jueves, diciembre 24, 2009

BELEN DE CUMBRES EN EL LLOSORIU NEVADO

El Belén de Cumbres de este año estaba previsto instalarlo en el Picu Llosoriu, pero tanto los hombres del tiempo como la climatología reinante, se conchabaron para que esto no fuese así. Nuestra idea era subir desde el Alto la Segá, límite de los concejos de Mieres y Lena, pero con la nieve caída durante los días anteriores, era imposible poder subir con el autocar hasta el alto. Por eso y porque no sabíamos como se comportaría el tiempo el propio sábado, salimos de Oviedo sin una idea fija de lo que haríamos.

Con todas las dudas habidas y por haber, llegamos a Mieres a desayunar. Ni llovía ni nevaba, pero el día estaba cerrado y en cualquier momento podía descargar. Como así hizo. Cuando salíamos hacia el autocar, comenzaron a caer las primeras pintas de nieve.

Con todo esto, decidimos acercarnos a Cenera para tratar de hacer algo de ruta. Allí la nevada ya era abundante y con ella emprendimos el camino por la carretera que va a Gallegos. Ni que decir tiene que no pensábamos llegara ningún lado concreto, pues lo que caía era suficiente para ni siquiera salir del autocar.

Salimos de Cenera y el paisaje se volvió totalmente blanco. Campos, árboles, cabañas y caminos estaban cubiertos ya de un buen manto de nieve. Estaba todo precioso. Una tenue bruma difuminaba los contornos negros del tronco de los árboles y parecía que solo había un color, el blanco.

Caminamos primero por la carretera que se dirige a Gallegos. En un cruce optamos por la de la derecha y enseguida cogimos un camino que sale a la izquierda, que nos llevaría a la carretera que habíamos dejado antes a la izquierda. Por ella y atajando por otro camino, llegamos a Cangas de Arriba.

Atravesamos el pueblo y por una buena pista nos dirigimos a la majada abandonada de Meruxedo, de donde hubimos de dar vuelta hasta el cruce de caminos, para seguir subiendo por la pista más empinada. Por esta pista alcanzamos el Collado Pozobal y poco más arriba, la curiosa ermita de la Virgen de la Pastoral, rodeada de cabañas y cercados ganaderos, en los que por cierto, había un buen número de reses pese a la nevada.

Aunque la cosa no estaba muy clara en lo que respecta al tiempo, y aunque la niebla se aliaba con la nieve para dejarlo todo completamente blanco, seguimos subiendo, habida cuenta que nos quedaba muy poco para alcanzar la cima y la mayor parte del camino era por pistas. Pistas que se encontraban completamente cubiertas de nieve en polvo, muy fácil de caminar, pero con cierta dificultad en algunos tramos para encontrarlas.

Según ascendíamos, el cielo comenzó a mejorar y se abrieron los primeros claros. A nuestra derecha muy por debajo, contemplamos el valle de Conforcos y las instalaciones del Pozo Nicolasa. Frente a nosotros se aclaraban las vistas y ya teníamos el Collado la Vara y el Pico Rosón, lo que nos hizo comprender que nos habíamos pasado de camino. Mientras que algunos seguían adelante para subir por el Collado la Vara, el resto dimos media vuelta hasta el entronque de pistas, para coger la más alta que nos dio vista al Llosoriu y por la que subimos a rodear la cumbre por el norte para acceder al vértice geodésico que la corona.

Con el cielo completamente azul y con el sol brillando, comenzaron a salir de las mochilas las botellas de sidra champanada, los turrones, mazapanes, polvorones y un largo etcétera de golosinas navideñas. Los vasos se llenaron y la alegría se hizo dueña de la cumbre del Llosoriu. Al final el Belén no lo pudimos instalar, pues viendo como estaba el día al comenzar a caminar, el encargado de transportarlo hasta la cumbre, creyó más oportuno no hacerlo ante las dudas de que pudiésemos llegar a ninguna parte.

El tiempo era apacible y la compañía buena. Dos ingredientes imprescindibles para pasarlo bien. Tanto es así, que estuvimos por espacio de una hora en la cumbre pisando la nieve que la cubría y que quedó completamente aplastada. Con la helada que se suponía que caería a la noche, esa nieve sería hielo cuasi eterno.

El descenso lo hicimos por el sur, siguiendo el cubierto sendero natural del pico. Luego por la pista fuimos descendiendo hasta el Collado Pozobal, donde en vez de seguir por la pista por la que habíamos subido. Optamos por seguir de frente por el Cordal de Gallegos, hasta cerca de la Campa Rañauriu, donde cogimos la pista de la derecha para bajar a La Tazá. Aquí y por carretera, seguimos bajando hasta el polígono Gonzalín tras pasar por Paxío. Ya solo nos quedaba bajar a las orillas del Río Caudal, donde nos esperaba el autocar.

Para el día 26, sábado después del día de Navidad, tenemos la última ruta del año que como es habitual, la realizamos por nuestra zona natural, los Valles del Trubia. Nos vamos a Villanueva de Santo Adriano, para subir a Castañeu del Monte y por la cresta de la Sierra de Buanga llegar Perlavia para bajar a Trubia. La ruta propuesta es:

Villanueva (175 m) – Castañeu del Monte (550 m) – Pico Plantón (751 m) – Sierra de Buanga – Pico La Bobia (673 m) – Cascada de Buanga (350 m) – Peña Castiellu (396 m) – Perlavia (390 m) – Pienso (300 m) – Trubia (90 m)

Aunque sea a toro pasado, aprovecharemos para colocar el Belén en alguna de las cumbres por las que vamos a pasar. También habrá algo de sidra y algún dulce de los que sobraron. Espero vuestras noticias.

Felices Fiestas a tod@s .

miércoles, diciembre 16, 2009

UNA MIRADA A COVADONGA, DESDE LAS NUBES

Priena es esa picuda montaña que tantas veces observamos desde las inmediaciones de la basílica de Covadonga, en cuya cumbre hay una gran cruz de hierro y a la que se sube por un serpenteante sendero desde la ladera que da a la Santa Cueva.


Y allí es a donde nos dirigimos en este sábado, previo a la hola de frío. Pese a ello, las previsiones meteorológicas dicen que el día será apacible. De momento, las nubes cubren nuestro destino, aunque todo parece que pronto despejará.


El autocar nos deja en el aparcamiento de Casa Asprón, fácil de reconocer por el gran letrero que tiene. El sendero sale de allí mismo y hay un cartel que lo indica al mismo tiempo que las horas previstas para su recorrido: 1 hora y media.


Comenzamos a subir por el sendero entre árboles y maleza. La subida se facilita por medio de apretados zigzag que van recorriendo de izquierda a derecha la ladera de la montaña. Las vistas de la Basílica a través de las ramas de los árboles son preciosas y a medida que vamos tomando altura, las imágenes cambian se hacen más y más fabulosas, lo que obliga a disparar la cámara con mayor frecuencia.


El sendero que nosotros tomamos se va cerrando por momentos, pero sin llegar a perderse nunca. Después de un tramo un poco enrevesado, enlazamos con otro sendero más marcado que viene del lado contrario al que nosotros llevamos y por él continuamos la ascensión.


Algo más adelante otra bifurcación nos hace dudar. Realmente se puede continuar por cualquiera de los dos, pero para seguir los tracks que llevamos en el GPS, tomamos el de la izquierda, más amplio y quizá más cómodo. Caminamos bajo un pétreo paredón y el sol comienza a iluminar nuestro camino.


Tras un par de nuevas curvas, damos vista a la gran cruz que corona la cumbre de Priena. El sendero camina en la dirección contraria por un tiempo, para volver a girar y ya sin más dilación, alcanzar la cumbre de Priena con la cruz y con el vértice geodésico que la coronan.


Las nubes se encuentran ahora bajo nosotros cubriendo la vista sobre Covadonga. Por el contrario, la luz del sol nos deja las cumbres del Cornión y de los Urrieles recortadas sobre el cielo azul. Al lado contrario, la amplia vallada de Corao se abre a nuestros pies. El Sueva a la izquierda, la sierra del Hibeo casi frente a nosotros y la del Cuera más a la derecha, son las alturas que apreciamos por este lado norte.


Las nubes se van disipando y comienzan a aparecer la Basílica, la cueva y todas las instalaciones del espacio denominado Cuna de la Reconquista, de gran raigambre para los asturianos. Las vistas de este santo lugar son espectaculares y vuelven las cámaras a rugir en un intento de apoderarse de las imágenes.


Una hora de reloj permanecimos charlando en este estupendo mirador. Una hora y no fue más por las prisas de algunos, para no se sabe que, pues era muy temprano y la distancia hasta Corao no es muy grande. Sí Corao. La ruta estaba prevista a Teleña, pero para alargarla un poco decidimos hacerla con final en Corao, visitando previamente la iglesia románica de Abamia.


Tras unas comprobaciones, decidimos descender de Priena siguiendo la cresta al oeste, por un sendero señalizado con clásicas líneas paralelas blancas y rojas de un GR. Supongo de la Senda Frassinelli. El caso es que alcanzamos una zona de praderas y posteriormente una pista a la derecha que a su vez desemboca en otra que seguimos a la izquierda para volver a girar a la diestra algo más allá.


Después de un tramo embarrado, la pista desemboca en una carretera por encima de una coqueta casa con cuidado jardín. Estamos en La Cañal y siguiendo la carretera llegamos al cruce de Teleña a la derecha. Nosotros seguimos a la izquierda y enseguida llegamos a las primeras casas de Cuetu Abamia, donde un amable vecino nos explicó la forma de hacer los enverzaos y nos señaló la conocida como Casa del Rey Pelayo, de su propiedad y que poco a poco estaba acondicionando.


Se trata de un edificio de piedra de forma cuadrada con dos huecos en el frente, uno posiblemente la cuadra y otro a la derecha, la vivienda con corredor de madera en el primer y único piso. En la parte baja tiene la entrada.

Tras despedirnos de tan amable persona, continuamos por la carretera atravesando el pueblo hasta la Iglesia Románica de Santa María de Abamia, recientemente restaurada y sumamente criticada dicha restauración. La verdad es que no es para menos ya que el estucado de sus paredes, hace desmerecer la obra de tan ilustre ejemplo del románico a la par que el deterioro del estuco se deja ver por toda la fachada. No sé si las puertas con cristales son aptas para este lugar, pero sirven para poder ver su interior. En este caso poco hay que ver, ya que la iglesia solo tiene los bancos y en no muy buen estado.


De todos modos es de admirar su factura y sobre manera la puerta lateral de doble arco de medio punto, sustentado sobre columnas pareadas, en las que podemos ver imágenes del infierno. Aunque su mayor gloria parece ser la de haber servido de primera tumba al Rey Pelayo y su esposa Gaudiosa, que hoy descasan ambos en la Cueva de Covadonga, trasladados allí, por el Rey Alfonso X.


Tras esta clase de arte e historia, seguimos con el relato y en él, con el camino que nos resta hasta Corao, que no es otro que la propia carretera. Esta la abandonamos en un cruce, siguiendo por la señalizada pista de la izquierda, por la que tras atravesar el puente sobre el río Güeña, alcanzamos la localidad de Corao, fin de nuestra ruta de hoy.


Para el sábado día 19 tenemos ruta al Llosoriu, sobre cuya cumbre depositaremos el Belén de este año. La ruta, que puede tener variaciones de última hora, está previsto realizarla con el siguiente itinerario:


Alto La Segá (787 m) – Collado Pando (706 m) – Campa Felgueras (766 m) – Pico Cuitu (858 m) – Campa Tío Vicente (789 m) – Collado Palmu (783 m) – Pico la Gallina (844 m) – Pico Llosoriu (997 m) – Pico Cueva (855 m) – Collado Pozobal (758 m) – Pico Roiles (695 m) – Pico Siana (671 m) – Mieres (207 m)


El descenso desde el Llosoriu a Mieres es lo que puede cambiar, bajando en su caso, a la zona de Gallegos y Cenera. Pero eso será consensuado sobre la marcha y será en el autocar donde se decida. Ya está el plazo de inscripción abierto y os puedo decir que quedan pocas plazas. Tenemos el bus de 29 plazas y ya hay 20 inscritos. Así que no lo dejéis para última hora u os quedareis en tierra y sin cantar villancicos.

martes, diciembre 15, 2009

DE PASEO POR LA COSTA NORTE

TRAMO EL ESPARTAL – SAN JUAN DE LA ARENA


Aunque la ruta marcada oficialmente tiene su inicio en Arnao y el final en los comienzos del Playón de Bayas, nos resultaba un espacio un poco corto (menos de 10 kilómetros) para desfogar nuestras ansias de caminar. Por eso decidimos comenzar a caminar al principio de la Playa del Espartal en San Juan de Nieva.


El autocar nos deja cerca de la entrada a la Playa del Espartal y comenzamos a caminar por el paseo de madera habilitado en las dunas que cierran la playa por el sur. Pronto nos cansamos de caminar sin ver el mar y abandonando el entablado, accedemos a las dunas y por estas a la playa para acceder a Salinas, donde retornamos al paseo para llegar al túnel que desde la Peñona, donde se encuentra el Museo de Anclas Philippe Cousteau, atraviesa bajo la montaña por lo que fue vía del ferrocarril de la Real Compañía de Minas, hasta las inmediaciones de la fábrica de AZSA.


Por la carretera, dejando la fábrica a nuestra derecha, llegamos a la entrada de la misma, justo donde se inicia el tramos Arnao – Bayas de la Senda Norte. Aquí abandonamos el asfalto para seguir un sendero que da vistas a la recortada costa y por donde, con el tiempo, se realizará la urbanización correspondiente del sendero.

Accedemos a una parte de este sendero en obras y por él, llegamos a la Playa de Arnao, muy despojada de arena. Pasamos junto al antiguo castillete de la mina al final del paseo de la playa, adosado a lo que fue restaurante y que hoy se encuentra en vías de reparación. Nuestro sendero sigue por detrás de este edificio subiendo por un sendero que desemboca en la carretera junto a una casa con una situación envidiable.


