miércoles, agosto 31, 2011

LAS XANAS VUELVE AL SIETE, CRUCE DE DOS MURALLAS

27 de agosto de 2011

Volver al macizo de las Ubiñas siempre garantiza emociones y panorámicas generosas. En esta ocasión también sucedió así. Además el sol nos acompañó durante prácticamente todo el día. Casi no podemos pedir más. Queremos subir a la cima con más entidad montañera de todo el macizo.

Nos apeamos en la Casa de Mieres. A principios de mes intentamos subir a La Mesa pero el mal tiempo nos hizo desistir. Hoy la situación era bien distinta. El viento frío y continuo barrió las nubes dejando las siluetas de los montes destacadas sobre un cielo azul. Seguimos el tradicional camino a la Vega de Candioches regada por el arroyo Cantarilla. Pasamos los Ollones por uno u otro lado. El río no corre en su curso alto pero tiene agua en abundancia. La campera está verde como pocos años. Entramos entre la Gran Ubiña y la inconmovible Peña Cerreos a la Senda Las Merinas.

La senda muy bien trazada a media altura atraviesa camperas y pedreros. Pasamos el sedo de roca en sus dos caras permite pasar a las ovejas (¿cómo pasan por allí?). Luego ascendemos por la morrena hasta pasar el Cueto Les Cabres. Un poco más adelante, ya superado el Tercer Castillín empieza la subida de verdad bajo la silueta piramidal del Siete. La ascensión es pindia aunque el terreno herboso está aterrazado. Empieza el roquedal. Hay que meterse en una cortada lateral por la que se va cogiendo altura. Ya estamos por encima de La Mesa.

A partir de este punto hay que echar las manos continuamente. Los bastones son un estorbo y algunos dejamos las mochilas para poder continuar con comodidad. Entramos en un roquedal de mal paso porque obliga a trepar por una llambria de pocos agarres. Cuando lo hemos superado vemos un poco más lejos el jito que nos hubiera señalado como salvar este mal paso. Así que atentos a los jitos. Ahora ya entramos en la gran diagonal que está a la izquierda de la cima. Los agarres son buenos y las pequeñas plataformas para la bota son muy útiles para impulsarse hacia arriba. La grieta está bastante inclinada y termina en otra llambria más fácil de superar por la derecha. Salimos a la horcada y por un canalizo ya el alcanzar la cumbre no es ningún problema.

Catorce montañeros de las XANAS en el pico. La vista de la Babia es infinita, dominas el horizonte, el aire está limpio y el terreno luce un tapiz verde. Estamos junto a La Ubiña y encima del Tercer Castillín. En la cima está esperándonos Victor que ha pasado desde allí bordeándolo por el lado castellano para ascender por una grieta bastante inclinada pero en chimenea del II+. Hay otro grupo de montañeros. Uno de ellos se propone bajar por el Pasu Malu. Desde arriba da mucho respeto. Son ahora las dos y media. Nos tomamos con calma la ascensión, pero el subir con tanta gente impone que el ritmo sea necesariamente lento.

Bajamos. La inclinación impone un suplemento de precaución. Consigna: no tirar piedras. A pesar de todo caen algunas. Cuando estamos girando hacia la zona de terrazas el grito de una femina pone a la gente en guardia. Más vale calmar los nervios, esta es una de las cimas más dificultosas por el crestón que baja desde la cumbre. Ya en el pedrero respiramos. Todo ha salido bien. Pero nos falta un suplemento de adrenalina por descargar. Porque volvemos a subir al “casi Cuatro”. Menos mal que la trepada es corta. La aguja del Portllín Occidental desafía a la misma gravedad.

Estamos en la Pasada del Siete, un hombro breve entre dos laderas tremendas, especialmente en la del Canalón del Buey. Para empezar la humedad es permanente, la caliza no seca del todo. Así que nos arrimamos a la pared de la derecha que va ofreciendo algunos apoyos válidos. El helor se hace notar en la sombra permanente. Cuando se acaba el apoyo en la pared empiezan los problemas de verdad: el piso es ahora una sucesión de terracillas de tierra mojada, pisadas por todos, inclinadas hacia el vacío. Despacio. Vuelan algunas piedras. Alguna pasa rozando a los de abajo. Qué velocidad pillan en un momento. Despacio mejor. La canal está muy desmontada y francamente peligrosa.

Ya abajo salimos al pedrero. Paramos un momento al sol que se agradece. Ya solo nos queda seguir a la Forqueta del Portillín. La silueta del Canalón Oscuro y de La Palazana por las que trepamos en julio. El resto es conocido: al refugio de Meicín, breve parada y a Tuiza. En el centro de interpretación montamos una larga mesa muy agradable y ruidosa. Hasta que el viento cortante pide prendas de abrigo. Lo mejor va a ser tomar el café y el chupito en el tendido de sol, que nos van a cobrar lo mismo.

Este día resultó fantástico. Puso a prueba nuestro aguante. La gente se defendió bien en la roca y superamos con nota esta complicada cumbre. Para el próximo sábado contamos con hacer un pico que se nos ha resistido varias veces por la niebla que emborrina la Ercina: el Gustuteru(1.810 m.) por la Vega de Aliseda para bajar por el camino de Ario y pasar por Belbín. Es un recorrido que promete.

FRESINES

No hay comentarios: