jueves, marzo 25, 2010

OTRA FORMA DE HACER EL CARES

En esta ocasión y se repetirá varias veces durante este año, repetimos ruta. Fue realizada hace algunos años y dejó muy buen sabor de boca a los que la realizaron y por eso, en este año del aniversario, volvemos a ella como una de esas rutas inolvidables.

Desembarcamos en La trapa entre un tumulto de gentes. El puente de San José fue propicio para que el Cares se llenara por primera vez en este año. El tiempo quería acompañar y nos recibió con un tímido sol que pronto se tornó en nubarrones. Pero no estamos quejosos del tiempo, típicamente primaveral.

Nos pusimos en la fila y tras pasar sobre el violento torrente del agua que abandona la canal para retornar al Cares, iniciamos la Senda de la Garganta Divina en una apretada hilera. Nuestro cometido era llegar a Los Collaos, donde abandonaríamos al resto de gentes y pacientemente emprendimos la marcha. Pasamos por el sendero habilitado sobre la canal para evitar el argayo producido por la caída de una gran piedra que destruyó el camino original y poco después, tras pasar junto a lo que queda de la Casa de Los Collaos, alcanzamos la parte más elevada de estos y el fin de nuestro trayecto por la Ruta del Cares.

En el Alto de Los Collaos hicimos una parada técnica para reagruparnos y hacer una foto con el Jultayu como fondo, para posteriormente reemprender la marcha a la derecha, norte, y en ascenso, por un sendero que parte de este lugar y va ganando altura hacia el oeste, para evitar por ese lado unos contrafuertes rocosos que nos separan de Abeyares.

Nuestro primer objetivo lo podíamos vislumbrar desde la subida a Los Collaos, a nuestra derecha, arriba, donde podíamos ver una muralla de roca de un color rojizo y una cabaña delante de ella. Eso es Abeyares y hacia allí encaminamos nuestros pasos.

Tras superar el mencionado contrafuerte, el sendero pasa sobre este girando al este y caminando paralelos al murallón rojizo de Abeyares. Tanto es así, que el camino parece pasar de la cabaña.

Ganamos altura con facilidad y por debajo dejamos la estela de caminantes que se dirigen a Caín. Comienzan a caer unas gotas y al poco alcanzamos la Cabaña de Abeyares, tras volver a girar a la izquierda, oeste, al alcanzar el muro que la protege, y nos ponemos a cubierto bajo el ala que forma la gran roca rojiza.

Una nueva parada técnica, con reposición alimenticia y nuevas fotografías. Ante nosotros unas buenas vistas de la amplia pared que forma el Murallón de Amuesa en su caída hacia el Cares y el minúsculo sendero que desde estas alturas vemos de lo que es la Ruta de este emblemático río.

Volvemos sobre nuestros pasos, este, para girar al norte al acabarse el muro de piedra, siguiendo el sendero que se esconde entre la hierba. Ascendemos por un camino armado que hace algunos zigzags para ganar la terraza superior. Aquí se nos abre la visión y podemos ver al este el Collado Pando entre el Cuetu Pando y el muro rocoso que lo separa de la contigua Canal de La Bobia. Por encima de nuestras cabezas los desplomes de la Raxuca.

El sendero, algo desdibujado, asciende al norte para volver nuevamente al este e iniciar un apretado descenso en cerrado zigzag. Tras la bajada seguimos paralelos a la formación rocosa de la izquierda, en la que empezamos a ver algunos cierres de piedra y al poco una bonita cabaña adosada a la roca. Tanto es así, que una de las paredes la forma el propio muro de piedra.

Tras visitar la cabaña, continuamos pegados a la muralla de piedra, hasta que esta se abre a la izquierda, formando una ancha canal que se dirige a Pregüeles y Las Envernadas, dando paso a la Canal de la Bobia y a Ondón.

Cruzamos el pedrero que desciende de esta canal justo por encima de la Casa de Los Collaos, en la Senda del Cares y seguimos subiendo ya directos hacia el Collado Pando, por una zona de hierbas altas y fuerte repecho. Poco antes de alcanzar el collado a nuestra derecha aparece la redondeada silueta de Peña Castil.

Ya en el collado, iniciamos la ascensión del Cuetu Pando que es la roca caliza de la derecha, cada cual un poco por donde mejor lo ve. Algunos realizamos una cómoda trepada por la parte izquierda de la roca para una vez arriba, girar un poco a la derecha y tras un corto descenso volver a subir para alcanzar la cumbre de tan solo 862 metros de desnivel, pero con unas vistas maravillosas.

El viento daba de lo lindo, lo que dificultaba la estancia en la cumbre. Pero había que asomarse al precipicio y contemplar muy por debajo nuestro, los múltiples puntitos de colores de los coches aparcados en La Trapa. Pero no era esa la mejor vista. Al otro lado del Cares, la Canal del Tejo, ancestral camino hacia Bulnes, dirige nuestras miradas hacia el Picu allí arriba, junto a las nubes, contemplándonos como a sus súbditos. El Urriellu se presenta majestuoso al lado de la Peña Castil, la Torre del Carnizoso y la Torre del Oso. A nuestra izquierda, y mirando abajo, los tejados de Camarmeña y enfrente, elevándose al cielo, la impresionante figura cónica del Ariscu Sonllanu. A la izquierda de este, aparece Cabeza Redonda y por la derecha, la canal del Duje con la carretera que se dirige a Sotres.

Las vistas son impresionantes y la pena es que el tiempo no acompaña. El fuerte viento que en ocasiones nos hace perder el equilibrio, nos obliga a abandonar este balcón. Descendemos un poco a la izquierda de por donde habíamos subido, buscando los mejores pasos. No tiene mucho problema la cosa.

Ya en la collada buscamos el sendero que sale a la derecha en fuerte descenso con dirección a Camarmeña. Vamos por una zona de hierba en la que el único problema podría ser la humedad. Por lo demás, el sendero se anda bien. Terminada la hierba, entramos en una pedrera en la que debemos acercarnos a las paredes de la izquierda para luego ir hacia el centro de la canal. El camino se sigue bien y no tiene mayores dificultades.

Pronto entramos en una zona de avellanos que nos dificultan un poco el paso, pero al estar sin hojas, las dificultades son menores y sus ramas nos sirven de apoyo para vencer la fuerte pendiente. Aquí el camino se pierde debido a la degradación del terreno.

Una vez fuera del bosquecillo de avellanos, volvemos a terreno herboso, y con tendencia a la izquierda, descendemos por una especie de “escalera de caracol” o embudo, que nos saca a un nuevo pedrero en el que el sendero no está muy definido. Se debe seguir a buscar la zona herbosa de la izquierda, pero también se puede atravesar el pedrero a la derecha para bajar por una panda también herbosa con algo de maleza. Por el primero, se alcanza antes un sendero que facilita el descenso, mientras que la segunda opción nos dirige directamente a un balcón privilegiado, desde el que volvemos a tener unas preciosas vistas del Urriellu.

Ya estamos muy cerca de Camarmeña. Desde esta horcada se puede descender a la Ruta del Cares muy cerca de su final en la Trapa. La ruta es corta y es temprano, por lo que nosotros optamos por bajar hacia Camarmeña, con el fin de refrescarnos en alguno de sus establecimientos de bebidas y también de comidas.

Tras el refrigerio y ante la noticia que nos dieron en el bar de que el antiguo camino estaba cortado por un argayo, seguimos tranquilamente por la carretera hasta la Trapa, donde nos esperaba el autocar.

El día 27 tenemos ruta por Ponga. Nos vamos a Puente Huera para por Los Andamios, acceder a Peña Subes o Peña Pedrosu como dicen los lugareños. La ruta que queremos hacer es la siguiente:

Puente Huera (333 m) – Puente la Sota (420 m) – La Boya Miesca (60 m) – Miescacima (930 m) – Collado Torbeño (1.135 m) – Collado Ceñal (1.300 m) – Peña Pedrosu (1.480 m) – Collado Torbeño (1.135 m) – Valle Torbeño – Tolivia (700 m) – Forcau de Tolivia (725 m) – Cueva el Beyo (590 m) – Colladín de Espina (495 m) – Puente Espina (430 m) – Cuernas de Quixiendi (470 m) – Puente Vaguardo (410 m)

El plazo de reservas ya está abierto y os puedo decir que si el tiempo acompaña, que parece que si, la ruta aunque dura, es muy bonita y gratificante. Espero vuestras llamadas.

lunes, marzo 22, 2010

CON NIEVE POR LA SOBIA

El sábado 13 de marzo salimos de Arrojo como estaba previsto, con tiempo nublado y buena temperatura y muchas ganas de andar. Al llegar a Fresnedo hubo división de opiniones entre los que decían que había que pasar al otro lado del río( y que tenían razón) y los que interpretaban que la collada era la que estaba justo encima.


Por buena pista fuimos subiendo lentamente con el Guaje a la cabeza. A media altura del precioso valle empezó a nevar y ya no lo dejó durante todo el camino hasta que pasamos a la otra vertiente.


Al llegar al Collado Bustremindi ya habíamos subido 680 metros y nevaba cada vez más intensamente. A partir de aquí funcionamos como si fuéramos de “Las Xanas” pues tres capitanes empezaron a sugerir multitud de rutas y alternativas con las que por poco acertamos el camino. Sea como fuere, el caso es que llegamos a la majada de la Sobia totalmente envuelta en niebla y con unos cuantos centímetros de nieve seca, que invitaba a caminar con ritmo. Decidimos que no merecía la pena hacer los dos picos previstos, y caminin caminito bajamos por la laguna artificial y la resbaladiza pista de cemento. El autocar nos esperaba bajo la lluvia en la ermita de Cébrano.


Sin más demora, y con unas cinco horas y media de monte nos fuimos a celebrar con unas estupendas fabes con tropiezos y colineta de avellana, el primer cumpleaños de uno que estuvo explorando la Peña Gradura. Algunos chupitos después y sin casi desafinar dimos cuenta de toda la sidra El Gaitero que quedaba.


El día 20 esperamos llegar hasta la cabaña de La Ciella en el corazón de los Picos de Europa en un paisaje que puede dejarnos sin aliento.


FERNANDO RESINES

jueves, marzo 11, 2010

AL HIBEO DESDE VILLAR Y POR LA CRESTA

Con ánimos de revancha preparamos esta ruta. Digo revancha, porque hace algunos años la intentamos en vano. Bueno, el grupo subió sin saber muy bien a donde y bajó por donde pudo. La niebla, el peor enemigo del montañero, se apoderó de la zona, cosa nada extraña, y les privó del magnífico espectáculo de Picos que esta cumbre y su acercamiento proporcionan.

Con el tiempo raro pero las nubes altas, el autocar nos deja en el aparcamiento anterior a Benia de Onis. Allí comenzamos a caminar atravesando el área de descanso y el arroyo, para continuar por un camino a la izquierda que nos lleva a las últimas casas de Villar. Salimos por la carretera que une Villar con Silviella y en pocos minutos nos encontramos en este bonito pueblo.

Salimos de Silviella siguiendo la carretera y al poco la abandonamos para continuar por una buena pista que sale a la derecha. Más a la derecha nuestra se encuentra el arroyo Magotán que tiene su nacimiento a los pies del Pico Hibeo, con lo que la dirección de la ruta está clara. De todos modos, y para no variar, nosotros realizaremos una ruta distinta a la que teníamos previsto, como veremos.

La pista asciende poco a poco entre prados y cabañas y debemos estar atentos, pues en un momento determinado debemos abandonarla. Precisamente cuando llegamos a un rústico puente cerca de una cabaña y antes de que la pista de in giro de 90 grados a la izquierda.

Nosotros al menos, allí la abandonamos para cruzar el arroyo por el puentecito de troncos. Aquí es donde cometimos el error y en vez de buscar un sendero a orillas del arroyo, cogimos el más evidente que sale de frente, bordeando por la derecha la loma que tenemos delante. El camino es evidente al principio, pero al llegar a una riega se pierde. Optamos por ascender un poco campo a través introduciéndonos en le monte y tratando de seguir una especie de sendero que se pierde de vez en cuando.

Caminamos por un bosque en el que muchos de sus árboles se encuentran caídos pero no nos dificultan demasiado el paso. Caminamos entre viejos castaños y jóvenes robles. El terreno está lleno de hojas y ya antes de salir del bosque, al echar la mirada atrás, vemos la inconfundible silueta de la Torre de Santa Maria y poco a poco, el resto del Cornión, completamente lleno de blanca nieve.

Poco después alcanzamos la parte lata del bosquecillo y salimos a campo abierto. Las miradas se van todas al sur, a nuestras espaldas. El Cornión acapara todas las vistas y las fotos. Alcanzamos una buena pista y continuamos por ella hasta su desaparición algo más arriba y tras varias revueltas. Volvemos a pisar los prados y seguimos la cresta que tenemos delante. Sabemos que pronto podremos ver la silueta del Hibeo. Los senderos se suceden y los seguimos. A nuestra izquierda vemos el valle por el que deberíamos haber subido. Ahora estamos ya muy altos y aunque sabemos que deberemos descender algo, mantenemos la altitud.

Uno a uno vamos superando los distintos escollos que se nos presentan y seguimos un buen sendero entre los brezos. Detrás de nosotros comienza a parecer el Urriello. Las nubes lo cubren por momentos, pero está allí. Por fin, tras la penúltima loma, vemos la inconfundible silueta del Hibeo con sus dos cumbres. Ya estamos más cerca.

Lo que nos imaginábamos se cumple. Tenemos que hacer un descenso hacia los Collaos, unas praderas que nos separan del Hibeo. Descendemos tratando de perder la menor altura posible y al contrario que el resto del grupo, lo hacemos un poco a la izquierda para subir luego por la ladea opuesta, también a la izquierda de la franja herbosa que nos separa del Hibeo. El terreno es escabroso pero vamos siguiendo las huelas de las cabras y conseguimos contactar con esa franja herbosa. Ya solo nos resta seguir subiendo hasta alcanzar la cumbre coronada por el vértice geodésico. Estamos en el Hibeo.

Las vistas son estupendas a pesar de la nubosidad que ha
y sobre Picos. Es una lástima no tener un buen cielo azul como fondo, pero es lo que hay. Las cámaras no dejan de disparar tratando de inmortalizar el paisaje. Sabemos que habrá que procesar mucho las fotos pero algo podremos conseguir. Por el sur casi podemos ver los tres macizos de Picos. Algunas cumbres son bien reconocibles; otras se esconde por momentos tras las nubes, pero las importantes están allí: Castil, Urriellu, la Párdida, Cabrones, empastado con el Torrecerredo. Ya en el Occidental, Jultayu, Cuvicente, Verdelluenga, la Robliza, Torres de los Cabrones, Torre de los Traviesos, Torre de la Canal Parda, A peña Santa la intuimos, pues está cubierta por las nubes. Lo que si que vemos es la Aguja de Enol, la Torre de Santa María, Las Cebolleras, el Requesón, la Torre de los Tres Poyones, la Canal Vaquera y el Cotalva.

Tras desgastar por un buen rato las vistas del paisaje sur, echamos una corta mirada al norte, con el Benzua muy cercano y el Sueve y Mofrechu algo más alejados por el oeste, mientras que al este vemos la mole de la Peña Blanca dando inicio al Cuera. Abajo en el valle de Ardisana, la diminuta casa de Riocaliente y más al norte, el mar.

Fotos y más fotos y la hora de partir. Comenzamos el descenso caminando hasta la otra cumbre de nuestra montaña del día y siguiendo la cresta, descendemos a la Casa del Cura, una bonita pradera con una cabaña casi derruida desde la que enmarcamos una vez más la Torre de santa María.

Luego tomamos rumbo noreste, siguiendo un buen sendero, dando vista al Pico La Peña y su collado. El camino circula por una zona de grandes desniveles pero de buen caminar. El camino está bien marcado y no es fácil perderlo. Es un descenso largo hasta alcanzar el Collado de Salgar, a los pies de La Peña, a la que ascendemos un reducido grupo. El descenso lo hacemos sin volver al collado por el que bajó el resto del grupo. Caminos del ganado nos facilitan el tránsito entre las cotoyas y nos permiten descender a las cabañas que vemos más abajo y desde las que alcanzamos la pista por la que ya pasaron nuestros compañeros.

La pista nos lleva a las primeras casas de Malatería y allí cogemos la carretera de Puente nuevo, que es de las dos que vemos la de la izquierda que comienza subiendo, para bajar en poco más de un kilómetro, a Puente Nuevo, donde nos espera el autobús. Una bonita ruta con buenas vistas, que realizamos en unas cinco horas con paradas.

Para el sábado día 13, tenemos ruta entre Quirós y Teverga. Nos vamos a Arrojo, en Quirós, para iniciar la subida a Sobia, con el fin de ascender al Barzanalgas y a la Peña Sobia. El descenso lo haremos a San martín de Teverga. La ruta que queremos realizar es:

Arrojo (350 m) – Vega (400 m) – Villagondú (490) - Fresnedo (590 m) – Prado de la Braña (900 m) – Collado Bustramundi (1.102 m) – Braña La Espina (1.300 m) – Collado Seragallos (1.395 m) – Pico Barzanalgas (1.459 m) – Peña Sobia (1.425 m) – Vega de Adentro – Laguna de Sobia (1.355 m) – Les Envueltes – Sobrerilla (680 m) – Monteciello (540 m) – Las Vegas (453 m) – San Martín (446 m)

Como aliciente especial de esta ruta, tenemos las Jornadas Gastronómicas de Primavera en Teverga, con lo que el esfuerzo realizado en la montaña, podremos recuperarlo con creces a base de fabes con jabalí y caldereta de cabritu. Los que quieran hacer esta ruta, ya saben que tienen que llamar por teléfono, pero al que a continuación les pongo: 985220027. Que lo paséis muy bien.

miércoles, marzo 03, 2010

EL DÍA QUE NOS VISITÓ XYNTHIA, LA CICLOGÉNESIS EXPLOSIVA

LOS MOLINOS DEL PROFUNDU

La propaganda de los últimos días no podía ser más alarmante en lo concerniente al temporal que se avecinaba. Una “tormenta perfecta” corría rauda desde le Atlántico, en dirección a nuestra tierra y los presagios no podían ser más desalentadores: vientos de mas de 160 kilómetros por hora que afectarían a España desde el viernes por la noche hasta el domingo por la mañana y más concretamente, en el norte, lo haría desde el mediodía del sábado hasta la mañana del domingo.

Puestas así las cosas, casi me vence la duda: Con la “ciclogénesis explosiva” en ciernes y la amenaza del Principado de cobrar a los montañeros imprudentes (solo a los montañeros) las tasas del helicóptero, eso si, sin ánimo recaudatorio, no me quedaba más remedio que plantearme si salíamos de ruta este sábado o no lo hacíamos.

Al final, y tras las últimas noticias sobre el ciclón que ponían su llegada a las 9 de la noche, decidí que no había motivos para temer nada, máxime cuando la ruta programada no alcanzaba cotas de importancia (la mayor altura estaba fijada en los 319 metros del final en Buslad). Así las cosas, no creo que nos puedan tachar de temerarios por realizar la ruta de los Molinos del Profundu, por tierras entre Villaviciosa y Cabranes.

