miércoles, junio 26, 2013

EL PICO LA LLÁVANA Y LA FANA BRAVA EN LA RUTA DE LOS LAGOS DE SOMIEDO



22 de junio de 2013
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Por fin un día gozoso. Ya tardaba en llegar. Hasta ahora el larguísimo invierno no daba tregua. Pero un día seminublado, con viento constante que barrió la nubosidad nos dejaron disfrutar de una buena jornada montañera. Nuestro primer destino es la Farrapona, inicio de un montón de rutas diversas. La nuestra de hoy se refiere a la Ruta de los lagos somedanos, el PR AS-15. Primer lago de La Cueva, magníficamente restaurado después de una activa explotación de hierro. Todavía conocimos las instalaciones hace ya bastantes años. Las fotos reflejan bien el cielo, el viento levanta crespas en la superficie. Los montes que circundan esta cubeta están revestidos de un verde de gala.

Subimos al pequeño lago de Almagrera. Tiene agua en abundancia. Todos estos lagos tienen un muro artificial para recrecer el nivel de las aguas. La mina necesitaba mucho líquido para las labores de extracción y limpieza. Por la parte alta hacemos un pequeño desvío en dirección al pico Calabazosa. En esa dirección sur este hay tres lagunillas más visibles al final de la temporada de lluvias. Volvemos a la pista de la Majada Cerveriz. De camino todavía podemos admirar el pequeño lago Cebolléu que dura mientras no aprietan los calores.

Y casi sin querer queriendo empezamos la subida por Los Pozos a la Llávana. La subida, aunque esforzada, es cómoda si sigues la senda. Rodeando por la sur llegamos pronto. Dos horas hasta aquí, paradas incluidas. Como observatorio es una sensacional atalaya de todos los montes circundantes: La Chana, La Orniz, el Cornón, La Penouta… Los Lagos de Cerveriz y Calabazosa y al fondo los Huertos del Diablo, Los Fontanes, Castillines y las dos Ubiñas. Cierra su cara oeste el paredón de Murias Changas. Espectacular, de verdad.

Continuamos la travesera haciendo un pico intermedio en los altos del Corralón marcados con unos buenos 1871 m. en el mapa. Casi la misma altura que la Fana Brava que vamos a hacer a continuación. Descansamos un momento en su base y en una fácil subida nos encaramamos a otro mirador de primera. Se ve desde el Lago del Valle, inmenso, son su tranquila islita en medio, dando una gran sensación de sosiego, hasta Valle de Lago en la distancia. Es fácil comprender que todo este inmenso valle ha sido modelado por las lenguas de hielo que acumularon gran cantidad de materiales que a su vez se compactaron formando las murallas que protegen de los vientos La Pradera del Valle.

Muy por debajo se ve la pista a la que tenemos que llegar. Hay unos trescientos metros de desnivel en línea recta. Pero nos va a llevar mucho más tiempo porque tenemos que bajar a Camayor y dar una amplísima vuelta para enlazar con el camino de Valle de Lago a la altura del Alto la Braña. Durante todo el camino se pueden ver las inmensas rocas que rodaron desde La Solana y la Peña el Cueto, alguna reciente de esta alocada primavera. Conectamos con el camino. Nos llaman la atención los cierres de las fincas, hechos a conciencia. Las praderas pujantes de fresca hierba esperan su ganado. Todo da una gran sensación de paz.

En el pueblo hay bastantes coches aparcados. Por fin hoy el buen tiempo ha traído turismo. Cuando bajamos de Peña Chana todo eran quejas por la desolación que produjo el mal tiempo. Paramos brevemente en el barrio de abajo, La Ribachuenga. Casi hay más instalaciones para el turista que casas de vecinos. Una cervecita rápida alivia nuestra mucha sed. Sin casi descanso continuamos. Si las cosas fueran de otra manera  la larga ruta habría terminado aquí felizmente. Pero como hoy hemos traído el autocar grande porque somos un montón de gente, este no puede dar la vuelta en la curva.

Así que tenemos que seguir viaje hasta el Coto de Buenamadre. A la altura del pequeño pantano artificial, superada la iglesia y unas casas pintadas de rojo torcemos a la izquierda, cruzando el río. Hay que subir un pequeño trecho, lo que es una lata, pero así evitamos la penosa carretera. El camino, algo embarrado, es maravilloso. Vamos bordeando cuidados prados. Mirando hacia atrás hay un magnífico ojo de buey en la Peña Furada, como su propio nombre señala.

Vamos bajando con tranquilidad aun sabiendo que hay compañeros que nos esperan hace rato pues se saltaron las dos alturas del día. En el Coto dos amables señoras se divierten distribuyendo la población de montañeros que patea sudorosa por su calle. Unos acaban en la carretera y otros, más afortunados, bajamos por el camino antiguo hasta dar un kilómetro más abajo con el autocar.

Ya quedaba sólo rematar bien la jornada. La eterna pregunta:<< Lito ¿dónde comemos?>> Lito que si aquí o allá, hay que mirar a ver… Total que bajamos a la Pola y evitando el hotel donde aquella vez nos trataron como si fuéramos millonarios, encontramos un agradable bar con terraza en el que una joven pareja nos atendió de primera. Digno remate para una hermosísima jornada montañera, de las que será difícil olvidarse.

El día 29 tenemos en el horizonte otra magnífica excursión en la que queremos saltar del valle del Nalón en Orlé hasta Taranes después de haber hecho las dos foces, la maravillosa Foz de Melordaña y la siguiente para acabar en la collada Campigüeños y desde allí acceder a la Becerrera San Pedro o Campigüeños de 1838. La excursión promete y me recreo con gusto pensando en bajar por las solitarias y maravillosas majadas de Daón y Piegüé.