Las vistas comienzan a abrirse gracias a la altura y vamos viendo a nuestras espaldas, el camino que llevamos andado. Siguiendo por el marcado sendero arribamos al Mirador de La Ladrona, un islote unido a tierra en la bajamar, que da paso a la Playa de Santa María del Mar. Al otro lado del acantilado vemos las primeras casas de este lugar.


La pista comienza a descender a orillas del acantilado y buscando la dársena de Santa Maria del Mar, que cruzamos por cualquier parte gracias a la bajamar. Si la marea está alta, hay que seguir la pista hasta el final y cruzar la zona de arena seca para subir a la carretera después de cruzar por un puente, el arroyo que desemboca en la playa.


Una vez cruzada la playa en toda su anchura, alcanzamos el paseo marítimo por el que continúa el sendero, que comienza a ascender nuevamente, después de dejar un mirador a la derecha. Alcanzamos un altozano desde el que vemos nuestro próximo destino, el Mirador el Escayu, desde el que tenemos una estupenda vista del camino que dejamos detrás y por donde descendemos a la Playa de Bahinas.


El arenal está también muy mermado de arena y las piedras casi ocupan toda la playa. Restos de residuos escupidos por el mar cubren tanto la playa como el prado que la bordea, en el que hay unas mesas y bancos de madera.


Abandonamos Bahinas subiendo por la carretera hasta el pueblo de Linares donde vemos las huellas a seguir, sin duda pintadas en el asfalto por el dueño de la curiosa casa de la izquierda, cansado quizás, de que le preguntasen continuamente cual es el camino a seguir.


Un camino que sale en ascenso a la derecha, nos introduce en un bosque de altos ocalitos por el que descendemos a la contigua Playa de Munielles, que abandonamos casi nada más entrar, siguiendo la pista que sale por encima del aparcamiento. Algunos siguieron cruzando la playa y aprovechando la bajamar, cruzaron por el pedrero hasta la rocosa playa del Regueru y de allí subir a la Punta Vidrias.


El resto, como digo, seguimos por la carretera en ascenso continuado, caminando entre chalet de verano hoy cerrados. Alcanzamos las primeras casas de Bayas antes de la iglesia abandonamos la carretera para seguir un sendero que sale a la derecha con dirección contraria a la que llevábamos. El sendero se adentra en un nuevo bosque de ocalitos y emprende un pindio descenso minorado por los escalones esculpidos en el terreno.


Cruzamos el reguero que da nombre al pedrero que dejamos a la derecha y comenzamos a subir una vez más, y también entre ocalitos, hasta alcanzar el punto más alto de toda la ruta, la Punta Vidrias, lugar desde el que contemplamos unas estupendas vistas de la mayor isla de la costa asturiana, la Isla de Deva. Por un sendero a la derecha nos podemos acercar a los altos acantilados que sirven de mirador a la isla y a toda la costa a uno y otro lado.

Tras retornar a la pista, continuamos por ella recorriendo la amplia rasa costera de Bayas, dejando las casas de este pueblo a la izquierda. Nos dirigimos a las antiguas dependencias de la Real Compañía Asturiana de Minas que aprovechaba las cuarcitas de la Playa de Malabaxada, para fabricar los crisoles en los que fundía el zinc. Hoy los restos de estas instalaciones duermen el sueño de la desidia y el abandono. Dicen que estaban destinadas a mirador ornitológico y centro de interpretación, pero para lo que sirven es para que los desalmados prueben su puntería contra los cristales de las instalaciones abandonadas.


Seguimos por el llano terreno, dirigiéndonos al vértice geodésico de Bayas que comenzamos a ver al frente. El vértice se encuentra junto a una pequeña casa, y sobre un alto pedestal. Desde aquí y siguiendo en la dirección que llevábamos, oeste, nos acercamos al mirador de Bayas, en el alto de La Granda, desde el que divisamos en toda su extensión la gran mancha de arena formada por las playas de Requexines, Bayas, Sablón y los Quebrantos. Más allá vemos como se introduce en el mar el espigón del Cabo Vidio.


Bordeando el acantilado con dirección sur, bajamos por la carretera y dejando a la derecha el cementerio de Bayas, hasta encontrar una pista que sale también a la derecha y que nos lleva a un espolón sobre la playa de Requexines, desde el que por un embarrado sendero, descendemos a la arena.


Tengo que reseñar que, siendo como somos de Las Xanas, no podíamos hacer la ruta sin algún “contratiempo”. Por eso, cuando llegamos al cementerio, nos introdujimos por la carretera que lleva a su puerta y al final de esta, seguimos un difuminado sendero que sale detrás de un panel indicador de la Senda Norte. Este sendero comienza a descender entre afilados tojos que poco a poco se van haciendo más y más altos, hasta el punto que casi cubrían a Clemente, que nos saca dos cabezas a todos. Visto lo visto, no nos quedó más remedio que dar marcha atrás y abandonar el “atajo” por el que, precisamente Clemente, nos quería hacer llegar al arenal.


Vueltos al redil, bajamos a la playa por donde todos y comenzamos el largo caminar por el desierto, que tal parecía el Playón de Bayas. La neblina cubría el arenal y las nubes nuestras cabezas. Entre unos y otros consiguieron hacer la combinación y las primeras gotas del día comenzaron a caer. La lluvia era muy suave y no nos impidió llegar a l extremo occidental.


La marea, que ya llevaba algunas horas subiendo, comienza a ponernos dificultades. Debemos esquivar las olas que nos cortan el paso. Caminando sobre las rocas y apresurándonos por momentos, conseguimos alcanzar la zona del Furacón y aquí no nos quedó más remedio que ascender por la pindia y estropeada escalera que nos permite alcanzar la Playa de los Quebrantos y desde ella, las calles de San Juan de la Arena, donde ponemos punto y final a esta bonita ruta por una parte de la costa Cantábrica.


Como este relato lo cuelgo muchos días después de hacer la ruta y con la siguiente, la de la Cruz de Prieta, ya realizada, no pondré como en días anteriores, el comentario a dicha ruta. Así que hoy aquí lo dejo, no sin antes daros una dirección en la que podréis obtener una buena información sobre el Conjunto Histórico Industrial, de la Real Compañía Asturiana de Minas, instalada en Arnao:

http://minasderiosa.blogspot.com/2006/05/arnao-conjunto-histrico-industrial.html

jueves, noviembre 26, 2009

LANGREO DESDE LAS ALTURAS

El pasado sábado hicimos una de esas rutas que en principio..., como que no apetecen. Es una zona muy industrial y muy deteriorada por las minas de interior y aún más por las de cielo abierto. Se encuentran un montón de motivos para pasar de ellas. Y sin embargo resultó una bonita ruta muy amena y placentera, aunque un poco larga.