Sin viento pero con fina lluvia, iniciamos esta ruta por el PR AS-137, en el pueblo maliayes de Valvucar, sito en la carretera As-255 de Villaviciosa a Infiesto atravesando el concejo de Cabranes. La senda comienza al lado de la curiosa puerta de entrada a la Finca de la Vega, donde también hay un cartel anunciador de la ruta. Allí mismo, bajo el puente por le que pasa la carretera, podemos contemplar los restos del primer molino, Molín de Peña, del que solo queda su arco.

Caminamos junto al cierre de la finca para llegar enseguida a la Casa de La Vega, donde los perros que la guarda nos dan un sonoro recibimiento. Por la izquierda llega el camino que baja de Vitienes y que ya hicimos el año pasado en la ruta de Peña cabrera, ya que en este punto se unen dicha ruta, junto con el Camino de Gijón a Covadonga y la ruta de los molinos. Veremos por tanto varias indicaciones, aunque las nuestras siempre serán las verticales en las que veremos escritas y señalizadas la dirección desde la que partimos, Valvucar y la de destino, Buslad.

El primer molino con el que nos encontramos es el de Griselda, que nos queda un poco apartado del camino, a la derecha y al otro lado del río. El camino es ancho pero notaremos que en muchas ocasiones es una parte del propio río que se desborda. En esta ocasión el agua estaba desplazada por le barro que fue muy abundante. Caminamos entre árboles que por momentos se convierten en una verdadera selva si no fuese por el sendero que se encuentra bastante limpio en casi todo su recorrido.

El musgo debido a la humedad, lo cubre todo: piedras árboles y maderas. El paisaje es verde y el murmullo del agua nos acompaña constantemente. El siguiente molino está más alejado y primero, al alcanzar el asfalto, pasamos por Villaverde y contemplamos la hermosa edificación de la Quinta de Villaverde. Luego, un poco más allá nos anuncia el Molín de Villaverde, pero no lo vemos. Hay que desplazarse cruzando el río por la pasarela de hormigón y seguir el sendero por el otro margen del río hasta dar con el molino. Luego debemos volver por el mismo camino. Para regresar al asfalto por un espacio de tiempo, hasta encontrar el siguiente indicador que nos desvía a la derecha para retornar al camino, los árboles y el barro.

El Molín del Profundo que dicen las guías, no lo vimos. Hay una corta subida y una posterior bajada protegida con barandilla de madera. El siguiente molino fue el de Trabanco, que también se encuentra en la otra orilla, completamente rodeado de vegetación y en estado ruinoso. Muy cerca se encuentra el Molín del Pitu que tiene un puente sobre el río para poder acceder a él. Su estado es también ruinoso, como la mayoría, pero en esta ocasión podemos ver la rueda motriz. Junto a este molino parte un sendero por el que se accede a una empinada pista que nos llevaría a la parroquia de Lugás, donde se puede visitar la bonita iglesia románica de Santa María de Lugás.
El camino comienza a cerrarse un poco al tiempo que la naturaleza se hace más salvaje. En el río podemos ver algunas bonitas cascadas y tras algunos sube y baja llegamos al Molín de José Xicu, en el que podemos ver la entrada del agua que lo hacía por la parte de arriba. Muy cerca se encuentra el Molín de Perea, también con pasarela de madera sobre el río.

El camino se adentra en los verdes prados donde suele pastar el ganado y el paisaje se abre permitiéndonos ver el cielo, que aún está cubierto. Volvemos al sendero y aparece el Molín de Perniles del que casi solo queda el arco de salida del agua y algunas piedras cubiertas de maleza. En muy poco alcanzamos el Molín d’Arriba con la rueda motriz en perfectas condiciones.