FRESINES

jueves, junio 20, 2013

LAS XANAS EN EL PORRÓN DE VIAÑU, EN UNA DE LAS MAJADAS MÁS ESCONDIDAS DE PONGA



15 de junio de 2013
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Según Ballesteros pocos conocen esta escondida región de Ponga. Es un paraíso en lo profundo del monte, que hay que descubrir. Una modesta cumbre pero con magníficas vistas. Bueno, sería así en otras circunstancias porque hoy el manto de niebla nos impedirá unas panorámicas claras.

Subimos hasta La Uña. Un kilómetro antes, para ser exactos, siguiendo la magnífica descripción que escribió Peña hace cinco años. Por el puente Las Vegas cruzamos el río Valdosín, yendo siempre hacia el Norte (PR- LE-20). La hierba está alta y una solitaria cigüeña picotea en los llamardales. Este camino nos llevaría en poco tiempo a Ventaniella. Pasamos la majada de Valdosín accediendo al puerto de Ventaniella. Pasamos dos portillas entrando en las amplias camperas rebosantes de buen pasto. El río va formando sus ollas y cascadas.

En un momento dado hay que tirarse a la derecha para ascender a la Colladina. No es fácil la orientación con la espesura de la niebla. Llegamos más o menos siguiendo la riega ‘L Sabañón, por el monte Los Mazos. Hay un pastor suspirando por ver el sol. No paramos a penas, queda una larga cuesta que superar hasta la Collada Pradera. Un grupo se lanza a subir hacia Les Pandes, creo que al Picu el Polleru. Otros dos cruzamos, sin perder altura, todo el fondo de valle para subir por la derecha avistando la mítica Cazoli, en el lado de Peloño. Todos, cuando nos juntamos bajo la falda del Porrón de Viañu somos convenientemente abroncados por separarnos del grupo principal (¿Dónde están las mejores tradiciones de este grupo?)

Desde la Collada Pradera, se abre una ventana que enmarca el Maciédome por un lado y Pileñes por otro. Pileñes está aquí mismo, al alcance de la mano. Una cuesta magnífica, verde, exigente, muy montañera. Pero hoy la ruta es muy larga y no podemos hacer más añadidos. Bajo nuestros pies la majada Viañu, magnífica, solitaria, silenciosa, escondida. El grupo baja rápidamente. Atravesamos el valle orientados siempre al norte.  La niebla vuelve a envolvernos. El grupo sube al Porrón y se produce el milagro: durante unos diez minutos se abre el horizonte para disfrute de los observadores. 
           
Volvemos a bajar. Así va a ser todo el día hoy. Rompe piernas asegurado. Descenso a media altura para poder remontar luego a los puertos de Sus. Dura la cuesta. Por fin una cabaña enclavada literalmente en la roca. Estamos en terreno conocido. No se ve Peloño, lástima. Desde los puertos el camino está bien trazado sin perder mucha altura, salta bajo el Pico La Seta. Tendríamos que estar viendo el Zorro. La majada de Valdevilleñi casi vacía de ganado. Bordeando todo el semicirco de montañas salimos a las estribaciones del Pico Luengo, atravesándolas por el hermoso camino de Las Ovejas. Alcanzar desde aquí la collada Pumerín es casi un paseo, aunque el cansancio pesa. Dos fuentes, las dos secas, qué raro en este año tan lluvioso. El resto del camino es bien conocido. Nos queda la Collada Caldes, atravesar su majada,  para tirar por Les Llampes a la pista de Peloño que en tres patadas nos deja en Les Bedules donde afortunadamente está el autocar, cuyo conductor nuevo en estas lides se ha atrevido a subir. Bajamos a  Sellaño donde como siempre estamos muy a gusto. Formamos una larga mesa con todos. Por desgracia hay prisa por aquello de los horarios, y comemos en media horita, y salimos pitando con el café a medio tomar, que está muy caliente. Es una pena que la niebla nos haya impedido disfrutar plenamente de esta sensacional y larga travesía. Han sido siete horas muy densas.

Para el sábado 22 subimos a la Farrapona y desde allí queremos llegar a La Llávana, más al norte del Albo occidental, para desde allí pasar a la Fana Brava y bajar luego a Valle de Lago, donde concluiremos esta magnífica ruta. No va a llover y puede salirnos un día perfecto.

FRESINES

lunes, junio 10, 2013

PEREGRINOS EN EL CAMINO DE SAN SALVADOR



8 de junio de 2013
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El calendario reza: Subida al Cuito Negro, al Negrón y a los Puertos de la Bachota. Guapa la planificación. Llueve el jueves por la tarde, llueve todo el viernes, llueve toda la noche, madrugamos y sigue descargando agua. ¿Es que no se va a parar nunca? ¡Qué fastidio! Es igual, a las montañas vamos, ¡por que nos gusta!

Subimos Pajares, es muy pronto, hay mucho tráfico. En Bralliñín, no coge un coche más. Cientos de bicis se preparan para una dura prueba. Se nos había olvidado que hoy es el Desafío Pajares. Miramos hacia el horizonte inmediato. Imposible subir con esta nieblona. Mejor nos preparamos para la alternativa, que cada vez empieza a ser una propuesta más socorrida. ¿Es que el grupo va a cambiar a rutas más cómodas? La verdad es que está difícil para subir y por tercera o cuarta vez se impone la prudencia. Media vuelta al puerto de Pajares en donde vamos a comenzar el larguísimo descenso por la ruta de San Salvador, GR-100.

Bajamos un pequeño tramo de carretera hasta la casa de Tibigracias.  Por el tramo de carretera bajan manadas de ciclistas a buena velocidad haciendo rechinar los frenos. La carretera está mojada y tiene peligro, más teniendo en cuenta que suben coches por el carril derecho. Gracias a la prudencia de los conductores se evita más de un accidente casi seguro.

