lunes, agosto 27, 2007

ASCENSION A PEÑA ORNIZ Y... DESCENSO DE LA CERVATA

Antes De nada, deciros que nos encontramos todos bien y sin problemas. Este último sábado teníamos una sencilla y plácida ruta desde la Cueta a Peña Orniz, con final en Torre de Babia, después de sobrepasar la Cervata, una pequeña tachuela que hace collada con Orniz.

Comenzamos a caminar con un día extraño, climatológicamente hablando, con algo de sol y algunas nubes en los alrededores. La temperatura agradable y la pista señalizada en todo el recorrido del Río Sil, hasta su nacimiento. El camino va ascendiendo lentamente y casi sin esfuerzo hasta las Praderas de Cebolleu en las que, en vez de seguir por el margen derecho del río, para alcanzar la majada de Covalancha, cruzamos al izquierdo dejando el río a nuestra izquierda, ascendiendo cómodamente a los Puertos de Covalancha primero y a los de Cuetalvo después. En una extensa pradera a los pies de la Peña Llana y al lado de un indicador de la ruta de las Fuentes del Sil, cruzamos lo que queda de río para dirigirnos a los derrumbes que bajan del Cuetalvo, siguiendo las indicaciones aún de la mencionada ruta y acercándonos a la ya próxima Peña Orniz. Abandonamos las indicaciones del PR de la Fuentes del Sil y continuamos a nuestra izquierda por un marcado sendero, en dirección a la peña.

El día parece complicarse y las nubes ya lo cubren todo. Un frío viento nos acompaña y nos trae algunas gotas de agua que no nos dan buenos augurios. Una nueva bifurcación antes de dar vista a Las Morteras en la Collada de Orniz, aún nos permite abandonar la ascensión si seguimos por la derecha a buscar el camino que va a los pies de la Cervata hacia los Prados de Troméu. Nosotros seguimos por la izquierda ascendiendo un canalizo herboso que nos sitúa a los pies de Orniz. Una canal entre dos peñas parece factible, pero no tenemos ganas de complicarnos la vida y seguimos por el sendero que nos lleva a los pies de la peña por su cara sur. Luego ascendemos poco a poco por la terrosa ladera, para alcanzar una estrecha canal que en fácil ascenso nos sitúa en lo alto de la Peña Orniz, 2.191 metros al decir de Adrados.

El viento es aún más frío y nos obliga a poner las prendas de abrigo que llevamos, Alguien se cuerda de los guantes. Pero todo es superfluo ante las vistas que se nos presentan. Al norte y en primer término, los Albos que visitamos no hace mucho. Con imaginación hasta podemos vislumbrar un poco del lago del Valle. A nuestros pies, el paisaje lunar de Las Morteras, por la que vemos pasar un grupo de motos. A la izquierda, oeste, el vértice inconfundible del Cornón y más cercana la mole de Penachana, rodeada de un sinfín de cumbres. Al este, Peña Ubiña trata de quitarse una nube que la cubre a nuestros ojos, mientras la Pequeña se ofrece rodeada por un extraño halo luminoso. A nuestro lado, la Torre de Orniz y algo más alejadas Muria Brava, el Pico Blanco, el Calabazosa y el Morro Negro, conocidos de anteriores andanzas.

Por el sur, por tierras leonesas, la cercana Cervata unida a Orniz por una amplia collada hoy casi cubierta de ovejas que nos vienen siguiendo desde la zona de Covalancha. Más a la derecha el impresionante murallón del Montihuero, las Coloradas y Peña Redonda, con la inconfundible laguna de Las Verdes a sus pies. Y detrás, el inicio de la extensa llanura de Castilla. En el valle, tratamos de vislumbrar la zona en la que se encuentra nuestro destino, Torre de Babia.

