8 de octubre de 2011
Empieza el tardío otoño después de este veranillo prolongado que hemos disfrutado. Pero los meteorólogos pronostican bajada de temperaturas para el fin de semana. Y en efecto, cuando paramos en San Isidro el aire corta y las nubes muy bajas empapan la ropa.
Caminar con vigor para entrar en calor. En hora y cuarto en el Collado Acebal. Media hora más de rápida subida y hacemos cumbre. Es muy curioso esto del tiempo meteorológico porque rodeaos de neblina estamos muy a gusto en la cima. El resol que se filtra nos calienta y agradecemos esta bendición. Estamos una buena hora en el pico. Y eso que de vistas nada de nada.
Al bajar el cortante viento nos estaba esperando agazapado. Como la rociada añade cierta inseguridad preferimos bajar por las sendas más claras para acabar en el Collado Ubales. Vemos las marcas del PR y siguiendo la riega entramos en la majada Los Moyones. Fue un sitio de actividad ganadera potente a juzgar por el gran número de cabañas derruidas. Un par de ellas se sostienen en pie.
Avanzamos por la margen izquierda del arroyuelo pasando casi en seguida por la majada Llede, muy bien protegida en la hondonada. Pasamos al otro lado del río Roxecu, bajo las paredes del Corteguerón cuya silueta vislumbramos entre nieblas. Por nuestra derecha baja la riega de Escosura por donde se puede ascender al Valmartín y al Torres. La hierba mullida amortigua nuestras pisadas. En el bosque Los Arrebellados los musgos y los líquenes ponen notas de intenso color vistiendo las cortezas. El bosque es bellísimo. Un añoso árbol, vencido por las tormentas, posa con todas sus ramas vestidas para la ocasión. Una estampa digna de ser recordada. Cruzamos el arroyo por el puente y volvemos a entrar en el bosque. Baja cantarín el arroyo La Robre que viene de la lejana Tabierna. En su cima estuvimos hace unos años. Y también en el María Santinos al otro lado del desfiladero, montaña que bajamos “arriesgadamente” como debe ser en un grupo disciplinado. Esta bajada dejó huella en nuestra memoria ¿estaríamos entrenándonos para la canal de Llamedo? Todo vale para ser un grupo de “alturas”.
Superada La Fuentona entramos en el siempre impresionante desfiladero de Los Arrudos. Bajamos por sus escalones tallados en la roca. Afortunadamente están secos. El río lleva poca agua, falta agua en esta Asturias que queremos siempre verde. Cruzamos el primer puente y sorpresa: el segundo puente colgante ya no lo es. Sólo quedan como testigos mudos dos grandes anillas, enclavadas en el hormigón. Dos puentes más y empieza a pesar la kilometrada que estamos recorriendo. Ya cerca del caserío de Fresneu, la fuente alivia nuestra sed. Falta poco para llegar a la meta, pero el hormigón primero y el asfalto después pasan factura a nuestros sufridos piés. Sobre las cuatro y media entramos en Caleao. El pueblo está cuidadísimo como siempre. Sin más tardanza nos vamos a comer a Casa Linares, en Abantro, donde nos atienden bien como siempre. La ruta ha sido larga, unos veinte kilómetros y dura en su parte final. No hemos visto nada desde el Cascayón, pero a pesar de todo contentos por la travesía a través de alguno de los maravillosos bosques de Caso.
La próxima semana tenemos otra gran cita: el gran Montihuero que vamos a subir por el Canalón saliendo desde Torre de Babia . Bajaremos por la laguna de Las Verdes y en ruta circular volveremos al punto de partida. Este verano estuvimos en la crestería de enfrente haciendo los Años y la Crespa. Ahora tenemos que afrontar al gigante de la zona.
FRESINES
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