miércoles, junio 26, 2013

EL PICO LA LLÁVANA Y LA FANA BRAVA EN LA RUTA DE LOS LAGOS DE SOMIEDO



22 de junio de 2013
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Por fin un día gozoso. Ya tardaba en llegar. Hasta ahora el larguísimo invierno no daba tregua. Pero un día seminublado, con viento constante que barrió la nubosidad nos dejaron disfrutar de una buena jornada montañera. Nuestro primer destino es la Farrapona, inicio de un montón de rutas diversas. La nuestra de hoy se refiere a la Ruta de los lagos somedanos, el PR AS-15. Primer lago de La Cueva, magníficamente restaurado después de una activa explotación de hierro. Todavía conocimos las instalaciones hace ya bastantes años. Las fotos reflejan bien el cielo, el viento levanta crespas en la superficie. Los montes que circundan esta cubeta están revestidos de un verde de gala.

Subimos al pequeño lago de Almagrera. Tiene agua en abundancia. Todos estos lagos tienen un muro artificial para recrecer el nivel de las aguas. La mina necesitaba mucho líquido para las labores de extracción y limpieza. Por la parte alta hacemos un pequeño desvío en dirección al pico Calabazosa. En esa dirección sur este hay tres lagunillas más visibles al final de la temporada de lluvias. Volvemos a la pista de la Majada Cerveriz. De camino todavía podemos admirar el pequeño lago Cebolléu que dura mientras no aprietan los calores.

Y casi sin querer queriendo empezamos la subida por Los Pozos a la Llávana. La subida, aunque esforzada, es cómoda si sigues la senda. Rodeando por la sur llegamos pronto. Dos horas hasta aquí, paradas incluidas. Como observatorio es una sensacional atalaya de todos los montes circundantes: La Chana, La Orniz, el Cornón, La Penouta… Los Lagos de Cerveriz y Calabazosa y al fondo los Huertos del Diablo, Los Fontanes, Castillines y las dos Ubiñas. Cierra su cara oeste el paredón de Murias Changas. Espectacular, de verdad.

Continuamos la travesera haciendo un pico intermedio en los altos del Corralón marcados con unos buenos 1871 m. en el mapa. Casi la misma altura que la Fana Brava que vamos a hacer a continuación. Descansamos un momento en su base y en una fácil subida nos encaramamos a otro mirador de primera. Se ve desde el Lago del Valle, inmenso, son su tranquila islita en medio, dando una gran sensación de sosiego, hasta Valle de Lago en la distancia. Es fácil comprender que todo este inmenso valle ha sido modelado por las lenguas de hielo que acumularon gran cantidad de materiales que a su vez se compactaron formando las murallas que protegen de los vientos La Pradera del Valle.

Muy por debajo se ve la pista a la que tenemos que llegar. Hay unos trescientos metros de desnivel en línea recta. Pero nos va a llevar mucho más tiempo porque tenemos que bajar a Camayor y dar una amplísima vuelta para enlazar con el camino de Valle de Lago a la altura del Alto la Braña. Durante todo el camino se pueden ver las inmensas rocas que rodaron desde La Solana y la Peña el Cueto, alguna reciente de esta alocada primavera. Conectamos con el camino. Nos llaman la atención los cierres de las fincas, hechos a conciencia. Las praderas pujantes de fresca hierba esperan su ganado. Todo da una gran sensación de paz.

En el pueblo hay bastantes coches aparcados. Por fin hoy el buen tiempo ha traído turismo. Cuando bajamos de Peña Chana todo eran quejas por la desolación que produjo el mal tiempo. Paramos brevemente en el barrio de abajo, La Ribachuenga. Casi hay más instalaciones para el turista que casas de vecinos. Una cervecita rápida alivia nuestra mucha sed. Sin casi descanso continuamos. Si las cosas fueran de otra manera  la larga ruta habría terminado aquí felizmente. Pero como hoy hemos traído el autocar grande porque somos un montón de gente, este no puede dar la vuelta en la curva.

Así que tenemos que seguir viaje hasta el Coto de Buenamadre. A la altura del pequeño pantano artificial, superada la iglesia y unas casas pintadas de rojo torcemos a la izquierda, cruzando el río. Hay que subir un pequeño trecho, lo que es una lata, pero así evitamos la penosa carretera. El camino, algo embarrado, es maravilloso. Vamos bordeando cuidados prados. Mirando hacia atrás hay un magnífico ojo de buey en la Peña Furada, como su propio nombre señala.

Vamos bajando con tranquilidad aun sabiendo que hay compañeros que nos esperan hace rato pues se saltaron las dos alturas del día. En el Coto dos amables señoras se divierten distribuyendo la población de montañeros que patea sudorosa por su calle. Unos acaban en la carretera y otros, más afortunados, bajamos por el camino antiguo hasta dar un kilómetro más abajo con el autocar.

Ya quedaba sólo rematar bien la jornada. La eterna pregunta:<< Lito ¿dónde comemos?>> Lito que si aquí o allá, hay que mirar a ver… Total que bajamos a la Pola y evitando el hotel donde aquella vez nos trataron como si fuéramos millonarios, encontramos un agradable bar con terraza en el que una joven pareja nos atendió de primera. Digno remate para una hermosísima jornada montañera, de las que será difícil olvidarse.

El día 29 tenemos en el horizonte otra magnífica excursión en la que queremos saltar del valle del Nalón en Orlé hasta Taranes después de haber hecho las dos foces, la maravillosa Foz de Melordaña y la siguiente para acabar en la collada Campigüeños y desde allí acceder a la Becerrera San Pedro o Campigüeños de 1838. La excursión promete y me recreo con gusto pensando en bajar por las solitarias y maravillosas majadas de Daón y Piegüé.

FRESINES

jueves, junio 20, 2013

LAS XANAS EN EL PORRÓN DE VIAÑU, EN UNA DE LAS MAJADAS MÁS ESCONDIDAS DE PONGA



15 de junio de 2013
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Según Ballesteros pocos conocen esta escondida región de Ponga. Es un paraíso en lo profundo del monte, que hay que descubrir. Una modesta cumbre pero con magníficas vistas. Bueno, sería así en otras circunstancias porque hoy el manto de niebla nos impedirá unas panorámicas claras.

Subimos hasta La Uña. Un kilómetro antes, para ser exactos, siguiendo la magnífica descripción que escribió Peña hace cinco años. Por el puente Las Vegas cruzamos el río Valdosín, yendo siempre hacia el Norte (PR- LE-20). La hierba está alta y una solitaria cigüeña picotea en los llamardales. Este camino nos llevaría en poco tiempo a Ventaniella. Pasamos la majada de Valdosín accediendo al puerto de Ventaniella. Pasamos dos portillas entrando en las amplias camperas rebosantes de buen pasto. El río va formando sus ollas y cascadas.

En un momento dado hay que tirarse a la derecha para ascender a la Colladina. No es fácil la orientación con la espesura de la niebla. Llegamos más o menos siguiendo la riega ‘L Sabañón, por el monte Los Mazos. Hay un pastor suspirando por ver el sol. No paramos a penas, queda una larga cuesta que superar hasta la Collada Pradera. Un grupo se lanza a subir hacia Les Pandes, creo que al Picu el Polleru. Otros dos cruzamos, sin perder altura, todo el fondo de valle para subir por la derecha avistando la mítica Cazoli, en el lado de Peloño. Todos, cuando nos juntamos bajo la falda del Porrón de Viañu somos convenientemente abroncados por separarnos del grupo principal (¿Dónde están las mejores tradiciones de este grupo?)

Desde la Collada Pradera, se abre una ventana que enmarca el Maciédome por un lado y Pileñes por otro. Pileñes está aquí mismo, al alcance de la mano. Una cuesta magnífica, verde, exigente, muy montañera. Pero hoy la ruta es muy larga y no podemos hacer más añadidos. Bajo nuestros pies la majada Viañu, magnífica, solitaria, silenciosa, escondida. El grupo baja rápidamente. Atravesamos el valle orientados siempre al norte.  La niebla vuelve a envolvernos. El grupo sube al Porrón y se produce el milagro: durante unos diez minutos se abre el horizonte para disfrute de los observadores. 
           
Volvemos a bajar. Así va a ser todo el día hoy. Rompe piernas asegurado. Descenso a media altura para poder remontar luego a los puertos de Sus. Dura la cuesta. Por fin una cabaña enclavada literalmente en la roca. Estamos en terreno conocido. No se ve Peloño, lástima. Desde los puertos el camino está bien trazado sin perder mucha altura, salta bajo el Pico La Seta. Tendríamos que estar viendo el Zorro. La majada de Valdevilleñi casi vacía de ganado. Bordeando todo el semicirco de montañas salimos a las estribaciones del Pico Luengo, atravesándolas por el hermoso camino de Las Ovejas. Alcanzar desde aquí la collada Pumerín es casi un paseo, aunque el cansancio pesa. Dos fuentes, las dos secas, qué raro en este año tan lluvioso. El resto del camino es bien conocido. Nos queda la Collada Caldes, atravesar su majada,  para tirar por Les Llampes a la pista de Peloño que en tres patadas nos deja en Les Bedules donde afortunadamente está el autocar, cuyo conductor nuevo en estas lides se ha atrevido a subir. Bajamos a  Sellaño donde como siempre estamos muy a gusto. Formamos una larga mesa con todos. Por desgracia hay prisa por aquello de los horarios, y comemos en media horita, y salimos pitando con el café a medio tomar, que está muy caliente. Es una pena que la niebla nos haya impedido disfrutar plenamente de esta sensacional y larga travesía. Han sido siete horas muy densas.

Para el sábado 22 subimos a la Farrapona y desde allí queremos llegar a La Llávana, más al norte del Albo occidental, para desde allí pasar a la Fana Brava y bajar luego a Valle de Lago, donde concluiremos esta magnífica ruta. No va a llover y puede salirnos un día perfecto.

FRESINES

lunes, junio 10, 2013

PEREGRINOS EN EL CAMINO DE SAN SALVADOR



8 de junio de 2013
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El calendario reza: Subida al Cuito Negro, al Negrón y a los Puertos de la Bachota. Guapa la planificación. Llueve el jueves por la tarde, llueve todo el viernes, llueve toda la noche, madrugamos y sigue descargando agua. ¿Es que no se va a parar nunca? ¡Qué fastidio! Es igual, a las montañas vamos, ¡por que nos gusta!

Subimos Pajares, es muy pronto, hay mucho tráfico. En Bralliñín, no coge un coche más. Cientos de bicis se preparan para una dura prueba. Se nos había olvidado que hoy es el Desafío Pajares. Miramos hacia el horizonte inmediato. Imposible subir con esta nieblona. Mejor nos preparamos para la alternativa, que cada vez empieza a ser una propuesta más socorrida. ¿Es que el grupo va a cambiar a rutas más cómodas? La verdad es que está difícil para subir y por tercera o cuarta vez se impone la prudencia. Media vuelta al puerto de Pajares en donde vamos a comenzar el larguísimo descenso por la ruta de San Salvador, GR-100.

Bajamos un pequeño tramo de carretera hasta la casa de Tibigracias.  Por el tramo de carretera bajan manadas de ciclistas a buena velocidad haciendo rechinar los frenos. La carretera está mojada y tiene peligro, más teniendo en cuenta que suben coches por el carril derecho. Gracias a la prudencia de los conductores se evita más de un accidente casi seguro.