Cubierta la tarjeta y hechas las fotos de rigor, decidimos reanudar la marcha, ya que la climatología no ofrece nada bueno. Descendemos rumbo a la ancha collada que nos une a La Cervata y por ella, en pocos minutos alcanzamos la cumbre de esta sencilla montaña. ¡Sencilla montaña! Su cara sur es un abismo de muchos metros de altura. Las caídas son impresionantes. Abajo en el pedrero, descansa un grupo de rebecos que al sentir nuestras voces, escapan de la zona. Las vistas cambian y al norte vemos todo el cierre que nos separa de Asturias, con Orniz, Muria Brava y el Pico Blanco. Por el oeste, el Montihuero está más cercano y la Laguna Verde se ve mejor. Por el sur, salvado el abismo, dos pistas que se unen en el valle y se dirigen a Torre de Babia, que no vemos.

A pesar de las vertiginosas caídas que tenemos ante nosotros, nos decidimos a bajar por ellas, para no dar un rodeo por cualquiera de los dos lados de la peña. Como dice el otro: “para atrás, ni para coger impulso”. Y nosotros no lo queremos coger. Caminamos un poco al este buscando una collada más propicia para iniciar el descenso y con mucho cuidado para evitar resbalones, iniciamos la bajada por una zona de hierba y tierra, que al estar húmeda, nos ofrece buen agarre y evita los resbalones. Buscando siempre los mejores pasos, alcanzamos una pequeña terraza donde nos espera nuestro serpa Carrete, que trata de encontrar una salida a esta situación. “Seguidme”, grita imperturbable. Y nosotros nos deslizamos ladera abajo sin querer pensar que nos vamos a encontrar más allá. Un hombro a nuestra izquierda, nos da paso a la derecha a una deslizante zona herbosa. “¡Carrete!, ¿cómo está eso? Y Carrete nos miente y nos dice: “¡Bien!”. Nosotros seguimos, algunos con un pequeño despiste, y nos acercamos a donde él se encuentra y miramos y no vemos. “Mira, por allí se ve un regato por el que baja el agua”, dice Fernando. Si, por ese regato, afortunadamente seco, debemos descender nosotros. Nos acordamos de Adolfo y echamos mano del “freno hidráulico”. Culo al suelo y a descender poco a poco por el deslizante tobogán, amarrándonos unas veces a las rocas y otras a las hierbas que no eran tal si no pinchos que no hacían mella en nosotros concentrados como estábamos en lo que hacíamos.

“¡Aquí ya está bien!”, nos hace saber una ya alegre Tere, aunque lo de estar bien, es con referencia a lo que acabamos de pasar. Una desagradable pedrera nos espera. Ya no necesitamos asentar nuestras posaderas en el suelo, pero las posibilidades de que esto ocurra se hacen patentes. La pedrera es muy desagradable. No tiene la suficiente piedra para poder deslizarnos por ella y el descenso se hace lento. Buscamos la hierba de la izquierda y conseguimos algo más de rapidez.

Al fin se acaba el duro descenso. Miramos atrás y contemplamos boquiabiertos lo que acabamos de bajar y nos parece imposible. Al tiempo, comprobamos que era la única zona más o menos factible, ya que el resto eren caídas verticales imposibles. Después todo fue coser y cantar. Alcanzamos la amplia pista y por ella fuimos descendiendo lo que nos restaba para llegar a la ansiada meta de Torre de Babia, donde nos esperaban hambrientos el resto del grupo, ya que en el pueblo no hay bar y tuvimos que desplazarnos un poco hasta la recién remozada carretera, donde una fábrica de chorizos con bar adosado, nos sirvió para dar buena cuenta de los manjares que portábamos.

Hasta aquí el relato de esta preciosa ruta que hicimos a Peña Orniz. Pero no queda aquí la cosa. La próxima semana haremos el cuarto intento para la conquista del Cabezo Llerosos y esperamos que esta sea la vencida y logremos poner nuestros pies en tan ansiada cumbre. La ruta es:

Bufarrera (1.162 m) – Majada de Belbín (1.046 m) – Braña Redonda (1.050 m) – Vega Espines (1.075 m) – Collado La Muda (1.250 m) – Camplengo Viejo (1.290 m) – Collado Verancielles (1.450 m) – Majada de Beresna (1.590 m) – Horcada de Bueyes (1.696 m) – Cabezo Llerosos (1.792 m) – Collado de Beceña (1.490 m) – Majada de Beceña – Majada de Ondón (1.330 m) – Canal de la Bobia – Esmenadorio (950 m) – Camarmeña (490 m) – Poncebos (230 m)

