lunes, agosto 25, 2008

HIERBAS ALTAS, O CAÍN A VISTA DE PÁJARO

Por fin llegó el día de la ruta a Hierbas Altas, antiguo camino que los cainejos utilizaban para ir a Ario y el recorrido que realizó Gregorio Perez de María, El Cainejo, para reunirse en Ario con el Marqués, un par de días antes de la primera ascensión al Urriellu, pero él realizó esta ruta de noche, aunque eso si, con “buena luna”.

Nosotros la realizamos de día y con buen sol. Más que bueno: fuerte y caluroso. El viaje hasta Cordiñanes se hizo sumamente penoso y lento, con lo que comenzamos a caminar a las 10,15 con rumbo a Caín. Pasamos por el Mirador del Tombo y por caminos, llegamos a Corona, pasando junto a su remozada capilla, así como las cabañas colindantes. Por esta zona no nos apretaba el calor, gracias a que caminábamos bajo los árboles, pero al salir a la carretera en Santijan, comenzamos a notar el aumento de temperaturas que nos anunciaban los hombres del tiempo.

Por cierto que la carretera la están arreglando y ensanchando. Ensanche que ya pudimos observar en la zona de la foz, ganando terreno haciéndola volar sobre el abismo por cuyo fondo circula el Cares. Llegamos a Caín ya con mucha animación y bien entrado el día. Eran las 11,20 cuando nos reunimos para seguir ruta pasando junto a la iglesia por una calle hormigonada que sube hacia el cementerio. La calle da una vuelta a la derecha mientras que un ancho camino de tierra continúa de frente con rumbo a Caín de Arriba. Camino que por confusión, nosotros seguimos, teniendo que dar la vuelta cuando ya nos aproximábamos a las primeras casas de este barrio.

Vueltos a la curva del cementerio, seguimos por la carretera hasta donde se termina el hormigón. Pocos metros antes de llegar al cementerio, hay como tres escalones de piedra a la izquierda, que dan paso a un marcado sendero que asciende entre hierbas. Pronto se introduce en un pequeño bosque por el que llegamos a una amplia cabaña de piedra y madera, encastrada en la roca. Estamos en la majada de Las Boas.

Tras recuperar fuerzas, continuamos por la derecha de la cabaña a salir a una pradera abierta desde la que podíamos contemplar la masa rocosa de Táranos por cuya ladera trascurre nuestro sendero, dando giros para suavizar la subida. El camino se dirige a la parte izquierda de la roca, llegando a una caseta con una antena pintada de rojo, muy visible desde Caín.

En este punto, la hierba nos tapa el sendero pero pronto lo recuperamos siguiendo a la izquierda en busca de la riega de Hojas. El sendero, en descenso, se pega a la ladera que cae hacia la riega para luego ascender a un pequeño collado coronado por un inconfundible picacho. Estamos en la Horcadina de Picachel. La continuidad de nuestro camino pasa por realizar otro pequeño descenso también pegado a las aún más inclinadas paredes que caen hacia la riega de Hojas, pasando unos cuantos metros por encima de una pulida y húmeda llambria que se desploma hacia la riega.

El siguiente hombro al que accedemos es el Posadoiro, donde hay una piedra muy a propósito para realizar un descanso, antes de continuar la dura subida que nos resta. Seguimos por entre felechos y con el sendero casi tapado por las hierbas, muy pegados a la riega. Poco a poco nos vamos introduciendo en una canal hasta que llegamos a los pies de una muralla de piedra, en la que por la izquierda continúa una estrecha canal que sube a Tremospandos.

Nuestro camino sigue por la derecha, casi imperceptible debido a la espesura de la maleza. Se interna en el bosque del Monte de Hojas. Se sigue bien pues está bastante marcado. El calor nos obliga a realizar frecuentes paradas para hidratarnos. Al fin salimos al Prado de Hojas, una zona descubierta desde la que ya podemos ver la collada de Hierbas altas. A nuestra izquierda los paredones que caen del Jultayu cuya cumbre se encuentra muchos metros más arriba.

Nos resta una fuerte subida en diagonal siguiendo los jitos para alcanzar una zona aún más vertical, con terreno suelto y en el que hay que tener cuidado con las piedras que caen fácilmente. Tras pasar esta zona alcanzamos el verde y estrecho collado de Hierbas Altas. Se trata de una franja de terreno con dos laderas: una por la que subimos e inmediatamente la otra en fuerte descenso hacia la Bersolina, cuyo Travieso vemos claramente desde el collado. Cuando llegamos aquí son la 14:30. El calor y la necesidad de asegurar el paso, nos están retrasando mucho y aún nos resta un buen trecho para finalizar la ruta prevista. Es necesario tomar una decisión y ante las circunstancias, optamos por descansar y volver por el mismo camino hasta Caín.

