miércoles, agosto 31, 2011

LAS XANAS VUELVE AL SIETE, CRUCE DE DOS MURALLAS

27 de agosto de 2011

Volver al macizo de las Ubiñas siempre garantiza emociones y panorámicas generosas. En esta ocasión también sucedió así. Además el sol nos acompañó durante prácticamente todo el día. Casi no podemos pedir más. Queremos subir a la cima con más entidad montañera de todo el macizo.

Nos apeamos en la Casa de Mieres. A principios de mes intentamos subir a La Mesa pero el mal tiempo nos hizo desistir. Hoy la situación era bien distinta. El viento frío y continuo barrió las nubes dejando las siluetas de los montes destacadas sobre un cielo azul. Seguimos el tradicional camino a la Vega de Candioches regada por el arroyo Cantarilla. Pasamos los Ollones por uno u otro lado. El río no corre en su curso alto pero tiene agua en abundancia. La campera está verde como pocos años. Entramos entre la Gran Ubiña y la inconmovible Peña Cerreos a la Senda Las Merinas.

La senda muy bien trazada a media altura atraviesa camperas y pedreros. Pasamos el sedo de roca en sus dos caras permite pasar a las ovejas (¿cómo pasan por allí?). Luego ascendemos por la morrena hasta pasar el Cueto Les Cabres. Un poco más adelante, ya superado el Tercer Castillín empieza la subida de verdad bajo la silueta piramidal del Siete. La ascensión es pindia aunque el terreno herboso está aterrazado. Empieza el roquedal. Hay que meterse en una cortada lateral por la que se va cogiendo altura. Ya estamos por encima de La Mesa.

A partir de este punto hay que echar las manos continuamente. Los bastones son un estorbo y algunos dejamos las mochilas para poder continuar con comodidad. Entramos en un roquedal de mal paso porque obliga a trepar por una llambria de pocos agarres. Cuando lo hemos superado vemos un poco más lejos el jito que nos hubiera señalado como salvar este mal paso. Así que atentos a los jitos. Ahora ya entramos en la gran diagonal que está a la izquierda de la cima. Los agarres son buenos y las pequeñas plataformas para la bota son muy útiles para impulsarse hacia arriba. La grieta está bastante inclinada y termina en otra llambria más fácil de superar por la derecha. Salimos a la horcada y por un canalizo ya el alcanzar la cumbre no es ningún problema.

Catorce montañeros de las XANAS en el pico. La vista de la Babia es infinita, dominas el horizonte, el aire está limpio y el terreno luce un tapiz verde. Estamos junto a La Ubiña y encima del Tercer Castillín. En la cima está esperándonos Victor que ha pasado desde allí bordeándolo por el lado castellano para ascender por una grieta bastante inclinada pero en chimenea del II+. Hay otro grupo de montañeros. Uno de ellos se propone bajar por el Pasu Malu. Desde arriba da mucho respeto. Son ahora las dos y media. Nos tomamos con calma la ascensión, pero el subir con tanta gente impone que el ritmo sea necesariamente lento.

Bajamos. La inclinación impone un suplemento de precaución. Consigna: no tirar piedras. A pesar de todo caen algunas. Cuando estamos girando hacia la zona de terrazas el grito de una femina pone a la gente en guardia. Más vale calmar los nervios, esta es una de las cimas más dificultosas por el crestón que baja desde la cumbre. Ya en el pedrero respiramos. Todo ha salido bien. Pero nos falta un suplemento de adrenalina por descargar. Porque volvemos a subir al “casi Cuatro”. Menos mal que la trepada es corta. La aguja del Portllín Occidental desafía a la misma gravedad.

Estamos en la Pasada del Siete, un hombro breve entre dos laderas tremendas, especialmente en la del Canalón del Buey. Para empezar la humedad es permanente, la caliza no seca del todo. Así que nos arrimamos a la pared de la derecha que va ofreciendo algunos apoyos válidos. El helor se hace notar en la sombra permanente. Cuando se acaba el apoyo en la pared empiezan los problemas de verdad: el piso es ahora una sucesión de terracillas de tierra mojada, pisadas por todos, inclinadas hacia el vacío. Despacio. Vuelan algunas piedras. Alguna pasa rozando a los de abajo. Qué velocidad pillan en un momento. Despacio mejor. La canal está muy desmontada y francamente peligrosa.

Ya abajo salimos al pedrero. Paramos un momento al sol que se agradece. Ya solo nos queda seguir a la Forqueta del Portillín. La silueta del Canalón Oscuro y de La Palazana por las que trepamos en julio. El resto es conocido: al refugio de Meicín, breve parada y a Tuiza. En el centro de interpretación montamos una larga mesa muy agradable y ruidosa. Hasta que el viento cortante pide prendas de abrigo. Lo mejor va a ser tomar el café y el chupito en el tendido de sol, que nos van a cobrar lo mismo.

Este día resultó fantástico. Puso a prueba nuestro aguante. La gente se defendió bien en la roca y superamos con nota esta complicada cumbre. Para el próximo sábado contamos con hacer un pico que se nos ha resistido varias veces por la niebla que emborrina la Ercina: el Gustuteru(1.810 m.) por la Vega de Aliseda para bajar por el camino de Ario y pasar por Belbín. Es un recorrido que promete.

FRESINES

viernes, agosto 26, 2011

RECORRIENDO LOS NUEVE JOUS DEL CENTRAL: TRAVESERA SUR-NORTE DEL MACIZO.

20-21 de agosto de 2011

Un paseo por el corazón del Central bien merece un buen madrugón. Así que a las cinco en el autocar. Dos días de travesía que esperamos con ilusión. Llevamos todo el año de preparación para aguantar esta paliza. ¡Allá vamos Cerredo y compañía! Los gigantes siguen impertérritos ajenos a las preocupaciones de los mortales. Pero LAS XANAS no se rinde: pensamos dar nuestra guerra y poner alto el listón en el mundillo montañero.

Desayuno rápido en Potes. Y en seguida cola para el teleférico. Subimos en el segundo viaje casi todos. A las nueve y media en el mirador. Sol y brisa que hacen la subida bastante llevadera. Nuestro propósito es muy osado: acceder al Jou de Cabrones por un camino distinto de los dos tradicionales. Queremos entrar por la Horcada D. Carlos. Queremos saber si un grupo de montaña es capaz de meter a veintiséis personas por esta horcada en el circo de Torrecerredo. ¿Unos ilusos? ¡Ojo!, que en este grupo nos conocemos. Vamos a ver de lo que somos capaces.