Una espectacular ruta que si el tiempo acompaña podremos disfrutar, con maravillosas vistas de Picos y en especial del Urriellu. La salida para esta ruta la haremos de San Andrés a las 6,30 de la mañana, (no a las 7,30 como pone en el calendario). El plazo de inscripción está abierto y no quedan muchas plazas. El que llegue tarde, se puede quedar sin poder ir. Espero vuestras llamadas.

lunes, agosto 20, 2007

LA TORRE DE ENMEDIO, EL TECHO DE ESTE AÑO

La Torre de Enmedio, en el corazón de las Peñasantas, ha caído. Fue una dura ruta, pero conseguimos colocar a 13 valientes en la cumbre.

La mañana en Los Lagos se mostraba estupenda. El cielo azul y ni una nube. La Torre de Santa María estaba radiante y como nunca la había visto. A las nueve de la mañana comenzamos a caminar animadamente por la pista que atraviesa la Vega de Enól, mientras las vacas desayunaban plácidamente. En el aparcamiento de Pan de Carmen había bastantes coches. Cruzamos Vega la Piedra al mismo tiempo que un grupo de pastores que pronto perdimos de vista. Me fijé en su calzado. La mayoría usaba escarpines y chanclos. El ya conocido camino no nos deparaba sorpresa alguna y simplemente caminábamos haciendo algunas fotos a la Torre de Santa María recortada sobre nuestras cabezas en el cielo azul. Vega Canraso, Cuenye los Pavos, La Rondiella, La Cabeza el Pare, Collada Gamonal y Vegarredonda. Un pequeño descanso para agruparnos y coger agua de la fuente y charlar un poco con Javier Malo, guarda del refugio, aprovechando para agradecerle una vez más, la ayuda que nos prestó el día que hicimos la ruta a Vega de Ario. Luego continuamos camino hacia el Refugio Viejo, donde otra fuente nos sirve para llenar las cantimploras.

Comenzamos la fuerte subida de la Cuesta la Asunciana hasta Llampa Cimera, donde los caminos se separan. Por la izquierda, continua hacia el Collado la Fragua y las Barrastrosas. Nosotros seguimos por la derecha a pasar bajo las inquietantes paredes calizas del Porru Bolu. Al poco cruzamos las camperas de Vega los Pozos donde cogemos un empedrado camino con una serie de tornos, por el que ganamos altura. Salimos a las verdes praderas de les Merines, donde el sendero serpentea en duro ascenso entre la hierba. Si miramos atrás, allá en lo más hondo vemos las azules aguas del Lago Ercina y nos damos cuenta de lo que llevamos subido. Continuamos por el marcado camino, hasta alcanzar el Collado La Mazada, bajo la atenta mirada de la mole calcárea del Requexón. En la Mazada se nos abre una magnífica ventana a la montaña de Ponga y a la de toda Asturias. El Mampodre, Ten y Pileñes, Collau Zorru, El Recuencu, la montaña de San Isidro, Maciedome, Tiatordos, Campigüeños, Peña Taranes, La Llambria, las Ubiñas y el Aramo. Toda Asturias se encuentra a nuestros pies y se pueden distinguir todas sus cumbres. Una profunda depresión, el Jou Lluengu, nos separa de La Torrezuela, mientras que por la izquierda una dura cuesta herbosa asciende a las Torres de Cebolleda.

Un marcado sendero bordea por la izquierda el Jou Lluengu pegándose a las aplomadas paredes de las Cebolledas. El sendero describe un semicírculo para perderse tras unas rocas. Pasada esta esquina contemplamos con pavor lo que nos falta por cubrir para alcanzar la anaranjada collada de la Horcada de Santa María. Pero antes pasamos por Fuente Prieta. Una diminuta tienda de campaña duerme sobre la pequeña mancha verde entre las blancas piedras. El sendero comienza a trepar por la pedrera que desciende de la horcada. Vuelta tras vuelta vamos ganando altura. A mitad de la subida esta se hace más y más penosa. El sendero casi desaparece para formar una mancha de los pasos de quienes nos precedieron, pero el camino se hace resbaladizo y casi damos más pasos hacia atrás que adelante. Nos pegamos a las paredes que por la derecha descienden de la Torre de La Horcada y ya cerca del collado, comenzamos a trepar por las rocas aprovechando un corto canalizo por el que alcanzamos lo más alto del paso.

