladas. Más de quince hórreos y paneras, algunas de buen tamaño dan la perfecta imagen de la típica aldea asturiana. Hay tres o cuatro casas de aldea, algunas de ellas adornadas con carros del país perfectamente armados, dispuestos a arrastrar la hierva ladera abajo. El único habitante del pueblo nos resguarda en su antojana para escapar del chubasco de las doce.

Cuenta muchas historias de lobos, de cabritos muertos y de ataques a terneros, ahí mismo junto a la fuente del pueblo. Su sobrinillo, hoy vecino forzoso, vaga por las caleyas y nos pregunta como un paisano: “¿qué es lo que quieren? ¿Qué buscan aquí?”. Amigo, aquí buscamos la Asturias que está desapareciendo. Casi nada. En el alto, al norte de Baselgas, está la ermita de la Virgen de Cébrano. Con más tiempo y algo de sol hubiéramos subido a verla. Por el mismo camino de llegada nos volvemos hasta La Llamera, en donde empiezan las marcas de pintura amarilla.

La bajada se realiza por buena senda, paralela al río Las Varas. El río hoy, con la que va cayendo es un señor río, abundante de aguas y, como diría Jorge, un río bravo. El rugiente arroyo va quedando abajo y empezamos a esquivar charcos. En un momento dado, un arroyuelo lateral muy crecido desborda sobre el camino haciéndolo difícil de transitar. Pronto se convierte en una torrentera con una sucesión de cascadas incluida. Al Grupo Las Xanas le faltaba experiencia en descenso de barrancos y a ello vamos. Con precaución, agarrándonos a los troncos de fresnos y ablanos, cuidando que no estén podres, vamos bajando por los mejores escalones posibles, escalones que en buena parte están cubiertos de agua circulante. Al final todo el mundo está abajo aunque echamos de menos un cordino de seguridad. Experiencia, ayuda en los pasos, fijarse en el que nos precede y buen uso del bastón nos han ayudado a salvar la escala.

La senda vuelve a estar cercana al río pasando al lado del Molín de Coalla, que hasta hace poco funcionó como pisón de escanda. Un cartel orientado al sur señala en dirección de la cueva de Chapipi. Es una oquedad explorada en 1934 en la que aparecieron monedas de oro romanas y alguna punta de lanza. Su mayor riqueza para los moradores de Coalla era el guano de los murciélagos, excelente abono. Para llegar a la cueva hay que pelear duro con escayos y espinos.
En el siguiente recodo del camino hay una sorpresa desagradable: el desbordado arroyo inundó el paso formando un charco que puede llegar por encima de la rodilla. Como el agua baja fuerte nos ponemos a buscar un paso por la hondonada. Paso que salvamos metiendo las dos botas en el agua (menos el patilargo de Clemente). Llegamos a Coalla, la villa del Conde Gonzalo Peláez que en 1308 saqueó la Puebla de Grado después de doce años de asedio y veinte de pillaje. Fue finalmente derrotado en el castillo del Pico Castiello en Santianes. Por cierto que en Baselgas tuvo otro castillo. Finalmente fue derrotado por las tropas del rey y los vecinos agrupados por la Carta de Hermandad con Oviedo. Parece que huyó a Navarra donde murió pobre.

La villa condal no se parece nada a lo que cuenta la historia. El exterior de la Iglesia muy restaurado nos ofrece un rato de descanso. Un cartel en la iglesia da cuenta de los ingresos y gastos de la pasada fiesta de San Antón. Hay superávit en los tiempos que corren. Otro cartel avisa a los ladrones que no hagan destrozos que no hay dinero que llevarse al bolsillo. Todo muy didáctico. Unos rayitos de sol calientan nuestros huesos por un instante.

De Coalla, siguiendo la carretera a Cuanxú. Vuelve a granizar. Dura poco. En seguida una portilla y una pista nos orientan hacia el río Las Varas. Salimos de la pradera. Está muy encharcada. La tierra no empapa una gota más. Varios meandros del río más y pasando bajo la Peña del Cuervo alcanzamos Alcubiella. Llueve de nuevo intensamente. La tejabana del bar nos facilita el secado, cambiado, peinado y atildado. A los quince minutos llegan los de Santo Adriano que han tenido que dar cera para hacer el recorrido en poco tiempo.

En el mismo bar tienen preparadas dos largas mesas en las que nos instalamos con comodidad y glotonería. Caen las viandas, se corta pan, el chorizo menudea y chosco tampoco falta. Con estas cosas vamos pasando el rato y hacemos una larga y ruidosa tertulia, que para eso estamos muy cerca de Trubia.

El sábado que viene volveremos a Covadonga, para volver a subir a Orandi, por el bosque que hace poco bajamos. Si el tiempo no lo impide haremos el Pico Sienra y el Cebeo. Luego volveremos a bajar a Covadonga por Peñalba. Ir a Picos de Europa siempre es una garantía de una excursión agradable.

FRESINES