lunes, julio 30, 2007

LA LARGA PISTA, LO UNICO MALO

La vuelta después de varios años al Esturbin del Valverde, se convirtió en una larga y penosa ruta a causa de la gran longitud de la pista de descenso a Santibáñez de Murias.

Por lo demás, la cosa fue bien y entretenida. La subida al Esturbin desde el leonés pueblo de Tonín, no tiene ninguna dificultad, salvo los 850 metros de desnivel que hay que vencer. Pero es una subida cómoda hasta la base del pico, acompañados siempre por el cantarín arroyo Tonín, primero y el del Cuadro después.

El valle estaba precioso para esta época. Otras veces que subimos por él a estas alturas del verano ya estaba completamente quemado. Hoy las flores salpicaban el verde de los prados.

El día era bueno, el sol brillaba pero la temperatura no agobiaba, ya que una suave brisa nos refrescaba. Los primeros, como casi siempre, pusieron un ritmo duro para la primera ascensión y llegaron a sacar media hora a los que subimos más pausados.

Al llegar al Collado Estrella de Cuanya, comprobamos como al otro lado, en Asturias, aún no había “amanecido”, las nubes lo cubrían todo y amenazaban con taparnos a nosotros. Por momentos, pudimos ver toda la cordalera que teníamos como cometido para el día, mientras subíamos poco a poco a la cumbre del Esturbin, en la que ya se encontraban nuestros compañeros de ruta. Por la parte de Piedrafita, este, no se veía nada. La niebla que subía a retazos, lo cubría todo por completo.

Se estaba a gusto en la cumbre y allí permanecimos un buen rato recuperando fuerzas. Cuando nos pusimos en marcha, ya comprobamos que el grueso del grupo no estaba por la labor de hacer más picos y buscaban el sendero que soslaya la cresta en toda su longitud. Solo un apretado ramillete de intrépidos caminantes tomamos la cuerda de tachuelas que teníamos enfrente. Descendimos al alargado Collado Valverde, para acometer las sucesivas cota que nos llevarían a la redondeada cumbre del Pub, como reza el letrero de su alta cruz, o el Rañaoriu, como dice en los mapas. Continuamos en dirección norte a buscar la cumbre de la Peña Cuaña, coronada por un vértice geodésico, para traspasarla y seguir camino en busca de la cuarta cumbre del día, el Cotón, anterior a los cuatro picos de La Liebre, que fuimos coronando uno a uno y dejando nuestras tarjetas de cumbres en ellos, amén de dejar constancia de nuestro paso, con las consabidas fotografías.

Coronado uno a uno, los ocho picos con nombre conocido y algunos otros de los que desconocíamos su filiación, pasamos a lo peor del día: el descenso por la interminable pista minera. Primero rodeamos por la derecha, como mandan los cánones, la tachuela de la Quemaona, para, campo a través, ir buscando la pequeña pradera verde que sobre un hombro, se desgaja por la izquierda, oeste. Aquí hay que buscar la mejor forma de descender a la marcada pista que se ve más abajo y que parte de otra verde pradera, unos cuantos metros hacia el valle de Las Mestas. Hay que tener la precaución de evitar las escobas que se ven en la dirección natural, norte, ya que bajo ellas el terreno está cortado. Debemos ir con ligera orientación sur a buscar el pequeño prado que se ve más abajo y del que sale, ya con dirección norte, el comienzo de la pista.

Una vez en ella, hay que armarse de paciencia y comenzar el descenso por la polvorienta pista. La cur4vas a derecha e izquierda se suceden, así como las ramificaciones que unas veces se dirigen al los prados y otros a los distintos chamizos de la Mina la Carmina.

Entretanto, el día mejoró y las nubes desparecieron. Lo que no fue motivo de alegría, ya que el sol caía a plomo sobre nuestras cabezas, para hacer un poco más duro el descenso. Hay que prestar mucha atención, ya que las ramificaciones son continuas. En un momento determinado llegamos a una especie de rotonda, de la que parten tres pistas. Debemos seguir por la que en descenso, sale a la izquierda en dirección sur, dejando la que también desciende al norte y otra en ascenso un poco al este. Pasamos junto a las instalaciones de la mina, descendiendo por la pista con una gran cantidad de polvo de carbón. Artos ya de tantas vueltas y revueltas, nos situamos por fin a la altura del río, después de pasar junto a un depósito de agua, cuando damos vista a una especie de barracones con aspecto de abandonados. Un poco más abajo hay una bifurcación, Puente el Beyu, en la que la pista se convierte en carretera. Dejamos el puente a la izquierda y seguimos de frente. Unos dos kilómetros nos separan de Santibáñez de Murias. La carretera asciende ligeramente, mucho para nuestras cansadas piernas. Comienzan a aparecer las primeras casas de Santibáñez. Dejamos la carretera que desciende entre las primeras casas a la izquierda y continuamos por la más ancha a rodear el alargado pueblo. Pasamos sobre la iglesia y bajo la nueva construcción del hotel Estrella de Cuaña y las antiguas escuelas, convertidas hoy en El Nido del Urogallo, un pequeño museo de esta emblemática ave. La vista del autocar nos hace enormemente felices, la ruta ha terminado después de cerca de nueve horas. Solamente está el chofer, ya que el resto del grupo ya se encuentra en Murias pues en Santibáñez no hay bar y con la hora que nos sacaron, no aguantaron más espera.

Para el próximo sábado, primero del mes de agosto, tenemos una bonita ruta por Somiedo. Nos vamos a Torrestío para subir por la Farrapona a los Lagos de Saliencia y de allí a Los Albos. El regreso nuevamente a Torrestío, con lo que el que no quiera hacer los tres albos, siempre tiene la oportunidad de esperar o dar la vuelta. La ruta es:

Torrestío (1.360 m) – Alto la Farrapona (1.707 m) – Lago la Cueva (1.614 m) – Lago la Mina (1.742 m) – Chozo de merinas (1.740 m) – Vega los Pozos (1.808 m) – Albo Occidental (2.071 m) – Pico Rubio (2.052 m) – Albo Oriental (2.109 m) – Vega de Cerveriz (1.700 m) – Lago la Cueva (1.614 m) – Alto la Farrapona (1.707 m) – Torrestío (1.360 m)

Ya estoy esperando vuestras llamadas. El que se retrase puede quedarse con las ganas de hacer esta bonita ruta.

Os comunico que está previsto hacer un cambio en las rutas del mes de setiembre. La ruta al Cabezo Llerosos, se realizaría el día 1, pasando la de Ferreirua al día 22. Próximamente se confirmarán estos cambios.

lunes, julio 23, 2007

DOS DIAS INOLBIDABLES EN PICOS

Hola a tod@s. Aquí estamos sanos y salvos después de una fantástica experiencia de dos días en el corazón del Macizo Occidental o del Cornión.

Como sabéis, dividimos la ruta que une los refugios de Vegarredonda y Vega de Ario en dos días, haciendo noche en este último refugio. Pues bien, el sábado salimos temprano de Oviedo con dirección a los Lagos de Covadonga, donde llegamos con un cielo cubierto de nubes y a baja altura. A los 1400 metros se encontraban paradas y espesas. Decidimos de todos modos intentar la ruta que teníamos propuesta y partimos con dirección a Vegarredonda a donde llegamos después de dos horas de caminar con la niebla sobre nuestras cabezas. Allí consultamos con el encargado del refugio, Javier Malo, el estado del camino que debíamos recorrer y muy amablemente nos indicó que se encontraba bien señalizado con jitos y marcas de pintura hasta Aliseda y que de allí en adelante, todo consistía en seguir el camino que nos llevaría a Ario. Le preguntamos si había muchas dificultades para hacer la ruta en condiciones de niebla y nos dijo que él la había hecho y algunos más. Que en principio no era muy difícil, siempre que se siguiesen las marcas y no se saliese del camino.

Con estas explicaciones decidimos continuar en nuestro intento y salimos por detrás del refugio y a los pocos metros, abandonamos el camino que sigue para el Jou Santu, cogiendo a la izquierda un sendero que comienza a subir pasando por una zona de piedras y tierras rojizas. Pronto comenzamos a ver los primeros jitos y al principio diseminadas marcas de pintura. Caminamos por terreno de hierba y piedras, que prácticamente era lo único que veíamos. Todos atentos a la sucesión de los jitos y a comprobar que estos se encontraban acompañados de las correspondientes marcas color rosa. Cuando entre dos jitos la distancia se hacia un poco larga para la visibilidad que teníamos, todos colaboraban para hacer nuevos jitos que permitiesen la continuidad. Por otro lado, el tener bien metidos los tracs de la ruta en el GPS, nos permitía estar aún más seguros que el camino que seguíamos era el adecuado, ya que se correspondía con la dirección que marcaba el GPS.

La hierba desapareció y la piedra, la caliza, se hizo dueña y señora del espacio. Era un continuo sube y baja por la piedra sin más referencias que los jitos y las “rositas”, las marcas de pintura que nos alegraban la vista a cada paso. Alcanzamos el collado que se forma entre el Cantulimpó y la Altiquera, donde hay un palo de colores, al que había hecho referencia Javier. Allí, siguiendo sus indicaciones, tomamos el rumbo que nos debería llevar a Llampa Buena y cargamos el trac correspondiente en el GPS. Buscamos y encontramos los jitos y las marcas de esa dirección y continuamos ruta. Pero no se donde estuvo el error, ya que según caminábamos, sin haber perdido ni las marcas ni los jitos, cada vez nos encontrábamos más lejos del punto que nos indicaba el GPS. Ante la duda, optamos por buscar el siguiente punto de referencia del GPS, el Conjurtao. Después de una buena caminata por la roca, pasando llambrias y pedreros, alcanzamos un canalón en su tramo medio, que identificamos como el Canalón de los Desvíos y lo cruzamos para buscar el Canalón del Conjurtao, que era en realidad por donde debíamos ir. Ante estas circunstancias, pensamos que en vez de ir por Llampa Buena, lo hicimos por Llampa Mala y por eso nos encontramos en los Desvíos. Como la cosa no tenía pérdida, bajamos a buscar el otro canalón, por el que alcanzamos el collado del Conjurtao y desde aquí iniciamos el descenso a las Vegas de Aliseda ya por terreno más despejado y abierto, volviendo a pisar hierba.

En las Vegas de Aliseda las marcas de pintura desaparecieron y los jitos aumentaron de número. No en vano se trata de una zona de la que parten muchas ascensiones a los picos cercanos y que hoy nosotros no veíamos a pesar de la proximidad a la que nos encontrábamos. Aquí se hizo imprescindible el GPS y la gran labor de los “buscadores de jitos” que llevábamos delante. Los jous se multiplican y las fuerzas ya se encuentran mermadas. Además el agua cae ya con mayor insistencia y son muchas las patadas que llevábamos dadas. Pronto empezamos a ver algunos puntos conocidos y al fin encontramos la pista que desde los Lagos sube al Collado del Jito. La alegría se desborda y los ánimos se recuperan para dar los últimos pasos que nos sitúan en el tan ansiado refugio de Vega de Ario.

Tras cambiar las prendas que se encontraban más mojadas, dimos cuenta de algunas de las viandas que pesadamente portábamos y nos dispusimos a pasar el resto del día lo mejor posible, teniendo en cuenta que era tontería salir del refugio, ya que el tiempo no mejoraba. Entre los juegos de cartas y las tertulias se llegó a la hora de la cena. Una muy buena cena que nos proporcionó el guarda Pedro García, a base de ensalada de arroz y carne guisada, ambas muy bien preparadas y sabrosas. Tras el postre aparecieron algunas botellas de licores caseros que los más osados se atrevieron a llevar a pesar del exceso de peso y continuamos la tertulia hasta cerca delas doce de la noche que nos dirigimos al dormitorio para un reparador descanso. Entre tanto el cielo se cubrió de estrellas que nos hacían presagiar una importante mejora en el tiempo para el día siguiente.

Y así fue. Despertamos cerca de las seis de la mañana y tras un vistazo por la ventana, comprobando que el cielo estaba azul, nos vestimos apresuradamente y cámara en ristre, nos dirigimos fuera del refugio para poder hacer las fotos que ayer se nos negaron.

El Central apareció recortado en un cielo que comenzada a llenarse de luces. Las aún negras siluetas de Torrecerredo y Cabrones comenzaron poco a poco a iluminarse, tomando unos preciosos tonos rojizos. Entre tanto, a la derecha, las cumbres a cuyos pies pasamos el día anterior sin darnos cuenta de que allí se encontraban, aparecían brillantes y también pintadas de colores rojizos que les prestaba el incipiente sol que comenzaba a salir por detrás de Cabeza Llambria. Hicimos un montón de fotografías, tratando de captar las variaciones de color y luz que se iban produciendo a cada instante. Cuando ya las luces del sol se encontraban por encima de nuestras cabezas, volvimos al refugio para dar cuenta del desayuno que entre tanto, Pedro nos había preparado. Con los estómagos llenos y una vez hubimos saldado nuestras deudas con el guarda, nos despedimos de él tras indicarnos por donde debíamos hacer la ruta que habíamos decidido emprender para llegar a Poncebos.

Emprendimos la marcha con dirección norte dejando atrás el refugio y tras subir a las inmediaciones del Cabeza Julagua, iniciamos el descenso hacia el noroeste, en dirección de la majada de Moandi a la que llegamos sin mayores dificultades. Tras atravesarla, salimos de la hondonada en la que se encuentran las pocas y destartaladas cabañas que quedan en pié, por el Collado les Cuerries desde donde enseguida dimos vista a la ancha extensión de la Vega Maór, que allá en el fondo nos estaba esperando. Tras un técnico descenso por una estrecha canal, alcanzamos las praderas de la hermosa vega en la que además de las vacas, un par de perros y su amo el pastor, nos dieron la bienvenida.

Un pequeño descanso y unas palabras con el pastor para continuar viaje con dirección sureste ya por un marcado y señalizado camino (Ruta de las Peregrinaciones), que con estupendas vistas del Central, nos llevó a la bonita majada de Ostón. En este punto, es obligado subir al cuerno que se forma sobre el Cares, la Peña de Ostón, una pequeña elevación de 1060 metros que nos ofrece unas estupendas vistas tanto de la majada como de sus aledaños, amén de las que se precipitan en el vacío en busca del cauce del río Cares. También pudimos contemplar los múltiples zigzag que se forman en la canal de Culiembro para descender a la Garganta del Cares y por la que nuestros compañeros de ruta, los más rápidos, van bajando procurando no resbalar en el pedregoso terreno.

Tras las contemplaciones decidimos seguir y saliendo por el sur de la majada por un marcado sendero, alcanzamos el inicio de la canal por la que discurre el zigzagueante camino. Muchas curvas más abajo y muchas piedras pisadas, mientras contemplamos las agrestes canales del Central, Piedra Bellida, Canal de Ría, Canal del Agua y la meseta arbórea de Amuesa, llegamos a la majada de Culiembro que nos da paso a la concurrida senda de la Garganta Divina, hoy para nosotros un poco menos divina, ya que tenemos varios kilómetros en nuestras piernas y aún nos restan unos cuantos para terminar.

Hacemos como podemos el resto de la pista, alcanzando los temidos Collaos, para descender ya muy cansados a la carretera, repleta de coches aparcados, de Poncebos, donde damos punto y final a esta ruta de dos días por el Cornión, con la agradable sorpresa de la victoria de Fernando Alonso, en el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, en Nürburgring.

Para finalizar, quiero pasar al capítulo de agradecimientos y empiezo dando las gracias en mi nombre y en el del Grupo de Montaña que represento, a Silvio, Angel, Gripi, Lia, Manolo, Isa, Flor, Alfredo, Luis, Jorge, Gonzalo, Adolfo, Carrete, Jorge Pablo y Lito, por su empeño en realizar esta ruta pese a todas las dificultades y por su encomiable labor a la hora de buscar el camino que nos debía conducir al refugio.

También quiero agradecer a Pedro García, guarda del refugio de Ario, sus buenos servicios y el buen trato que nos dispensó en todo momento.

Por último, vaya el agradecimiento, que ya les hice llegar telefónicamente, de todos los que participamos en esta ruta, a Javier Malo y su compañera, guardas del Refugio de Vegarredonda, por su inestimable información sobre el recorrido.

Muchas gracias a todos.

Para el próximo sábado nos dirigimos a tierras leonesas para realizar una travesía entre Tonín y Santibañez de Murias, pasando por el Esturbin y los picos de la Liebre. La ruta es:

Tonín (1.270 m) - Pico Esturbin (2.123 m) - Peña Cuaña (2.028 m) - El Cotón (1.961 m) - Picos de la Liebre (1.887, 1.873 , 1854 m) - La Quemaona (1.841 m) - La Cimera - Las Mestas - Mina La Carmina (900 m) - Puente el Beyu (730 m) - Santibañez de Murias (715 m)

La ruta es interesante y muy gratificante y no excesivamente dura. Espero vuestras llamadas y procurad no dejarlas para última hora, o podéis quedaros sin plaza.

lunes, julio 16, 2007

LA BERMEJA EN TRAVESIA DE SAJAMBRE A VALDEÓN

Cuando el sábado salíamos de Oviedo todos pensábamos que el hombre del tiempo se había equivocado. El cielo estaba cubierto y el orvallu cubría el parabrisas en el que no funcionaban los limpia. Pero fue un espejismo. Cerca de Oseja comenzamos a ver retazos de cielo azul entre las nubes y cuando llegamos a Soto de Sajambre el cielo solo tenía un color: el azul.

La salida de San Andrés a las 5,30, nos permitió comenzar a caminar con la fresca. A las 9 de la mañana salíamos de Soto por la pista que llega a Vegabaño. Nos introdujimos en el bosque de Cuesta Fría y pasamos junto al Roblón y la Fuentona para salir a campo abierto poco antes del Collado el Cueto. A las 11:50 hacíamos la primera parada en el Collado el Frade.

Aquí nos separamos de los que hacían la ruta alternativa y que bajaban por Vega de Llos a Posada de Valdeón. El resto enfilamos la subida a la Cimera del Frade para tras un corto descenso embocar por la Canal del Perro la dura subida al Collado del Burro. El sol nos vigilaba desde las alturas, pero gracias a lo temprano del día, el calor no agobiaba.

Las magníficas vistas que de Peña Santa se disfruta desde el Collado del Burro, nos compensan del esfuerzo realizado. Hicimos un pequeño descanso para recuperar fuerzas y mientras que la mayoría optaban por ascender a los Moledizos, siguiendo al “guía” sin saber a donde iban, el resto continuamos bordeando los Hoyos del Caballo Cimero, para ascender por la tercera canaluca que se desprende de la cresta entre Moledizos y la Bermeja. Una fácil trepada por una canal terrosa pero con agarres y posibilidad de arrimarse a la peña para evitar los resbalones, nos aúpa a lo alto del cordal. Solo nos queda el último repecho, que se hace duro por lo mucho que ya llevamos subido, nos sitúa en la cumbre de la Torre Bermeja.

Magníficas vistas a los dos macizos de Picos, Cornión y Urrieles. El gran triángulo de la Peña Santa nos cierra las vistas al norte, mostrándonos las verticales paredes de su ladera sur. Un poco al nordeste, separado por el profundo tajo del Cares, se levanta majestuoso el Macizo central, con el Torrecerredo rodeado de acólitos que lo veneran. Por el este, las profundidades del valle sobre el que se asienta Posada de Valdeón con sus casas de juguete. Por el sur el resto de la cordillera a la que hoy no le prestamos ninguna atención, mientras que por el oeste vemos la cresta por la que accedimos y al final los Moledizos que dan paso al Tiatordos y la montaña de Ponga. Un poco más al norte, el Cantu Cabronero hace de preámbulo y unión con el Cornión en el que destaca de forma primordial la Peña Santa.

Después de un buen descanso para recuperar fuerzas y tras visualizar la ruta a seguir por la vertical cortada de la cara sur de la Bermeja, comenzamos el descenso por la zona por la que llegamos, para virar a la izquierda a bajar por una ladera terrosa en la que se marca un zigzagueante sendero. Tengo que decir, que toda la ruta está señalizada con jitos y en el descenso veremos muchas marcas de pintura roja. Alcanzado el fondo de la depresión, giramos un poco a la derecha y dejando un cotero a la izquierda, el Bolo, iniciamos la pindia Canal del Bufón. Al principio hay un sendero que baja a buscar la ladera de piedras sueltas por la que el descenso se hace mucho más entretenido y rápido. Luego al final de la canal, las piedras comienzan a ser más gruesas y el sendero continúa un poco a la izquierda, dirección que debemos seguir para salir a las verdes praderas del Collado de Pambuches.