Desde la casa de Tibigracias empieza el descenso con un cartel que marca el inicio de la ruta de peregrinos, la famosa ruta del Norte, saliendo del Camino Francés. Lo que desde aquí se puede ver es una maravilla. Eso que la línea cumbrera esta tapada. Pero ¿el monte Valgrande?…”¡Qué escenas tan sublimes! ¡Qué montañas tan augustas!. Todas se ven como unos enormes trozos derrumbados de las más altas. En las inferiores, el monte de Valgrande, poblado de hermosas hayas… Lo cierto es que, un sitio tan señalado como este donde la Naturaleza es tan grande y vigorosa, todo contribuye a aumentar la sublimidad de las escenas. El sol es aquí más brillante, los vientos más recios y impetuosos, las mudanzas del tiempo más súbitas, las lluvias más gruesas y abundantes, más penetrantes los hielos y todo participa de la misma grandeza. Si se hace este camino será el encanto de los viajeros, singularmente de aquellos que sean dados a la contemplación de la Naturaleza” (Gaspar Melchor de Jovellanos)

La ruta confluye con otras que vienen del Parador y del Alto La Veiga. También con la prestosísima senda que desde el Ruchu llega hasta la autopista a la altura del Negrón. ¡Qué bailoteo aquel día después de una durísima caminata de más de ocho horas!  Hemos encontrado el cauce del río Valgrande y vamos a acompañar su precipitado descenso durante unos cuantos kilómetros. Descendemos por la pista hasta San Miguel del Río. Precioso está el pueblo, adornado con antiguas muelas de algún molín cercano. Continuamos por una prestosa senda, oculta pero limpia, que bordea al tiempo que el río da sus revueltas. Una cascada viene ruidosa del Altu las Tixeras. Con un pequeño esfuerzo más, por que ahora hay que ascender algo llegamos a Llanos de Somerón.

Descanso bajo el centenario texu. La iglesia está abierta y las campanas llaman a sus fieles. Nuestra peregrinación va por otro lado: carretera adelante, paralelos como debe ser al río Payares, el antiguo Valgrande que ya va crecido con las aguas que se recogen desde las dos laderas del alargado valle. La carretera se hace pesada y se salva con buena velocidad y mejor conversación.

Teniendo ante los ojos el Puente Los Fierros se aprecia con toda claridad un desvío por la izquierda tan señalado que es imposible no verlo. Más de diez flechas avisan al despistado que hay que subir. Algunos nos abandonan para buscar al autocar que anda por aquí. Escapan de la lluvia que golpea con fuerza los chubasqueros.
El camino en franco ascenso sube por estrecho paso hasta Fresneo para llanear por las praderías. Mirar desde aquí la estación de Puente Los Fierros. No solemos verla desde esta perspectiva. Es muy interesante. Se ven trazadas en el monte las múltiples lazadas que permiten ascender al tren con gran esfuerzo. Un homenaje a aquellos arriesgados trabajadores que tuvieron la osadía de saltar la cordillera con sus máquinas de fierro. En el bisel de la montaña está bien asentado el pueblo de Navedo con su bella ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Habría que organizar alguna ruta a los túneles de la vía.

Estamos muy altos sobre el río y la carretera. El camino se va metiendo en una espesa arboleda de bosque atlántico, en la que abunda el fresno, el ablano y el castaño. El siguiente paso de este rompe piernas es El Cabañón. El camino está muy bien señalado, aunque, por poner alguna pega, las marcas del GR, blancas y rojas, se mezclan con las rojas y amarillas de los PR AS-94, 95, 96 y 99. Pero es lo de menos, el camino está limpio, salvo algún cruce de arroyo, algún árbol cruzado, y el sempiterno barro que empieza a ser protagonista.

Es un camino fácil, pero largo. Pasamos el lugar de San Miguel donde se cree que hubo un monasterio con albergue de peregrinos. Luego un duro repecho en Las Cuestas nos hace sudar tinta. Vuelve a orbayar delicadamente. Muy guapa Herías, con su casona señorial que están retejando. Buena fuente para el peregrino sediento, se supone, en un día de calor. No es el caso hoy. El invierno no puede escapar del territorio. Rasgando las nubes está detrás la primavera. Falta muy poco para nuestro destino. En realidad la ruta alternativa estaba prevista sólo hasta Los Fierros. Todo esto que estamos haciendo es una propina para hacer algo de cansancio. Y sí, ahora ya estamos un poco hartos de este guapo camino, que no acaba nunca.

Con la lluvia y la umbría el barrizal se espesa a tramos. Caminamos por una de nuestras especialidades: el barro pegajoso que quiere absorberte una bota. Llueve fuerte. La bajada a Campomanes está muy inclinada y resbaladiza. Superado este tramo nos podemos cambiar la ropa mojada y ponernos presentables para comer. Han sido veintidós kilómetros y medio y casi siete horas de buen descenso. Nuestros pecados están perdonados.

Después de comer, sorpresa. Son las seis y media. El autocar se niega a dar un paso más. Es uno de los grandes de la casa. Pero los dinosaurios también tienen achaques. Que le vamos a hacer: volver al bar a por unos culinos de sidra. Llega el socorro desde Oviedo. Y arranca a la primera. Cosas mágicas de la técnica. Llegamos a Oviedo a unas horas que parece que estemos en verano. Que va, dan agua para el lunes, no sea que vayáis a acostumbraros mal.

El día quince repetimos una ruta que ya hicimos hace años. Atravesar desde La Uña al puerto de Ventaniella para subir al modesto pico del PORRÓN DE VIAÑU que tiene unas excelentes vistas sobre Ponga y los Picos de Europa. Es una ruta larga, pero no difícil pero que merece mucho la pena. Que alguien con influencia encargue un poco de sol.

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

lunes, junio 03, 2013

CON VIENTO, NIEVE O CALOR, LAS XANAS HACE CUMBRE PONIENDO MUCHO ARDOR



1de junio de 2013
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Hoy toca subir a San Isidro. No llueve, lo que no deja de ser una novedad en este lluviosísimo 2013. La primera idea es subir al Toneo y luego al Pico Agujas, dos magníficos dosmiles de la cordillera. Pero nos hemos pasado la semana mirando las cámaras web de la estación para comprobar que el circo de Cebolledo hay muchísima nieve. El valle de Requexines está bastante más descubierto. Por si acaso preparamos una alternativa. En la Raya toda la línea de cumbres está cubierta por la niebla. Malo.

