Esta semana nos falta la interesante crónica que de cada ruta nos hace FRESINES y tampoco yo os puedo decir gran cosa, pues no hice la ruta.
Por lo que me cuenta Angel, subieron con niebla que les acompañó también en la cumbre, con lo que no pudieron disfrutar de las vistas de este gran pico. Luego, ya bajando, se disipó la niebla y pudieron hacer el resto de la ruta programada, ya en esta ocasión, con sol y calor.
Para el próxímo sábado, la ruta se adentra en el corazón de Cangas e Narcea, para ir al Pico Tonon o Cervero, con final en Besullo.
Los que estén interesados en hacer esta ruta, pueden apuntarse en el teléfono 985 22 00 27, a partir de las 6 de la tarde. También lo pueden hacer al teléfono 680 35 84 04, de Jorge, para que avise a Lito.
Espero que lo paséis muy bien.
PEÑA
Aquí podeis dejar vuestros comentarios y avisos. Podemos utilizarlo como un foro interno del grupo y publicar una opinión y los demas contestar a ella pulsando sobre la palabra "comentario" que aparece al final de esa opinión o entrada, convirtiendo este blog en un punto de debate.
lunes, septiembre 20, 2010
miércoles, septiembre 15, 2010
DE NUEVO SUBIMOS AL TIATORDOS
11 de septiembre de 2010.
Volvimos al Tiatordos. Para muchos de nosotros (veintiuno en el autocar) era la segunda o tercera vez. Es igual. Es una montaña emblemática donde las haya. La reina de Ponga y Redes. Un monolito clavado firme en busca de aires más altos.
Salimos de Pendones con sus 790 metros de altitud a las nueve y veinte. A muy buen ritmo, siguiendo el curso del río La Faya hasta el segundo puente. Allí comenzamos la dura subida por la torrentera seca tras superar el bonito pasaje del Sen de la Vara. Íbamos camino de la estrechura de Palombar encerrada entre el Xierru Forniella y el Xerru Mateos. Casi todo el tiempo viendo claro nuestro objetivo del día, sólo distante cuatro kilómetros y medio. Las primeras fuentes secas. Agua en el Collado Los Acebos, fresca y reconfortante. Cada uno cogió su propio ritmo de subida. Hasta la Majada Tiatordos a 1.540 metros. Ya sólo quedan cuatrocientos once metros.
Tiramos un poco hacia la izquierda en busca de la marcada senda que zizaguea. Nos lleva otra hora la subida. En total tres. Estamos deseando ver el piolet que hay en la cumbre. Por fin estamos en el filo del precipicio. Quinientos metros más abajo las camperas que están por encima de Sobrefoz. Un premio para los sentidos. Estamos en la Copa del Tiatordos. Todavía algunos siguen la exploración por su cuenta. Hacia el segundo y tercer diente de este tremendo serrote.
Toda Asturias a nuestros pies. Y las montañas leonesas de los Picos de Europa. Incluso los palentinos Espigüete y Tres Provincias. Toda la cordillera cantábrica a la vista. Hasta las lejanas Ubiñas. Por el otro lado un paisaje de ensueño: Beleño, Taranes, Peña Salón, El Pierzu, El Zorro… No nos cansamos de mirar y remirar. Es imposible abarcar tanta belleza en una sola mirada. Una hora y cuarto en el pico. Y todavía se nos hace corta la estancia a los diecinueve que llegamos.
Hace tiempo leía la carta que publicó José Matarrubia en el Diario Montañés, dirigida a su hijo fallecido hacía una semana en los Picos de Europa. No me resisto a copiar varias frases: “Muchos se pregunta qué sacan en limpio los montañeros de tanto riesgo y tanto esfuerzo. A esta pregunta yo les contesto con el silencio, porque no entenderían la respuesta. …///… Los montañeros sois poetas, a vuestro modo. Poetas de lo sublime. No podéis estas a ras de tierra.”
No he encontrado palabras más hermosas para explicar lo que no tiene explicación. Algunos en la cumbre y, por una vez, nos quedamos en silencio. Es nuestro modo más profundo de sentir lo bello.
