lunes, mayo 25, 2009

YA ESTOY DE VUELTA

De regreso de la Ciudad de la Luz, contacto nuevamente con vosotros pero sin comentarios a la última ruta realiza por tierras de Cangas de Narcea, para coronar el Rabo de Asno.


En estos momentos desconozco todo lo concerniente a esa ruta, ya que no he contactado con nadie y no sé si siquiera la pudieron hacer, pues creo que las condiciones meteorológicas no fueron buenas en este pasado fin de semana.


Pero como ya hay que preparar la ruta del próximo sábado día 30, aquí estoy para comentaros que iremos a Inguanzo para subir al Cuetón de Llerosos o Alto la Peña, pasando por la las Foces del Burdio y con descenso por Ondón y Camarmeña a Poncebos. La ruta que proponemos es:


Inguanzo (310 m) – Foces del Burdio (650 m) – Majada de Maneda (1.136 m) – Dubriello (1.170 m) - Ostandi (1.408 m) – El Cuetón (1.651 m) – Ondón (1.340 m) – La Rasuca (1.000 m) – Camarmeña (426 m) – Poncebos (218 m)


Se trata de una ruta exigente con un desnivel a salvar de unos 1.340 m de subida y 1.430 m de bajada, para lo que emplearemos unas 8 horas. Por lo que dicen los meteorólogos, vamos a tener buen tiempo, pues se acerca un anticiclón que despejará las nubes que ahora nos cubren. Para entrar en Inguanzo tenemos que llevar el autocar de 29 plazas, lo que quiere decir que el que no se dé prisa en apuntarse, se quedará en casa. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 19, 2009

LA NIEBLA UNA VEZ MÁS

En estos momentos me encuentro sobrevolando la zona de Somiedo. Abajo veo los lagos de Saliencia y a su alrededor un sinfín de montañas con penachos de nieve aún. Todo lo contrario de lo que nos ocurrió el pasado sábado por tierras de Amieva. Por segunda vez se nos puso gafa la ruta del Bescoba y Priniellu y ya fueron muchas las voces que se oyeron clamando por un nuevo intento.


El autocar nos dejó en Vega de Pervis después de atravesar media Asturias lloviendo. Al menos aquí no llovía. Pero las n uves muy bajas, comenzaban a cubrir toda la parte alta, tapando hasta La Fresneda. Iniciamos la caminata subiendo por la carretera de Vís hasta este bonito pueblo colgado sobre la Hoya de San Vicente. Aquí algunos indicadores verticales nos marcan el camino a seguir que no es otro que la Senda del Arcediano en su parte final.


La pista, fácil de seguir si no nos equivocamos en alguno de los cruces a la salida de Vis, nos conduce en ascenso a la zona oeste de la sierra, dando vista a la carretera en la que hace poco hemos dejado el autocar. Abajo podemos ver, a pesar de la niebla, las casas de Pervis. A partir de este lugar, las cabañas de Posadoiro, dejamos de ver a ambos lados. La niebla lo cubría todo. Solo el camino bordeado de árboles y cabañas diseminadas. Así, casi sin darnos cuenta, llegamos a lo que el GPS nos marcaba como el Collado Sañín. Punto en el que debíamos iniciar la ascensión al Porru Bescoba o Porru Cantu la Cueva.


Se imponía tomar una decisión ante las condiciones climatológicas. Algunos optaban por continuar por la pista hasta Amieva, mientras que otros eran reacios a abandonar, manteniendo la esperanza de una apertura de claros que nos permitiera hacer la ruta propuesta. Así las cosas, el grupo terminó dividiendo se en dos bandos: Unos siguieron por la pista y el resto iniciamos, sin ver nada, la ascensión al Bescoba.


En la misma collada y guiados por el GPS, tomamos un sendero que comenzaba a subir en diagonal con dirección sureste hasta un hombro que apareció ante nosotros como un fantasma y en el que comenzamos a derivar primero ascendiendo al norte, y luego más al noroeste. El sendero se hacía cada vez menos patente y solo los rastros del ganado nos indicaban los mejores pasos. En un momento determinado, decidimos iniciar lo que creíamos la ascensión final al Bescoba, girando a la derecha y subiendo de forma más vertical. Alcanzamos así una plataforma desde la que un nuevo cambio de rumbo, noreste, nos encumbró en el Porru Altu la Cueva, como reza la placa de su buzón de cumbres.


Las vistas… cero patatero. Si nos separábamos un poco unos de otros, solo veíamos sombras en movimiento. Además hacía frio y solo al resguardo del aire pudimos descansar un poco mientras cubríamos la tarjeta de cumbres y nos hacíamos la foto de rigor. Poco tiempo estuvimos allí. Reemprendimos la marcha, una vez más guiados por el GPS, para seguir con rumbo este por la sierra, en busca de un lugar donde iniciar el descenso nuevamente a la pista.


No sabemos exactamente por donde pasamos, pero creo que hicimos el Viscoba después de recorrer les Boleres de Bescoba por una especie de sendero entre la piedra. Descendimos a Voz de Pozu Reondu y más tarde a Voz de Parriellu, donde hubo una nueva asamblea decisoria. Algunos continuaron ruta hacia el Priniellu, entre la niebla, mientras que el resto decidíamos descender a la pista a la altura de la Collada de Amieva, para desde allí seguir a Amieva donde poner fin a esta ruta, no sin antes recibir una pequeña mojadura, ya que desde Voz de Parriellu no dejó de llover hasta que nos metimos en el bar de Amieva a dar buena cuenta de nuestras viandas. Como media hora después, llegó el resto de la expedición, luego de hacer cumbre en el Priniellu.


Mal día para caminar por el monte, pero una ruta más a nuestras espaldas. Creo que las magníficas vistas que esta ruta nos puede ofrecer, bien merecen un nuevo intento.


Ya en pleno vuelo rumbo a París, Os animo a realizar la ruta del próximo sábado. Nuevamente por tierras de Cangas de Narcea, para en esta ocasión caminar desde el Santuario de Nuestra Señora del Acebo, hasta Genestoso, pasando previamente por el Rabo de Asno. Ra ruta que yo me pierdo es:


El Acebo (1.205 m ) - Cabornín (1.200 m) – Collada Trabanco (1.400 m) – Collada Turria (1.590 m) – Rabo de Asno (1.894 m) – Collada la Bobia (1.684 m) – Xenestoso (1.160 m)


Una bonita ruta para disfrutar de estupendas vistas de toda la sierra del Acebo y de la sierra de Genestoso. También se podrán contemplar parte de las vistas que hace quince días tuvimos en la ruta del Sieiro.


Para esta ruta los teléfonos de contacto son los de LITO: Hasta las 4 de la tarde al número 985786775 y después de esa hora al número 985220027. También podéis llamar a Jorge al teléfono 680358404.


Espero que os lo paséis muy bien. Yo me acordaré de vosotros pateando la Ciudad de la Luz.

lunes, mayo 11, 2009

LA FE MUEVE LAS NUBES

Como siempre, predicciones para el sábado: inestabilidad; chubascos aislados; muy nublado... Es nuestro sino. No nos dan una alegría ni por equivocación.

Así emprendimos el largo viaje a Vallado, en las cercanías del Puerto de Leitariegos. Y cuando llegamos, no llovía pero las nubes eran dueñas y señoras de todo el ambiente.

Comenzamos a caminar sin ver nada a causa de la niebla, a la entrada del pueblo, junto al muro de un antiguo caserón, por una carretera de tierra con el indicador de Sieiro. La ancha pista, válida para cualquier tipo de automóvil, comienza con una ligera ascensión, con plantaciones de cerezos a ambos lados, hasta llegar una cerrada curva a la derecha. Poco más allá, sale un sendero a la izquierda, medio cubierto por la maleza, que es el que debíamos coger para subir al Collado Maticha, pero ante la imposibilidad de saber a ciencia cierta donde nos encontrábamos, optamos por continuar por la carretera a la espera de que levantase la niebla.

