miércoles, junio 27, 2012

LAS XANAS SUBE A LA CARASCA EN UNA SENSACIONAL JORNADA MONTAÑERA


23 de junio de 2012

Hoy lo teníamos todo a nuestro favor. Buen tiempo en lo meteorológico, un buen ambiente de grupo, una ruta montañera a más no poder. Además la mayor parte de la ruta era inédita para la mayoría. Mejor que mejor.

Salimos del guapo pueblo de Orlé. Por el conocido camino del río Orlé hacia el puente de La Pomerada. Saltamos tres veces de margen del río. Cruzamos el bosque de ribera que acompaña al río. Siempre creí que si existen diaños y nuberus, están viviendo en esta umbría. El río, poderoso en el estiaje, resuena en todo el valle. Su caída en innumerables cascadas, entre rocas revestidas de musgo de color intenso alegra el corazón. No se puede cruzar indiferente por esta vallada, cerrada entre la Xerra de Buceñao y la de Cárdenas.

Tardamos hora y media hasta el Chalet. Estamos en la majada de Conforcos. En diez minutos entramos en la foz de Melordaña. Topamos con la magia, con el esplendor escondido de la naturaleza en estado puro. Es un puro goce subir por esta tajadura entre dos roquedos. Unos por el sinuoso camino, otros directamente ascendiendo de roca en roca, vamos salvando el desnivel que es apreciable: 120 metros lineales. Incluso hay unas piedras empotradas a modo de escaleras que facilitan mucho el paso a través de la resbaladiza roca.

Vista hacia atrás: Estrechísima foz, desconocida para muchos. La gente espera en la majada Melordaña. Es una sucesión de suaves colinas rodeadas de altozanos. Está tapizada de verde. Unas pocas vacas casinas pacen en el paraíso. Las cabañas están construidas apilando rocas sin tallar y techadas con llábanas de piedra. La fuente mana con suavidad. Este es un buen sitio para echar el alto: aquí se acaba todo el bullicio de la civilización. Algo más primitivo renace en cada uno de nosotros, algo que tiene que ver con la felicidad.

Subimos majada arriba, hacia la foz de Valloseru (1441 m. tres horas y diez minutos). El camino está bien trazado y sube sinuoso entre sombras del bosque. Ya se divisa al fondo el collado Campigüeños. Hacia él nos dirigimos, pero antes de emprender la empinada cuesta giramos hacia el sureste para ascender a La Carasca. Una centenaria y solitaria faya, una roca negra que rezuma agua, una vaca de cuerna larguísima, una pequeña capilla con la imagen de La Santina. Todo queda grabado en nuestra memoria.

La cuesta de subida se hace larga. Pero al final todo llega y hacemos cumbre. Habría que ser un pintor o un poeta para poder contar las sensaciones vividas. El grupo recorrió muchos de los picos que nos rodean: el altivo Tiatordos, La Peña Santa, los altos de Peloño, el lejano Mampodre, toda la cordillera hasta el Torres, el cercanísimo pico de La Senda, los Tornos, el Vízcares, la Becerrera San Pedro...

Esta es una de las cimas de Asturias. El estar aquí arriba ya es un premio. Como diría el castizo: “Andar d’un llau pa otru pasándolo bien y dexando  ensin facer les llabores, ensin atender les obligaciones”. En eso estamos.

Bajamos hacia el valle de La Quemada. El camino no está demasiado claro. Pero los piornales no son una gran traba y nos dejan seguir. La bajada es suave hacia la collada del Xuacu. Hemos rodeado toda la cima que subimos y ahora nuestra derecha es la inmensa ladera de La Senda. Conectamos con el camino que baja de la collada Capiella.  En seguida topamos con el hormigón que ya será nuestro inseparable compañero hasta la carretera. La bajada se hace dura, las rodillas quejándose. La charla ayuda a acortar los kilómetros. Mil setenta y cinco metros continuos.

Vaya por fin la carretera de Tarna. Un kilómetro escaso y aparece el pueblo de La Foz. Una buena lavada en el Nalón nos deja como nuevos. Y luego una cervecina donde Agapito, chigre presidido por un jabalí con txapela. Tomamos buena nota de este bar no siempre está abierto, pero que resulta muy agradable. La ruta ha sido extraordinaria, el día de antología, las panorámicas no caben en un solo libro. Todo el mundo contento. Así que a celebrarlo en la cercana Casa Linares, donde somos de sobra conocidos.

El sábado que viene vamos al Torres subiendo desde la Raya y bajando al norte por los Arrudos para llegar a Caleao. Si el día está la mitad de bueno de la ruta de hoy ya nos daremos por muy satisfechos. Recordad los que habéis reservado el refugio  que se puede empezar a pagar la reserva y el autocar todo en una sola vez. En lo alto del Torres os espero.

FRESINES

lunes, junio 18, 2012

LA SENDA DE LA JOCICA EN PRIVAMERA: ESPLENDOR DEL BOSQUE


16 de junio de 2012

El autocar nos deja en Soto de Sajambre, pueblo montañero donde los haya. Hoy no hay la tradicional aglomeración de vehículos aparcados en la plaza. Observamos que por fin están rematando la construcción de un aparcamiento disuasorio a la entrada del pueblo. Buena noticia. Los autocares se las veían y deseaban para poder dar la vuelta. Son las 10 y 25. Estamos a 930 metros sobre el mar. Comenzamos a caminar.

Seguimos la ruta de aproximación a Vegabaño, el PR-9. Subimos por la pista. Es sencillamente delicioso atravesar el bosque en esta época primaveral. El tiempo está aguantando, con amplios claros que no se veían en Asturias por ningún lado. Por los hayedos subimos a buena marcha hasta la campera de Vega Abaño. Vamos paralelos al río Agüera. Qué buenos ratos pasamos con el grupo en el refugio en más de una ocasión. La subida al Frade desdibujada entre nieblas. Los Moledizos tienen grandes neveros todavía. La Cotorra de Escobaño a nuestra derecha nos recuerda la bajada en medio de una gran nevada.

