miércoles, febrero 23, 2011

CONOCER A FONDO LAS BRAÑAS TEVERGANAS

19 de FEBRERO de 2011

Ha hecho muy mal tiempo toda la semana. Esperamos una buena carga de nieve. Somos veintiuno dispuestos a enfrentarnos a cualquier temporal con tal de conocer estos rincones de Teverga, en los que el tiempo parece haberse detenido. A las nueve y media empezamos la ruta en el puerto de San Lorenzo. Nuestra sorpresa es que hay poca nieve. La subida de temperatura de ayer ha dado buena cuenta de ella. Para nosotros estar en esta zona es como estar en casa. Sin embargo la ruta prevista nos va a ofrecer buenas emociones al entrar por rincones por los que va poca gente.

La subida al pico Mirandiella (1568 m.) es una breve subida por buena pista. Pero no despreciemos esta cumbre y a su antena de televisión. Es un mirador de primer orden. Tenemos todos los cordales de la zona central de Asturias a la vista. Las sierras de Tineo donde han brotado extraños árboles blancos con aspas de molino, la neblina del mar, el cercano Somiedo, la sierra Manteca, la colosal silueta de la Ubiña... Un auténtico espectáculo de luz. Pero si algo nos llama verdaderamente la atención son los pequeños valles teverganos que desde el río suben trepando las laderas para acompañar a las aguas en dirección a Torre.

Subimos a un pico intermedio que según los mapas debería ser el Pico L’Abeja de 1483. Sin embargo la placa colocada en la cumbre lo nombra como Pico Mirandiella de 1579 metros de altitud. No está claro el pequeño lío de nombres y altitudes. Bajada pronunciada con bastante más nieve en la cara norte. Vamos a la braña de Campos. Hay numerosas huellas de corzo cruzando nuestro itinerario. Unos trazos en la nieve nos hace detenernos: “¿son pisadas de lobo?”. Parece que sí. Rosi las siguió, encontrando restos de sangre y pelo, restos de una comida invernal. A veces idealizamos la naturaleza sin tener en cuenta que la lucha por la supervivencia es diaria, y que esta lucha es cruel y pasa por la sangre de los débiles para que los fuertes vivan.

Una duda nos asalta. En medio de nuestro camino está el picachón amenazante de las peñas de Santa Ana. La descripción de Ortega traza el sendero por la cumbre. Pero el riesgo que pueden suponer las placas de hielo nos aconseja bordearlo por la derecha. Es la zona dura del recorrido, peleando con la nieve y las escobas. Finalmente hemos logrado atravesar tras un pequeño destrepe usando estribos escalonados.

Estamos en una braña abandonada hace tiempo. Según Jorge son las Brañas de Veiciella. Todavía se pueden ver los corros de lajas de piedra desafiando a la decadencia inevitable en estos parajes perdidos. Y eso que estamos al lado de la civilización pues tenemos a la vista todo el tiempo la carretera que sube a San Lorenzo por el valle que trazó el río Carzana. En la otra vertiente el valle se cierra en la Foz de la Estrechura. ¡Vaya postal!

Hemos hecho un cambio en el programa para alargar la excursión: en lugar de bajar a La Torre pretendemos salir por Campos hacia San Martín. Vamos a recorrer toda la larga sierra de Monreal. Subimos al pico Monreal: la vista de Taja merece la pena desde aquí. También vislumbramos los caseríos de Vixidel, donde estuvimos el año pasado en un día lluvioso como pocos. Estamos todavía a 974 metros. Nos quedan por bajar quinientos treinta y tantos metros.

Poco a poco nos metemos en el bosque. Seguimos una senda.¿Quién puede describir la belleza de un bosque en invierno? Estamos pasando por encima de Villanueva. Hay un monumento en el Pozo Tárano, dedicado a las más de cien víctimas de la guerra incivil cuando cayó el frente de Ventana el 21 de noviembre de 1937. El odio y las envidias arrastraron incluso a civiles lejanos a la contienda. La RTPA emitió en su día el documental “Tárano, la obsesión de Caín”.

Atravesando el bosque vamos bajando hacia las brañas. Los caminos están muy embarrados lo que nos obliga a saltar cercados. Entramos en la pista que nos bajará a Campos. Larga bajada por sendas boscosas en un terreno adueñado por los líquenes, el musgo y las hiedras.

