lunes, julio 28, 2008

POR LAS CANALES DE LAS UBIÑAS

La ruta de esta semana la realizamos por las entrañas del Macizo de Ubiña, con una modesta(¿) cumbre, el Pico Colines (2.211 m) y una profunda y caótica canal, el Canalón Bajero. Nos movimos por pedregales inhóspitos rodeados de cumbres de más de 2000 metros, para alcanzar las placenteras praderías de los Puertos de Agüeria.

Comenzamos a caminar a las 9 y 20 minutos de la mañana, en el pueblo leonés de Torrebarrio. A esas horas, por efecto del sol, las Ubiñas son un paredón negro que vemos al final del pueblo en dirección noreste. Una muralla aparentemente infranqueable ya vista desde lejos y que no da la sensación de poder ser traspuesta tampoco cuando te acercas a sus muros.

Digo que salimos de Torrebarrio por la terrosa pista señalizada como “Ruta por el Entorno de Ubiña”, que nada más salir del pueblo comienza a empinarse y lo continúa haciendo hasta poco más arriba de Llandanay, que enllana un poco y donde se produce la bifurcación de la ruta normal a Peña Ubiña, a través del Collado del Ronzón, continuación de la “Ruta por el Entorno de Ubiña”.

Seguimos subiendo con un poco menos de inclinación, pero solo por un corto espacio de tiempo, ya que enseguida vuelve a empinarse la pista para pasar por La Cueña, donde casi tocamos a la Peña Ubiña y desde donde pasamos ya a los Llanos del Fontán. Una verde campera de la que brota una buena fuente, la última en este lado de las Ubiñas.

Aún seguimos durante un tiempo la pista, hasta un punto en el que un sendero sale por la derecha a remontar con rumbo a una zona terrosa de color oscuro que tenemos enfrente. El sendero e ganado camina con clara dirección norte y con el Colines puesto en el punto de mira. Poco más arriba el sendero se pierde o confunde con otros caminos de vacas pero nosotros no abandonamos la orientación en ningún momento.

Salvamos un pliegue del terreno, precisamente aquel terroso que veíamos antes de abandonar la pista y continuamos subiendo en oblicuo bajo las paredes de los Fontanes. Pasamos por debajo de la canal de acceso al Prau y la pedrera que se forma entre este y los antes mencionados Fontanes. No es necesario subir mucho. Vasta con continuar la línea que nos trazamos cuando veíamos la pica del Colines.

Pasamos bajo unas llambrias de caliza que se desprenden del Prau y comenzamos a ver la canal que baja de la Muezca del Colines, collado que se forma entre este y el Prau. Si nos paramos un poco podemos ver bajo nosotros y un poco al sur y al final de la pista, el Chozo, una cabaña situada en una pradera cerca de un bloque de piedra. Luego más a la derecha de este, un amplio collado perpendicular a las paredes de los Fontanes y poco más arriba el final de la pedrera que desciende de la Muezca del Colines. Pues bien, ese es otro de los itinerarios válidos para subir al Colines desde el lado leonés. Pero nosotros preferimos iniciar antes la subida para no tener que penar luego en la canal, compuesta de piedra suelta y fina.

Ya con la collada del Colines a la vista, vamos buscando el mejor terreno para acercarnos siempre con las miras puestas en la collada, a la pedregosa canal, que cuando nosotros la cogemos, se convierte en un repecho de hierbas y piedras fácil de superar.

Al otro lado se abre un mundo distinto. A nuestra izquierda la vertical pared del Prau y las agrestes caídas de este a los Joyos del Colines. Luego al fondo, la silueta medio cubierta por la niebla de Peña Rueda y los verdes campos de los Puertos de Agüeria a sus pies.

Pero no acaba aquí nuestro cometido de hoy y continuamos subiendo a la izquierda por la buena caliza del Colines, superando la cresta que se eleva desde la collada hasta el pico y que en ningún momento presenta dificultad alguna, salvo la derivada de la ascensión. Así conseguimos conquistar esta cumbre en la que un jito de piedras marca su cúspide.