Desde la casa de Tibigracias empieza el descenso con un cartel que marca el inicio de la ruta de peregrinos, la famosa ruta del Norte, saliendo del Camino Francés. Lo que desde aquí se puede ver es una maravilla. Eso que la línea cumbrera esta tapada. Pero ¿el monte Valgrande?…”¡Qué escenas tan sublimes! ¡Qué montañas tan augustas!. Todas se ven como unos enormes trozos derrumbados de las más altas. En las inferiores, el monte de Valgrande, poblado de hermosas hayas… Lo cierto es que, un sitio tan señalado como este donde la Naturaleza es tan grande y vigorosa, todo contribuye a aumentar la sublimidad de las escenas. El sol es aquí más brillante, los vientos más recios y impetuosos, las mudanzas del tiempo más súbitas, las lluvias más gruesas y abundantes, más penetrantes los hielos y todo participa de la misma grandeza. Si se hace este camino será el encanto de los viajeros, singularmente de aquellos que sean dados a la contemplación de la Naturaleza” (Gaspar Melchor de Jovellanos)

La ruta confluye con otras que vienen del Parador y del Alto La Veiga. También con la prestosísima senda que desde el Ruchu llega hasta la autopista a la altura del Negrón. ¡Qué bailoteo aquel día después de una durísima caminata de más de ocho horas!  Hemos encontrado el cauce del río Valgrande y vamos a acompañar su precipitado descenso durante unos cuantos kilómetros. Descendemos por la pista hasta San Miguel del Río. Precioso está el pueblo, adornado con antiguas muelas de algún molín cercano. Continuamos por una prestosa senda, oculta pero limpia, que bordea al tiempo que el río da sus revueltas. Una cascada viene ruidosa del Altu las Tixeras. Con un pequeño esfuerzo más, por que ahora hay que ascender algo llegamos a Llanos de Somerón.

Descanso bajo el centenario texu. La iglesia está abierta y las campanas llaman a sus fieles. Nuestra peregrinación va por otro lado: carretera adelante, paralelos como debe ser al río Payares, el antiguo Valgrande que ya va crecido con las aguas que se recogen desde las dos laderas del alargado valle. La carretera se hace pesada y se salva con buena velocidad y mejor conversación.

Teniendo ante los ojos el Puente Los Fierros se aprecia con toda claridad un desvío por la izquierda tan señalado que es imposible no verlo. Más de diez flechas avisan al despistado que hay que subir. Algunos nos abandonan para buscar al autocar que anda por aquí. Escapan de la lluvia que golpea con fuerza los chubasqueros.
El camino en franco ascenso sube por estrecho paso hasta Fresneo para llanear por las praderías. Mirar desde aquí la estación de Puente Los Fierros. No solemos verla desde esta perspectiva. Es muy interesante. Se ven trazadas en el monte las múltiples lazadas que permiten ascender al tren con gran esfuerzo. Un homenaje a aquellos arriesgados trabajadores que tuvieron la osadía de saltar la cordillera con sus máquinas de fierro. En el bisel de la montaña está bien asentado el pueblo de Navedo con su bella ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Habría que organizar alguna ruta a los túneles de la vía.

Estamos muy altos sobre el río y la carretera. El camino se va metiendo en una espesa arboleda de bosque atlántico, en la que abunda el fresno, el ablano y el castaño. El siguiente paso de este rompe piernas es El Cabañón. El camino está muy bien señalado, aunque, por poner alguna pega, las marcas del GR, blancas y rojas, se mezclan con las rojas y amarillas de los PR AS-94, 95, 96 y 99. Pero es lo de menos, el camino está limpio, salvo algún cruce de arroyo, algún árbol cruzado, y el sempiterno barro que empieza a ser protagonista.

