Ante este inconveniente buscamos una alternativa próxima y nos acordamos de la ruta por las Foces del Burdio con ascenso al Pico Coronas, que ya intentamos dos veces y nos fue imposible realizarla completa por la nula visibilidad producida por la espesa niebla. Por eso el título de esta entrada. Van dos veces que intentamos la ruta del Gustuteru y dos veces que lo hicimos con la del Coronas y en ambos casos fueron imposibles.
Pero en esta ocasión creemos que la cosa va a salir bien. Aunque hay niebla a nuestra llegada a Inguanzo, las previsiones meteorológicas son halagüeñas y se prevé que el tiempo va a ser bueno. Como digo, salimos de Inguanzo con niebla, cruzando entre las casas y pasando cerca de la curiosa iglesia del pueblo, para seguir una buena pista de hormigón entre huertos y praderas de siega, con dirección sur. La pista rodea el montículo de Los Llanos del Pando por la izquierda en la dirección de la marcha, aunque hay la posibilidad de hacerlo también por la derecha, pasando junto al cementerio del pueblo. Es un poco más larga pero al final confluyen las dos en La Trapiella, donde una pista sale con dirección sur hacia las paredes calizas de la Sierra Dobros, que ya vemos completamente, ya que la niebla se disipó, dejándonos un precioso cielo azul lleno de sol.
Esta nueva pista va subiendo para dar una curva a la derecha y ya convirtiéndose en camino llano, dirigirse a una cabaña que tapa la maleza y unos metros antes de la portilla sale un sendero a la izquierda entre felechos, hoy de gran altura. Caminamos sin apenas ver donde ponemos los pies debido a la abundante maleza. El sendero va haciendo amplios zigzags que nos aúpan poco a poco con ligera orientación suroeste, buscando una entalladura que se aprecia junto a un mogote de caliza que se desprende del Cueto Llovedo.
El camino se estrecha y se pega a la pared rocosa para entrar en la foz. Atravesamos una playa herbosa que se desliza ladera abajo a nuestra derecha y entramos propiamente en la foz, por un estrecho sedo tallado en la piedra. A nuestra derecha, en lo profundo del estrecho valle, circula el Río Burdio, culpable de la existencia de esta foz. El primer tramo es cuesta arriba y no ofrece mayores dificultades. Eso sí, es imprescindible prestar la máxima atención pues el terreno está húmedo y los resbalones pueden ser peligrosos. Después de pasar un hombro, el camino comienza a descender y es aquí donde se encuentra la parte más problemática, siempre debido a la humedad y la piedra. Cerca de un recodo hay que bajar una piedra casi lisa que debido al agua y el posible barro que llevemos en nuestras botas, puede ser resbalosa. Pero tenemos la ayuda de la pared rocosa de nuestra izquierda a la que debemos arrimarnos y siempre como último recurso, nos queda la posibilidad de echar culo a tierra para pasar con mayor seguridad. El sendero sigue bajando un poco más para volver a tomar la inclinación contraria nuevamente ya por terreno menos comprometido y con el río mucho más cercano. El sedo se convierte en camino de ganado y va ascendiendo hacia el collado que vemos frente a nosotros, por encima de la Fuente de Hombre Muerto, nacimiento del Río Burdio.
Alcanzado el collado, por la derecha vemos una amplia canal en la que se encuentra la majada de Ternas con las cabañas alineadas en la falda del Pico Mozqueta, a orillas de una bonita vega en la que pasta el ganado vacuno y caballar. Por la izquierda y siempre en ascenso, seguimos un sendero del ganado que recordamos de la última vez que estuvimos aquí. El sendero recorre la zona sur del pico Coronas por el Recuesto la Espina camino del collado la Maneda donde confluye con el sendero que baja del Cuetón por la cercana majada de Dubriello a nuestra derecha. Enfrente tenemos un profundo valle que desciende vertiginoso hasta el Cares y la carretera de Arenas a Poncebos. Por la izquierda el sendero continúa dando vuelta al Coronas y pasando por la majada de Cananda, apostada en un hombro herboso que se desprende del Cueto Cananda.
Nosotros tomamos dirección norte pero hacia arriba a buscar la cercana cumbre del Pico Coronas, que alcanzamos en pocos minutos. Esta cumbre es un espléndido mirador de la zona norte del Cornión. Por el sur la inconfundible silueta del Llerosos nos sirve de guía para reconocer la zona del Cuetón, al que nuestro compañero Tino subió mientras nosotros lo hacíamos al Coronas. Por el este, el valle del Cares con el río y la carretera en lo más profundo y por encima los agudos picachos del Ariscu Sonllanu, Cabeza Llanedo, Peña Crimenda y Peña Redonda, dando paso al Monte Caouro. Más al sur se asoma tímidamente Peña Castil. Por el norte y de este a oeste vemos la Pica Peñamellera y la Sierra de Juan Robre; Arenas de Cabrales, El Cuera, Asiego, Puertas, Berodia, Pandiello y Ortiguero, amén de las sierras de Cuaña, Ordiales y Benzua.
Después de más de una hora de estancia en la cumbre contemplando el precioso paisaje y disfrutando de la bonanza del día, comenzamos el descenso por la cara norte del pico, por la Cuesta del Mediodía, a buscar el collado verde en el que se ubican las cabañas de Cananda. Allí seguimos hacia le oeste por el marcado camino que recorre la zona sur de la Sierra de Dobros, hasta una hoya que se forma cerca de la caliza, la Vega Sal de la Piedra y que rodeamos para entrar en ella por la izquierda. Allí se encuentra el Portillo Busnuevu por el que pasamos a la cara norte de Dobros y al imponente abismo que se abre sobre los campos de Inguanzo. Aquí un senderillo que toma dirección este nos introduce en un nuevo sedo en el que un cierre de red metálica nos separa del abismo que se forma con las caidas de la Sierra Dobros hacia el Valle el Texu. El camino armado que sirvió de acceso a la mina allí existente, se retuerce en cerradas curvas en un prodigioso y cómo descenso. Después de un sinfín de vueltas y revueltas nos introducimos nuevamente en los felechos para seguir sin casi verlo, un sendero que nos sitúa nuevamente en la pista por la que ascendimos por la mañana, justo al lado del cierre de la cabaña tapada por la maleza. De aquí nuevamente a la pista y a Inguanzo, donde pusimos fin a una interesante y cómoda ruta.
Para el próximo sábado día 5 de julio, tenemos ruta por Cangas de Narcea. Nos vamos a Leitariegos para caminar hasta Genestoso. La propuesta es:
Leitariegos (1.513 m) – Pico Picarín (1.803 m) – Laguna Viveiro (1.675 m) – Vaitserona (1.595 m) – Collado Recuélabre (1.667 m) – Chao Los Bueyes (1.925 m) – Collado Tres Lagunas (1.726 m) – Genestoso (1.150 m)
Ya sabéis, las llamadas para reservar plaza, antes del próximo jueves o podéis quedaros sin hacer la ruta. La hora de salida para esta ruta es a las 7 de la mañana de San Andrés.