La Vueltona con mucha gente como siempre. Pasamos por los Jous de Lloroza. Buen ritmo de subida, buena conversación. Vamos en procesión. Padierna, Altaiz, Don Carlos, Hoyo Oscuro,Tiro Llagu, Madejuno...El Tesorero a la vista. El Jou Sin Tierra tiene hasta verdor en medio de este desierto. Un paseante pregunta por dónde esta el bar que anuncian en el cartel de abajo a tres kilómetros. Bien empezamos. A las 11 pisamos la Horcada de Horcados Rojos (2.160 m.) desviándonos enseguida a la izquierda por un canalizo que bordea el Tesorero y que nos acerca a las Peñas Urrieles. (El nombre de “urro” es muy antiguo y tiene que ver con “torre” y se repite continuamente en el Central). Nuestro ascenso se dirige a una aguja que marca el espolón este del Tesorero. Sopla el aire con fuerza. Es viento sur. Volvemos la vista atrás con frecuencia porque más allá del Coriscao está descargando agua.

Tenemos delante el Jou de los Boches, tremendo, vacío, calcáreo. Caen unos goterones. Afortunadamente dura muy poco, porque el fuerte viento barre las nubes hacia el este. Atravesamos en descenso hacia Los Boches (“boches”: agujeros) por senderos de piedra suelta, mala de bajar. La larga cresta de los cinco Picos de Arenizas nos cierran el horizonte por el oeste pero tras la horcadura podemos ver la silueta de La Párdida rematada en su larga caída por la muy erguida Torre del Pomelo. Inconfundible el Neverón. Encontramos a una pareja de extranjeros que respiran al vernos porque no saben donde están. Les han dicho en el refugio del Urriellu que por aquí hay paso a Cabaña Verónica. Y es cierto... pero si no conoces estas montañas puedes liarla muy gorda.

Subimos a la collada Labrada sólo cien metros debajo de la divisoria de cumbres. Tres horas de caminata. Volvemos a subir a una horcada entre los dos últimos Arenizas. Primer descanso. Volviendo la vista atrás vemos el “ojo” encima de la mole del 3º Arenizas. Alguien se fija más. En la vertiginosa pared se ve perfecta la cara de un inmenso león dormido al que no queremos despertar. Sumideros y coladas a nuestro alrededor. La roca desnuda impresiona, son coladas y coladas sucesivas de roca blanca entreverada de rojo. Hacemos fotos contra la silueta del Urriello que en esta cara se apoya sobre los Tiros de la Torca. La Canal de Lebaniego enseña su traza sobre la larguísima ladera de la Morra. Los neveros tienen aspecto rojizo por un liquen que brota en verano.

Seguimos con una larguísima y pronunciada bajada de terreno muy descompuesto que nos obliga a recuperar los metros perdidos. A la altura de la Garganta de los Boches hacemos un cambio de dirección para encarar la Torre del Oso. Son las 13 horas. Lueje afirma que estos caminos “son subyugadoramente montañeros”. La subida pesa aunque el aire es refrescante. Una hora después estamos en la Collada Caín. Dejamos detrás el Jou Sin Tierre. Nos asomamos al Jou Grande Cimero con todo el grupo del Llambrión cerrando el circo. Se adivina la bajada por Dobresengos ¡la canal de mayor desnivel de Europa! Son dos mil cuatrocientos metros para abajo, que muchos de LAS XANAS han sabido sufrir hace varios años.

Hasta aquí ha sido un continuo sube y baja. Son las 14,30 cuando llegamos a la Horcada D. Carlos. Los primeros en llegar son testigos de lo poco que le faltó a una pareja de extranjeros para un fatal accidente que afortunadamente se quedó en un buen susto. Hay que tener la preocupación de seguir los caminos trazados y evitar atajos cuando hay grandes rocas inestables. Ya más tranquilos nos dedicamos a reponer fuerzas mientras siete u ocho suben al Pico Boada.

Un buen rato de descanso nos viene bien a todos. Ya a la vista de Torre de Cerredo bajamos con precaución al Jou de Cerredo. Nuestro quinto jou. Pasamos bajo la Torre Labrouche que subieron cuatro del grupo hace un mes. (Apenas nos han contado cómo lo hicieron). Saludos a La Párdida, que ya hicimos el año pasado. Dentro del circo de montañas, rodeados por los gigantes, hace bastante calor. Salimos por el otro lado ascendiendo a una collada para entrar ahora en la zona del Jou Negro. El último glaciar permanente de Picos de Europa, protegido por la continua caída de piedras que cubren el hielo. El paisaje es sensacional. La cubeta de nieve perfecta.

El camino de Cabrones se ve ahora bien trazado por la derecha del nevero. Arrecia el viento. Pasamos al Jou de Cabrones, “oasis de sosiego y descanso en medio de las atormentadas fragosidades de ese mundo de la Peña” (JRL) y por fin damos vista al casi inaccesible refugio. 2.100 m., el más difícil de alcanzar de España. Premio: cerveza fresca, sopa y garbanzos y a dormir pronto. O a intentarlo. El viento huracanado fuera y la pareja de trompeteros dentro en perfecta sinfonía concertante hacen que la noche sea movida. Algunos soñamos con pánico con el desfile de modelos por el pasillo.

DIA 21. JOU DE CABRONES, REFUGIO JOSÉ RAMÓN LUEJE.

Desayunamos muy pronto. Pero hay dudas más que razonables sobre la subida a Cabrones: además de la amenaza de lluvia las continuas ráfagas de viento desaconsejan el intento. Una pena, pero el monte va a seguir allí. Como premio de consolación tenemos los Cuetos del Trabe. (“trabe”: viga que sostiene el hórreo). Sube la mitad de la gente incluidos nuestros amigos gallegos Rocío y Rubén, fijos en Picos como todos los veranos. La subida nos lleva poco más de una hora y la panorámica es sensacional. Además unos rayos de sol se entretienen unos momentos encima de la Peña Santa y nos permiten ver Mesones, Capozo,Trea... y justo debajo la salida de la Canal del Agua a la Collada del mismo nombre. Se adivina también su conexión con la Canal de Ría y la de Recidroño más a la izquierda. El Urriellu también se hace notar por el este como siempre. Son 5 cumbres extendidas a lo largo de 850 m. de longitud. La caída a Poncebos tiene un desnivel de 2.035 metros.

A las nueve y media estamos recogiendo en el refugio. Nos despedimos de Sergio que ha sido tan servicial como siempre. Pasamos delante de la Sima del Trave, un sistema de tres cavernas: Lameola, Alba y Trabe de unos 70 Km. De longitud y 1440 m. de profundidad, la mayor de España y la 3ª del mundo. La corriente subterránea de agua resurge en el Cares a la altura del Farfao. Dentro de las cuevas kársticas se han encontrado variedades de insectos y de crustáceos únicos en el mundo.

Podemos apreciar el caótico agujero del Jou del Agua. Este año podemos ver y disfrutar toda la bajada. Porque está seco. El año pasado el descenso fue muy inseguro. Los Albos bien merecen una foto. Pasamos por la canal de descenso armada con una cuerda de seguridad que permite abastecer el refugio cuando suben con cargas de más de veinticinco kilos. La cuerda da confianza. Vista la bajada de lejos es una gran vira que corta en diagonal toda la ladera rocosa. Pasamos bajo la gran cueva cuadrangular. En esta ocasión el paso por los dos grupos de llambrias es hasta divertido.

Cuando ya estamos en la Cuesta del Trabe nos cruzamos con un grupo de simpáticas montañeras que nos informan que tenemos cinco compañeros en el Cueto del Trave Norte. Que se lo han dicho otros del grupo que nos esperan en la majada de Amuesa. Ellas van a Piedra Bellida y no admiten hombres que incordien. Chicas de LAS XANAS tomad nota. Bajamos rápidamente a la Collada de Cima donde nos juntamos con los que nos esperan. Descansamos un rato mirando por donde nos giramos hace dos años hacia Orandi para atravesar toda la cuesta del Cueto del Albo y descender por la Collada Ties en aquella jornada maratoniana.

Es momento de continuar. A las doce menos cuarto entramos en la temible canal de Amuesa, en la que se hace notar el calor. Cuando llegamos abajo a los Llanos del Torno se nos hace eterno este tramo. Son las doce y media. Bulnes lleno de turismo. Qué distinto de aquel pueblecito tan recogido y silencioso. Cervecitas y a la Canal del Tejo para llegar a Poncebos sobre las cuatro de la tarde. Al poco rato aparece Emilio, el otro guarda de Cabrones que ha tardado desde el refugio a Bulnes ¡¡una hora!!.

Recordando nuestra bajada por la Canal de Llamedo en su variante norte, y comentando unas cosas y otras, cogemos el bus para ir hasta Llovio para dejar allí a nuestros queridos amigos gallegos. Estamos satisfechos. El grupo se ha superado una vez más. Hicimos unos 34 kilómetros en dos días por sitios muy poco frecuentados de Picos. Además estar en el circo de Cabrones, a donde llega tan poca gente, es una auténtico lujazo, la naturaleza en estado salvaje. El tiempo aguantó, y pudimos pasar de jou en jou, cumbreando y descendiendo, en rompepiernas total. Nueve jous y doce o trece collados. Esfuerzo importante. A pesar de eso, gran satisfacción y ganas de repetir.

El próximo sábado queremos despedir agosto yendo por la senda de las Merinas al Siete (2.357 m.) para luego bajar por la Pasada del Siete a la Forqueta del Portillín y a Tuiza de Arriba. Será otra buena prueba de nuestro dominio de la roca por las siempre exigentes Ubiñas.

(Las fotos las pondré un poco más adelante.)

FRESINES

jueves, agosto 18, 2011

NOCHES DE BLANCO SATEN EN EL CARES

12 de AGOSTO de 2.011

El pasado viernes día 12 emprendimos camino a Posada de Valdeón a las 7 de la tarde, para realizar la que puede ser nuestra última ruta nocturna. Las perspectivas climáticas se presentaban bien y teníamos asegurada una casi luna llena.

Tras una parada técnica en Oseja de Sajambre, arribamos a Posada a las 10,45 de la noche. Posada nos recibió con su semipenumbra acentuada por los faroles de luz amarillenta. Nos dirigimos al Asturiano y en las mesas que tiene a la entrada del bar, dimos buena cuenta de las provisiones que portábamos.

Tras los cafés y algún que otro chupito, iniciamos la ruta a las 12 en punto de la noche, por el camino de Corona, señalizado con las marcas del PR.

Nada más abandonar el amarillento alumbrado de Posada, la luz de la luna comenzó su función. No necesitábamos las linternas y los frontales para poder caminar y a nuestro alrededor, cual fantasmas, iban apareciendo las cumbres del Central y del Cornion, con un extraño color pálido que les daba un aspecto especial.

Se iniciaron así las alabanzas al día escogido, mejor dicho a la noche, que se fueron repitiendo una y otra vez durante todo el recorrido. Un recorrido distinto al de hace dos años en nuestra primera ruta nocturna, también por el Cares. En aquella ocasión y por precaución, la hicimos por la carretera, en obras, hasta Caín. Esta vez, ya como veteranos, optamos por seguir el sendero que pasa junto a la ermita de Corona, donde nos encontramos con un casi botellón, para retornar al final a la carretera para hacer los dos últimos kilómetros hasta Caín.

Caín nos recibió con el característico tono amarillento de su alumbrado público y con el silencio que nosotros rompíamos con nuestros comentarios y con el ruido de los bastones. Nos reagrupamos a la entrada del pueblo, junto a la iglesia y tras un pequeño descanso para beber un poco de agua, continuamos por las calles de Caín hasta atravesarlo completamente para cruzar el río a su orilla derecha y retornar nuevamente a la izquierda tras atravesar la presa.

Nos adentramos así en el mundo de las tinieblas, en los túneles del principio de la senda, que nuestros frontales iluminaban proyectando extrañas sombras. El silencio se apodera de nosotros, sobre todo de los nuevos en estas lides. Es verdaderamente un momento especial y comienza realmente lo que es la ruta nocturna en sí.

Al final de los túneles, la oscuridad es completa. Ya la luna nos abandona por las dificultades que encuentra para introducir sus rayos por la estrecha vía. Los frontales y nuestros pasos se convierten en una hilera de pequeños puntos blancos que le dan un aspecto fantasmagórico al espacio.

Dejamos a la derecha el puente de Casielles que cruza el río para enfilar la pindia Canal de Dobresengros y nos disponemos a cruzar nosotros por el Puente de los Rebecos que sustituye al antiguo de Trascámara, para circular durante unos metros por la margen derecha del Cares. El contiguo Puente Bolín nos devuelve ya definitivamente a la orilla izquierda, muy cerca del inicio de la subida a Vega de Ario por la Canal de Trea.

A ambos lados vamos dejando canales que ascienden casi verticales buscando los altos collados que nos miran extraños. Las estrellas tintinean en el ahora, más oscuro cielo y el camino continúa. A la derecha, un profundo pozo negro a cuyo final no llega la luz de nuestras linternas. Y allí, sin verlo, sabemos que se encuentra el Cares, hacedor de lo que vemos o imaginamos. En el silencio de la noche, solo roto por nuestros pasos y algún susurro, da tiempo para pensar en muchas cosas. Cada uno en las suyas. Pero compartidas en silencio gracias a nuestro objetivo común: el andar en las tinieblas.

La Canal de Culiembro nos marca nuestro primer descanso real de la noche. Al otro lado la Canal de Piedra Bellida, de grato recuerdo. Una parada para recuperar fuerzas y entrecruzar nuestros sentimientos del camino hasta ahora recorrido. Con las luces apagadas, miramos al cielo recordando cuando nuestros padres o nuestros abuelos nos decían el nombre de las estrellas y de las constelaciones. El Carro, la Osa Mayor, las Tres Marías… Todas nos miran desde lo alto y nos hacen guiños de complacencia.

Reanudamos la marcha ahora pensando que nos espera la subida de los Collaos. Pero antes pasamos por La Viña donde finaliza o empieza, la Canal de la Raya; y junto al Casetón de Saigu, también con la canal del mismo nombre donde dicen que encontraron hace unos días a un inglés herido. Luego está la Canal del escalera y comenzamos a subir a los Collaos.

No es un gran desnivel, pero al final de una ruta, representa un esfuerzo añadido que ya casi no se puede pagar. Luego un largo descenso por un camino lleno de piedras y con muchos escalones. Apuramos que ya es el final y nos espera le descanso. Las luces de Poncebos nos marcan el camino. Ya estamos en la carretera y por ella, llegamos por fin al autocar que nos está esperando. Son las seis de la mañana.

El desayuno en esta ocasión lo hacemos en Arriendas, pues queremos llegar pronto a Oviedo para poder aprovechar también el sábado. El día se plantea bueno y siempre se puede ir a dormir a la playa. A las 9 ya estamos en el garaje de Autos Jano. La ruta nocturna ha terminado.

Para el próximo sábado, nuestra ruta de dos días. En esta ocasión en el Refugio José Ramón Lueje en el Jou de Cabrones. Algunos valientes quieren intentar la conquista del Pico de los Cabrones. La ida la realizaremos desde Fuente Dé, siguiendo a Verónica para continuar por la Horcada de Caín hasta la Horcada Don Carlos. Luego atravesaremos el Jou de Cerrado y dejando atrás los últimos vestigios de un glaciar en Picos, descenderemos al Jou de Cabrones y al refugio. Al día siguiente bajaremos por la Cuesta del Trave y Amuela hasta Bulnes y de aquí a Poncebos por las Salidas de Bulnes.

JAFPA


miércoles, agosto 10, 2011

EN LOS DOS MILES DE LA BABIA ALTA

6 de agosto de 2011

No era un día de lo más propicio. A pesar de todo hicimos montaña. Antes de las nueve en el Alto del Palo, misma altitud que Piedrafita, 1.683 m. Tres buitres están dando buena cuenta de una res muerta en su trabajo de limpiadores. Cuando el autocar pasa casi a su lado ni se inmutan.

Fue poner un pie en la pista y sentir intensas ráfagas de aire frío soplando en el alto a caballo entre valles. Hay que ver el verano en Asturias: el día que duró fue muy agradable. Hoy tocaba abrigarse y taparse de la lluvia que a los diez minutos empezó, arrastrada por el viento. Nubes muy densas desbordando por encima de la Forqueta del Portillín, a penas se adivina el Tapinón y la Carba Valseco.

A pesar de todo, impertérritos, tiramos hacia La Almagrera. Unos cuarenta minutos después hacemos cima con el viento casi huracanado. Dos arcos iris perfectos, por falta de uno. Parecen trazados a compás desde Riospaso. El suelo empieza a estar mojado y se impone bajar despacio. El grupo decide que no es buen día para seguir a La Mesa. A pesar de todo Ángel, María José y Clemente se dirigen hacia allá aprovechando un pequeño descanso con la lluvia que antes arreciaba. El viento contribuye a secarlo todo en un momento.

Aprovechando el ratito de tregua que nos da el agua subimos al pandón de la Meruxal sin lograr avistar mucho más que antes. En la ladera que da a El Campo nos escondemos un poco del pertinaz viento suroeste. Cuando se acaba el recreo seco empezamos a bajar renunciando también a la Tesa. Habrá más ocasiones. Encontramos a un pastor en las cabañas de Las Coronas que resignado dice que “nosotros estamos avenidos al mal tiempo”. Qué expresión tan guapa. Un poco más abajo nos refugiamos en una de las cuadras del Chao. Una cabaña muy bien equipada para perderse unos días. Todos comentamos lo sorprendentemente verde que están los prados para esta época del año.

Desde allí vemos bajar a los tres cumbreadores. Escampa. Volvemos al camino. Saltamos varias veces el arroyo la Foz donde pace un nervioso ganado. Poco a poco vamos enfocándonos hacia la Foz de Cadichera que en sucesivas revueltas nos introduce en el bosque. Un cúmulo de sensaciones nos asalta: el camino entre el bellísimo arbolado va sorteando abismos, cascadas y gargantas. Tal parece el reino del Busgosu. Quien no haya bajado esta foz, tan distinta a todo, no sabe lo que se ha perdido. Tras larga bajada cambiamos las fayas por los ablanos, y luego el robledal y el bosque mixto. La ladera es una permanente cuesta pronunciadísima, intocada. Sin embargo el camino de bajada es muy cómodo, excepto por un par de cañadas donde el barro es permanente como los neveros de Picos.

Vamos despacio gozando cada instante, agradeciendo este despliegue de naturaleza, rodeados del buen humor de los compañeros que nos hacen muy amena la revuelta. Pronto estamos en La Llinar, con sus buenas cabañas y donde la pista permite bajar a mayor ritmo. Dejando el camino transversal que sube a las camperas de arriba seguimos la bajada para pasar por lo fondero de Traslacruz y llegar a un montaje industrial de cubas y balsas en el que fabrican cemento para la cercana obra del AVE. Este valle, refugio del rebeco, el ciervo y el oso se ha ido poblando de túneles, autopistas, factorias para la obra del tren, pasos elevados. Ha llegado el progreso. Pero ¿tiene que batirse lo natural en retirada? Esperemos seguir viendo la fauna y teniendo rincones que recorren por la muy impresionante geografía del Parque de Ubiñas, tan nuestro.

En un momento entramos en Los Pontones. Aprovechamos para comer en el bar junto a la carretera. Como la ruta ha sido más corta de lo previsto, unas seis horas y cuarto, la sobremesa es de lujo y las conversaciones muy interesantes.

Así poco a poco hemos entrado en el mes de Agosto, sin ver a penas el verano, y pronto estaremos en otoño que siempre es una buena estación para el montañero. Y en este otoño adelantado tenemos la Ruta del Cares para ver estrellas si hay suerte ya que esa jornada la marcha será noctura. Divertiros.

Para quien pueda estar interesado, os comunico que quedan plazas para la ruta de dos días con pernocta en el Refugio del Jou de Cabrones.

FRESINES

martes, agosto 02, 2011

EN LOS DOS MILES DE LA BABIA ALTA

30 de julio de 2011

Si vienes de hacer monte por Asturias puedes pensar ingenuamente que lo has visto todo. Pero lo que sobran son montañas, especialmente en el norte de nuestra vecina provincia. En una ojeada al mapa cuento en un momento veinticinco picos que pasan de los dos mil entre las Ubiñas y el Cornón. Y todos están en León. Montes agudos, quebrados, con caídas vertiginosas y estratos retorcidos. Son algo parecidos a Somiedo en lo retorcido pero con valles más amplios. Pero vayamos por orden.

Empezamos en La Cueta. El pueblo está enclavado en un circo montañoso. Estamos rodeados. Seguimos el curso del Sil abandonando el pueblo por el antiguo molino. Es una ruta bien señalada que lleva a las Fuentes del Sil en Las Morteras. Tenemos posibilidad de subir en directo por Vallinaluenga hacia el collado Las Fuentes. Como nadie conoce bien esta parte preferimos seguir el curso del río para bordear completamente el pico Cugucheiro, vuelta que nos lleva una buena hora. En los Puertos de Calderones giramos al oeste entrando entre el Altu Calderones y Pena Chana de Babia. El valle es espléndido, todavía verde, pedregoso. Tenemos la Punta La Sierra enfrente. Un grupo se decide a subir a las bravas por el pedrero y la pindia ladera. Pasa un numeroso grupo de rebecos provocando caída de piedra. Un aviso a los arriesgados. Otros, más prudentes nos tiramos hacia la derecha subiendo por los recuestos en dos amplias lazadas. Cuando alcanzamos el serrote, todavía hay que seguir para buscar la verdadera cumbre. La vista bien vale el esfuerzo de la dura subida. El día es brillante. La brisa fresca un alivio. Hasta aquí dos horas y media. Al Oeste el Muxivén y el Cornón; al Norte Los Albos, el Cuetalbo, La Orniz, La Cervata (de mal recuerdo), Calabazosa, Congosto, Ferreirúa, Morronegro, y todo el conjunto del parque natural: Colines, Prau, Fontanes, Siete, Ubiña grande... Podríamos estas así horas y horas.

Desde aquí conquistar la Peña Los Años lleva unos diez minutos. El paisaje impresiona. Las inmensas cortadas, los filos agudísimos, las canales de caída, los circos glaciares, los estratos que se doblan sobre sí mismos. Ahora nos llaman la atención las cimas más genuinamente leonesas: La Crespa, La Malvosa y la Malvosina, con el Salgueiro, y la Peña Redonda, justo a nuestra derecha. Y casi al alcance de la mano el temible Montigüero que arrancando desde la Laguna Las Verdes emerge gigantesco, muy escarpado en todas sus caras. Adivinamos el arranque del Canalón que lleva a la cima. En octubre nos mediremos con el gigante.

Salimos de la cima bajando hacia el sur. Hay que ir a buscar el valle de la Fonfría. Bajamos hacia el collado de Las Malvosinas. La hierba que pisamos es un mullido tapiz vegetal. Con cada pisada cien saltapraos vuelan. La brisa empieza a soplar racheada. Un hito delante de la Crespa señala el canal de bajada por la zona del collado del Pasto Común (qué nombre más guapo) hasta el valle de la Fonfría. Se ve al fondo el pueblo de La Riera. Hay que seguir la larga pista. Al otro lado del valle, tras el Montigüero, el Picón de las Coloradas y las Eras. Aquí hay montañas para no parar en dos semanas.

Un grupo de seis, seguimos a la Crespa. No cuesta demasiado subirla por la arista. La antecima es el pico La Malvosa. El farallón cortado mete miedo. La caída es vertical, vertical. Todavía hay dos falsas cimas más antes de la verdadera. Cuando estamos llegando el viento restalla en el cambio de ladera. Precaución. Luego no es para tanto. Las hormigas voladoras dan su lata y paramos poco en el pico. Son las tres de la tarde. Dominamos todos los valles: La Riera, Las Murias y sobre todo Lago de Babia con su laguna artificial, para la explotación minera. Una sugerencia para el año que viene: ¿qué tal hacer la Peña Grachera (1925) que está encima de la Laguna Grande?

Larguísima cuesta de bajada. Damos un rodeo hacia el sur buscando lo más tendido. Luego revolvemos al este para encarar la bajada a la Fonfría. Pequeñas destrepadas por vericuetos verticales, y salimos al fondo del valle. ¿Cuántas alambradas saltamos? No encontramos el paso que nos hubiera cruzado el río acortando la ruta bastante. Por el valle ya no corre mucho la brisa. Poco a poco y por senderos casi abandonados vamos buscando la pista superior que dando un rodeo y subiendo otra vez hacia los recuestos del pico Cabras, finalmente nos saca al puente donde nos espera el resto de la gente. Son las cinco menos diez. Ya aprieta el hambre y sobre todo la sed, necesidad de beber algo que no sea sólo agua ¡caramba!. Salimos a la carretera general. Desde la misma La Crespa es la gran vigía de toda la Babia Alta. Paramos en el restaurante que es fábrica de embutidos. La cecina extraordinaria, pero el salchichón un lujo.

El día seis una ruta conocida y amable para todo el mundo. Empezando en el Alto del Palo recorremos el camino que pasa por la Almagrera, la Mesa y la Tesa y bajaremos a Telledo por la magnífica Foz de Cadichera. Un día para tomar el camino con toda la calma del mundo. Sólo necesitamos que nos acompañe un poco el tiempo, porque algún día de estos empezará el verano en Asturias.

FRESINES

martes, julio 26, 2011

EN LA TORREZUELA, POR ENCIMA DE LAS NUBES

23 de julio de 2011

Saliendo muy pronto de Oviedo empezamos la ruta a las nueve con la fresca. Larga aproximación hasta el mal llamado Pozu del Alemán por el que pasamos cuarenta minutos después. Otros cuarenta minutos y estamos en la Rondiella. Se sube con paso contenido pero continuo, teniendo en cuenta el desnivel que hay que salvar y lo largo de la aproximación. Otros treinta y cinco minutos más y ya estamos en el Refugio viejo. La mitad del grupo se ha esfumado en la niebla. Nos entendemos a voces y un grupo grande tira al mirador de Ordiales, tomándose las cosas con más calma. Atacamos con decisión la interminable cuesta, bendiciendo la niebla que nos tapa el sol.