Comenzamos a caminar en Ciaño dejando a nuestra derecha la Casa de la Buelga y siguiendo por la carretera que se dirige a Les Cuestes, hasta encontrarnos con un cartel que marca el inicio de la “Senda Verde Ferrocarril de Carbones de la Nueva”. Continuamos por él y desde este punto la ruta está toda ella señalizada con las marcas blanca y amarilla de los PR. Concretamente nuestro sendero es el AS-44 que en algunos puntos se entremezcla con otros de la zona.


El camino se encuentra limitado por un arroyo a la izquierda y las casas de Les Cuestes a la derecha y al principio caminamos sobre unas losetas de hormigón. Pasamos bajo un túnel que en la parte superior alberga lo que fue la bocamina de La Trechora y poco más allá salimos a la carretera a la entrada del Pozo Samuño. Son pocos los metros que tenemos que hacer de carretera, pues enseguida nos encontramos con el cartel anunciador del Plano inclinado Tilano, donde la abandonamos para seguir por una pista que hay a la izquierda. Antes el camino seguía por las instalaciones del pozo pero ahora ese paso está cortado y nos obliga a hacer un descenso por un tablero de obra. Suponemos que este desvío es provisional, pues de otro modo ese paso no es apto para todo el mundo.


Superado el destrepe, ascendemos por el plano Tilano hasta ganar nuevamente la pista por la que continuamos hasta las inmediaciones del pozo San Luis. Aquí retornamos a la carretera y por ella seguimos hasta el pueblo de La Nueva.


Aquí abandonamos la carretera para seguir por la izquierda por una pista hormigonada que asciende con una importante pendiente, pasando por las casas de La poya y posteriormente alcanza el pueblo del Corralón, entre cuyas casas asciende el camino unas veces por pista y otras hasta por escalones.


Del corralón salimos siguiendo un sendero amplio al principio, que luego se va cerrando de maleza. El sendero, con algo de barro, va subiendo en cerradas ese y lo de cerradas no es solo por lo apretadas, si no por lo cubiertas de vegetación. Así llegamos a la primera casa en obras del precioso y abandonado pueblo de La Texuca. Lo de abandonado no es del todo cierto, lo que ocurre es que solamente se utiliza como fin de semana. En esta ocasión estaba bastante concurrido, pues celebraban un amagüestu.


Salimos de La Texuca por la carretera hasta un cruce en el que seguimos por la derecha y en descenso, hasta un nuevo cruce en el que giramos a la izquierda ya en ascenso hasta llegar a la bonita campera del Mayau Miguel. Aquí realizamos el primer descanso con aperitivo del día, antes de seguir por un camino que sale por la izquierda del montículo que cierra por el sur el mayau.


El sendero bien marcado pasa por encima de una cabaña y va recorriendo toda la crestería de la zona sur de la Sierra de La Espada hasta el Alto de Las Cruces al que se puede subir si las fuerzas aguantan. Nosotros lo pasamos por su cara norte para llegar al Alto de la Faya donde existe un cruce de caminos en el que uno desciende a la izquierda hacia Urbiés; otro, por la derecha está indicado como PR AS-44, pero nosotros lo dejamos para seguir de frente, siguiendo el indicador del San Justo. El viento anunciado por nuestros meteorólogos, sopla con fuerza, haciéndonos perder el equilibrio.


La amplia pista se va acercando al pico que ya veníamos observando desde hace un buen rato. Antes pasamos por el Mirador del Valle de Samuño, donde se encuentra una mesa indicadora de la zona y se obtiene una estupenda vista de todo el valle y del recorrido que ya hicimos y del que aún nos resta. Por la derecha de la pista sale un sendero que se introduce en la maleza y asciende a un primer collado desde el que la ascensión al pico San Justo no existe más remedio que estirar las fuerzas que quedan en las piernas para abrirse camino entre las cotoyas cuesta arriba.


Alcanzada la cumbre, nos encontramos con una cruz de hierro colocada por el Jultayu y un buzón de cumbres instalado en marzo de este año por nuestro compañero Cosme. Las vistas son prácticamente las mismas que desde el mirador anterior, pero con la salvedad de que al sureste tenemos la inconfundible figura de Peña Mea.

El descenso lo hacemos al oeste hacia una campera que cruzamos para seguir en descenso por los prados con dirección norte, hasta confluir nuevamente con la pista, después de cruzar un cierre junto a una cabaña. Se podría seguir por la pista tanto a la izquierda como a la derecha. Nosotros optamos por descender por la derecha y al poco se va cerrando de maleza pero no hay mayores problemas.


Pronto desembocamos en una pista mucho más ancha y cómoda, por la que el descenso se hace más agradable, hasta que alcanzamos la carretera en el pueblo del Cau. Por la carretera seguimos hasta el cercano lugar de La Tiyera, donde además de un buen restaurante, hay un Monumento a la Libertad.


Aquí pusimos fin a la ruta, ya que prácticamente lo que nos quedaba eran unos 6 kilómetros de carretera que no nos hacía ninguna gracia. Así que el resto del camino hasta Lada lo hicimos en el autocar. Todos menos los dos valientes, Maria José y Tino, que siguieron a pie hasta situarse en Lada, donde les esperábamos.


El próximo sábado día 28 no tenemos ruta de caminar. Tenemos pitanza y bailoteo. Celebramos la tradicional Cena de Hermandad en la que la comida y la bebida sustituirán los sudores de la ruta y eso, sudar, lo haremos posteriormente, pero bailando o saltando la ritmo de la música.


Pero para el día 5 de Diciembre volvemos a esos caminos de Dios y en concreto nos vamos a la costa. Desde San Juan de Nieva caminaremos hasta San Juan de la Arena. La ruta que queremos hacer es:


Playa del Espartal (10 m) – Salinas (8 m) – Arnao (20 m) – Santa María del Mar (37 m) – Playa de Bahinas (4 m) – Playa de Munielles (4 m) – Playa del Regueru (4 m) – Cabo Vidrias (50 m) – Bayas (118 m) - Playón de Bayas (4 m) – San Juan de la Arena (10 m)


El plazo de inscripción está ya abierto. Es una bonita y sencilla ruta que nos deparará preciosas vistas de esta parte de la costa asturiana, incluyendo la de la mayor isla de nuestro litoral, la Isla de Deva. Así que ya estoy a la espera de vuestras llamadas.

domingo, noviembre 15, 2009

LA MONTAÑA DE LACIANA

Si amigos, en Laciana, León, también hay montaña. Ya, ya lo se. No son los Picos de Europa. Pero la montaña no solo son los Picos de Europa y para el otoño, el invierno y la primavera, necesitamos otros lugares para hacer nuestras correrías sabatinas.


Y en esta ocasión, nos fuimos a Laciana y la cosa no decepcionó a casi nadie. Bueno, algunos o algunas siguen pensando en picos como única alternativa. Pero que le vamos a hacer. Digo que en esta ocasión nos tocó caminar en León por el Valle de Laciana. Concretamente nos fuimos a Cuevas del Sil, a unos diez kilómetros de Villablino por la carretera de Ponferrada.


Salimos por el principio del pueblo, viniendo del Puerto de Pajares y tras cruzar el puente romano sobre el río Sil, iniciamos la ruta por una buena pista que se introduce en el valle que forma el reguero de La Seita, acompañándolo primero por su margen izquierda, esto es, dejando el reguero a nuestra izquierda.