El autocar nos sube lo más alto posible en la pista de Cebolledo. Son las 10 y diez y hay algunos esquiadores probando suerte. La pista de subida está totalmente tapada por la nieve. Angel que lleva crampones se los cala para empezar a subir por la pista, despacio, que hoy vamos bien de tiempo. Los demás nos desviamos a la derecha para evitar los espesos neveros subiendo poco a poco por sendas de ganado a la pequeña línea cumbrera que nos acaba dejando en lo alto de los remontes de la estación de ski.

En una hora más bien escasa alcanzamos la estación alta de los remontes de Cebolledo. Un breve descanso. Continuamos hacia la collada del Toneo. Hay mucha nieve. Atravesamos por encima del circo. Los espesores del hielo blanco son importantes. Dos esquiadores se están preparando para lanzarse por la pista de La Travesía, evitando el Gran Cañón que tiene manchas de roca visibles en la ladera. Otra hora más y llegamos a la Collada Toneo. La cumbre no se ve. El camino por la arista es muy practicable. Descartamos seguir subiendo en la niebla cada vez más espesa. También desechamos el bajar en directo hacia el circo porque la pala de nieve no parece muy estable y está muy inclinada. Angel propone que en vez del Agujas, totalmente tapado sigamos para hacer algo más de montaña hacia el lago Ausente. Aceptamos rápidamente. Me dicen que no ponga en la crónica ni donde estamos ni en que época del año. Así que para continuar con la ficción estamos en Alaska y hoy es diciembre. Por la cantidad de nieve que nos rodea puede valer perfectamente.

Los “3 EMES” (Miguel, María José, Manuel) quieren hacer el Agujas. Y por allí suben presurosos. Los demás torcemos por el punto de encuentro de la estación de esquí hacia el Valle de Requejines. Aquí se organizan dos grupos: Angel prefiere atacar la subida al lago Ausente desde la pista de Cebolledo desde la collada de la Sierra de Sentiles y los demás, más o menos conscientes de lo que nos espera, seguimos a Carrete y a Clemente.

Empezamos una larga travesera por todas las cumbreras de la Sierra Sentiles. Con la niebla entrando y saliendo. En los filos de la sierra al frío es serio, la temperatura ronda los dos o tres grados. Pero nada comparado al cortante viento helado del Remelende de la Semana pasada. Los sube y baja continuos se hacen progresivamente más duros y se nota la fatiga. Seguimos las huellas de un rebeco que marcó profundamente en la nieve sus pezuñas. 1953, 1929, 1928 y esto no acaba nunca. Son cuatro picos los que llevo contados. La cabecera del grupo se pierde a veces y por atrás se oyen protestas porque “no saben ni donde van”.No queda más remedio que hacer la goma para acercarse y padecer la horrible sensación de cuando tenemos a Carrete a la vista vuelve a arrancar con todos los bríos. Además pide a gritos adelantarse para aclararse de dónde está porque la niebla no dejar ver nada. Alguno lo interpreta, imprudentemente añado, como que no saben donde van.  Bueno, sigamos sin nervios. Mi GPS me dice que vamos en la buena dirección, pero no le echaba tanta distancia hasta el lago.

Pero como todo lo malo se acaba, encontramos en la última collada un poste del PR-26 de León avisando de que por allí se sale uno de la ruta del Ausente. O sea que esta no indicación es la señal perfecta de que siguiendo al revés de la marca estamos en el buen camino. Pasados unos pocos nervios se aprecian clarísimos los postes del PR. Sigámoslos. En unos veinte minutos estamos en la cumbre del Requexines de 2026 m., que estaba fuera de nuestro programa. Firmamos a toda prisa. No hay tarjeta que recoger. Bajando por el norte el monte está escalonado. La nieve acumulada en esta ladera es impresionante. Bajar, a pesar de algún resbalón, es una gozada. La nieve primavera es muy segura y te va frenando. El tramo final de la arista está muy inclinado y se baja con precaución.

Por fin llegamos al ansiado lago Ausente. Yo que lo había visto en verano hace muchos años, no me lo puedo creer. Es mucho más grande de lo que yo recordaba. Y no hay nadie. Está helado y hay una parte completamente azul. Dos pequeñas lenguas glaciares desembocan mansas en el lago. La sensación es de una placidez extrema. Estamos al abrigo del viento. Todo ha mejorado. El estado de ánimo sube también con tan hermosísima vista.

Bajando un poco por la ladera cogemos la pista que lleva a Cebolledo. Todavía tenemos que pisar unos cuantos neveros y subir levemente para llegar al autocar.  Total una excursión programada que no pudo hacerse y una no programada que al final fue un éxito completo. Hacía mucho que no pisábamos tal cantidad de nieve, desde luego más que el día aquel del Guanalón. Ha sido una magnífica excursión. Son las cuatro y diez, con lo que completamos seis horas bien aprovechadas. Y seguimos con las invernales de primavera.

El sábado 8 queremos entrar por Pajares para subir al Brañillín, hacer el Negrón y luego por el largísimo valle de los puertos de la Bachota llegar hasta la Casa Mieres en la zona de Tuiza. Puede que volvamos a pisar nieve en cantidad. Habrá que ir pensando en comprarse unos crampones.