La mirada a la cara este de la horcada nos estremece. Hace tiempo que alcancé este punto para subir a la Torre Santa, pero no era ese el recuerdo que tenía del descenso al Jou Santu. Un terreno destrozado y pendiente, lleno de piedras y tierra, por el que apenas se distingue un sendero. Con las indicaciones que nos dieron, fuimos descendiendo pegados a las paredes de la Torre Santa tratando de no resbalar en las torrenteras de piedras. Realmente teníamos que haber descendido muy poco para luego atravesar la canal en horizontal, con el fin de buscar el sendero que bajo los desplomes este, de la Torre de la Horcada, se dirige al collado que se forma entre esta y la Torre de En medio. Pero el resto del grupo se encontraba mas abajo, en una repisa a los pies de ambas torres y hacia allí dirigimos nuestros pasos tras atravesar el mermado nevero de la canal. Dejamos las mochilas y comenzamos a trepar por los canalizos en los que el único problema es la caída de piedras de los que van delante, ya que la trepada es sencilla y con múltiples asideros. Dos rebecos sobre nuestras cabezas nos observaban con interés y a escasos metros. Alcanzada la collada que se forma entre las dos cumbres, solo resta ascender a la Torre de En medio, sur, con otra sencilla trepada.

Magníficas vistas de la Peña Santa, el Central, La Torre de la Canal Parda, Peña Santa de Enól o Torre de Santa María, las Torres de Cebolleda y la cercana Torre de la Horcada, amén de toda la montaña descrita anteriormente. Las vistas son estupendas y apetece quedarse allí, pero el tiempo apremia. La ascensión nos llevó cerca de las 6 horas y luego vienen los problemas con los conductores. Descansamos un poco, cubrimos la tarjeta, hicimos las fotos de rigor y comenzamos el descenso. Más o menos utilizamos las mismas canales de subida, teniendo más precaución si cave. Dado que teníamos el precipicio frente a nosotros, pero la piedra es buena y su adherencia aún mejor y lo único que debíamos evitar eran las piedras sueltas que, además de hacernos resbalar, las podíamos echar sobre los compañeros que nos preceden.

Recuperadas las mochilas, continuamos el descenso siguiendo el sendero jitado que fácilmente nos sitúa en el Camino del Parque en la Boca del Jou Santu. Un mar de niebla cubría ya toda Asturias, mientras que nosotros seguíamos disfrutando del sol acompañado de una fría brisa que nos evitaba el pasar calor. En el Jou de los Asturianos nos paramos media hora a comer algo delas viandas que portábamos y luego continuamos por el camino de Las Barrastrosas, bajo los desplomes de los Argaos, hasta el Collado de la Fragua y poco después Llampa Cimera. Nuevamente nos encontrábamos en el camino que hicimos en la subida. El descenso a Vegarredonda fue rápido y a la altura del Refugio Viejo la niebla nos cubrió. Tomamos una cerveza en el Refugio nuevo y continuamos camino bajo la humedad de la niebla que lo empapaba todo. Siguiendo las marcas amarillas recién pintadas en las piedras que orlan el camino, pudimos realizar este descenso, ya que la visibilidad era prácticamente nula. Poco más debajo de Vega la Piedra salimos de la niebla y ya con buena visibilidad acometimos el resto de la pista por la que después de 10 horas y media, alcanzamos el punto de partida en Les Valeres.

Cansados y mojados pero felices por haber concluido una preciosa ruta por lo más intrincado del corazón del Cornión y conquistar la cumbre más alta de las programadas para este año, emprendimos el viaje de regreso a casa.