A las 12h15 nos espera Manolo en la bifurcación de caminos. La niebla le impide seguir por donde pensaba y se dirige a Ordiales. Metidos de lleno en la nube baja, logramos ver entre ráfagas El Requexón y el Cueto Llagu, al que hablamos de subirlo el año que viene. Media hora después llegamos al Collau Les Merines (12h45, 2041), con novecientos treinta metros de desnivel en nuestras piernas. Antes encontramos un xato grande devorado por los buitres. En el Collau hay otro recién muerto, también pasto de alimañas. Dura es la vida en estas alturas. Un cielo radiante nos espera. Continuamos por el trazado sendero hacía el comienzo de la subida a la Horcada Santa María. El Parque ha colocado pequeños carteles verdes marcando los desvíos en las bifurcaciones. Nosotros dejamos Fuente Prieta a nuestra derecha. Tere se da la vuelta con dolores en el talón y se va a buscar a Pablo. Seguimos a la derecha bajando y subiendo. Estamos en el terreno caótico formado por llambrias y simas al extremo del Jou Lluengu. Es un terreno en el que conviene esperarse. Hay pasos jitados pero es muy fácil el despiste. Angel, María José y Norniella ya están llegando a la cima.

Llegamos a la Horcada del Alba. Estamos impresionados bajo los torreones que nos vigilan: Santa María, Torre de La Horcada y la Torre de Enmedio. Dejamos las mochilas. Esto es un sin vivir. Ni tiempo para beber agua. Decidimos subir por la arista tumbada. Son trepadas fáciles, de buen agarre. Hoy la roca está ideal para trepar. Superado el primer contrafuerte entramos en una vira diagonal que nos permite salir a una plataforma. Está jitado por esta vía. Al final de la misma un pasín complicado: hay un paso en el que hay que elevarse teniendo que subir un buen trecho la pierna derecha. Superado. Ahora una travesía por la arista que impone respeto en un corredor muy estrecho. El resto es ya una ascensión fácil. A las 13h58 hacemos pico. Nos volvemos a reencontrar con estos tres que llevan ya tres cuartos de hora aquí. Estamos por encima del mar de nubes. Se distingue con claridad el Mampodre y Peña Ten. Es una gozada. La Peña Santa es un farallón de roca perpendicular a nosotros. Da la falsa impresión que subiendo por el senderín que va a la Horcada de las Tres Marías se pudiera dar un saltín a la muy Santa peña. Los geólogos llaman a este tipo de picos “horn”, que en alemán significa “cuerno”, por el modelado que hizo el hielo en ellos a lo largo de los años.

Muy debajo, el Jou Las Pozas, por donde atravesamos el año pasado, con su subida al Jorcau Las Pozas, que nos costó lo suyo. Encima inconfundibles Los Estribos, La Cabra Blanca, y el Diente. Están llegando Carrete y Taboada trepando al completo por la arista. Estos son de la raza de los felinos. Taboada repasa todos los picos que ha subido alrededor. Y eso que les queda la Cabra Blanca, que según muchos montañeros sólo tiene un pasín malo.

Ahora la gente quiere irse. La niebla va entrando y saliendo. A las 14h25 nos decidimos a bajar. Una pena. No hay tanta prisa. La bajada la hacemos superada la aérea arista por un canalón a la derecha que es una travesera muy cómoda. En muy poco tiempo estamos abajo. Comemos en la Horcada El Alba, mientras los tres “expresos” se han ido a la Horcada Santa María, a echar una ojeada. Ahora el sol calienta. A las tres y cinco salimos rápido por el caótico atajo que nos busca Carrete y que resulta ser un continuo destrepe por llambrionas. Es entretenido pero lleva su tiempo.

Encontramos un grupo de nueve que van a la Torrezuela y a vivaquear. ¿Cabrán en Vegahuerta? Nos dicen que hay paso desde aquí al Jou las Pozas y la Forcadona sin dar toda aquella vuelta que nos marcamos el año pasado. Habrá que tenerlo en cuenta. Las mozas no están muy contentas con el vivaqueo porque los sacos pesan el triple con el relente de la mañana.

Indicamos la ruta de la Torre de Santa María a dos “chavales” de Torrelavega que resultan ser los exploradores de un gran grupo que pernocta en Vegarredonda. No conocen nada de la zona. Tienen su mérito y su puntín de osadía.

Volvemos a meternos en la nube. Esta temporada estamos un poco hartos de niebla. ¡A ver cuando empieza el verano! Encontramos a Angel y Norniella. María José visto y no visto, está y ya se ha ido. ¿habremos hecho la misma ruta? Suspirando por una cervecita entramos en Vegarredonda (17h15). Un poquitín de relajo. El refugio bastante lleno. Marta amable con todo el mundo. Salimos escopetados para que no nos pille el coche escoba.

Bajando, bajando llegamos a la terrible pista del mirador del Rey. Como no hay más remedio que cruzarla, seguimos a buen paso en entretenida conversación que hace más corto el camino. A eso de las siete entramos en Sohornín donde volvemos a ver a María José, que ya empieza a ser como una visión. Todos agrupados, todo ha salido bien, los de Belbín felices. Y los demás contentos por ellos.

El sábado volvemos a La Babia en la zona del Montigüero. Empezamos por las tierras leonesas de La Cueta y queremos subir al Gagucheiro, Los Años, Peña Redonda y la Crespa, para bajar luego a La Riera.

FRESINES

miércoles, julio 20, 2011

PASEO AÉREO EN LOS PUERTOS DE MEICÍN: DEL CANALÓN OSCURO, AL PRAU DEL ALBO

16 de julio de 2011

Pasaron ya dos semanas desde la última excursión. La segunda de julio la suprimimos porque nos quedaba por hacer una última ruta con Senén. En los días siguientes a la emotiva despedida en la ermita del Alba, la naturaleza se derramó en lluvia durante toda la semana en su honor. Siempre que pasemos por Quirós miraremos de refilón la silueta del Alba. Algo nuestro dejamos allí. Una persona que se hizo querer.

Y como lo que mejor sabemos hacer es subir ladera arriba, es justamente en lo que nos empeñamos ascendiendo desde Tuiza por el camino del Meicín y doblando a la derecha en busca de la mítica Forqueta del Portillín. Hoy la riega del Portillín Fonderu estaba seca del todo. Sin embargo la Fuente Bachao nos regaló su precioso líquido cuando ya apretaba Lorenzo. La ascensión se hizo dura, son muchos metros de desnivel. La meteorología nos echa un capote en forma de niebla lo que nos permite subir más frescos. Ya estamos arriba en las Lleras de Cueva Palacios. Según Lueje en hora y media se llega arriba. Me parece que siempre exageró con los tiempos. Nosotros tardamos un cuarto de hora más, lo que no está nada mal. Delante de nosotros va una cordada hacia los Fontanes. Un guaje de pocos años marca el ritmo. Así se hace afición. Suerte. En este momento no se ven las altas cimas, la niebla lo envuelve todo. Paramos un momento para abrigarnos teniendo los Joyos de Cueva Palacios a vista de pájaro. Los Foyos y los Cintos cierran este recóndito rincón de paz. Al fondo los Puertos de Agüeria, ese paraje soñado... hasta tiene un pequeño “chagu” en su centro.