Es un camino fácil, pero largo. Pasamos el lugar de San Miguel donde se cree que hubo un monasterio con albergue de peregrinos. Luego un duro repecho en Las Cuestas nos hace sudar tinta. Vuelve a orbayar delicadamente. Muy guapa Herías, con su casona señorial que están retejando. Buena fuente para el peregrino sediento, se supone, en un día de calor. No es el caso hoy. El invierno no puede escapar del territorio. Rasgando las nubes está detrás la primavera. Falta muy poco para nuestro destino. En realidad la ruta alternativa estaba prevista sólo hasta Los Fierros. Todo esto que estamos haciendo es una propina para hacer algo de cansancio. Y sí, ahora ya estamos un poco hartos de este guapo camino, que no acaba nunca.

Con la lluvia y la umbría el barrizal se espesa a tramos. Caminamos por una de nuestras especialidades: el barro pegajoso que quiere absorberte una bota. Llueve fuerte. La bajada a Campomanes está muy inclinada y resbaladiza. Superado este tramo nos podemos cambiar la ropa mojada y ponernos presentables para comer. Han sido veintidós kilómetros y medio y casi siete horas de buen descenso. Nuestros pecados están perdonados.

Después de comer, sorpresa. Son las seis y media. El autocar se niega a dar un paso más. Es uno de los grandes de la casa. Pero los dinosaurios también tienen achaques. Que le vamos a hacer: volver al bar a por unos culinos de sidra. Llega el socorro desde Oviedo. Y arranca a la primera. Cosas mágicas de la técnica. Llegamos a Oviedo a unas horas que parece que estemos en verano. Que va, dan agua para el lunes, no sea que vayáis a acostumbraros mal.

El día quince repetimos una ruta que ya hicimos hace años. Atravesar desde La Uña al puerto de Ventaniella para subir al modesto pico del PORRÓN DE VIAÑU que tiene unas excelentes vistas sobre Ponga y los Picos de Europa. Es una ruta larga, pero no difícil pero que merece mucho la pena. Que alguien con influencia encargue un poco de sol.

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

lunes, junio 03, 2013

CON VIENTO, NIEVE O CALOR, LAS XANAS HACE CUMBRE PONIENDO MUCHO ARDOR



1de junio de 2013
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Hoy toca subir a San Isidro. No llueve, lo que no deja de ser una novedad en este lluviosísimo 2013. La primera idea es subir al Toneo y luego al Pico Agujas, dos magníficos dosmiles de la cordillera. Pero nos hemos pasado la semana mirando las cámaras web de la estación para comprobar que el circo de Cebolledo hay muchísima nieve. El valle de Requexines está bastante más descubierto. Por si acaso preparamos una alternativa. En la Raya toda la línea de cumbres está cubierta por la niebla. Malo.

El autocar nos sube lo más alto posible en la pista de Cebolledo. Son las 10 y diez y hay algunos esquiadores probando suerte. La pista de subida está totalmente tapada por la nieve. Angel que lleva crampones se los cala para empezar a subir por la pista, despacio, que hoy vamos bien de tiempo. Los demás nos desviamos a la derecha para evitar los espesos neveros subiendo poco a poco por sendas de ganado a la pequeña línea cumbrera que nos acaba dejando en lo alto de los remontes de la estación de ski.

En una hora más bien escasa alcanzamos la estación alta de los remontes de Cebolledo. Un breve descanso. Continuamos hacia la collada del Toneo. Hay mucha nieve. Atravesamos por encima del circo. Los espesores del hielo blanco son importantes. Dos esquiadores se están preparando para lanzarse por la pista de La Travesía, evitando el Gran Cañón que tiene manchas de roca visibles en la ladera. Otra hora más y llegamos a la Collada Toneo. La cumbre no se ve. El camino por la arista es muy practicable. Descartamos seguir subiendo en la niebla cada vez más espesa. También desechamos el bajar en directo hacia el circo porque la pala de nieve no parece muy estable y está muy inclinada. Angel propone que en vez del Agujas, totalmente tapado sigamos para hacer algo más de montaña hacia el lago Ausente. Aceptamos rápidamente. Me dicen que no ponga en la crónica ni donde estamos ni en que época del año. Así que para continuar con la ficción estamos en Alaska y hoy es diciembre. Por la cantidad de nieve que nos rodea puede valer perfectamente.

Los “3 EMES” (Miguel, María José, Manuel) quieren hacer el Agujas. Y por allí suben presurosos. Los demás torcemos por el punto de encuentro de la estación de esquí hacia el Valle de Requejines. Aquí se organizan dos grupos: Angel prefiere atacar la subida al lago Ausente desde la pista de Cebolledo desde la collada de la Sierra de Sentiles y los demás, más o menos conscientes de lo que nos espera, seguimos a Carrete y a Clemente.

Empezamos una larga travesera por todas las cumbreras de la Sierra Sentiles. Con la niebla entrando y saliendo. En los filos de la sierra al frío es serio, la temperatura ronda los dos o tres grados. Pero nada comparado al cortante viento helado del Remelende de la Semana pasada. Los sube y baja continuos se hacen progresivamente más duros y se nota la fatiga. Seguimos las huellas de un rebeco que marcó profundamente en la nieve sus pezuñas. 1953, 1929, 1928 y esto no acaba nunca. Son cuatro picos los que llevo contados. La cabecera del grupo se pierde a veces y por atrás se oyen protestas porque “no saben ni donde van”.No queda más remedio que hacer la goma para acercarse y padecer la horrible sensación de cuando tenemos a Carrete a la vista vuelve a arrancar con todos los bríos. Además pide a gritos adelantarse para aclararse de dónde está porque la niebla no dejar ver nada. Alguno lo interpreta, imprudentemente añado, como que no saben donde van.  Bueno, sigamos sin nervios. Mi GPS me dice que vamos en la buena dirección, pero no le echaba tanta distancia hasta el lago.

Pero como todo lo malo se acaba, encontramos en la última collada un poste del PR-26 de León avisando de que por allí se sale uno de la ruta del Ausente. O sea que esta no indicación es la señal perfecta de que siguiendo al revés de la marca estamos en el buen camino. Pasados unos pocos nervios se aprecian clarísimos los postes del PR. Sigámoslos. En unos veinte minutos estamos en la cumbre del Requexines de 2026 m., que estaba fuera de nuestro programa. Firmamos a toda prisa. No hay tarjeta que recoger. Bajando por el norte el monte está escalonado. La nieve acumulada en esta ladera es impresionante. Bajar, a pesar de algún resbalón, es una gozada. La nieve primavera es muy segura y te va frenando. El tramo final de la arista está muy inclinado y se baja con precaución.

Por fin llegamos al ansiado lago Ausente. Yo que lo había visto en verano hace muchos años, no me lo puedo creer. Es mucho más grande de lo que yo recordaba. Y no hay nadie. Está helado y hay una parte completamente azul. Dos pequeñas lenguas glaciares desembocan mansas en el lago. La sensación es de una placidez extrema. Estamos al abrigo del viento. Todo ha mejorado. El estado de ánimo sube también con tan hermosísima vista.

Bajando un poco por la ladera cogemos la pista que lleva a Cebolledo. Todavía tenemos que pisar unos cuantos neveros y subir levemente para llegar al autocar.  Total una excursión programada que no pudo hacerse y una no programada que al final fue un éxito completo. Hacía mucho que no pisábamos tal cantidad de nieve, desde luego más que el día aquel del Guanalón. Ha sido una magnífica excursión. Son las cuatro y diez, con lo que completamos seis horas bien aprovechadas. Y seguimos con las invernales de primavera.

El sábado 8 queremos entrar por Pajares para subir al Brañillín, hacer el Negrón y luego por el largísimo valle de los puertos de la Bachota llegar hasta la Casa Mieres en la zona de Tuiza. Puede que volvamos a pisar nieve en cantidad. Habrá que ir pensando en comprarse unos crampones.

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES