miércoles, junio 27, 2012

LAS XANAS SUBE A LA CARASCA EN UNA SENSACIONAL JORNADA MONTAÑERA


23 de junio de 2012

Hoy lo teníamos todo a nuestro favor. Buen tiempo en lo meteorológico, un buen ambiente de grupo, una ruta montañera a más no poder. Además la mayor parte de la ruta era inédita para la mayoría. Mejor que mejor.

Salimos del guapo pueblo de Orlé. Por el conocido camino del río Orlé hacia el puente de La Pomerada. Saltamos tres veces de margen del río. Cruzamos el bosque de ribera que acompaña al río. Siempre creí que si existen diaños y nuberus, están viviendo en esta umbría. El río, poderoso en el estiaje, resuena en todo el valle. Su caída en innumerables cascadas, entre rocas revestidas de musgo de color intenso alegra el corazón. No se puede cruzar indiferente por esta vallada, cerrada entre la Xerra de Buceñao y la de Cárdenas.

Tardamos hora y media hasta el Chalet. Estamos en la majada de Conforcos. En diez minutos entramos en la foz de Melordaña. Topamos con la magia, con el esplendor escondido de la naturaleza en estado puro. Es un puro goce subir por esta tajadura entre dos roquedos. Unos por el sinuoso camino, otros directamente ascendiendo de roca en roca, vamos salvando el desnivel que es apreciable: 120 metros lineales. Incluso hay unas piedras empotradas a modo de escaleras que facilitan mucho el paso a través de la resbaladiza roca.

Vista hacia atrás: Estrechísima foz, desconocida para muchos. La gente espera en la majada Melordaña. Es una sucesión de suaves colinas rodeadas de altozanos. Está tapizada de verde. Unas pocas vacas casinas pacen en el paraíso. Las cabañas están construidas apilando rocas sin tallar y techadas con llábanas de piedra. La fuente mana con suavidad. Este es un buen sitio para echar el alto: aquí se acaba todo el bullicio de la civilización. Algo más primitivo renace en cada uno de nosotros, algo que tiene que ver con la felicidad.

Subimos majada arriba, hacia la foz de Valloseru (1441 m. tres horas y diez minutos). El camino está bien trazado y sube sinuoso entre sombras del bosque. Ya se divisa al fondo el collado Campigüeños. Hacia él nos dirigimos, pero antes de emprender la empinada cuesta giramos hacia el sureste para ascender a La Carasca. Una centenaria y solitaria faya, una roca negra que rezuma agua, una vaca de cuerna larguísima, una pequeña capilla con la imagen de La Santina. Todo queda grabado en nuestra memoria.

La cuesta de subida se hace larga. Pero al final todo llega y hacemos cumbre. Habría que ser un pintor o un poeta para poder contar las sensaciones vividas. El grupo recorrió muchos de los picos que nos rodean: el altivo Tiatordos, La Peña Santa, los altos de Peloño, el lejano Mampodre, toda la cordillera hasta el Torres, el cercanísimo pico de La Senda, los Tornos, el Vízcares, la Becerrera San Pedro...

Esta es una de las cimas de Asturias. El estar aquí arriba ya es un premio. Como diría el castizo: “Andar d’un llau pa otru pasándolo bien y dexando  ensin facer les llabores, ensin atender les obligaciones”. En eso estamos.

Bajamos hacia el valle de La Quemada. El camino no está demasiado claro. Pero los piornales no son una gran traba y nos dejan seguir. La bajada es suave hacia la collada del Xuacu. Hemos rodeado toda la cima que subimos y ahora nuestra derecha es la inmensa ladera de La Senda. Conectamos con el camino que baja de la collada Capiella.  En seguida topamos con el hormigón que ya será nuestro inseparable compañero hasta la carretera. La bajada se hace dura, las rodillas quejándose. La charla ayuda a acortar los kilómetros. Mil setenta y cinco metros continuos.

Vaya por fin la carretera de Tarna. Un kilómetro escaso y aparece el pueblo de La Foz. Una buena lavada en el Nalón nos deja como nuevos. Y luego una cervecina donde Agapito, chigre presidido por un jabalí con txapela. Tomamos buena nota de este bar no siempre está abierto, pero que resulta muy agradable. La ruta ha sido extraordinaria, el día de antología, las panorámicas no caben en un solo libro. Todo el mundo contento. Así que a celebrarlo en la cercana Casa Linares, donde somos de sobra conocidos.

El sábado que viene vamos al Torres subiendo desde la Raya y bajando al norte por los Arrudos para llegar a Caleao. Si el día está la mitad de bueno de la ruta de hoy ya nos daremos por muy satisfechos. Recordad los que habéis reservado el refugio  que se puede empezar a pagar la reserva y el autocar todo en una sola vez. En lo alto del Torres os espero.

FRESINES

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