En ruta de descenso, paralelos siempre a la Sierra de La Verde, llegamos a Campos. Es una aldea de cuento entre la tradición y la modernidad. Casas de aldea recién restauradas con colores “resultones”, ajenos a nuestras costumbres. De lejos vemos la Sierra de la Sobia ahora iluminada por un tímido sol. En la distancia destacan muy bien las aldeas de Sobrevilla, Monteciello y Berrueño. Enmarcan el sedo del Fresno por donde bajamos desde La Siella el 20 de junio de 2009 en un día memorable pues habíamos subido nada menos que por el Sedo de La Padiella. Impresionante fue aquel día también la bajada por la Canal de Faya. Ahora también tenemos una larga bajada hasta entrar en la carretera del puerto. Sólo nos queda llegar a La Plaza. Sigue pareciéndonos un sitio detenido en otro siglo. La Colegiata del siglo XI amenaza ruina. No podemos perder la herencia de nuestros antepasados. Sin embargo cincuenta metros más abajo un feísimo monumento de hormigón con pinta de parada de autobús se comió un pellizco del presupuesto que hubiera necesitado el monumento. ¡Qué ironía!

A las cuatro entramos en San Martín. Caramba con la ruta fácil. La larga bajada y las laderas de Santa Ana con nieve hasta la rodilla nos han dejado cansados. El resto del tiempo lo vamos a dedicar a restaurarnos por dentro y por fuera. La satisfacción es general. Si quieres conocer Asturias viaja con Las Xanas, si quieres entrar hasta el último rincón de Teverga vente con nosotros. Verás valles increíbles, ríos caudalosos en su deshielo, sendas olvidadas, pueblos muy conservados.

La vuelta tuvo un pequeño incidente con el reventón de una rueda que nos obligó a parar en la gasolinera de Proaza un ratillo suplementario. Comenta Tino con ironía que vaya grupo de montaña: igual os metéis una ruta de mil ochocientos de desnivel, como entráis por caminos que nadie ha hecho. Y si de propina hay que cambiar una rueda ¡pues se cambia!

La próxima semana cambiamos de palo: ruta por la costa entrando por San Esteban y subiendo y bajando hasta la playa del Aguilar llegaremos hasta Cudillero. Si el día está guapo puede ser un buen espectáculo. De momento descansar por semana para coger fuerzas y nos vemos de nuevo el sábado.

FRESINES

miércoles, febrero 16, 2011

NOTAS CUANDO NO HAY CRONISTA

Esta semana no hay crónica de la ruta ya que ninguno de los cronistas oficiales pudimos asistir a la ruta del Pico Mofrechu. Pero no por eso vamos a dejar esta sección sin cubrir.

Sin haber asistido a la ruta si que tengo conocimiento de todo o casi todo lo ocurrido, pero no es el lugar en el que se deban dilucidar estas cosas. De todos modos si que me gustaría hacer algunas puntualizaciones.

Personalmente tengo la convicción de que cada ruta la marca el calendario oficial. Es decir, las rutas son las que figuran en el calendario oficial que año a año se publica. Y creo que es así con todos los condicionantes. Previamente a su publicación, se expone para que los miembros del grupo puedan hacer sus alegaciones y los cambios oportunos. Una vez publicado debemos ceñirnos a él.

Cuando se hacen las descripciones de las rutas en nuestro blog, se siguen los criterios fijados en ese calendario oficial y se describe la ruta a seguir según las premisas del mismo. También se preparan los tracs para el GPS siguiendo las mismas directrices.

¿Qué a que viene esto? Muy sencillo. Últimamente se están dando casos de rutas que se tratan de cambiar sobre la marcha, aduciendo… conveniencias o deseos particulares. Yo estoy de acuerdo con cambiar una ruta cuando las condiciones meteorológicas, ambientales o físicas así lo condicionen. En un momento dado puede desaparecer el camino por estar cerrado y no hay forma de realizarlo por donde estaba previsto. O la niebla nos cubre, o hay alguien que está imposibilitado para realizar la ruta. Pueden ser muchas las causas. Pero no creo que pueda ser una causa que alguien quiera ir por otro lugar porque si. Ni tampoco me parece de recibo cambiar la ruta por querer correr más que los demás, sin conocer el camino y llevando al resto del grupo por donde no era. Aunque esto deberían evitarlo los propios miembros de la directiva.

