martes, julio 28, 2009

LA TRAVESONA DEL CENTRAL

Pese a las predicciones meteorológicas que toda la semana nos estuvieron dando, las condiciones que veíamos según nos acercábamos a Fuente Dé, no presagiaban un buen día de monte y menos en esas alturas. Las nubes cubrían las cumbres y al llegar a destino vimos como la niebla comenzaba a mitad de la subida del teleférico.


Después de sacar los billetes y hacer un poco de cola, nos subimos a la cabina del teleférico. Menos mal que todo fue un espejismo y según ascendíamos íbamos atravesando las nubes y dejándolas abajo. A las diez y media de la mañana, con un precioso cielo azul y radiante de sol, comenzamos a caminar abandonando la estación superior del teleférico, El Cable. Las nubes quedaban abajo y sobre ellas un tramo de la Cordillera que reconocíamos de la semana anterior: El Curavacas, Peña Prieta, Tres Provincias y Coriscao.


Pronto comprendimos que no sería una ruta en solitario como estamos acostumbrados. Las cordadas que ascendían por el camino de Horcados Rojos así nos lo demostrarían. Poco a poco fuimos quemando etapas: Horcadina de Covarrobres y el correspondiente desvío a Áliva; la Vueltona, a los pies de Peña Olvidada y Peña Vieja; las apretadas y duras revueltas que nos llevan al cruce del camino del Collado de la Canalona; el descenso-ascenso previo al otro cruce, el del Refugio de Cabaña Verónica, plagado de gente, y por fin, el Collado de Horcados Rojos, donde dimos vista por primera vez en el día, a nuestro entrañable amigo el Urriellu.


En este incomparable mirador nos detuvimos un buen rato, con la disculpa de esperar a los rezagados, a los que habían subido a la cumbre de Horcados Rojos y cuatro de nuestros compañeros que considerando que la ruta propuesta era un poco blanda, optaron por subir por la Jenduda al Cable. Tampoco apetecía mucho bajar a los Boches con la gran cantidad de gente que lo estaba haciendo en aquellos momentos. Pero la razón más importante era poder disfrutar de las estupendas vistas que teníamos frente a nosotros y a nuestras espaldas.


El enorme boquete del Jou de los Boches nos separa de la inconfundible figura del Urriellu. Por la izquierda lo cierran las cumbres del Tesorero y los Picos de Arenizas. Al norte, la Garganta de los Boches lo comunica con el siguiente jou, el Jou Sin Tierre. Por la izquierda los Campanarios, la Morra, Tiros de Santiago y Tiros Navarros se unen a los Picos de Santa Ana y Horcados Rojos para cerrar el círculo.


Al disminuir la cantidad de gente que baja al Jou de los Boches, decidimos emprender nosotros también dicho descenso y para ello caminamos con dirección este en busca del comienzo del cable. El descenso en un sendero, por decir algo, en malas condiciones, con mucha piedra suelta y de una verticalidad que asusta. El cable de acero con cubierta de plástico, que lo recorre, es un buen acompañante para vencer el miedo. Quizá para las condiciones actuales, sin nieve, no tenga la distribución más idónea, pero si que presta un buen servicio.


La bajada se suele ralentizar en parte por el cuidado que hay que poner a cada paso que damos y en mayor medida por aquellos que tienen más problemas para abordar el pindio descenso. Por eso es común ver largas hileras de caminantes agarrados al cable.


Cuando al final llegas a lo más hondo del jou y miras hacia atrás, te das verdadera cuenta de la verticalidad que tiene el “sendero”.


Atravesamos el Jou para salir por la Garganta de los Boches que lo une al Jou Sin Tierre, otra magnífica depresión en la que pudimos contemplar a varios rebecos que descansaban plácidamente tumbados en los heleros. Por el oeste este jou está cerrado por las cumbres que se desgajan del Torrecerredo. Así podemos contemplar la Torre del Oso, el Pico Boada, la Torre de la Párdida y hasta el Neverón de Urriellu.


Atravesada la garganta, encontramos dos senderos. Se debe coger el de la derecha, el que va más alto, ya que con el otro descenderíamos al jou y eso nos obligaría a subir más adelante. El sendero pasa bajo una pedrera que por la derecha desciende de la Canal del Lebaniego, entre los Campanarios y la Morra. Luego llegamos a la Garganta del Jou Sin Tierre, una pared que se desgaja de la Torre del Pomelo, al oeste y en la que también tenemos dos opciones: Por la izquierda sigue el sendero dando un pequeño rodeo y de frente tenemos una especie de grieta por la que podemos subir a lo alto del murallón con una fácil trepada.