Aprovechamos para ascender a la masa rocosa de nuestra derecha que cae perpendicular sobre Caín y desde donde podemos contemplar estupendamente todo el Central. La inmensidad de la Canal de Dobresengos; la verde y pindia canal de Moeño; la zona del Llambrión más a la derecha; Por la izquierda el Torrecerredo, Cabrones y Dobresengos y en el fondo el Cares. A nuestras espaldas el Jultayu, Peña Blanca, Piedra Lluenga, dando paso a Peña Santa que se alza sobre los Basares; luego el Cueto de los Cabritos y Cueto Agudo, para caer nuevamente al Cares. Y abajo, lleno de coches y gentes que van de uno a otro lado, Caín.

A las 3 de la tarde comenzamos el descenso por el mismo sitio por el que subimos, bajando el primer tramo, ese de las piedras sueltas, con mucho cuidado, para luego caminar algo más rápidos por el resto de terreno de mejor composición y sin tantos problemas. Descendemos rápido y en una hora nos encontramos buscando taxi para que nos lleve a Cordiñanes. Poro hoy no hay taxis disponibles y muy a nuestro pesar, no nos queda más remedio que coger la carretera con rumbo a Cordiñanes, bajo un solo de justicia y siempre en subida.

Al fin conseguimos llegar y finalizar esta dura ruta, más por el calor casi por el esfuerzo de las duras subidas.

En el fondo quedamos un poco frustrados por no poder hacer la ruta al completo y ya proyectamos repetirla, pero buscando alternativas que no nos obliguen a comenzar a caminar tan tarde, para así no tener que subir con todo el calor, ya que la ruta es dura por la pendiente y el calor acaba con algunos. Y tenemos que tener en cuenta los horarios de los conductores del autocar, con lo que no podemos retrasarnos demasiado, so pena de quedar en el punto de recogida.

La verdad es que merece la pena por su gran vistosidad. Es un mirador estupendo del Central y creo que tenemos que conseguir realizarla completa. Lo volveremos a intentar.

Para el próximo sábado, último del mes de agosto, tenemos una ruta por tierras de Cantabria. Nos vamos a Allende en la Luébana, para ascender al Cueto Agero por su canal. La ruta propuesta es:

Allende (320 m) – Canal de Agero – Collado Encimalacanal (912 m) – Cueto Agero (1.016 m) - Collado Encimalacanal (912 m) – Cueto La Fontaniella (1.3826 m) – Pico Joyo Diaz o Pico Ajero (1.351 m) – Canal de la Vallejona – Coterón del Cueto (772 m) – Allende (320 m)

También quiero recordaros, que en la Asamblea General de este año, se aprobó hacer una excursión gratuita para los socios y un acompañante, a realizar el próximo día 8 de setiembre, festividad de la Virgen de Covadonga. Aunque aún no está decidido el destino, de momento tenemos dos propuestas. La primera y más probable, es a la mina de oro de Las Médulas, cerca de Ponferrada. La otra opción es las Cuevas de Valporquero. Cualquiera que sea al final el destino, necesito saber ya quienes están interesados en participar. Ya digo que el viaje es gratuito para los socios y los no socios que estén interesados podrán acceder a las plazas que queden vacantes. También se organizará una comida para los que estén interesados. Si se va a Las Médulas, se haría el recorrido o parte, de la Mina. Completo son unos 11,5 kilómetros y dicen que en días de lluvia, puede haber barro.

Espero vuestras llamadas para la ruta del Agero y para la excursión, posiblemente a Las Médulas. No os retraséis ni para una ni para la otra. Luego será tarde.

lunes, agosto 18, 2008

NOS VAMOS A HIERBAS ALTAS, ¿QUIERES VENIR?

El pasado sábado no pude ir a la ruta programada por Somiedo, así que en esta ocasión no puedo narrar lo acaecido. Si algún participante en ella quiere describir la ruta y algunas anécdotas de la misma, tiene la posibilidad de hacerlo cuando quiera. Bien directamente o bien enviándome esa descripción para que yo la publíque.

Pero aunque no fui a esa ruta si que pienso ir a la siguiente. No me perderé la ruta de Hierbas Altas. Hierbas Altas es un enclave, una collada, colgada sobre el Cares, en medio de un antiguo camino que los cainejos utilizaban para ir a Ario. Trataremos de realizar la ruta que Francisco Ballesteros describe en uno de sus libros sobre el Cares y sus Canales y cuyo relato transcribimos en la página "Nuestras Próximas Rutas" de este blog. Para ello tendremos que desplazarnos a Caín y a este bonito pueblo no pueden acceder autocares, por lo que no nos quedará más remedio que comenzar a caminar en Cordiñanes. La ruta propuesta es la siguiente:

Cordiñanes (860 m) - Mirador del Tombo (800 m) - Puente Barrejo (750 m) - Pontones (750 m) - Ermita de Corona (650 m) - Santijan (590 m) - Caín (460 m) - Las Boas (650 m) - Pandiella Vaqueriza (770 m) - Horcadina El Picachel (800 m) - Posadorio (815 m) - Tremospandos (1.078 m) - Monte de Hojas - Hierbas Altas (1.035 m) - La Bersolina (970 m) - Canal de La Teja - Callejo Torno (1.015 m) - Collado Torno (1.040 m) - Monte Plegamones - Cuarroble (915 m) - Puente Bolin (430 m) - Caín (460 m)

Una muy interesante ruta que no debe perderse quien esté interesado en conocer los intrincados pasos de la Canal Divina y poder contemplar y fotografiar sus espléndidas vistas, así que no te descuides y llama lo antes posible para reservar plaza, o te quedarás en tierra para hacer la Ruta del Oso.

martes, agosto 12, 2008

DOS DIAS EN PICOS, Y UNA NOCHE EN “EL NIDO DEL AGUILA”

La salida de dos días de este año, resultó todo un éxito tanto en lo deportivo como en lo climático. No recuerdo que en ninguna de las anteriores rutas con pernocta tuviésemos un tiempo tan estupendo como en esta. Nos habíamos planteado una ruta ambiciosa, dura y hasta un cierto punto difícil. Nuestra intención era ascender a La Palanca el domingo desde el refugio de Collado Jermoso y bajar luego al Hoyo Grande Bajero para descender a Caín por la majestuosa Canal de Dobresengos. Al final no fue así, pero creo que si no todos, la mayoría de los componentes de la expedición quedaron más que satisfechos con la ruta realizada. Pero pasemos a relatarla.

El día se presento despejado y con visos de que el sol iba a calentar. Después de un largo viaje por carretera, llegamos al Puerto de Pandetrave donde abandonamos la comodidad (¿) del autocar para colocarnos a la espalda las pesadas mochilas que nos habíamos preparado, y comenzar a patear por la terrosa pista que sale de lo alto del puerto a la derecha, con respecto a Santa Maria de Valdeón. La pista, surcada de vez en cuando por algunos todoterreno y algún que otro quad levantando el polvo, nos llevó hasta el Caben de Remoña u Horcada de Valcavao, donde se nos une por la derecha, la pista procedente de Fuente Dé.

Aún continúa un poco más allá la pista, hasta el Alto de Valdeón, del que sale por la izquierda un camino señalizado que baja a Posada de Valdeón. La pista se convierte en sendero en el Sedo de Remoña y comienza a ascender en busca del inicio de la Canal de Pedabejo, una pindia cicatriz que se abre entre el Tiro de Pedabejo por la derecha y la Torre de Salinas por la izquierda.

Remontamos la canal ascendiendo por sus múltiples tornos, para alcanzar el Alto de la Canal donde se abre la vista a las verdes praderas de las Vegas de Liordes. Nos tomamos un merecido descanso en esta magnífica terraza desde la que pudimos contemplar a nuestros pies la amplia vega con el chozo; enfrente la muralla de cumbres empezando por la Padierna a la derecha, siguiendo hacia la izquierda con el San Carlos, la Torre del Hoyo Oscuro, Madejuno, Tiro Llago, el laberinto del grupo del Llambrión, La Palanca, la Torre de Peñalba y bajo ella, camuflado de verde, el Refugio de Collado Jermoso. A nuestro lado tenemos por la derecha el Tiro de Pedabejo y a la izquierda, un poco más alejada, la Torre de Salinas.

Tras el descanso retomamos el camino y mientras una parte del grupo descendían a las inmediaciones del chozo de Liordes, el resto seguimos por un sendero marcado a nuestra izquierda, que entre praderas y roquedos nos fue llevando casi en llano, hasta el inicio del Sedo de la Padierna donde nos encontramos con el resto de la expedición.

El camino se empina para continuar en travesía sobre el cortado por cuyo fondo a nuestra izquierda, discurre el camino de la Canal de Asotín y a su lado, el casi seco Llagu Bajero. Las vistas de la Peña Santa coronando el Macizo Occidental, son estupendas. El camino comienza a descender dando paso a un terreno en el que se mezclan tramos de piedras con otros de tierra y hasta de hierba. Estamos en Las Colladinas, antesala del refugio, que son un rompepiernas con sus constantes subidas y bajadas. Cada vez que ascendíamos una collada nos hacíamos la ilusión de que al otro lado veríamos el refugio. Vana ilusión. Lo que había era un nuevo descenso seguido de otra subida para marcarnos una vez más el deseo. Me parecieron un ciento de colladas. Pero por fin avistamos el refugio, aunque aún faltaba un nuevo descenso y un alargado sendero para llegar a él.