Poco a poco vamos bajando. Hay que salvar los mil ciento sesenta metros de desnivel. Algunos pequeños inconvenientes en la bajada hacen que esta se prolongue algo en el tiempo. Nos cambiamos rápidamente y a dar cuenta de unas buenas y abundantes viandas. “Productos made in Zamora…”. Ahí es ná. Muy agradable sobremesa a la vista del pantano de Tanes. Compañerismo y risas en abundancia.
La próxima semana al Maciédome que tan destacado se veía desde la cumbre de hoy. Cincuenta y dos metros más bajo. Pero igual de dominante y soberbio, rodeado de bosque y verde por todas partes.
Recordad que para poder ir al Maciedome, teneis que llamar a Liíto o a Jorge, pues Peña nos ha abandonado por las Baleares. Ahora estará tumbado al sol del Mediterraneo. El número para llamar a Lito es el 985 22 00 27 a partir de las 6 de la tarde.
FRESINES
Volvimos al Tiatordos. Para muchos de nosotros (veintiuno en el autocar) era la segunda o tercera vez. Es igual. Es una montaña emblemática donde las haya. La reina de Ponga y Redes. Un monolito clavado firme en busca de aires más altos.
Salimos de Pendones con sus 790 metros de altitud a las nueve y veinte. A muy buen ritmo, siguiendo el curso del río La Faya hasta el segundo puente. Allí comenzamos la dura subida por la torrentera seca tras superar el bonito pasaje del Sen de la Vara. Íbamos camino de la estrechura de Palombar encerrada entre el Xierru Forniella y el Xerru Mateos. Casi todo el tiempo viendo claro nuestro objetivo del día, sólo distante cuatro kilómetros y medio. Las primeras fuentes secas. Agua en el Collado Los Acebos, fresca y reconfortante. Cada uno cogió su propio ritmo de subida. Hasta la Majada Tiatordos a 1.540 metros. Ya sólo quedan cuatrocientos once metros.
Tiramos un poco hacia la izquierda en busca de la marcada senda que zizaguea. Nos lleva otra hora la subida. En total tres. Estamos deseando ver el piolet que hay en la cumbre. Por fin estamos en el filo del precipicio. Quinientos metros más abajo las camperas que están por encima de Sobrefoz. Un premio para los sentidos. Estamos en la Copa del Tiatordos. Todavía algunos siguen la exploración por su cuenta. Hacia el segundo y tercer diente de este tremendo serrote.
Toda Asturias a nuestros pies. Y las montañas leonesas de los Picos de Europa. Incluso los palentinos Espigüete y Tres Provincias. Toda la cordillera cantábrica a la vista. Hasta las lejanas Ubiñas. Por el otro lado un paisaje de ensueño: Beleño, Taranes, Peña Salón, El Pierzu, El Zorro… No nos cansamos de mirar y remirar. Es imposible abarcar tanta belleza en una sola mirada. Una hora y cuarto en el pico. Y todavía se nos hace corta la estancia a los diecinueve que llegamos.
Hace tiempo leía la carta que publicó José Matarrubia en el Diario Montañés, dirigida a su hijo fallecido hacía una semana en los Picos de Europa. No me resisto a copiar varias frases: “Muchos se pregunta qué sacan en limpio los montañeros de tanto riesgo y tanto esfuerzo. A esta pregunta yo les contesto con el silencio, porque no entenderían la respuesta. …///… Los montañeros sois poetas, a vuestro modo. Poetas de lo sublime. No podéis estas a ras de tierra.”
No he encontrado palabras más hermosas para explicar lo que no tiene explicación. Algunos en la cumbre y, por una vez, nos quedamos en silencio. Es nuestro modo más profundo de sentir lo bello.
Poco a poco vamos bajando. Hay que salvar los mil ciento sesenta metros de desnivel. Algunos pequeños inconvenientes en la bajada hacen que esta se prolongue algo en el tiempo. Nos cambiamos rápidamente y a dar cuenta de unas buenas y abundantes viandas. “Productos made in Zamora…”. Ahí es ná. Muy agradable sobremesa a la vista del pantano de Tanes. Compañerismo y risas en abundancia.
La próxima semana al Maciédome que tan destacado se veía desde la cumbre de hoy. Cincuenta y dos metros más bajo. Pero igual de dominante y soberbio, rodeado de bosque y verde por todas partes.
Recordad que para poder ir al Maciedome, teneis que llamar a Liíto o a Jorge, pues Peña nos ha abandonado por las Baleares. Ahora estará tumbado al sol del Mediterraneo. El número para llamar a Lito es el 985 22 00 27 a partir de las 6 de la tarde.
FRESINES
jueves, septiembre 09, 2010
FARIÑENTU Y PRAU DEL ALBO
4 DE SEPTIEMBRE DE 2010
Otra ruta de gozarla a tope. Este verano está saliendo de fábula. No nos caben más paisajes en la retina. Lo que vimos el otro día nos llenó completamente. Somos unos privilegiados por poder acceder a este paraíso de las Ubiñas. Después de todo un intenso verano por los Picos de Europa teníamos que volver a nuestro rincón amado del paraje de las Ubiñas, el más alpino de Asturias.
Empezamos la ruta en Tuiza a las nueve y cuarto de la mañana. Decidimos está vez ser fieles a la hoja de ruta y subimos hasta la fuente de la Plana por el camino del depósito de agua. Éramos diez los integrantes de esta magnífica expedición. Torcimos hacia la derecha buscando el Huerto de los Pioyos, cruzando por la Cuenyona para salir por el Bocarón, al valle de Retertorio. Durilla la subida pero mucho más agradable de la que recordábamos de otras ocasiones. Este sendero está muy bien trazado y la subida es hasta cómoda.
Hicimos un pequeño alto en los Puertos de Agüeria para ver el “chago” de Cheturbio totalmente seco. Emprendimos la subida y a las doce estábamos arriba. La vista sensacional. “Es esta cumbre, otra de las relevantes grandezas de nuestras montañas. Se levanta como apostado vigilante de las inmarcesibles hermosuras de Agüeria, y está dotada de una alba corona, de fragosas cuchillares, de escarpadas fanas y, además, del muy famoso Canalón del Infierno, la vertical vía de escalada que secciona, de arriba abajo, el frente de la Peña.” (Lueje)
Después de un rato en la cumbre descubriendo picos y nombrando peñas, decidimos seguir camino al Prau del Albo (2.123 m). Intuíamos que hay un camino que atravesando la base del Pié Ferreru por un canalizo nos ayudaría a no perder demasiada altura. Pero preferimos bajar por el valle de Corrales hasta su horcada para volver a subir la cuestona. Aquí se despidieron Manolo, Alfredo y María que prefirieron bajar tranquilamente a Tuiza.
En cincuenta y cinco minutos estábamos en la cumbre. Cada vez más cerca de los Fontanes. Aquí nos salió un guía desconocido, de nombre Clemente, que ya había pisado estas altura con Milio. Se empeñó que teníamos que ver una cueva curiosa. Allí fuimos. Tras pasar por el Alto de los Camisos (2.078 m) bajamos en bella trepada a una horcada para volver a subir Alto de la Llera (2.052 m) y sus afiladas agujas. Encontramos trincheras y varios nidos de ametralladoras muy bien conservados. En la base de la subida está la estrecha oquedad que atraviesa todo el peñón para dar a una ventana al lado que mira a la Ubiña. Muy curiosa.
Empezamos a bajar por buen sendero por el Canalón Oscuro o por la Canal del Camiso Fondero, que no estamos muy seguros. A las tres estábamos en el nuevo y muy coqueto refugio en el que Lito y sus tres acompañantes ya habían dejado un calendario. (venían de la Casa Mieres). Rápidamente bajamos a Tuiza y en el bar del Centro de Interpretación del macizo de las Ubiñas tuvimos una muy agradable sobremesa. Nos pusimos de acuerdo en tres cosas:
1ª- Muchas gracias a los que planificaron esta maravillosa ruta y a los que se empeñaron en seguirla después de haber coronado el Fariñentu.
2ª- Tenemos que volver el año que viene. Nos queda pendiente el Pico del Canalón Oscuro, La Palazana y el Portillín Oriental. O hacer esta misma ruta pero al revés que tampoco nos importaría.
3ª- Que en este mismo bar sirven un estupendo cordero a la estaca y que un día ya nos merecemos un homenaje gastronómico curioso.
Como íbamos bien de tiempo acabamos tomando unos culines donde Requejo que nos supieron a gloria. Remate magnífico para un día que nos salió estupendamente bien ¿qué más se puede pedir? Encima ganó España a baloncesto. Todo redondo.
La próxima semana tenemos un pico señero: El Tiatordos con ida y vuelta por el mismo camino. Ruta conocida y que, a poco que nos acompañe el tiempo, puede ser muy agradable.
FRESINES
Otra ruta de gozarla a tope. Este verano está saliendo de fábula. No nos caben más paisajes en la retina. Lo que vimos el otro día nos llenó completamente. Somos unos privilegiados por poder acceder a este paraíso de las Ubiñas. Después de todo un intenso verano por los Picos de Europa teníamos que volver a nuestro rincón amado del paraje de las Ubiñas, el más alpino de Asturias.
Empezamos la ruta en Tuiza a las nueve y cuarto de la mañana. Decidimos está vez ser fieles a la hoja de ruta y subimos hasta la fuente de la Plana por el camino del depósito de agua. Éramos diez los integrantes de esta magnífica expedición. Torcimos hacia la derecha buscando el Huerto de los Pioyos, cruzando por la Cuenyona para salir por el Bocarón, al valle de Retertorio. Durilla la subida pero mucho más agradable de la que recordábamos de otras ocasiones. Este sendero está muy bien trazado y la subida es hasta cómoda.
Hicimos un pequeño alto en los Puertos de Agüeria para ver el “chago” de Cheturbio totalmente seco. Emprendimos la subida y a las doce estábamos arriba. La vista sensacional. “Es esta cumbre, otra de las relevantes grandezas de nuestras montañas. Se levanta como apostado vigilante de las inmarcesibles hermosuras de Agüeria, y está dotada de una alba corona, de fragosas cuchillares, de escarpadas fanas y, además, del muy famoso Canalón del Infierno, la vertical vía de escalada que secciona, de arriba abajo, el frente de la Peña.” (Lueje)
Después de un rato en la cumbre descubriendo picos y nombrando peñas, decidimos seguir camino al Prau del Albo (2.123 m). Intuíamos que hay un camino que atravesando la base del Pié Ferreru por un canalizo nos ayudaría a no perder demasiada altura. Pero preferimos bajar por el valle de Corrales hasta su horcada para volver a subir la cuestona. Aquí se despidieron Manolo, Alfredo y María que prefirieron bajar tranquilamente a Tuiza.
En cincuenta y cinco minutos estábamos en la cumbre. Cada vez más cerca de los Fontanes. Aquí nos salió un guía desconocido, de nombre Clemente, que ya había pisado estas altura con Milio. Se empeñó que teníamos que ver una cueva curiosa. Allí fuimos. Tras pasar por el Alto de los Camisos (2.078 m) bajamos en bella trepada a una horcada para volver a subir Alto de la Llera (2.052 m) y sus afiladas agujas. Encontramos trincheras y varios nidos de ametralladoras muy bien conservados. En la base de la subida está la estrecha oquedad que atraviesa todo el peñón para dar a una ventana al lado que mira a la Ubiña. Muy curiosa.
Empezamos a bajar por buen sendero por el Canalón Oscuro o por la Canal del Camiso Fondero, que no estamos muy seguros. A las tres estábamos en el nuevo y muy coqueto refugio en el que Lito y sus tres acompañantes ya habían dejado un calendario. (venían de la Casa Mieres). Rápidamente bajamos a Tuiza y en el bar del Centro de Interpretación del macizo de las Ubiñas tuvimos una muy agradable sobremesa. Nos pusimos de acuerdo en tres cosas:
1ª- Muchas gracias a los que planificaron esta maravillosa ruta y a los que se empeñaron en seguirla después de haber coronado el Fariñentu.
2ª- Tenemos que volver el año que viene. Nos queda pendiente el Pico del Canalón Oscuro, La Palazana y el Portillín Oriental. O hacer esta misma ruta pero al revés que tampoco nos importaría.
3ª- Que en este mismo bar sirven un estupendo cordero a la estaca y que un día ya nos merecemos un homenaje gastronómico curioso.
Como íbamos bien de tiempo acabamos tomando unos culines donde Requejo que nos supieron a gloria. Remate magnífico para un día que nos salió estupendamente bien ¿qué más se puede pedir? Encima ganó España a baloncesto. Todo redondo.
La próxima semana tenemos un pico señero: El Tiatordos con ida y vuelta por el mismo camino. Ruta conocida y que, a poco que nos acompañe el tiempo, puede ser muy agradable.
FRESINES
jueves, septiembre 02, 2010
TRAVESÍA VEGA DE ENOL A SOTO DE SAJAMBRE
27 Y 28 de agosto de 2010
¿Cómo se puede traducir al papel la crónica de un día perfecto? ¿Cómo puedo contar el cúmulo de sensaciones que llegamos a vivir
atravesando el Cornión? Estuvimos en el corazón de los Picos de Europa, entrando en sus Jous más escondidos, rodeados de torres esbeltas, con todo el esplendor de la caliza desplegado ante nuestros ojos. Tenemos que ver las fotos para recordar que estuvimos allí, en la absoluta soledad del macizo, en la aridez más descarnada, entre coladas de piedra blanca. Todavía estamos boquiabiert
os de admiración al atravesar la sucesión de sumideros y dolinas, picos y agujas, un valle tras otro, cresteríos recortados al cielo… la belleza en estado puro.
El viernes 27 subíamos al autocar a las cuatro de la tarde y a las 6 y veinte estábamos en el Collado Les Valeres dispuestos a empezar esta extraordinaria aventura. La tarde estaba cubierta: niebla baja y a ratos orvallo. A las d
os horas entrábamos en el refugio de Vegarredonda. Éramos diecinueve expedicionarios y nos reservaron el dormitorio que hay frente al refugio principal. Cena con buen ambiente, risas, un alcohol de tropecientos grados, un coro bastante desafinado y a dormir. O a intentarlo. Con más o menos fortuna descansamos sabiendo que el día siguiente iba a ser duro.

Toda la noche orvallando. Pero confiad que despeja…
Siete de la mañana desayuno. Cargamos pilas y a las ocho menos veinte estamos ya en camino. Niebla. No se ve ni el Porro Bolo. Mejor para esta primera subida. La tierra literalmente regada con nuestro sudor. Y eso que la mañana está fría. Pero poco antes del Mosquil de Cebolleda aparece la
fachada del Requesón espléndidamente soleada. Va a abrir. Hace un viento cortante. Hemos tardado hora y cuarenta minutos. Bajamos al Jou Lluengu. Cargamos agua en Fuente Prieta. Estamos bajo las Torres de Cebolleda (2.438 m) y nos vamos acercando a La Torrezuela (2.322 m).
Hay que bordearla en un amplio giro de casi 180º.
En el camino hacemos varias trepadas cortas que nos llevan al Jou de las Pozas. El espectáculo aquí es indescriptible: Por la izquierda estamos bajo las Tres Marías (2.420 m), un poco más allá la airosa Torre del Torco (2.434 m). A la derecha Los Estribos (2.300 m), La Torre de la Cabra Blanca (2.320 m), El Diente (2.301m) y la Garita Cimera (2.276 m), eternos vigilantes del caminar de los pocos aventureros que se atreven con estos caminos. Paramos un rato admirando este circo natural tan profundo y cerrado sobre sí mismo. A los veinte minutos reemprendemos la marcha. El camino está muy bien señalado co
n jitos y pintura. Subimos con calma hasta la horcada de las Pozas. Está es nuestra máxima altitud en esta zona: 2.115 metros.
Ya divisamos la aguja del Corpus Cristi (2.200 m). Tenemos que cruzar la pedrera de La Llerona que baja de la Forcadona. La dura cuesta entre el Torco y la Peña Santa aparece con toda su belleza. Es el sitio más solitario que hemos visto nunca. El paso por la pedrera
no es incómodo. Estamos en el Jou del Llastral. Bajamos para volver a subir. En lo alto del collado divisamos toda Vega Huerta. Hemos tardado desde el refugio tres horas. Paramos para seguir empapándonos de esta nueva visión del Cornión, ahora más verde en los valles y más suavizada en las cumbres. Por detrás de nosotros Los Estribos, El Diente y la Garita Cimera nos vigilan. Es una tentación quedarse en este sitio a pasar el resto del día. Tras las fotos de rigor tenemos que
seguir. Es nuestro oficio: caminar y caminar.
Rodeamos completamente la Aguja del Corpus. Ahora se ve más a la izquierda también la Aguja del Gato (2.332 m). Entramos en Vega Huerta. Saludamos con respeto a la Torre Santa con sus 2.596 metros. El cielo está totalmente despejado, la brisa es más bien fresca. Es un placer para la vista. Apr
eciamos la Brecha de los Cazadores y todo el recortado cresterío occidental de la Peña. Vamos hacia Vega Huerta. Al pasar delante de la Aguja Extremera (2.134 m) se dibuja a nuestros pies el inicio de la Canal de la Duernona de mal recuerdo para algunos. Y ¡cómo no! Está envuelta en niebla.
A la una menos cuarto estamos junto a la fuente. Encima de nosotros las Torres de Cotalbín. En la distancia
por la brecha que nos dejan estos picos vemos a la derecha La Torre de la Llera y Piedralengua que tuvimos debajo de nosotros el día que subimos a los Traviesos. Al fondo soberbias las Torres del Llambrión y La Palanca y la Torre Jermosa, bajo el encuadre de los Puertos de Cuba. A nuestra derecha La Torre Parda (2.315 m), La Bermeja (2.400 m) y Los Moledizos (2.295 m).
Han construido un pequeño refugio junto al antiguo con cuatro
literas. Es coqueto y abrigado. Las vacas juegan con los materiales de obra. Una come trapos, otra cornea las vigas, una tercera “come de los sacos de los escombros”. Hacía falta este refugio. Le echamos de menos una chimenea.
Tras el breve descanso empezamos el camino del Burro. Es un sube y baja continuo y ya se nota cansancio en la
s piernas. Llegamos al Collado del Burro (2.124 m) . Son las dos y cuarto. Toca arrebato de bajada. A la Canal del Perro hasta el Collado del Frade (1.842 m) y el Collado del Cueto (1.578 m), 546 metros de bajada casi a plomo. Breve parada en la Fuentina. ¡Qué gozada de agua gélida! No podemos pasar de largo delante del Roblón de Cuesta Fría. Después de la aridez caótica de la caliza, el verdor del bosque y la sombra que proporciona es un alivio para nuestros sentidos. A las cuatro y cuarto estamos en Vega Abaño. Quedan 380 metros de desnivel hasta la meta. Por la pista y el bosque de hayas. Los dos kilómetros finales se hacen eternos. Llevamos nueve horas y cuarenta y cinco de ruta. (hay que descontar una hora y media de paradas). Por fin Soto de Sajambre: fuente para refrescarse y río para una ducha de inolvid
ables sensaciones. Cinco y cuarto de la tarde.
Han sido dos días muy intensos. Tenemos en las pupilas las siluetas del Jou de las Pozas. Reviviremos estos momentos cuando pillemos, por fin, la cama. Ruta intensa, dura, pero que nos ha llenado completamente. Muchos pedimos repetirla. Gracias Peña y Jorge por programarla con noche en Vegarredonda. Nos ha permitido hacer esta ruta con mucha comodidad y abundantes paradas. Ha sido la ruta de las nueve fuentes: La Fuentona del Bricial, Vegarredonda, El Refugio viejo (casi sin agua), Fuente Prieta, la fuente del Llastral (que no encontramos), Vega Huerta, La Fuentina, La Fuentona de Vega Abaño y Soto de Sajambre. También podemos decir que hemos pasado por seis refugios. Contarlos y vereis.
Unos veintiocho kilómetros, con un desnivel de subida de 1.800 metros y de bajada de 2.053 (según el libro de Isidro Rodríguez). Cansados, pero plenamente satisfechos. En total 10 horas y media de camino descontando las paradas. El desnivel acumulado rondará los cuatro mil ciento y pico metros. Y lo mejor de todo, unos magníficos compañeros de camino.
La próxima semana tenemos una ruta muy conocida y siempre gratificante: Dejamos los Picos de Europa hasta octubre, después de haber subido a La Altiquera, a la Collada Bonita, a La Párdida, a Peña Castil, a los Traviesos y al Pico Cortés. ¡Vaya nivel que se gastan los de las Xanas! Arrancando de Tuiza subiremos al Fariñentu en ruta ya muy conocida, para volver a Tuiza después. Siempre es una buena idea repetir este pico de vista excepcional. Allí nos veremos de nuevo en la eterna cuesta del Bocarón.
