Si amigos, en Laciana, León, también hay montaña. Ya, ya lo se. No son los Picos de Europa. Pero la montaña no solo son los Picos de Europa y para el otoño, el invierno y la primavera, necesitamos otros lugares para hacer nuestras correrías sabatinas.
Y en esta ocasión, nos fuimos a Laciana y la cosa no decepcionó a casi nadie. Bueno, algunos o algunas siguen pensando en picos como única alternativa. Pero que le vamos a hacer. Digo que en esta ocasión nos tocó caminar en León por el Valle de Laciana. Concretamente nos fuimos a Cuevas del Sil, a unos diez kilómetros de Villablino por la carretera de Ponferrada.
Salimos por el principio del pueblo, viniendo del Puerto de Pajares y tras cruzar el puente romano sobre el río Sil, iniciamos la ruta por una buena pista que se introduce en el valle que forma el reguero de La Seita, acompañándolo primero por su margen izquierda, esto es, dejando el reguero a nuestra izquierda.
La pista va ascendiendo poco a poco con el alegre cantar del agua a nuestro lado. Dejamos un ancho camino herboso que sale en ascenso a nuestra derecha, para bajar un poco hasta situarnos a la altura del reguero. Antes de cruzarlo, cosa que hace la pista, a nuestra izquierda tenemos un puente de madera para ese menester. La pista inicia una nueva subida y en poco tiempo llegamos a la Braña de La Seita. Una bonita braña de cabañas muy bien cuidadas y de unas formas y dimensiones muy distintas a las que estamos acostumbrados a ver en nuestra tierra. Por cierto, un amable morador de la braña nos regaló una botella de vino que luego resulto ser un licor de moras.
La pista comienza a empinarse al abandonar la braña y en múltiples revueltas vamos ganando altura con cierta velocidad. Estamos subiendo por El Reventón. Caminamos entre un bonito bosque vestido de otoño con algunos tejos diseminados a orillas del camino. Las setas abundan en los pies de las escobas y la retama aún nos regala con algunas esporádicas flores amarillas. Los pelados, de hojas, servales de los cazadores y los acebos, nos enseñan sus rojos frutos.
Ya estamos muy altos y los árboles nos dejan ver el paisaje de altura y así podemos contemplar por encima de nuestras cabezas, una nueva braña. En esta ocasión se trata de la Braña de Zarameo, de dimensiones aún mayores que la de la Seita y con cabañas mayores y muy, muy arregladas. La braña es preciosa y el lugar en el que se encuentra aún más. Al sur y cubriéndole las espaldas, la sierra a la que pertenece nuestro reto del día y al norte unas inmejorables vistas de toda la vallada por la que hicimos nuestra ascensión. Más al fondo se encuentra la Cordillera con el Cueto Arbás como primera muestra.
Tras un merecido descanso y el consumo de una botella de buen vino, continuamos ruta por la pista que cruza la braña, procedente de Salientes y con dirección a Palacios del Sil, a donde nosotros nos dirigimos. Por tal motivo, seguimos esta buena pista al menos hasta La Collada, punto de inflexión de los dos valles.
En este punto abandonamos la pista con dirección sur, siguiendo un sendero que asciende por la cresta hasta el cercano vértice del Cuerno del Sil, donde las vistas se abren hasta las lejanas Ubiñas. Por el oeste las nubes lo cubren casi todo, pero nos queda limpio y hasta soleado, nuestro Somiedo. Vemos desde el Cornón, cubierto por las nubes por momentos, hasta las Ubiñas, pasando por la extensa mole de Pena Chana y la picuda figura de Orniz. Más al sur por el este, la muralla del Catoute y Peña Roguera. Las vistas son muy bonitas e interesantes, pero el vendaval que nos azota es gélido y la estancia en la cumbre se hace penosa por el frío. Por eso, tras el descanso para cubrir las tarjetas y las fotos con caras heladas, iniciamos el descenso sacudidos por el viento. Verdaderamente mucho menor de lo que los sabios hombres del tiempo nos auguraron. Por cierto, que según bajábamos a La Collada nos llovió. Ni que decir tiene que tampoco en esto acertaron, afortunadamente, pues no llegamos ni a mojarnos. Unas diminutas gotas y el arco iris fue todo el agua que vimos.
De la Collada cogemos la pista que sale con dirección norte, dejando la que baja al sur hacia el embalse de Matalavilla, que vemos abajo. Nuestra pista continúa como digo al norte, a pasar por el Piornalón, muy fácil de reconocer por las antenas que tiene plantadas en su cima. Después de pasar las antenas la pista desciende por la ladera opuesta dando vista a Palacios del Sil, nuestro destino. El descenso es largo y plagado de revueltas, pero al principio se hace entretenido cuando atravesamos un bonito bosque de robles con sus hojas comenzando a amarillear por efecto del otoño. Aquí las setas que encontramos son amanita muscaria en una gran abundancia. Algunos boletus y otras setas de menor porte.
La braña de La Degollada es otro punto de interés. Con menos cabañas que las dos anteriores pero aún con más lijo que las de Zarameo. Buenas casas, más que cabañas, seguramente preparadas para su utilización en verano.
Abandonamos la braña para seguir bajando, ya un poco cansados de tanta pista y a demás extrañados porque la pista va paralela al pueblo dirigiéndose a su extremo oeste y por tanto dejando el pueblo atrás. Al fin desemboca en una carretera por la que retornamos sobre nuestros pasos para cruzar el Sil otra vez y alcanzar al fin la carretera procedente de Villablino, donde nos espera el autocar. Fueron unas seis horas de ruta muy bonita a pesar del frío y fácil de seguir, aunque un poco dura por los algo más de 1.000 metros de desnivel a superar para llegar al Cuerno del Sil.
Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Langreo. Iniciaremos en Ciaño un recorrido denominado Vuelta a Langreo, con ascensión al Pico San Justo, máxima altitud del concejo. La ruta camina por:
Ciaño (220 m) - Pozo Samuño (250 m)- Pozo San Luis (250 m) - La Nueva (250 m) - El Corralón (500 m) - La Texuca (700 m) - Mayáu Miguel (859 m) - Alto de les Cruces (954 m) - Pico San Justo (1.017 m) - El Cau (672 m) - Monumento de la Teyera (641 m) - Los Portones - La Trapa (679 m) - Alto de Santo Emiliano (518 m) - Les Fayes (400 m)
El plazo de inscripción ya está abierto y el que se duerma se quedará sin plaza. Esta semana estuvimos a punto de llenar el autocar. La gripe y algún imponderable lo evitaron. Espero vuestras llamadas.
1 comentario:
Yo no se mucho de montañas, montes, picos,de colladas sí(ya me lo explicó Peña el otro día- je, je) pero si entiendo de lo bien que me siento cuando salgo con el grupo. Os agradezco mucho lo bien que me habeis recibido tanto el primer sábado como todos los demás.Gracias por la paciencia conmigo cuando soy lenta y patosa y gracias por tantas risas y complicidades...
Haceis que los "novatos" nos sintamos como en casa.
Un beso para todas y todos. Tomaros algo a mi salud el sábado!!!!!!!!!!!!!!.
Diana Fernández Wildrianne
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