23
de junio de 2012
Hoy
lo teníamos todo a nuestro favor. Buen tiempo en lo meteorológico, un buen
ambiente de grupo, una ruta montañera a más no poder. Además la mayor parte de
la ruta era inédita para la mayoría. Mejor que mejor.
Salimos
del guapo pueblo de Orlé. Por el conocido camino del río Orlé hacia el puente
de La Pomerada. Saltamos tres veces de margen del río. Cruzamos el bosque de
ribera que acompaña al río. Siempre creí que si existen diaños y nuberus, están
viviendo en esta umbría. El río, poderoso en el estiaje, resuena en todo el
valle. Su caída en innumerables cascadas, entre rocas revestidas de musgo de
color intenso alegra el corazón. No se puede cruzar indiferente por esta
vallada, cerrada entre la Xerra de Buceñao y la de Cárdenas.
Tardamos
hora y media hasta el Chalet. Estamos en la majada de Conforcos. En diez
minutos entramos en la foz de Melordaña. Topamos con la magia, con el esplendor
escondido de la naturaleza en estado puro. Es un puro goce subir por esta
tajadura entre dos roquedos. Unos por el sinuoso camino, otros directamente
ascendiendo de roca en roca, vamos salvando el desnivel que es apreciable: 120
metros lineales. Incluso hay unas piedras empotradas a modo de escaleras que
facilitan mucho el paso a través de la resbaladiza roca.
Vista
hacia atrás: Estrechísima foz, desconocida para muchos. La gente espera en la
majada Melordaña. Es una sucesión de suaves colinas rodeadas de altozanos. Está
tapizada de verde. Unas pocas vacas casinas pacen en el paraíso. Las cabañas
están construidas apilando rocas sin tallar y techadas con llábanas de piedra.
La fuente mana con suavidad. Este es un buen sitio para echar el alto: aquí se
acaba todo el bullicio de la civilización. Algo más primitivo renace en cada
uno de nosotros, algo que tiene que ver con la felicidad.
Subimos
majada arriba, hacia la foz de Valloseru (1441 m. tres horas y diez minutos).
El camino está bien trazado y sube sinuoso entre sombras del bosque. Ya se
divisa al fondo el collado Campigüeños. Hacia él nos dirigimos, pero antes de
emprender la empinada cuesta giramos hacia el sureste para ascender a La
Carasca. Una centenaria y solitaria faya, una roca negra que rezuma agua, una
vaca de cuerna larguísima, una pequeña capilla con la imagen de La Santina.
Todo queda grabado en nuestra memoria.
La
cuesta de subida se hace larga. Pero al final todo llega y hacemos cumbre.
Habría que ser un pintor o un poeta para poder contar las sensaciones vividas.
El grupo recorrió muchos de los picos que nos rodean: el altivo Tiatordos, La
Peña Santa, los altos de Peloño, el lejano Mampodre, toda la cordillera hasta
el Torres, el cercanísimo pico de La Senda, los Tornos, el Vízcares, la
Becerrera San Pedro...
Esta
es una de las cimas de Asturias. El estar aquí arriba ya es un premio. Como
diría el castizo: “Andar d’un llau pa otru pasándolo bien y dexando ensin facer les llabores, ensin atender les
obligaciones”. En eso estamos.
Bajamos
hacia el valle de La Quemada. El camino no está demasiado claro. Pero los
piornales no son una gran traba y nos dejan seguir. La bajada es suave hacia la
collada del Xuacu. Hemos rodeado toda la cima que subimos y ahora nuestra
derecha es la inmensa ladera de La Senda. Conectamos con el camino que baja de
la collada Capiella. En seguida topamos
con el hormigón que ya será nuestro inseparable compañero hasta la carretera.
La bajada se hace dura, las rodillas quejándose. La charla ayuda a acortar los
kilómetros. Mil setenta y cinco metros continuos.
Vaya
por fin la carretera de Tarna. Un kilómetro escaso y aparece el pueblo de La
Foz. Una buena lavada en el Nalón nos deja como nuevos. Y luego una cervecina
donde Agapito, chigre presidido por un jabalí con txapela. Tomamos buena nota de
este bar no siempre está abierto, pero que resulta muy agradable. La ruta ha
sido extraordinaria, el día de antología, las panorámicas no caben en un solo
libro. Todo el mundo contento. Así que a celebrarlo en la cercana Casa Linares,
donde somos de sobra conocidos.
El
sábado que viene vamos al Torres subiendo desde la Raya y bajando al norte por
los Arrudos para llegar a Caleao. Si el día está la mitad de bueno de la ruta
de hoy ya nos daremos por muy satisfechos. Recordad los que habéis reservado el
refugio que se puede empezar a pagar la
reserva y el autocar todo en una sola vez. En lo alto del Torres os espero.
FRESINES
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