lunes, octubre 31, 2011

EL TARAMBICU Y EL MONTE LA CHAMERA, UN PLACER PARA LOS SENTIDOS

29 de octubre de 2011

Rematando el mes de octubre emprendemos una nueva trazada por el siempre sorprendente concejo de Somiedo. Hay un cordal que hemos observado mil veces entre la Vega de Camayor y las del rio Saliencia y que siempre nos llamo la atención. Hoy nuestra curiosidad montañil se va a ver recompensada pues nos proponemos atravesar de este a oeste este cordal, que limita continuamente con una de las zonas más restringidas del Parque. Cuando humanos y osos queremos compartir un mismo territorio, y visto que somos una especie depredadora por naturaleza, es bueno que por una vez en la historia nos gane el oso. Así que bordearemos todo el canto del área restringida teniendo mucho cuidado de no molestar a Don Oso.

Al pasar por Veigas ojos atentos nos señalan la “escultura” de fierro que a la derecha de la carretera nos despista de la embriagadora belleza del entorno. Lo gracioso es la pintada gamberra que pide literalmente desde su oxidada chapa un grito de socorro: “sacaíme de aquí”.

A pesar de levantarnos bastante antes del alba hasta las diez no empieza nuestra andadura y mejor que sea así porque el aire helado baja rápido nuestras ínfulas montañeras. Eso sí, gracias a la organización (y a la Vuelta Ciclista, todo hay que decirlo) empezamos a caminar en el alto de la Farrapona, con lo que nos hemos quitado la pesada pista de Torrestío. Desde la Collada Balbarán en cosa de quince minutos tenemos la visual del Lago de la Cueva, maravillosa cubeta glaciar, a la que hoy le falta algo de agua por la tacañería de la lluvia en estos pasados tres meses. Quedan restos de la mina Santa Rita que extraía oligisto hasta el año 1978. Muchos hemos visto los arruinados edificios antes de que se decidiera quitarlos. Aunque siempre quedará la inmensa costra rojiza del lago de la mina y alrededores con sus cegadas bocaminas. Se llegaron a extraer 70.000 toneladas al año.

Subimos jadeando la pista de la mina para dar vista al lago de La Almagrera o La Mina, hoy vacío de aguas, esperando sediento una beneficiosa chubascada. Un poco más altos ya y tenemos una buena vista sobre el lago Cerveriz que nos regala unos encantadores reflejos del primer Albo.

La amplia vega de Camayor es un largo valle glaciar, sembrado de sumideros y hoy salpicado de manchas blancas de nieve reciente. Pasear por su fondo es una delicia. La silueta del Tarambicu es una inconfundible señal de la ruta que queremos seguir. Para hacer algo de pierna ascendemos primero al Concrespu (1873 m. 1h 45 min.) La dominancia sobre Saliencia, el Michu, la Peña Negra es total. Pero también del Cornón y la Penouta, Los Bígaros, las dos Ubiñas, el Morronegro, los dos Albos, la Peña Orniz, majestuosa, las morteras, el Pico Blanco y la Peña Chana y la Salgada por donde pasamos hace bien poco.

Con una pequeña pérdida de altura y una nueva ascensión para salvar la vallina subimos al Tarambicu. Ahora tenemos más cerca los asombrosos pliegues de los estratos a la entrada de la SD 1, junto al túnel que abre el paso a Saliencia. Mirando al este llama poderosamente la atención el desfiladero de Los Arroxos, uno de los sitios más espectaculares de Somiedo y me atrevo a afirmar que de toda Asturias. Y qué poco conocido es. Sólo se fomenta el turismo por las sendas trilladas. Mejor para nosotros los montañeros porque nuestro espacio natural queda virgen de esa especie de “gran vía” de los madrileños en la que se llega a convertir nuestro querido Cares.

Bajamos relativamente pronto. Alucinados por la vista panorámica. Un pico tan modesto y es tan buen balcón. Seguimos desviándonos hacia el norte a la altura de los Campos de Gobia donde quedan cabañas en buen estado, a pesar de las feas uralitas. Justo enfrente hay un picacho soberbio bautizado por la costumbre de los lugareños con el curioso nombre de “Los Pozos de la Nieve”. Nos asomamos al cantil que cae bruscamente a la altura de Arbeñales. Estamos en la raya de la zona osera. No se ve ni uno, pero si varios corzos que cruzan presurosos cuando ya ha pasado la mayoría del grupo.

Ahora la senda que estaba más o menos clara nos introduce por el fondo de una vallina que ahora dobla al Noroeste. Algunos subimos al pico la Divisa o al Llasecu que no se muy bien cuál es cuál. Nos encontramos con la sorpresa de las afiladas agujas que apuntan al cielo y marcan canales de bajada no aptas para humanos. Bellísimo espectáculo. “Vamos, que el resto del grupo nos está esperando”.

Ahora si que empezamos a bajar en serio hacia la braña de La Llamera. Los lugareños se dedicaron durante siglos, me parece a mí, a amontonar piedras para formar inmensas murias. El camino se convierte en caleya, la caleya atraviesa el fayedo. El otoño se luce con todos los colores del mundo. Pena de sombra en la ladera que no permite buenas fotos. El ojo percibe mejor que la máquina. Topamos en el camino con tres teitos en diverso estado de conservación. Se ve que por aquí no hay turismo que promocionar.

Ahora nuestra caleya es un señalado camino preparado para forcaos y sembrado de hojas de ablano. La tormenta ha hecho su labor. Tenemos la ladera del monte Tibleos a la altura de los ojos. Tibleos, donde el diablo dijo “¡Miedo!” En La Llamera charlamos con dos paisanos con ganas de palique. Nevó bastante. Aquí se organiza el río Bobias que empieza en humilde regato y acaba siendo un señor torrente. El paseo es muy agradable aunque la pista de hormigón machuca nuestros pies. En una revuelta de la larga bajada está el cementerio del pueblo. Es época de difuntos y tenorios. Las paisanas suben con ramos de flores rozagantes.

Cuando estamos cerca del puente un extraño parque industrial asoma como un “aparecido”. Extraño, porque hay valla (“y vaya valla”), luz, desagües... pero ni una sola nave. Parece que iba a entrar en servicio a principios de este año. El alcalde de la Pola de Somiedo se queja de que antes todo era vivir de la ganadería y ahora todo vivir del turismo. Quince establecimientos hoteleros en la zona. Hay que diversificar hombre. Pero de momento nada de nada. Y un tal Feito cura de La Pola diciendo que “mi pueblo ya no es mi pueblo”. Cuatro ganaderos contados y una gran presión urbanística para convertir todo en una miniciudad de servicios.

Entre una cosa y otra el autocar está junto al puente. Y hemos terminado la ruta de hoy. A partir de ahora es ya historia y un buen, buen recuerdo.

Con la misma nostalgia del tiempo que viene no podéis perderos la de la próxima semana porque arrancando en Isoba vamos a bajar a la Vega Pociellu que, con la plena madurez del otoño, puede ser la gran ruta de este otoño. Nos veremos.

FRESINES

jueves, octubre 27, 2011

DE VUELTA A LA SIERRA DEL GORRIÓN

22 de OCTUBRE de 2.011

Tras la suspensión de una vez más, de las Jornadas de Montaña, nos encontramos con la necesidad de buscar una alternativa para este sábado. Tras estudiar varias posibilidades, optamos al final por el Gorrión que bastante gente nos había pedido. Y al Gorrión nos vamos.

Después de varios años sin pisar estas modestas e interesantes cumbres, un reducido grupo de perseverantes amigos montañeros, nos poníamos en marcha en una fría mañana de otoño, para hacer cumbre en el Pico Mayor, más conocido como Pico Gorrión, máxima altitud de la sierra del mismo nombre que se alza majestuosa sobre el embalse de Valdemurio, en el concejo de Quirós.

Hace frío en Las Agüeras. Las marcas de la helada nocturna aún están presentes a las 9 de la mañana. Cruzamos el puente sobre el río Trubia, antes de convertirse en embalse, para acercarnos al casi dormido pueblo de Villaorille, donde las primeras chimeneas comienzan a desperezarse con sus blancos penachos.

Algún perro nos ladra mientras nosotros impasibles seguimos camino entre las remozadas casas, siguiendo los indicadores que nos marcan el camino del Pico Gorrión. Caminamos por la parte alta del pueblo hasta salir por un buen camino que se adentra ligeramente en un bosque de castaños y avellanos. El suelo se cubre de hojas muertas y de erizos de castañas que brillan fuera de su espinoso envoltorio.

Como digo, el camino nos lo marca perfectamente los indicadores verticales, hasta el punto de decirnos cuál es el camino que sube por la Cueva y cual el que rodea la peña. Nosotros dejamos el de la cueva a la izquierda y tras un corto y sinuoso sube y baja, comenzamos la ascensión por un camino de piedra armado, que pasa junto a varias antiguas columnas del tendido eléctrico, hoy en desuso y muy deterioradas.

El bonito sendero comienza a alzarse sobre el embalse en cortos zigzags que cabalgan sobre un hombro de la peña, para dar vista al valle que asciende desde Caranga de Arriba que paradójicamente vemos por debajo de nosotros, así como la carretera por la que llegamos.

Continuamos con dirección sur, ahora con la caliza a nuestra izquierda y enseguida alcanzamos una curiosa cueva que debemos atravesar para continuar nuestro camino. Podremos ver restos de su utilización por los pastores de la zona y nos sirve para hacer unas cuantas fotos. No todos los días nos encontramos estas curiosidades de la naturaleza.

El sendero que sigue siendo de buena factura, se adentra en un bosque en el que abundan los avellanos y que poco a poco se va estrechando al tiempo que su inclinación se hace más evidente. Algunos tramos embarrados por las lluvias de hace unos días, nos muestran las huellas de los jabalíes que campan por estos lares. Ascendemos en largos zigzags a derecha e izquierda y comenzamos a ver algunas marcas de pintura verde, en piedras y troncos, que nos acompañarán durante todo el camino hasta hacer cumbre en el Gorrión.

Tras atravesar un túnel, esta vez formado por las ramas de los árboles que jalonan el camino, salimos a un verde prado, desde el que se nos abre la visual para contemplar, mucho más abajo ahora, las casas de Caranga pegadas a la carretera. Al otro lado se alza majestuosa la caliza de La Verde y el Cuetu Mar. Más a la izquierda aparece el Pico Loral y siguiendo la vista en la misma dirección, toda la montaña de Maravio.

Nuestro camino nos lleva por el lado contrario, adentrándonos nuevamente en el bosque, para ir descubriendo las deterioradas cabañas de la braña sin nombre, que como setas, que no vimos en todo el camino, van apareciendo a nuestro paso. Siguiendo el marcado sendero y siempre en ascenso, vamos ganando altura con la figura de nuestra cumbre al frente. Atravesamos zonas arboladas y algunos prados. En uno y otro espacio nos encontramos con las marcas verdes en troncos y árboles y también algunos jitos en las zonas despejadas. El camino es entretenido, pues nos va llevando a derecha e izquierda, buscando los mejores y más cómodos pasos.

Tras un buen tramos de empinada pradera y marcado con jitos, el sendero se adentra una vez más en el bosque, para auparnos por fin a la Collada Cualmarce, según Adrados, al pie de la pedregosa cumbre del Gorrión. Al norte nuestro destino, nos lleva por un senderillo de piedras que va subiendo el corto espacio que nos separa de la cumbre. Casi arriba, las marcas verdes nos indican el mejor paso, en la zona más apurada de todo el recorrido. Un corto sedo por la izquierda, bordea una vertical pared que nos separa de la cumbre. Vencida esta, en dos pasos nos aupamos al Pico Mayor más conocido como Gorrión.

Las vistas son magníficas a todo alrededor. La cumbre se encuentra verticalmente sobre el Embalse de Valdemurio, al que podemos ver si descendemos un poco al norte hasta una piedra que hace las veces de protección ante el abismo que hay tras ella.