Daba gusto estar en el collado. La hierba alta y verde plagada de florecillas. La temperatura ideal y las vistas sobre el Central hicieron que realizásemos un duro esfuerzo para continuar la marcha. EL descenso de la Canal de Pambuches es sencillo y siempre por sendero bien jitado y con trazos de pintura roja. Por momento el calor, con la ausencia del aire, se hacia insoportable. La canal gira a la derecha y comenzamos a ver en el fondo del valle las casas de Posada.

Solo nos queda hacer un largo recorrido entre praderas y donde el calor nos acosó fuertemente, para llegar al pueblo de Posada de Baldeón, en el que finalizamos esta bonita ruta, después de ocho horas y media de trayecto.

Como todo sigue, ya sabéis que el próximo sábado nos vamos a Los Lagos de Covadonga para subir por Vegarredonda a Vega de Ario para dormir en e refugio. La ruta en principio es la que os pongo a continuación. Es posible que sufra algunos cambios, al menos en la segunda parte, el domingo. El recorrido será:

Día 21: Lago Enól (1.107 m) – Vega de Enól (1.097 m) – Vega la Piedra (1.130 m) – La Rondiella (1.370 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Caleyón del Francés – Vega el Bolo – Llampa Mala – Canalón del Conjurtao – Vega de Aliseda – Vega de Ario (1.630 m) PERNOCTA

Día 22: Vega de Ario (1.630 m) – El Jultayu (1.840 m) – Cabeza Julagua (1.722 m) – Ostón (1.000 m) – Canal de la Raya – La Viña – Poncebos (218 m)

Como ya os dije, el plazo para apuntarse a esta ruta se cierra mañana día 17, ya que hay que confirmar el miércoles el número de participantes al encargado del refugio. No lo dejéis para última hora pues tampoco hay muchas plazas libres de autocar. Espero vuestras llamadas.

lunes, julio 09, 2007

EL PRAU Y LOS FONTANES

Una de las rutas emblemáticas del Grupo de Montaña Las Xanas es la que realizamos el pasado sábado: El Prau y los Fontanes, en pleno macizo de las Ubiñas.

Realmente la ruta que hicimos resultó un poco light para lo teníamos previsto. A primeras horas de la mañana, camino del Puerto de Ventana, la niebla era dueña y señora del paisaje y el orballu cubría el parabrisas del autocar. Pero afortunadamente, al llegar al alto, el sol pudo con las nubes y el cielo azul de Castilla nos recibió con los brazos abiertos.

Cambiamos el punto de salida de la ruta, dejando la subida por Cuspasante, que probablemente se encuentre muy cerrado de maleza, por la más cómoda de Torrebarrio, en la que el acceso a las paredes del Prau y los Fontanes se realiza por la pista. Así lo hicimos y alcanzamos por ella las praderas previas a la falda de la muralla rocosa que nos cierra el paso por el norte.

Normalmente la subida siempre la realizamos por la canal que se forma entre el Prau y los Fontanes, por la que baja una lengua de piedras sueltas. Se comienza por la izquierda, subiendo la primera parte por la ladera herbosa hasta alcanzar la caliza y luego se cruza el pedrero buscando los contrafuertes rocosos de la montaña, para seguir junto a la pared hasta que la canal se abre y ya por la terrosa ladera, culminar en la cumbre del Prau. Pero en esta ocasión, al ver como unos desprendimientos en medio de la parte alta de la canal, decidimos no meternos en ella y después de llegar a las peñas de la izquierda (oeste), seguir trepando por una vira que no ofrece mayores dificultades, ya que se va subiendo como por escalones con muy buenos apoyos para pies y manos. Buscando siempre el mejor paso y continuando de frente y hacia arriba, atravesamos toda esta ladera, para salir a la parte alta de la canal de piedra y desde allí continuar hasta la cima, en la que aún se conserva el buzón que el grupo instaló en 1995, hace12 años, en la cumbre del Prau.

Las vistas en este mirador son estupendas. A un lado, oeste, el vecino Colines y más allá el Ranchón y los Huertos del Diablo. Al norte, hoy totalmente cubierto por la niebla, los Puertos de Agüeria y Peña Rueda de la que apenas podemos ver su cumbre. Y por la derecha, este, la lisa ladera de los Fontanes y más al sur, Peña Ubiña, desde la que un grupo de montañeros contemplaron nuestra ascensión. Al sur, la Babia y más al fondo y un poco al oeste, todas las cumbres de Somiedo.