Debemos cruzar el río por dos veces. La primera por una pasarela de hormigón y la segunda, volviendo al mismo margen, por un viejo puente de piedra. Frente a nosotros podemos ver en la lejanía y más elevados, las casa del pueblo de Madrera. Pisando primaveras, las primeras flores del año, llegamos al Molín de Pascual, con el arco de salida lleno de agua. Del Molín de Lalón solo queda el cartel indicador y un montón de piedras cubiertas de maleza.

Con un descenso con barandilla de madera, llegamos a los restos del Molín de La Ullina, en el que podemos ver la muela y el canal de llegada del agua, también por la parte de arriba, por el que continúa el camino, por el que llegamos a uno de los parajes más bonitos de toda la ruta, el Molín de la Peña y su cascada.

Este molino se encuentra en buen estado y es uno de los dos que se rehabilitaron. Se puede ver además de la rueda motriz, todo el molino en el interior. El alimentador del grano que cae en la monxeca, hecha de madera y con forma de tronco de cono invertido, del que va cayendo poco a poco en las muelas a través de un canal de madera, denominado cuerno en Cabranes. Una vez molido, la fariña cae suavemente en un recipiente de madera, el branzal (en este caso, toda la parte baja del molino es de cemento, incluido el branzal). Todas estas partes y algunas más, las podemos ver en este molino. El entorno ya dije que es precioso: el molino de planta cuadrada se encuentra a la derecha de una bonita cascada natural, de no mucha altura, pero si ancha, por la que caen varios regueros de agua. El agua se embalsa un poco debajo de la cascada y un puente de madera con barandilla, da acceso al molino.

Disfrutamos un buen rato de este entorno, que aprovechamos para hacernos algunas fotos de recuerdo. Luego continuamos camino, subiendo a mano izquierda, pudiendo contemplar una vez más el molino y su entorno, esta vez desde las alturas.

Siguiendo el camino pasaremos junto a otros cuatro molinos en estado ruinoso. Son los molinos de Espron, Rea, Peruya y Rosicu, para poco después acceder al último molino, el otro Molín d’Arriba, también rehabilitado y por tanto en buenas condiciones. Veremos los mismos útiles que vimos en el de La peña, pero en esta ocasión son de madera y posiblemente más reales que los anteriores. El arco de salida del agua es curiosamente apuntado, como un arco gótico. Cerca del molino vemos un depósito de agua actual.

Según las guías, hay otros dos molinos siguiendo el curso del río, pero el camino está cerrado por la maleza, por lo que no nos queda más remedio que seguir ruta y cruzar el río sin puente, si la corriente es como en esta ocasión suave, no hay problema. Pero de lo contrario, habrá que mojarse si el nivel del río aumenta. A continuación cogemos una pista que tras un kilómetro de ascensión continuada, nos lleva a las primeras casas de Buslad, donde podemos contemplar un bonito hórreo y un buen conjunto de casas. El autocar nos está esperando y por tanto, ponemos punto y final a una bonita y entretenida ruta, de las de poco esfuerzo y que nos llevó unas tres horas y media de suave caminar.

Para el próximo sábado la cosa se empina un poco y nos vamos al Hibeo o Cabeza Juralisa, cumbre de 875 metros de altura, en tierras entre Onis y Llanes. Queremos realizar el siguiente itinerario:

Villar (250 m) - -Silviella (220 m) – Belluga (250 m) – Trexeros (320 m) – Los Collaos (743 m) – Pico Hibeo (872 m) – Vega de Hibeo (680 m) – Collado de Salgar (500 m) – Pico La Peña (543 m) – Malateria (170 m) – Puente Nuevo (70 m)

Como siempre, espero vuestras llamadas. Parece que el tiempo puede ser bueno y si es así, podremos contemplar unas estupendas vistas de Picos. La ruta es interesante y la contemplación de las altas cumbres de Picos y las más cercanas al mar, son aliciente suficiente para realizarla. Lo dicho, espero que el teléfono se derrita de tantas llamadas cono recibiré.