viernes, septiembre 16, 2011

UN PASEO AMABLE POR SOMIEDO

10 de septiembre de 2011

Que Somiedo siempre es garantía de una buena travesía es más que sabido. Así que hacia allá nos dirigimos y de buena mañana ya estábamos en camino. En la última casa del Santa María del Puerto cogimos la senda (PR-16) pero en lugar de seguirlo por el valle empezamos a subir por la cuerda para llegar al Diente (1829 m.), una hora y cuarto después. Las vistas hacia Santa María del Puerto y a su sinuosa carretera de acceso, de primera, igual que a La Penouta y al Cornón y los Muxivenes. Día especialmente bueno para hacer fotos en un cielo azul intenso de nubes barridas por un viento constante del suroeste.

En El Diente y la Encarralina muchas huellas de las trincheras de la guerra. Aquí aguantaron durante ocho meses y al final se pelearon duramente en mayo de 1937 siendo masacrado el 272º batallón republicano. Impresionan los puestos de ametralladoras por el dominio de los valles.

Cuando superamos de la Encarralina (1855 m.) nos asomamos a la inmensa fana que se abre por su cara norte, sobre la majada del Llamardal. Siempre nos sorprende el territorio somedano tan retorcido sobre sí mismo con sus largas caídas y los hundidos valles que se suavizan algo hacia el sur leonés , pero que en el lado asturiano provocan sensaciones de vértigo. Esto notamos al pasar por encima de los Pozos de Fordachana. En la otra vertiente del cordal inmensas pedrizas en cuyo fondo una gran manada de corzos o rebecos, vete tú a saber, pastaban sin concedernos apenas más que unas miradas de soslayo.

En una media hora más en el Putracón (1909), curioso nombre. Ahora, doblando totalmente al este, atacamos la fuerte subida de la Salgada, para lo que previamente hubo que descender un poco para tirar collada arriba. Treinta y cinco minutos más y en la cima. Un nuevo compañero se nos sumó por el camino: un viento huracanado y frío que se hizo realmente incómodo. Las plúmbeas nubes volaban a gran velocidad hacia la costa. Por lo menos salvamos de la lluvia. En la Salgada foto rápida y a descender un poco para librarse de las rachas. No era suficiente. Mejor seguir para entrar en calor.

La bajada hacia El Robezu es un corredor de piedra que sigue paralelo a la cornisa cimera. Precioso. Se ve en al norte Valle de Lago. Algunos destrepes, el corredor continúa más abajo. Un pequeño grupo desafía la ventolera y se va en directo a la Peña Chana. Parece que está ahí mismo al alcance de la mano. Pero sólo lo parece. Abundan las rocas fosilizadas de crinoideos marinos. Es difícil imaginar esta sucesión continua de cimas sumergidas en el ancho mar. Encontramos de nuevo el cartel del PR-16 que indica la bajada hasta Mumián o Valle de Lago, bordeando por un lado o por el otro la Peña Guá en la que estuvimos el año pasado.

Pero nuestra ruta sigue hasta los Michos que bajamos siguiendo la sierra del Robezu, a partir de aquí giramos hacia el sur, en esta “U” invertida que estamos recorriendo hoy para entrar en la pradera de les Espines, y más adelante en el Barranco Borras cerrado por los Picos Blancos. Este barranco esta recorrido por un precioso regato de cristal, escondido entre hierbas, que serpentea en pequeños lazos y que finalmente va a parar al Sil, a la altura de La Cueta. Allí acabamos nosotros hoy a una hora bien prudente que casi no nos creemos por la falta de costumbre. El pueblo está rematando las obras de urbanización que ya vimos cuando estuvimos en Los Años. Cuando estas terminen será otro pueblo como de cuento rodeado de un entorno prodigioso.

El día 17 tenemos una ruta circular con salida y llegada a Lindes, subida a la orgullosa Peña Arpín y descenso (si es posible) por la Foix Pequeña. No estará de más llevar una foceta por si acaso.

FRESINES

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