Sin posibilidad de pérdida alguna y sin ver nada, alcanzamos la Ermita de San Francisco a la entrada del pueblo de Sieiro. Poco antes dejamos a nuestra derecha una pista señalizada por el sendero PR-AS 112, RUTA DEL VALLE DE CIBEA, que veníamos siguiendo desde Vallado. Cruzamos un arrollo en el que vimos un antiguo molino y un poco más allá, cogimos la pista que sale a la izquierda, con la intención de subir al Collado La Laguna en la esperanza de que el día abriese y nos permitiera hacer al menos parte de la ruta propuesta.

La pista va subiendo entre buenas praderas de pasto muriadas con llábanas con unos cierra de tablas de madera encajadas en los surcos practicados a dos llábanas, una a cada lado. Según subíamos comenzamos a notar el calor del sol que luchaba por filtrase entre la espesa capa de nubes. Cuando después de cincuenta minutos de subida por la nueva pista, alcanzamos el Collado La Laguna, ser abrió el cielo y los espesos nubarrones se convirtieron en manchas azules que cada vez ocupaban mayor extensión.

El Collado La Laguna, llamado así por la lagunilla que la preside, es una pradera surcada por un par de pistas, desde la que se tiene unas estupendas vistas del valle por el que circula la carretera de Leitariegos y de toda la cordillera de esa zona, presidida por la inconfundible silueta del Cuetu Arbás. A la izquierda, este, tenemos Peña Furada que desde este lugar no es más que una loma de escasa altura. Por el oeste se extiende una pradera que nosotros atravesamos para llegar a una caseta con antena. Estamos en El Forno y poco más allá vemos el cuerno que forma la cumbre del Pico Sieiro, cubierto de escobas por todas partes.

Por la izquierda de la caseta encontramos un sendero que se adentra entre las escobas y que va dando vuelta al cuerno del Sieiro por el oeste, para después subir casi de frente a la cumbre, sin mayores dificultades. La cumbre es un pequeño espacio volado, desde el que se obtienen unas estupendas vistas de toda la cordillera y del valle, a la vez que se contempla toda la Sierra de Sieiro que nosotros pretendíamos caminar desde Vallado. Por el este vemos al Sierra de Genestoso con el Rabo de Asno, que intentaremos dentro de quince días. Al sur, el Cuetu Arbás se muestra imponente con su gran corpulencia. Por el oeste tenemos la Sierra de Caniellas, con las figuras inconfundibles del Cueto Roguero, Caniechas y el Cueto del Fraile.

Para el descenso seguimos un sendero que por el este del pico desciende y se adentra entre las escobas, para despejarse poco más abajo y llegar así a la parte trasera de la caseta de la antena. Una vez en la campera de El Forno, descendimos al sur, por una buena pista, dando vista a la abigarrada Braña de la Linde, a nuestra derecha abajo. En una cerrada curva de la pista, dejamos atrás un sendero que nos debería conducir a la Braña de Caldevilla. Cuando nos dimos cuenta, nos encontrábamos bajando a la carretera, así que enmendamos el error siguiendo a campo través por entre prados abandonados, para alcanzar los cierras de las antiguas huertas de la braña, y ascender a la pista que veíamos más arriba. Alcanzada la pista algo más al este de las cabañas de la Braña de Caldevilla, caminamos por ella hasta casi en llano, hasta que esta comienza a descender. Una antigua pista sale a la izquierda, dirigiéndose a una cuadra de tejado nuevo y posteriormente a la Braña del Otero. Nuevamente la tendencia es descender, pero nosotros continuamos subiendo al cercano collado Matiecha a los pies de una loma en la que hay una antena. Por la derecha del collado y en llano, sale una nueva pista que va faldeando el Pico Matiecha. Dejamos la pista que sale a la derecha y desciende rápidamente, para continuar de frente hasta alcanzar una alambrada que cierra un bosque de escobas. Cruzamos la alambrada y entre las escobas pronto encontramos un buen sendero que comienza a descender con dirección a Vallado. El sendero nos lleva a la carretera de tierra por la que comenzamos la ruta por la mañana y siguiendo a la derecha, pronto llegamos al punto de partida donde nos espera el autocar. Al poco de coger la carretera, hay un camino a la izquierda que también nos lleva al mismo sitio.