Reemprendemos la marcha. Bordeando en horizontal llegamos hasta el pedrero que baja de la Horcada del Canalón. Manolo y tres más han subido directamente a la Palazana por el Canalón. El Pico del Canalón Oscuro es una mole negra y de piedra deshecha situada al oeste. La trepada es fácil, pero hay que agarrarse a las hierbas para evitar resbalones. En el pico hay una placa oxidada pero legible. Se está bien aquí, aunque nos falta la vista de los altos del macizo de Ubiñas. A ratos desaparece La Palazana. Pero seguimos oyendo el vozarrón de Manolo indicándonos el camino de subida. Los contrafuertes del vaso de Rueda son un recreo para la vista.

Bajamos con precaución para volver a subir por una canal herbosa casi vertical al principio, luego con alguna trepada. La Palazana es un pico esbelto, puntiagudo, destacado desde la braña Meicín, formado por estratos circulares que le dan un aspecto único. El acceso por el este es casi un paseo de vacas. La cordada que iba al Fontán ya está arriba, aunque no se distingue más que siluetas en la niebla. Es la una y cuarto.

Ahora teniendo delante las agudas agujas del Alto La Llera (la “Chera” para los quirosanos), las bordeamos por el sur hasta situarnos frente a la ventana de la cueva “natural” que se uso de refugio en la guerra. Subimos trepando, en roca de muy buenas aristas hasta el corredor natural que comunica con la cueva. Hay restos de trinchera. Desde la ventana de la cueva primera visión de “las tres Ubiñas”. Vaya observatorio de primer nivel. Hasta aquí llegamos en septiembre del año pasado en una jornada montañera de muy grato recuerdo viniendo desde el Fariñentu. Es la misma línea cumbrera con el Pie Ferreru por el medio.

Pasamos con facilidad al Alto de los Camisos en cuya cima hay construido un refugio circular de piedra labrada y en buen estado de conservación. Hay trincheras avanzadas hacia el abismo y otras que retroceden hacia la alta peña. No hay traza de abrigos, aunque Toño busca posibles localizaciones de refugios de guerra, más o menos precarios, que pudieran haber albergado tropas. El Canalón del Infierno tiene una caída espectacular sobre los Joyos. Al otro lado el Prau y el Colines cierran nuestro horizonte. Es bien curioso este nombre de Camisos: De “kamb”, valle con pequeños rellanos empozados, o sitio de “cameo” del ganado.

Seguimos progresando por este crestón aéreo, subiendo ahora un pico sin nombre conocido, situado entre Los Camisos y el Prau. La Ubiña tímida empieza a mostrarse entre jirones de niebla. Entre dos nublones podemos ver el duro perfil de los Castillines y el Siete durante breves momentos.

Para llegar al Prau del Albo hay que meterse en una entretenida trepada con breves descansos. En su cima un gran jito solitario. Estamos en territorio prestado, las cumbres no son de nadie y éste es un espacio para la libertad. Como decía el gran Mallory: “Lo que todo esto me aporta es aventura y felicidad, después de todo, eso es lo que buscamos en la vida...

Abandonamos esta sucesión vertiginosa de Picos bajando a los Pozos de Corrales. Buscamos el sendero tapado por la alta hierba. Ya no se siegan estas laderas. No hay ganado. La gente de los pueblos se ha hecho mayor. En la fuente no canta el agua. Ya metidos en el valle de Corrales aprieta el calor y el deseo de llegar. Salimos por la Plana cerrando el circuito que habíamos comenzado unas seis horas antes en Tuiza de Arriba.

Comemos en el centro de interpretación. Es un sitio agradable a la sombra. Van llegando montañeros a lo largo de la tarde desde todos los rincones del macizo. Esta ha sido una aventura más del bravo Grupo Las Xanas. Las Ubiñas tienen un algo especial en su silueta, en su color, en los duros recuestos y las inmensas paredes verticales. Ha sido otra jornada montañera memorable.

El 23 de julio, y visto que no podemos parar, otra de las que justifican una temporada: LA TORREZUELA de 2.322 metros. Con madrugón incluido. Recordar que la aproximación es larga y la caminata nos puede llevar unas ocho o nueve horas. Ya sabéis que Picos es tacaño con el agua y que conviene llevar bocadillo para comer en la cima. Hasta el sábado, valientes.

FRESINES

lunes, julio 11, 2011

TU ÚLTIMA RUTA

10 de JULIO de 2.011

El día amaneció gris y humedo, como tantas veces nos había ocurrido y como entonces, tampoco suspendimos esta ruta. Tu ruta más importante, ¿verdad Guaje?

Un pequeño gran grupo de tus compañeros del monte nos pusimos de acuerdo para acompañarte también en esta ocasión y pese al mal tiempo, emprendimos la ruta camino de Salcedo.

Dejamos los coches en este alto pueblo de Quirós y con los chubasqueros puestos y los paraguas abiertos, emprendimos la ascensión hacia la Ermita del Alba.

Hicimos la ruta por la carretera. El viejo camino por el que tantas veces subiste y bajaste, con la lluvia, estaba impracticable. ¡Que te voy a decir a ti! Así que para ganar tiempo la carretera era una buena opción.

Te esperamos en el aparcamiento de La Tellera, un grupo de buenas cabañas a los pies de la Peña del Alba. Cuando llegaste, estábamos comiendo unas cerezas silvestres que empezaban a madurar. Venias de la mano de tu nieto Abel y yo me puse a tu lado para subir los últimos recuestos rumbo a la capilla.

Caminando entre las cabañas de la braña, abandonamos la carretera asfaltada y cruzamos una portilla para pasar al sendero casi borrado entre las praderas.

A pesar de la niebla, en esta ocasión no necesitábamos GPS. Tu conoces bien estos pastos y estos caminos. Fueron muchas las veces que pasaste por aquí. Bajando de Peña Podre, o del Gamoniteiru. O subiendo a la Peña del Alba o al Champanza. O de ruta hacia Bermiego. Tantas y tantas andaduras con el grupo o con tus otros amigos de por semana.

Hoy camino a tu lado como en otras no tan lejanas ocasiones en las que me decías que estabas mayor para esas caminatas. Yo me ponía a tu lado y te decía: “Guaje, poco a poco, sin prisas. Estoy aquí contigo”. Y seguíamos subiendo hasta lo más alto. En esta ocasión no necesitas preguntarme a que altura estamos. Sabes bien que no pasamos los dosmil.

Las vacas, sombras entre los retazos de niebla, nos saludan con sus mugidos. No vemos el final, pero una mancha oscura frente a nosotros nos avisa que estamos cerca. Un giro a la izquierda y ya estamos en la plataforma de la ermita. Los tilos y unos bancos de madera que no conocíamos y la ermita que sale de entre las nubes.