Quizá muchas veces sea por falta de organización y de eso tenemos culpa los miembros de la directiva del grupo, pero también se nos pone muy complicado poder dirigir una ruta si al mismo tiempo tenemos que estar pendientes de los que se quedan más retrasados. Siempre es de suponer que quien va delante, sabe que es lo que tiene que hacer, aunque en muchas ocasiones no es así.

Estas cosas no dan buena imagen del grupo y tenemos que tener en cuenta que nos acompaña gente nueva en casi todas las rutas. Si queremos que vuelvan debemos evitar discusiones en las decisiones y mucho más las deserciones. La sensación de grupo la tenemos que lograr mediante la unión de decisiones. Siempre puede haber dudas en una encrucijada, pero la decisión tiene que ser unánime y todos debemos ir por el mismo sitio, aunque sea el equivocado. Ultima mente más que un grupo parecemos una banda. Cada uno va por un sitio diferente. Esto tiene que acabarse. Al menos esta es mi opinión y los demás tenéis las facultades para sacarme del error si es que creéis que no debe ser así.

Se puede aplicar el mismo criterio para todos los momentos de la ruta, ya que esta comienza cuando el autocar sale de la cochera y termina cuando entra en ella. A buen entendedor pocas palabras le bastan. No da buena imagen y parece que siempre estamos esperando a que haya alguien nuevo para hacerlo. No es de recibo.

El próximo sábado queremos hacer una ruta entre el Puerto de San Lorenzo, límite entre los concejos de Teverga y Somiedo, para subir al Pico Mirandiella y descender, en principio, a Villanueva. Digo en principio pues la ruta es más bien corta y siempre tenemos la oportunidad de alargarla un poco, si las condiciones lo permiten. Ya se que estoy tirando por tierra todo lo que dije más arriba, pero esto si que es organizable. Se puede consensuar la continuidad de esta ruta hasta Teverga si lo creemos factible. Algunas veces también la organización se equivoca y me parece que esta ruta, tal como está puesta, es corta para nuestro grupo. Lo hablamos.

JAFPA

miércoles, febrero 09, 2011

PEÑAMAYOR BAJO UN MANTO BLANCO

5 de FEBRERO de 2011

Todas las señales apuntan a que hoy vamos a tener un gran día de montaña. El cielo está despejado y de un azul intenso. Hace frío en Sama donde hacemos parada de repostaje. Continuamos la larga subida a la Faya de los Lobos. Hay alguna duda sobre donde iniciar la bajada para poder encontrarnos con el autocar. Lo mejor seguir la ruta prevista. Claro que con tal cruce de “pistas” es fácil “despistarse” (¡qué juego de palabras me ha salido!).

Un poco más allá de la Faya, concretamente en La Casilla, junto al bar “La Faya” empieza el PR-139 en suave ascenso bordeando el pico del Raso que queda a nuestra izquierda. Son las 10 y media. Vamos caminando hasta el letrero que indica un área recreativa. Nuestro andar está orientado a un sol bajo y potente que está subiendo con el día. Molesta en los ojos. Tenemos que quitar ropa. Subimos a buen ritmo. Pasamos junto a la Fuente Fría, de exquisitas aguas. A la altura de los Sierros de la Baúa la nieve empieza a ser una compañera de viaje. Ya no la vamos a abandonar hasta muy abajo, al regreso.

Mientras nos reagrupamos un poco nos adelantan dos jóvenes ciclistas dispuestos a hacer ruta por encima del hielo. Al poco les volvemos a adelantar. Nos vuelven a pasar, pero tienen que desmontar otra vez, el hielo en la sombra resbala mucho. Nosotros también tenemos que cambiar continuamente de carril porque las placas de hielo son soberbias.