FRESINES
¿Cómo se puede traducir al papel la crónica de un día perfecto? ¿Cómo puedo contar el cúmulo de sensaciones que llegamos a vivir
atravesando el Cornión? Estuvimos en el corazón de los Picos de Europa, entrando en sus Jous más escondidos, rodeados de torres esbeltas, con todo el esplendor de la caliza desplegado ante nuestros ojos. Tenemos que ver las fotos para recordar que estuvimos allí, en la absoluta soledad del macizo, en la aridez más descarnada, entre coladas de piedra blanca. Todavía estamos boquiabiert
os de admiración al atravesar la sucesión de sumideros y dolinas, picos y agujas, un valle tras otro, cresteríos recortados al cielo… la belleza en estado puro.El viernes 27 subíamos al autocar a las cuatro de la tarde y a las 6 y veinte estábamos en el Collado Les Valeres dispuestos a empezar esta extraordinaria aventura. La tarde estaba cubierta: niebla baja y a ratos orvallo. A las d
os horas entrábamos en el refugio de Vegarredonda. Éramos diecinueve expedicionarios y nos reservaron el dormitorio que hay frente al refugio principal. Cena con buen ambiente, risas, un alcohol de tropecientos grados, un coro bastante desafinado y a dormir. O a intentarlo. Con más o menos fortuna descansamos sabiendo que el día siguiente iba a ser duro.
Toda la noche orvallando. Pero confiad que despeja…
Siete de la mañana desayuno. Cargamos pilas y a las ocho menos veinte estamos ya en camino. Niebla. No se ve ni el Porro Bolo. Mejor para esta primera subida. La tierra literalmente regada con nuestro sudor. Y eso que la mañana está fría. Pero poco antes del Mosquil de Cebolleda aparece la
fachada del Requesón espléndidamente soleada. Va a abrir. Hace un viento cortante. Hemos tardado hora y cuarenta minutos. Bajamos al Jou Lluengu. Cargamos agua en Fuente Prieta. Estamos bajo las Torres de Cebolleda (2.438 m) y nos vamos acercando a La Torrezuela (2.322 m).Hay que bordearla en un amplio giro de casi 180º.
En el camino hacemos varias trepadas cortas que nos llevan al Jou de las Pozas. El espectáculo aquí es indescriptible: Por la izquierda estamos bajo las Tres Marías (2.420 m), un poco más allá la airosa Torre del Torco (2.434 m). A la derecha Los Estribos (2.300 m), La Torre de la Cabra Blanca (2.320 m), El Diente (2.301m) y la Garita Cimera (2.276 m), eternos vigilantes del caminar de los pocos aventureros que se atreven con estos caminos. Paramos un rato admirando este circo natural tan profundo y cerrado sobre sí mismo. A los veinte minutos reemprendemos la marcha. El camino está muy bien señalado co
n jitos y pintura. Subimos con calma hasta la horcada de las Pozas. Está es nuestra máxima altitud en esta zona: 2.115 metros.Ya divisamos la aguja del Corpus Cristi (2.200 m). Tenemos que cruzar la pedrera de La Llerona que baja de la Forcadona. La dura cuesta entre el Torco y la Peña Santa aparece con toda su belleza. Es el sitio más solitario que hemos visto nunca. El paso por la pedrera
no es incómodo. Estamos en el Jou del Llastral. Bajamos para volver a subir. En lo alto del collado divisamos toda Vega Huerta. Hemos tardado desde el refugio tres horas. Paramos para seguir empapándonos de esta nueva visión del Cornión, ahora más verde en los valles y más suavizada en las cumbres. Por detrás de nosotros Los Estribos, El Diente y la Garita Cimera nos vigilan. Es una tentación quedarse en este sitio a pasar el resto del día. Tras las fotos de rigor tenemos que
seguir. Es nuestro oficio: caminar y caminar.Rodeamos completamente la Aguja del Corpus. Ahora se ve más a la izquierda también la Aguja del Gato (2.332 m). Entramos en Vega Huerta. Saludamos con respeto a la Torre Santa con sus 2.596 metros. El cielo está totalmente despejado, la brisa es más bien fresca. Es un placer para la vista. Apr
