martes, febrero 27, 2007

SEPTIMA Y ULTIMA ETAPA DE LAS PEREGRINACIONES

Con la llegada a Covadonga finalizamos el GR 105 o Ruta de la Peregrinaciones. Esta última etapa es sencilla de realizar en lo que a orientación se refiere. Esta perfectamente señalizada, y solo tiene un par de sitios donde se pueden encontrar dudas. Tiene el primer tramo muy duro, hay que vencer un desnivel de 500 metros desde Cangas de Onís a Següenco y aunque se hace por pistas de buen trazado, la subida es dura.

Luego no hay mayores desniveles, 100 metros mas hasta Niajuentes, para comenzar un suave descenso por Soperi hasta Estellero, donde la ruta pasa a un estrecho sendero de piedras y barro, que se hace algo complicado por la mezcla de los dos elementos que pueden provocar algún resbalón, lo que nos obliga a poner los cinco sentidos en lo que hacemos.

Ya solo nos queda cruzar la majada de Peñalba y por la pista, alcanzar el Santuario de Covadonga, que previamente habremos visto entre las ramas de los árboles.

Como conclusión a la ruta completa, tengo que decir que merece la pena realizarla. Es una buena ruta para los meses de invierno y además de sencilla, es muy gratificante. Se transita por lugares que normalmente los grupos de montaña no pisan, lo que nos sirve para descubrir lugares nuevos y muy bonitos. Ya digo que la ruta no es en líneas generales dura, aunque si queremos la podemos endurecer, colocando alguna cumbre por el medio, como nosotros hicimos.

Bueno, pues a rey muerto rey puesto. Comenzamos el mes de marzo con nuevas rutas y para empezar tenemos un cómodo paseo por el concejo de Quirós. La ruta a seguir para coronar la Peña Alba es:

Llanuces (870 m) – Prau Ranchón (950 m) – Prau Isidro (1.050 m) – Muriellos de Arriba (1.150 m) – Techera (1.200 m) – Pico del Cuervo (1.234 m) – Ermita del Alba (1.160 m) – Peña del Alba (1.308 m) – Bermiego (300 m)

Una bonita ruta con buenas vistas si el tiempo acompaña y abierta a todo el mundo. El desnivel de bajad es importante (1000 m), pero se hace por caminos sin mayores problemas. Espero las llamadas. Recordad que las plazas se pueden acabar rápidamente.

martes, febrero 20, 2007

LA 6ª ETAPA DE LAS PEREGRINACIONES, PASADA POR AGUA

Después de cinco etapas disfrutando de un clima de lo más benigno para la época en la que nos encontramos, en esta sexta etapa las condiciones climatológicas se aliaron para que nuestro segundo paso por la Sierra de Bodes fuese un calvario y una vez más, no pudiésemos disfrutar del paisaje.

Mientras que el año pasado fue la niebla la que nos impidió poder contemplar esta zona, en esta ocasión fueron la lluvia, el fuerte viento y el frío, los que no nos dejaron pararnos a ver nada. Pasamos la sierra todo lo rápido que nos lo permitía la abundante maleza. Ya al inicio de la ruta en La Vega lo hicimos lloviendo, pero confiábamos en que nos daría algún respiro. Todo lo contrario. No paró de llover en todo el día.

La ruta fue larga, 17 kilómetros, más debido al tiempo que a la longitud real de la caminata. No es lo mismo caminar con día despejado que hacerlo bajo la persistente lluvia y con ráfagas de viento que no te permiten ni abrir el paraguas. No puedo decir si bonita o fea, pues aunque creo que hay zonas muy interesantes, la verdad es que fue muy poco lo que pudimos ver. Lo que sí que comprobamos es que la señalización ya no es lo que era al inicio de la ruta. Faltan señales en algunos lugares en los que se presta a equivocación y las que hay, o están fuera de sitio o prácticamente no se ven por encontrarse muy poco marcadas por el paso del tiempo. También hay que tener en cuenta que en el Camino de la Reina la señalización pasa a ser en color amarillo y mediante flechas, en vez de las marcas rojo-blanco de la señalización oficial del Sendero de Gran Recorrido.

La intuición muchas veces y la descripción de la ruta por parte del Grupo Rivayagüe, nos permiten seguir el sendero sin mayores problemas, aunque las nuevas carreteras y pistas que se van abriendo, hacen que las dificultades aumenten en algunas ocasiones. Pero el caso es que conseguimos llegar a Cangas de Onís y solamente nos resta una etapa para cubrir la ruta propuesta desde Oviedo a Covadonga.

Y la última etapa es la que a continuación os expongo:

Cangas de Onís (87 m) – Llano del Cura (240 m) – Collado del Becerro (480 m) – Següenco (570 m) – Los Pallares (650 m) – Cabañas de Seriz – Cabañas de Mosquin (690 m) – Pico Reborios (779 m) – Pozobal (700 m) – Niajuentes (708 m) – Sulapeña (700 m) – Cueñe el Carru (700 m) – Soperi de Arriba (730 m) – Soperi de Abajo (680 m) – Estellero – Peñalba (400 m) – Basílica de Covadonga (258 m)

Esta última etapa tiene un recorrido de 14,5 kilómetros con un desnivel máximo de 667 m (692 con el Reborios) en ascenso y 474 en descenso y se estima un tiempo de unas cinco horas para su realización. El recorrido es exigente en su primer tercio con la subida a Següenco en la que debemos superar un desnivel de cerca de 500 metros en continua ascensión. El resto de la ruta es más llevadero y todo dependerá de las inclemencias meteorológicas, que son las que pueden endurecer un poco más esta ruta, última como digo, de las Peregrinaciones. Lo que celebraremos con una comida a base de fabada y escalopines al cabrales. Los interesados tanto en la ruta como en la comida, que se den prisa en apuntarse o se quedarán sin plaza.

lunes, febrero 12, 2007

LA 5ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES

Fue la más dura de las realizadas hasta ahora y creo que será la de mayor dureza de todo el recorrido y encima, la endurecimos un poco más con la ascensión al Niañu. Pero mereció la pena.

Una vez más, y ya todo el grupo se lo agradece a la Santina, el tiempo nos acompañó y aunque no hubo sol, las vistas de las que pudimos disfrutar, fueron maravillosas.

La ruta comienza en Espinareu, por la carreterita que sube a Porciles y bien digo, sube, pues casi nada más empezar la ruta, se nos pide esfuerzo continuado y en muchos tramos extraordinario. Las rampas se suceden una tras otra y en poco recorrido alcanzamos la altitud de los 840 metros de la Collada Espines. Pero nos olvidamos pronto de lo penoso del camino. En Espines, asomándose entre las lomas, aparece deslumbrante todo el nevado macizo del Cornión. Más lejano y en esta apariencia menos importante, también vemos los picos más descollantes de los Urrieles.

Desde Espines al Niañu, a pesar de los repechos que debemos afrontar para alcanzar los 1.075 metros de la cumbre, solamente pensamos en lo que nos depararán las vistas. Y no decepcionan. Por el este todo el blanco manto que se extiende sobre los Picos de Europa y que baña las conocidas cumbres del Precornión. Al sur, la sierra del Vízcares también pintada de blanco, y un poco más al oeste las cumbres de San Isidro con el Torres como insignia y más allá el también blanco macizo de las Ubiñas. Por el norte, al que casi ni miramos, todo el resto del recorrido que nos falta para completar la jornada.

Buena temperatura y magníficas vistas nos quitan las ganas de bajar. Pero por lo visto desde la cumbre, falta mucho para concluir la ruta y no queda más remedio que descender de esta impresionante atalaya. No por ello vamos a dejar de ver Picos, que nos acompañarán durante grano trecho del camino. Descenso a Tebrandi y ascenso seguido a la Cárcaba del mismo nombre para continuar con un nuevo descenso a la Majada el Corralín. Desde este punto las marcas del sendero son más difíciles de seguir ya que los caminos se entrecruzan y ni son abundantes las marcas, ni las que hay son muy visibles.

En un momento determinado el grupo se fracturó en dos. Mientras que los primeros seguían un corto espacio de tiempo más por el sendero marcado, el grupo más retrasado cambió el rumbo y ya no vio más señalizaciones hasta La Matosa. Pero tampoco los primeros lograron seguir el verdadero camino pues también perdieron las marcas y hubieron de atravesar el Río Color por un precario puente de dos troncos unidos, que alguno atravesó en plan penitente. En ese aspecto más suerte tuvieron los lentos que dieron con un amplio puente de madera recién construido, o al menos recién reparado. De todos modos unos y otros alcanzaron el destino sin contratiempos y después de siete horas y veinte minutos de camino.

Algo cansados pero felices y unánimes al calificar la ruta como preciosa.

Ya desde el final de nuestra ruta del sábado veíamos el inicio de la que nos espera el próximo día. Ruta por otro lado conocida por el grupo, ya que la realizamos el pasado año aunque sin ver absolutamente nada, pues la niebla nos acompañó durante todo el recorrido por la Sierra de la Frecha. Esperamos tener mejor suerte en esta ocasión. El próximo recorrido, para la penúltima etapa, es:

La Vega (200 m) – Villarcazo (350 m) – Vallinas (500 m) – Collado La Llama (531 m) – Fresnidiello (540 m) – Pico Pindalón (674 m) – Pico Bodes (695 m) – Pico Masalto (701 m) – Cuesta de Bodes – Llames de Parres (140 m) – Santa María de Viabaño (50 m) – Camino de la Reina – Romillín (120 m) – Vega Los Caseros (65 m) – Puente Romano de Cangas de Onís (65 m)

La ruta tiene una extensión de 17 kilómetros con un desnivel máximo de 481 metros de ascensión y 636 de descenso y se considera un tiempo entre 6 y 7 horas para su realización. Es la segunda etapa más larga pero en contrapartida tiene que los desniveles no son grandes. Ya queda poco para terminar este bonito recorrido y seguiremos confiando en la Santina para que el tiempo acompañe.

Espero vuestras llamadas para realizar esta ruta.

lunes, febrero 05, 2007

CUARTA ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES

Esta cuarta etapa, la más corta de todas con sus 10 Km de recorrido, resultó nuevamente muy agradable de hacer. Volvimos a encontrar nieve y el paisaje de Caso todo nevado, estaba precioso. La ruta es sencilla de hacer, pero en algunos tramos hay que prestar mucha atención a las indicaciones que están bastante borrosa y no se ven bien. También queremos informar que el último tramo de la ruta, después de pasar Rozapanera y tras volver a la carretera, hay que retomar el viejo camino algunos metros más abajo y a la izquierda, con señalización casi imperceptible. Adentrados en este camino, el paso es penoso, primero por los árboles caídos que interrumpen el paso y poco después por los puentes. Los dos primeros están en un estado lamentable. Son de madera, dos troncos unidos por tablas que se encuentran completamente podres. El arroyo bajaba con buen caudal y no era cosa de meterse en el agua, aunque algunos así lo hicieron. Otros preferimos arriesgarnos pisando sobre los troncos laterales.

Pero como digo, la ruta fue preciosa y sencilla de hacer. Al llegar a la Collada Llamosa, máxima altura de esta ruta, optamos por seguir a la izquierda según la marcha y recorrer el corto cordal, hasta la cumbre del Pico el Águila o Xurbeu, donde dejamos nuestra tarjeta de cumbres. Regresamos nuevamente a la collada y ya todo fue bajar hasta terminar en Espinaredo.

Para el próximo sábado tenemos la continuación de la ruta entre Espinaredo y la Vega, cerca de la Matosa, en la carretera que va de Sevares a Sellaño y Beleño. Nuestra intención es hacer el Niañu, pero ya veremos como se da el día. La ruta es:

Espinaredo (240 m) – Porciles (350 m) – Collado Tayada (611 m) - Collado Espina (841 m) – Collado de Pendedor (742 m) – Collado Llaranes (825 m) – Cerro Niañu (1.074 m) – Catu Macules (882 m) – Tebrandi (759 m) – Cárcaba Tebrandi (869 m) – Casas Quemadas (643 m) – La Zorea (570 m) – Río Color (200 m) – La Matosa (339 m) – La Vega (220 m)

La ruta tiene un recorrido de 15 Km, para el que se estima un tiempo de unas 6 horas, algo más si hacemos el Niañu. Espero vuestras llamadas para reservar plaza. No lo demoréis, pues en la ruta anterior hubo gente que se quedó en tierra.