Si miramos casi detrás, a nuestra derecha, aparecen las siluetas de los Fontanes y la pirámide inconfundible de Peña Rueda. El valle del Rio Trubia parece una cicatriz que separa en dos al concejo. Siguiendo a la izquierda, el Aramo hace su aparición, con el coronado de antenas Gamoniteiru y Peña Podre como su defensa sur. Más al sur Peña el Alba desde donde nos vigila el Guaje. Luego el resto del Aramo con el Moncuevu el Pelitron y la Airua Naval, bajo cuyas laderas descansa soleado el caserío de Bermiego. Siguiendo la visual a la izquierda, el pueblo de Tene y sobre él la Peña del mismo nombre, nos dan paso a la Collada de Aciera, Aciera, el Llano y la Escuela de Escalada colgada de las pétreas paredes de la Sierra la Verde con sus principales cumbres, Cuetu Mar, La Verde y La Forcada. Al otro lado la cicatriz de la carretera a Trubia y los pueblos de Caranga de Arriba y de Abajo y luego un sinfín de cumbres de mayor o menor altitud: el Loral, la Mostachal, Pico Pelau, Pico Lobiu y bajo ellos el diseminado caserío medieval de Bandujo. Luego Peña Sala y Gradura y casi a nuestras espaldas de nuevo la Peña Sobia y el más cercano, el Cualmayor o Cuetu Negru la Rasa.

Precisamente hacia él debemos encaminar nuestros pasos de descenso. Un descenso apretado por el sedo que debemos pasar nuevamente y que es el mismo por el que subimos. Ya en el collado, algunos optaron por ascender al Cualmayor, mientras el resto nos decidíamos por bajar por donde subimos y en un punto determinado del descenso nos salimos del bosque a la izquierda para seguir bajando por las praderas cubiertas de tojos siguiendo un sendero que se pierde con frecuencia pero que volvemos a reencontrar una y otra vez.

Nuestros pasos se dirigen a la Collado Quintaneiro donde una buena pista desciende al este, pasando entre varias cabañas. Dejamos un desvío a la derecha y seguimos por el camino principal hasta un nuevo desvío en el que volvemos a optar por el de la izquierda hasta las cercanías de Toriezo donde volvemos a tener otra encrucijada, pero esta vez podemos seguir el camino que queramos ya que van los dos al pueblo. Nosotros optamos por el de la derecha.

Una vez en Toriezo, junto a un pilón sale una callejuela a la izquierda en ascenso y es esa la que debemos seguir para pasar junto a la Ermita de la Santa Moza y seguir sin desviarse para nada, la buena pista que nos lleva directos a Villaorille. Aquí seguimos la carretera que se dirige al puente por el que empezamos la ruta y antes giramos a la izquierda para seguir por la Senda del Oso hasta las inmediaciones del Embalse donde lo cruzamos por la pasarela de madera habilitada hasta las inmediaciones del bar del área recreativa, donde nos espera el autocar.

Una bonita y entretenida ruta que muchos se perdieron despreciándola de antemano por su supuesta blandura pero que resultó ser una ruta de dureza media alta muy interesante, acompañada además de un estupendo día de sol.

Para rematar el buen día, al pasar por San Andrés tuvimos la oportunidad de poder saludar y abrazar a nuestro compañero y mejor amigo Jorge, apartado momentáneamente de las actividades prácticas, no de las teóricas, pues sigue trabajando en el calendario del próximo año. Un encuentro deseado desde hace algunas jornadas, que nos llenó a todos de alegría. Esperamos que se repita.

Para el próximo sábado tenemos programada una ruta por tierras somedanas al Pico Tarambicu, con descenso a Veigas en el Valle de Saliencia. Lo que cambiamos es el punto de inicio y acortamos un poco la longitus de la ruta, ya que comenzaremos a caminar en el Alto la Farrapona en vez de hacerlo en Torrestio. Para ello el autocar subirá el Puerto de San Lorenzo hasta La Riera y de aquí a destino. Espero vuestras llamadas.

JAFPA

viernes, octubre 21, 2011

LAS XANAS EN EL MONTIGÜERO, TORRE DE LA BABIA ALTA

15 de octubre de 2011

Cuando en el lejano mes de julio mirábamos la portentosa silueta del Montigüero desde la peña Los Años nos decíamos que muy pronto pisaríamos esta soberbia montaña que separa las cuencas del Sil y del Duero. El Montigüero o Montigüeiro como lo llaman los del lugar, es en realidad el Monte de las Yeguas.

Esta pirámide de roca marca con sus enormes laderas tres valles: los de los arroyos de La Fonfría y de Torre y el valle Corralones. Nosotros entramos por el primero. El sol brilla. El paisaje es sensacional. Todos los ingredientes para que nos salga un día redondo. En La Riera recogemos a Javier y a Rafa. Somos hoy veintitrés. La peña Crespa nos espera a la salida del pueblo. Es un risco formidable. Subimos la Crespa en junio. Se ve muy bien el Canalizo del Risco por donde bajó la mayoría del grupo en aquella ocasión. En el prado Los Espinos hay una buena punta de ganado. El mastín amable nos deja pasar. Vamos doblando hacia la derecha subiendo a la Collada Salinas (1659 m. 1h15) que es una terraza del Pico Rastrillo.

Ahora viramos hacia el Este para encarar la fuerte subida que nos espera. El primer arreón lo damos hasta el Collado Ortigales (2055 m. 1h45). Por la manera de subir se ve que hay ganas. Afrontamos la dura cuesta hasta unos espolones filosos que hay que superar en trepada. Llegamos a la antecima que es en realidad el Pico Las Coloradas (2146 m.) Algunas fotos y ya muy cerca la cumbre que ya está poblada por los “prisas” del grupo. Por fin cumbre (2187 m. 2h40). Hoy nuestra cabeza estaba en la idea de un esfuerzo importante y finalmente no ha sido para tanto. Lo que es la cabeza, está todo en ella. Y que estamos en buena forma, además. Veintitrés montañeros en el pico. Bien por la gente. Se ha subido a un ritmo más que bueno: quinientos metros en hora y media. Hay una placa dedicada a una montañera de Valladolid que cayó bajando en una invernal de hace dos años. Los versos tocan el corazón.

Lo que se puede ver desde aquí es total: otro 360º. Ubiñas, Morronegro, Albos, Orniz, y La Cervata, la Chana, Los Años y la peña Redonda, El Cornón y los Muxivenes y más y más siluetas difíciles de identificar. Pero una si que está muy clara: a la derecha de la peña Santa un triángulo blanco lejano: ¡Es el Espigüete palentino! Qué enormidad de territorio abarcamos. Una buena hora en este privilegiado balcón. Mientras Ángel se dedica a explorar la bajada por el Canalón. Cuando vuelve nos preparamos para bajar. El paso es practicable.

Sólo hay que tener cuidado con el piso de piedrecillas sueltas. Buscamos la trazada de pisadas que siguen más o menos los jitos. El grupo se decanta en tres sendas más o menos paralelas. Algún resbaloncillo pero finalmente estamos abajo. En un par de ocasiones ha habido que echar las manos y poner la dignidad a ras de suelo. Pero la vertical canal no ha supuesto el problema que pensábamos.

El grupo espera disciplinado para hacerse una foto contra el Picón, fálico diedro que se yergue al occidente de la depresión . Tres rebecos nos observan desde las terrazas de las Agujas del Montigüero. La visión de la laguna Las Verdes impresiona. Todos los matices del verde y del amarillo en sus colmatadas aguas. Es una auténtica foto de postal y concurso. Belleza total.

El valle que se abre tiene un clarísimo modelado glaciar. Las lagunas (son dos en realidad) ocupan lo que antes era la cubeta de hielo. Hacemos muchas fotos de amigos felices. Bajamos a la caseta de ICONA acondicionada para los pastores (1619 m. 5h20). Por el Canalón hemos tirado cuatrocientos sesenta metros para abajo. No está mal.

Nos queda por delante la larga pista del valle de Torre. Los chopos amarillean. El otoño empieza a asomarse en este verano tardío que nos ha venido a mediados de octubre. La fuente La Portiecha con el caño cerrado. Un poco más allá un fresco reguero cae por la rojiza roca. En la entrada de Torre de Babia está la caseta de la minicentral eléctrica que abastecía de energía al pueblo. ¿Por qué se habrán ido cerrando en estos tiempos de crisis económica? ¿No sería mucho más ecológico el fomentar pequeños saltos que evitaran grandes pérdidas de electricidad en el transporte?

Sobre las cinco menos cuarto recorremos el alargado pueblo. Todos comentamos que ha sido una jornada montañera de primera. Un lujo de día, un lujo de compañeros y un lujo de programación, Jorge. Nos vamos a comer que ahora si que se nota un agujero serio. Tal como está el día de soleado la mejor opción es la tertulia al aire libre bien protegidos por algunas sombrillas. Tertulia de calidad y muchos chistes sobre el Picón y las comparanzas. ¡Tengamos la fiesta en paz, compañeras!

El sábado 22 teníamos previstas las aplazadas jornadas del 25 ANIVERSARIO DEL GRUPO DE MONTAÑA LAS XANAS. Como el organizador no puede de momento colaborar en el desarrollo de estas jornadas las volvemos a posponer para mejores días. Proponemos como alternativa, a petición de varios compañeros, la subida al Pico Gorrión que está delante del pueblo de Aciera. Es una cima ya recorrida pero que merece la pena por sus vistas.

FRESINES

lunes, octubre 17, 2011

CAMBIOS EN LA PROGRAMACIÓN

Por causas de fuerza mayor, no podemos realizar las Jornadas de Montaña que teníamos previstas para los días 20, 21 y 22 del presente mes de octubre.

En su lugar realizaremos una ruta al Pico Gorrión o Pico Mayor, situado en la Sierra del Gorrión en el concejo de Quirós y colgado sobre el embalse de Valdemurio.

La descripción de la ruta propuesta se encuentra en la página NUESTRAS PRÓXIMA RUTAS y la hora de salida del autocar es a las 8 de la mañana de la parada de la Plaza de Toros.

Para apuntarse a esta ruta, llamar a PEÑA al teléfono 985 78 51 10.

martes, octubre 11, 2011

ASCENSIÓN AL PICO CASCAYÓN Y DESCENSO POR LOS ARRUDOS A CALEAO

8 de octubre de 2011

Empieza el tardío otoño después de este veranillo prolongado que hemos disfrutado. Pero los meteorólogos pronostican bajada de temperaturas para el fin de semana. Y en efecto, cuando paramos en San Isidro el aire corta y las nubes muy bajas empapan la ropa.

Caminar con vigor para entrar en calor. En hora y cuarto en el Collado Acebal. Media hora más de rápida subida y hacemos cumbre. Es muy curioso esto del tiempo meteorológico porque rodeaos de neblina estamos muy a gusto en la cima. El resol que se filtra nos calienta y agradecemos esta bendición. Estamos una buena hora en el pico. Y eso que de vistas nada de nada.

Al bajar el cortante viento nos estaba esperando agazapado. Como la rociada añade cierta inseguridad preferimos bajar por las sendas más claras para acabar en el Collado Ubales. Vemos las marcas del PR y siguiendo la riega entramos en la majada Los Moyones. Fue un sitio de actividad ganadera potente a juzgar por el gran número de cabañas derruidas. Un par de ellas se sostienen en pie.

Avanzamos por la margen izquierda del arroyuelo pasando casi en seguida por la majada Llede, muy bien protegida en la hondonada. Pasamos al otro lado del río Roxecu, bajo las paredes del Corteguerón cuya silueta vislumbramos entre nieblas. Por nuestra derecha baja la riega de Escosura por donde se puede ascender al Valmartín y al Torres. La hierba mullida amortigua nuestras pisadas. En el bosque Los Arrebellados los musgos y los líquenes ponen notas de intenso color vistiendo las cortezas. El bosque es bellísimo. Un añoso árbol, vencido por las tormentas, posa con todas sus ramas vestidas para la ocasión. Una estampa digna de ser recordada. Cruzamos el arroyo por el puente y volvemos a entrar en el bosque. Baja cantarín el arroyo La Robre que viene de la lejana Tabierna. En su cima estuvimos hace unos años. Y también en el María Santinos al otro lado del desfiladero, montaña que bajamos “arriesgadamente” como debe ser en un grupo disciplinado. Esta bajada dejó huella en nuestra memoria ¿estaríamos entrenándonos para la canal de Llamedo? Todo vale para ser un grupo de “alturas”.

Superada La Fuentona entramos en el siempre impresionante desfiladero de Los Arrudos. Bajamos por sus escalones tallados en la roca. Afortunadamente están secos. El río lleva poca agua, falta agua en esta Asturias que queremos siempre verde. Cruzamos el primer puente y sorpresa: el segundo puente colgante ya no lo es. Sólo quedan como testigos mudos dos grandes anillas, enclavadas en el hormigón. Dos puentes más y empieza a pesar la kilometrada que estamos recorriendo. Ya cerca del caserío de Fresneu, la fuente alivia nuestra sed. Falta poco para llegar a la meta, pero el hormigón primero y el asfalto después pasan factura a nuestros sufridos piés. Sobre las cuatro y media entramos en Caleao. El pueblo está cuidadísimo como siempre. Sin más tardanza nos vamos a comer a Casa Linares, en Abantro, donde nos atienden bien como siempre. La ruta ha sido larga, unos veinte kilómetros y dura en su parte final. No hemos visto nada desde el Cascayón, pero a pesar de todo contentos por la travesía a través de alguno de los maravillosos bosques de Caso.

La próxima semana tenemos otra gran cita: el gran Montihuero que vamos a subir por el Canalón saliendo desde Torre de Babia . Bajaremos por la laguna de Las Verdes y en ruta circular volveremos al punto de partida. Este verano estuvimos en la crestería de enfrente haciendo los Años y la Crespa. Ahora tenemos que afrontar al gigante de la zona.

FRESINES

miércoles, octubre 05, 2011

EN LA RUTA DE LA RECONQUISTA, POR LAS FRESCAS MAJADAS Y EL CALUROSO CARES

1 de octubre de 2011

Esta era una de esas rutas que desde el principio del año marcas en el calendario por su gran atractivo. Aquí van juntas historia y naturaleza, que con el aderezo del compañerismo hacen un plato perfecto. Además acompañó todo el día un cielo azul intenso.

Corría el lejano año de 722. Exactamente el 28 de mayo 300 hombres comandados por Pelayo (“asno salvaje” le llaman las crónicas musulmanas), espera en Covadonga a unos 180.000 soldados ismaelitas. (Igual al cronista cristiano se le fue un poco la mano al contar). Al Quama es el jefe mauritano y viene porque estos levantiscos godos han dejado de pagar impuestos. Fuese como fuese toda la avanzada del ejército cae bajo las piedras que tiran desde la cueva y unos 60.000 huyen monte arriba por la Fana y La Güesera (nombre que parece indicar que aquí quedaron otros cuantos) para pasar por Comeya y Belbín y seguir, mire usted que casualidad, por nuestro mismo recorrido de hoy. Luego tuvieron la humorada de subir nada menos que Piedra Bellida y pasar a Pandébano y de ahí a Cosgaya, cuando la Virgen, harta ya de tanto movimiento por esta su montaña, les mandó un argayo en el monte Subiedes que acabó con todos. (¿por qué no lo haría en Orandi ahorrándoles todo el esfuerzo a los pobres?)

Vale, fin de la historia. El caso es que queremos hacer hoy esta histórica ruta y decidimos empezar un poco más arriba, en la Buferrera, que la ruta es muy larga. 21,9 Km. para ser exactos. A las diez ya caminando. Sopla una refrescante brisa. El día está radiante, así que hoy toca disfrutar. En cuarenta minutos en Belbín, para coger la bifurcación señalada como GR-202 que entra por el alargado valle que forman la Sierra Recorto por la izquierda y la Paré Berduyal por la derecha.

Dejamos a nuestro paso la gran majada de Brañarredonda que pudimos ver a vista de pájaro desde lo alto de La Llomba el día del fallido ataque al Gustuteru (y van cuatro con este). Seguimos el arroyo Los Reguerones, con poco agua en esta época del año. A la altura de Cabeza L’Espinu dejamos este reguero para entrar en el valle La Güelga. Superada esta primera altura entramos en la tranquila majada de Parres. Son las once y media. El altímetro nos dice que apenas hemos subido ciento treinta metros. Dejamos a la izquierda los Joyos de La Leña y a la derecha Cabeza Redonda y los Ojos de Berduyal. Otros cincuenta metros de subida y llegamos a la Majada Armadeu (12h 1280 m.) Qué serenidad ofrecen los Picos a esta altura. Este es un rincón de verdor y paz. ¿por qué no quedamos aquí? “Si hubiera un poco gamoneu en una de las cabañas...” Mientras intercambiamos estas originales ideas M&M ( o sea Miguel y Manuel se suben como quien no quiere la cosa a Cabeza La Xatera que seguramente les estaba llamando. Los demás mientras llegamos a la Collá de Xerra Buena donde descansamos por fin un poco.

Casi inmediatamente después estamos asomados a la Sima de Los Texos, que parece un gran agujero, pero que no tiene mucho interés para los espeleólogos por su poca profundidad. Ahora ya en franco descenso entramos en la Vega Maor, (13h10, 1198 m.) en el gran valle de La Texa, con el Pico Buciau y la Cabeza Muxa enmarcando su gran longitud. Está a continuación el cierre de piedra que bordea la majada de Ostón y nos topamos de frente con la más maravillosa de las majadas de alturas de Picos de Europa. Es un pequeño pueblecito ocupando las laderas que bajan de la Peña Ostón (mal llamada la Atalaya que está enfrente, encima del Cares y que en realidad es el Pico Huerta Redonda). Nos tomamos otro respiro impresionados por las vistas del central: Dobresengos y los Trabes que pisamos hace un mes, y Los Albos brillando al Sol. A nuestra izquierda el marcado inicio de la canal de La Raya. Casi ante nuestros ojos el Collado Cerreos, uno de los pagos más mágicos del Cares, y la inmensa curva de Piedra Bellida. La amplitud de esta vista no está hecha para la gente corriente que pasa por la senda de abajo, sin saber las maravillas que en las alturas están reservada para los más osados. ¿Queréis ver más? La Palanca y todos sus adlateres recortan silueta contra el horizonte, y por delante erguida la Torre de La Celada. Algunos subimos a la Peña Ostón, magnífica perspectiva de la larga bajada.

Ya cumplidos todos los ritos, sólo queda bajar. Larga canal, cerrada en sí misma. El sol aprieta fuerte en este regalo de veranillo en el mes de octubre. Uno que no tiene más que hacer se pone a contar vueltas y revueltas del incesante zig-zag. Van para noventa y dos después de perder más de una vez la cuenta. Será cosa del calor que atonta. A estas alturas vamos escasos de agua. ¿Dónde está la fuente de La Gonzonera? La encontramos pero seca.