eciamos la Brecha de los Cazadores y todo el recortado cresterío occidental de la Peña. Vamos hacia Vega Huerta. Al pasar delante de la Aguja Extremera (2.134 m) se dibuja a nuestros pies el inicio de la Canal de la Duernona de mal recuerdo para algunos. Y ¡cómo no! Está envuelta en niebla.A la una menos cuarto estamos junto a la fuente. Encima de nosotros las Torres de Cotalbín. En la distancia
por la brecha que nos dejan estos picos vemos a la derecha La Torre de la Llera y Piedralengua que tuvimos debajo de nosotros el día que subimos a los Traviesos. Al fondo soberbias las Torres del Llambrión y La Palanca y la Torre Jermosa, bajo el encuadre de los Puertos de Cuba. A nuestra derecha La Torre Parda (2.315 m), La Bermeja (2.400 m) y Los Moledizos (2.295 m).Han construido un pequeño refugio junto al antiguo con cuatro
literas. Es coqueto y abrigado. Las vacas juegan con los materiales de obra. Una come trapos, otra cornea las vigas, una tercera “come de los sacos de los escombros”. Hacía falta este refugio. Le echamos de menos una chimenea.Tras el breve descanso empezamos el camino del Burro. Es un sube y baja continuo y ya se nota cansancio en la
s piernas. Llegamos al Collado del Burro (2.124 m) . Son las dos y cuarto. Toca arrebato de bajada. A la Canal del Perro hasta el Collado del Frade (1.842 m) y el Collado del Cueto (1.578 m), 546 metros de bajada casi a plomo. Breve parada en la Fuentina. ¡Qué gozada de agua gélida! No podemos pasar de largo delante del Roblón de Cuesta Fría. Después de la aridez caótica de la caliza, el verdor del bosque y la sombra que proporciona es un alivio para nuestros sentidos. A las cuatro y cuarto estamos en Vega Abaño. Quedan 380 metros de desnivel hasta la meta. Por la pista y el bosque de hayas. Los dos kilómetros finales se hacen eternos. Llevamos nueve horas y cuarenta y cinco de ruta. (hay que descontar una hora y media de paradas). Por fin Soto de Sajambre: fuente para refrescarse y río para una ducha de inolvid
ables sensaciones. Cinco y cuarto de la tarde.Han sido dos días muy intensos. Tenemos en las pupilas las siluetas del Jou de las Pozas. Reviviremos estos momentos cuando pillemos, por fin, la cama. Ruta intensa, dura, pero que nos ha llenado completamente. Muchos pedimos repetirla. Gracias Peña y Jorge por programarla con noche en Vegarredonda. Nos ha permitido hacer esta ruta con mucha comodidad y abundantes paradas. Ha sido la ruta de las nueve fuentes: La Fuentona del Bricial, Vegarredonda, El Refugio viejo (casi sin agua), Fuente Prieta, la fuente del Llastral (que no encontramos), Vega Huerta, La Fuentina, La Fuentona de Vega Abaño y Soto de Sajambre. También podemos decir que hemos pasado por seis refugios. Contarlos y vereis.
Unos veintiocho kilómetros, con un desnivel de subida de 1.800 metros y de bajada de 2.053 (según el libro de Isidro Rodríguez). Cansados, pero plenamente satisfechos. En total 10 horas y media de camino descontando las paradas. El desnivel acumulado rondará los cuatro mil ciento y pico metros. Y lo mejor de todo, unos magníficos compañeros de camino.
La próxima semana tenemos una ruta muy conocida y siempre gratificante: Dejamos los Picos de Europa hasta octubre, después de haber subido a La Altiquera, a la Collada Bonita, a La Párdida, a Peña Castil, a los Traviesos y al Pico Cortés. ¡Vaya nivel que se gastan los de las Xanas! Arrancando de Tuiza subiremos al Fariñentu en ruta ya muy conocida, para volver a Tuiza después. Siempre es una buena idea repetir este pico de vista excepcional. Allí nos veremos de nuevo en la eterna cuesta del Bocarón.
FRESINES
Suscribirse a:
Entradas (Atom)