jueves, enero 28, 2010

EL PIENZU POR LA BIESCONA Y DESCENSO POR EL BOSQUE DE TEJOS

La sierra del Sueve es un enclave maravilloso para la realización de rutas montañeras, especialmente en esas épocas en las que la Cordillera está cubierta de nieve y a Picos solo nos queda mirarlos desde lejos. Y que mejor mirador que la sierra del Sueve y en particular su máxima altitud, el Pienzu.

Con esas premisas y con la intención de conocer el bosque de La Biescona, el hayedo europeo más cercano al mar, preparamos esta ruta con el aliciente extra de descender por la cara norte, atravesando la mayor mancha forestal de tejos también de Europa.

Así las cosas, el autocar nos deja en lo que fue el bar Casa Julia en la carretera que sube al Fitu desde Gobiendes y a unos 4 kilómetros de este lugar, donde se está reformando y arreglando lo que en su día fue el bar. Un ancho camino se dirige a una cercana cuadra en cuyas inmediaciones comenzamos a pisar el barro que ya no nos abandonaría en toda la ruta hasta retornar a Gobiendes.

Atravesamos un cierre de varales y continuamos por el embarrado camino dejando al poco otro que sigue de frente, continuando por el que sale a la derecha entre zarzas y cotoyas y que poco a poco va ganando altura al tiempo que se adentra en el bosque. Debemos cruzar un arroyo que nos acompaña durante un tramo del camino

Antes de penetrar en lo más umbrío de La Biescona, pasamos entre las ruinas de lo que fue la Mina de La Toya y podemos ver la bocamina a la izquierda del camino. Nuestro sendero continúa y se adentra en la espesura del bosque. Estamos en invierno y los árboles aparecen pelados de hojas y con los troncos cubiertos de musgo que pone la nota de color junto con las hojas secas del suelo.

La luz penetra mal entre las ramas y la humedad es muy alta. No obstante el arroyo que nos acompañaba se sume en las cercanías de la mina y el camino toma su cauce en muchos tramos. Caminamos en un continuo sube y baja entre los árboles y pisando el resbaladizo barro. Cruzamos el cauce seco del arroyo y por el margen izquierdo, nuestra derecha, vamos ascendiendo por la ladera que baja del Babú siguiendo paralelos al río.

La niebla nos acompaña poniendo tintes de misterio y dando le al bosque la apariencia típica de las leyendas de trasgos y xanas. Pero a pesar de todo, no tiene pérdida. El sendero está bien marcado y comenzamos a ver algunos jitos. Vamos poco a poco viendo algo más de luz y nos aproximamos al final de la vallada boscosa. Los árboles se van diseminando y dan paso a las praderas. Pero no obstante aún podemos contemplar un magnífico ejemplar de haya, La Fayona. Se encuentra la derecha del camino muy cerca del cruce con el sendero que proviene del Fitu y a la altura de lo que fue la majada de Presueches, hoy un prado y una cabaña.

Salimos a la majada de Bustacu y damos vista por primera vez al Pienzu, identificable por su enorme cruz. Al mismo tiempo podemos observar las estupendas vistas que desde este punto ya tenemos de la Cordillera y de Picos, con la mole del Cornión completamente nevado.

Seguimos por las verdes camperas de Bustaco hasta su única cabaña en estado ruinoso y allí nos detenemos unos minutos para descansar y recrear la vista con el paisaje que las nubes nos permiten ver. Un mar de nubes cubre toda Asturias y solamente las más altas cumbres sobresalen de él. Las mismas que amenazan con cubrirnos a nosotros, acercándose por el mismo camino por el que nosotros llegamos.

El movimiento de la niebla y el aire frío que corre, nos hacen continuar el camino ascendiendo al norte por las camperas de Bustaco para encontrarnos con la pista que sube al Collado Beluenzu que vemos al oeste. Superada la cuesta y las camperas anteriores al collado, llegamos a la majada de Mergullines en la que hay un abrevadero sin agua y una pequeña cabaña. Desde aquí no resta más que subir los últimos doscientos metros que nos separan del pico.

Algunos senderillos que aparecen y desaparecen, nos ayudan en la ascensión. No es muy complicada, todo es subir con dirección norte, dejando a nuestras espaldas el Collado Beluenzu. De vez en cuando un descanso no está de más y nos sirve para poder contemplar cada vez mayor cantidad de cumbres. Ya vemos todo el Cornión y los Urrieles. Es todo una gran masa de nieve con las nubes a sus pies. Se distinguen Peña Santa, Cantu Cabroneru y Beza, así como el Valdepino. Más a la derecha el Pozalón y el Niajo son una misma cumbre; Tiatordos es una inmensa mole blanca y a su lado el Campigüeños y la Llambria y ya más al oeste, el Vizcares. Si aún miramos mas al oeste, detrás del cercano Mirueñu podemos ver las Ubiñas y el Aramo.

Entre mirada y mirada alcanzamos la cumbre del Pienzu y su gran cruz y el vértice geodésico. Allí están ya hace algún tiempo, nuestros compañeros que subieron desde el Situ. Las nubes que nos cubrieron durante toda la mañana, comienzan a abrirse y unos cálidos rayos de sol vienen en ayuda de nuestros ateridos cuerpos. El mar de nubes lo cubre todo y la costa está desaparecida por su causa.

El lado por el que debemos descender está completamente cubierto de nubes y ya sabemos que la niebla nos va a acompañar el resto de la ruta. Cubrimos la tarjeta y nos hacen unas cuantas fotos antes de emprender el descenso al que en parte somos reacios gracias a la compañía del sol. Pero todo llega a su fin y tras una larga estancia en la cumbre, decidimos adentrarnos en la espesa niebla.

Abandonamos la cumbre por el oeste descendiendo hacia unos árboles que veíamos desde la cumbre. Aquí nos tragó la niebla y comenzaron los conflictos. Ya solo nos queda el GPS para continuar el descenso y así lo hacemos. Poco a poco vamos adentrándonos en le bosque que al principio es de acebos y espinos acompañados de brezos. Pero pronto empezamos a encontrarnos con los tejos. Ellos y los acebos son los únicos árboles con hojas y eso nos ayuda a distinguirlos aún entre la niebla.

Es precisamente la niebla quien le imprime un carácter especial al bosque. Parece que en cualquier momento nos podemos encontrar con los trasgos y las xanas y hasta el cúelebre. Descendemos por intuición y aprovechando los mejores pasos. No hay un camino totalmente definido y si múltiples senderos del ganado. Pero el GPS nos da la dirección y el resto lo pone la experiencia.

Entre tejos y acebos llegamos a la fuente de la Texuca y eso nos demuestra que a pesar de la niebla no estábamos muy descaminados. Desde aquí, en vista de que precisamente lo que menos teníamos eran vistas y la niebla parecía no acabarse nunca, decidimos ir en busca del Pico Sol de Miguel todo lo de frente que nos permitiese el terreno. Y así lo hicimos. Caminamos con dirección noroeste un buen rato descendiendo por los mejores pasos y dejando a la derecha la sombra del Cordobana. Cuando comenzaba a despejarse el bosque nos encontramos con un buen camino que seguimos durante un buen trecho hasta que este desapareció entre la maleza. Pero ya estábamos casi fuera del bosque y alguien que ya había pasado por allí, recordó que poco más abajo había un camino que nos llevaría al Sol de Miguel. Buscamos dicho camino y lo encontramos.

Enseguida apareció ante nuestros ojos la inconfundible figura del Pico Sol de Miguel emergiendo de entre la niebla. Ya el resto era seguir la pista durante cerca de una hora. La ancha pista que baja por la ladera este del Sol de Miguel, atraviesa poco más abajo un cierre metálico para continuar el descenso por un terreno muy embarrado y pasando junto a lo que fue casa de Robazu y adentrándonos a continuación en un bosque de ocalitos tras el cual, tenemos que hacer un tramo cuesta arriba que no agrada a nadie. No es mucho, pero después de una ruta como la que estamos a punto de finalizar, se nota. Alcanzamos las primeras casas de Gobiendes y enseguida el autocar que nos está esperando.

Nos deshacemos como podemos del barro de las botas, aprovechando las fuentes del pueblo y con una mirada le decimos adiós o hasta pronto a la Sierra del Sueve.

El sábado día 30 nos vamos a tierras belmontina para ascender entre otros el Pico Caunedo. La ruta que tenemos preparada es:

Carretera de Belmonte (2 kilómetros antes) (184 m) – Estilleiro (400 m) – Los Collados (878 m) – Pico Caunedo (1.087 m) – Los Collados (878 m) – Pico la Rozada (1.034 m) – Pico Castillo (961 m) – Collado del Muro (735 m) – Dornón (810 m) – Cezana (620 m) – Belmonte (200 m)

Quedan muy pocas plazas para esta ruta. Así que si estás interesad@ en hacerla, no te demores o te quedarás sin plaza. Espero vuestras llamadas.

jueves, enero 21, 2010

PICO GRANDES, O LA DISCULPA PARA VISITAR CASA MENENDEZ

Se trata de una de esas rutas de invierno que de lo bueno que tienen es que no llueva y alguna que otra buena vista de la Cordillera o una bonita majada. Como altitud, 1135 metros, no tiene mucha consistencia y los accesos con una mayoría de pistas, solo se ven salpicados de zonas embarradas que nos obligan a poner los cinco sentidos para evitar mancharnos demasiado.

Vistas así las cosas, sabíamos que el aliciente estaba al final en la comida que habíamos encargado en Casa Menéndez, nuestro segundo hogar por lo bien que nos tratan.


Iniciamos la ruta en la carretera que sube a El Pueblo, una localidad a un par de kilómetros antes de llegar a Piñeres viniendo de Moreda. La estrecha carretera sube endiablada y atraviesa El Pueblo saliendo con dirección a otros dos puntos, Bello y Arteos, lugar en el que abandonamos la carretera (¿) para coger un camino muy embarrado al principio y más seco a tramos.


A todo esto, comenzábamos a tener unas buenas vistas de la Cordillera completamente blanca y abajo, casi en vertical, la carretera de Ujo a San Isidro y los pueblos que habíamos pasado. Tengo que decir que hay muchos caminos y pistas por toda la zona, lo que dificulta en parte el tránsito, pero casi todos se comunican de una u otra forma. Nosotros, para no variar, en un momento determinado dejamos en no se donde el camino y comenzamos a atravesar prados, para evitar el barro y a ascender casi de frente, que en realidad es lo que hay que hacer: subir a lo alto del cordal que tenemos sobre nuestras cabezas, para alcanzar el Collado Espines.


El Collado Espines es una amplia campera entre dos pequeñas cumbres, el Cueto Orgoso y el Pico Gumial, este último en nuestra cartera de cumbres del día. Así que lo mejor es ir al collado propiamente dicho y al dar vista al valle de Turón, ascender por la cuerda al Pico Gumial.


Como no, nosotros lo hicimos sin subir completamente al collado y antes seguimos una pista entre las murias de los prados, en tramos embarrada, otros anegada de agua y los menos secos, para ir rodeando al Gumial por su cara norte y al pasar al otro lado, este, ascender campo a través hasta hoyar su cumbre. En realidad creo que solo Carrete y yo lo hicimos, pues al resto del grupo los vimos caminar hacia el Culladiella directamente.


El Gumial es un grupo de rocas cubiertas de hierba y maleza, con unas muy buenas vistas del Aramo, por el oeste; al sur la Cordillera, mientras por el este aparecen las blancas cumbres de la zona de San Isidro con el Torres en primera línea. Mas al norte vemos Peña Mayor y a nuestros pies, al norte, el valle de Turón con Rubíes como población de mayor entidad de la zona.


Al estar solos, fue poco el tiempo que permanecimos en la cumbre. Unas fotos y a seguir para descender-ascender al collado Cruces, desde donde subimos al Pico Culladiella, también conocido como Navaliego, donde ya nos esperaba el grueso del grupo, rodeando el vértice geodésico que lo corona.


Las vistas casi las mismas, con la excepción de que desde aquí podemos ver nuestra última cumbre, el Pico grandes, que estaba tapada por el Culladiella. También disfrutamos de unas estupendas vistas de Peña Mea a muy poca distancia nuestra, relativamente. Tras las fotos de rigor y la firma de la tarjeta, se formaron dos grupos: uno, ante la presencia de la lluvia, que pronto pararía, optó por descender sin subir al Pico Grandes, mientras que el segundo grupo los acompañaba hasta la Collada Cabeu siguiendo después a la cercana cumbre del Pico Grandes.


Más de lo mismo. Las mismas vistas y poco más. Con esto, solo cubrir la tarjeta y hacer las fotos para seguir camino. Y lo hicimos descendiendo directamente a las ruinas de la majada de Grandes, con todas sus cabañas derruidas, sin tejado. Los prados estaban cuidados y las murias en pie, lo que habla de su utilización para alimento del ganado.


Un sinfín de pistas y caminos nos obliga a tirar del GPS para poder dar con el verdadero. Nuestros compañeros que no subieron al Grandes, nos llaman pidiendo aclaración. Los vemos desde un collado y les decimos que van mal, pero finalmente deciden hacer su ruta particular y descienden por el valle contiguo a la izquierda del que nosotros seguimos.


Por caminos a veces, pistas en otras y campo a través en algunas, vamos descendiendo a buen ritmo guiados en la velocidad por las dos cabras locas que nos preceden. Esa fue la causa de que en vez de bajar por el pueblo de Longalendo que ya veíamos, lo hiciésemos por otro lado hasta llegar a Murias y por carretera a Villar, donde una vecina nos dijo que podíamos bajar por un camino sin falta de ir por la carretera. Así lo hicimos y nos ahorraos unas cuantas curvas de carretera y sin pasar por El Escobio, llegamos a la carretera de San Isidro, muy cerca de la Estación de Piñeres, donde nos esperaba el autocar.


Pero lo bueno del día estaba por suceder. Después de esperar por el resto del grupo que se retrasaron una media hora, entramos al comedor y allí nos dieron una muy rica sopa de marisco, unes fabes con pulpo, escalopines al cabrales con patatas y carne guisada. De postre tarta de queso, riquísima y flan casero. Todo ello bañado con vino y los consabidos cafés y chupitos a tutiplé. ¡¡¡Y todo ello por tan solo por 12 euros!!! ¿Es o no es nuestra segunda casa? Y además nos dieron una camiseta a cada uno. ¿Quién da más?


Ya sin comida pantagruélica, para el próximo sábado día 23 tenemos una muy interesante ruta por el Sueve. Esperemos que el tiempo acompañe, pues queremos subir por la Biescona al Pienzu y bajar a Gobiendes por la tejeda del Sueve, posiblemente una de las últimas veces que se puede hacer este recorrido, ya que la pretensión de los ecologistas es preservarla prohibiendo el paso(¿). La ruta propuesta es:


Casa Julia (cerca de Pie de Potro) (150 m) – Piedrallana (200 m) - Mina de la Toya (250 m) – Bosque de La Biescona – Presueches (605 m) – Bustaco (680 m) – Mergullenes (930 m) – Pico Pienzu (1.161 m) – La Texuca (800 m) – Collado Cordobana (745 m) – Llanu la Cuesta (681 m) – Cueto Sol de miguel (417 m) – El Bazar (335 m) – Robazo (140 m) – Gobiendes (79 m)


Una preciosa ruta en la que podemos tener unas estupendas vistas de Picos completamente nevados. Creo que son suficientes los alicientes de esta ruta para que no te la pierdas, no como otras, Espero vuestras llamadas. Ya quedan pocas plazas.

jueves, enero 14, 2010

LUCHANDO CONTRA EL TEMPORAL DE NIEVE

Lo más lógico y fácil, hubiese sido suspender la ruta de este sábado día 9, en vista de las amenazas climatológicas que toda la prensa especializada o no, nos lanzaban. Pero entonces no seríamos consecuentes con nuestra trayectoria y dejaríamos de ser LAS XANAS y eso nuestros incondicionales no lo llegarían a asimilar.


Por eso, lo que si hicimos, es ser conscientes de que la ruta que teníamos fijada para ese día no la podríamos hacer, no por nosotros, por el autocar, que no podría llegar a terrenos de Belmonte y eso si que nos obligaría a suspender. Así las cosas, decidimos hacer algunos cambios en el calendario y la ruta que estaba prevista para el día 30, con salida en Pendueles y final en Celorio, la cambiamos para este nefasto día y el día 30 haremos la de Belmonte.


Con el cambio: montaña por costa, los problemas estaban reducidos. Digo reducidos, que no desaparecidos. A la hora de salir, en Trubia comenzó a nevar como no lo había hecho en todo el día anterior. Las cosas parece que se complicaban. Me pongo al habla telefónica con Lito y me dice que en Oviedo nieva con intensidad y en el suelo ya hay una buena capa del blanco manto.


Salimos de Trubia con rumbo a Oviedo y aunque había algo de nieve en las cunetas y en los campos contiguos, la carretera estaba transitable. A medida que nos acercábamos a Oviedo la nieve en la carretera aumentaba sobre todo en la zona de La Gruta y en la calle Fuertes Acevedo. De todos modos el conductor no veía mayores problemas y comenzamos a recoger a los valientes que habían permanecido incólumes y esperaban en las distintas paradas. Todos menos uno. Eso dice mucho de los “incondicionales” de LAS XANAS. Hasta gente venida de Avilés, Llanera y Lugones.


Ya todos en el autocar, emprendimos rumbo a Llanes asombrándonos de la gran cantidad de nieve caída, a medida que el día comenzaba a despertar y la luz nos permitía ver la realidad. Prados, tejados, árboles y todo lo que estaba a la intemperie, se encontraba cubierto de nieve. Todo blanco y de una hermosura especial. Javier no paraba de hacer fotos a través de la ventanilla.


Cuando ya más tranquilos estábamos, pasado Villaviciosa, vemos una caravana de coches parada en la autovía. Al no observar ninguna anomalía y siguiendo a dos coches que continuaban camino, seguimos por el carril de la izquierda, vacío y pasamos la caravana. Así fue como nos dimos cuenta que la parada de un camión medio atravesado, hizo parar al resto pero sobre una zona con placas de hielo, lo que hizo que al querer reanudar la marcha, los vehículos comenzaron a patinar sin poder seguir.


Entretanto en el carril de vuelta se sucedían los camiones atravesados. Hasta había un camión completamente perpendicular a la marcha y con la cabina contra el talud de la carretera. Eso fue lo que al día siguiente titularon los periódicos como “el corte de la autovía del Cantábrico a su paso por Colunga”. Pero nosotros pasamos y ya no nos encontramos más inconvenientes.


Ya en Pendueles, comenzamos a caminar por sus calles buscando el indicador de dirección del GR AS-19, con inicio en Bustio, tramo que ya realizamos el año pasado. Esta parte del sendero es la que mejor señalizada se encuentra. Todos los cruces están indicados y en buen estado. Así que no tuvimos ningún problema para encontrar el camino.


La ruta se dirige a la Playa de Vidiago atravesando las instalaciones de un camping. Al llegar a la playa, optamos por seguir la carretera a la derecha subiendo por un sendero habilitado por el camping, hasta una plaza en la que se encuentra el centro neurálgico del camping y desde donde tenemos unas muy buenas vistas de la playa de Vidiago a la izquierda y otro pequeño arenal a la derecha.


Retomamos el camino y seguimos entre prados y con la vista puesta en el Cuera y Peña Llabres, completamente cubiertos de nieve. Pasamos junto al cementerio de Vidiago, único contacto con esta población, para a continuación acercarnos a los Bufones de Arenillas, cuando comienza a granizar fuertemente, hasta el punto de que las rocas de la zona y el camino, quedan completamente cubiertos. A pesar del mal tiempo, esperamos impasibles para ver y oír el bufón bufar.


Continuando la marcha, llegamos a las inmediaciones del Río Purón en su desembocadura, cruzándolo por un bonito puente construido expresamente para la senda. Desde aquí al pueblo de Andrín no hay mucho espacio y pronto nos encontramos en las calles de la población. Dejando a la derecha la carretera que se dirige a la playa, seguimos las indicaciones y alcanzamos la carretera que va a Cue, en la que habilitaron una zona para el sendero. Así llegamos al mirador de la Boriza, cuyo “púlpito” se encuentra un poco más a la derecha y nos ofrece unas estupendas vistas de todo el camino recorrido, de las playas de Andrín y de Ballota y su castro y un poco más a la izquierda, Llanes.


De vuelta a la carretera, la senda sigue a orillas del antiguo aeródromo hoy convertido en campo de golf, desde el que se obtiene una estupenda vista de toda esta parte de la costa. El día está raro y las luces que las tormentas que se acercan nos van dejando sobre el mar, son espectaculares. Los tonos verdes, negruzcos y azul cielo se entremezclan bajo una capa de negras nubes que no barruntan nada bueno.


Cansados de caminar y del mal tiempo y ante la proximidad de Llanes donde vamos a poner punto final a la ruta, decidimos dejar la pista para descender por la ladera al cercano pueblo de Cue y continuar por la carretera hasta la Playa de Toró, donde nos espera el autocar.


Pero no acabaron aquí nuestras peripecias del día. En Oviedo continuó nevando prácticamente todo el día y eso nos estaba esperando al regreso. Tras pasar el túnel de Sariego, volvimos a la cruda realidad con la nieve rodeándonos por todas partes. Desde este punto hasta Oviedo, la nieve lo cubría todo y en Oviedo… el caos y la desolación. Las calles completamente cubiertas de nieve. Coches parados por diversos sitios, calles cortadas, deslizamientos… Más de una hora para atravesar Oviedo, teniendo que dejar a los viajeros en lugares distintos a los de su parada habitual por la imposibilidad de acercarse a algunos sitios.


Ya en la carretera de Trubia, las cosas mejoran y dejamos atrás el jaleo producido por la nieve en Oviedo. Finalizamos así la odisea de salir de monte en un día no hábil para ello, al menos según las gentes de la tele y de la prensa de papel, no según los del Las Xanas.


Para el próximo sábado y si el tiempo no lo impide, tenemos ruta por el concejo de Aller. Nos vamos a las inmediaciones de Piñeres en la carretera de Ujo a San Isidro. La ruta propuesta es:


Piñeres (360 m) – El Pueblo (420 m) – Bello (570 m) – Arteos (680 m) – Collado Espines (917 m) – Pico Gumial (1.046 m) – Collado Cruces (1.063 m) – Pico Culladiella o Navaliego (1.105 m) – Collada Cabeu (1.061 m) – Pico Rebollu (1.123 m) – Pico Grandes (1.135 m) – Grandes (1.000 m) – Longalendo (670 m) – Murias (570 m) – Villar (520 m) – El Escobio (360 m) – Piñeres (360 m)


Lo mejor puede que sea el final, con comida de cuchara, para quien así lo solicite, en Casa Menéndez, la segunda casa de Las Xanas, donde el menú previsto es a base de sopa de marisco y fabes con pulpo, postre, pan, vino, café y licores. Así que los que quieran disfrutar de la ruta y de la comida, que me llame lo antes posible, pues tenemos que dar el número aproximado de comensales. Espero vuestras llamadas.

viernes, enero 08, 2010

CAMBIOS EN LA RUTA DEL SABADO DÍA 9

Debido a las inclemencias climatológicas, nos vemos obligados a cambiar la ruta que teníamos programada para mañana sábado día 9, por tierras de Belmonte.

Así que decidimos realizar la ruta prevista para el día 30 de este mismo mes, por el concejo de Llanes.

La ruta a realizar será:

Pendueles (40 m) - Bufones de Arenillas (24 m) - Andrín (60 m) - Cue (57 m) - Llanes (11 m) - Celorio (20 m)

La hora de salida es a las 7,30 de San Andrés.

La ruta de Belmonte se pospone para el día 30.

martes, enero 05, 2010

LA PRIMERA RUTA DEL AÑO POR CECEDA

Me encuentro esperando ilusionado la llegada de los Reyes Magos de Oriente y para calmar los nervios me sitúo ante el ordenador para tratar de narraros la crónica de esta primera ruta de este, nuestro año, el año de Las Xanas. El XXV aniversario de su fundación.

Pues para empezar este calendario, escogimos una sencilla y suave ruta por las inmediaciones de Nava. Infiesto y Cabranes. Muchos concejos para tan corta ruta. Si, corta. La ruta en sí no da para más de unas tres horas de relajado caminar. Pero hay que estirarla para que el grupo se sienta satisfecho.


Y esto es lo que hicimos. Dejamos el autocar en el aparcamiento de la estación de FEVE en Carancos y desde allí, por la carretera, subimos al bonito pueblo de Ceceda. Enseguida encontramos una pequeña ermita y muy cerca de ella el cartel anunciador del PR AS-147 Senda de Ceceda a Cabranes por la Coroña del Castru.


Siguiendo por la calle de la derecha del cartel, salimos de Ceceda por la carretera que lo une a los pueblos de La Faya y Fresnidiello. La carretera desciende ligeramente por los Pontones, para cruzar el puente sobre el Río Faya e iniciar a continuación una también, ligera subida, llegando al poco a un cruce de caminos señalizado. Por la izquierda la carretera se dirige a La Faya, por donde tenemos previsto hacer el regreso, mientras que por la derecha anuncia el pueblo de Fresnidiello, cuyas casas ya podemos ver.


Pasando junto a la diminuta ermita de Nuestra Señora de los Dolores, en mal estado de conservación y que parece que se encuentra en rehabilitación. Atravesamos por el medio del pueblo, con algunas casas con bonitos corredores con barandas bien torneadas. No son muchas casas y enseguida lo abandonamos dejando ala izquierda la última casa con corredor de buenas hechuras.


La carretera se convierte en ancha pista bordeada de prados y enseguida nos introducimos en el bosque que ya no nos abandonará casi hasta la cumbre de la Coroña de Castru. Primero son los robles y algunos pinos para dar paso a continuación a los ocalitos. Altos, delgados y derechos ocalitos que tocan el cielo con sus copas.


El camino se va empinando poco a poco, pero casi ni nos damos cuenta. Ni que decir tiene, que la ruta está toda ella señalizada, bien con las típicas rayas blanca y amarilla de los senderos de pequeño recorrido, como con flechas verticales en algunas bifurcaciones. Pero debemos tener cuidado dentro del bosque, ya que en un momento determinado, sale a la izquierda una pista en ascenso, que es la que debemos tomar y no la que nosotros llevamos, que comienza a descender y que se encuentra señalizada con una flecha blanca pintada en el tronco de un árbol y las rayas blanca y amarilla en árboles contiguos.


Nosotros hicimos caso a estas indicaciones y dejando la cumbre a nuestras espaldas, llegamos a un punto en el que la pista se divide y comienza a hacer largos recorridos de un lado a otro. Por ello decidimos ascender por un sendero que se metía en el bosque en fuerte ascenso y con tendencia a la izquierda, buscando nuevamente la cumbre.


No fue muy malo el camino tomado y después de alcanzar la parte final del arbolado, llegamos al mismo punto al que deberíamos haber llegado por la pista que dejamos a la izquierda. Aquí la pista se convierte en un cortafuegos que superando la pendiente, alcanza el punto culminante de esta pequeña sierra, donde se encuentra el cartel anunciador de la Coroña de Castru, con sus 461 metros.


Ya tenemos la mitad de la ruta hecha y es muy temprano. Total, que empiezan a salir botellas de vino de las mochilas. Así que nos echamos unos buenos tragos y charlamos para hace tiempo. Preparamos un montón de piedras, que casi no hay, para la tarjeta y hacemos las fotos de rigor, antes de emprender el descenso, por le lado contrario al que llegamos y siguiendo el cortafuegos.


Al poco de comenzar a descender, sale por la derecha una pista señalizada que se dirige al pueblo de La Encrucijada, perteneciente al concejo de Cabranes por el que ahora caminamos. Podríamos haber ampliado la ruta hacia ese lugar, pero tendríamos que volver al este mismo sitio y seguir luego hasta Ceceda, por lo que decidimos alargar la ruta yendo hasta Nava.


Así que seguimos por el cortafuegos que desciende vertiginosamente entre recientes plantaciones de pinos, hasta entroncar con la pista forestal que seguimos por un corto espacio, ya que un indicador nos señala el camino a seguir por un sendero a la derecha y en descenso.


Tras pasar por el canto, donde hay algunas casas, llegamos ala aldea de La Faya y poco más allá a la encrucijada que pasamos a primera hora y en la que cogemos la carretera a la derecha para retornar a Ceceda.


Cruzando el pueblo y tras pasar junto a su iglesia, salimos por la carretera de la derecha con dirección a Nava por la carretera de La Cuesta, donde hay una serie de nuevas viviendas y donde al llegar a una bifurcación, debemos seguir a la izquierda dirigiéndonos a Tresali.


La carreterita circula entre prados y algunas casas hasta hacer su entrada en el pueblo, al lado de la iglesia y de una pequeña plaza con juegos infantiles, que algunas de nuestras compañeras utilizaron. Aquí hicimos un nuevo descanso, para seguir haciendo tiempo y para terminar las últimas botellas de vino. Luego salimos del pueblo siguiendo la carretera que pasa junto a unas escuelas del año 1926 y del cementerio.

Enseguida llegamos a Vegadali, donde hay una ermita dedicada a San Antonio y tras pasar el pueblo, accedemos a la carretera de Nava a Santa Eulalia de Cabranes, por la que continuamos con dirección a Nava, izquierda. Tras pasar por el barrio de El Ventorrillo, cruzamos bajo la carretera N-634 y entramos en Nava, donde nos espera el autocar y donde ponemos punto y final a esta sencilla y agradable ruta.


Para el próximo sábado y si las condiciones meteorológicas reinantes lo permiten, realizaremos una ruta por tierras de Belmonte de Miranda. La ruta es la que sigue:


Corias de Abajo (263 m) – Estilleiro (400 m) – Los Collados (878 m) – Pico Caunedo (1.087 m) – Los Collados (878 m) – Pico La Rozada (1.034 m) – Pico Castillo (961 m) – Collado del Muro (742 m) – Dornon (797 m) – Cezana (615 m) – Belmonte (200 m)


Ya esta abierto el plazo de inscripción, por lo que quedo a la espera de vuestras llamadas. Que los Reyes os traigan muchos regalos.