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

miércoles, mayo 29, 2013

HISTORIA DE UNA INVERNAL A FINALES DE MAYO. DE CÓMO EMPEZAMOS ENVUELTOS EN GRUESOS ANORAKS Y TERMINAMOS EN CAMISETA



25 de mayo de 2013

Continúa el cielo encapotado. El jueves llovió, el viernes también. Para hoy nubes y claros. De momento sólo nubes y más nubes. Vamos a Tarna. Parada en Abantro, donde Casa Linares, para hacer algo de tiempo para ver si mejora. Desde el pueblo de Tarna no se ven las cimas. Al salir del autocar el viento corta en dos. Hace muchísimo frío. La primera operación es ponerse toda la ropa posible.

Subimos, como es de recibo, por la linde de alambre que marca el límite provincial. Luego el senderillo va girando hacia el sur encarando unas terriblemente pindias cuestas. El suelo está lleno de unos misteriosos cristalillos de hielo en forma de mangos de navaja. ¡Qué intriga! ¿De dónde saldrán estos hielos alargados y cóncavos? –“Oye, fíjate en los alambres. Están cubiertos de hielo. El viento arranca estas fundas heladas”.

Algo más altos son las matas de hierbas blanquecinas las que están heladas. Siempre  por la cara sureste. Esta noche ha tenido que soplar una cellisca impresionante. La temperatura, no exagero, no sube a esta hora de los cinco o seis grados. Al menos la sensación térmica que tenemos; es que si te quedas quieto te congelas. El viento se cuela por cualquier rendija. Subimos rápido, muy rápido, casi sin aliento. Pero es que no hay quien se pare a contemplar.

Por fin el pico. Manuel divisó a un ciervo. Debajo de la cima y al abrigo del viento se puede estar un poco al abrigo. Sigue todo cubierto. Maldecimos nuestra mala suerte. Los optimistas insisten: -“Confiad, que va a abrir”. Casi sin recuperar el aliento estamos caminando otra vez. Seguimos la cuerda montañera a los Porrones de Moneo

Se esta abriendo una ventanita azul en la espesa masa de nubes. Hacia el Maciédome se empieza a vislumbrar el horizonte de montañas. Por los Porrones no hace tanto frío, estamos protegidos en la hondonada. Grandes masas de nieve que atravesamos. Un montañero solitario hace ski de travesía a gran velocidad. Nos asomamos al impresionante circo que se abre sobre el valle La Verde. La aldea de Tarna minúscula en el fondo. Unos rebecos corren por la nieve. Bajamos a Les Llastres. El tiempo sigue mejorando ya de manera clara. Detrás, al sur, el Pico Lago que subimos en una invernal durísima, y poco a poco, descorriéndose la cortina de nubes, majestuoso El Mampodre. Muy nevados todos los valles que suben de Isoba: Rapaína, Rapaona, un pequeño triángulo, que debe ser la Peña El Viento, Y sobre todo cerrando el horizonte oeste, la afiladísima cresta del Canto del Oso. Otro día de recuerdos inolvidables: ¡qué bajada hicimos por esta ladera entrando en el monte Fabucao!

Con estos recuerdos y casi sin darnos cuenta subimos al Moneo para descender vertiginosamente al Collado Musquiellu, por la arista entre los dos valles. El camino que deberíamos haber seguido está cubierto por una espesa pala de nieve, así que nos toca buscarnos la vida. Mientras nos agrupamos en el Collado, un grupillo con ganas de más suben al Cueto Requexada que no deja de ser más que una inmensa ladera de subida y aún más larga de bajada. La señal del PR-60 en el Collado nos confirma que estamos en el buen camino. Descendemos por el sendero siguiendo las marcas. Saltamos varias riegas. La principal en el medio del valle forma una airosa cascadilla. El valle es una preciosidad. Lentamente vamos llegando a la majada Mongallu tras haber descendido 600 metros desde el Remelende. Efectivamente en las ruinas de la cabaña una flecha amarilla indica que hay que bajar paralelos a la riega para entrar correctamente a la cascada por su izquierda.

Empieza una nueva aventura. El descenso es rápido y hay que andar con ojo sobre la piedra húmeda. Hace hasta calor, cosa de agradecer. El río va precipitándose a saltos. En cuanto doblamos algo al oeste aparece un roquedo impresionante con una vira inferior que nos mete en el buen camino de bajada. Cuando salimos de la inclinada pared la travesera por el bosque se hace más fácil hasta que toca atravesar una intrincada zona de escobas, pelea a la que estamos más que habituados.

Saliendo de este túnel vegetal hay que saltar al otro margen de la riega Mongayo y bajar algo más. Acabamos por salir a la zona descubierta desde la que se puede ver una buena parte de la caída de agua. Subimos a hacer las fotos de rigor aguantando la pulverizada llovizna que refresca hasta “les cascarries”. (Javier dijo).

­El resto de la ruta es muy sencillo pero tan hermoso o más que las cumbreras. Llegando a La Campona tenemos que coger la buena senda que nos meterá al monte Saperu. Maldita sea, hay que volver a subir algo. No hay mucho problema. Avanzamos con toda la calma posible. El bosque está esplendoroso, vestido con sus nuevas galas de primavera. El color de la hoja nueva, digno de la paleta de un buen pintor. Todo huele a limpio, a renovado, el milagro se ha vuelto a producir. La vida empuja inevitablemente y es un delito que nos perdamos la ocasión de comprobarlo en el mejor de los sitios, el Concejo de Caso.

Pasamos el primer puente, con su mesa de descanso y merienda. El agua salta varias veces al camino. Pasado el segundo puente del río Requexada, que saltamos alegremente muchos metros más arriba, y que ahora es un señor torrente, alimento del Nalón junto al Mongayu, hay una riega que atraviesa la ahora pista, por una canaliza hormigonada. Tiene su peligro en un escondido verdín que resbala lo suyo y que casi nos traslada a Tere a la presa De Tanes. Un sustillo de nada; bien por el fornido rescatador. Cinco minutos más tarde entramos en Tarna con calor, sed y hambre. Todo lo cual vamos a remediar a Casa Linares en Abantro, donde somos de sobra conocidos. Llegamos a pensar que alguno va hasta allí por los mantecados, viendo lo que le gustan al niño.