Pasamos bajo el Pasadoriu( 770 m), cueva de maduración de Cabrales, con su aceso en armadura inclinada. Sabiduría de pastores viejos. El sendero no se acaba nunca. La sombra está muy cotizada. “¿Cuándo lleguemos al Cares pillaremos la angostura en la sombra de la tarde?” La duda pesa en nuestro ánimo. Con estas y otras historietas llegamos a la cabaña de Culiembro a 450 m. Son las dos y media. Breve respiro, un poco de agua y a seguir.

La senda del Cares reventada de gente que viene de Poncebos. Inconcebible que la gente esté caminando a las horas de más calor. La senda está polvorienta, el Cares adormecido en su estiaje, sólo animado por el fresco chorro que sale del Farfao, la milagrosa corriente que baja de los lejanos Traves.

Vueltas y revueltas al sol. La blanquísima caliza refulge molestando a la vista. Las gentes arrastrando los pies nos preguntan si queda mucho para Poncebos. “Que va, es un paseillo corto”. Pero la verdad es que no setermina nunca. Queremos bajar por la senda del río pero también hay gentes ¡¡subiendo por ella!! Por lo que decidimos dejarlo para mejor ocasión que no es senda para buenos cruces. Así que por los Collaos arriba, con escasez de líquido y juramentos para que la sombra nos alcance de una maldita vez. Sólo ya en la bajada a Poncebos podemos hacer el último trecho atechados del inclemente astro. A las cinco y cuarto ya avistamos el merecido descanso y la bebida fría. Bien por esta gente, en esta ocasión os la habéis ganado.

La valoración de la ruta muy alta. A pesar del cansancio gustó aquel recorrido por las frescas praderías. Buen día para fotos. Esperamos impacientes para verlas en gmail.

El próximo sábado salimos a las 7,30 de SA para hacer el CASCAYON desde San Isidro, por la conocida pista Wamba. Luego bajaremos por Uvales para terminar en Caleao. Si tenemos suerte hasta podremos oír la berrea ahora que está tan de moda. El paseo promete ser muy interesante en este otoño cálido que nos está acompañando.

FRESINES

martes, septiembre 27, 2011

ENTRE LAS NIEBLAS DEL PIGÜEÑA Y DEL NARCEA: PICO HORRU

24 de septiembre de 2011

Para llegar a las estribaciones de la Peña Manteca o Pico Horru hay que caleyar por carreteras estrechas y sinuosas de la Asturias interior. Tan pindias que el autocarín que nos trasporta se acatarra un par de veces por culpa de no sé que sensor en sus complicadas tripas. Ya bien resuelto este problemilla nuestra única preocupación es si levantará o no la niebla que tapa todo el valle. Nos decimos: “Aquí tendría que estar el pico Porcabezas, encima de San Martín de Ondes., y el Alto de Peñas Negras, la Cruz de la Sierra, el Pico de la Berza y el solitario Forcada. Pero... otra vez de brumas.” La espesa niebla que sube desde el Pigüeña lo uniforma todo.

Los 14 km de esta carreterina dejan entrever profundos valles, arboladas laderas, pueblos de nombres mágicos: Vigaña, Castañera, Cigüedres... pueblos bien plantados en la ladera, recostados contra firme roca, abrigados de la nortada. Aldeanos contempladores del caminar incesante, del ir y venir de gentes que recorrían sin cesar el vecino Camín de la Mesa, la comunicación asturiana por excelencia durante la mayor parte de nuestra dilatada historia.

Por fin en San Esteban, (712 m) (10h20), pueblo alargado, casas al abrigo de los hórreos, todo cerrado a cal y canto. Recorremos el pueblo por su única caleya y nos adentramos por un tapizado camino que nos introduce en el valle del Reguero Abedul. Poco más de media hora nos plantamos ante una bifurcación del camino y tras algunas cavilaciones seguimos por la derecha cuando aparentemente el sendero de la izquierda parece más cerca de nuestro objetivo. Pero acertamos, porque más arriba una paisana nos informa que aquel otro camín tira para la aldea Abedul, que alguna vez visitamos. Nuestro amplio senderín sube poco a poco y empieza a serpentear entre corros y cabañas. A estas alturas ya tendríamos que tener a la vista la silueta de la sierra al completo. Pero no hay nada que hacer, resignación, “otru día enfoscau”.

Aunque hace calor el día ta pa andar y en otra media hora paramos en la collá Fondera topando el camino que sube de Villar de Zuepos y por el que luego descenderemos. Por estas praderías de Zuepos y ahora en fuerte subida llegamos al Collau la Espina(115m) (12h10) y sin darnos mucho margen de respiro, para arriba de nuevo, ahora buscando sendas de ganado que nos dejen atravesar los pionarles que se empeñan en abrazarnos a nuestro paso. Con alguna vacilación al principio y luego ya a las claras seguimos un sendero por la falda del monte que viene de la lejana Balbona. El sendero va girando poco a poco a la izquierda hasta que afronta la línea cumbrera. A las 13 h 40 pisamos cumbre. Con la extraña compañía de una caseta de la que emerge una antena triangular tomamos un pequeño tentempié, contentos con la subida, defraudados con la vista. Aquí tenía que estar el Cornón, allá el Cogollo Cebolleo y más a la izquierda el Cotalvo. Media hora en la cumbre da para chistes, recuerdos, comentarios y alguna botelluca de vino.

Algunos querían seguir sierra adelante a La Vallinona (1.479 m), Alto del Pozo (1.486 m), La Riegla (1.405 m), El Bustillín (1.178 m), Los Arengos (1.037 m) y Sotambios (979 m), pero hoy no se puede hacer.

Bajamos al collau la Espina pasando por encima de unas curiosas llamargas en las que el tapín vegetal es tan denso que se mueve al pisarlas pero aguantan nuestro peso sin romper. Tierras estas donde la presencia del lobo es permanente. Se ven huesos de animales con frecuencia. Ahora el lobo se convierte en especie cinegética, tras años y años de protección. Acabará el pobre lobo en la consulta de psiquiatra.

Buscando el camín antiguo pegado a las murias de las cabañas, apreciando las trabajadísimas praderías, acabamos entrando en el empedrado y ancho camino que ahora ya irrevocablemente nos deja a las puertas de Villar de Zuepos. Qué trabajo el de aquellas gentes para dejar los caminos rurales listos para los carros del país. Muy buen estado de conservación del empedrado. Por desgracia no pasan ya muchas gentes como para estropearlo. El lavadero está reconstruido en los años cincuenta (tiene todavía el yugo y las flechas), pero hace tiempo que no cumple su función. La maleza lo va invadiendo, haciéndose la dueña de todo, enseñándonos que todo le pertenece y que en cuanto nos descuidemos está ahí, señora de los montes. Quién puede poner freno a la vida que brota por todas partes...

Ya entrando al pueblo por arriba está la espléndida escuela restaurada. Un paisano montado en su asnillo nos pregunta de dónde venimos y no se cree mucho que hayamos llegado al Horru. Es el único vecino del pueblo. Su mujer junto al autocar no para de hablar, que no hay más vencidad para que le escuche. Si fuera por ella hace tiempo estarían con los fíos en Xixón. Pero qué quiés, si les vaques nun puede vivir... Dejamos esta Arcadia feliz, asoleyada en este recién estrenado otoño que promete regalarnos con lo mejor de la boscosa Asturias.

Bajamos a comer a Belmonte. Despedimos a Javier Prendes que queda en casa de unos amigos. Una gran mesa alargada en la que nos sentamos los veinte que somos. En agradable charla pasamos el rato dando cuenta con voracidad de las maravillas gastronómicas que salen de nuestros zurrones. Echamos de menos, cómo no, a los ausentes: Peña y Rosi, Jorge, Silvio y Lía, Angel,... y por supuesto a nuestro recordado Senén.

Y como la vida sigue en torbellino continuo aprovechamos para preparar la ruta del próximo sábado. Es la Ruta de la Reconquista(PR 202), llena de tradición y valores paisajísticos. La acortamos un poco ya que es muy larga y en lugar de salir de la Güesera (nombre mítico recuerdo de la humillación de los moros que murieron en tal sitio huyendo de las mesnadas de Pelayo), saldremos desde La Buferrera para seguir hacia Belbín desviándonos antes a Arnaedo y por buen sendero al collado de Sierra Buena desde el cual se desciende al impresionante Pozo Los Texos. Al poco tiempo entraremos a Vega Maor. Desde esta atalaya extraordinaria, corazón mismo del Cornión empezaremos el largo descenso a Ostón, balconada de primera, para acabar en Poncebos por la conocida Canal de Culiembro.

Como están “ausentes” Jorge y Peña llamad a Lito si os vais a a apuntar. O a mí al 692510114. Con mucho gusto compartiré ruta y mesa con vosotros, siempre gozando de vuestra impagable amistad.

FRESINES

viernes, septiembre 16, 2011

UN PASEO AMABLE POR SOMIEDO

10 de septiembre de 2011

Que Somiedo siempre es garantía de una buena travesía es más que sabido. Así que hacia allá nos dirigimos y de buena mañana ya estábamos en camino. En la última casa del Santa María del Puerto cogimos la senda (PR-16) pero en lugar de seguirlo por el valle empezamos a subir por la cuerda para llegar al Diente (1829 m.), una hora y cuarto después. Las vistas hacia Santa María del Puerto y a su sinuosa carretera de acceso, de primera, igual que a La Penouta y al Cornón y los Muxivenes. Día especialmente bueno para hacer fotos en un cielo azul intenso de nubes barridas por un viento constante del suroeste.

En El Diente y la Encarralina muchas huellas de las trincheras de la guerra. Aquí aguantaron durante ocho meses y al final se pelearon duramente en mayo de 1937 siendo masacrado el 272º batallón republicano. Impresionan los puestos de ametralladoras por el dominio de los valles.

Cuando superamos de la Encarralina (1855 m.) nos asomamos a la inmensa fana que se abre por su cara norte, sobre la majada del Llamardal. Siempre nos sorprende el territorio somedano tan retorcido sobre sí mismo con sus largas caídas y los hundidos valles que se suavizan algo hacia el sur leonés , pero que en el lado asturiano provocan sensaciones de vértigo. Esto notamos al pasar por encima de los Pozos de Fordachana. En la otra vertiente del cordal inmensas pedrizas en cuyo fondo una gran manada de corzos o rebecos, vete tú a saber, pastaban sin concedernos apenas más que unas miradas de soslayo.

En una media hora más en el Putracón (1909), curioso nombre. Ahora, doblando totalmente al este, atacamos la fuerte subida de la Salgada, para lo que previamente hubo que descender un poco para tirar collada arriba. Treinta y cinco minutos más y en la cima. Un nuevo compañero se nos sumó por el camino: un viento huracanado y frío que se hizo realmente incómodo. Las plúmbeas nubes volaban a gran velocidad hacia la costa. Por lo menos salvamos de la lluvia. En la Salgada foto rápida y a descender un poco para librarse de las rachas. No era suficiente. Mejor seguir para entrar en calor.

La bajada hacia El Robezu es un corredor de piedra que sigue paralelo a la cornisa cimera. Precioso. Se ve en al norte Valle de Lago. Algunos destrepes, el corredor continúa más abajo. Un pequeño grupo desafía la ventolera y se va en directo a la Peña Chana. Parece que está ahí mismo al alcance de la mano. Pero sólo lo parece. Abundan las rocas fosilizadas de crinoideos marinos. Es difícil imaginar esta sucesión continua de cimas sumergidas en el ancho mar. Encontramos de nuevo el cartel del PR-16 que indica la bajada hasta Mumián o Valle de Lago, bordeando por un lado o por el otro la Peña Guá en la que estuvimos el año pasado.

Pero nuestra ruta sigue hasta los Michos que bajamos siguiendo la sierra del Robezu, a partir de aquí giramos hacia el sur, en esta “U” invertida que estamos recorriendo hoy para entrar en la pradera de les Espines, y más adelante en el Barranco Borras cerrado por los Picos Blancos. Este barranco esta recorrido por un precioso regato de cristal, escondido entre hierbas, que serpentea en pequeños lazos y que finalmente va a parar al Sil, a la altura de La Cueta. Allí acabamos nosotros hoy a una hora bien prudente que casi no nos creemos por la falta de costumbre. El pueblo está rematando las obras de urbanización que ya vimos cuando estuvimos en Los Años. Cuando estas terminen será otro pueblo como de cuento rodeado de un entorno prodigioso.

El día 17 tenemos una ruta circular con salida y llegada a Lindes, subida a la orgullosa Peña Arpín y descenso (si es posible) por la Foix Pequeña. No estará de más llevar una foceta por si acaso.

FRESINES

martes, septiembre 06, 2011

RUTA POR LAS MAJADAS QUE RODEAN EL LLAGU ERCINA

 3 de septiembre de 2011
Que la vida es un eterno dar vuelta a lo mismo, lo prueba esta ruta que siempre programamos y nunca logramos terminar, a pesar de ser una de las “fáciles”. El Gustuteru se nos atraviesa un año y otro. Lo previsto era ir por los caminos antiguos de pastoreo a la majada Las Fuentes y a los Jous de Manada Vieya. La niebla decidió una vez más por nosotros. Esta es una zona apartada, de sendas no muy claras y era arriesgado meterse por allí, además sin ninguna garantía de poder ver algo entre espesas nubes de va y viene.
Así que alternativa. Todo el mundo tranquilo porque vamos a dar una vuelta sin prisas y vamos a intentar descubrir rincones en los que no estuvimos nunca.
8h 45 1046 m. Aparcamiento de la Buferrera, y centro de Interpretación D. Pedro Pidal. Seguimos por la “mina” de manganeso, ahora entibada para turistas, y pasamos por encima del muro de recrecimiento de La Ercina, hoy rebosante de agua. Por el Campo La Tiese y buscando los caminos altos del Valle Mosquital para evitar la más que trotada pista, en un momento pasamos por encima de la Fuente la Texa y de la majada de Belbín. El acceso rodado ha transformado las cabañas de una manera notable, mejorando las condiciones de vida de los elaboradores del “gamoneu”. La majada muy bien protegida de la nortada por el Cantón del Texéu.
A las 9h30, subimos por la Llomba y la Cuenye Mala hacia Garma La Texa. Se aprecia muy bien la depresión que forma el río Casaño. Un poco más alta está la entrada a la gran majada de la Rondiella. Girando al Suroeste bajamos a la majada Las Bobias (11 h 55) de la que sale un rebaño de ovejas. Descansamos un poco. El camino al Jitu y Ario está a nuestra derecha, hacia abajo La Ercina.
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Subimos por la ladera frente a Las Bobias por un camino marcado por el ganado hasta el collado Ceñal. A la vista la gran majada de Tolleyu, toda verde esmeralda, un tapiz vegetal, lleno de cuernilargas paciendo. Con un poco más de esfuerzo subimos a la cima.
13h 30, 1460 m. Canto Ceñal. Es un bonito porro con una artística cruz hecha con varillas de hierro. Nublado y neblinoso, no hay mucha vista al sur. Dejamos nuestra tarjeta en el buzón y bajamos evitando el cortado abismo que cae sobre la majada Ceñal. Una vez en el valle saltamos los meandros del arroyo El Texu. La pradera herbosa es amplísima, rezuma tranquilidad y pasto verde de buena calidad a juzgar por las grosuras del ganado. Se está bien aquí. El silencio espeso trae serenidad. La forma del pico que acabamos de bajar de una belleza total. Aquí no hay picos menores. Sólo faltan andadores que los pisen.
Es como un menhir clavado en la pradera. Tremenda silueta. Continuamos por Las Tremas de Ceñal, y bajo los apriscos de Vega la Paré, pasamos por el Canal a las húmedas Reblagas. Sólo nos queda seguir el camino que desagua en la Vega de Enol. Terminamos en el Refugio de Pastores compartiendo una fresca cerveza. Poca gente hoy en los Lagos. La niebla ayuda a evitar la masificación. Mal negocio para las lanzaderas, pero la que gana es la exuberante naturaleza de los Picos de Europa.
Desde aquí nos acercamos a Sohornín, donde pretendíamos comer algo. Pero el aire se ha levantado más que fresco y decidimos que lo mejor es bajar a Arriondas. Tardamos bien poco y en una de las terrazas de la calle peatonal que tantos sidreros frecuentan damos cuenta de nuestras viandas bien regadas con caldos de la tierra. Entre la conversación y el final de etapa en la Farrapona se nos pasa el rato. Al final hemos realizado una vuelta casi circular por caminos para nosotros desconocidos y hemos aprendido lo que la naturaleza esconde si uno se molesta en buscar fuera de lo trillado. Pero a pesar de todo nos pica el gusano de descubrir el “laberinto” de Aliseda siguiendo por el Tolleyu hacia arriba. A lo mejor pillamos otra ocasión.
La próxima ruta se ha cambiado en el calendario. Como la bajada desde Llaete a Llué puede estar tomada por la vegetación, dejamos la visita a Tolivia para otra ocasión. En su lugar subiremos a la Peña Salgada (1.979 m.) desde el Puerto de Somiedo, tal como la teníamos programada para la segunda semana de julio. Es una bonita travesía por Somiedo y La Babia.
FRESINES

viernes, septiembre 02, 2011

CAMBIO DE ACTIVIDAD

Por motivos de estrategia y en aras a la seguridad, nos vemos en la necesidad de realizar un cambio en las rutas de este mes de setiembre. Concretamente se trata de la ruta del día 10, con salida de Pio, pasando por Llue y finalizando en Puente Vaguardo.

Vemos muchas dificultades para realizar esta ruta, tanto en lo que concierne al terreno que hay que superar, como a la longitud y dureza de la misma. Necesitamos más datos de los que tenemos y por ello posponemos dicha ruta. No es una anulación definitiva, pero queremos recabar más datos para poder enfrentarnos a ese desafío.

En su lugar, para ese día pondremos una ruta que no pudimos hacer este año y es la de Peña Salgada, con salida del Puerto de Somiedo y llegada en La Cueta, después de superar las cumbres de El Diente, Putracon, Salgada, Robezu y Los Michos. La hora de salida será las 7 de la mañana de Oviedo.

JAFPA