sábado, julio 09, 2011

Amigo Senén:

No hemos podido hablar mucho en estos seis últimos meses en los que la enfermedad se te engancho a ti, que para nosotros has representado siempre un roble firme, lleno de vitalidad y de verdor.

No importa demasiado que no nos hayamos visto. Sabíamos que no querías que la gente te viera en tus horas bajas. ¡Normal, ho! Dejemos eso.

Vamos a hablar de los buenos tiempos. Cuando yo te conocí eras ya una referencia para todo el grupo. Las chicas preguntaban:

-“¿Peña, crees que yo podré con esta ruta?”.

Y la respuesta inequívoca siempre era la consabida:

-“No lo sé, pero el Guaje también sube”.

Ahí queda eso, señor. Tu y yo, todos nosotros, que hemos compartido muchos sudores no dejamos de reconocer, con ese realismo que te caracteriza, que las cosas son así, y no por darles muchas vueltas van a cambiar.

Sólo quiero decirte cuánto te hemos admirado. Firme como una aguja de esas que están clavadas contra la cara del Tiatordos. Me acuerdo del día que subíamos al Sagrado Corazón. Vaya calor hacía aquel día. Fuimos sentándonos bajo la estatua. Al poco tiempo llegabas tú con esa cara de buena persona que no te podías quitar. ¡Qué aplauso te dimos! Premio a tu constancia y tesón.

-“Es que me ha dicho el médico que tenga cuidado con los picos, que a partir de los dos mil me fatigo”, decías, con la respiración entrecortada. Y todos los que estabámos a tu alrededor echábamos un taco silencioso y seguíamos pa’lante, que si Senén puede, a ver quien se queda atrás.

Hoy tenemos que terminar la charla que empezamos aquél día. Para agradecerte tu vitalidad, tus ganas de vivir, las canturriadas en Collado Jermoso, tu risa al decir:

-“Chaval, tira que libras.” Siempre contagiando buen humor. Siempre con unas cuantas chicas de las Xanas a tu rebufo. Te he oído intercambiar recetas de cocina y hablar de los “buenos” malos tiempos que te tocaron. Pero siempre disfrutando de las cosas, las compañías, los paisajes y el paisanaje. Y ese vozarrón inconfundible riendo chistes más o menos picardiosos.

Amigo Senén, nos contagiaste tu amor a las montañas. Ese sentimiento profundo de admiración y reverencia por la naturaleza. Vamos a seguir en la onda, porque todos los caminos tú ya los has caminado y ahora nos queda, seguir cual guajes de la fábrica, pateando el territorio astur.

Estate seguro que cada vez que entremos en el bus, miraremos tu rincón habitual esperando contar contigo una vez más. Si algún día de estos nos encontramos en alguna encruciyá vamos a entonar bajíto “axuntánbense”... como aquel día con Silvio en La Pumarada.

FRESINES Y TODO EL GRUPO DE MONTAÑA

No hay comentarios: