jueves, noviembre 26, 2009

LANGREO DESDE LAS ALTURAS

El pasado sábado hicimos una de esas rutas que en principio..., como que no apetecen. Es una zona muy industrial y muy deteriorada por las minas de interior y aún más por las de cielo abierto. Se encuentran un montón de motivos para pasar de ellas. Y sin embargo resultó una bonita ruta muy amena y placentera, aunque un poco larga.


Comenzamos a caminar en Ciaño dejando a nuestra derecha la Casa de la Buelga y siguiendo por la carretera que se dirige a Les Cuestes, hasta encontrarnos con un cartel que marca el inicio de la “Senda Verde Ferrocarril de Carbones de la Nueva”. Continuamos por él y desde este punto la ruta está toda ella señalizada con las marcas blanca y amarilla de los PR. Concretamente nuestro sendero es el AS-44 que en algunos puntos se entremezcla con otros de la zona.


El camino se encuentra limitado por un arroyo a la izquierda y las casas de Les Cuestes a la derecha y al principio caminamos sobre unas losetas de hormigón. Pasamos bajo un túnel que en la parte superior alberga lo que fue la bocamina de La Trechora y poco más allá salimos a la carretera a la entrada del Pozo Samuño. Son pocos los metros que tenemos que hacer de carretera, pues enseguida nos encontramos con el cartel anunciador del Plano inclinado Tilano, donde la abandonamos para seguir por una pista que hay a la izquierda. Antes el camino seguía por las instalaciones del pozo pero ahora ese paso está cortado y nos obliga a hacer un descenso por un tablero de obra. Suponemos que este desvío es provisional, pues de otro modo ese paso no es apto para todo el mundo.


Superado el destrepe, ascendemos por el plano Tilano hasta ganar nuevamente la pista por la que continuamos hasta las inmediaciones del pozo San Luis. Aquí retornamos a la carretera y por ella seguimos hasta el pueblo de La Nueva.


Aquí abandonamos la carretera para seguir por la izquierda por una pista hormigonada que asciende con una importante pendiente, pasando por las casas de La poya y posteriormente alcanza el pueblo del Corralón, entre cuyas casas asciende el camino unas veces por pista y otras hasta por escalones.


Del corralón salimos siguiendo un sendero amplio al principio, que luego se va cerrando de maleza. El sendero, con algo de barro, va subiendo en cerradas ese y lo de cerradas no es solo por lo apretadas, si no por lo cubiertas de vegetación. Así llegamos a la primera casa en obras del precioso y abandonado pueblo de La Texuca. Lo de abandonado no es del todo cierto, lo que ocurre es que solamente se utiliza como fin de semana. En esta ocasión estaba bastante concurrido, pues celebraban un amagüestu.


Salimos de La Texuca por la carretera hasta un cruce en el que seguimos por la derecha y en descenso, hasta un nuevo cruce en el que giramos a la izquierda ya en ascenso hasta llegar a la bonita campera del Mayau Miguel. Aquí realizamos el primer descanso con aperitivo del día, antes de seguir por un camino que sale por la izquierda del montículo que cierra por el sur el mayau.


El sendero bien marcado pasa por encima de una cabaña y va recorriendo toda la crestería de la zona sur de la Sierra de La Espada hasta el Alto de Las Cruces al que se puede subir si las fuerzas aguantan. Nosotros lo pasamos por su cara norte para llegar al Alto de la Faya donde existe un cruce de caminos en el que uno desciende a la izquierda hacia Urbiés; otro, por la derecha está indicado como PR AS-44, pero nosotros lo dejamos para seguir de frente, siguiendo el indicador del San Justo. El viento anunciado por nuestros meteorólogos, sopla con fuerza, haciéndonos perder el equilibrio.


La amplia pista se va acercando al pico que ya veníamos observando desde hace un buen rato. Antes pasamos por el Mirador del Valle de Samuño, donde se encuentra una mesa indicadora de la zona y se obtiene una estupenda vista de todo el valle y del recorrido que ya hicimos y del que aún nos resta. Por la derecha de la pista sale un sendero que se introduce en la maleza y asciende a un primer collado desde el que la ascensión al pico San Justo no existe más remedio que estirar las fuerzas que quedan en las piernas para abrirse camino entre las cotoyas cuesta arriba.