La pista va ascendiendo poco a poco con el alegre cantar del agua a nuestro lado. Dejamos un ancho camino herboso que sale en ascenso a nuestra derecha, para bajar un poco hasta situarnos a la altura del reguero. Antes de cruzarlo, cosa que hace la pista, a nuestra izquierda tenemos un puente de madera para ese menester. La pista inicia una nueva subida y en poco tiempo llegamos a la Braña de La Seita. Una bonita braña de cabañas muy bien cuidadas y de unas formas y dimensiones muy distintas a las que estamos acostumbrados a ver en nuestra tierra. Por cierto, un amable morador de la braña nos regaló una botella de vino que luego resulto ser un licor de moras.


La pista comienza a empinarse al abandonar la braña y en múltiples revueltas vamos ganando altura con cierta velocidad. Estamos subiendo por El Reventón. Caminamos entre un bonito bosque vestido de otoño con algunos tejos diseminados a orillas del camino. Las setas abundan en los pies de las escobas y la retama aún nos regala con algunas esporádicas flores amarillas. Los pelados, de hojas, servales de los cazadores y los acebos, nos enseñan sus rojos frutos.


Ya estamos muy altos y los árboles nos dejan ver el paisaje de altura y así podemos contemplar por encima de nuestras cabezas, una nueva braña. En esta ocasión se trata de la Braña de Zarameo, de dimensiones aún mayores que la de la Seita y con cabañas mayores y muy, muy arregladas. La braña es preciosa y el lugar en el que se encuentra aún más. Al sur y cubriéndole las espaldas, la sierra a la que pertenece nuestro reto del día y al norte unas inmejorables vistas de toda la vallada por la que hicimos nuestra ascensión. Más al fondo se encuentra la Cordillera con el Cueto Arbás como primera muestra.


Tras un merecido descanso y el consumo de una botella de buen vino, continuamos ruta por la pista que cruza la braña, procedente de Salientes y con dirección a Palacios del Sil, a donde nosotros nos dirigimos. Por tal motivo, seguimos esta buena pista al menos hasta La Collada, punto de inflexión de los dos valles.


En este punto abandonamos la pista con dirección sur, siguiendo un sendero que asciende por la cresta hasta el cercano vértice del Cuerno del Sil, donde las vistas se abren hasta las lejanas Ubiñas. Por el oeste las nubes lo cubren casi todo, pero nos queda limpio y hasta soleado, nuestro Somiedo. Vemos desde el Cornón, cubierto por las nubes por momentos, hasta las Ubiñas, pasando por la extensa mole de Pena Chana y la picuda figura de Orniz. Más al sur por el este, la muralla del Catoute y Peña Roguera. Las vistas son muy bonitas e interesantes, pero el vendaval que nos azota es gélido y la estancia en la cumbre se hace penosa por el frío. Por eso, tras el descanso para cubrir las tarjetas y las fotos con caras heladas, iniciamos el descenso sacudidos por el viento. Verdaderamente mucho menor de lo que los sabios hombres del tiempo nos auguraron. Por cierto, que según bajábamos a La Collada nos llovió. Ni que decir tiene que tampoco en esto acertaron, afortunadamente, pues no llegamos ni a mojarnos. Unas diminutas gotas y el arco iris fue todo el agua que vimos.


De la Collada cogemos la pista que sale con dirección norte, dejando la que baja al sur hacia el embalse de Matalavilla, que vemos abajo. Nuestra pista continúa como digo al norte, a pasar por el Piornalón, muy fácil de reconocer por las antenas que tiene plantadas en su cima. Después de pasar las antenas la pista desciende por la ladera opuesta dando vista a Palacios del Sil, nuestro destino. El descenso es largo y plagado de revueltas, pero al principio se hace entretenido cuando atravesamos un bonito bosque de robles con sus hojas comenzando a amarillear por efecto del otoño. Aquí las setas que encontramos son amanita muscaria en una gran abundancia. Algunos boletus y otras setas de menor porte.


La braña de La Degollada es otro punto de interés. Con menos cabañas que las dos anteriores pero aún con más lijo que las de Zarameo. Buenas casas, más que cabañas, seguramente preparadas para su utilización en verano.

Abandonamos la braña para seguir bajando, ya un poco cansados de tanta pista y a demás extrañados porque la pista va paralela al pueblo dirigiéndose a su extremo oeste y por tanto dejando el pueblo atrás. Al fin desemboca en una carretera por la que retornamos sobre nuestros pasos para cruzar el Sil otra vez y alcanzar al fin la carretera procedente de Villablino, donde nos espera el autocar. Fueron unas seis horas de ruta muy bonita a pesar del frío y fácil de seguir, aunque un poco dura por los algo más de 1.000 metros de desnivel a superar para llegar al Cuerno del Sil.


Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Langreo. Iniciaremos en Ciaño un recorrido denominado Vuelta a Langreo, con ascensión al Pico San Justo, máxima altitud del concejo. La ruta camina por:


Ciaño (220 m) - Pozo Samuño (250 m)- Pozo San Luis (250 m) - La Nueva (250 m) - El Corralón (500 m) - La Texuca (700 m) - Mayáu Miguel (859 m) - Alto de les Cruces (954 m) - Pico San Justo (1.017 m) - El Cau (672 m) - Monumento de la Teyera (641 m) - Los Portones - La Trapa (679 m) - Alto de Santo Emiliano (518 m) - Les Fayes (400 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y el que se duerma se quedará sin plaza. Esta semana estuvimos a punto de llenar el autocar. La gripe y algún imponderable lo evitaron. Espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 11, 2009

EL TEMPORAL DEL NORTE

Tanto lo anunciaron, que no tuvo más remedio que hacer su presencia. La alerta roja por vientos huracanados en el Cantábrico, con rachas de más de 100 kilómetros por hora fue lo que nos obligó a cambiar los planes sobre la marcha.


Bueno, en realidad, la lluvia, la nieve, la niebla y el viento, fueron los culpables de que no hiciésemos la ruta que teníamos programada al Visu la Grande.


Salimos de Trubia lloviendo y con el cielo muy encapotado, lo que unido a las previsiones meteorológicas de toda la semana, nos hacía prever un mal día para caminar. La llegada a La Felguerina no fue mejor y decidimos que el autocar nos fuese a buscar a Belerda, con la intención de hacer lo que pudiésemos.


Atravesamos el pueblo para salir por la parte alta, siguiendo la pista de la Collada Incóos. Un bonito camino cubierto por las marrones hojas caídas de los árboles debido al viento de estos días. Caminamos entre castaños y bordeando los prados en los que a pesar de las inclemencias del tiempo, los caballos pastan indolentes.


El paisaje es bonito a pesar de que las nubes cubren la parte alta sin darnos opción a ver las montañas que nos rodean. Según ascendemos por la pista, vamos descubriendo a lo lejos, algunas manchas de nieve en las laderas cercanas.