Dado que Agüeria como decía, se encuentra completamente cubierto de niebla y ante la posibilidad de poder tener problemas para encontrar el paso, decidimos llamar al autocar y decirle que nos recoja nuevamente en Torrebarrio en vez de ir a esperarnos a Lindes como estaba previsto.

Una vez hechos esos trámites, emprendimos la pasada a los Fontanes. Por la cresta este descendimos en dirección al penacho rocoso que se ve más abajo y rodeándolo por el sur, continuamos hacia el este ascendiendo por una estrecha canaluca de fácil trepada, hasta alcanzar la parte horizontal que en estrecho paso se cuelga sobre los abismos de Joyo Llongo. Es un paso expuesto pero no tiene dificultad ninguna. Luego hay que realizar otra pequeña trepada y alcanzamos el inicio de la lisa ladera oeste de los Fontanes. Ladera que es común a ambos y por la que discurre un sendero que nos acerca a ambas cumbres. Subimos primero a la sur de 2.408 metros, pasando cerca de los descuelgues que se dirigen al Canalón del Buey, por donde deberíamos haber bajado hacia Agüeria, alcanzando seguidamente la primera cumbre. Luego siguiendo la cresta y en poco tiempo, nos aupamos a los 2.417 metros del Fontán Norte. Las vistas desde estos dos farallones, son similares a las del Prau, con la salvedad que desde estos podemos contemplar, hoy emergiendo de un mar de nubes, la cara norte de Ubiña, con el Crestón del Pasu Malu, El Siete, los Castillines y la Puerta de Arco, que la unen a los Fontanes, mientras que perpendicular a ellos se desprenden los Portillines. Más al este contemplamos las cumbres de la Tesa, la Mesa y Almagrera, rodeadas de nubes.

Recuperados del esfuerzo iniciamos la bajada por el mismo camino por el que accedimos y tras pasar en sentido contrario el paso sobre el abismo del Joyo Llongo, retornamos a la canal terrosa por la que iniciamos el descenso camino de Torrebarrio. Hubo disparidad de opiniones y mientras que unos bajamos destrepando por donde habíamos subido, otros se decidieron por descender toda la canal de piedras para confluir todos en las praderas en las que comienza la pista por la que llegamos nuevamente a Torrebarrio. Ni que decir tiene, que el calor en el fin de ruta fue nuestro mayor problema.

Ya estamos pensando en el próximo reto, que no es otro que la Bermeja, en travesía desde Soto de Sajambre a Posada de Valdeón. El itinerario es el siguiente:

Soto de Sajambre (900 m) – Vegabaño (1.320 m) – Roblón de Cuesta Fría (1.400 m) - Collado el Cueto (1.690 m) – Collado el Frade (1.760 m) – Cimera el Frade (1.860 m) – La Canal del Perro – El Collado del Burro (2.130 m) – La Bermeja (2.400 m) – Canal del Bufón (2.150 m) – Hoyo del Bufón – Collado Pambuches (1.890 m) – Canal de Pambuches – Fuente Hurdén (1.520 m) - Posada de Valdeón (960 m)

Una larga ruta, unas ocho horas, para la que tenemos la hora de salida a las 5,30 de San Andrés y en la que espero ver a los valientes. No os demoréis para apuntaros o puede que os quedéis sin sitio y verdaderamente, merece la pena hacer esta travesona en Picos. Las vistas de Peña Santa son espectaculares y os lo digo por experiencia.

También quiero hacer hincapié en el tema de la ruta de dos días que vamos a hacer los próximos 21 y 22. Travesía los Lagos – Vegarredonda – Vega de Ario – Ostón – Canal de la Raya – Poncebos, con pernocta en el Refugio de Ario. Para esta ruta hay que dar el número de participantes al encargado del refugio para que nos reserve las literas y nos prepare la cena. Este aviso lo tengo que hacer a primeros de la próxima semana, con lo que el plazo de inscripción para esta ruta se cerrará el martes día 17 y luego no podrá haber reclamaciones. Así que espero vuestras llamadas tanto para la ruta de la Bermeja, como para esta interesante travesía por el Cornión.