Son estupendas las vista que tenemos desde este gran mirador. Al sur, la inmensa llanura de la Babia y las tierras leonesas. Al oeste contemplamos todo Somiedo y el sinfín de cumbres que lo cubren, Orníz, los Bígaros, Ferreirua, Ventana,... Por el norte, Los huertos del Diablo, el Ranchón, la Cigacha, Peña Rueda, los Puertos de Agüeria y Peña Arpín. Y cerrando el círculo, por el este el Prau, impresionante y en primer término, los dos Fontanes, los Foyos, el Pie Ferreru y el Fariñentu.

Nos mantenemos un buen rato contemplando el paisaje y aprovechando la buena temperatura que tenemos en esta bonita cumbre. Pero el camino que aún nos queda es largo. Cubrimos las tarjetas y realizamos las fotos de rigor y emprendemos el descenso por la cresta que desciende al noreste, dejando a nuestra derecha el profundo hueco de los Joyos del Colines. El descenso es sencillo, facilitado algún sendero del ganado que haciendo eses disminuye la fuerte inclinación. En poco tiempo nos ponemos en las praderas de la Vega del Rebezu, una explanada rodeada de altas cumbres en la que la paz y el sosiego nos invade a pesar del buen grupo de vacas que pastan en ella. Antes de llegar a la vega, giramos un poco a la derecha para ir en dirección al collado que se forma a los pies de la Cigacha, la mole rocosa que tenemos de frente y que es la última del cordal de los Huertos del Diablo. En ese lugar hay unas rocas y en ellas una mancha de pintura roja nos marca el inicio de la bajada al Canalón Bajero.

Solo tenemos que seguir los jitos para no encontrarnos con ninguna dificultad. El camino comienza en descenso girando a la izquierda y comenzando a subir un pequeño tramo. No hay problema si se quiere evitar esa subida siguiendo de frente a bajar por una factible cortada desde la que vemos el sendero que baja del punto al que los jitos nos enviaban. El sendero atraviesa un estrechamiento y continúa descendiendo bajo los paredones que se desprenden de los Joyos del Colines.

El camino está muy bien señalizado y aunque no es recomendable hacerlo si hay niebla, fijándose bien, tampoco tendría ningún problema. Al llegar a una pequeña hondonada el camino se pone vertical y debemos acometer una fuerte subida y una larga travesía entre profundas simas que se abren a ambos lados. Un sinfín de flores y plantas cubren las pedreras por las que caminamos, cubriendo el ambiente de múltiples fragancias. Hay muchas plantas de hinojo que al paso de nuestros pies se parten desprendiendo sus típicos aromas anisados, tornando el acre olor de la piedra con su dulzor.

Después de la larga travesía bajo las altas paredes de Colines y Prau, alcanzamos la parte final del Joyo Longo, profunda hondonada que se forma entre el Prau y los Fontanes y que es el abismo que contemplamos desde arriba, cuando cruzamos entre estos dos colosos. Aquí a nuestra izquierda se forma El Canalón Bajeru, profundo corte entre la Cigacha y Peña Redonda. Entre medias, al fondo del canalón y muchos metros más abajo ya vemos las verdes camperas de Agüeria.

El descenso del canalón es sencillo. Algunos lo complican ligeramente descendiendo una parte directamente deslizándose por la pedrera. Pero la bajada normal, por camino, se encuentra pegada a la pared de Peña Redonda y baja haciendo un sinfín de zigzag que parece que no se terminan nunca. Aunque se sigue sin dificultad, hay que fijarse bien, pues en algunos sitios la maleza vegetal y en otros los deslizamientos de grandes piedras, cubren tramos del sendero produciendo la confusión. Algunos jitos nos ayudan a seguirlo cuando las huellas del mismo se hacen menos patentes.

A pesar de que no es dura la bajada, se agradece llegar a las camperas. Mirando atrás podremos contemplar lo mucho que acabamos de descender.

Frente a nosotros se forma una zona más o menos cárstica que debemos evitar, pues se camina muy mal por ella. Es preferible dar un pequeño rodeo a la derecha, siguiendo los caminos empleados por el ganado y que va un poco más alta que esa zona pedregosa. Nuestro destino son las praderas que se ven al otro lado. Es conveniente no perder el camino ya que si esto ocurre es fácil que nos metamos en dificultades, pues la zona está llena de piornales que nos pueden obligar a grandes rodeos, ya que atravesarlos es muchas veces imposible.

