viernes, agosto 26, 2011

RECORRIENDO LOS NUEVE JOUS DEL CENTRAL: TRAVESERA SUR-NORTE DEL MACIZO.

20-21 de agosto de 2011

Un paseo por el corazón del Central bien merece un buen madrugón. Así que a las cinco en el autocar. Dos días de travesía que esperamos con ilusión. Llevamos todo el año de preparación para aguantar esta paliza. ¡Allá vamos Cerredo y compañía! Los gigantes siguen impertérritos ajenos a las preocupaciones de los mortales. Pero LAS XANAS no se rinde: pensamos dar nuestra guerra y poner alto el listón en el mundillo montañero.

Desayuno rápido en Potes. Y en seguida cola para el teleférico. Subimos en el segundo viaje casi todos. A las nueve y media en el mirador. Sol y brisa que hacen la subida bastante llevadera. Nuestro propósito es muy osado: acceder al Jou de Cabrones por un camino distinto de los dos tradicionales. Queremos entrar por la Horcada D. Carlos. Queremos saber si un grupo de montaña es capaz de meter a veintiséis personas por esta horcada en el circo de Torrecerredo. ¿Unos ilusos? ¡Ojo!, que en este grupo nos conocemos. Vamos a ver de lo que somos capaces.

La Vueltona con mucha gente como siempre. Pasamos por los Jous de Lloroza. Buen ritmo de subida, buena conversación. Vamos en procesión. Padierna, Altaiz, Don Carlos, Hoyo Oscuro,Tiro Llagu, Madejuno...El Tesorero a la vista. El Jou Sin Tierra tiene hasta verdor en medio de este desierto. Un paseante pregunta por dónde esta el bar que anuncian en el cartel de abajo a tres kilómetros. Bien empezamos. A las 11 pisamos la Horcada de Horcados Rojos (2.160 m.) desviándonos enseguida a la izquierda por un canalizo que bordea el Tesorero y que nos acerca a las Peñas Urrieles. (El nombre de “urro” es muy antiguo y tiene que ver con “torre” y se repite continuamente en el Central). Nuestro ascenso se dirige a una aguja que marca el espolón este del Tesorero. Sopla el aire con fuerza. Es viento sur. Volvemos la vista atrás con frecuencia porque más allá del Coriscao está descargando agua.

Tenemos delante el Jou de los Boches, tremendo, vacío, calcáreo. Caen unos goterones. Afortunadamente dura muy poco, porque el fuerte viento barre las nubes hacia el este. Atravesamos en descenso hacia Los Boches (“boches”: agujeros) por senderos de piedra suelta, mala de bajar. La larga cresta de los cinco Picos de Arenizas nos cierran el horizonte por el oeste pero tras la horcadura podemos ver la silueta de La Párdida rematada en su larga caída por la muy erguida Torre del Pomelo. Inconfundible el Neverón. Encontramos a una pareja de extranjeros que respiran al vernos porque no saben donde están. Les han dicho en el refugio del Urriellu que por aquí hay paso a Cabaña Verónica. Y es cierto... pero si no conoces estas montañas puedes liarla muy gorda.

Subimos a la collada Labrada sólo cien metros debajo de la divisoria de cumbres. Tres horas de caminata. Volvemos a subir a una horcada entre los dos últimos Arenizas. Primer descanso. Volviendo la vista atrás vemos el “ojo” encima de la mole del 3º Arenizas. Alguien se fija más. En la vertiginosa pared se ve perfecta la cara de un inmenso león dormido al que no queremos despertar. Sumideros y coladas a nuestro alrededor. La roca desnuda impresiona, son coladas y coladas sucesivas de roca blanca entreverada de rojo. Hacemos fotos contra la silueta del Urriello que en esta cara se apoya sobre los Tiros de la Torca. La Canal de Lebaniego enseña su traza sobre la larguísima ladera de la Morra. Los neveros tienen aspecto rojizo por un liquen que brota en verano.

Seguimos con una larguísima y pronunciada bajada de terreno muy descompuesto que nos obliga a recuperar los metros perdidos. A la altura de la Garganta de los Boches hacemos un cambio de dirección para encarar la Torre del Oso. Son las 13 horas. Lueje afirma que estos caminos “son subyugadoramente montañeros”. La subida pesa aunque el aire es refrescante. Una hora después estamos en la Collada Caín. Dejamos detrás el Jou Sin Tierre. Nos asomamos al Jou Grande Cimero con todo el grupo del Llambrión cerrando el circo. Se adivina la bajada por Dobresengos ¡la canal de mayor desnivel de Europa! Son dos mil cuatrocientos metros para abajo, que muchos de LAS XANAS han sabido sufrir hace varios años.

Hasta aquí ha sido un continuo sube y baja. Son las 14,30 cuando llegamos a la Horcada D. Carlos. Los primeros en llegar son testigos de lo poco que le faltó a una pareja de extranjeros para un fatal accidente que afortunadamente se quedó en un buen susto. Hay que tener la preocupación de seguir los caminos trazados y evitar atajos cuando hay grandes rocas inestables. Ya más tranquilos nos dedicamos a reponer fuerzas mientras siete u ocho suben al Pico Boada.

Un buen rato de descanso nos viene bien a todos. Ya a la vista de Torre de Cerredo bajamos con precaución al Jou de Cerredo. Nuestro quinto jou. Pasamos bajo la Torre Labrouche que subieron cuatro del grupo hace un mes. (Apenas nos han contado cómo lo hicieron). Saludos a La Párdida, que ya hicimos el año pasado. Dentro del circo de montañas, rodeados por los gigantes, hace bastante calor. Salimos por el otro lado ascendiendo a una collada para entrar ahora en la zona del Jou Negro. El último glaciar permanente de Picos de Europa, protegido por la continua caída de piedras que cubren el hielo. El paisaje es sensacional. La cubeta de nieve perfecta.