Llegando a las Colladinas el agua comienza a tornarse en nieve y el viento se muestra más fuerte y terco. Las Colladinas es una campera amplia, salpicada de cabañas, algunas en uso, como nos demostraba el penacho de humo que surgía de la chimenea.


Tras un alto en el camino, reanudamos la marcha con dos direcciones distintas. Mientras unos pocos decidían seguir por la pista camino de Belerda, el resto, en una muestra de arrojo y entrega, se proponían seguir subiendo para tratar e llegar hasta el Visu la Grande.


Abandonamos la pista y seguimos por un sendero bien marcado que sube por la ladera tapizada de brezos. La subida es dura y el viento y el agua, que ya se ha convertido en nieve, la hacen aún más penosa. Alcanzamos la majada la Gallera con un fuerte viento de costado que nos mete los copos de nieve por todas partes. Nos refugiamos al lado de una de las cabañas y decidimos abandonar. Tino, Luis y Jorge Andrés deciden seguir ladera arriba con la intención de hacer cumbre en el Pico Cuervo. Pronto se unirían a nosotros de nuevo. Las condiciones atmosféricas se hacen cada vez más penosas y la niebla lo cubre todo. No sabemos muy bien si es niebla o el efecto de la nieve empujada por el viento. El caso es que la visibilidad en lontananza es muy poca.


Desde la Gallera giramos al norte, izquierda según el rumbo que llevábamos, y en poco tiempo dimos con la pista que desde el Collado Incos, se dirige, sin pérdida, hasta Belerda.


El camino se hace entretenido a pesar del mal tiempo. Los abetos están preciosos con algunas manchas de nieve y en las distancias cortas podemos disfrutar de los colores de otoño con los que los árboles adornan sus precarios abrigos. El suelo es una alfombra de hojas secas y las praderas de un verde intenso, comienzan a cubrirse de blanco por los copos que aterrizan en ellas.


A pesar del mal tiempo, la cámara de fotos no para y al final, fueron unas ochenta las grabaciones de la naturaleza reinante, las que quedaron impresas en el artilugio electrónico.


Aquí y allá, las vacas salen a nuestro encuentro en una sinfonía de mugidos discordantes. Desconocemos los motivos, pero una vez en Soto de Caso, los parroquianos comentaron que era debido a que les habían quitado las crías para su venta, y ellas desinformadas, hacían volar sus lamentos con el fin de atraerlas hacia sí en vano.


La pista no es muy larga y enseguida nos encontramos en las callejuelas de Belerda, donde admiramos algunos buenos hórreos y paneras y la buena fábrica de algunos edificios. Seguimos por la carretera y en pocos minutos alcanzamos las primeras casas de Soto de Cangas y, como no, sin siquiera cruzar el puente sobre el Nalón, el bar. Donde ya nos esperaban el resto del grupo.


Un diminuto local de una antigüedad cercana a la de sus dueños, en el que lo mismo se sirve un vino que se venden unas alpargatas. Se trata de uno de esos ya casi perdidos bar-tienda que había en los pueblos y que hoy están prácticamente desaparecidos. La pareja que lo regenta se afana en poner vinos sobre el mostrador. No creo que pusieran nunca tantos en tan poco tiempo. Luego alguien pidió que el vino fuera caliente y vuelta a llenara vaso tras vaso. Creo que cuando marchamos de allí, lo primero que hicieron fue pedir una nueva remesa de vino blanco para reponer lo que habíamos consumido.


Para rematar la jornada volvimos a Abantro, al bar en el que habíamos hecho la parada para el desayuno, y donde nos esperaba un menú a base de sopa, garbanzos con bacalao, carne guisada, pescado y callos. Una buena pitanza para recuperar las energías y la temperatura del cuerpo.


Y así fue la ruta que teníamos prevista al Visu la Grande y que a causa del temporal, gracias al que pisamos las primeras nieves de este otoño, se convirtió en jornada gastronómica. Esperemos que para la próxima ruta por tierras de León tengamos mejor clima. Para esa ruta nos iremos a Cuevas del Sil, a unos 10 kilómetros de Villablino, para tratar de hoyar el Cuerno del Sil, un picacho de 1928 metros. La ruta que queremos hacer con el beneplácito del tiempo, es:


Cuevas del Sil (880 m) – Braña La Seite (1.200 m) – La Collada (1.778 m) – Cuerno del Sil (1.928 m) – La Collada (1.778 m) – El Piornalón (1.784 m) – Braña la degollada (1.215 m) – Palacios del Sil (876 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y espero vuestras llamadas. También quiero recordar a los que tengan solicitada lotería y a quienes la quieran solicitar, que este próximo sábado se procederá al cobro de la misma. Así que ya lo sabéis: hay que llevar dinerito en cantidad suficiente. Lo dicho, espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 04, 2009

LA IMPRESIONANTE GARGANTA DEL RÍO RUBÓ

El Puente La Vidre sobre el Río Cares, fue el inicio de una preciosa ruta por la impresionante garganta del Río Rubó, que cede sus aguas al Cares muy cerca del pueblo de Trescares, en la Peñamellera Alta.


Un aparcamiento cerca del puente nos sirve de lugar de preparación del inicio de la ruta que comienza atravesando el río Cares por el puente romano de La Vidre, para continuar por un camino enconchado de piedras, que debido a la humedad reinante, se encontraban resbaladizas. El camino en ascenso, alcanza un bosque de viejos castaños y avellanos por el que discurre sin casi visión exterior por lo tupido del ramaje.


Dejamos un primer sendero que sale a la izquierda y en descenso, hasta que llegamos a una zona en la que hay unas murias de piedra. Nuestro camino sigue de frente, pero debemos abandonarlo para continuar en descenso a la izquierda junto al muro de piedra. Pasamos al lado de una cabaña que dejamos a nuestra derecha y poco a poco se va aclarando algo el bosque. Tanto es así, que contemplamos las casas de Triscares y la carretera.


Seguimos camino acercándonos a la entalladura y viendo el río a nuestra izquierda algo más abajo. Una cadena fija a la pared de la roca, nos ayuda para superar un paso estrecho y en cuesta, bastante resbaladizo. Poco más adelante encontramos la fuente Recuento, formada por un registro del que se escapa el agua, situada en una zona herbosa que desciende del Vurdio Susuga, sobre el que caminaremos al regreso del Collado Trespandiu.


Cruzamos el río por el Pontigo Rubó y pasamos así a la orilla derecha dejando el río también a nuestra derecha, para comenzar una dura subida por un camino muy marcado y armado en varios puntos. El camino se desplaza en zigzag ganando altura por la ladera de los Canalizos. Luego continua casi horizontal por un tiempo, pasando sobre un derrumbe de piedras para llegar al poco a la zona de Cueva Negra, donde podemos comprobar el trabajo del río desde tiempos inmemorables. La piedra se encuentra horadada y grandes cuevas se forman en su interior.


Nos acercamos al lecho seco del río y lo cruzamos para seguir por la orilla izquierda, también con duras subidas por una zona bastante cubierta de hierba. Ganamos una vez más altura hasta llegar acerca de un par de grandes hayas que dejamos a nuestra izquierda y dando vista a una empinada y pétrea canal. A la altura del haya más alto, comenzamos a caminar casi en horizontal por encima de esta para salir a una playa herbosa en la que el sendero se pierde debido a la altura de la hierba y los helechos. Vamos ascendiendo por la ladera en penoso caminar debido a la inclinación y nos acercamos a los contrafuertes que tenemos enfrente un poco a la derecha.


Aquí se abre una ancha canal, Canal de Sobrevina, por la que ascendemos siguiendo los senderos de los animales y más arriba encontramos un buen camino que gira a la izquierda y que nos lleva a las cabañas de la majada de Sobrevina. Si seguimos subiendo de frente, sin girar a la izquierda, llegamos igualmente a la misma zona después de pasar junto a un abrevadero, pero desplazados ligeramente pero encontrándonos igual con la pista que se dirige al Collado Trespandiu.


Las vistas desde Sobrevina son espectaculares. La cicatriz de la garganta del Rubó aparece unos cuantos metros más debajo de nosotros y vemos como continúa en dirección al Collado Galabin y Peña Vigueras, pasando bajo el Cuetu Carraspión, donde estuvimos el año pasado.


Seguimos la pista con dirección oeste hacia el Collado Trespandiu, pero antes de llegar a él seguimos por el ramal que sale a la derecha y que asciende rodeando el Cueto Trespandiu que dejamos a la izquierda. Se abre un mirador desde el collado y vemos el Cuera y debajo Alles, capital de la Peñamellera Alta.


Nuestro camino continua por la pista un poco más, hasta enlazar con un sendero de hierba poco marcado, donde podemos ver una flecha naranja que nos indica que debemos seguir por el abandonando la pista de tierra.


El sendero va descendiendo poco a poco y haciéndose cada vez más marcado hasta que llegamos a un nuevo mirador colgado de un fuerte precipicio. Las vistas son preciosas con el Cuera como protagonista, junto con los pueblos que se recuestan en sus laderas. Más cercano, el Forcau del Cuerno y Cáraves a sus pies.


Cuando abandonamos este mirador no nos dimos cuenta de un sendero herboso, en una zona quemada, que en descenso salía a la derecha y continuamos por el camino que traíamos, mucho más marcado. Pronto nos dimos cuenta que nos habíamos pasado y dimos vuelta para bajar por este nuevo camino que nos transportó en poco tiempo, hasta un precioso bosque de encinas muy poblado y con buenos ejemplares. El camino se hace mucho más visible y enconchado en algunas zonas, evitando nuevos despistes.


Pasamos por el Jercao, un paso entre dos rocas y seguimos por el bosque de encinas hasta volver al castañal por el que pasamos por la mañana, justo en el punto de la bifurcación donde el cierre de piedras. Siguiendo por el camino que ya conocemos, alcanzamos al final el puente La Vidre, por el que retornamos a la carretera junto al aparcamiento donde nos espera el autocar. Pasaron casi seis horas desde que salimos, pero he de decir que hicimos una ruta muy cómoda con bastantes paradas y descansos.


Para el próximo sábado nos vamos al concejo de Caso para hacer una bonita ruta con salida y llegada a La Felguerina, para hacer el Picu Visu la Grande. La ruta que queremos hacer es:


La Felguerina (817 m) – Les Collaes (1.110 m) - La Gallera (1.225 m)- La Jistra (1.530 m)- Pico cuervo (1.581 m) – Pico Visu la Grande (1.709 m) – Collau les Garllupes (1.662 m) – Peña Gain (1.692 m) - Zampudia (1.623 m) – Becerrea de Atambos (1.712 m) - Atambos (1.625 m) – Peña Pelacera (1.709 m) - Pandu la Cerra (1.455 m) - Infiesta (830 m) - La Felguerina (817 m)


Quedan ya pocas plazas y si queremos ir con el autocar hasta la Felguerina este tiene que ser el de 29 plazas. Otro no entra. Así que el que quiera hacer esta ruta, que se de prisa en llamar. Por cierto, el que apunta ahora es PEÑA. Espero vuestras llamadas.

martes, octubre 27, 2009

TODO EL DIA MIRANDO AL TIATORDOS

Efectivamente, eso es lo que hicimos durante prácticamente toda la ruta del pasado sábado, desde de que llegamos a Collada Llomena. Y así nos lució el pelo, que no hicimos otra cosa que equivocarnos de camino.


Ya desde el inicio nos propusimos hacer las cosas mal. Salimos corriendo de la Collada Llomena, y mientras esperábamos a los retrasados, el grueso del pelotón, sin ánimo de faltar a nadie, puso pies en polvorosa y trotó, también sin faltar, por la cómoda pista de acercamiento al Pierzu.


Mientras, Jorge y yo, nos entreteníamos mirando y fotografiando al Tiatordos, que estaba precioso en las primeras horas de la mañana. Alguna ojeada a Picos, pero estos se encontraban algo oscuros y daban menos juego.


Cuando nos quisimos dar cuenta, habíamos dejado atrás la bifurcación a la derecha que teníamos que tomar. Dimos aviso a los más adelantados que debían estar ya en las inmediaciones del Pierzu y desanduvimos lo andado hasta el camino que teníamos que coger, que no es otro que el primero que sale a la derecha, justo donde se encuentra un depósito de agua y un indicador de la ruta del Pierzu.


Ya todos unidos y con menos ansias por correr, vistos los malos resultados, caminamos por la nueva pista casi en llano y viendo a nuestra derecha el pueblo de Viego, hasta el Collado de Ovia, donde encontramos primero una pista que sigue a la derecha y que baja a Viego y de frente y tras pasar una estrecha horcada, el que en descenso sigue a la Majada de Ovia. Aquí abandonamos la comodidad de la pista y comenzamos a subir por un poco marcado sendero a la derecha que nos aúpa por los empinados prados del pico Valeru.


Seguimos por el marcado sendero que circula casi en horizontal bajo las estribaciones del Valeru y del Calderón de la Arena, a cuya altura comienza a desdibujarse. Un sendero se acerca en un recodo a la peña y da la sensación de que sube por una empinada canal. Pero no la vimos muy factible y optamos por buscar un paso mejor.


El camino se encuentra unos metros más abajo y hacia él encaminamos nuestros pasos. Continúa con algunos sube y baja y por fin se adentra en una estrecha canal por la que zigzaguea hasta situarse en lo alto de la Collada Boquera. A la derecha vemos los agrestes peñascos que forman el Calderón de la Arena y frente a nosotros la imponente figura del Carria. Por medias la nada significativa cumbre cónica de la Silla de Cabestredo. Y claro, a nuestras espaldas la omnipresente Copa del Tiatordos que por lo que luego veremos en las fotos, nos acompañó durante todo el día.


Aquí se forman dos grupos: los que quieren subir al Carria y los que deciden descender directamente a Vega de Cien. Los primeros siguen por la cresta ascendiendo a la Silla de Cabestredo, mientras que los segundos continúan por la ladera norte de esta, casi uniéndose nuevamente al otro lado, en el Collado del Trecho.