Breve parada para juntar los ritmos de los apresurados y de los más calmosos. Las conversaciones muy interesantes. Hoy hay gente nueva, montañeros de mucha experiencia. Siempre es un placer intercambiar experiencias. Es gente que ha viajado mucho.

Ahora hay que girar a la izquierda para adentrarse en el bosque de la Barcinera. Bosque apabullante en su belleza. Cada rincón es un descubrimiento. Brillan las hojas nuevas entre los mofosos líquenes colgantes. Hay fayas centenarias a las que saludamos con respeto.

Subimos hasta el puerto de la Barcinera. Aquí podríamos enlazar con la Senda del Arcediano que sube al puerto de Peña Beza. Nuestro camino desciende por la derecha para cruzar el límite entre provincias. Hemos ascendido 400 metros lineales. Vamos a encontrarnos con el Dobra. Hoy la ruta lleva prácticamente su marca hasta el final. La campera está más despejada. Cruzamos el puente de Carombo. Un inmenso farallón rocoso discurre paralelo al camino. Los Picos del Verde. El río se desliza tranquilo, todavía no muy encajonado. Hoy algo invita a andar porque la gente va con fuerte ritmo sin hacer a penas paradas.

A la altura de las cabañas de Carombo, el grupo se divide: la mayoría sigue hacia la lejana Amieva. Angel y cinco compañeros del Alpino se despiden pues van a subir a Vega Huerta para continuar mañana con el grupo de Lugones. El canal de subida no se ve demasiado claro por la niebla. Pero es seguro que por allí bajamos hace algunos años en una épica gesta en medio de una niebla espesa y con el miedo a las cortadas. Creemos ver el corredor que se abre paso a la repisa que por la izquierda de Las Pandiellas y que te mete de lleno en la inmensa y casi desconocida canal de la Duernona. Aquel fue un día inolvidable, una bajada eterna.

El sendero ahora bordea por la ladera siguiendo el trazo del río.  En algún momento el sendero se pierde en las camperas y eso que está más que pisado. Un grupo sube desde Asturias para ir al refugio a pernoctar. Mañana quieren volver por el Arcediano. Bonita circular. Entramos en la zona vallada. El río está calmo y encajonado. La presa de la Jocica está cerca. Nos asomamos a la presa. La niebla surge casi desde el mismo embalse. Nos remojamos atravesando la neblina. La vista desde el mirador es de postal a pesar de la escasa luz. ¿Cómo se las arreglarían para acarrear todo el material necesario para construir la presa? Es impresionante la labor de nuestros antepasados cuando la energía salía de la fuerza física.

Seguimos el camino bajando hasta el valle. El camino está parcialmente hormigonado y es rugoso. Se agradece con esta roca tan mojada. Perdemos rápidamente altura hasta el puente de Ceremal, tras el cruce obligado de la riega Calderán que baja de Ozania. Hoy lamentablemente no se ve nada del farallón. Hemos atravesado la neblina. Ahora el tiempo aunque sigue cubierto es más benigno. En la presa de Restaño nos vemos todos y hacemos balance de las fuerzas que le quedan a cada uno pues nos queda nada menos que la subida al collado de Angón, que siempre se hace eterna.

Nos entretenemos apreciando las cabañas que han surgido alrededor de la pista como setas de otoño. A falta de un kilómetro aproximadamente desemboca el camino empedrado del Arcediano. Haciendo acopio de la energía de reserva, con el depósito prácticamente vacío, y discurriendo en cómo levantar la moral un poco en esta crisis de pesimismo que nos invade, llegamos a la primera cuadra.

Amieva a la vista. Ahora a caleyar por un lado u otro siempre en pindia bajada. Las rodillas se resienten. Llevamos veintiún kilómetros encima y aunque hoy no hubo cima que ganar, tampoco estuvo nada mal. Al final todo el mundo dio con el bar de Amieva, que para la pitanza estamos todos bien dispuestos. Comemos en una larga mesa. Celebramos la abuelidad reciente de Rosi y José, nuestro Secre. Brindamos con licores espirituosos. Todo salió bien. Se ha hecho tarde y hay que volver a casa. En el recuerdo árboles, ríos, puentes, presas, caminos alfombrados de mullida hierba. Aprobado con nota alta. El dia aguantó. Nos mojamos algo pero no hizo el calor aplastante que nos hubiera machacado por el valle de Angón.

Pero como siempre queremos más, el día 23 tenemos en el calendario La Carasca subiendo por la foz de Melordaña. El desnivel es fuerte pero para el que no conozca esta ascensión es muy recomendable por su bravura y su inmensa belleza. El sábado os veo de nuevo.

NOTA: Recordad que el plazo para apuntarse para la ruta de los días 24 y 25 de Agosto, finaliza el día 21 de este mes.

FRESINES

AVISO MUY IMPORTANTE

OS RECUERDO QUE PARA LA RUTA DEL DÍA 24 Y 25 DE AGOSTO, CON PERNOCTA EN EL REFUGIO DE VEGARREDONDA, PARA HACER LA TRAVESÍA DE LA FORCADONA, DÁNDOLE LA VUELTA A LA PEÑA SANTA, EL PLAZO DE INSCRIPCIÓN FINALIZARÁ ESTA SEMANA, MAS CONCRETAMENTE EL JUEVES DÍA 21 DE ESTE MES DE JUNIO.

LOS QUE ESTÉN INTERESADOS EN APUNTARSE PARA ESTA RUTA, LO PUEDEN HACER A LOS TELÉFONOS DE COSTUMBRE

lunes, mayo 21, 2012

EN PLENA AVENTURA BAJO LAS NIEBLAS DEL GAMONITEIRU

19 de mayo de 2012

Otra vez la lluvia protagonista. Vamos a por otro sábado pasado por agua. Llueve en todo el centro. ¿Cómo estará el Aramos?

A descubrirlo vamos. Los limpias del autocar no paran de achicar agua. Pero no nos asustamos. Es la quinta moyadura que vamos a pillar. Pertrechaos como de invierno. Encapotado. Chubasco débil y algo de viento. Lo mejor en estos casos es tirar carretera arriba. Son las diez menos diez y estamos a 1150 metros.