Nuestro destino son las orillas del río que atraviesa todo Agüeria de oeste a este y que va recogiendo los múltiples arroyos que se forman a ambos lados, para convertirse primero en el Río de Foix Grande, Río Lindes posteriormente; luego Río Quirós, para finalizar siendo el Río Trubia que más tarde lleva sus aguas al Nalón.

Una vez en el río, solo resta seguir su curso por la orilla izquierda, adentrándonos ya fuera de los límites de Agüeria en un cañón donde debemos cruzar a la orilla derecha si el río va crecido, para continuar por ella hasta un nuevo cruce poco antes de que este se introduzca en la profunda Foz Grande. Como hoy el caudal es escaso, continuamos por la izquierda del río, siguiendo un marcado sendero hasta las cercanías de un bosque donde el sendero cruza el río y ya continua atravesando el bosque por el margen derecho hasta el mencionado cruce.

Una vez cruzado el río por última vez, iniciamos una subida que con lo que ya llevamos caminado, nos parece la más dura del mundo. También comenzamos a encontrar los primeros pasos embarrados. La cuesta finaliza en una pradera donde hay un indicador que señaliza el camino de Manín a nuestra izquierda y el de Lindes, de frente. Continuamos por donde nos indica y comenzamos a meternos en un continuo barrizal, en el que debemos poner todos los sentidos si no queremos perecer atrapados. Unas veces por un lado y otras por otro, vamos pasando de barrizal en barrizal. El camino se nos hace eterno y casi sentimos alivio cuando llegamos al Carrilón, lugar en el que se unen las sendas de Agüeria y Peña Rueda pasando por Manín. Se trata de un canalón de tierra, fuertemente horadado por el agua y el paso del tiempo, que desciende vertiginoso en busca de las primeras casas de Lindes. Cuando el camino enllana, pasamos junto al abrevadero y poco después alcanzamos el pueblo semi-abandonado de Lindes. Pasaba de las cinco de la tarde, con lo que ya se cumplían más de 7 horas y media de caminata.

Para la próxima semana, primer sábado de agosto, tenemos ruta por el Cornión. Nos vamos a Los Lagos parea subir a la Torre de Lueje, con bajada posterior a los Lagos por el Resecu. La ruta es:

Collado les Valeres (1.107 m) – Vega de Enól (1.100 m) – Pan de Carmen (1.087 m) – Vega el Huerto (1.050 m) – Vega la Piedra (1.145 m) – La Rondiella (1.370 m) – Collado Gamonal (1.481 m) – Vegarredonda (1.410 m) – Llampa Cimera (1.850 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Torre de Lueje (2.025 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Jou Sin Tierri (1.769 m) – Llampa Mala (1.710 m) – Canalón del Conjurtau – Joos de Resecu (1.500 m) – Resecu Cima (1.400 m) – Resecu Baju (1.320 m) – Jou la Gocha – Las Reblagas (1.240 m) – Bufarrera (1.063 m)

Ya tengo la lista preparada. El que no quiera quedarse en casa y perderse una bonita ruta por el Cornión, que llame lo antes posible. Después del miércoles no se garantiza que queden plazas libres.

lunes, julio 21, 2008

LA DURA CANAL DE JIDIELLO

Afrontamos la ruta prevista para este sábado, sabiendo que sería dura y que deberíamos esforzarnos para lograr alcanzar el Collado Valdominguero. Pero esta canal es casi más dura psicológica, que físicamente. Se trata de una canal en la que en todo momento estás viendo su final, si miras para arriba, y su principio si lo haces para abajo. Con lo que la cabeza trabaja más que las piernas pensando que uno no se mueve del sitio, cuando mira para arriba, aunque al mirar para abajo vemos como cada vez estamos más altos.

Para iniciar la ruta, nos fuimos hasta las inmediaciones de Sotres. El autocar nos dejó en La Curvona, un par de kilómetros antes de llegar a Sotres, en una cerrada curva de la que sale la pista que conduce a Aliva.

Comenzamos a caminar temprano, las 8,45 de la mañana, por la polvorienta pista de tierra, que cada día se encuentra en peores condiciones, al menos para los vehículos que por ella transitan. Dejamos a nuestra derecha el ramal que se dirige a los Invernales del Texu, cuyas cabañas vemos más abajo, y al Collado de Pandébano.Seguimos relajados por la pista con muy buenas perspectivas climatológicas. Hasta Poncebos el cielo estaba completamente cubierto, pero desde allí comenzamos a ver manchas de cielo azul, hasta que todas las nubes desaparecieron. Pasamos por las Vegas de Fresnidiello, donde algunos escaladores preparaban sus fierros quizá para conquistar las agrestes paredes de nuestra derecha, que se desprenden de la Peña Fresnidiello.

Poco más allá, después de pasar la Redonda el Texu, cruzamos la Riega de Onzón que es el arrollo que desciende, cuando tiene agua, por la Canal de Jidiello. Damos una pequeña curva a la izquierda y nos encontramos con una piedra grande a nuestra izquierda, con un jito encima de ella. Aquí, cota de los 1000 metros, es donde comienza la ascensión de la Canal de Jidiello.

Seguimos un incipiente sendero marcado con jitos y vamos ascendiendo las lomeras herbosas, previas a la canal. Pronto nos encontramos en la orilla derecha de la seca riega y continuamos por el sendero ahora más marcado y con abundantes jitos.

Como la descripción que de la ruta teníamos nos indicaba que nuestros pasos se debían dirigir a la izquierda de la canal, en una zona de piedras ancha, cruzamos la riega para continuar por la margen izquierda cubierta de hierba, aunque por la derecha el camino continúa bien marcado.

Vamos superando la ladera acercándonos a la orilla cogiendo altura sobre la canal. Después de pasar una zona de piedras por la que se camina con dificultad, encontramos un sendero en la hierba que nos ayuda a vencer lo pindio de la lomera.

Mantenemos nuestra marcha por el borde de las armaduras de roca que se desprenden a la riega, muchos metros más debajo de nosotros. En una especie de hombro seguimos el senderillo que a veces se pierde y casi en llano, alcanzamos el centro de la riega. Estamos en la cota de los 1.500 metros.

Continuamos nuestra andadura ahora por el margen derecho de la canal, siguiendo los jitos que vamos viendo y que nos ascienden haciendo zigzag. El camino se hace más duro por momentos. En algunos puntos nos tenemos que ayudar de las manos para dar algunos pasos casi en vertical. Volvemos a cruzar la riega y ya por el margen izquierdo continuaremos hasta el final.

Nos acercamos a una pared rocosa a nuestra izquierda, en parte buscando la sombra, por la que discurre el senderillo. La canal hace un pequeño giro a la derecha y ante nosotros vemos su final entre dos paredes rocosas. Ese es nuestro destino y hacia el dirigimos nuestros, cada vez, más debilitados pasos. Nos introducimos en el pasillo y por la izquierda de la pedregosa riega trepamos una pared de unos 4 o 5 metros en la que hay buenos agarres, para después arrimados a la piedra continuar a salir a la herbosa collada del Valdominguero. También se puede hacer este tramo por el centro de la canal, pero se encontraba húmeda y resbaladiza.

El Collado Valdominguero se encuentra entre los picos Valdominguero a la izquierda, norte y la Pica del Jierro a la derecha, sur. Al frente este, tenemos unos cuantos metros más abajo, el Jou Lleroso que forma un valle de piedras, enmarcado a ambos lados por altos picachos: Pico Soriano, Cueto de los Senderos, Cueto de la Cueva y Cueto de la Mazarrosa por la izquierda y los Picos del Grajal de Arriba y de Abajo y el Castillo del Grajal, por la derecha. Enfrente vemos la inconfundible silueta de la Pica Mancondiu, ya sobre la zona del Casetón de Andara, formando las Canales de la Vacas y la Jazuca.

Nos tomamos un merecido descanso mientras algunos más osados ascendían al cercano Pico Valdominguero, de sencilla ascensión al decir de quienes la hicieron.

Después de las fotos de rigor, reemprendimos la marcha siguiendo los jitos que marcan el sendero que desciende al sureste y que poco a poco se va convirtiendo en pista. El camino circula bajo los contrafuertes de los Grajales para desembocar luego en una amplia pista armada, perteneciente a las explotaciones mineras que sufrieron estos lares. A nuestra izquierda vamos viendo los restos de esas explotaciones y lo que fue el Lago de Andar, hoy desaparecido. Las pistas se entremezclan pero nosotros debemos descender siempre y dejar las que van subiendo.

Entre tanto, alcanzamos el Collado Aldea, bajo las estribaciones del Mancondiu y la pista sigue descendiendo con rumbo al Casetón de Andara, que dejamos a la derecha cuando tomamos una pista que se bifurca de la principal a la izquierda. Por esta pista descendemos directamente a la que desde el Casetón se dirige al Jito Escarandi y que al no tener pérdida, no merece mayor atención.

Para el próximo día 26 tenemos ruta por las inmediaciones de la ahora injustamente denostada Ubiña. Los accidentes no son nunca culpa de la montaña, por eso creo que sobran los reportajes periodísticos exagerados. Todos los que nos gusta esta actividad sabemos de los peligros que corremos en cada momento y somos conscientes de ellos y los asumimos. Luego podríamos discutir si realizar estas actividades de una o de otra forma es más o menos peligroso, pero seguramente que no llegaríamos a un acuerdo pleno. La mayoría de los accidentes son fortuitos e inesperados ya que no se puede concebir que nadie busque el accidente premeditadamente. Si que se pueden dar consejos para evitar una gran mayoría de esos percances, pero es la cabeza de cada uno la que tiene que estar en todo momento pendiente de lo que hace y cuando las condiciones no son las idóneas, saber abandonar.

Como digo, nuestra próxima salida es al as Ubiñas y más concretamente al Pico Colines, último bastión de la muralla que se desprende de La Ubiña hacia el oeste. La ruta propuesta es:

Torrebarrio (1.243 m) – Gamonal (1.330 m) – Llandanay (1.400 m) – La Cueña (1.650 m) – Llanos del Fontán (1.700 m) – El Chozo (1.730 m) – Muesca Colines (2.146 m) – Pico Colines (2.211 m) – Vega el Robezu (1.940 m) – Canalón Bajero – Vega Retuerto (1.550 m) – Llano la Cabra (1.450 m) – Los Cuadros (1.430 m) – La Foz Grande – Prados Sastre (1.100 m) – El Carrilón (1.000 m) – Lindes (930 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta de montaña. Si el tiempo acompaña, podremos disfrutar de los encantos de la caliza y de las verdes praderas en ese marco incomparable que son los Puertos de Agüeria. Espero vuestras llamadas.

lunes, julio 14, 2008

OTRA VEZ LA NIEBLA (POR CULPAR A ALGO)

Los partes meteorológicos no presagiaban nada bueno, pero tras el madrugón, parecía que el tiempo mejoraba y hasta algunas rayadas de sol desentumecieron nuestros cuerpos.

Decidimos hacer algunos cambios a la ruta que teníamos proyectada, con inicio en los Invernales de Porciles. Abandonamos el autocar en el alto del Puerto de Pan de Ruedas con algunos jirones de niebla cubriendo las cumbres adyacentes, pero parecía que con tendencia a despejar.

Comenzamos a caminar por una pista que sale a la derecha de la carretera y que se dirige a Posada de Valdeón. Es al camino antiguo que une el puerto con la capital de la comarca. La pista desciende a cruzar por un puente sobre el Río Cares y algunos metros más allá. Junto a unos indicadores de dirección, sale por la derecha una pista señalizada con un aspa de prohibición del PR que se dirige a Valdeón, pero que nosotros tomamos para ir subiendo entre un magnífico bosque de fayas y verdes praderas, hasta el Chozo de Freñana. En este lugar nace el Río Cares. Así es que estas hermosas praderas se encuentran regadas por un sinfín de arroyos que toman todos la misma dirección después de descender desde todos los puntos cardinales.

Hacia el este se extiende las camperas escalonadamente, mientras que al sur las cierra una muralla de cumbres que apenas vemos a causa de la niebla. Hacia ellas dirigimos nuestros pasos con el fin de alcanzar la cresta y continuar por ella hasta el Gildar. Después de dos horas de caminata alcanzamos la cota de 1860 metros, dando vista a la zona de Vegacerneja y creo que viendo el pueblo de Cuénabres y el inicio del embalse de Riaño.

A nuestra izquierda, este, solo veíamos el serrote de la cresta más cercano, ya que la niebla tapaba el resto. Por él continuamos nuestro camino, unas veces por la cresta y otras buscando mejores pasos por la vertiente sur. Después de un buen rato de caminar, alcanzamos una cumbre que algunos creyeron que se trataba del Gildar pero que parece que era el Cebolleda, de 2054 metros (a mí el altímetro me marcaba 2020 m).

Tras un corto descanso, ya que la temperatura había descendido considerablemente y comenzaba a llover, continuamos camino descendiendo por una pindia ladera hasta una hoya situada bajo el Collado Cebolleda a 1950 metros, para nuevamente ascender a las cercanías de nuestro destino, el Gildar, que por un breve momento nos presentó su picuda figura. Pero era tarde y aún nos faltaba mucho para alcanzar la cumbre, por lo que optamos por buscar un descenso factible.

Tras caminar un rato por la cresta, encontramos un sendero que descendía al norte y que en poco tiempo nos puso sobre un tapizado suelo de praderas con marcado camino tendente al este, por el que alcanzamos un chozo del que salía una buena pista, cruzando verdes praderas regadas por varios arroyos que a la postre formarían el Río de Cable, lugar por el que teníamos prevista nuestra subida. Luego de una buena caminata bajo la intermitente lluvia, nuestra pista confluye en la principal, el Camino Viejo de Valdeón, para abandonarlo a los pocos metros, saliendo por otra que desciende a nuestra izquierda. Varios zigzag más allá por un tupido bosque de fayas, alcanzamos la carretera del Puerto de Pan de Ruedas a Valdeón, pero 6 kilómetros más abajo del puerto y muy cerca de Caldevilla.

Una ascensión frustrada que deberemos dejar para el próximo año, pero una buena pateada por una zona que merece la pena caminar, a ser posible, con buen tiempo.Para el próximo sábado tenemos un duro reto en todos los sentidos, ya que a la dureza de la Canal de Jidiello, debemos agregar el madrugón que nos pegamos, pues para esta ruta, tenemos la salida a las 5,30 de la mañana, de San Andrés. La ruta propuesta es:

La Curvona de Sotres (950 m) – Invernales del Texu (880 m) – Vega Fresnidiello (920 m) – La Redonda el Texu (950 m) – Inicio Canal de Jidiello (1.000 m) – Majada Jidiello (1.280 m) – Collado Valdominguero (2.142 m) – (Optativo) Pico Valdominguero (2.265 m) – Traviesas del Grajal de Arriba (2.050 m) – Traviesas del Grajal de Abajo (1.980 m) – El Redondal (1.765 m) – Pozo de Andara (1.765 m) – Collado de Aldea (1.807 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Jito de Escarandi (1.291 m)

Esperemos que el tiempo acompañe y podamos disfrutar de una buena ruta en Picos de Europa. No dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy. Quedan pocas plazas para esta ruta. El que no se dé prisa, se quedará en tierra.

lunes, julio 07, 2008

ALGUNAS NOTICIAS IMPORTANTES

El pasado sábado no pude ir a la ruta que el grupo hizo por tierras de Cangas, entre el Puerto de Leitariegos y Genestoso, con ascensión al Pico Chao los Bueyes. Por tanto, no puedo tampoco explicaros como es la ruta, aunque según los informes que me pasaron fue una bonita ruta fácil de realizar y muy entretenida.

Para el próximo sábado día 12 tenemos ruta en la zona de Baldeón. Nos vamos al puerto de Panderruedas, más concretamente a los Invernales de Porciles, para ascender al Pico Gildar de 2.078 metros de altitud y buen mirador de los Picos de Europa. La ruta es:

Invernales de Porciles (1.200 m) – Arroyo del Cable (1.290 m) – Valle de Cable – Collado de Cable (1.913 m) – Pico Gildar (2.078 m) – Chozo de Freñana (1.777 m) – La Llampaza (1.350 m) – Invernales de Porciles (1.200 m)

La ruta tiene una longitud de 13 kilómetros, un desnivel de 800 metros de subida y un tiempo estimado de 5 horas para su realización. La salida del autocar se realizará a las 6 de la mañana de San Andrés, media hora antes de lo que pone en el calendario y ya está abierto el plazo de inscripción. Espero vuestras llamadas.

También os comunico que aún quedan un par de plazas para la ruta que realizaremos de dos días a la Torre la Palanca, con pernocta en el Refugio de Collado Jermoso. Quienes estén interesados en esta ruta pueden llamar a los teléfonos habituales.