Los del Carria seguimos las indicaciones del GPS de Ángel y caminamos por un sendero alto que nos acerca a la peña. Los otros van algo más bajos pero con la misma dirección. En un momento determinado hacemos un giro a la derecha encaminándonos a la cara sur del Carria, cosa que no me pareció muy buena idea. Comprobado después el GPS, pudimos constatar que no estaban metidos los tracks de la cumbre del Carria, con lo que dimos la vuelta para seguir con la misma altura, un sendero muy desdibujado que va paralelo a la larga cresta norte del Pico.


Este sendero cada vez se va complicando más y casi ni se distingue. Se encuentra cubierto por altas hierbas que junto con las pocas gotas de agua que cayeron hace un momento, lo convierte en un resbaladizo camino con importantes caidas. Decidimos descender al camino que llevan nuestros compañeros y la cosa se complica. Entre la verticalidad de la playa y lo resbaladizo de las hierbas, casi nos deslizamos directamente sobre nuestras posaderas. Poco a poco y con gran esfuerzo, vamos descendiendo hasta colocarnos en el buen camino, donde nos espera parte del resto del grupo.


Por un cerrado canalón ascendemos a la ladera norte del Carria ya metidos en el espeso bosque que se forma en el Valle de Oria. Desde este punto es desde donde se puede ascender al Carria sin más dificultad que la dura pendiente y los más de doscientos metros de desnivel que hay que salvar para coronar el pico. Pero nuestras fuerzas están ya muy mermadas por el esfuerzo realizado en el descenso de nuestra segunda equivocación del día y el tiempo perdido además, nos obligan a optar por abandonar la ascensión y decidimos descender con el resto del grupo.


Y no fue mala decisión. El descenso nos depararía un sobreesfuerzo que unido al que debíamos hacer para subir, nos llevaría a un alargamiento, en tiempo, muy importante de la ruta. Así, que descendimos por el bosque del Valle de Oria utilizando cuando podíamos, los senderos medio perdidos y campo a través el resto del tiempo.

De esta forma llegamos a un buen prado con cabaña, del que pasamos a otro un poco más abajo, este con dos cabañas. Después el sendero, ya más marcado, penetra en una zona de matorral muy tupido que nos obligó a caminar medio agachados y sufriendo los múltiples pinchazos de los hartos y los golpes de las ramas.


Por fin conseguimos salir a la pista de hormigón que ya llevábamos un tiempo viendo y que parecía que cada vez se alejaba más de nosotros. Pasamos junto a una casa y después de unas cuantas revueltas alcanzamos el puente sobre el Sella, alcanzando la carretera y el bar que se encuentra a mano izquierda, donde comimos tras dar por concluida la ruta del día.


El próximo sábado, último del mes de octubre, tenemos ruta por Cabrales. Nos vamos a las cercanías de Trescares, concretamente al Puente la Vidre, por el que atravesaremos el río Cares para ascender por la Garganta del Río Rubó. La ruta es:


Puente La Vidre (90 m) – Sobremolino – Fuente Recuenco – Pontigo Rubó – Cueva Negra –(345 m) – Los Cuajucos – Canal de Sobrevina – Cabaña de Sobrevina (680 m) – Collado Trespandiu (789 m) – Llueva (730 m) – Fuente Las Retuertas (515 m) – El Jorcao (376 m) – Monte Gorrinoso – Puente La Vidre (90 m)


Una bonita ruta, continuación de la que hicimos el año pasado y que titulamos Nacimiento del Río Rubó. Las inscripciones para esta ruta ya empezaron y si lo dejas para muy tarde igual te quedas sin plaza y claro está, sin poder disfrutar de la ruta y de la agradable compañía del Grupo de Montaña LAS XANAS. (Si nadie nos hace la propaganda, nos la tenemos que hacer nosotros mismos). Esta semana sigue apuntando Jorge, por lo que las llamadas se las podéis hacer al teléfono 680 35 84 04. Yo sigo rebajado de empleo y sueldo y hasta la próxima ruta no me haré cargo del grupo.


En otro orden de cosas, a los socios os pediré que no dejéis para muy tarde el envío del voto para el premio al componente del grupo más destacado de este año, así como la notificación de la participación o no, en la Cena de Hermandad. Espero vuestras noticias, tanto en el papel que se os entregó, como también por correo electrónico, pero no utilicéis para ello el correo del grupo. A la cena pueden asistir también los simpatizantes que lo deseen.


Y por último y esto para socios y simpatizantes, como todos los años el grupo de montaña jugará a la Lotería Nacional del próximo día 22 de Diciembre, Navidad, con lo que aquellas personas que estén interesadas en adquirir algún décimo, deben comunicarlo a los miembros de la Junta Directiva, por alguno de los medios habituales: teléfono, correo electrónico o de palabra al final de las rutas.


Y nada más por hoy. Quedo a la espera de vuestras noticias.


Mi correo es: jafpa51@gmail.com

martes, octubre 20, 2009

SE ACABARON LAS VACACIONES

Las vacaciones ya están finiquitadas y hay que volver al tajo. Por eso, aquí estoy, nuevamente, a daros la paliza con mis escritos. En esta ocasión no puedo poneros nada de la ruta de la Braña Piñueli, pues no la hice por encontarme ausente, pero espero poder narraros las peripecias del grupo el próximo sábado, por tierras de Ponga.

Si, nos vamos a Ponga para ascender, si la climatología lo permite, a La Silla de Cabestredo y al Carria. La ruta que tenemos prevista es:

Collada Llomena (993 m) - Collado Ovia (1.029 m) - Silla de Cabestredo (1.269 m) - Pico Carria (1.431 m) - Collado Robles (1.268 m) - Vega de Cien (299 m)

Las inscripciones están abiertas pero al teléfono de Jorge; 680 35 84 04. No os la perdáis. la ruta promete y es de las que dejan huella.

Nos vemos el sábado.

miércoles, septiembre 30, 2009

ESTOY DE VACACIONES, PERO...

Si, estoy de vacaciones pero tengo tiempo para poneros las rutas del próximo mes, que ya está en marcha.

Siento mucho no haberos puesto el relato de la ruta de Peña Soanciu, pero quedé un poco tocado con la belleza de la zona y la poca aceptación que tuvo la ruta. Por eso no me dio la gana de describirla. Quizá algún día lo haga.

Tampoco puse nada dela ruta del pasado sábado al Cazarnoso, pues no fuy por causas de fuerza mayor: las vacaciones.

Pero si que pienso ir ala de sábado que viene al Mocoso del páramo. Para ese día 3 de Octubre, tenemos la siguiente ruta:

La Peral (1.280 m) - Fanas del Fuexo (1.800 m) - El Mocoso (1.988 m) - Enfestiella (1.685 m) - La Pornacal (1.170 m) - Villar de Vildas (860 m)

Se trata de una ruta fácil y de poco desnive, apta para casi todo el mundo. Además. quien crea que es muy dura, siempre puede hacer alguna alternativa. No se cuantas plazas quedarán libres, pero ya sabeis, hay que llamar a Lito y a Jorge.