La dejamos atrás y seguimos hacia el borde de la peña. Donde las tres negras cruces de madera. Allí desde donde podemos ver todo el valle, y Valdemurio y El Gorrión y Arroxo y la Sobia y…. Tantos y tantos lugares por los que anduviste. Hoy no vemos nada. La niebla lo cubre todo.

Y allí, en esa balconada, tu nieto Abel, con voz temblorosa por la emoción, leyó tu paso por este mundo. Habló de tus padres, de tus abuelos, de lo duros que fueron tus principios. De tus hermanos y hermanas y de las reuniones familiares. De tus hijas y de tus nietos, en los que dejaste tu impronta y tus señas de identidad. También tuvo palabras para tu grupo de montaña. Para tus amigos de fatigas que hoy también te acompañan y que tras las acertadas palabras de Abel, quedamos mudos y muy emocionados.

Te dejamos allí en el balcón, para que puedas contemplar el paisaje sin nada que te lo tape y desde donde puedes también seguir nuestros pasos con la mirada. Unas rojas rosas te acompañan y el silencio. Un silencio sepulcral se apoderó de todos. Quise romperlo. Mi intención fue la de decirles a todos cual era tu deseo. Yo se que tu querías que en ese momento alguien iniciase una canturriada y tu, pronto, lo acompañarías y todos al unísono entonaríamos como cuando nos colocábamos alrededor del barril de la Viuda de Angelón o en la plaza de Requejo con unas botellas de sidra.

Pero la emoción no me dejó. Un nudo en la garganta me impedía decir nada. Alguien con más entereza rompió el silencio y poco a poco fuimos abandonando el lugar.

Ahora, cuando mire desde Valdemurio, o desde Arroxo, no solo veré la característica forma caliza de la Peña del Alba. Te veré a ti y tu eterna sonrisa y tu puro en la mano.

Guaje, sigues en el corazón y en el pensamiento de todos nosotros. Un abrazo.

JAFPA

sábado, julio 09, 2011

Amigo Senén:

No hemos podido hablar mucho en estos seis últimos meses en los que la enfermedad se te engancho a ti, que para nosotros has representado siempre un roble firme, lleno de vitalidad y de verdor.

No importa demasiado que no nos hayamos visto. Sabíamos que no querías que la gente te viera en tus horas bajas. ¡Normal, ho! Dejemos eso.

Vamos a hablar de los buenos tiempos. Cuando yo te conocí eras ya una referencia para todo el grupo. Las chicas preguntaban:

-“¿Peña, crees que yo podré con esta ruta?”.

Y la respuesta inequívoca siempre era la consabida:

-“No lo sé, pero el Guaje también sube”.

Ahí queda eso, señor. Tu y yo, todos nosotros, que hemos compartido muchos sudores no dejamos de reconocer, con ese realismo que te caracteriza, que las cosas son así, y no por darles muchas vueltas van a cambiar.

Sólo quiero decirte cuánto te hemos admirado. Firme como una aguja de esas que están clavadas contra la cara del Tiatordos. Me acuerdo del día que subíamos al Sagrado Corazón. Vaya calor hacía aquel día. Fuimos sentándonos bajo la estatua. Al poco tiempo llegabas tú con esa cara de buena persona que no te podías quitar. ¡Qué aplauso te dimos! Premio a tu constancia y tesón.

-“Es que me ha dicho el médico que tenga cuidado con los picos, que a partir de los dos mil me fatigo”, decías, con la respiración entrecortada. Y todos los que estabámos a tu alrededor echábamos un taco silencioso y seguíamos pa’lante, que si Senén puede, a ver quien se queda atrás.

Hoy tenemos que terminar la charla que empezamos aquél día. Para agradecerte tu vitalidad, tus ganas de vivir, las canturriadas en Collado Jermoso, tu risa al decir:

-“Chaval, tira que libras.” Siempre contagiando buen humor. Siempre con unas cuantas chicas de las Xanas a tu rebufo. Te he oído intercambiar recetas de cocina y hablar de los “buenos” malos tiempos que te tocaron. Pero siempre disfrutando de las cosas, las compañías, los paisajes y el paisanaje. Y ese vozarrón inconfundible riendo chistes más o menos picardiosos.

Amigo Senén, nos contagiaste tu amor a las montañas. Ese sentimiento profundo de admiración y reverencia por la naturaleza. Vamos a seguir en la onda, porque todos los caminos tú ya los has caminado y ahora nos queda, seguir cual guajes de la fábrica, pateando el territorio astur.

Estate seguro que cada vez que entremos en el bus, miraremos tu rincón habitual esperando contar contigo una vez más. Si algún día de estos nos encontramos en alguna encruciyá vamos a entonar bajíto “axuntánbense”... como aquel día con Silvio en La Pumarada.

FRESINES Y TODO EL GRUPO DE MONTAÑA

NOS DEJÓ EL GUAJE


DON SENÉN PELÁEZ FERNÁNDEZ
VIUDO DE ARGENTINA GARCÍA
JUBILADO DE LA FÁBRICA DE ARMAS DE TRUBIA
Falleció en OVIEDO,
el día 8 de Julio de 2011, a los 82 años de edad.
Habiendo Recibido los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica
D. E. P.

Sus hijas: María y Belén Peláez García; hijos políticos: Mariano Menéndez Arango y José Manuel González González; nietos: Daniel y Marcos Menéndez; Natalia Álvarez; Abel y David González y Tatiana Rodríguez; bisnietos: Daniel, Marta y Raquel; hermanos: Elena, Leandrina y Lorenzo Peláez Fernández; hermanos políticos: Agustina, Segundina y Teresa; Manolita, Virginia, Libertad, Cristina y Emilio; Manuel y Mario; sobrinos, primos y demás familia. Y sus compañeros del GRUPO DE MONTAÑA “LAS XANAS”
Ruegan una oración por su alma, y les comunican que el Rito Exequial de despedida de cuerpo presente tendrá lugar el SÁBADO día 9, a las DOS de la tarde, en la Capilla del Tanatorio El Salvador-Oviedo, y, a continuación, sus restos mortales serán incinerados en el mismo Tanatorio.
Capilla ardiente: Tanatorio El Salvador, Sala 7. Tfno. 984157047 - Oviedo

A pesar de todo, siempre estará en nuestro pensamiento y su compañia la sentiremos cuando las rutas se pongan cuesta arriba, o cuando el barro se nos pegue a las botas; cuando la maleza sea más alta que nosotros o cuando el tojal arañe nuestras piernas; cuando el calor nos sofoque o cuando el agua se haga persistente. Cuando lleguemos a las cumbres y cuando estemos de tertulia con un café o una copa en la mano.
Senén estará siempre con nosotros. Gracias GUAJE por haber sido nuestro compañero y amigo.