La subida al Gamoniteiro conocida, larga, pesada, continua subida. Hay que ganar 641 metros. Tenemos la laguna Los Veneros a la vista. Deja de llover. Seguimos con esfuerzo subiendo. Hace frío. Caminamos con prisa. Vuelve a chubascar. Unas extrañas señales de tráfico consistentes en dos triángulos amarillos enfrentados por el vértice ponen a prueba nuestros conocimientos de conducción. Pero, para alivio de todos, estas señales no figuran en el catálogo de la DGT.

Arrecia el temporal. Ahora es agua nieve acompañando a un viento bastante frío. Vamos mirando posibles sitios para que el autocar pueda dar la vuelta en caso de necesitarlo. Hay dos o tres cerca de la cumbre. Llegamos hasta la cruz del Gamoniteiro. Hora y media larga. Una foto rápida. Hoy no hay ninguna clase de vista. Conciliábulo rápido sobre si seguir la ruta prevista al Barriscal y la Gamonal o tirarse al oeste en busca de salida por la ermita del Alba. No hay discusión. Al Alba sin perder tiempo.

Hay una nueva pista por encima de la Majada la Bola. Todavía la están acondicionando. Nosotros seguimos el camino antiguo por el centro del valle. Entramos en la Mortera de Muriellos. Discutimos por las posibilidades de esta pista. En el mapa figura como una variante de la ruta de San Melchor, el GR-106. ¿Saldremos a Salcedo por Machaculos?

Pasada la enorme majada sigue encapotado pero dejó de llover. Las majadas están esplendentes en su primavera. Es un auténtico milagro de esta primavera atrasada. Ya sabéis: “cuando marzo mayea...” Doblamos hacia el norte. Entramos en una sucesión increíble de colinas y jous. Enormes depresiones seguidas de elevaciones suaves. El Aramo nunca deja de sorprender por su caótica belleza.

Desde esta colina que ahora bajamos se divisa bien la ermita de la Virgen del Alba. Nuestro recuerdo emocionado a Senén que reposa en esta altura vigilando los valles del Trubia. En lo fondero corre un arroyo que nace en el roquedo de cabecera del valle. A media ladera para no perder altura seguimos a la collada que se divisa al norte. La mitad del grupo se lanza Peña L’Alba arriba.

Hacemos un breve alto para dar tiempo a todos. Según Lito, buen conocedor de estos escondidísimos rincones hay salida a Bermiego desde la collada. Son las dos y cuarto ¿Por qué no bajar tranquilamente desde la ermita por la carretera? Respuesta fácil: porque éste es el grupo Las Xanas y siempre hay que buscar alguna complicación.

Y la encontramos. Pero además de nivel alto. Es un sedo imposible y muy pendiente que baja pegado al paredón de caliza. De repente gira y se mete en el bosque. Las piedras están muy resbaladizas. Pero el grupo entero se lanza bosque abajo en un descenso fuerte. Los troncos de los ablanos son nuestros improvisados pasamanos. Entre vueltas y revueltas estamos casi abajo. Ahora hay una larga travesera horizontal por el bosque entre arcos de vegetación. Qué hermoso bosque. En el piso cada vez más barro.

Una cabaña derruida. Buena pista: este camino debió ser practicable para subir ganado arriba. Pero está en buen estado y tomamos buena nota de su posición. Los depósitos de agua de Salcedo nos dan la pista de que no podemos estar muy lejos. Despeja un momento y se ve muy bien el Pico Gorrión y la collada Aciera.

El camino tiene que desembocar en otro principal que viene de Salcedo. Pero no puede ser el PR 106 que es paralelo al nuestro pero mucho más abajo. Entre fueyas divisamos los tejados de Bermiego. Afortunadamente porque las rodillas ya suplican un descanso. Un último arreón y salimos por la parte alta del pueblo justo al lado de un poste de la luz (buena referencia para el futuro).

Nos hemos ganado un descanso. Van para seis horas seguidas. El bar de Bermiego acogedor. Los paisanos no se acaban de creer que nos nevara. Comemos en el mismo bar que nos acoge muy bien.

Vamos a terminar la sobremesa al embalse de Valdemurio pues allí nos esté esperando Luis acompañado de la familia. Le encontramos esperanzado en su recuperación. ¡Venga Luis, que te echamos mucho de menos! Y lo mismo vale para Manolo. No os desaniméis que todo acaba llegando. La vida de la montaña es dura pero sana a la vez y si para algo práctico vale es para forjar voluntades de acero.

El sábado que viene, último del mes, una ruta grande con cuatro dos miles seguidos, El Tres Concejos, El Camparón, El Robequeras y el Cuadro. Ruta privilegiada con salida en Pendilla y final en Tonín. Para disfrutar abondo.

FRESINES

viernes, mayo 18, 2012

NOS VAMOS A SECAR A LEÓN PARA HACER EL PICO FONTUN

12 de MAYO de 2.012


El día se desperezó con legañas y el autocar avanza entre la niebla. El parabrisas se llena de agua de la humedad de las nubes. Subiendo el Pajares, pequeños retazos de color azul nos dan esperanzas. Ya en la provincia de León, el cielo está cubierto de nubes, pero no hay niebla y se atisban grandes claros.

-         No dan lluvia hasta la tarde. ¡Tormentas!- dice Lito.
-         ¡Tampoco las daban el sábado pasado! – contesta alguien.

Y es que ya van cinco sábados de mojadura y los cuerpos empiezan a resentirse. Pero hacemos de tripas corazón y vamos a consolarnos al Ezequiel, donde desayunamos fuerte y abundantemente.

El autocar nos lleva después hasta el punto kilométrico 7 de la carretera de Villamanín a Cármenes, donde parte una pista con un cartel de Ruta del Pico Gallo. Aquí comenzamos la aventura de hoy.

La pista va subiendo con dirección contraria a la que tenemos el Fontún, pero según el GPS, ese es nuestro camino. En el primer collado comenzamos a ver el bonito valle de Valverdín y tenemos las primeras vistas de Cármenes. En el siguiente, que hace una cerrada curva a la derecha, a la izquierda, en un voladizo, hay una mesa de orientación desde la que podemos dar nombre a cada uno de los accidentes geográficos que se nos presentan.

