martes, septiembre 24, 2013

LAS XANAS EN LA PEÑA ORNIZ: SOMIEDO EN PERSECTIVA



21 de septiembre de 2013

Día de San Mateo, fiestas de Oviedo. Se nota porque van con nosotros varias personas de otros grupos que hoy no tienen actividad. Nosotros salimos como siempre. Vamos a La Cueta. No hay bares abiertos por la carretera hasta cerca de San Emiliano. Nos apañamos, faltaba más.

La llegada a La Cueta se hace esperar. Llegando hasta cerca de la plaza torcemos antes de la iglesia para entrar por el valle del Sil que es una maravilla de colores y formas. En determinado momento, en las praderas de Cebolleo, hay que cruzar el río para girar hacia las Fuentes del Sil. Todo el tiempo en ascenso, moderado pero continuo. Hacemos otro pequeño giro para seguir la graciosa estela del río Intermitente, afluente del Sil y que como su nombre indica aparece y se sume varias veces. Subimos a los puertos de Cuetalbo. Dejamos a la derecha Los Años y La Crespa, bonitas montañas. Ya desviados de las Fuentes del Sil faldeamos para encarar la base de la Orniz con buenas garantías de éxito. Hasta aquí dos horas. En poco más de media estaremos arriba. Es una bonita subida aunque de piedra suelta.

Lo mejor está arriba. Decía Neruda que “quien quiera admirar un paisaje que suba a la montaña”. Eso hicimos y estamos rodeados de cumbres por doquier. Los cercanos Albos, el Lago del Valle, del que sólo se ve el muro de cierre, La Mortera, Solarco, Calabazosa, Morronegro, Penouta, Muxivenes, Urro, Peña Manteca… La lista es larguísima. Hasta me enseñan los que de esto saben a ver el Caldoveiro y los puertos de Maravio. Muy impresionante. Y el reluciente verdor de la laguna La Verde, bajo el Montihuero.

Después de firmar la tarjeta, varios montañeros deciden seguir a la Torre de Orniz y la Muria Brava. El grupo los ha ascendido recientemente. Los que han seguido no parecen muy organizados porque acaban por preguntar a voces dónde está uno que les falta.  Inaudito en un grupo que se precie. Al llegar a Torrestío piden disculpas por la pequeña inquietud creada. Y es que en todo momento el grupo, y más sus responsables, tiene que saber donde está cada uno, y más si no son socios habituales. Empecemos a pensar un poco en la responsabilidad civil y las posibles reclamaciones por accidentes.

Seguimos bajando hasta la laguna Congosto que es un sitio con encanto. Caminamos despacio pero sin parar, rumbo a la Foz de Congosto. Al entrar en el Valle de Valverde un numeroso grupo de montañeros salmantinos pregunta por una fuente cercana. Si hay una cerca de la foz. Pero no se si llevará agua. Nos despedimos de ellos hasta Torrestío. Nos preguntan si yendo a esa velocidad “queremos salir en el telediario”. El Valle de Valverde es largo,  lleva un rato acercarse a las primeras casas del pueblo. Antes de entrar en el mismo nos para una pareja amiga: Fanjul y Luisa que hicieron la semana pasada la Torre de Cerrado y hoy vienen de la Fiesta de la Trashumancia de Somiedo.

Nuevo encuentro en el bar del pueblo: Nuestro amigo Victor de Turón aparece con su grupo que vienen de la Solarco y la Calabazosa. Nos seguimos nuestros respectivos reportajes fotográficos y así todos aprendemos de todos. Comemos en la terraza del bar. Buena sobremesa con  los chupitos artesanos de la casa. Hora del regreso. Pararemos por el camino donde Aladino para refrescarnos un poco que este septiembre está resultando caluroso.