La vista de toda la Cordillera y de los montes del Aller y las Ubiñas es digna de un cuadro. Toda la silueta de los picos blancos, brillando al sol, destacando sobre un cielo azul intenso. Vista que grabamos en nuestra memoria. Las fotografías se parecen al original, pero éste es mucho más grandioso. Subimos hasta la campera de la Bahúa. Unos quince centímetros de nieve. El característico crujido de la nieve helada al pisarla. Seguimos el rastro de un montañero que provisto de raquetas hizo huella esta mañana. (¿Tino subió por aquí?). Gracia a estas marcas la subida es más llevadera.

Tras la última cabaña entramos en las laderas de Peñamayor. El grupo que va en cabeza decide aprovechar este rastro para subir cómodamente al collado. Nos perderemos el pozo Funeres, pero qué le vamos a hacer. Incluso hay un tramo de nieve virgen que pisar y es agotador, aunque María José está fuerte. Otro grupo, más ortodoxo, armado de GPS y con conocimiento del terreno (y que además se ha leído toda la hoja de ruta hasta el final), continúa a Funeres. Ya sabéis la historia: es una sima natural a la que fueron arrojadas el 13 de abril de 1948 unas 22 personas no muy amigas del mandamás de turno. Existe una placa conmemorativa de 1984 que nos recuerda estos hechos.

Llegamos al Collado Llagos a 1229 metros de altura. Esperamos al grupo que viene por abajo, como lagartos al sol. Siete personas deciden que hay que hacer un pico. El Triguero queda un poco lejos y hay mucha nieve, unas tres cuartas en algunas zonas. Subimos al serrote del Cerro Trigueros a 1276 metros. Pero con cuidadín que la pala de nieve está muy helada. Además el terreno kárstico es muy traidor bajo la nieve. Debajo de nosotros, no muy lejos, debe estar la Cueva de Mozacín y unas antiguas minas de cobre.

Ya todos juntos, nueva división de opiniones. (“¿Para qué pondremos el mapa en el blog, señores?”) Un pequeño grupo baja por la pista de las antenas de telefónica, que haciendo zig-zag baja por la Campa Fresneu y el Cordal. Los demás, mayoría disciplinada y más o menos silenciosa, sigue a la majada Breza. Allí están Tino y sus amigos descansando de la pateada de la mañana.

Larga bajada hasta la iglesia del Condado. Guerra de bolas de nieve entre mozos y mozas aguerridos. El reportaje gráfico nos dirá quién ganó. Bajando y atajando, seguimos hasta encontrar el reguero del Monte que ya nos encamina hacia el Condado, "hermosa aldea toda en un llano, bañada por el río, adornada de frondosa arboleda; suave, coqueta y silenciosa..."(La aldea perdida). Unos 800 metros más abajo nos espera la ropa seca que falta hace ya. El Condado en la margen derecha del Nalón fue pueblo ejemplar en 1969. Destaca su Torreón. En Cimalavilla se conservan restos de la antigua fábrica (1884) -La Fábrica- de fundición de cobre, "instalada con todos los adelantos modernos en su maquinaria, incluso la luz eléctrica, y puesta en comunicación con las minas de cobre, situadas al otro lado del río, en las alturas de Llampaces, por un cable sin fin de mil metros", en palabras de E. García Jove; Hay material para presumir de pueblo bonito, como dice la copla:

“Tres coses tien el Condaú

que nun les tien Xixón

Piedrablanca, La Xamoca

y La Cueva'l Barriyón.”

Llegmos a las 5 de la tarde. La ruta estaba prevista para menos horas. Nos ha llevado seis horas y media, pero con una larga parada y la dificultad añadida del suelo blanco. Javier G. Lavín tiene contados los pasos en su podómetro de bolsillo y son nada menos que 23.000 redondos. Eso es precisión y lo demás cuentos.

En La Pomarada nos reciben muy bien, como siempre. La comida de hermandad y los cumpleaños de María Isabel y de Angel (en la distancia) redondean un día que ha tenido un poco de todo. El Sol nos ha dado de lo lindo y las caras están coloradas, y hasta puede que de la solana. Estamos felices, tonaducas con Senén y risas de autocar garantizadas.

La próxima semana un agradable paseo para contemplar la costa desde el Mofrechu en Ribadesella, con 437 metros de subida y 745 de bajada a Santianes de Ola. Puede ser una bonita excursión invernal. Es una ruta fácil y con una cómoda pista de subida.

FRESINES