Para el Sábado día 16 de mayo, tenemos ruta por tierras de Amieva. Pretendemos realizar una ruta que hace años no pudimos hacer por causa de la nieve y la niebla. Queremos recorrer la parte occidental de la Sierra del Amieva, partiendo de Pervís. La ruta propuesta es:

Pervís (130 m) – Vis (320 m) – Posadorio (500 m) – El Balagar (590 m) – Collado de la Cueva (630 m) – Collada de Sañin (710 m) – Peña Bescoba (1.073 m) – Voz de Pozo Redondo (1.036 m) – Porrón de San Román (1.077 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Pico Priniellu (1.230 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Collada de Amieva (801 m) – La Bauga (680 m) – Amieva (580 m)

Una bonita ruta con posibilidad de alternativas varias para un recorrido de unos 13 kilómetros contemplando fantásticos paisajes de Amieva, Ponga y Picos. Así que todos a apuntarse. Si lo dejáis para tarde os quedareis sin sitio. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 05, 2009

EL MACICON COMO ATALAYA

Volvemos una vez más a las orillas del Semeldón para casi repetir la ruta del año pasado al Pico Pondio, pero en esta ocasión la ascensión la realizaremos al Pico Macicón, con el fin de otear posibles rutas por la zona de Cuadramoño y Corina.


Con un bonito día de primavera y buenas perspectivas climatológicas, salimos de Sellaño por la carretera que se dirige a Sevares. A los pocos metros un indicador a la izquierda, nos anuncia el PR de la ruta entre Sellaño y Semeldón. Se trata de un sendero que une los dos lugares mencionados utilizando para ello, la caja de un antiguo ferrocarril maderero hoy desaparecido, en parte por la destrucción de los puentes que el río Semeldón se llevó por delante.


El indicador de la ruta se encuentra en el inicio de un camino que discurre entre árboles y prados. Alguna cabaña diseminada y el único inconveniente de la ruta, el cruce del arroyo de Los Lladeros, cuyo puente se encuentra en muy malas condiciones y nos obliga a cruzar por el río, cosa complicada en caso de que este venga crecido. Traspasada la casi única pega de todo el recorrido, debemos cruzar el cierre de una buena pradería, saltando por encima de los maderos que lo forman, para lo cual existe una saltadera que casi nadie utiliza.


Caminamos ahora sobre la hierba pero por la caja del ferrocarril mencionado, que en este punto se hace muy evidente. Al otro lado de la finca una nueva saltadera nos ayuda a pasar un nuevo cierra para volver al camino.

Si nos fijamos, por nuestra izquierda y más debajo de nuestro camino, veremos un puente de madera que cruza el Río Semeldón. Algo más allá, al dar una curva a la izquierda, encontraremos otro puente, Puente Cureño, con una portilla al final y por el que debemos seguir para pasar a la otra orilla.


El camino continúa ahora entre avellanos y a la altura del río. Por encima de nosotros, a la izquierda, veremos otro camino que más adelante se unirá al nuestro y que proviene de Tribierto, pueblo cercano a Sellaño y cuya carretera sale del centro de este último pueblo. Es una alternativa para evitar el cruce del Arroyo de Los Lladeros.


Llegaremos a una nueva bifurcación casi imperceptible, ya que el camino que nosotros seguiremos queda de frente, mientras que el otro gira a la derecha y se acerca al Puente de la Sota del Cándano, por el cual se vuelve a la otra orilla del Semeldón, para seguir la ruta marcada en el PR. Como digo, nosotros dejamos el puente a la derecha y seguimos por el sendero de enfrente, que se va cerrando y comienza a ascender entre matorrales y brezos. Está muy marcado y no tiene pérdida.


El ganar altura sobre el río nos permite poder contemplar la otra orilla por la que vemos el ancho camino que se dirige a Semeldón. También veremos el se le une procedente de Ambigüe, cuyas casas empezamos a contemplar.


Nosotros seguimos ascendiendo poco a poco teniendo siempre a nuestra izquierda las escarpadas laderas del Pico Pondio y a la derecha las caidas hacia el Río Semeldón que no las apreciamos gracias a la espesa maleza. Al otro lado vemos la franja herbosa que se descuelga de las alturas del Porru La Escrita. Es el Valle de Viores que tiene continuidad por nuestra orilla donde se forma el Valle del Cordal, al que pronto llegaremos.


Primero nos encontramos con la Casa Roque, una cabaña grande de buena factura, con el único pero de un par de uralitas que cierran su tejado. Algo más allá y con entrada desde la cabaña, un inclinado prado en el que hoy pacen unas vacas. El camino sigue por encima de la cabaña y del prado, adentrándose en el bosque. Vemos varios cierres de antiguas fincas que festonean el camino que comienza a marcar amplias curvas para vencer el desnivel del Valle del Cordal en cuyo comienzo nos encontramos.


Pasamos junto a algunas destartaladas cabañas que nos hablan de otros tiempos en los que estos, hoy desolados parajes, eran ollados por muchos pies y patas. Ahora solo el ganado, que creemos entra por el contiguo Valle de Tobaos y algunos pastores, son, junto a locos como nosotros, los únicos perturbadores de la paz que reina en estos lares.


El camino poco a poco se va difuminando entre el arbolado y la abundancia de piedras y maleza, nos lleva a buscar los limpios prados que tenemos a nuestra izquierda. Al llegar a la pradera amanece y vemos la cruda realidad de lo que aún nos falta por subir para alcanzar el Collado Llimes que adivinamos sobre nuestras cabezas. Nunca mejor expresado. El Prau de Roque es una inclinada franja verde que se extiende entre las agrestes caídas del Pondio y el bosque que acabamos de abandonar. A nuestras espaldas se adivina en el fondo, el río y al otro lado otro muro como el que nosotros tratamos de vencer, en el ya mencionado Valle de Viores.


Poco a poco, con cansino y empecinado caminar, vamos ganando altura y acercándonos a nuestro primer destino. Una buena cabaña nos da la bienvenida al alto Collado Llimes, formado por las rocosas paredes del Pondio por la izquierda y la ladera cubierta de brezo, del Macicón. Enfrente, altivo y sereno, el Pierzu nos saluda irguiendo sus formas sobre las verticales cortadas de La Huérfana. Un ramalazo de blancura a la izquierda del Pierzu, nos marca la posición de la Torre de Santa María. Y bajo nuestros pies, otra vertical pared, esta en descenso, formada por el Valla Tobaos, que desciende vertiginosamente al Río Ponga y a la carretera que une Sellaño con la capital del concejo, San Juan de Beleño.


Dos horas y media nos llevó llegar a este precioso y vistoso lugar. El día está estupendo y no hay prisas. Descansamos cómodamente esperando la llegada de todos los componentes del grupo. Nos hacemos fotos con distintos fondos y una vez recuperados del esfuerzo, iniciamos la ascensión a nuestra tachuela del día, el Pico Macicón.


Por detrás de la cabaña y junto a un árbol, adivinamos un sendero que se introduce entre el brezo. No hay mayores problemas. Todo es caminar por el mejor sitio posible. El sendero aparece y desaparece como el agua del Guadiana, pero la subida no tiene pérdida: siempre hacia arriba. Ganamos un primer hombro, el que veíamos desde el collado, y en poco tiempo alcanzamos la poco espaciosa cumbre del Macicón. Un poco más allá, descendiendo a un resalte de la ladera opuesta, podemos contemplar el Collado el Inobiu, la otra posible subida desde Semeldón a esta cumbre.


