Efectivamente, eso es lo que hicimos durante prácticamente toda la ruta del pasado sábado, desde de que llegamos a Collada Llomena. Y así nos lució el pelo, que no hicimos otra cosa que equivocarnos de camino.
Ya desde el inicio nos propusimos hacer las cosas mal. Salimos corriendo de la Collada Llomena, y mientras esperábamos a los retrasados, el grueso del pelotón, sin ánimo de faltar a nadie, puso pies en polvorosa y trotó, también sin faltar, por la cómoda pista de acercamiento al Pierzu.
Mientras, Jorge y yo, nos entreteníamos mirando y fotografiando al Tiatordos, que estaba precioso en las primeras horas de la mañana. Alguna ojeada a Picos, pero estos se encontraban algo oscuros y daban menos juego.
Cuando nos quisimos dar cuenta, habíamos dejado atrás la bifurcación a la derecha que teníamos que tomar. Dimos aviso a los más adelantados que debían estar ya en las inmediaciones del Pierzu y desanduvimos lo andado hasta el camino que teníamos que coger, que no es otro que el primero que sale a la derecha, justo donde se encuentra un depósito de agua y un indicador de la ruta del Pierzu.
Ya todos unidos y con menos ansias por correr, vistos los malos resultados, caminamos por la nueva pista casi en llano y viendo a nuestra derecha el pueblo de Viego, hasta el Collado de Ovia, donde encontramos primero una pista que sigue a la derecha y que baja a Viego y de frente y tras pasar una estrecha horcada, el que en descenso sigue a la Majada de Ovia. Aquí abandonamos la comodidad de la pista y comenzamos a subir por un poco marcado sendero a la derecha que nos aúpa por los empinados prados del pico Valeru.
Seguimos por el marcado sendero que circula casi en horizontal bajo las estribaciones del Valeru y del Calderón de la Arena, a cuya altura comienza a desdibujarse. Un sendero se acerca en un recodo a la peña y da la sensación de que sube por una empinada canal. Pero no la vimos muy factible y optamos por buscar un paso mejor.
El camino se encuentra unos metros más abajo y hacia él encaminamos nuestros pasos. Continúa con algunos sube y baja y por fin se adentra en una estrecha canal por la que zigzaguea hasta situarse en lo alto de la Collada Boquera. A la derecha vemos los agrestes peñascos que forman el Calderón de la Arena y frente a nosotros la imponente figura del Carria. Por medias la nada significativa cumbre cónica de la Silla de Cabestredo. Y claro, a nuestras espaldas la omnipresente Copa del Tiatordos que por lo que luego veremos en las fotos, nos acompañó durante todo el día.
Aquí se forman dos grupos: los que quieren subir al Carria y los que deciden descender directamente a Vega de Cien. Los primeros siguen por la cresta ascendiendo a la Silla de Cabestredo, mientras que los segundos continúan por la ladera norte de esta, casi uniéndose nuevamente al otro lado, en el Collado del Trecho.
Los del Carria seguimos las indicaciones del GPS de Ángel y caminamos por un sendero alto que nos acerca a la peña. Los otros van algo más bajos pero con la misma dirección. En un momento determinado hacemos un giro a la derecha encaminándonos a la cara sur del Carria, cosa que no me pareció muy buena idea. Comprobado después el GPS, pudimos constatar que no estaban metidos los tracks de la cumbre del Carria, con lo que dimos la vuelta para seguir con la misma altura, un sendero muy desdibujado que va paralelo a la larga cresta norte del Pico.
Este sendero cada vez se va complicando más y casi ni se distingue. Se encuentra cubierto por altas hierbas que junto con las pocas gotas de agua que cayeron hace un momento, lo convierte en un resbaladizo camino con importantes caidas. Decidimos descender al camino que llevan nuestros compañeros y la cosa se complica. Entre la verticalidad de la playa y lo resbaladizo de las hierbas, casi nos deslizamos directamente sobre nuestras posaderas. Poco a poco y con gran esfuerzo, vamos descendiendo hasta colocarnos en el buen camino, donde nos espera parte del resto del grupo.
Por un cerrado canalón ascendemos a la ladera norte del Carria ya metidos en el espeso bosque que se forma en el Valle de Oria. Desde este punto es desde donde se puede ascender al Carria sin más dificultad que la dura pendiente y los más de doscientos metros de desnivel que hay que salvar para coronar el pico. Pero nuestras fuerzas están ya muy mermadas por el esfuerzo realizado en el descenso de nuestra segunda equivocación del día y el tiempo perdido además, nos obligan a optar por abandonar la ascensión y decidimos descender con el resto del grupo.
Y no fue mala decisión. El descenso nos depararía un sobreesfuerzo que unido al que debíamos hacer para subir, nos llevaría a un alargamiento, en tiempo, muy importante de la ruta. Así, que descendimos por el bosque del Valle de Oria utilizando cuando podíamos, los senderos medio perdidos y campo a través el resto del tiempo.
De esta forma llegamos a un buen prado con cabaña, del que pasamos a otro un poco más abajo, este con dos cabañas. Después el sendero, ya más marcado, penetra en una zona de matorral muy tupido que nos obligó a caminar medio agachados y sufriendo los múltiples pinchazos de los hartos y los golpes de las ramas.
Por fin conseguimos salir a la pista de hormigón que ya llevábamos un tiempo viendo y que parecía que cada vez se alejaba más de nosotros. Pasamos junto a una casa y después de unas cuantas revueltas alcanzamos el puente sobre el Sella, alcanzando la carretera y el bar que se encuentra a mano izquierda, donde comimos tras dar por concluida la ruta del día.
El próximo sábado, último del mes de octubre, tenemos ruta por Cabrales. Nos vamos a las cercanías de Trescares, concretamente al Puente la Vidre, por el que atravesaremos el río Cares para ascender por la Garganta del Río Rubó. La ruta es:
Puente La Vidre (90 m) – Sobremolino – Fuente Recuenco – Pontigo Rubó – Cueva Negra –(345 m) – Los Cuajucos – Canal de Sobrevina – Cabaña de Sobrevina (680 m) – Collado Trespandiu (789 m) – Llueva (730 m) – Fuente Las Retuertas (515 m) – El Jorcao (376 m) – Monte Gorrinoso – Puente La Vidre (90 m)
Una bonita ruta, continuación de la que hicimos el año pasado y que titulamos Nacimiento del Río Rubó. Las inscripciones para esta ruta ya empezaron y si lo dejas para muy tarde igual te quedas sin plaza y claro está, sin poder disfrutar de la ruta y de la agradable compañía del Grupo de Montaña LAS XANAS. (Si nadie nos hace la propaganda, nos la tenemos que hacer nosotros mismos). Esta semana sigue apuntando Jorge, por lo que las llamadas se las podéis hacer al teléfono 680 35 84 04. Yo sigo rebajado de empleo y sueldo y hasta la próxima ruta no me haré cargo del grupo.
En otro orden de cosas, a los socios os pediré que no dejéis para muy tarde el envío del voto para el premio al componente del grupo más destacado de este año, así como la notificación de la participación o no, en la Cena de Hermandad. Espero vuestras noticias, tanto en el papel que se os entregó, como también por correo electrónico, pero no utilicéis para ello el correo del grupo. A la cena pueden asistir también los simpatizantes que lo deseen.
Y por último y esto para socios y simpatizantes, como todos los años el grupo de montaña jugará a la Lotería Nacional del próximo día 22 de Diciembre, Navidad, con lo que aquellas personas que estén interesadas en adquirir algún décimo, deben comunicarlo a los miembros de la Junta Directiva, por alguno de los medios habituales: teléfono, correo electrónico o de palabra al final de las rutas.
Y nada más por hoy. Quedo a la espera de vuestras noticias.
Mi correo es: jafpa51@gmail.com
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