Priena es esa picuda montaña que tantas veces observamos desde las inmediaciones de la basílica de Covadonga, en cuya cumbre hay una gran cruz de hierro y a la que se sube por un serpenteante sendero desde la ladera que da a la Santa Cueva.
Y allí es a donde nos dirigimos en este sábado, previo a la hola de frío. Pese a ello, las previsiones meteorológicas dicen que el día será apacible. De momento, las nubes cubren nuestro destino, aunque todo parece que pronto despejará.
El autocar nos deja en el aparcamiento de Casa Asprón, fácil de reconocer por el gran letrero que tiene. El sendero sale de allí mismo y hay un cartel que lo indica al mismo tiempo que las horas previstas para su recorrido: 1 hora y media.
Comenzamos a subir por el sendero entre árboles y maleza. La subida se facilita por medio de apretados zigzag que van recorriendo de izquierda a derecha la ladera de la montaña. Las vistas de la Basílica a través de las ramas de los árboles son preciosas y a medida que vamos tomando altura, las imágenes cambian se hacen más y más fabulosas, lo que obliga a disparar la cámara con mayor frecuencia.
El sendero que nosotros tomamos se va cerrando por momentos, pero sin llegar a perderse nunca. Después de un tramo un poco enrevesado, enlazamos con otro sendero más marcado que viene del lado contrario al que nosotros llevamos y por él continuamos la ascensión.
Algo más adelante otra bifurcación nos hace dudar. Realmente se puede continuar por cualquiera de los dos, pero para seguir los tracks que llevamos en el GPS, tomamos el de la izquierda, más amplio y quizá más cómodo. Caminamos bajo un pétreo paredón y el sol comienza a iluminar nuestro camino.
Tras un par de nuevas curvas, damos vista a la gran cruz que corona la cumbre de Priena. El sendero camina en la dirección contraria por un tiempo, para volver a girar y ya sin más dilación, alcanzar la cumbre de Priena con la cruz y con el vértice geodésico que la coronan.
Las nubes se encuentran ahora bajo nosotros cubriendo la vista sobre Covadonga. Por el contrario, la luz del sol nos deja las cumbres del Cornión y de los Urrieles recortadas sobre el cielo azul. Al lado contrario, la amplia vallada de Corao se abre a nuestros pies. El Sueva a la izquierda, la sierra del Hibeo casi frente a nosotros y la del Cuera más a la derecha, son las alturas que apreciamos por este lado norte.
Las nubes se van disipando y comienzan a aparecer la Basílica, la cueva y todas las instalaciones del espacio denominado Cuna de la Reconquista, de gran raigambre para los asturianos. Las vistas de este santo lugar son espectaculares y vuelven las cámaras a rugir en un intento de apoderarse de las imágenes.
Una hora de reloj permanecimos charlando en este estupendo mirador. Una hora y no fue más por las prisas de algunos, para no se sabe que, pues era muy temprano y la distancia hasta Corao no es muy grande. Sí Corao. La ruta estaba prevista a Teleña, pero para alargarla un poco decidimos hacerla con final en Corao, visitando previamente la iglesia románica de Abamia.
Tras unas comprobaciones, decidimos descender de Priena siguiendo la cresta al oeste, por un sendero señalizado con clásicas líneas paralelas blancas y rojas de un GR. Supongo de la Senda Frassinelli. El caso es que alcanzamos una zona de praderas y posteriormente una pista a la derecha que a su vez desemboca en otra que seguimos a la izquierda para volver a girar a la diestra algo más allá.
Después de un tramo embarrado, la pista desemboca en una carretera por encima de una coqueta casa con cuidado jardín. Estamos en La Cañal y siguiendo la carretera llegamos al cruce de Teleña a la derecha. Nosotros seguimos a la izquierda y enseguida llegamos a las primeras casas de Cuetu Abamia, donde un amable vecino nos explicó la forma de hacer los enverzaos y nos señaló la conocida como Casa del Rey Pelayo, de su propiedad y que poco a poco estaba acondicionando.
Se trata de un edificio de piedra de forma cuadrada con dos huecos en el frente, uno posiblemente la cuadra y otro a la derecha, la vivienda con corredor de madera en el primer y único piso. En la parte baja tiene la entrada.
Tras despedirnos de tan amable persona, continuamos por la carretera atravesando el pueblo hasta la Iglesia Románica de Santa María de Abamia, recientemente restaurada y sumamente criticada dicha restauración. La verdad es que no es para menos ya que el estucado de sus paredes, hace desmerecer la obra de tan ilustre ejemplo del románico a la par que el deterioro del estuco se deja ver por toda la fachada. No sé si las puertas con cristales son aptas para este lugar, pero sirven para poder ver su interior. En este caso poco hay que ver, ya que la iglesia solo tiene los bancos y en no muy buen estado.
De todos modos es de admirar su factura y sobre manera la puerta lateral de doble arco de medio punto, sustentado sobre columnas pareadas, en las que podemos ver imágenes del infierno. Aunque su mayor gloria parece ser la de haber servido de primera tumba al Rey Pelayo y su esposa Gaudiosa, que hoy descasan ambos en la Cueva de Covadonga, trasladados allí, por el Rey Alfonso X.
Tras esta clase de arte e historia, seguimos con el relato y en él, con el camino que nos resta hasta Corao, que no es otro que la propia carretera. Esta la abandonamos en un cruce, siguiendo por la señalizada pista de la izquierda, por la que tras atravesar el puente sobre el río Güeña, alcanzamos la localidad de Corao, fin de nuestra ruta de hoy.
Para el sábado día 19 tenemos ruta al Llosoriu, sobre cuya cumbre depositaremos el Belén de este año. La ruta, que puede tener variaciones de última hora, está previsto realizarla con el siguiente itinerario:
Alto La Segá (787 m) – Collado Pando (706 m) – Campa Felgueras (766 m) – Pico Cuitu (858 m) – Campa Tío Vicente (789 m) – Collado Palmu (783 m) – Pico la Gallina (844 m) – Pico Llosoriu (997 m) – Pico Cueva (855 m) – Collado Pozobal (758 m) – Pico Roiles (695 m) – Pico Siana (671 m) – Mieres (207 m)
El descenso desde el Llosoriu a Mieres es lo que puede cambiar, bajando en su caso, a la zona de Gallegos y Cenera. Pero eso será consensuado sobre la marcha y será en el autocar donde se decida. Ya está el plazo de inscripción abierto y os puedo decir que quedan pocas plazas. Tenemos el bus de 29 plazas y ya hay 20 inscritos. Así que no lo dejéis para última hora u os quedareis en tierra y sin cantar villancicos.
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