Alcanzada la cumbre, nos encontramos con una cruz de hierro colocada por el Jultayu y un buzón de cumbres instalado en marzo de este año por nuestro compañero Cosme. Las vistas son prácticamente las mismas que desde el mirador anterior, pero con la salvedad de que al sureste tenemos la inconfundible figura de Peña Mea.

El descenso lo hacemos al oeste hacia una campera que cruzamos para seguir en descenso por los prados con dirección norte, hasta confluir nuevamente con la pista, después de cruzar un cierre junto a una cabaña. Se podría seguir por la pista tanto a la izquierda como a la derecha. Nosotros optamos por descender por la derecha y al poco se va cerrando de maleza pero no hay mayores problemas.


Pronto desembocamos en una pista mucho más ancha y cómoda, por la que el descenso se hace más agradable, hasta que alcanzamos la carretera en el pueblo del Cau. Por la carretera seguimos hasta el cercano lugar de La Tiyera, donde además de un buen restaurante, hay un Monumento a la Libertad.


Aquí pusimos fin a la ruta, ya que prácticamente lo que nos quedaba eran unos 6 kilómetros de carretera que no nos hacía ninguna gracia. Así que el resto del camino hasta Lada lo hicimos en el autocar. Todos menos los dos valientes, Maria José y Tino, que siguieron a pie hasta situarse en Lada, donde les esperábamos.


El próximo sábado día 28 no tenemos ruta de caminar. Tenemos pitanza y bailoteo. Celebramos la tradicional Cena de Hermandad en la que la comida y la bebida sustituirán los sudores de la ruta y eso, sudar, lo haremos posteriormente, pero bailando o saltando la ritmo de la música.


Pero para el día 5 de Diciembre volvemos a esos caminos de Dios y en concreto nos vamos a la costa. Desde San Juan de Nieva caminaremos hasta San Juan de la Arena. La ruta que queremos hacer es:


Playa del Espartal (10 m) – Salinas (8 m) – Arnao (20 m) – Santa María del Mar (37 m) – Playa de Bahinas (4 m) – Playa de Munielles (4 m) – Playa del Regueru (4 m) – Cabo Vidrias (50 m) – Bayas (118 m) - Playón de Bayas (4 m) – San Juan de la Arena (10 m)


El plazo de inscripción está ya abierto. Es una bonita y sencilla ruta que nos deparará preciosas vistas de esta parte de la costa asturiana, incluyendo la de la mayor isla de nuestro litoral, la Isla de Deva. Así que ya estoy a la espera de vuestras llamadas.

domingo, noviembre 15, 2009

LA MONTAÑA DE LACIANA

Si amigos, en Laciana, León, también hay montaña. Ya, ya lo se. No son los Picos de Europa. Pero la montaña no solo son los Picos de Europa y para el otoño, el invierno y la primavera, necesitamos otros lugares para hacer nuestras correrías sabatinas.


Y en esta ocasión, nos fuimos a Laciana y la cosa no decepcionó a casi nadie. Bueno, algunos o algunas siguen pensando en picos como única alternativa. Pero que le vamos a hacer. Digo que en esta ocasión nos tocó caminar en León por el Valle de Laciana. Concretamente nos fuimos a Cuevas del Sil, a unos diez kilómetros de Villablino por la carretera de Ponferrada.


Salimos por el principio del pueblo, viniendo del Puerto de Pajares y tras cruzar el puente romano sobre el río Sil, iniciamos la ruta por una buena pista que se introduce en el valle que forma el reguero de La Seita, acompañándolo primero por su margen izquierda, esto es, dejando el reguero a nuestra izquierda.


La pista va ascendiendo poco a poco con el alegre cantar del agua a nuestro lado. Dejamos un ancho camino herboso que sale en ascenso a nuestra derecha, para bajar un poco hasta situarnos a la altura del reguero. Antes de cruzarlo, cosa que hace la pista, a nuestra izquierda tenemos un puente de madera para ese menester. La pista inicia una nueva subida y en poco tiempo llegamos a la Braña de La Seita. Una bonita braña de cabañas muy bien cuidadas y de unas formas y dimensiones muy distintas a las que estamos acostumbrados a ver en nuestra tierra. Por cierto, un amable morador de la braña nos regaló una botella de vino que luego resulto ser un licor de moras.


La pista comienza a empinarse al abandonar la braña y en múltiples revueltas vamos ganando altura con cierta velocidad. Estamos subiendo por El Reventón. Caminamos entre un bonito bosque vestido de otoño con algunos tejos diseminados a orillas del camino. Las setas abundan en los pies de las escobas y la retama aún nos regala con algunas esporádicas flores amarillas. Los pelados, de hojas, servales de los cazadores y los acebos, nos enseñan sus rojos frutos.


Ya estamos muy altos y los árboles nos dejan ver el paisaje de altura y así podemos contemplar por encima de nuestras cabezas, una nueva braña. En esta ocasión se trata de la Braña de Zarameo, de dimensiones aún mayores que la de la Seita y con cabañas mayores y muy, muy arregladas. La braña es preciosa y el lugar en el que se encuentra aún más. Al sur y cubriéndole las espaldas, la sierra a la que pertenece nuestro reto del día y al norte unas inmejorables vistas de toda la vallada por la que hicimos nuestra ascensión. Más al fondo se encuentra la Cordillera con el Cueto Arbás como primera muestra.


Tras un merecido descanso y el consumo de una botella de buen vino, continuamos ruta por la pista que cruza la braña, procedente de Salientes y con dirección a Palacios del Sil, a donde nosotros nos dirigimos. Por tal motivo, seguimos esta buena pista al menos hasta La Collada, punto de inflexión de los dos valles.


En este punto abandonamos la pista con dirección sur, siguiendo un sendero que asciende por la cresta hasta el cercano vértice del Cuerno del Sil, donde las vistas se abren hasta las lejanas Ubiñas. Por el oeste las nubes lo cubren casi todo, pero nos queda limpio y hasta soleado, nuestro Somiedo. Vemos desde el Cornón, cubierto por las nubes por momentos, hasta las Ubiñas, pasando por la extensa mole de Pena Chana y la picuda figura de Orniz. Más al sur por el este, la muralla del Catoute y Peña Roguera. Las vistas son muy bonitas e interesantes, pero el vendaval que nos azota es gélido y la estancia en la cumbre se hace penosa por el frío. Por eso, tras el descanso para cubrir las tarjetas y las fotos con caras heladas, iniciamos el descenso sacudidos por el viento. Verdaderamente mucho menor de lo que los sabios hombres del tiempo nos auguraron. Por cierto, que según bajábamos a La Collada nos llovió. Ni que decir tiene que tampoco en esto acertaron, afortunadamente, pues no llegamos ni a mojarnos. Unas diminutas gotas y el arco iris fue todo el agua que vimos.


De la Collada cogemos la pista que sale con dirección norte, dejando la que baja al sur hacia el embalse de Matalavilla, que vemos abajo. Nuestra pista continúa como digo al norte, a pasar por el Piornalón, muy fácil de reconocer por las antenas que tiene plantadas en su cima. Después de pasar las antenas la pista desciende por la ladera opuesta dando vista a Palacios del Sil, nuestro destino. El descenso es largo y plagado de revueltas, pero al principio se hace entretenido cuando atravesamos un bonito bosque de robles con sus hojas comenzando a amarillear por efecto del otoño. Aquí las setas que encontramos son amanita muscaria en una gran abundancia. Algunos boletus y otras setas de menor porte.


La braña de La Degollada es otro punto de interés. Con menos cabañas que las dos anteriores pero aún con más lijo que las de Zarameo. Buenas casas, más que cabañas, seguramente preparadas para su utilización en verano.

Abandonamos la braña para seguir bajando, ya un poco cansados de tanta pista y a demás extrañados porque la pista va paralela al pueblo dirigiéndose a su extremo oeste y por tanto dejando el pueblo atrás. Al fin desemboca en una carretera por la que retornamos sobre nuestros pasos para cruzar el Sil otra vez y alcanzar al fin la carretera procedente de Villablino, donde nos espera el autocar. Fueron unas seis horas de ruta muy bonita a pesar del frío y fácil de seguir, aunque un poco dura por los algo más de 1.000 metros de desnivel a superar para llegar al Cuerno del Sil.


Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Langreo. Iniciaremos en Ciaño un recorrido denominado Vuelta a Langreo, con ascensión al Pico San Justo, máxima altitud del concejo. La ruta camina por:


Ciaño (220 m) - Pozo Samuño (250 m)- Pozo San Luis (250 m) - La Nueva (250 m) - El Corralón (500 m) - La Texuca (700 m) - Mayáu Miguel (859 m) - Alto de les Cruces (954 m) - Pico San Justo (1.017 m) - El Cau (672 m) - Monumento de la Teyera (641 m) - Los Portones - La Trapa (679 m) - Alto de Santo Emiliano (518 m) - Les Fayes (400 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y el que se duerma se quedará sin plaza. Esta semana estuvimos a punto de llenar el autocar. La gripe y algún imponderable lo evitaron. Espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 11, 2009

EL TEMPORAL DEL NORTE

Tanto lo anunciaron, que no tuvo más remedio que hacer su presencia. La alerta roja por vientos huracanados en el Cantábrico, con rachas de más de 100 kilómetros por hora fue lo que nos obligó a cambiar los planes sobre la marcha.


Bueno, en realidad, la lluvia, la nieve, la niebla y el viento, fueron los culpables de que no hiciésemos la ruta que teníamos programada al Visu la Grande.


Salimos de Trubia lloviendo y con el cielo muy encapotado, lo que unido a las previsiones meteorológicas de toda la semana, nos hacía prever un mal día para caminar. La llegada a La Felguerina no fue mejor y decidimos que el autocar nos fuese a buscar a Belerda, con la intención de hacer lo que pudiésemos.


Atravesamos el pueblo para salir por la parte alta, siguiendo la pista de la Collada Incóos. Un bonito camino cubierto por las marrones hojas caídas de los árboles debido al viento de estos días. Caminamos entre castaños y bordeando los prados en los que a pesar de las inclemencias del tiempo, los caballos pastan indolentes.


El paisaje es bonito a pesar de que las nubes cubren la parte alta sin darnos opción a ver las montañas que nos rodean. Según ascendemos por la pista, vamos descubriendo a lo lejos, algunas manchas de nieve en las laderas cercanas.


Llegando a las Colladinas el agua comienza a tornarse en nieve y el viento se muestra más fuerte y terco. Las Colladinas es una campera amplia, salpicada de cabañas, algunas en uso, como nos demostraba el penacho de humo que surgía de la chimenea.


Tras un alto en el camino, reanudamos la marcha con dos direcciones distintas. Mientras unos pocos decidían seguir por la pista camino de Belerda, el resto, en una muestra de arrojo y entrega, se proponían seguir subiendo para tratar e llegar hasta el Visu la Grande.


Abandonamos la pista y seguimos por un sendero bien marcado que sube por la ladera tapizada de brezos. La subida es dura y el viento y el agua, que ya se ha convertido en nieve, la hacen aún más penosa. Alcanzamos la majada la Gallera con un fuerte viento de costado que nos mete los copos de nieve por todas partes. Nos refugiamos al lado de una de las cabañas y decidimos abandonar. Tino, Luis y Jorge Andrés deciden seguir ladera arriba con la intención de hacer cumbre en el Pico Cuervo. Pronto se unirían a nosotros de nuevo. Las condiciones atmosféricas se hacen cada vez más penosas y la niebla lo cubre todo. No sabemos muy bien si es niebla o el efecto de la nieve empujada por el viento. El caso es que la visibilidad en lontananza es muy poca.


Desde la Gallera giramos al norte, izquierda según el rumbo que llevábamos, y en poco tiempo dimos con la pista que desde el Collado Incos, se dirige, sin pérdida, hasta Belerda.


El camino se hace entretenido a pesar del mal tiempo. Los abetos están preciosos con algunas manchas de nieve y en las distancias cortas podemos disfrutar de los colores de otoño con los que los árboles adornan sus precarios abrigos. El suelo es una alfombra de hojas secas y las praderas de un verde intenso, comienzan a cubrirse de blanco por los copos que aterrizan en ellas.


A pesar del mal tiempo, la cámara de fotos no para y al final, fueron unas ochenta las grabaciones de la naturaleza reinante, las que quedaron impresas en el artilugio electrónico.


Aquí y allá, las vacas salen a nuestro encuentro en una sinfonía de mugidos discordantes. Desconocemos los motivos, pero una vez en Soto de Caso, los parroquianos comentaron que era debido a que les habían quitado las crías para su venta, y ellas desinformadas, hacían volar sus lamentos con el fin de atraerlas hacia sí en vano.


La pista no es muy larga y enseguida nos encontramos en las callejuelas de Belerda, donde admiramos algunos buenos hórreos y paneras y la buena fábrica de algunos edificios. Seguimos por la carretera y en pocos minutos alcanzamos las primeras casas de Soto de Cangas y, como no, sin siquiera cruzar el puente sobre el Nalón, el bar. Donde ya nos esperaban el resto del grupo.


Un diminuto local de una antigüedad cercana a la de sus dueños, en el que lo mismo se sirve un vino que se venden unas alpargatas. Se trata de uno de esos ya casi perdidos bar-tienda que había en los pueblos y que hoy están prácticamente desaparecidos. La pareja que lo regenta se afana en poner vinos sobre el mostrador. No creo que pusieran nunca tantos en tan poco tiempo. Luego alguien pidió que el vino fuera caliente y vuelta a llenara vaso tras vaso. Creo que cuando marchamos de allí, lo primero que hicieron fue pedir una nueva remesa de vino blanco para reponer lo que habíamos consumido.


Para rematar la jornada volvimos a Abantro, al bar en el que habíamos hecho la parada para el desayuno, y donde nos esperaba un menú a base de sopa, garbanzos con bacalao, carne guisada, pescado y callos. Una buena pitanza para recuperar las energías y la temperatura del cuerpo.


Y así fue la ruta que teníamos prevista al Visu la Grande y que a causa del temporal, gracias al que pisamos las primeras nieves de este otoño, se convirtió en jornada gastronómica. Esperemos que para la próxima ruta por tierras de León tengamos mejor clima. Para esa ruta nos iremos a Cuevas del Sil, a unos 10 kilómetros de Villablino, para tratar de hoyar el Cuerno del Sil, un picacho de 1928 metros. La ruta que queremos hacer con el beneplácito del tiempo, es:


Cuevas del Sil (880 m) – Braña La Seite (1.200 m) – La Collada (1.778 m) – Cuerno del Sil (1.928 m) – La Collada (1.778 m) – El Piornalón (1.784 m) – Braña la degollada (1.215 m) – Palacios del Sil (876 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y espero vuestras llamadas. También quiero recordar a los que tengan solicitada lotería y a quienes la quieran solicitar, que este próximo sábado se procederá al cobro de la misma. Así que ya lo sabéis: hay que llevar dinerito en cantidad suficiente. Lo dicho, espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 04, 2009

LA IMPRESIONANTE GARGANTA DEL RÍO RUBÓ

El Puente La Vidre sobre el Río Cares, fue el inicio de una preciosa ruta por la impresionante garganta del Río Rubó, que cede sus aguas al Cares muy cerca del pueblo de Trescares, en la Peñamellera Alta.


Un aparcamiento cerca del puente nos sirve de lugar de preparación del inicio de la ruta que comienza atravesando el río Cares por el puente romano de La Vidre, para continuar por un camino enconchado de piedras, que debido a la humedad reinante, se encontraban resbaladizas. El camino en ascenso, alcanza un bosque de viejos castaños y avellanos por el que discurre sin casi visión exterior por lo tupido del ramaje.


Dejamos un primer sendero que sale a la izquierda y en descenso, hasta que llegamos a una zona en la que hay unas murias de piedra. Nuestro camino sigue de frente, pero debemos abandonarlo para continuar en descenso a la izquierda junto al muro de piedra. Pasamos al lado de una cabaña que dejamos a nuestra derecha y poco a poco se va aclarando algo el bosque. Tanto es así, que contemplamos las casas de Triscares y la carretera.


Seguimos camino acercándonos a la entalladura y viendo el río a nuestra izquierda algo más abajo. Una cadena fija a la pared de la roca, nos ayuda para superar un paso estrecho y en cuesta, bastante resbaladizo. Poco más adelante encontramos la fuente Recuento, formada por un registro del que se escapa el agua, situada en una zona herbosa que desciende del Vurdio Susuga, sobre el que caminaremos al regreso del Collado Trespandiu.


Cruzamos el río por el Pontigo Rubó y pasamos así a la orilla derecha dejando el río también a nuestra derecha, para comenzar una dura subida por un camino muy marcado y armado en varios puntos. El camino se desplaza en zigzag ganando altura por la ladera de los Canalizos. Luego continua casi horizontal por un tiempo, pasando sobre un derrumbe de piedras para llegar al poco a la zona de Cueva Negra, donde podemos comprobar el trabajo del río desde tiempos inmemorables. La piedra se encuentra horadada y grandes cuevas se forman en su interior.


Nos acercamos al lecho seco del río y lo cruzamos para seguir por la orilla izquierda, también con duras subidas por una zona bastante cubierta de hierba. Ganamos una vez más altura hasta llegar acerca de un par de grandes hayas que dejamos a nuestra izquierda y dando vista a una empinada y pétrea canal. A la altura del haya más alto, comenzamos a caminar casi en horizontal por encima de esta para salir a una playa herbosa en la que el sendero se pierde debido a la altura de la hierba y los helechos. Vamos ascendiendo por la ladera en penoso caminar debido a la inclinación y nos acercamos a los contrafuertes que tenemos enfrente un poco a la derecha.


Aquí se abre una ancha canal, Canal de Sobrevina, por la que ascendemos siguiendo los senderos de los animales y más arriba encontramos un buen camino que gira a la izquierda y que nos lleva a las cabañas de la majada de Sobrevina. Si seguimos subiendo de frente, sin girar a la izquierda, llegamos igualmente a la misma zona después de pasar junto a un abrevadero, pero desplazados ligeramente pero encontrándonos igual con la pista que se dirige al Collado Trespandiu.


Las vistas desde Sobrevina son espectaculares. La cicatriz de la garganta del Rubó aparece unos cuantos metros más debajo de nosotros y vemos como continúa en dirección al Collado Galabin y Peña Vigueras, pasando bajo el Cuetu Carraspión, donde estuvimos el año pasado.


Seguimos la pista con dirección oeste hacia el Collado Trespandiu, pero antes de llegar a él seguimos por el ramal que sale a la derecha y que asciende rodeando el Cueto Trespandiu que dejamos a la izquierda. Se abre un mirador desde el collado y vemos el Cuera y debajo Alles, capital de la Peñamellera Alta.


Nuestro camino continua por la pista un poco más, hasta enlazar con un sendero de hierba poco marcado, donde podemos ver una flecha naranja que nos indica que debemos seguir por el abandonando la pista de tierra.


El sendero va descendiendo poco a poco y haciéndose cada vez más marcado hasta que llegamos a un nuevo mirador colgado de un fuerte precipicio. Las vistas son preciosas con el Cuera como protagonista, junto con los pueblos que se recuestan en sus laderas. Más cercano, el Forcau del Cuerno y Cáraves a sus pies.


Cuando abandonamos este mirador no nos dimos cuenta de un sendero herboso, en una zona quemada, que en descenso salía a la derecha y continuamos por el camino que traíamos, mucho más marcado. Pronto nos dimos cuenta que nos habíamos pasado y dimos vuelta para bajar por este nuevo camino que nos transportó en poco tiempo, hasta un precioso bosque de encinas muy poblado y con buenos ejemplares. El camino se hace mucho más visible y enconchado en algunas zonas, evitando nuevos despistes.


Pasamos por el Jercao, un paso entre dos rocas y seguimos por el bosque de encinas hasta volver al castañal por el que pasamos por la mañana, justo en el punto de la bifurcación donde el cierre de piedras. Siguiendo por el camino que ya conocemos, alcanzamos al final el puente La Vidre, por el que retornamos a la carretera junto al aparcamiento donde nos espera el autocar. Pasaron casi seis horas desde que salimos, pero he de decir que hicimos una ruta muy cómoda con bastantes paradas y descansos.


Para el próximo sábado nos vamos al concejo de Caso para hacer una bonita ruta con salida y llegada a La Felguerina, para hacer el Picu Visu la Grande. La ruta que queremos hacer es:


La Felguerina (817 m) – Les Collaes (1.110 m) - La Gallera (1.225 m)- La Jistra (1.530 m)- Pico cuervo (1.581 m) – Pico Visu la Grande (1.709 m) – Collau les Garllupes (1.662 m) – Peña Gain (1.692 m) - Zampudia (1.623 m) – Becerrea de Atambos (1.712 m) - Atambos (1.625 m) – Peña Pelacera (1.709 m) - Pandu la Cerra (1.455 m) - Infiesta (830 m) - La Felguerina (817 m)


Quedan ya pocas plazas y si queremos ir con el autocar hasta la Felguerina este tiene que ser el de 29 plazas. Otro no entra. Así que el que quiera hacer esta ruta, que se de prisa en llamar. Por cierto, el que apunta ahora es PEÑA. Espero vuestras llamadas.