El Macicón, de tan solo 899 metros de altitud, nos proporciona unas estupendas vistas de la intrincada zona de Ponga en los alrededores del mítico Valle Moro, cuyas casas cimeras podemos contemplar desde nuestra atalaya. Partiendo del collado Llimes, con el Pondio al otro lado y girando en sentido de las agujas del reloj, vamos desgranando el rosario de cumbres que podemos abarcar. Peña Siña y su collado, la ya mencionada blanca y pura Torre de Santa Maria que trata de esconderse vergonzosa, tras la mole oscura del Pierzu; la Huérfana a su lado nos da pie para contemplar las también blancas laderas del Recuencu y Collao Zorro. Por detrás de ellos, el Pileñes y la mole blanca de Peña Ten. Saltando el valle por el que discurren el Río Ponga y la Carretera de Beleño, nos encontramos con otro grande de nuestras montañas, el Tiatordos que abre su copa en un brindis que esperamos compartir este año, ganando su cumbre. A su lado, majestuosa la Peña Taranes y la contigua Llambria, forman un muro inexpugnable sobre la suave loma del Collado Llues y Cuadramoñu. Siguiendo a la derecha y también con algo de nieve, Peña Crespa nos da paso a la inconfundible parda silueta del Maoñu. Bajo su cono, la Bolera los Moros y Vallemoro. Volviendo arriba, otro cono inconfundible, el Vízcares. Vemos la Cuesta de la Morena, el Porrón de los Lagos, el Cunio. Por delante de este último desciende el Valle de Viores y a su lado el Porru La Escrita. Siguiendo, allí abajo, vemos Ambigüe y cerrando el círculo, allá a lo lejos, la inconfundible silueta del Pienzu elevándose sobre la Sierra del Sueve.


Pocas veces 899 metros de desnivel nos pueden dar una imagen tan amplia. Eso solo mencionando las cumbres circundantes. No mencionamos para nada los cerrados valles y las profundas foces como la cercana y gratamente conocida riega de Les Cuerries. Al igual que el vecino Pondiu, el Macicón es una estupenda atalaya de esta zona virgen, y esperemos que por muchos años, de Ponga. No somos capaces de abandonar este estupendo balcón. Cubrimos tarjeta, hicimos fotos con fondos variados, contemplamos y enumeramos una a una todas las cumbres y los lugares más o menos conocidos, pero allí seguíamos. Por fin, alguien se movió y comenzamos el descenso. Ya queda poco de ruta y es temprano. Bajamos despacio apurando la visión de lo que nos rodea.


Una vez en el collado Llimes, nuevo descanso y más tertulia. Ya por fin nos decidimos a bajar por la amplia y serpenteante pista del Valle Tobaos, pero sin prisa. Comentando posibles rutas por la zona y contemplando las múltiples caras del Pierzu a medida que vamos perdiendo altura. Ya en la Sota Tobaos, en la carretera, podemos dar por concluida la ruta. Un par de kilómetros nos separan del alargado pueblo de Sellaño, que parece no acabarse nunca. Llegamos al autocar y cerramos la ruta que cinco hora y media antes, habíamos iniciado el mismo lugar. Cinco horas que ya digo empleamos con mucho tiempo de parada tanto en el Collado Llimes como en la cumbre del Macicón.


Para el próximo sábado volvemos a tierras de Cangas de Narcea, esta vez en los dominios del Puerto de Leitariegos. Nos vamos a Vallado para hacer otra ruta circular con ascensión a Peña Furada y al Pico Sieiro. La ruta a realizar es:


Vallado (1.000 m) – Foncaisera (1.240 m) – Collado Maticha (1.251 m) – Teisera (1.332 m) – Campu Muniechos (1.314 m) – Peña Furada (1.421 m) – Collado La Laguna (1.397 m) – El Forno (1.455 m) – Pico Sieiro (1.501 m) – Brañas de la Linde (1.160 m) – Brañas de Caldevilla (1.220 m) – Brañas del Otero (1.190 m) – Collado Maticha (1.251 m) – Foncaisera (1.240 m) – Vallado (1.000 m)


Os advierto que de momento tenemos asignado el autocar de 26 plazas, así que el que se duerma puede quedarse sin poder realizar esta ruta. Espero vuestras llamadas.