El camino de Cabrones se ve ahora bien trazado por la derecha del nevero. Arrecia el viento. Pasamos al Jou de Cabrones, “oasis de sosiego y descanso en medio de las atormentadas fragosidades de ese mundo de la Peña” (JRL) y por fin damos vista al casi inaccesible refugio. 2.100 m., el más difícil de alcanzar de España. Premio: cerveza fresca, sopa y garbanzos y a dormir pronto. O a intentarlo. El viento huracanado fuera y la pareja de trompeteros dentro en perfecta sinfonía concertante hacen que la noche sea movida. Algunos soñamos con pánico con el desfile de modelos por el pasillo.

DIA 21. JOU DE CABRONES, REFUGIO JOSÉ RAMÓN LUEJE.

Desayunamos muy pronto. Pero hay dudas más que razonables sobre la subida a Cabrones: además de la amenaza de lluvia las continuas ráfagas de viento desaconsejan el intento. Una pena, pero el monte va a seguir allí. Como premio de consolación tenemos los Cuetos del Trabe. (“trabe”: viga que sostiene el hórreo). Sube la mitad de la gente incluidos nuestros amigos gallegos Rocío y Rubén, fijos en Picos como todos los veranos. La subida nos lleva poco más de una hora y la panorámica es sensacional. Además unos rayos de sol se entretienen unos momentos encima de la Peña Santa y nos permiten ver Mesones, Capozo,Trea... y justo debajo la salida de la Canal del Agua a la Collada del mismo nombre. Se adivina también su conexión con la Canal de Ría y la de Recidroño más a la izquierda. El Urriellu también se hace notar por el este como siempre. Son 5 cumbres extendidas a lo largo de 850 m. de longitud. La caída a Poncebos tiene un desnivel de 2.035 metros.

A las nueve y media estamos recogiendo en el refugio. Nos despedimos de Sergio que ha sido tan servicial como siempre. Pasamos delante de la Sima del Trave, un sistema de tres cavernas: Lameola, Alba y Trabe de unos 70 Km. De longitud y 1440 m. de profundidad, la mayor de España y la 3ª del mundo. La corriente subterránea de agua resurge en el Cares a la altura del Farfao. Dentro de las cuevas kársticas se han encontrado variedades de insectos y de crustáceos únicos en el mundo.

Podemos apreciar el caótico agujero del Jou del Agua. Este año podemos ver y disfrutar toda la bajada. Porque está seco. El año pasado el descenso fue muy inseguro. Los Albos bien merecen una foto. Pasamos por la canal de descenso armada con una cuerda de seguridad que permite abastecer el refugio cuando suben con cargas de más de veinticinco kilos. La cuerda da confianza. Vista la bajada de lejos es una gran vira que corta en diagonal toda la ladera rocosa. Pasamos bajo la gran cueva cuadrangular. En esta ocasión el paso por los dos grupos de llambrias es hasta divertido.

Cuando ya estamos en la Cuesta del Trabe nos cruzamos con un grupo de simpáticas montañeras que nos informan que tenemos cinco compañeros en el Cueto del Trave Norte. Que se lo han dicho otros del grupo que nos esperan en la majada de Amuesa. Ellas van a Piedra Bellida y no admiten hombres que incordien. Chicas de LAS XANAS tomad nota. Bajamos rápidamente a la Collada de Cima donde nos juntamos con los que nos esperan. Descansamos un rato mirando por donde nos giramos hace dos años hacia Orandi para atravesar toda la cuesta del Cueto del Albo y descender por la Collada Ties en aquella jornada maratoniana.

Es momento de continuar. A las doce menos cuarto entramos en la temible canal de Amuesa, en la que se hace notar el calor. Cuando llegamos abajo a los Llanos del Torno se nos hace eterno este tramo. Son las doce y media. Bulnes lleno de turismo. Qué distinto de aquel pueblecito tan recogido y silencioso. Cervecitas y a la Canal del Tejo para llegar a Poncebos sobre las cuatro de la tarde. Al poco rato aparece Emilio, el otro guarda de Cabrones que ha tardado desde el refugio a Bulnes ¡¡una hora!!.

Recordando nuestra bajada por la Canal de Llamedo en su variante norte, y comentando unas cosas y otras, cogemos el bus para ir hasta Llovio para dejar allí a nuestros queridos amigos gallegos. Estamos satisfechos. El grupo se ha superado una vez más. Hicimos unos 34 kilómetros en dos días por sitios muy poco frecuentados de Picos. Además estar en el circo de Cabrones, a donde llega tan poca gente, es una auténtico lujazo, la naturaleza en estado salvaje. El tiempo aguantó, y pudimos pasar de jou en jou, cumbreando y descendiendo, en rompepiernas total. Nueve jous y doce o trece collados. Esfuerzo importante. A pesar de eso, gran satisfacción y ganas de repetir.

El próximo sábado queremos despedir agosto yendo por la senda de las Merinas al Siete (2.357 m.) para luego bajar por la Pasada del Siete a la Forqueta del Portillín y a Tuiza de Arriba. Será otra buena prueba de nuestro dominio de la roca por las siempre exigentes Ubiñas.

(Las fotos las pondré un poco más adelante.)

FRESINES

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