Pero lo mejor es el premio que recibimos arriba. La panzuda figura del Urriellu mostrándonos su cara oeste, nos libera de todos los sinsabores pasados hasta ese momento. Unos cuanto pasos más y alcanzamos un balcón desde el que podemos contemplar el Picu en toda su extensión. Abajo, a la izquierda, vemos el refugio de la Vega de Urriellu. La primera vez que uno llega a este lugar, la recuerda eternamente. Es impresionante como la figura de paredes rojizas del Urriellu se eleva, tratando de tocar el azul del cielo. Las cámaras fotográficas echan humo y son múltiples las instantáneas que se disparan desde este lugar. Si nos fijamos bien, podemos contemplar las diminutas “arañas” que lentamente se mueven por la vertical pared, agarrados a la roca, superando la fuerza de la gravedad, para poder alcanzar la cumbre de esta señera montaña.


Tras largos minutos de contemplación, proseguimos la marcha hasta llegar al refugio Delgado Ubeda, donde había que tener cuidado para no pisar a nadie, dado el gran número de montañeros que allí se reunían a descansar.


Más de una hora estuvimos contemplado de cerca la cara oeste del coloso y como los esforzados escaladores progresaban en la pared. La benignidad del clima, unido a la fuente de aguas frías y cristalinas y como no, las cervezas y el vino que allí se puede adquirir, nos retuvieron por más tiempo del previsto. Pero no había prisa. Si no hacemos la parada aquí, tenemos que hacerla más tarde en Poncebos para que el conductor pueda descansar las horas previstas. Así que qué mejor sitio que este para un descanso plácido y prolongado.


Después de muchas fotos y miradas al Picu, decidimos reemprender la marcha. Tomamos de los dos caminos que se nos presentaban hacia abajo, el de la izquierda, hacia la Canal de Camburero. El otro, el de la derecha, se dirige a Pandebano por el Collado Vallejo.


Camburero es un largo descenso en el que se alternan distintos tipos de terreno. Comenzamos por una pradera que nos dirige a un hoyo al que hay que descender mediante un sencillo destrepe de unos seis metros. Luego salimos de él por el lado opuesto accediendo a una meseta de caliza a modo de mirador. Continuamos bajando por un largo canchal de piedras, mientras detrás nuestro, el Urriellu se entretiene jugando con las nubes.


En esta primera parte, el camino está muy marcado y hay numerosos jitos, además de las marcas de sendero de pequeño recorrido. Luego llegamos a una zona lago más herbosa y tras un recodo vemos abajo las ruinas de la Majada de Camburero, donde hubo un refugio. La hierba y la maleza lo ocupa hoy todo. Frente a nosotros , un poco a la izquierda, la Collada Ties, por la que accedieron a la majada el Marqués y el Cainejo, la tarde antes de la primera ascensión al Urriellu y lugar por el que nosotros pretendemos pasar en el próximo mes de setiembre.


Bajando de la verde majada nos adentramos en la angoste Canal de Camburero en la que nos encontramos con dos rebecos descansando sin hacernos ningún caso. El descenso se hace más pronunciado si cave y hay que poner atención a los pasos que se dan. La hierba cubre las piedras y es fácil dar un traspiés.


La canal se estrecha más y un arroyo por la izquierda baja haciéndonos compañía. En la Garganta debemos utilizar nuevamente las manos para descender un trozo de muro por el que desciende en forma de cascada el arroyo. Vencido este escollo, desembocamos en Balcosín, una lengua herbosa de origen glaciar, por la que podemos apretar un poco el paso.


Abandonamos este buen terreno para bajar ahora dentro del arroyo. Es la Voluta de Castisierra y cruzamos múltiples veces la corriente de agua. Las piedras, la hierba y el agua hacen un poco más penoso el caminar. La vista de los tejados de Bulnes nos da ánimo para continuar.


Aún tenemos que pasar junto a una bonita cascada. Aquí el camino se separa del arroyo atravesando una zona herbosa y muy resbaladiza, para descender poco a poco a cruzar por un rústico puente, el Río del Tejo, ya a la entrada del pueblo de Bulnes.


Lo peor ya pasó y aunque aún nos queda cerca de una hora de camino, ya es por terreno conocido. Un pequeño descanso en Bulnes tomando unas cervezas y vuelta al camino para descender rápidamente por la Canal del Tejo, que por cierto se encuentra en reparación, hasta terminar en Poncebos después de nueve horas y media de larga y dura caminata. La verdad es que la ruta se puede hacer fácilmente en ocho horas y media, ya que nuestros descansos en varios de los puntos, fueron excesivos.


Esta gratificante ruta es de obligada realización para aquellas personas que les guste la montaña. Es una ruta que al menos hay que realizar una vez en la vida para poder disfrutar de un día pleno de montaña, sin falta de ascender a ninguna cumbre.


Hay que mencionar que todo el camino desde el cable hasta Poncebos se encuentra señalizado con las marcas blancas y amarillas de sendero de pequeño recorrido.


Para los días 1 y 2 de agosto, tenemos nuestra clásica ruta con pernocta. En esta ocasión nos vamos a dormir al refugio de Vegabaño, pasando por el Pico Jario, para el domingo subir hasta Vega Huerta y descender luego por la Duernona hasta las orillas del Río Dobra y dirigirnos a Vegabaño para bajar a Soto de Sajambre donde nos espera el autobús de regreso a casa. La ruta que queremos hacer es:


PRIMER DÍA: Puerto de Panderruedas (1.450 m) – Collado La Rocha (1.600 m) – Collado Viejo (1.638 m) – Centenal (1.768 m) – Las Guadañas (1.705 m) – Colladina de Dobres (1.760 m) – Pica Samaya (1.859 m) – Pico Jario (1.910 m) – Vegabaño (1.320 m)

SEGUNDO DÍA: Vegabaño (1.320 m) – El Roblón (1.500 m) – Collado del Cueto (1.576 m) – Collado de Cuesta Fría (1.690 m) – Horcada del Frade 81.756 m) – Cimera del Frade (1.842 m) – Canal del Perro – Collado del Burro (2.124 m) – Vega Huerta (2.043 m) – La Duernona – Las Pandiellas (1.550 m) – Valdecarombo – El Recodo – Cuesta la Espina – El Chamozo (1.110 m) – Puente sobre el Dobra (1.030 m) – Puerto de Barcinera (1.331 m) – Vegabaño (1.320 m) – Soto de Sajambre (930 m)


Aunque para esta ruta las plazas están ya asignadas y reservadas en el Refugio de Vegabaño, en estos momentos queda una plaza libre para aquella persona que esté interesada en acompañarnos en esta ruta. La plaza será asignada por riguroso orden de solicitud. Así que si estás interesado, no pierdas ni un minuto.

martes, julio 21, 2009

LA MONTAÑA PALENTINA QUE PERTENECE A CANTABRIA

Por una vez, y sin que sirva de precedente, abandonamos nuestro área de expansión para adentrarnos en tierras palentinas, que por cierto, están muy lejos. Y encima no son de Palencia.

Tras un gran madrugón, salimos a las 5 de la mañana de San Andrés, emprendimos viaje pasando por el Puerto de Tarna a tierras leonesas y atravesando posteriormente por el embalse de Riaño, para coger la carretera que se dirige a Santander por el Puerto de San Glorio. Tras cuatro horas de viaje, con una parada técnica de 20 minutos, llegamos a destino.

San Glorio nos recibió con un airecillo helado, no en vano en la madrugada tuvieron una temperatura de cero grados y los campos estaban blancos de la helada. Sin más nos pusimos en marcha hacia el sur, dejando a nuestras espaldas el Coriscao y la carretera que se dirige al Mirador del Oso en el Collado Llesba. Atravesamos las praderas que nos separan de Los Campanarios, un grupo de cumbres que tenemos de frente formando una muralla herbosa. Un marcado sendero primero, y algunos jitos más adelante, nos indican los mejores pasos para llegar a un collado y posteriormente atravesar el Portillo de las Yeguas, un apretado paso junto a la base pétrea del Pico las Tetas (2.108 m), al que algunos ascendimos.

Las vistas son estupendas. A nuestra espalda y separados por la sierra del Coriscao, aparecen los Urrieles y Andara en todo su esplendor. Distinguimos perfectamente la zona de Collado Jermoso con la Palanca y el Llambrión. Mas a la derecha la inconfundible pirámide del Tesorero nos da paso a los Horcados Rojos y la masa de cumbres de la que destaca Peña Vieja. Tras de ella, Torrecerredo y más a la derecha el vaso de la cara sur del Urriellu y por delante Collada Bonita. Un poco más a la derecha Peña Castil. Luego la gran depresión del Duje y los Puertos de Áliva que separan el Central del Oriental, donde destacan sus cumbres principales, el Cortés y la Morra de Lechugales y otras de menor envergadura pero igual de reconocibles, como la Rasa de la Inagotable con su inconfundible forma.

De las Tetas bajamos directamente a las inmediaciones del redondeado Pico Robadoiro que dejamos a nuestra izquierda para alcanzar el collado del mismo nombre. Toda esta última parte casi en llano, con el fin de ir recuperando fuerzas para lo que nos esperaba más adelante. Ante nosotros ya tenemos presente lo que resta de camino y la dureza que tiene. Enfrente, una pindia ladera nos espera para poder subir a los Altares (2.407 m), primer valuarte importante del día. A nuestra derecha se extiende el bonito y fértil Vega del Naranco, otro punto de acceso desde Llánaves de la Reina, que vemos al fondo. Por la izquierda el Valle de Cubil del Can y enfrente, nuestro camino.

No queda más que apretar los dientes y ascender por el lomo. No hay pérdida. El sendero a veces y los jitos nos marcan el camino a seguir. Al final, la única dificultad del trazado. Llegando arriba y poco antes de coronar, hay que fijarse en las trazas del terreno y algunos jitos para encontrar el mejor paso. Un corto canalizo primero, seguido de una vira horizontal a la derecha después, nos acercan a un canal de roca por el que tenemos que ascender ayudándonos de las manos. La única dificultad que tiene es que al subir, por la derecha tenemos las caídas hacia la Vega del Naranco. No hay peligro inminente, pero si hay que poner cuidado en la maniobra. Es más la impresión que el peligro real.

Superado este punto, ascendemos lo que nos queda para coronar los Altares, que realmente no es una cumbre en si. Es el comienzo de una alargada cresta que se dirige primero al sur, para girar al este y alcanzar la cumbre del Tres Provincias (2499 m), Lugar en el que convergen los límites territoriales de las provincias de león, Cantabria y Palencia.

Cuando nos acercábamos al tres Provincias, las nubes que comenzaron cubriendo los Macizos Central y Oriental de picos, nos alcanzaron y comenzaron a jugar con nosotros. Tan pronto veíamos como dejábamos de ver la cercana ya, cumbre de Peña Prieta. Tras un pequeño descanso, el primero que realizamos desde que salimos de San Glorio, reanudamos la marcha, descendiendo al este por un marcado sendero que serpentea por la cresta para descender algo más y reunirse con el camino algo más ancho, que viene del otro lado del Tres Provincias, ya que no es necesario ascender para poder ir a Peña Prieta.

Enseguida alcanzamos la cumbre señera de la Cordillera Cantábrica, con la niebla entrando y saliendo. Las vistas desde esta atalaya son casi las mismas que veníamos teniendo según ascendíamos. Solo al sur cambian algo y ese algo se llama el Curavacas, Espigüete y Pico Murcia. También podemos contemplar las lagunas de Peña Prieta al norte y la de Fuentes Carrionas, madre del Río Carrión al sur.

Como parece imposible recuperar las vistas a causa de las nubes que no hacen más que correr y después de un buen descanso, iniciamos el descenso por el mismo camino dejando a la izquierda la cumbre sur o Peña del Infierno, para dirigirnos a la base del Tres Provincias donde abandonamos el sendero para coger otro menos marcado que sale a la izquierda y que discurre por la ladera sur del pico, dirigiéndose al collado del Alto de las Fuentes Carrionas, que está situado entre las Agujas de Cardaño y el Tres Provincias.

En este punto nace una canal pedregosa que desciende vertiginosamente y en la que hay que tener especial cuidado con no resbalar. El descenso no tiene pérdida ni desviaciones posibles y los jitos que lo jalonan nos ayudan a seguir por el mejor camino. Descendemos dejando a nuestras espaldas las verticales y enmarañadas Agujas de Cardaño, murallón infranqueable que cierra por el norte el Valle de las Lomas. Al sur y muchos metros más abajo vemos nuestro camino hacia Cardaño.

Finalizado el largo descenso, alcanzamos las cuencas del Lago de las Lomas y unas cuantas lagunas menores. Es una bonita zona a la que llega un camino bien señalizado, que parte de Cardaño de Arriba y que es muy transitado todo el año. Por la izquierda, este del Lago de las Lomas discurre este camino que continúa descendiendo, ahora con menos inclinación, atravesando zonas de pasto, hasta alcanzar un pequeño puente sobre el Arroyo de las Lomas, que da paso a una pista por la que en algo más de una hora alcanzamos nuestra meta final en Cardaño de Arriba, acompañados todo el resto del viaje por el cantarín murmullo del arroyo.

Una bonita y entretenida ruta en la que se disfruta de estupendas vistas de Picos y de la montaña palentina y que nos llevó unas siete horas y media, con pocas paradas.

Para el sábado día 25, festividad de Santiago Apóstol, tenemos una ruta por Picos en la que atravesaremos de lado a lado el Macizo Central o de los Urrieles. Desde la cantabra estación del teleférico de Fuente De, partiremos para subir a El Cable, donde iniciaremos la ruta con final en Poncebos, pasando por Vega Urriellu y descendiendo a Bulnes por Camburero y Balcosín. La ruta que queremos hacer es:

El Cable (1.834 m) – Horcadita de Covarrobres (1.925 m) – La Vueltota (1.960 m) – Collado de Horcados Rojos (2.344 m) – Jou de los Boches (2.100 m) – Garganta de los Boches (2.148 m) – Jou Sin Tierre (1.982 m) – Garganta del Jou Sin Tierre (2.082 m) – Refugio de Vega Urriellu (1.953 m) – Canal de Camburero – Majada de Camburero (1.300 m) – La Garganta (1.100 m) – Canal de Balcosín – Voluga de Castisierra (800 m) – Bulnes (647 m) – Puente Colines (580 m) – Canal del Tejo – Puente del Jardu (250 m) – Puente La Jaya (220 m) – Poncebos (La Trapa) (218 m)

Como no pude por motivos de fuerza mayor, poner esta descripción antes, os puedo decir que tengo ya 26 inscritos para esta ruta. Lo que quiere decir que si hay más interesados en hacerla, deberían comunicármelo lo antes posible, para cambiar de autocar, pues tengo reservado el de 29 plazas. Así que ya lo sabéis: si queréis hacer la Travesona del Central con Las Xanas, tenéis que aros prisa para apuntaros o quedaréis en tierra. Espero vuestras llamadas.

martes, julio 14, 2009

RETORNO A LAS UBIÑAS

El retorno del Grupo de Montaña LAS XANAS al Macizo de Ubiña, no pudo ser mejor. Los Huertos del Diablo y toda esta parte de las Ubiñas nos recibieron con los brazos abiertos y con su mejor sonrisa en forma de una climatología estupenda. Un buen día de sol y unas temperaturas muy agradables, propiciaron que esta espectacular ruta se desarrollase plena de vistosidad.

El autocar nos dejó en el Puerto de Ventana para caminar unos cuantos metros por la pista que se dirige al Trobaniellu hasta alcanzar otra pista que sale por la derecha en ascenso, que antiguamente daba acceso a las minas que destrozaron toda esta parte del puerto. La pista serpenteante, nos proporciona una manera cómoda de ganar altura por un paraje muy degradado, pero con la ventaja de poder obtener unas estupendas vistas de Peña Ubiña, Fontanes y Prau.

En el collado a los pies de la Peña Ventana y tras atravesar un cierre de alambres, giramos a la izquierda para iniciar la subida al Robellosas. Poco antes de llegar a la cumbre, sale por la derecha un sendero que se dirige casi en horizontal al Collado Socellares. Pero nosotros, como viene siendo habitual cuando estamos por esta zona, continuamos subiendo hasta coronar el Robellosas. Desde allí vimos como nuestros compañeros se esforzaban subiendo por la canal a la izquierda del Melluque y por donde debíamos continuar nosotros. Ángel por su parte y en un alarde de fuerza y voluntad, ascendió al Melluque por su cara más dura, la Oeste.

Una vez reagrupados los lentos, iniciamos el corto descenso al Collado Socellares para seguir los pasos del resto del grupo por la pindia canal muy marcada y con numerosos jitos. Alcanzada la collada superior, solo resta subir a la izquierda unas lomeras para ver ya cercana la cumbre del Huerto del Diablo Norte, primer hito importante de nuestra ruta del día. Allí se encontraban ya el resto del grupo.

Las vistas sobre Agüeria son impresionantes. Un fuerte verdor ocupaba todos los puertos. Solo la gran mole de Peña Rueda con su cresta caliza desentonaba en el paisaje. A lo lejos, cerrando Agüeria por el este, el Tapinón y la inconfundible figura del Siegalabá. Un poco más cercano el Fariñentu y a nuestro lado el Huerto del Diablo Sur. Más a la derecha el Colines, el Prau y los Fontanes que junto a Peña Ubiña forman una casi infranqueable muralla. Precisamente por uno de sus pasos, la pasada de la Puerta de Arco, que veíamos desde el Huerto, tenemos previsto atravesar a finales del próximo mes.

El descenso lo realizamos por la cresta que nos une al Huerto del Diablo Sur, alcanzando en pocos minutos su cumbre, de la que desapareció el buzón montañero. Las vistas son similares al anterior, salvo que ya vemos el Ranchón que parece adelantarse a todos en un intento de acercarse más a Agüeria. Parecía que había prisa y casi ni tiempo tuvimos para hacer la foto de grupo y cubrir la tarjeta, cuando ya estábamos descendiendo nuevamente, esta vez a las inmediaciones del Canalón de Rodamuela, desde cuya boca superior iniciamos la ascensión al Ranchón, superando unas rocas para adentrarnos en la vallada que forman el Ranchón con la Peña del Arca.

Al final de la vallada giramos a la izquierda y ganando las sucesivas terrazas, alcanzamos la cumbre del Ranchón, nuestro pico principal del día, en el que colocamos el buzón de cumbres que nos hizo Cosme y que desgraciadamente no nos pudo acompañar a causa de la lesión de rodilla que le tiene apartado momentáneamente de la montaña. Desde estas líneas quiero enviarle un fuerte abrazo y desearle que la recuperación sea lo antes posible, que le echamos mucho de menos.

Instalado el buzón que quedó haciendo compañía al que colocaron no hace mucho el Grupo Alpino de Lugones, iniciamos el descenso unos hacia la Muezca la Cigacha y otros a conquistar una nueva cumbre, el Panchón. Mientras los más rezagados caminábamos hacia la Muezca, contemplando las praderas que forman la Vega el Robezu, a los del Panchón les dio tiempo a subir y bajar y hasta algunos se atrevieron también con la Peña la Cigacha, antes de comenzar el inverosímil descenso a los Puertos de Agüeria.

Entre el Panchón y la Cigacha se abre hacia Agüeria una horcada por la que un poco marcado sendero inicia un vertiginoso descenso. Los primeros pasos son los más complicados a causa del deterioro que la nieve y el agua realizan año tras año. Pero salvados esos primeros pasos el sendero, marcado con flechas amarillas, mejora y desciende sin mayores problemas, haciendo revueltas que se acomodan a la pindia ladera. Solo la precaución debida es necesaria, para disfrutar de un descenso mirando a Peña Rueda. Las hierbas verdes y resbalosas fueron nuestro peor enemigo, por nombrar alguno. Ya digo que el descenso, quitando dos o tres puntos al principio, no tiene problemas y es solo la atención que debemos poner al caminar entre hierbas y piedras sueltas.

Una vez en la Campa la Cigacha, ya en terreno horizontal, si miramos para arriba tratando de descubrir el sendero, nos será imposible encontrarlo y solo nos hacemos una idea de donde está la boca de entrada, una horcada a la izquierda de un resalte redondeado en la cresta que desciende del Panchón.

El resto del camino hasta Ricabo, casi no tiene pérdida. Al oeste de donde pisamos terreno firme y comenzando el descenso por las praderas, encontramos un marcado sendero que nos trasporta entre escobas y prados, paralelos a la muralla de los Huertos del Diablo, hasta las inmediaciones de Llaseiro, una preciosa majada de verdes pastos con algunas cabañas y en la que rumiaban ufanas un buen número de vacas. Llaseiro nos permite contemplar el Canalón de Rodamuelas en toda su espeluznante extensión. Al final de la pradera y junto a una cabaña, sale un sendero a la derecha que tras atravesar el muro de vegetación vuelve a girar a la izquierda. El sendero se pierde por momento, pero enseguida lo volvemos a encontrar.

Pasamos junto a la braña de Las Infiestas caminando entre árboles y con un arroyo cantarín a nuestra izquierda. Luego el camino se hace más ancho y entre centenarias fayas, llegamos a la amplia pista que baja del Trobaniellu y por la que en poco tiempo y tras pasar por Bueida, llegamos a Ricabo, después de unas seis horas y media de camino por parajes idílicos y con un día maravilloso de sol.

Para el próximo sábado 18 de julio, tenemos madrugón. Saldremos a las 5 de la mañana de San Andrés, con intención de conquistar el Macizo de Peña Prieta enmarcado en el espacio natural de la Reserva de Fuentes Carrionas. Un largo acercamiento, 160 kilómetros, nos obliga a madrugar para llegar en buena hora al Puerto de San Glorio desde donde iniciamos el camino que nos lleve a la cumbre de Peña Prieta. Luego descenderemos a Cardaño de Arriba, antes de emprender nuevamente el viaje de regreso por carretera. La ruta que proponemos es:

Puerto de San Glorio (1.609 m) – Los Campanarios (1.857 m) – Pico de las Tetas (2.108 m) – Pico Robadoiro (2.219 m) – Collado Robadoiro (2.092 m) – Los Altares (2.407 m) – Altos del Cubil del Can (2.436 m) – Pico Tres Provincias (2.499 m) – Collado Tres Provincias (2.433 m) – Monte Infierno (2.530 m) – Peña Prieta (2.538 m) – Collado Tres Provincias (2.433 m) – Alto de las Fuentes Carrionas (2.442 m) – Alto del Tío Celestino (2.396 m) – Agujas de Cardaño (2.386 m) – Pozo de las Lomas (2.053 m) – Alto de la Lomba (1.836 m) – Alto de la Majada de las Vacas (1.670 m) – Cardaño de Arriba (1.469 m)

Una larga ruta pero que promete ser muy interesante y con estupendas vistas de los Picos de Europa y de la planicie palentina, salpicada de grandes cumbres como el Espigüete y toda la red fluvial de las Fuentes Carrionas. Pero para poder disfrutar de todo eso hay que sacrificar algunas horas de sueño y por supuesto, hay que apuntarse. De otro modo sería imposible hacer esta ruta. Así que ya lo sabes: estoy esperando tu llamada.

martes, julio 07, 2009

Y PARA ALISEDA, NIEBLA

Por muchas circunstancias me vi tentado en no hacer crónica de esta ruta que parece que tenemos gafada. El año pasado por dos veces la tuvimos que cambiar a causa de la avería que se produjo en la carretera que estuvo cerrada al paso de los autocares. En esta ocasión, la niebla nos privó de poder completarla y de sacarle partido, pues la intención es conocer la zona para poder preparar otras rutas y con la niebla cubriéndolo todo, eso se hace imposible. Desde que por primera vez pasamos por la zona, cuando hicimos la ruta Vegarredonda a Ario, también con niebla, nos estamos preguntando por donde anduvimos.


Pero hay nieblas peores. Bien es verdad que con el paso del tiempo, el grupo se va haciendo más y más confiado, adquiriendo más riesgos en las rutas que realiza. Pero eso emana de una experiencia y del conocimiento que tenemos de nuestras posibilidades. No por ello debemos abandonar las elementales normas de seguridad que podrían acarrearnos serios disgustos, pero tampoco ver en todo el peligro. Las posiciones extremas nunca son deseables y siempre el termino medio y sobre todo, la cordura deben imperar en nuestras actuaciones.


La palabra, el dialogo y la confrontación moderada, deben ser nuestras armas a la hora de enfrentarnos a nuestras dudas. Y me lo digo primero a mi, que soy quizá quien más se exalta. De nada vale el discutir con uno mismo o con el que tenemos al lado, si el resto del grupo no sabe de nuestros temores o prejuicios. Comprendo de las responsabilidades de unos y otros, a veces mayores que las reales, pero indiscutibles. Pero también que somos personas mayores con conocimiento de causa suficiente para saber hasta donde podemos llegar. Ya tenemos un cierto conocimiento del medio y herramientas que nos facilitan otras visiones y modos de seguimiento.


Soy de la teoría de que si estamos o nos ponemos de acuerdo en hacer algo, lo hacemos aunque las condiciones no sean las más propicias. Todo depende de la forma que nos enfrentemos a las dificultades y con miedo nunca será la mejor. Por eso y porque somos un grupo, debemos afianzarnos unos a otros para lograr al final la victoria o saber en que punto o momento debemos abandonar. Y esto lo lograremos con el diálogo entre todos.


Ya se que me pongo filosófico, pero casi os diría que estoy pensando en voz alta sin darme cuenta, pues no quería hablar de esto. Pero escrito queda y espero que sepáis a que me refiero. Quedé disgustado en un momento determinado de la ruta del sábado, quizá por agobio, pero pienso que eso se puede subsanar. El grupo lo formamos todos y no solo los que de una manera u otra tenemos algunas responsabilidades dentro de él. Y así me gustaría que lo entendiésemos todos para evitar malas interpretaciones sobre las actuaciones de uno u otro lado.


Dicho todo lo que pienso, pasemos a la descripción de la ruta que realizamos, que ya de antemano os diré que tiene que ser preciosa el día que la podamos realizar viéndola.


El autocar nos dejó en el aparcamiento de Bufarrera con la intención de no moverse de allí hasta la hora de marchar, para así estar al menos nueve horas parado y no tener problemas de jornada de conducción. La ruta completa nos llevaría unas ocho horas y de no ser así, no podríamos realizarla. Digo que nos dejó en Bufarrera y comenzamos a caminar por la carretera atravesando el área en el que se encuentra el centro de interpretación, para llegar a La Campo La Tiese en las orillas del Lago Ercina, donde han hecho un nuevo aparcamiento, mucho más pequeño que el que había, pero ordenado y coqueto, aunque fuera de lugar y con una gran cantidad de objetos contaminantes del paisaje. Las vallas y barreras campan ya por todas partes y eso que casi no veíamos a causa de la niebla.


