23
de marzo de 2013
De
vez en cuando viene bien una excursión montañera placentera, tranquila,
sosegada y además corta. La paliza nos la dimos el sábado pasado. Este sábado
queremos subir al pico Moros, una modesta altura, pero con vista a los dos
valles: El Aller y su afluente el río Negro. Esta sierra de Mayaín separa las
aguas. Vamos a subirla.
Arrancamos
en Nembra, en el lugar de La Corralada,
subiendo la primero carretera y luego buena pista hasta llegar al término del
Cabañón. Vamos subiendo las dos revueltas en amplias lazadas de comodísimo
paseo. No nos esforzamos, hoy todo va a paso tranquilo. Una construcción de
madera llama nuestra atención: tiene una buena puerta metálica de seguridad,
pero los laterales son palanqueras en algunos sitios, en otros ni siquiera eso.
En algún momento dejamos la pista principal que forma la llamada Ruta de las
Fuentes. Pasando por Los Heros ya estamos prácticamente arriba.
Superando
el pequeño recuesto llegamos a la cruz y vértice geodésico. La vista muy buena
hacia los dos valles. El aprovechamiento humano de la llanera es máximo. Hay en
la cumbre algunas rocas grabadas con trisqueles, caras… Se ha levantado un
vientecillo desagradable. Si bajáramos hasta las antenas tendríamos una salida
directa a la ermita San Antonio. Pero nuestra previsión es introducirnos por el
bosque.
Bajamos
por la pista. Nos adelanta una legión de corredores de montaña que están
entrenando para alguna prueba. Suben charlando mientras corren ladera arriba.
Están bastantes sobrados. La pista desciende lentamente hasta llegar a una gran
cabaña. A partir de aquí se va convirtiendo en sendero. Este se introduce por
el bosque para salir a Fresnaza. En esta aldea notable nos encontramos un hórreo
tipo beyusco, el único del Aller. Las casas abundan en maderas talladas.
A la
salida de esta aldea hay una casa que marca un buen camino a su derecha. Lo
seguimos entrando al desnudo bosque. Nos hemos equivocado en la elección. El
camino verdadero está unos cuarenta metros más arriba. También hay otro
paralelo que discurre más abajo de donde estamos. Ya no hay más remedio que
buscar las sendas de los animales y seguir ascendiendo levemente para encontrar
el camino que nos estaba esperando a la altura de una cabaña. El viejo dicho de
Manolo: donde hay cabaña hay salida. El camino algo embarrado y también
resbaladizo. No muy del gusto de la sección infantil que hoy nos acompaña.
Bajando
continuamente llegamos a Llaneras de Arriba. Hemos flanqueado la sierra
Enmedio. Conectamos con la carretera que, atravesando el puente, nos deja en la
estación de Piñeres. Unos obreros están trabajando para contener el inmenso
argayo que amenaza con tirar toda la ladera. Son las dos de la tarde. Nunca
hemos llegado tan pronto. Pero la ruta gastronómica de hoy justifica esta
prontitud. Nos espera una buena cuchipanda que haría resucitar a Carpanta.
Notables los cachopinos de patata, excelente el rabo guisado, sensacional el
cachopo de lenguado. Y los variados postres… Vaya hoy me temo que no cenamos.
El bar Casa Menéndez nunca nos defrauda.
El
Sábado Santo también tenemos ruta. Esta vez bajamos hacia Boal pasando Navia.
Nos detendremos en Castanedo para subir al Gargalois de 1.165 m para volver a coger el
autocar en Valdedo, unos setecientos metros más abajo. Para el monte nunca hay
vacaciones en el Grupo Las Xanas.
FRESINES