Pero esto continúa. Ya estamos pensando en la ruta del próximo sábado que tampoco es manca. Orniz es un hueso duro y más desde La Cueta, y eso es lo que tenemos. La ruta es:

La Cueta (1.442 m) – Praderas de Cebolleda (1.580 m) – Puertos de Covalancha - Puertos de Cuetalbo (1.920 m) – Peña Orniz (2.194 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Pico La Cervata (2.089 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Prados de Tremeo (1.680 m) – Torre de Babia (1.284 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para poder realizar esta ruta por tierras entre León y Somiedo. No deberías perdértela. Es una muy bonita ruta. Llamarme antes del jueves u os podéis quedar sin plaza.

lunes, agosto 13, 2007

CONOCIMOS OTRA CANAL DE PICOS

Este sábado, con un día estupendo, nos fuimos a conocer otra de las múltiples canales de Picos: la de Las Arredondas, en el Macizo Oriental o de Andara.

Una Vez más hubimos de ascender por la denigrada pista del Casetón de Andara para acceder al Collado de Aldea, donde variamos el rumbo de la ruta anterior al Sagrado corazón, continuando a la derecha por la indicada ruta de la Morra de Lechugales.

Pasamos bajo la impresionante Torre del Grajal, dejándola a la izquierda para acometer la ascensión por la canal del Callejón, que en continuados zigzag nos aúpa a lo alto de la Canal del Mojón, a los pies de La Rasa y del Grajal de Abajo. Es una cómoda ascensión gracias a los restos de las pistas que sirvieron de acceso a las minas que se explotaron en esta zona: Mazarrasa, Providencia, Arredondas, Evangelista...

En pocos minutos podemos alcanzar la cercana cumbre del Grajal de Abajo (2.248 m) que nos queda a la derecha (oeste) o ascender por la pedregosa ladera de la derecha hasta el punto culminante de La Rasa de la Inagotable (2.284 m). No nos será posible ir más allá, pues el abismo que encontramos en la cumbre, haciendo de magnífico mirador de la Liébana, nos lo impide. Una impresionante cortada vertical nos separa de la cercana La Junciana o Llambriales Amarillos, que se encuentra unida a su vez, con la ya conocida cumbre del Sagrado Corazón.

Volviendo la vista hacia el Collado del Mojón, una extraordinaria ventana se abre entre el Grajal de Abajo y el Grajal de Arriba. Las emblemáticas cumbres del Macizo Central hacen su aparición. Castíl, el Picu, Tiro del Oso, La Morra, Los Cuetos del Trave, El Neverón, La Párdida, Cabrones y el inconfundible cono truncado del Torrecerredo. Un abigarrado manojo de cumbres que se muestran ante nuestros ojos. Más a la izquierda, las más cercanas (¿) del Jierro, Lechugales y la Silla del Caballo Cimero y como separación, la profunda Canal de las Arredondas.

Después de un merecido y gratificante descanso, con una temperatura de lo más agradable, iniciamos el descenso hacia el vecino collado del Mojón, para, por la izquierda, acceder a los comienzos de la pista que en su día sirvió de acceso a las minas desde el lado de La Liébana. Si nos fijamos, el camino armado se dirige a nuestra izquierda, dando vista a la canal, para pronto girar a la derecha. Luego debemos abandonar el ramal que continúa con ligera ascensión y que sirve para vadear la mole rocosa del Grajal de Abajo para poder continuar el camino hacia la Pica del Jierro y la Morra de Lechugales. Aquí la zona está muy derruida a causa de las piedras y el camino casi se pierde. Algunos jitos nos dirigen al centro de la canal, pero nosotros optamos por ir un poco a la izquierda saltando entre las rocas, hasta encontrar un sendero que poco a poco nos va descubriendo los restos del ancestral camino dela mina. Este camino, poco transitado, es fácil de seguir a poco que nos fijemos, ya que baja en continuos zigzag, buscando siempre los mejores pasos. Por la derecha y casi en el centro de la canal, vemos el sendero más transitado que desciende casi vertical. El nuestro por el contrario, lo hace más en horizontal lo que evita forzar las rodillas. Quizá sea un poco más largo, pero merece la pena, entre otras cosas, por servir para que no desaparezca esta ingente obra de nuestros antepasados. Bien es verdad que se precisa atención para no perderlo en las zonas en las que se encuentra más deteriorado, pero al principio se hace más sencillo gracias a los restos de antiguas edificaciones que nos indican del paso del sendero.

Como digo, el comienzo del camino va por la parte izquierda de la canal, en el sentido del descenso, hasta que en un momento dado vira a la derecha a unirse al que decimos baja más vertical. Luego alterna los dos márgenes hasta que en la pedrera se decanta por el lado derecho, volviendo nuevamente al izquierdo al finalizar esta y convirtiéndose en un muy marcado camino cuando iniciamos la zona de las praderas ya al final de la canal, en la zona de las Cabañas de Lon.

Luego debemos cruzar el hoy cauce seco del Arroyo de la Vega que baja del Collado de Untuje de Lon, para enseguida alcanzar la pista en la que un cartel nos indica la dirección en una bifurcación. A la izquierda iríamos a Lon y por la derecha, dirección que tomamos, nos queda una hora (escasa) hasta Brez. La ahora amplia pista, asciende ligeramente para superar un hombro del Castro Las Cerras, que nos separa del pueblo montañés de Brez. Desde este hombro ya divisamos abajo en la carretera entre Brez y Tanarrio, la ansiada figura de nuestro autocar que nos está esperando. Bajamos entre las acondicionadas casas de Brez para alcanzar la carretera y en pocos minutos alcanzamos el final de esta ruta, que bien se puede realizar en 7 horas, aunque los más lentos del grupo lo hicimos en 7 y media.

La canal en cuestión, es preciosa. Es larga y muy abierta, aunque no tanto como Dobresengos, pero preciosa. No sé si lo será tanto subiéndola, pero el descenso es muy agradable y no se hace demasiado sura si se realiza como comento más arriba, por el antiguo camino de la mina o lo que queda de él.

Para el próximo sábado tenemos la que podemos denominar como ruta cumbre de este año, en lo que a altitud se refiere, ya que pretendemos ascender a la Torre de Enmedio en el Cornión, de 2.467 metros y es por tanto, la máxima cota que tenemos en el calendario de este año. Promete ser una ruta inolvidable, por la zona en la que transcurre y como observatorio de esas dos cumbres señeras del Macizo Occidental, que son la Torre de Santa María y la Peña Santa. El recorrido propuesto es:

Collado Les Valeres (1.107 m) – Pozo del Alemán (1.040 m) – Vega La Piedra (1.100 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Llampa Cimera (1.810 m) – Llano Los Pozos (1.850 m) – Collado Les Merines (2.041 m) – Fuente Prieta (2.150 m) – Horcada de Santa María (2.354 m) – Torre de Enmedio (2.467 m) – Horcada de Santa María (2.354 m) – Boca del Jou Santu (2.095 m) – Jou de los Asturianos (2.041 m) – Las Barrastrosas – Collado La Fragua (1.913 m) – Llampa Cimera (1.810 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Lago Enól (1.063 m)

Realmente no quedan muchas plazas para completar el autocar, así que el que no se dé prisa, se quedará sin asiento y no podrá disfrutar de esta ruta.

También os tengo que decir, que tendremos que comer en Vegarredonda a la vuelta, pues la ruta se va a hacer larga y luego no podremos hacer paradas.

También os quiero confirmar el cambio que hacemos en el calendario. Definitivamente, el día 1 de Setiembre vamos a hacer la ruta de Llerosos y el Ferreirúa lo dejamos para el día 22 del mismo mes. Ya, cuando al final de este mes, publique las próximas rutas, veréis estos cambios

lunes, agosto 06, 2007

CONTEMPLANDO LOS LAGOS DE SALIENCIA A VISTA DE PÁJARO

Coincidiendo con el anunciado día de más calor de todo el verano, el sábado pasado hicimos una bonita ruta montañera por tierras somedanas, a unos estupendos miradores, como son los Picos Albos. Modestas cumbres que nos deparan unas inmejorables vistas de los lagos de Saliencia, tal como los verían los buitres que nos acompañaron cerca de la cumbre.

El punto de partida y de llegada era el mismo: Torrestío, con lo que los que no quisieran hacer la ruta completa, solo tenían que volver por donde subieron sin problemas de orientación y sin posibilidad de perdida.

Salimos del montañero pueblo leonés, por la calle en la que la típica señal de tráfico nos indica del peligro de las gallinas y tras cruzar el puente sobre el Río la Carrera y, tras dejar a la izquierda la pista hormigonada que en duro ascenso, se dirige al Valle de Valverde, continuamos por la pedregosa pista que sube por el Valle de Sañedo, hasta su punto culminante en el Alto de la Farrapona o Collada Balbarán. EL principal entretenimiento en esta subida de aproximadamente una hora, radica en girarse en dirección a Torrestío y contemplar la imponente silueta de Ubiña y las cumbres que la acompañan.

Alcanzado el collado, vemos que con dirección este desciende una pista, hoy de tierra de un impactante color rojo, debido a las obras de acondicionamiento, que baja al pueblo de Saliencia. Nosotros seguimos, también en descenso, por la otra pista que un poco a la izquierda, sureste, sale del collado. Por ella alcanzamos el primero de los lagos del día, el Lago de La Cueva. Un bonito lago enmarcado en un terreno muy deteriorado por el uso minero que se dio a esta zona. Hoy en día se trabaja en la recuperación del entorno.

Siguiendo a la orilla del lago, la pista continúa iniciando una zigzagueante ascensión con clara orientación sur y señalizada con marcas blancas y amarillas de una ruta de pequeño recorrido. P.R. AS-15 Ruta de los Lagos de Saliencia. Bonitas vista del lago de la Cueva que va quedando en el fondo de la depresión. Poco antes de coronar en las Vegas de Cerveriz, dejaremos a la izquierda una depresión, vacía en verano, pero que en la primavera e invierno, alberga el Lago de la Mina. Luego sus aguas se sumen o evaporan dejando las marcas donde primero hubo agua. Las vegas de Cerveriz son un alargado pastizal que recorremos con la vista desde el alto al que nos lleva la pista. Aquí tenemos al frente, sur, el paredón que forman los Picos Albos, como muro de contención de las aguas del Cerveriz a nuestros pies. A la izquierda, tapado por los muros pétreos que lo contienen, se encuentra el Lago de Calabazosa. Los carteles que hay en la zona, nos dirigen a uno u otro. Nosotros seguimos por la pista que se introduce en las praderas, buscando la pequeña caseta que se ve a los pies de los Albos a la derecha del lago.

Desde el chozo de pastores, son varios los senderos que nos permiten ascender por el murallón que nos corta el paso. Uno de los más recomendables pasa sobre la zona amarronada de los excrementos de las ovejas que allí se guardan en temporadas, caminando entre las piedras hasta encontrar los primeros jitos que nos direcciónan hasta alcanzar una depresión en la que en otros tiempos también se almacenó agua, pero que hoy se encuentra seca. Son Los Pozos, una bonita vega entre calizas. La mejor opción es continuar por la derecha a buscar un incipiente sendero que nos trasporta bajo los contrafuertes que se precipitan del Albo, a superar un hombro que da paso a una nueva depresión. La cruzamos a buscar el paso, perdiendo algo de altura, por el muro de caliza que vemos enfrente, oeste, y que una vez superado alcanzaremos un sendero que retorna a la orientación lógica en dirección al collado que vemos arriba a nuestra derecha, sur. En el collado se unen las distintas posibles subidas que tiene este recorrido. Seguimos subiendo por la hierba y un poco a la derecha a buscar una horcada que por el sur, tiene el Albo Occidental y por la que la subida es más cómoda. Desde la horcada tenemos una estupenda vista del Lago del Valle con su pequeña isla en el centro. A la derecha de la horcada se descubre el sendero que trepa por la roca hasta alcanzar la cumbre del primer Albo del día, el Occidental de 1.071 metros de altitud y un estupendo mirador de la montaña de Somiedo. A nuestros pies el Lago del Valle y toda la vallada que se extiende hasta Valle de Lago y enfrente Peña Chana y más lejos el Cornón. Por el sur destacan sobre un campo lunar, los paredones de Peña Orniz, que visitaremos a finales de mes, mientras que por el este la próxima cumbre a ganar, el Albo Oriental, y tras él, las calizas murallas de Ubiña.

Descansamos contemplando este inmenso paisaje y después de un buen rato iniciamos el descenso por el mismo sitio por el que subimos, pero al poco de pasar junto a la horcada, seguimos con dirección sur para acercarnos al monolito de color terroso que tenemos enfrente que se denomina Albo Central o Pico Rubio. Debemos alcanzar una collada que mira por el oeste al Lago del Valle y por el este a una profunda sima. La atravesamos y seguimos en la misma dirección por la zona herbosa que tiene el Rubio por su ladera oeste, hasta llegar a una zona en la que entre las rocas se adivina un pasadizo que nos conduce a la cara norte del pico, por la que progresamos en sencillas trepadas hasta la cumbre del Pico Rubio, 2.052 metros. Permanecemos poco tiempo en esta cima que nos depara las mismas vistas que el anterior, pero previamente hacemos una composición de lugar para poder cruzar el caótico paisaje que tenemos a nuestro pies en dirección al Albo Oriental.

Descendemos primero por el mismo canalizo por el que subimos, para después buscar por la derecha un paso que nos lleve a un colladín desde el que también a la derecha, sur, debemos descender ligeramente para después ganar una repisa al este desde la que alcanzar con dirección primero norte y luego este, la rampa que sube a nuestro siguiente objetivo.

Caminamos penosamente por la inclinada ladera. El sol comienza a calentar y solo las tímidas ráfagas de aire nos refrescan del día de más calor al decir de los meteorólogos. Rodeando el peñón que se nos presenta enfrente, alcanzamos la cima del Albo Oriental de 1.109 metros, colgado sobre las negras aguas del lago más profundo de esta zona, el Lago Calabazosa.

Aquí vemos a tiro de piedra las Ubiñas y el resto de la montaña que ya habíamos contemplado desde las dos cumbres anteriores. De todos modos, es un buen lugar para el descanso y lo aprovechamos bien.

El descenso lo hacemos por toda la ladera por la que subimos, buscando el inicio del embudo que se ve más abajo, Una vez alcanzado, rodeamos la depresión por la derecha siguiendo un sendero, hasta alcanzar el collado norte por el que baja el camino. A nuestros pies iremos viendo agrandarse el cuenco del Lago Cerveriz, a medida que descendemos. Los jitos nos marcan nuevamente el camino a seguir y alcanzamos una pradera en la que se ve un camino a la izquierda mientras que los jitos siguen por el medio. Es más recomendable seguir los jitos de piedras aunque por cualquiera de los dos lugares se llega al mismo sitio. Un sendero zigzaguea con tendencia oeste y sin mayores problemas, alcanzamos la Vega de Cerveriz. Lo más cómodo es seguir las praderas al Oeste buscando las inmediaciones del Chozo desde el que iniciamos la ascensión, para ahorrarse primero el descenso a las orillas del lago y luego la dura subida hasta la pista del P.R. que recorrimos a la ida. Luego descendemos por el mismo camino hasta finalizar la ruta en Torrestío, ya con el calor apretando fuertemente.

El próximo sábado volvemos a Picos a su Macizo Oriental o de Andara, para ganar una sencilla cumbre, La Rasa de la Inagotable, desde la que esperamos poder contemplar unas bonitas vistas del Macizo Central, amén de las cumbres que la rodean. Pero la ruta está puesta para conocer la Canal de las Arredondas por la que descenderemos para llegar a Tanarrio. El recorrido es:

Jito de Escarandi (1.290 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Collada de la Aldea (1.807 m) – Castillo del Grajal (2.091 m) – Collado del Mojón (2.208 m) – La Rasa de la Inagotable (2.284 m) – Canal de las Arredondas – Cabañas de Lon (1.300 m) – Brez (730 m) – Tanarrio (650 m)

La salida la efectuamos a las 6,30 de San Andrés y ya tengo el autocar medio lleno. El que se descuide se quedará sin plaza y no podrá disfrutar de esta estupenda ruta. Además parece que vamos a tener buen tiempo.