10 de JULIO de 2.011
El día amaneció gris y humedo, como tantas veces nos había ocurrido y como entonces, tampoco suspendimos esta ruta. Tu ruta más importante, ¿verdad Guaje?
Un pequeño gran grupo de tus compañeros del monte nos pusimos de acuerdo para acompañarte también en esta ocasión y pese al mal tiempo, emprendimos la ruta camino de Salcedo.
Dejamos los coches en este alto pueblo de Quirós y con los chubasqueros puestos y los paraguas abiertos, emprendimos la ascensión hacia la Ermita del Alba.
Hicimos la ruta por la carretera. El viejo camino por el que tantas veces subiste y bajaste, con la lluvia, estaba impracticable. ¡Que te voy a decir a ti! Así que para ganar tiempo la carretera era una buena opción.
Te esperamos en el aparcamiento de La Tellera, un grupo de buenas cabañas a los pies de la Peña del Alba. Cuando llegaste, estábamos comiendo unas cerezas silvestres que empezaban a madurar. Venias de la mano de tu nieto Abel y yo me puse a tu lado para subir los últimos recuestos rumbo a la capilla.
Caminando entre las cabañas de la braña, abandonamos la carretera asfaltada y cruzamos una portilla para pasar al sendero casi borrado entre las praderas.
A pesar de la niebla, en esta ocasión no necesitábamos GPS. Tu conoces bien estos pastos y estos caminos. Fueron muchas las veces que pasaste por aquí. Bajando de Peña Podre, o del Gamoniteiru. O subiendo a la Peña del Alba o al Champanza. O de ruta hacia Bermiego. Tantas y tantas andaduras con el grupo o con tus otros amigos de por semana.
Hoy camino a tu lado como en otras no tan lejanas ocasiones en las que me decías que estabas mayor para esas caminatas. Yo me ponía a tu lado y te decía: “Guaje, poco a poco, sin prisas. Estoy aquí contigo”. Y seguíamos subiendo hasta lo más alto. En esta ocasión no necesitas preguntarme a que altura estamos. Sabes bien que no pasamos los dosmil.
Las vacas, sombras entre los retazos de niebla, nos saludan con sus mugidos. No vemos el final, pero una mancha oscura frente a nosotros nos avisa que estamos cerca. Un giro a la izquierda y ya estamos en la plataforma de la ermita. Los tilos y unos bancos de madera que no conocíamos y la ermita que sale de entre las nubes.
La dejamos atrás y seguimos hacia el borde de la peña. Donde las tres negras cruces de madera. Allí desde donde podemos ver todo el valle, y Valdemurio y El Gorrión y Arroxo y la Sobia y…. Tantos y tantos lugares por los que anduviste. Hoy no vemos nada. La niebla lo cubre todo.
Y allí, en esa balconada, tu nieto Abel, con voz temblorosa por la emoción, leyó tu paso por este mundo. Habló de tus padres, de tus abuelos, de lo duros que fueron tus principios. De tus hermanos y hermanas y de las reuniones familiares. De tus hijas y de tus nietos, en los que dejaste tu impronta y tus señas de identidad. También tuvo palabras para tu grupo de montaña. Para tus amigos de fatigas que hoy también te acompañan y que tras las acertadas palabras de Abel, quedamos mudos y muy emocionados.
Te dejamos allí en el balcón, para que puedas contemplar el paisaje sin nada que te lo tape y desde donde puedes también seguir nuestros pasos con la mirada. Unas rojas rosas te acompañan y el silencio. Un silencio sepulcral se apoderó de todos. Quise romperlo. Mi intención fue la de decirles a todos cual era tu deseo. Yo se que tu querías que en ese momento alguien iniciase una canturriada y tu, pronto, lo acompañarías y todos al unísono entonaríamos como cuando nos colocábamos alrededor del barril de la Viuda de Angelón o en la plaza de Requejo con unas botellas de sidra.
Pero la emoción no me dejó. Un nudo en la garganta me impedía decir nada. Alguien con más entereza rompió el silencio y poco a poco fuimos abandonando el lugar.
Ahora, cuando mire desde Valdemurio, o desde Arroxo, no solo veré la característica forma caliza de la Peña del Alba. Te veré a ti y tu eterna sonrisa y tu puro en la mano.
Guaje, sigues en el corazón y en el pensamiento de todos nosotros. Un abrazo.
JAFPA
3 comentarios:
Hoy he vuelto a emocionarme,porque recordar la despedida a Senen tan emotiva ,con esta carta tan bonita,que me deja sin palabras,solo con lagrimas corriendo por mis mejillas. Rosi.
Me he emocionado muchísimo y siento mucho no haber estado en esta emotiva despedida. A pesar de no tener tanta confianza con Senén como vosotros, sentía por él admiración y mucho respeto por su sabiduría. El día que le conocí fue en la ruta de la Garganta del Rubó, en octubre de 2009, y en un descanso que hicimos para comer una naranja me dijo, con esa cara de niño bueno, que ya no podía hacer picos de 2000 metros porque se fatigaba mucho. ¡Pero si este pico tenía 1900 o algo así! Admirable. Siempre será nuestro modelo a seguir, en la vida y en la montaña. Karina.
Dicen que las personas se llevan tanto amor como dieron, siendo así mi güelo está lleno del amor de sus dos familias, la mía y la del monte. Muchas gracias Peña por tus palabras que tanto nos han emocionado, nos has tocado el corazón. Un abrazo muy fuerte a ti y a todo el grupo, me siento muy orgulloso de los amigos que TIENE mi güelo. Gracias de todos nosotros. Abel González Peláez.
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