La visión del enclave en el que se encuentra el Refugio Diego Mella, perteneciente a la federación leonesa, nos hizo recordar un nido de águila. Está situado en una inclinada ladera herbosa colgada sobre la pindia canal del Argayo Congosto y a los pies de la Torre de Peñalba, último bastión por el oeste, del circo formado por las altas cumbres del grupo del Llambrión. Visto desde la penúltima colladina, da la sensación de que el refugio se está deslizando para precipitarse por el canalón de Congosto.

Un nuevo descenso seguido de una corta subida para volver a descender siguiendo el sendero que pasa bajo los derrumbes del Hoyo del Llambrión y llegamos al destino deseado: el Refugio Diego Mella en el Collado Jermoso.

Entretanto tenemos a algunos componentes del grupo, que se habían adelantado al resto, intentando la conquista del Llambrión, meta que a la postre no consiguieron por una equivocación al abandonar las marcas amarillas que llevan a la cumbre más alta de León, dirigiéndose al Tiro Callejo desde donde no pudieron progresar hasta la ya cercana cumbre.

Tras la presentación al guarda del refugio, Pablo Sedano, la tarde transcurrió tranquila. Algunos ascendieron a la cercana Torre del Llaz y otra en las inmediaciones del refugio, mientras otros nos dedicábamos a hacer fotos del precioso entorno en el que nos encontrábamos.

Así entretenidos, nos dieron las ocho de la noche y con ello la hora de cenar: Lentejas estofadas y macarrones en ensalada con bonito en aceite y como postre, melocotón en almíbar.

A continuación y mientras que preparaban el café, subimos a la Torre Jermosa para contemplar la puesta del sol, aprovechando la bonanza del día. Mientras Peña Santa se volvía negra por efectos de la luz solar al esconderse tras de ella, junto a nosotros el Llambrión se ponía rojo por el mismo efecto. Entre bromas y fotos el tiempo pasa y regresamos al refugio para tomar el café y unos chupitos de los licores que varios componentes del grupo acarrearon durante toda la ruta para que todos pudiesen disfrutar. En algunos casos con más fervor que otros.

Llega la hora, muy tarde, de acostarse y quien pudo durmió mientras otros velaban con paseos del dormitorio a la calle y viceversa.

A las seis de la mañana la mitad del grupo estaba ya levantada. A las siete y media nos pusieron el desayuno: café con leche, pan, galletas, mantequilla y mermelada.

Después de algunas conversaciones mantenidas en la sobremesa después de la cena, llegamos a la conclusión de que no todos estaban dispuestos a subir a la Palanca y que tampoco había mucho interés en subir con la pesada mochila, por lo que se preparó un grupo que sin ascender a la Palanca, bajarían a Cordiñanes por la Canal de Asotín. Por otro lado se consultó para ver si había alguien con especial interés en subir a la Palanca y bajar por Dobresengos como teníamos previsto de inicio, lo que conllevaba el tener que subir la mochila. La otra opción era subir sin mochila y volver a las inmediaciones del refugio para descender también a Cordiñanes por la Asotín. Esta última propuesta tuvo una buena acogida por la mayoría y eso fue lo que iniciamos cuando eran las ocho de la mañana.

Tras pagar la estancia y despedirnos de Pablo y sus amables compañeros, emprendimos todos ruta por donde habíamos llegado la tarde anterior, rumbo a las Colladinas. Después de pasar el cruce de la Canal de Congosto y junto a una señal indicadora del camino del Llambrión, el grupo se dividió en dos y mientras unos continuaban rumbo a Liordes, el resto ascendimos un poco para dejar las mochilas al lado de una rocosa pared y por el marcado sendero, bien señalizado con marcas amarillas y jitos, comenzamos a subir ganando altura rápidamente. El camino en esta primera parte no tiene pérdida y es conjunto para el Llambrión y La Palanca.

Al alcanzar el Hoyo del Llambrión, los senderos se separan y mientras las marcas amarillas siguen a la derecha, los jitos continúan por la izquierda. Y este último es el camino que nosotros seguimos. A partir de este punto debemos estar atentos a los jitos que serán nuestra única indicación del buen camino. Hay posibilidades de ir por otros sitios, pero en el refugio nos recomendaron seguir bajo los paredones de las Torres de Peñalba y Diego Mella y evitando subir por el pedrero que es lo que parece más evidente. Sin embargo los jitos nos trasportan por la roca ascendiendo unas veces pequeñas canales y otras las pasamos de soslayo. Vamos ganando altura y poco a poco el camino se va haciendo menos complicado. La subida es una sucesión de terrazas hasta llegar a la última y anterior a la cumbre, en la que se forma un marcado sendero con dirección este, casi llano al principio y que gira al norte ya en un último esfuerzo para llegar a la cumbre de La Torre de la Palanca.

Al otro lado, salvando el inmenso abismo que forman los Hoyos Grande Cimero y Bajero, las emblemáticas cumbres de Los Urrieles nos contemplan. El Urriellu parece un fantasma aún sin iluminar y en tono oscuro al igual que Horcados Rojos, Peña Vieja y Tesorero. Sin embargo Torrecerredo y Cabrones ya reciben los primeros rayos de sol. Abajo, la Canal de Dobresengos asusta por su grandiosidad. La erosionada cresta de La Palanca lleva nuestra vista hacia el grupo de La Celada que cierra la canal por la izquierda. Todo un mundo inmenso de piedra nos rodea. Al sur, allí abajo, el pequeño punto verde del Refugio de Jermoso nos da la sensación de la altura a la que nos encontramos. Veinte minutos estuvimos en la cumbre. Tiempo suficiente para recuperar el resuello, hacer algunas fotos de recuerdo y preparar la tarjeta de cumbres. Luego iniciamos el descenso por el mismo camino por el que subimos.

Lo que primero fueron trepadas se convierten ahora en destrepes con mayor o menor dificultad. Punto principal es el evitar la caída de piedras. Después de subir y bajar esta cumbre podemos decir que no es difícil, pero si que hay que fijarse en el trazado del camino y no intentarla nunca con poca visibilidad. Cuando alcanzamos las mochilas habían pasado exactamente tres horas desde que las dejamos. Con lo que la ascensión la realizamos en 1 hora y 20 minutos. Otros 20 minutos en la cumbre y el resto, otra hora y 20 minutos, para el descenso.

Tras un descanso reanudamos la marcha por el camino de las Colladinas, subiendo y bajando lo que habíamos ya hecho el día anterior pero en distinta dirección. Pasamos nuevamente por el Sedo de la Padierna viendo nuestro camino posterior a la derecha, muchos metros más abajo. Alcanzamos las praderas de Liordes y girando a la derecha, iniciamos el descenso hacia la Canal de Asotín.

El sendero se mueve sin pérdida y señalizado con marcas amarillas, por pequeñas praderas y casi en llano al principio, hasta alcanzar la inmensa pedrera que forma la canal. Al fondo la Peña Santa y toda la masa caliza del Cornión, nos contempla.

Después de una primera parte con pequeños sube y baja, comenzamos a descender con más inclinación y nos metemos en la pedrera de la canal. Un sinfín de revueltas nos facilitan el cansado descenso, siempre con la vista puesta e las praderas de la Vega de Asotin, abajo y la Peña Santa arriba.

Alcanzada la ansiada vega donde poder dar un pequeño descanso a los maltrechos pies y recuperar un poco el resuello, continuamos descendiendo por un sendero muy señalizado, adentrándonos en un bosque de fayas que atravesamos de derecha a izquierda, saliendo a los inicios de un sedo, La Rienda de Asotín.

El inverosímil sendero recorre a media altura las verticales paredes de la Torre Cantodota y la Peña del Porracho. Abajo en el abismo, vemos la carretera que se dirige a Caín y el Río Cares. El sendero, muy estrecho, tiene las piedras muy desgastadas por el uso y es un continuo sube y baja. Hay que tener mucha precaución en los descensos a causa del estado de la piedra. Con agua no es nada recomendable su utilización. Tras un recodo, damos vista a las casas de Cordiñanes y después de un par de subidas y bajadas, iniciamos el descenso final que nos deja en el deseado destino de nuestra ruta de esta semana, donde nos aguardaba Puri, nuestra choferessa, con un barreño lleno de botellas de sidra y cerveza, bollos preñaos y empanada. Un detalle que nunca le podremos agradecer lo suficiente.

Se pasó la ansiada ruta de dos días y la experiencia fue buena para todos, tal como se podía ver en las caras una vez llegados a Cordiñanes. Y como agua pasada no mueve molino, ya estamos pensando en la próxima ruta. El día 16 nos vamos a tierras somedanas, a La Cueta. Desde allí realizaremos una fácil ruta pasando por los cercanos Picos Blancos para bajar a Muriastxongas y continuar hasta Valle del Lago. La ruta es:

La Cueta (1.442 m) – Bustusil (1.600 m) – Pico La Llama (1.925 m) – Picos Blancos (2.064 m) – Pico Cebolleo (1.985 m) – Collado La Pereidina (1.734 m) – Muriastxongas (1.600 m) – Sobrepeña (1.377 m) – Brañas de Fueja (1.290 m) – L’Auterio (1.280 m) – Valle de Lago (1.280 m)

Los que estén interesados en hacer esta bonita y cómoda ruta, ya pueden apuntarse en los teléfonos de costumbre. El de Peña estará disponible solo hasta el miércoles día 13 inclusive, luego tendréis que llamar a los otros teléfonos. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

martes, agosto 05, 2008

NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

A fecha de hoy, martes 5 de agosto a la 8 de la mañana, hay tres plazas libres para la ruta de dos días del próximo fin de semana, días 9 y 10, a la Torre de la Palanca, con pernocta en el refugio de Collado Jermoso.
Si alguien está interesado en hacer esta ruta, debe ponerse en contacto con PEÑA al teléfono 985 78 51 10, antes del próximo jueves día 7.
El jueves por la tarde comunicaré al refugio el número exacto de participantes a dicha ruta.

lunes, agosto 04, 2008

LA TORRE DE LUEJE COMO DISCULPA

El sábado nos pusimos de disculpa, para hacer la ruta, el subir a la Torre de Lueje, un bonito y factible promontorio en el serrucho, de serrar, que forman Los Argaos, en las inmediaciones de la Torre de Santa María. Sin embargo nuestras intenciones eran otras un poquito más insanas, por la dureza de la ruta, y pretendíamos descubrir una parte poco visitada del Cornión: el Resecu.

Así fue como comenzamos esta ruta montañera: El autocar nos dejó como casi siempre, en el Collado Les Valeres, al lado del Lago Enól. Transitamos por el conocido camino que se dirige al Refugio de Vegarredonda, caminando por la pista que atraviesa Vega de Enól y Vega La Cueva hasta Pan de Carmen, donde se divide en dos, para continuar por la derecha hacia el Mirador del Rey y por la izquierda en descenso, llegamos al repleto aparcamiento (¿) donde finaliza la pista. Aquí ésta se torna por un sendero denominado el Camino del Parque, que atraviesa el Río Pomperi por la Vega del Huerto, en un lugar denominado el Pozo del Alemán.

El camino pista comienza a ascender con algunas revueltas, para situarnos en la bonita majad de Vega la Piedra, haciendo honor a la enorme piedra seguramente desprendida de los Gurbiñales, que preside la majada. El camino continúa su ascensión entre praderas a los pies de la muralla de los Gurbiñales para acercarnos a la Vega Canraso, extensa pradería hoy repleta de ganado vacuno interpretando alguna canción de su ídolo del momento. Realmente la paz brillaba por su ausencia con el mugir de las vacas.

A todo esto no os estoy relatando las imágenes que la bonanza del día nos estaba ofreciendo. Al decir de Jorge, el Cornión estaba más guapo que nunca y las vistas que teníamos tardaríamos mucho en volver a disfrutarlas. Realmente la caliza de la Torre de Santa María y sus compañeras, tenía un color especial bañada por los matinales rayos solares. Así es que la ascensión al Refugio de Vegarredonda se me hizo eterna. Nunca había tardado tanto en hacerla, por las múltiples paradas a fotografiar una vez más, lo que tantas y tantas veces ya fotografié. Pero siempre se obtiene algo distinto.

Tras atravesar entre las cabañas de La Rondiella y el esfuerzo para alcanzar el Collado Gamonal, dimos vista al refugio, a cuyas inmediaciones llegamos tras un corto descenso. Aquí nos encontramos con una simpática y joven pareja de aficionados a la montaña, venidos desde Vitoria y a los que les propusimos acompañarnos en nuestra aventura, a lo que accedieron gustosos. No sé bien si al final se acordaron de nosotros por la paliza que les dimos caminando.

El camino continúa pasando junto al Refugio Viejo y poco más arriba por Cuerria Benita, para afrontar la dura cuesta que con la ayuda de varias revueltas, nos sitúa en Llampa Cimera, lugar en el que los caminos se bifurcan: por la derecha continúa a pasar bajo los desplomes del Porru Bolu y acceder, entre otros, al Requexón y a las praderas de Las Merinas, con acceso a la Horcada de Santa María y al Jou Las Pozas. Nosotros seguimos a la izquierda caminando bajo las paredes de La Altiquera y ascendiendo por el canchal a alcanzar el Collado La Fragua, encajonado entre la mencionada Altiquera por la izquierda y el Primer Argao por la derecha.