La última salida de este mes es a la Peña Mora en la que estuvimos a punto de coronar en un día invernal como pocos. Hoy volvemos saliendo desde La Uña para ir hacia los Campos de María y la Peña Mora bajando luego a Polvoredo donde pondremos fin a esta interesante excursión. Esta zona del Noreste de León nos gusta siempre mucho.
           
FRESINES   

jueves, septiembre 19, 2013

MUCHAS GRACIAS

En nombre de la familia ARRIBAS GUTIERREZ quiero daros las gracias por vuestras condolencias tras el fallecimiento de la madre.
Así mismo agradecen de corazón, el ramo de rosas recibido del GRUPO DE MONTAÑA "LAS XANAS".
Muchas gracias a tod@s.
ROSI y JOSE

miércoles, septiembre 18, 2013

EL GRUPO LAS XANAS EN EL RECUENCU. POR LA FOZ DE LOS ARGAYOS



14 de septiembre de 2013

Lo tenemos todo a favor: hace bueno pero no calor. De madrugada un leve orbayo refresca la atmósfera encapotada de nubes. En Arriondas sigue cayendo mansamente. Pero en el horizonte lejano se va descubriendo una mancha azul que se extiende. Vamos a tener buen tiempo, un buen día de montear, sin duda. El minibús nos posa en les Bedules. Ahorramos una buena hora de esfuerzo. Bien. Lo aprovecharemos para estar más tiempo en la cumbre.

Caminando no muy deprisa llegamos al Collado Caldes en hora y media. Recibimos la llamada de Peña comunicando el fallecimiento de su suegra. Estábamos esperando este final, pero no dejamos de lamentarlo. Les mandamos desde la altura un gran abrazo solidario.

La subida se hace a velocidad de vértigo. Los primeros en unos treinta y cinco minutos. La senda muy marcada va dando lazadas por la falda. Una cuesta bastante empinada. Luego en el estrechamiento entre rocas hay que agarrarse con las manos en un pequeño tubo. Luego por pequeñas terrazas escalonadas se llega a la cumbre. Nos juntamos veintitrés en ella. Lo que se llega a ver desde aquí es mucho más de lo que se puede contar. El lejano Mampodre, el Lago, Ls Abedular, Pileñes, el Porrón de Viaño, El Maciédome, El Tiatordos, La Llambria, el Pierzu, Canto Cabronero, todo el Cornión…

Allí abajo está Sobrefoz. La cortada en forma de “cuenca” es impresionante. Este pico es guapísimo. Recogemos una tarjeta del ENSIDESA Gijón de hace dos días. Un buen rato en la cumbre premia nuestro esfuerzo. La montaña tiene sus exigencias pero también sus grandes recompensas. Encuentro en un reportaje del invierno pasado a un grupo que ascendió por aquí encontrando a un jabalí enorme agotado en la nieve cuando intentaba huir. La foto es muy curiosa.

Descenso rápido y por más de un camino nos introducimos en la vaguada de la vega Enol. Como hoy decidimos que iba a ser un día sin discusiones pues no discutimos. Los que van por lo alto, los que seguimos el track y los desconfiados que bajan por el fondo del valle. Una sección decide saltar por la collada Carambones y buscarse la vida por el monte La Cuesta para bajar a la pista de Ventaniella. Todo sin discusión. Un hito para el grupo.

La Foz de los Argayos es cada vez más imponente. Las calizas paredes se van cerrando como dos enormes muelas en torno al modesto río Vallizón. Al lado del riachuelo hay un marcado camino que va descendiendo por el bosque atravesando la foz. Para los barranquistas el descenso por el río y la cascada es de primera. Se necesitan siete rápeles para bajar toda la ladera. Cruzamos el río. Este da un giro cerrado por el que discurre una parte de la cascada. El bosque reluce de verdor. Las piedras del río resbalan en el verdín. La sección zamorana que hoy va con nosotros alucina con el paisaje y con el paisanaje. Al pasar junto a una cabaña el senderín se convierte en pista de ganado. Para la mayoría esta bajada por el bosque era desconocida. Ha dejado muy buenas sensaciones. Preciosa. Pasada la segunda cabaña que están arreglando para vivienda la pista ya es apta para todo terreno.

Pasamos con permiso del joven toro que nos mira con indiferencia. Salimos a la pista. La manguera de gran sección que hace rato nos viene acompañando continúa hasta el depósito de agua de Sofrefoz. Está tocada en varios puntos y parece que van a hacer obra para enterrarla. Dos kilómetros de pista nos separan de la apañada aldea. En el recodo volvemos la vista al Recuencu o Bargoli que por esta cara enseña otra fachada distinta de la pirámide que veíamos desde Les Bedules.

A la entrada de Sobrefoz hay que elegir entre dos bares: El de Severa arriba y el de Benigna en la plaza. No hay duda: nos quedamos con lo benigno y además en cuesta abajo. Allí comemos a la sombra rodeados de cumbreras de ensueño. A los postres la tele nos sirve una sensacional subida ciclista al Angliru con triunfo extranjero. Así la sobremesa se prolonga un poco más de la cuenta. No pasa nada. “Día sin discusiones” es el lema. Cuando termina el reportaje nos vamos. Los del bar encantados. Pararemos por el camino donde nuestro mexicano para probar ese tequila del que todas hablan. Gana la sidra por goleada. Empieza a llover. Es el momento de irse para casa. Una buena y sencilla jornada montañera-.

El día de San Mateo el grupo sale a pesar de todo. Nada menos que la Peña Orniz que oteamos el día que ascendimos a la Muria Brava. Empezaremos de manera clásica en la Cueta para bajar por el conocido camino de Torrestío. Seguro que será una gran excursión.

FRESINES

lunes, septiembre 09, 2013

EN EL JARIO Y SIN VISTAS

6 de septiembre de 2013

Cambiamos de mes y cambiamos de tiempo. El viernes llovió intensamente. Preparamos paraguas y chubasqueros, algo que teníamos casi olvidado. Pero no nos asustamos. Madrurgamos y, a pesar del fino orballo que cae casi todo el camino nos dirigimos a Sajambre, parajes encantados de bosque profundo y colores vivos. El camino de los Beyos ponguetos muy conocido. Pero luego el acercamiento hasta el puerto de Panderruedas se hace bastante largo. Ya sabéis que allí la línea discontinua indica nada más “el eje de la carretera”. Por fin llegamos al puerto. Vacío de coches. Diez y cuarto empezamos. La ruta promete buenos paisajes.

El cielo totalmente encapotado. No llueve, que ya es una ventaja. Fresca la mañana. Se camina a ritmo para entrar en calor. En diez minutos se llega al extraño y romboidal mirador de Piedrashitas que está a cien metros de altura sobre el puerto. Bordeamos por la izquierda sin enterarnos el Camborisco, de precioso nombre y dando un giro a la izquierda de 90º enfilamos la suave cuesta del Collado Viejo que es la puerta de entrada a las majadas de Piedrahita. No apreciamos más que el camino a nuestros pies y lo que se adivina a unos 30 metros. Breve alto. Atacamos la ladera de la Cerra Centenal cuya silueta se insinúa entre neblinas.  El buen camino continúa casi en horizontal, siempre al Norte bajo el Guadañas, que apenas vemos.

Llegamos a la collada Blanca. Vamos muy bien de tiempo. Tendría que distinguirse el color blanco de la piedra entre las paredes de pudinga cuarcítica verdosa. Atravesando al otro lado y dejando a la derecha el chozo Dobres, empezamos a subir por la falda del Samaya y bordeando los Collaínos de Valdelafuente y las dos cumbres de Valdelafuente que teníamos intención de hacer, entramos en los derrumbes del Jario.

Subiendo por el costillar apenas se nota el esfuerzo. El último tramo está escalonado y facilita un paso cómodo. Estamos todos arriba. Un intento de resol para hacer la estancia agradable. Al cuarto de hora las nubes vuelven a cerrarse. Segunda subida a esta cumbre que tiene que ser uno de los balcones más maravillosos del Cornión, pero a los que no logramos ni atisbar. Sopla aire frío. Es el momento de bajar.

Siguiendo en dirección oeste se va descendiendo para girar luego al norte y entrar el bosque de hayas. El bosque es una maravilla. Ya por ver esto merece la pena llegar hasta aquí. El bosque pone a prueba  nuestra sensibilidad porque la  maravillosa y serena belleza de estos bosques impacta. En poco tiempo embocamos la pista que baja a la vega Abaño. Cualquiera de los dos ramales que se abren a la altura de la cabaña Llareya te lleva sin problemas hacia la majada. Seguimos paralelos al río Truégano que pasa junto al refugio. Atajamos para no dar la vuelta completa y pasado el puente con el camino que viene de Dobres, entramos a la plácida extensión de terreno, ya pacida. El refugio muy bien como siempre. El guarda está ocupado pues tiene gente a comer. A pesar de todo nos atiende un momento con las cervezucas que va a buscar al río. Un grupo de montaña tiene que hacer algo de gasto para ayudar a mantener los refugios abiertos.

Luego bajamos rápidos a Soto de Sajambre, primero por la pista y luego atravesando el bosque. Tardamos una hora en llega al pueblo. Trece kilómetros escasos. Fue un paseo casi de manos en bolso. Tenemos que buscar el bus en el extremo del pueblo en el nuevo aparcamiento. Qué largo es este pueblo. Salvamos de la lluvia. Amago más de una vez pero no llegamos ni a sacar el paraguas. Ha sido un buen día, pena de vistas. Bajamos al bar del pueblo a comer. Es gente amabilísima. A los postres Dioni comparte unas moscovitas para que la gordura se reparta y no caiga en una sola. Y naturalmente Hugo lleva unas marañuelas de vicio. A su madre la proponemos como socia de honor y cualquier día de estos le damos el título.

Queda mucha vuelta. Así que para hacerlo más llevadero paramos en una sidrería que resulta estar disfrazada de “mexicana”. Los tequilas finales hacen estragos en la tropa. Lo siguiente es buen humor durante toda la vuelta. Un jabalí se cruza por delante del coche que nos precede. Es un bicho enorme y negrísimo. Viene huyendo de los cazadores que lo acechan. Este salvó. Lo dicho se saben la temporada de caza. Cada vez nacen mejor enseñados.

La semana que viene y dando mejor tiempo, tenemos el Recuencu, que hace tiempo que no hacemos. Volver a Ponga siempre es un placer y una garantía de excursión emocionante. El Recuencu, si tenemos suerte con el tiempo, es un pico perguapu. Peña y Rosi están en Valladolid pendientes de la enfermedad de la madre de Rosi que es grave. Les acompañamos en estos momentos difíciles.

Así que esta semana llamadme a mí al 692 510 114 o al correo de fresines@telecable.es. Por otro lado nos comunica María José que José Manuel está recuperando y bastante mejor. El martes empieza con las pruebas de esfuerzo. Una noticia buena.

FRESINES

martes, septiembre 03, 2013

SOBRESALIENTE PARA LAS XANAS EN LA ASCENSIÓN AL CURAVACAS



31 de agosto de 2013

Terminamos de una manera gloriosa este completísimo mes montañero de agosto. Hicimos la subida a La Muria Brava en Somiedo. Luego al Cotalba y a la Canal Vaquera, completamos la ruta de Hierbas Altas en Caín. Estuvimos en el Central haciendo las ascensiones programadas al Pico San Carlos, a la Torre de la Collada Ancha y a todo el macizo de las Peñas Cifuentes. Y para cumplir nuestro calendario  fuimos este fin de semana a la Montaña Palentina, en Fuentes Carrionas.