Siguiendo siempre las indicaciones del GPS, caminamos por la senda señalizada como PR que circunda la zona de los lagos, dejando al Ercina a nuestra izquierda, para llegar al Muro, paredón de piedra que cierra el lago por su parte sur y dejando a la derecha el camino del Bricial por donde continúa el PR. Por el muro accedemos al sendero que comienza a ascender hacia la izquierda, por un camino muy marcado, son las Reblagas.


Enseguida llegamos a una campera en la que a la derecha tenemos un par de buenos árboles custodiando una cabaña. Estamos en Fresno, nombre dado sin duda, por los mencionados árboles. Luego La Canal y casi a continuación el Toyu, campera en la que hay una cabaña de extraña construcción.


Procurando no perder el sendero en las camperas que atravesamos, para lo cual caminamos siempre por la derecha y siguiendo los jitos que poco a poco comenzamos a descubrir, accedemos a la majada de Tolleyu, después de pasar la Vega el Paré. Las cabañas de la majada van apareciendo como fantasmas de entre la niebla a medida que nos acercamos a ellas. La majada es grande, como pudimos comprobar a la vuelta con un poco más de visibilidad. Tiene unas buenas praderas y las cabañas se diseminan por ellas.


Al entrar en las Camperas de Jaces nos encontramos con un abrevadero. El terreno se va convirtiendo poco a poco en menos descriptible. La niebla lo iguala todo y casi no vemos más que la piedra que pisamos. Por el Jorcadillín del Cuevo Oscuro, el sendero transita dejando la cueva que le da nombre a la izquierda. También se puede ir por allí, pasando delante de la cueva.


Luego un nuevo abrevadero de reciente construcción, del que manaba un hilo de agua. Aquí seguimos ascendiendo a la derecha para adentrarnos en un mundo de piedra. La caliza ya nos rodea por todas partes y son los jitos, junto con las marcas del GPS y las indicaciones de Carrete que pasó unos días antes por allí, lo que nos permite seguir un camino que creemos correcto. Hay que tener mucho cuidado con los jitos, pues en esta parte los hay que salen para sitios distintos. Sin visibilidad es realmente difícil seguir hacia el lado correcto.


Por fin alcanzamos las primeras camperas de la Vega de Aliseda. Una estrecha franja de verde rodeada de caliza por todas parte, menos por una, en la que se encontraban las nubes que por un momento abrieron una pequeña ventana por la cual pudimos ver el cielo azul y un rayo de sol se coló, dando unas esperanzas que no cuajaron. A continuación el cielo se cerró y la niebla parecía más espesa.


Ante esto y los nervios en parte del grupo, optamos por dar la vuelta por el mismo camino, eso si, bajo un pertinaz orvayu que nos acompañó hasta nuestro regreso a Bufarrera. Podéis estar seguro que esta ruta la repetiremos el año que viene y el otro si hace falta. Al final tendremos un conocimiento exhaustivo de la zona, para poder hacer la ruta con los ojos cerrados. Quizá algún día nos planteemos hacer la de noche. Je, je, je.


Para el día 11 tenemos ruta conocida por nuestra zona. Nos vamos a Puerto Ventana para caminar por la zona de Socellares y los Huertos del Diablo, para ascender al Ranchón, donde colocaremos el buzón de cumbres que hizo Cosme, al que trataremos de hacer llegar nuestro recuerdo y deseos de que se mejore pronto. Luego descenderemos por la inverosímil Muezca de la Cigacha a las camperas de Agüeria, para finalizar la ruta en Ricabo. Lo que os proponemos es:


Puerto Ventana (1.586 m) – Robellosas (1.927 m) – Collado Socellares (1.851 m) – Huerto del Diablo Norte (2.100 m) – Huerto del Diablo Sur (2.126 m) – Peña del Arca (2.082 m) – El Ranchón (2.151 m) – El Panchón (2.102 m) – Muesca la Cigacha (1.963 m) – Campa la Cigacha (1.640 m) – Llaseiro (1.400 m) – Las Infiestas (1.115 m) – La Fontana (900 m) – Bueida (750 m) – Ricabo (650 m)


Preciosa excursión si el tiempo acompaña, en la que se puede aumentar a voluntad el número de cumbres a ascender, de más de 2.000 metros. Las vistas sobre los Puertos de Agüeria son fantásticas y el descenso por la Muezca la Cigacha parece imposible pero se realiza sin ningún problema especial.. La zona bien merece un poco de sufrimiento. Espero vuestras llamadas. No lo dejéis para última hora que os podéis quedar sin plaza.