Un pequeño descanso para recuperar fuerzas y contemplar el paisaje que se abre hacia el Jou Sin Tierri y por el que deberemos pasar más tarde. Pero primero está la Torre de Lueje. Para su ascensión continuamos por el camino que se adentra hacia Las Barrastrosas y el Jou Santu y a la falda este de los Argaos. Pronto vemos sobre nuestras cabezas, a la derecha, la cresta de la Torre de Lueje y entre esta y el Primer Argao, la colladita a la que debemos subir. Algunos jitos marcan el inicio del poco marcado sendero de subida a esta collada, pero no es complicado alcanzarla casi por cualquier sitio. Ya en el collado, seguimos a la izquierda por la cresta en la que en algún momento tocamos la caliza con las manos, más para ayudarnos en la subida que por necesidad de hacerlo. Enseguida nos situamos en la cortada arista de la Torre de Lueje, coronada por dos buzones de cumbres.

Las vistas son espectaculares. Al sur la alargada y afilada cresta de los Argaos continúa hasta perderse entre las Cebolledas. Un poco a la izquierda la majestuosa mole de la Torre de Santa María con la compañía de la afilada Aguja de Enól. Más allá, las Torres de la Canal Parda y Los Traviesos, dan paso al alargado cordal que finaliza en el Jultayu, en tierras de Ario. Por el Oeste, más despejado, la cercanía del Porru Bolu y el Requexón. Un poco más allá, Los Tres Poyones y el Cotalva. Ya en el norte vemos muy abajo el refugio de Vegarredonda y el Lago Ercina. Toda la maraña de jous y canales por la que debemos bajar y que corresponden a las distintas rutas que por ese lado se pueden seguir: por Justillagar o por el Resecu.

Unas nubes que se desprenden del Cuera nos hace apurarnos para cubrir la tarjeta y hacer la foto de recuerdo antes de iniciar el descenso. Bajamos por el mismo sitio de subida sin problema alguno. Ya en el Collado la Fragua, descendemos a la derecha por un sendero que primero nos sitúa en la entrada de la amplia cueva de Los Romanos donde existió una fragua que da nombre al Collado. El sendero desciende al Jou Sin Tierri sin llegar al fondo. Lo bordea por la izquierda y comienza a ascender, llegando a un lugar en el que hay restos de antiguas construcciones de piedra y donde los jitos se bifurcan. Estamos en La Chabola. Por la izquierda un sendero se dirige a la vertiente oeste del Cantulimpou y por La Jorcadiella a Justillagar. Nosotros seguimos los jitos de la derecha por las inmediaciones del Porro Perullu.

Aquí comienza mi calvario. Por razones que no vienen a cuento, no había desayunado y comenzaba a sentirme débil, por lo que propuse a los que me acompañaban hacer una pequeña parada para comer algo y apagar al tiempo la sed. Así lo hicimos, pero el remedio fue peor que el problema y el estómago comenzó a darme la lata. A partir de este punto casi ni recuerdo por donde anduve. Iba como sonámbulo tropezando en las piedras, y había muchas. Las fuerzas me abandonaron y casi no podía ni caminar. Cada dos pasos debía parar y así lo que estaba haciendo era retrasar al resto del grupo.

Nuestro grupo es un conjunto de compañeros y amigos de verdad. Como algunos dicen, una verdadera familia. Cuando algún miembro lo pasa mal, todos se desviven por ayudarlo. Y así ocurrió. Me quitaron la mochila, la cámara.. todo lo que podía pesar. Me dieron agua con sales, pastillas de glucosa, más agua con otros productos, fruta... Al final tuve que pedirles que no me diesen nada más, que ya era suficiente. La verdad es que lo fue, pues al poco tiempo comencé a notar mejoría aunque aún por un buen trecho mantuve pendiente de mis pasos a mi ángel de la guarda particular del día, a quien agradezco al igual que al resto de mis compañeros y amigos, el magnífico comportamiento que tuvieron conmigo.

Aunque no sé muy bien por donde anduve, sé que seguimos por los abundantes jitos y marcas en la piedra, pasando por las llambrias de Llampa Mala hasta llegar al Canalón del Cojurtao, creo que algo más altos de lo que debíamos. Luego descendimos por este canalón que nos dio paso a otro, el de las Perdices, pasando junto a la cueva del mismo nombre, para llegar a las verdes praderas de los Joos del Resecu, donde contactamos con quien nos acompañaría el resto de la ruta: El Resecu.
Tengo que decir que el camino se sigue perfectamente casi sin pérdidas. En algunas camperas hay que fijarse un poco más pero al ser un valle cerrado, no tiene escapatoria y solo hay una dirección a seguir. Además el cauce seco del río es la más de las veces el propio camino. De todos modos no es una ruta que deba intentarse si no hay visibilidad. La niebla aquí puede hacer estragos, sobretodo en la zona de Llampa Mala y el Cojurtao.

Con una mirada atrás, aunque ya las nubes que habíamos visto sobre el Cuera nos hacían compañía, pudimos ver la cicatriz que forma el canalón del Resquilón o Canalón de les Llampes, por el que también es posible bajar desde las inmediaciones de Llampa Mala.

En una fuente bebedero de frías aguas, cerca del nacimiento del Resecu, nos refrescamos y aprovisionamos del líquido elemento, para continuar por el sendero, que a veces se pierde, y que sigue el seco recorrido del río, salvando algunos de sus saltos por las laderas de la izquierda. En Resecu Cima encontramos los restos de lo que fue la majada. Seguimos descendiendo o casi llaneando por un tiempo, siguiendo el sendero y el cauce del río hasta una pradera redonda que bordeamos por cualquiera de sus lados, para evitar la chamuerga que en ella se forma. Luego el sendero pasa a la margen derecha del río y comienza a ascender sobre el cauce de este. Unas pozas con escasa agua es lo que queda del río, en lo profundo del valle.

Aquí hubo una discrepancia de criterios y mientras unos continuaron descendiendo al cauce del río, otros pretendimos seguir los tracks que teníamos y seguimos subiendo hacia la Sierra del Toyu, buscando un camino que nos bajase a la Vega del Bricial, muy cerca de Las Reblagas. Pero las condiciones climáticas ya no eran buenas y la visibilidad había empeorado y con esto y la falta de un camino seguro para seguir, optamos por volver atrás y continuar como hicieron nuestros compañeros, por el cauce del río y cruzar a la margen izquierda de este, por un sendero que se introduce en el bosque y que nos llevó a realizar un empinado descenso por un resbaladizo sendero cubierto de hojas. Así alcanzamos la amplia Vega del Bricial, otrora el tercer lago de la zona y hoy seco y cubierto de verde hierba.

Aquí nos despedimos de nuestros improvisados compañeros de ruta, la pareja vasca, indicándoles el camino que debían seguir para llegar al lago Enól donde tenían el coche. Para ello les bastó con subir a la Majada del Bricial que veíamos al otro lado de la Vega y seguir por el camino marcado y señalizado a la izquierda y llegar así en poco tiempo a la Vega de Enól.

Nosotros lo hicimos por el camino contrario, derecha, subiendo la loma y alcanzando el sendero que por este lado se dirige a las cabañas de Las Reblagas a orillas del Lago Ercina. El camino, señalizado como PR, sigue por la izquierda del lago, entre este y la ladera del Pico del Bricial, hasta entroncar con la subida a Entrelagos, una loma alargada que separa al Enól del Ercina. Descendemos por la cara opuesta y enseguida alcanzamos el aparcamiento de Bufarrera, poniendo fin a una larga ruta de unas 9 horas, casi sin paradas.

Quiero desde esta página reiterar una vez mas mi agradecimiento a los amigos del Grupo de Montaña por su inestimable ayuda sin la que no podría haber concluido esta ruta. Sé que me van a poner de vuelta y media por la insistencia, pero que sepan que les estoy muy agradecido y que espero poder corresponderles algún día.

Para la próxima semana tenemos salida de dos días, con pernocta en el Refugio Diego Mella de Collado Jermoso. Subiremos a él desde Pandetrave, para al día siguiente ascender a la cumbre de la Torre de La Palanca y bajar luego por la Canal de Dobresengos a Caín. La ruta es:

Día 9 : Puerto de Pandetrave (1.558 m) – Horcada de Valcavao (1.778 m) – Caben de Remoña (1.771 m) – Sedo de Remoña – Alto de la Canal de Pedabejo (2.030 m) – Collado de la Padierna (1.971 m) – Las Colladinas – Refugio Diego Mella en Collado Jermoso (2.046 m) (Pernocta)

Día 10: Refugio Diego Mella (2.046 m) – Torre de La Palanca (2.614 m) – Collado de La Celada (2.470 m) – Hoyo Grande Bajero (2.070 m) – La Gargantada (1.903 m) – Canal de Dobresengos – Jascal de Dobresengos (1.820 m) – Canalón de San Ligiesto (1.255 m) – Hoyo de San Ligiesto – Majada de San Ligiesto (1.065 m) – Sedo Mabro (700 m) – Caín (450 m)

ara esta ruta ya comenzamos a reservar plazas a primeros de año y actualmente hay 26 plaza cubiertas, lo que quiere decir que tenemos una plaza libre. Si alguien está interesado en asistir a esta ruta, debe llamar lo antes posible a los teléfonos de contacto.