Está muy lejos. Nos tocó madrugar. Afortunadamente, sin tráfico a tan tempranas horas, el autobús volaba. En hora y cuarto en lo alto de Tarna. La parada la hicimos en el hostal de Velilla. Allí nos hicimos con buen pan de Castilla. El viaje nos duró todavía tres cuartos de hora más. A la altura de la localidad de Triollo nos espera Pablo que nos hace unas misteriosas señales de que sigamos a Vidrieros. Misteriosas porque cada uno las interpreta como le viene en gana y organizamos una agitada discusión sobre si haber parado o no y sobre donde aparcar el minibús.

Lo que importa es la montaña y hacia ella vamos. El Curavacas, inmensa mole verdinegra reluce en el primer sol de la mañana mostrando la dureza de lo que nos espera. Son las diez menos diez. Luce el sol, pero no hace un calor excesivo. Subimos la pedriza a ritmo la cuesta pendiente y polvorienta. Hay otra posible subida por la llamada Canal Sur entre la cumbre principal y la cima oeste (2493 m). Es una subida del III/ de unos 500m y 55º de inclinación. Preferimos subir por el camino tradicional marcado por los hitos. Pasada una hora hacemos un primer descanso, cuando empieza la falda propiamente dicha. Revuelta va y viene, vamos ascendiendo poco a poco en esta inclinada cuesta.

Otra hora más y llegamos a la altura del collado que separa las agujas de la cima oriental de la central. Es un sitio muy bello en su desnudez. Entramos por el Callejo Grande calificado como II/ 400 m, de tubo y 45º de inclinación. Asequible porque hay un desfile de montañeros yendo a la cumbre. A partir de aquí cada uno a su ritmo, en varias cordadas según las fuerzas de cada cual. La subida es mucho más entretenida pues nos enfrentamos a la roca, conglomerados grises cimentados de piedra negra. Hay que agarrarse en varias ocasiones por la canal en semisombra. Ráfagas frescas alivian el calor. Entramos en el tubo que tiene buena subida pegándose a la pared.

Superado este gran desnivel entramos a la cara norte de la peña y en cosa de diez minutos hacemos cumbre. Los primeros tardaron menos de tres horas. Los demás unos veinte minutos más. Está la tevergana Rosa en la cumbre. Su subida ha sido un poco más larga, de cinco horas. El mirador es de impresión. Los tres macizos de los Picos de Europa, incluido el teleférico. Pero mucho más cerca la montaña leonesa con el Yordas, empequeñecido por el Espigüete, el Murcia, el Cuartas, el Tres Provincias y Peña Prieta. A nuestros pies la inmensa caída al Pozón del Curavacas, en un semicirco cerrado por el Tío Celestino y el Ves. Hay un grupo de espeleólogos madrileños y holandeses explorando la recién descubierta sima del Ves, en el llamado “Pozo de los Mierdas” (con perdón, claro)

Hacia el este, y asesorados por los expertos Rosa y Toni, grandes conocedores de la montaña palentina, tenemos larga crestería de Peña Sagra que tapa Reinosa, seguida de la sierra del Cobre, con el Pico Tres Mares, donde nace el gran Pisuerga. También se ve el Valdecebollas cercano a Brañosera. Muy al sureste está la meseta de Las Tuerces, digna de una visita. Y todos los pantanos: el de Aguilar, el de Compuerto y el de Camporredondo de Alba. El río Carrión nace tímido entre neveros en el cercano circo de Fuentes Carrionas. Pero cuando ha dado la vuelta por todo el valle de Pineda le tenemos al Sur, ya convertido en un señor río que riega las vegas de Vidrieros. Dicen que desde esta atalaya se ve el mar con nitidez, yo no lo pude ver, quizá porque estaba extasiado con todas las panorámicas que tenía delante.
Dato para la polémica. Sostiene Taboada que una de las ultimas cimas del central es el Urriello y que el evidente desconchado que se ve en la torre es el anfiteatro. Entramos en la discusión pero nadie tiene muy claro desde esta gran distancia el acúmulo de cimas que sobresalen pegadas unas a otras. Una hora en la cima. Hace rato llegó Isa que le ha echado arrestos para subir sola. Bien por ella. Vamos a descender. Más o menos en grupo hasta la pedrera. Miguel explora conmigo el paso por el macizo oriental para bajar a Vidrieros por la cumbre del pico Hospital y luego la falda del Coruño que está encima del pueblo. Pero pasamos una primera vallina inclinada, a una segunda aún más, con una hierba que además de resbalar, corta la mano. Luego ya renunciamos pues hay que bajar mucho para poder bordear esta agrupación de agujas verdinegras. El color verde se debe a un líquen que nace en la misma piedra negra, alimentado por la permanente humedad de los neveros.

Cuentan en el pueblo que hace tres años se mataron en el Corredor Oblicuo dos montañeros vascos, al pisar lo que se llama una capa de viento, nieve acumulada que no está agarrada todavía al sustrato de roca. Y luego en verano se encontraron con un compañero que fue a buscar algo de material de lo que podían haber dejado los dos chavales. Encontró en el corredor un solitario crampón.

La bajada por la pedrera es un vuelo sin motor, saltando de tacón sobre la piedra suelta, con pequeñas nubes de polvo a nuestro alrededor. Algunos bajan en hora y media. Llegamos a Vidrieros sobre las cuatro. Nos dividimos en dos bares por cuestión de contentar a todo el mundo, a pesar de que el bar que había apalabrado Pablo era el del fondo, el mesón Vidrieros. El bar Lago es muy peculiar pues ofrece un chupito gratis al que le resuelva la adivinanza matemática de la semana. Y todo esto en un pueblo de 58 habitantes en verano.

Instalados en la terraza tenemos una comida de lo más agradable. Recibimos una llamada de Gelu que se corta. Hoy ataca los Cuetos Albos. El “comedor de rosquillas” sube del bar de la plaza por si quedan pastas que echarse a la boca. Celebramos el cumple de Amador. “Que cumplas muchos más, compañero montaraz”. Nos vamos. Cerramos el mes de agosto. La ascensión ha sido de las que dejan huella en la memoria. El día acompañó. El único inconveniente el viaje de vuelta.

Se impone una parada para descansar un poco y estirar las piernas. En Abantos, al calor de las sidras que van cayendo, ya metidos en la noche, recuperamos los cantiquitos y el buen humor colectivo que parece que habíamos perdido. Manolo, nos falta un tenor de tu talla. Luego, ya cogido el ritmo, en el autocar sigue la juerga que tal parece que esta gente no ha subido y vuelto a bajar los 1200 metros de desnivel. Hasta se canta lo del “viejo bar, de húmedas paredes…”. Bien  por Jorge, gritan por el fondo.

Estrenamos el calendario de septiembre: El Jario, el Recuencu, La Orniz, y la Mora. En agosto calculo que sumando todos los fines de semana hemos superado un desnivel superior a los 5.251 metros. Ya estamos cerca de superar el Aconcagua. El próximo día 7, víspera de Covadonga, volvemos al Pico Jario subiendo desde Panderrueda para volver a la civilización por el refugio de Vega Abaño y bajar por el bosque a Soto de Sajambre. Ya la hicimos en su día en medio de una incesante tormenta y no somos conscientes de que había en aquel pico. En esta ocasión tenemos la oportunidad de disfrutarlo con más calma.

Cuando estoy terminando estas líneas me llama Clemente. Me cuenta que José Manuel González que estuvo con nosotros en el Curavacas ha sufrido un infarto cuando estaba en el trabajo. Le deseamos todos que salga pronto de esta situación.

FRESINES