Siguiendo por la pista y antes de llegar a una curva a la izquierda, comenzamos a buscar un paso inexistente para acceder al bosquecillo de pinos que tenemos de frente. Lo conseguimos furando entre las escobas y tenemos que seguir buscando hasta dar con una riega pedregosa pero libre de escobas, por la que subimos casi de frente a lo alto de la sierra.

No mejoran aquí las condiciones, pues debemos seguir subiendo y ahora ya definitivamente entre las escobas, buscando el camino que si que existe, pero que está totalmente cubierto por el ramaje. Por momentos dejamos de vernos entre tanto follaje, pero luchando contra la naturaleza, logramos alcanzar un claro y por él el collado anterior al Pico los Furacaos, al que ascendemos un reducido grupo.

Desde la raquítica cumbre tenemos unas buenas vistas de todo el valle de Valverdín y las montañas que lo circunda y también vemos al resto de nuestros compañeros en el Machamedio. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, continuamos hacia el collado que nos separa del Machamedio, enfilando su ascensión por el promontorio rocoso que nos separa de él. Luego por uno de los canalizos herbosos ascendemos hasta la cumbre en poco tiempo.

Buenas vistas desde la caliza del Machamedio, adornado con un vértice geodésico. Nuestros compañeros, más rápidos ya están camino del Fontún. Hacia allí nos dirigimos nosotros bajando por un sitio distinto al de subida. Por la derecha de la cumbrera.

El acercamiento al Fontún es una alargada caminata por buen terreno en el que podemos utilizar el sendero bien marcado, de la izquierda o seguir por la derecha cresteando la larga panda caliza. Otros lo hicimos entremedias de ambas y tampoco tuvimos ningún problema. Unos buenos manchurrones de nieve nos encontramos en el camino.

El último tramo hasta la cumbre, es una alargada franja de caliza en la que debemos ir sorteando salientes buscando los mejores pasos. Algunos con problemas de vértigo optaron por abandonar y comenzaron el descenso al Collado de Gete antes de llegar a la ancha arista. Superado ese tramo que no tiene mayores dificultades que las de estar atento de donde se pisa y agarrarse a la buena caliza que lo forma. Ya solo queda ascender cómodamente a la pelada cumbre coronada por un buzón montañero.

Buenas vistas a pesar de la bruma. Las nubes siguen cubriendo Asturias, tal como vemos en la zona de Las Ubiñas. Muy abajo, el Collado de Gete nos espera y la marcada pista que se dirige a Fontún y Villamanín que vemos a nuestra derecha. Más al norte las Ubiñas y siguiendo con la mirada hacia el este, la zona del Esturbin por donde pasaremos próximamente. Luego las zonas de Piedrafita y Faro, distinguiendo bien el Huevo de Faro. El Cueto Cabañas y el Bodon, la Peña el Gayo y el Machamedio y por detrás de ellos, aparece la inconfundible silueta del Correcillas, también en nuestro próximo catálogo de ascensiones.

El día está muy agradable pero no podemos eternizarnos en la cumbre. Además los nervios están un poco alterados por no saber bien por donde vamos a bajar. Pero esas dudas se disipan rápidamente.

El descenso lo realizamos por donde habíamos llegado, pero sin alcanzar la cornisa rocosa. Antes desciende una amplia vallada terrosa en la que se dibuja un sendero bien marcado. Por él iniciamos el descenso, largo, al Collado de Gete que contemplamos continuamente a nuestros pies.

Alcanzado el collado, debemos tomar la pista que nos temíamos que en suave ascenso remonta la Sierra de Arena para introducirnos en un bonito valle que en suave pendiente y tupida alfombra herbosa salpicada de alegres florecillas que nos lleva hasta Valporquero, tras seis horas de caminata.

Por fin una ruta en la que el agua no hizo su aparición en ningún momento, salvo en las buenas fuentes que encontramos en el camino y que disiparon nuestra sed, que en esta ocasión si que las agradecimos.

Para el próximo sábado, con salida a las 8 de la mañana desde la Plaza de Toros de Oviedo, tenemos ruta por el Aramo. Casi podemos decir que hacemos una transversal de esta sierra tan cercana y tan poco conocida por muchos ovetenses. Esperemos que el tiempo nos sea propicio.

JAFPA

miércoles, mayo 09, 2012

EN EL PIERZU CUBIERTO POR LA NIEBLA Y DESCENDIENDO POR EL SEDO SALGERÉU HACIA PEN


5 de mayo de 2012

Cuando los días están gafados, algo acaba saliendo mal. En este caso la meteorología se puso en nuestra contra de manera descarada. Pero hicimos toda la ruta tal como estaba prevista, con las debidas precauciones que tomar ante la niebla cerrada.

La historia ocurrió como sigue: parada en la Collada Llomena, a 993 metros de altitud. Son las diez y diez. Cielo muy encapotado pero con buena visibilidad hacia el Tiatordos y la Llambria. Nos merendamos la subida en un periquete porque en una hora bien contada teníamos debajo la laguna Aranga y la siempre bien ponderada majada de Cerboes. Elegimos el mejor camino posible y nos decantamos por seguir la crestería siempre engañosa pues hay nada menos que cinco antecimas antes de llegar a la cima principal. Algunos deciden en franca superación hacer todos los dientes de este largo serrote, incluido el Canto las Fuentes que tiene una altura muy respetable de 1385. Tampoco tiene más mérito, pues todo pilla en la misma subida “oficial”. Más problemático pudo resultar algún intento de subir por la fachada este porque la cantidad de nieve acumulada en los ventisqueros lo hacía inviable. A ratos la niebla entra por el valle Cormenero. Todavía está baja y las vistas sobre el Recuenco, el Zorro, el Luengo y Peña Ten son buenas. Las fotos panorámicas del Tiatordos y la foz de la Escalada son una auténtica gozada.

Al llegar al pico se fastidió el invento. Primeras gotas, granizo, niebla cerrada y frío. Paramos muy poco. Ahora se trata de buscar la mejor senda que baje (o se precipite) por la inmensa cuesta que lleva a Ruamón, diminutas casitas que se ven muy lejanas en el fondo de la vallada. Bajamos. Empieza a llover. Arrecia. Pasamos delante de la gran cueva de la derecha. Enfocamos al famoso sedo Espina que tantas ganas teníamos de pasar desde aquel lejano día que lo estudiamos desde la sierra de Arangas. Es un sendero muy practicable. Está bien armado y baja haciendo amplias lazadas sobre el río Salgaréu. Los paredones de la Huérfana impresionantes. Pena de paraguas que no nos dejan admirar este increíble paso. Por aquí sigue transitando mucho ganado que “veranea” en los altos pastos de Arcenorio. Otro “camín real”. Nuestro homenaje particular a estos constructores de caminos, que supieron comunicar valles por intrincados pasos de montaña. Una cascada se precipita por un barranco bien trazado.

Deja de llover. Subimos hasta la Collada Piedrafita. Rotonda de variadas posibilidades. Estamos muy cerca de Dubriello. Hemos oído contar muchas historias sobre el Sedo del Gato para subir por la cara norteña, prácticamente vertical, al Pierzu. ( Impresionante el reportaje de internet del Grupo Los Nenes).
El sedo lo tenemos ahora enfrente. Su nombre se justifica porque hay que subir en continua trepada primero por un corredor volado y luego por una canal tipo Llamedo (¿os suena?). Y rogando que no te falle la hierba a la que te agarras.

En fin, dejamos el sedo para gente más valiente (Gelu, Lía, Gripi, Mariano, Silvio, Miguel). Bajamos en larga lazada hacia Santa Olalla. Tres caseríos mal contados. Vuelve a llover. Charlamos con Lulu, una nueva reencarnación de Jesucristo, pero algo más material (por lo oloroso). Nos cuenta la historia que debe contar siempre. Que el Sedo del Gato lo intentó un señor que es profesor de Derecho y que escribe libros... Que una vez un tal Walter se perdió entre la nieve por el Canalón y tras catorce horas de ruta encontraron camino gracias a la luces que prendió él...

Cruzamos el río. Y varias portillas. Está embarrado. Un gran charco en medio del camino obliga a hacer equilibrismo. Alguno queda trabado. Ahora se ha parado el viento y empieza a oscurecer el cielo. Puede que descargue de un momento a otro. La gente espabilada pilla la pista de Pen y sale escopetada huyendo de lo que va a caer. Empiezan los truenos y relámpagos. Y las historias de miedo. Hay que apagar el móvil, hay que tirar los bastones, hay que alejarse de las cumbres, hay que... ¡Caramba, lo que hay que hacer es llegar pronto al bus que aquella gente estará más que aburrida! Chorreamos agua.  Por encima de Cirieño debe estar la Mota Cetín. Sólo se ven nubarrones negros rasgados por los rayos del dios Tonante. Llegamos a Pen. La gente esperando. Cambiarse corriendo. Vuelve a caer otra pistonuda y ya no lo va a dejar en toda la tarde.

Nos refugiamos agradecidos en el bar La Barca de Caño, que por cierto fueron antiguas escuelas. Ahora más secos por fuera, nos remojamos algo por dentro. Muy felices de haber podido realizar esta ruta. Entrando hasta el último rincón de Ponga. Maravillosos valles. Recuerdo aquella película de John Ford que repusieron el otro día en la tele. Los mineros cuando cargados de oro se vuelven a la civilización se despiden de la montaña como si fuera un ser vivo. –“Adiós, montaña”, dice el jefe. Y otro más humano todavía dice –“Y gracias por todo, montaña”. Muchos de las Xanas nos sumamos a este pequeño homenaje a estos seres mágicos que tanto nos gustan y que tanto nos hacen sudar.

Más montañas: el día 12 el tan admirado pico Fontún o Machamedio para acabar en el valle de Valporquero. Y nos da igual que llueva o no, porque la montaña nos reclama de la misma manera. 

FRESINES

lunes, abril 30, 2012

EL PRINIELLO SE NOS RESISTE POR CUARTA VEZ


28 de abril de 2012

Un agradable paseo bajo la lluvia. Es lo que dio de sí este lluvioso día. Empezamos en Puente Dobra para seguir una de las rutas alternativas del  GR –201 que empalma con la Senda del Arcediano. Nublado. Mal pronóstico. Nosotros pocos e impertérritos ¿Mal tiempo? ¿De qué? Chavales a pasarlo bien.

Total que seguimos la pista hormigonada que vae paralela al Dobra. El agua es de un color azul turquesa intenso. A medio kilómetro está el Puente Vieyu, más antiguo que el de Cangas de Onís. El castañar tiene algunas cuerrias en buen estado. En media hora estamos en Vis. Bonito y aseado pueblo con casitas ideales para fines de semana. Amaga lluvia pero aguanta. El mirador a la Olla de San Vicente excepcional a pesar de la lejanía. El grupo bajó por esa ladera viniendo desde La Riera.

Subiendo de forma pausada y continua llegamos al Collado La Viga el Carro. Hay que tomar una decisión: seguir a Amieva o bajar a Carbes por la ruta de la izquierda. Los indicadores por el suelo a lo largo de toda la alternativa no ayudan mucho a decidir. Vamos a seguir por el camino algo más estrecho pero bien estudiado que sube hasta el Collado Sañín al que llegamos una hora después. Una de sus dos esbeltas agujas se sube con un pequeña trepada. No va a ser hoy el día de trepas porque la niebla entra como puré de guisantes volviendo todo gris.

Un grupillo de cinco tira al Porrón de Bescoba y al Priniello. Hace dos años bajamos por allí orientados por los esquilones del ganado. Estos no se rinden. Los demás continuamos. Los inmensos tubos roban agua del Dobra para alimentar la central de Camporriondi. Alternativa: camino vieyu, embarrado, perdido de artos o carretera. No hay más que hablar, hoy vamos sobraos de asfalto.

Bajada a San Román. Pueblo ganadero a más no poder. La lluvia es mansa pero ya no va a dejarlo en todo el día. Hórreos y paneras. Al fondo del valle La Collada. El camino tradicional no está practicable. Hoy ninguna gana de chupar barro. Cuesta subir. En la cima el “práctico” mirador de Amieva que sólo costó 180.303 € en el 2006. No hay nada que mirar. El mirador mismo es más bien feo y encima hoy no hay mucho paisaje que ver.

Vuelta a la carretera. Vamos hacia Amieva. La otra vez la pista nos engañó porque no tenía salida. Así que a bajar despacio con las botas recalentadas en el hormigón. Están haciendo obras de parcelación. Con cuidado bajamos por la resbaladiza pista que cae sobre las primeras casa. Visitamos los dos molinos. Sólo queda la “cáscara”, una pena. Nos cruzamos con un grupo de Reinosa que viene de Oseja, empapados. Su autocar no sube a buscarlos. Jano si que se atreve a pesar de los tres argayos que le obligan a hacer alguna maniobra.

En el bar hay una fuerte discusión sobre el pueblo más importante del concejo. Demasiadas voces, poco contenido. Cuando ya despeja un poco el bar es prácticamente nuestro y las cervezas se dejan querer. A los tres cuartos de hora aparecen nuestros amigos desde el pico. Incombustibles, oye. Pues nada, algún día cuando el tiempo esté algo más seco ya volveremos. A pesar de todo el día montañero no se nos ha dado mal, hemos hecho ejercicio y estamos en buena compañía. Siempre positivos, nunca negativos.

Estrenamos mayo con la subida al Pierzu. Empezaremos en la tradicional pista de Collada Llomena para bajar por el Collado de Piedrafita a Pen. Buena actividad montañera.

FRESINES   
           

miércoles, abril 25, 2012

JORNADA AGRIDULCE EN LA SUBIDA AL MULLEIROSO


Cuando llegamos a Recoba, tras desviarnos por Riocastiello eran las 10 y media. Llovía. Otra vez la misma situación que la semana pasada. Se sucedieron varias chubascadas hasta el mediodía. Con más moral que el citadísimo Alcoyano comenzamos la ruta. En la salida del pueblo un cartel avisa de la “ruta de los pueblos abandonados”. La misma ruta está bastante abandonada: no hay ni una indicación añadida a este cartel. La pista es muy buena. Sigue paralela al río Bárcena.

Hacemos un amplio círculo, pasando por encima de un afluente que atraviesa la pista para perderse en el río. Luego la pista se mete de modo evidente por el valle. Un cortino de piedra en la parte que cae al río es la prueba de que este bosque está habitado y que todos queremos el fruto de las industriosas abejas. Al poco tiempo hay una bifurcación: empezamos a subir suavemente por el sendero de la derecha. El camino está en muchos tramos muriado para evitar la avalancha de piedras depositadas en la ladera. El camino ha quedado casi en un paso estrecho porque la vegetación se ha comido más de la mitad.

Llegamos a Curriechos. Cruzamos el río por unos tablones que se han preparado convenientemente. Todas las casas están abiertas. Aquí hubo vida durante siglos. Ahora todo está arrumbado por el tiempo y el abandono. Es curioso que los trastos que encontramos por las cuadras y almacenes, una segadora, unos discos, una bombilla... parecen aquí auténticos anacronismos.

Volvemos al camino. Ahora seguimos el curso del río Besapié. Es una auténtica delicia. El río baja fuerte de agua, hace numerosas cascadas y pozas. El bosque de ribera está sembrado de cortinos para conservación y aprovechamiento de las castañas. Una gran cascada se cruza sobre la pista. Otras riegas caen al río. El paso se hace necesariamente cadencioso, el andar caviloso, todos los sentidos abiertos en plena fusión con la naturaleza. Hace rato que no llueve, e incluso algunos rayitos de sol alegran la vista.

El sendero gira 90º para encarar la aldea de Besapié. Chubasco fuerte. Aldea en fuerte pendiente. Otras ocho casas. Sólo las abejas dan muestras de estar vivas. Mudos testigos del pasado son los larguísimos ringleros de murias que enmarcar la pradería y evitan avalanchas. Construcciones heredadas del neolítico. Inmensa labor la de estos buenos habitantes de los valles. Besapié, bonito nombre.

Subimos a su collada. Está pindia. Se avista desde aquí la carretera del puerto del Palo y el largo valle del río Navelgas. Es lo último que pudimos ver. La niebla espesa invade todo por los entrantes de los profundos valles. Subimos con esfuerzo por las sendas del ganado. Cuando nos creemos en la cumbre empieza nuestro calvario: el pico está mucho más allá, o esa impresión nos parece, y hay que seguir subiendo de modo continuo por toda la cumbrera. Pasamos por el Renazo de Cabra. En otras condiciones nos daría igual. Pero se nos va a juntar todo: a la niebla se añade una fuerte cortina de agua, y al poco rato un viento en rachas heladas que mina nuestra hoy escasa moral.

No hay más remedio que seguir. La ruta continúa bajando por el otro lado del pico. Las manos tornan a color malva. Hacen falta guantes. Los paraguas son puestos a prueba y unos cuantos pasan a la reserva. Llegamos a la cumbre con su bonita cruz de la Victoria pintada de amarillo. Apenas miramos nada. El día no está para bromas y estamos bordeando los cero grados. Hay que descender rápido para recuperar temperatura.

Nos vamos pitando orientados por las lagunillas. El camino tiene que estar a la izquierda más o menos por el fondo del valle. Bajamos agrupados, la niebla puede ser un problema. Encontramos el buen sendero que baja en dirección este de modo continuo a desembocar en la pista. Los ríos son hoy caminos de agua. El agua ha estado hoy omnipresente. En el cielo, en el aire, en el bosque, en el suelo... Difícil defenderse de tanta invasión. Fuimos felices en el bosque, sufrimos en la cuesta, penamos lo nuestro en la cumbrera de la Sierra de Fanfaragón. Creo que hoy tocaba eso.

Varias vueltas y revueltas más abajo y después de pasar por una casería en explotación, repleta de maquinaria agrícola, pisamos la carretera asfaltada que termina en la ermita de Recorba.

Comemos en el bar del mismo pueblo. La gente es amable y nos atiende bien, seguramente pensando en el frío que hemos pasado. Y ya van dos seguidas. Algún día parará de chiscarnos este abril de aguas mil. De momento la prósima semana vamos a intentar una vez más, el Priniello en Amieva. Si tuviéramos la suerte de que se viera algo es un sitio increíble para observar la mecedura del Dobra, el Pelabarda  y el Junjumía cayendo desde las lejanas alturas de Vegarredonda. El grupo lo intentó más de una vez. Esta puede ser la definitiva.

FRESINES

martes, abril 17, 2012

DIÁLOGOS BAJO LA NEVADA EN LA TRAVESIA DE SANTIBÁÑEZ DE MURIAS A CASOMERA

14 de abril de 2012

PRÓLOGO:

-Vamos a desayunar tranquilos que hoy no hay ninguna prisa, ¡oh! Con la que está cayendo...

-Bueno home, pero habrá que d’ir marchando pa no estar todo el día de chigres.

-Y es que hay días que más vale tener una puerta que pintar. Esto del monte hoy es ya por viciu.

DIÁLOGO 1º:

-Casi llegamos a Santibáñez y ahora cae agua nieve. Esto está feo.

-Pero mira que la temperatura no ye mala, 10º, mejor que la semana anterior.

-¿Ondé dará la vuelta el autobús? Aquí no hay sitiu. Mira que diz esta paisana que ya tiene conocimiento del asunto.

DIÁLOGO 2º:

-Las diez y con esti aguazón habrá que forrarse de plástico.

-Y el paragues. No te dejes el cacharro. Aunque dicen que un montañeru con paraguas es como medio montañeru.

-Mejor esto que volver empapau.

-Mira, salen todos al mirador del hotel a mirarnos. Deben pensar que estamos chalaos...

DIÁLOGO 3º:

-Está cuajando. Hasta los artos están prestosos con la nieve.

-No quejarse que la subida por esta pista es bien cómoda.

DIÁLOGO 4º:

-Llegamos a la collá Fogares. Tardamos dos horas. Paéceme que vamos muy despacio.

-Ya pero ya hay nieve abondo. Está todo precioso. Qué bucólico. Y que silencio.

-Pena de borrina que no deja ver nada.

DIÁLOGO 5º:

-¡Por ahí vais mal!¡Hay que bajar hacia la pista! Buscar un paso por la izquierda.

-La pista de Conforcos está allí debajo. Aquí hay 20 centímetros de nieve.

DIÁLOGO 6º:

-Mira esti roble adornado como de Navidad. ¡Una foto Javier!

-Debemos estar debajo de la Xugosa, por lo menos esta es la fuente de la majada. Llevamos dos horas y media sin parar.

-¡Qué bueno el Beronia pa entrar en calor!

DIÁLOGO 7º:

-Al fin llegamos a la majada Cople. Se hace largo con tanta nieve. Mira esta caseta con el nombre de Gervasio.

-Ahora el termómetro subió a 14º.

-No paréis que queda mucho trote todavía.

-Si seguimos la pista nos vamos a Bustrosu. Hay que coger la senda de la izquierda.

-Pero no se distingue ninguna traza de camino. La nieve lo uniforma todo.

-Espera puede que por aquí. Cuidao, hay nieve hasta la rodilla.

-El bastón se hunde hasta un metro.

DIÁLOGO 8º:

-Jope con el camino, llevamos media hora caminando y subimos nada más treinta metros.

-Es la cuarta revuelta que damos. Clemen, ponte tu a hacer huella que Carri ya se agotó. No sea que se caiga en un hoyu y ni le veamos.

DIÁLOGO 9º:

-¡Jolín! Cierra el paraguas por lo menos para pasar estos piornos.

-Es que no veo nada, que se me empañan las gafas.

-Ya debemos estar debajo del Pico Los Pozos. Es que no se ve nada de nada.

-Dice la hoja de ruta que hay que buscar un senderillo entre los piornos.

-Ya hemos entrado por tres sitios y no se encuentra nada. Además hay más de un metro de nieve.

-Pues hay que decidir algo, porque con la cellisca y este frío aquí no se puede estar parado.

-Debe faltar una hora a Casomera...

-¡Que te crees tu eso! Si estamos a 1515 metros y hay que bajar a los 400 de Casomera... hay tela pa rato.

-¿Tiraremos pa la Fresnosa?

-¡Quiá! Hay que girar la vuelta a todo el valle.

-No hay más remedio que retroceder. ¿De acuerdo?

-Hoy no llegamos ni a las seis. Bueno por lo menos ahora la luz dura más.

-No nos hemos apartao ni un metro de la ruta que marca esti cacharru.

-Nada, nada, a descansar a casa Gervasio.

DIÁLOGO 10º

-Por fin un sitio techado. Bien por Gervasio que deja la cabaña abierta.

-¿Cabemos todos?

-Estoy pingando... ¿quién me da un poco chocolate?

-Vámonos, que se nos hace muy tarde.

-¿Otra vez a la nevada? ¡En mi vida he pisado tanta nieve!

-¿Cuánto tiempo nos quedará? Son las cinco y cuarto y todavía estamos aquí.

-Mira a ver si te coge el teléfono José Manuel y que vuelva a buscarnos que esto va pa largo.

DIÁLOGO 11º:

-Mira el abrevaderu otra vez. Menos mal que entre veinte hemos dejado un surco bueno en la nieve.

-Pues no lo pierdas ahora porque estás cogiendo mal el camino. Hay que coger la pista de arriba.

-Yo creo que...

-¡¡Qué no, Carrete, que no!! Tira pa’rriba.

DIÁLOGO 12º:

-La bajada a la Ortigalosa es una auténtica pista deslizante de hielo y barro.

-¡Gracia, ten cuidao, por Dios! Javier, cógete a mí.

-Son las siete la tarde. ¿Nos dará tiempu a comer algo?

-¡No sé! ¡Maldita nieve que no ha parao ni un momento de trapear!

-Al fin la pista. Yo ya he tirao el paraguas. Estoy moyau hasta los calzones.

DIÁLOGO 13º:

-Al fin el autocar. Chicas daros prisa que el conductor tiene que cumplir el horario.

-¿Cómo las siete y media la tarde y no vamos ni a comer? Esto es mucho.

-Ya hemos hecho una “XANADA” de las típicas... ¿Onde estuvo la voz de la prudencia esta vez?

-Espera que voy tirar esti poncho de m.... que está más agujereado que un bebedero patos...

EPÍLOGO 1º:

Si quieres ver mundo, apúntate a las Xanas. Tendrás buenas sensaciones. La canal de Llamedo y esta de hoy van a quedar para la historia.

EPÍLOGO 2º:

Ya lo volvimos a hacer. Parece que esperamos a que venga alguien nuevo para liar una gorda de estas. Marimar de Bilbao, hoy te has consagrado como montañera, a la altura de este grupo de locos.

EPÍLOGO 3º:

“Si la línea quieres mantener, y del bolsillo no quieres sacar, en una excursión de las Xanas na tendrás que lamentar”.

EPÏLOGO 4º

-¡Tais bien preparaos pa facer la ruta de la Forcadona!

CONCLUSIÓN FINAL: Se cumplió otra vez nuestra vieja ley: Cuanto peor en el monte más adrenalina. Como dicen en una página de consejos sobre cómo aumentar tu energía: “Conéctate con la energía de otras personas”. Esa impresión tengo yo: que estamos interconectados. De lo contrario no me puedo explicar tantas risas y cachondeos. ¡¡¡Y esta vez no han sido las burbujas!!!

El sábado 21 vamos al Pico Mulleiroso en Cangas del Narcea. ¡Por favor, que nos pongan buen tiempo! Y recordar que hemos cambiado el lugar de salida y la vamos a hacer a las 7,30 pero de San Andrés.

FRESINES

miércoles, abril 11, 2012

BAJO LA LLUVIA EN LA FOZ DE COVELLAYO

7 de abril de 2012

Todo lo bueno se acaba en algún momento. El buen invierno que hasta aquí habíamos disfrutado se torno en, por otra parte, la deseada lluvia. La primavera y sus aguas mil. Bienvenida sea la bendita agua, aunque nos fastidie.

Como ya amaneció con lluvia intensa nos tomamos la cosa con calma. Paramos en l’Acebal, a 5 km. de Laviana, pueblo que llegó a contar con 9 horros de los cuáles sólo sobreviven dos. Además había una instalación de bataneo. Otro día más seco prometemos curiosear por las calles.

Salimos del pueblo siguiendo la carretera a Fombermeya. Casi inmediatamente nos cruzamos con el PR que va desde Ribota a Puente L’Arcu. Hoy no nos interesa este bello recorrido. Nuestro objetivo son las Foces de Covellayu. Primera dificultad de interpretación: aquí todo son foces y regatos. Si seguimos la carretera de Fombermeya acabamos a la vera del río Cañaínes que forjó la bonita foz que abre a los tres vallejos bajo el Cogollu mismo.

Si seguimos el río Raigosu, que es nuestro propósito, tenemos que entrar a esta foz de Covellayu. El Raigosu nace en el riachuelo de los Infiernos, y por la derecha recibe las aguas del río La Braña, y por la izquierda del reguero Tozu l’Osu, del Río Acebalín, del Río Gallu y del regato que baja de los Tornos.

Nosotros enfundados en plásticos y prendas técnicas, armados de guantes y paraguas. Atravesamos el puente por la margen izquierda. El río baja muy bravo. Literalmente da mieu. La carretera a Forbermeya pasa junto al molín de Taraña, con dos bocas abiertas al río. Una construcción potente que nos gustaría haber visto por dentro. Un kilómetro más arriba están los restos del molín de Pelusa. En el río hay una pasarela de madera algo arrumbada hacia la derecha. ¿Pasaríamos por ahí en caso de ser necesario? Cosas más raras hicimos alguna vez. Pero no deja de ser una temeridad tal como está hoy la corriente.

En la bifurcación de les Mestes se encuentran el Cañaínes y el Raigosu en un turbulento arrebato de espuma. Si siguiéramos carretera arriba a unos 600 metro se encuentra la cascada en forma de cola de caballo y detrás la captación de agua para Laviana. Pero en Les Mestes seguimos el curso del río principal. Se pasa junto a una casa de dos pisos habitada. Por allí discurre la pista que sube a la aldea Los Tornos que algún día habrá que explorar. Una pasadera formada por dos ramas cruza sobre la corriente, el río bañando el palo inferior.

Unos tres kilómetros más allá hay una casa con antojana en la que nos refugiamos para dar alivio a nuestros muy cargados paraguas. Cabemos todos. Es notable la borrina que tapa todas las alturas, impidiéndonos ver Peña Mea y nuestra cumbre de hoy, el Pico Gargallones. ¿Habrá bajada por el otro lado a la foz del Cañaínes? El sitio bien merece una excursión.

El río sigue creciendo, los arroyos laterales del camino están “arroyando” la pista cada vez más encharcada. Unos trescientos metros más y en un curioso abrigo de cabras, juegan tres bebés mastines que hacen las delicias del personal. El pastor nos advierte que el puente se lo llevó la corriente y cruzar sobre el hormigón tiene su peligro. En este punto delante de la casa de ladrillo de dos pisos y dos puertas decidimos dar la vuelta y bajar a secar. Esta vaguada es brava y angosta. Estamos literalmente bajo la falda de Peña Mea. Hoy no podemos ver mucho más. El torrente sigue creciendo y es momento de darse la vuelta. Silvino nos espera con el autocarín en l’Acebal. Marchamos a Casa Linares a entrar en calor. Los humeantes callos ayudarán.

El día 14 de abril, histórica fecha del calendario nacional, volvemos al Aller para salir de Santibáñez de Murias y subir al Pico Xugosa y los Pozos que forman el cordal derecho del valle del río Negro. Para poner final de ruta en Casomera. 818 metros de subida y 639 de bajada. Igual hay suerte y no llueve mucho.

FRESINES