En resumen una gran expedición montañera, un paisaje bellísimo, un paisanaje mejor. Todo casi perfecto. La próxima semana cambiamos de puerto. Vamos a San Isidro para hacer el Toneo y el Agujas, los dos buenos dosmiles. ¿Habrá pasado ya el invierno para entonces?

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

AMAGO DE ASCENSION AL PIENZU. RUTA GASTRONOMICA



18 de mayo de 2013

La primavera sigue avanzando pero sólo en el calendario, porque lo que en calor no hace ninguno. No nos enteramos de cuando va a hacer bueno de una vez. Pero a pesar de todo el G.M. LAS XANAS, inasequible al desaliento, salió a su cita semanal con la montaña. Hoy teníamos un clásico. Recorrer toda la sierra del Sueve, siempre es asomarse a un balcón privilegiado. Camino de Infiesto ya llueve aunque con poca intensidad.

Subimos al Alto La Llama con más moral que el famoso Alcoyano. Abrigarse para la invernada. Con el paraguas a punto. Cogemos la pista que sale en dirección a la Collada Espines. La subida, guapa, tranquila, sin sobresaltos. Hay que caminar para no quedarse frío en un momento.

Vamos llegando a la primera caseta de la majada Espines, sitio perguapo, pero tapado por una espesa niebla. Tomamos un tentempié más que nada para mantener el calor corporal que se nos escapa por todas las esquinas. Ahora no llueve. Nos preguntamos si merece la pena meterse en la espesa niebla camino de una cima incierta. Según los mapas hay un sendero. Sobre el terreno no se ve nada claro.

Tomamos la decisión colectiva de volver sobre nuestros pasos. Afortunadamente el autocar todavía no ha marchado del Alto la Llama y logramos conectar con el conductor con el móvil. Volvemos apresurados. El Restaurante El Asturcón acaba de abrir. Llueve intensamente. Al local que por lo menos estará seco. Nada más entrar nos saluda un olorcillo como de guiso de pote, que despierta nuestro adormecido estómago. La dueña, consciente de nuestra apurada situación y con buen sentido del negocio, nos ofrece comer allí mismo. Pero son todavía las doce y media. ¿Qué hacemos aquí tanto tiempo?

Sin problema. Entretenemos la espera con algunos tragos de un infumable blanco caliente. Y entre conversaciones y chistes van siendo las dos. ¿Para qué vamos a ir más lejos? Comemos como si se fuera a acabar. Rico, rico. Más tiempo de bar que de ruta real. Esto degenera. Habrá días mejores. Esperamos con ilusión e impaciencia la ruta del próximo sábado al Remelende y al Tabayón del Mongayu. Que nos respete el tiempo ¡por favor! 

FRESINES            

martes, mayo 21, 2013

Montegrande, degradación de un espacio maduro


Os incluyo en esta sección el artículo de opinión del montañero, escritor y librero, ALBERTO CARLOS POLLEDO ARIAS, aparecido el día 16 de este mes en LA NUEVA ESPAÑA, con el fin de que toméis conciencia del desastre que se puede perpetrar en nuestro bosque emblemático: EL BOSQUE DE MONTEGRANDE, a los pies de nuestro querido Ferreirua.

Desde este modesto órgano de noticias, el GRUPO DE MONTAÑA "LAS XANAS", quiere hacer oír su voz en contra de todo lo que pueda ser perjudicial para este espacio natural, por otro lado rodeado de todos los mecanismos en contra de su deterioro: "Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido.

Sería gracioso que se pusiesen trabas a los montañeros para moverse por estos lugares y luego la misma administración lo degrade de una forma mecánica y total. No consentiremos ninguna actuación en este espacio protegido y de una belleza y vida fantástica. Esperemos que todo sea un equívoco. Espero vuestros comentarios al respecto.

Montegrande, degradación de un espacio maduro

Ante el proyecto para explotar forestalmente el hayedo situado entre Quirós y Teverga

16.05.2013 | 00:00
Montegrande, degradación de un espacio maduro Alberto Carlos Polledo Arias. Los montes en general, y los bosques en particular, han provocado, provocan y provocarán actitudes polémicas y sentimientos encontrados entre las personas comprometidas con la conservación de su ecosistema y las que pretenden el aprovechamiento forestal. Cuando utilizamos la palabra bosque podemos referirnos a un espacio vital dominado por pinos, encinas, robles, castaños, rebollos, chopos, álamos? en plantaciones dirigidas, desde su inicio, a la explotación comercial. Cuando así sucede no hay confrontación posible porque son plantaciones programadas; sus gestores siempre intentarán tomar decisiones adecuadas para un halagüeño porvenir económico. En las antípodas nos situamos si se trata de un bosque mixto maduro: este sí que es intocable y hay respetarlo íntegramente porque las actividades humanas sobre él, no es que puedan provocar cambios transcendentales en el funcionamiento de su ecosistema, es que trastornarán el papel que cada ser vivo desempeña con el resto de los componentes. Está demostrado que la intervención humana sobre estos espacios influyen en la fauna. Cada árbol, planta, hoja, flor y fruto dentro de una umbría más o menos profunda proporciona unas particulares condiciones de vida y favorece a determinadas especies animales, porque para cumplir sus necesidades vitales necesitan determinadas estructuras vegetales.

Viene esto a cuento porque parece que quieren «aprovechar» forestalmente el hayedo de Montegrande. Todos ustedes saben que está situado entre los concejos de Quirós y Teverga, aunque en el primero de ellos ocupa una mínima parte. Lo que quizás no conozcan es que dicho bosque, Montegrande, forma un conjunto indivisible con los montes de Corros, Troncu, Braniella y La Puerca. Preside y vigila su estructura el altivo Ferreirúa y cierran sus lindes La Focella, Páramo, Puerto Ventana y el cordal correspondiente hasta Braña las Navariegas. Si no la primera, segunda mancha forestal de Asturias. Crecen por sus agrestes laderas abedules, acebos, hayas, robles, tejos, espineras, cerezos, avellanos, arces, arandaneras, piornales? bosque milenario con troncos espectaculares y rincones de ensueño que guardan lo más representativo de la fauna y flora asturiana. Osos y urogallos -dos especies en peligro de extinción-, lobos, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, zorros, jinetas, nutrias, perdices, torcaces? conviven bajo un manto sobrevolado por todo tipo de aves rapaces.

Este sobresaliente espacio geográfico se encuentra integrado en el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido. Parece ser que toda esta catalogación, toda esta rimbombante protección no sirve para nada porque hablan de «ordenar» este monte de titulación pública y, por experiencia, debemos ponernos en lo peor.

No sé si cuando hablan de «ordenar» Montegrande quieren decir cortar, arreglar o barrer debajo de la alfombra. Puede ser que nos vengan con la manida monserga de limpiar el monte y a la vez lograr un aprovechamiento, cuando el hábitat de oso y urogallo, especies en las que, para su recuperación, se han invertido y se prosiguen invirtiendo importantes cantidades de dinero, es, a todas luces, sagrado. El sotobosque bajo las hayas suele estar despejado pero alberga ramas y troncos caídos por doquier que, además de cobijar numerosas especies, conforman el medio ideal para el urogallo. Nunca faltan zonas de matorral en el que se resguardan otros animales y son imprescindibles para la supervivencia. Por ello, mal que les pese a algunos, el monte debe estar «sucio»; siempre en el buen sentido de la palabra.

Vienen a mi mente los nefastos trabajos silvícolas realizados hace tres o cuatro años en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para «mejorar el hábitat del urogallo», en donde fueron utilizadas excavadoras tipo araña que desbrozaron y eliminaron la vegetación, de tal forma que convirtieron el alrededor de los cantaderos en puro desierto. Si a esto añadimos la construcción de pistas que facilitarán la caza furtiva y los derivados de su utilización en áreas críticas de oso y urogallo, es fácil predecir que estamos a la puerta de un descalabro ambiental.

Mira que no habrá en Asturias bosques para «ordenar» y clarear. Pues no señor, como el sentido común escasea, tienen que destruir, precisamente, uno monumental. Olvidan que la óptima consolidación de un espacio natural, de un bosque, requiere cientos de años. Por el contrario, la actividad humana es capaz de perturbar un ecosistema forestal en días.

miércoles, mayo 15, 2013

HACEMOS OTRA LARGA TRAVESÍA: LA INTEGRAL COMPLETA DEL ARAMO



11 de mayo de 2013

Nos dimos otra paliza. Pero mereció la pena. El monte estaba precioso con retazos de nieve y una pujante vegetación recién estrenada. Desde el principio esto es lo que pasó: Primero, parada para desayunar en Proaza. Hoy el autocar vuelve a estar completo. Así da gusto. Y la gente, por lo que se ve, con muchas ganas de monte. Además hoy es un día histórico: Ha vuelto con nosotros Manolo. Hará la ruta por la parte final. Pero lo que importa es que  está aquí con su grupo y no podemos de contentos.

El autocar sigue hasta la Cobertoria y Luis, nuestro conductor de hoy, es bravo y tira para adelante ahorrándonos unos cuatro kilómetros de carretera. Nos quitamos hora y media de encima. Y logra dar la vuelta en un sitio inverosímilmente pequeño. Un aplauso espontáneo se lleva.  Con estos ánimos y con el gran madrugón empezamos prontísimo a caminar. Las nueve y veinte. Llegamos al Gamoniteiro. Bajamos por la pista para buscar el mejor paso al Barriscal. Cuatro o cinco caminos distintos para un objetivo único. Nos apartamos algo del track previsto que era subir por el collado entre los dos picos próximos. Algunos vienen desde el Xistras, hubiera sido la ascensión más razonable. Una vez en el Barriscal hacemos acopio de alimentos para reparar la energía gastada y prevenir la mucha que todavía queda por gastar.

Para bajar al valle del Angliru hay que hacer primero un largo descenso, luego enfrentar un estrecho paso nevado y luego llegar al aparcamiento previsto para uso ganadero. Desde allí la subida a La Gamonal está bien trazada aunque hay más de una senda entrecruzada en la ladera. Coronamos en relativamente poco tiempo. Breve parada de descanso y mucha discusión sobre los montes que se ven, las canteras del fondo, la nevada Rueda y el lejano Cornón. Todo de una belleza aplastante.

La parte más dificultosa de la excursión viene ahora. Para evitar dar un gran rodeo a Pan de la Forca, hay que bajar en diagonal dirección noroeste para salir por un sendero en el fondo de valle entre los picos Mortera y Cazá. Ocho valientes, incluida la sección infantil se lanzan a conquistar el Monrasiello y el Cazá. El resto vamos cayendo a la canal del fondo del valle. Estamos todavía a 1402. Según Lito está canal es la de TRAS-TRAS-TRAS Y A LA DERECHA. Efectivamente, la bien trazada senda va bajando de forma ondulada y al segundo TRAS ya se adivina un senderillo que se introduce en el bosque. Un poco de barro, unas cuantas pinchosas cotoyas, algunos saltos de regatos y ya entramos en las praderías de abajo. Todavía queda un mundo. Hemos descendido por los Puertos de Andrúas. Me paro varias veces a mirar las siluetas de los agudos cuetos que dejamos atrás. Este Aramo sigue siendo un gran desconocido, esta zona para la mayoría es totalmente nueva. Y por cierto bien, pero bien, guapa.

Pasamos por los lugares de la Fonfría y de Fontazán . Ahora el camino más evidente va enfoscándonos a un paso Entrecuetos. Angel aprovecha para subir al picudo Cutiay, acompañado por la sección infantil. ¡Esti guaje no cansa nunca, rediez! Cuando les volvemos a encontrar pasada la Rebollada llevan entre los dos una inmensa cuerna de ciervo de siete puntas. Un buen ejemplar debe ser para portar semejante adorno en la testuz.

Cuando ya por fin enfocamos el camino de La Rebolla, nos adelanta un ganadero que quiere bajar una punta de caballerías al pueblo. Con el macho y las tres hembras van dos potrillos recién nacidos. Mejor no molestarles. El macho es bravo e indómito y como va a lo suyo intenta la monta de una hembra tirando a un indefenso potrillo cuneta abajo. La guiá de Luis hace milagros para obligarle a seguir su descenso. En La Rebollá, un joven leñador nos pregunta por sus seis vacas, bastante famélicas porque no hay hierba que comer.

Largo descenso a lo fondero de la foz de Coveyada. Un paisano mayor armado con dos muletas desciende lento a cerrar un prado. Nos pregunta también por sus seis vacas. El río cae presuroso junto a los restos del molín de Secundino. El desfiladero magnífico, como siempre. La vegetación lo invade todo. El rumor del agua se hace más tenue, a medida que avanzamos. El canto de los pájaros también ha desaparecido. Hacemos estos últimos kilómetros lo más deprisa posible. La placa del G.M. LAS XANAS, da pena, pide una buena limpieza.

Dando la consabida vuelta llegamos, por fin, al aparcamiento del Molín. Ocho horas y media.  Mil quinientos treinta y cinco metros de desnivel directo. Nos espera otra sorpresa: José Juan nuestro accidentado de Vallemoro, nos está esperando armado de dos buenas empanadas con dulce y salado. Damos cuenta de todo en el bar Las Xanas, empieza a hacer frío. No hemos tenido mucho calor por las cumbres, pero ahora hay que meterse dentro del bar para los postres. Y de paso hacer alguna canturriada con Manolo de tenor improvisado. Como en los viejos tiempos, ¿eh?

El día 18 de mayo tenemos por delante otra travesera pistonuda: toda la sierra del Pienzu: Alto la Llama- Pico La Mua - P. Mirueñu - Pico Pienzu y bajada por la Texuca (no dejar de admirar el tejedal de montaña más cercano al mar de toda Europa) para llegar finalmente a Gobiendes. Es una ruta conocida en buena parte. Pero hoy la queremos hacer entera. Está calificada con la A, de andar p’alante. Esperamos que disfrutéis.

FRESINES

miércoles, mayo 08, 2013

ATRAVESAMOS EL CORAZÓN DEL PARAÍSO: TRAVESÍA DESDE LA PESANCA HASTA TARANES PASANDO POR VALLE MORO



4 de mayo de 2013

Por fin disfrutamos de un día soleado. Tenemos por delante una larga marcha, sin ningún pico programado. La ruta en sí tiene los suficientes atractivos para ser una de las grandes que hagamos durante este año. Así que decididos vamos hasta La Pesanca. El conductor logra pasar por la estrechura de las casas de Riofabar y tardamos muy poco en llegar al área recreativa. Por cierto, la carretera de acceso está en un penoso estado de conservación. Pero nos hemos prohibido hablar de crisis. Crisis ¿qué es eso Sr. Rajoy?

Sin bromas. El día amaneció despejado. Ya era hora, que tenemos escamas en la piel. A las 10 de la mañana en marcha. Por el conocido camino del río del Infierno. Nos comentan que al puente Mercadín se lo ha llevado el agua. Pero no es cierto se pasa bien, como siempre. El itinerario discurre por encima del arrroyo Degoes que baja fuerte de agua. Nos vamos internando en las laderas del Vízcares. Está levemente cubierto de nieve. Pero nuestro objetivo es el Collado Traslafuente, superada la majada Cureño. Hasta aquí más de quinientos metros superados.

El llegar aquí ya merece una recompensa. Y la tenemos bien a la vista. No tendríamos que movernos de aquí. Un grupo sube rápido al Maoño. No deben haber leído la hoja de ruta, porque al final pagaran el sobreesfuerzo. Nosotros a lo nuestro: vistas a la Peña Santa, cargadísima de nieve. Y con la mirada hacia atrás, siempre recordaremos el día que cruzamos la Pasada del Trayán, subiendo desde la Foz de los Maserones.

Si nos centramos en la ruta de hoy su parte más delicada es la bajada a la foz de Llivarda por que el sendero no está muy claro en los mapas. Afortunadamente el monte está cada día más urbanizado y toda la bajada está pintada y jitada a tramos con lo que no hay ningún problema en atravesar el bosque. Bajada profunda hasta alcanzar el arroyo Llivarda que por dos veces se sume en el suelo. Todo el bosque está renaciendo con la primavera. Esta travesía es un auténtico regalo.

Al salir del bosque la vista se aclara dejando transparente toda la zona de Valle Moro. Sobre la una y media llegamos a Valle Moro. Vaya enclave natural. Puede que no haya en toda Asturias otra aldea mejor ubicada. Y eso es mucho decir. El pueblo está enmarcado entre La Bolera de los Moros, imponente, y el inmenso Porro. Y por delante cerrando todo el horizonte sur, inmensa, La Llambria salpicada de nieve en sus innumerables escalones. Vaya espectáculo. A la entrada del pueblo hay una bolera de reciente construcción. Casi todas las casas del pueblo están arregladas. Qué tranquilidad se respira. Nos sentamos un ratito para descansar.

Todavía queda muchísimo por subir. Para empezar la segunda parte del día subimos a echar una ojeada a la Paré Rubiello, encima de Valle Moro, con una cortada aplomante sobre la canal Nozales. Una sucesión de valles cerrados por el Pico Pondio. Se puede ver también el Pierz. De postal, oiga. Tiramos por una calle a media altura para empezar un vertiginoso descenso al río Semeldón. Antes paramos para hacer fotos delante de la foz de Saolla, tan recordada (y que tenemos en el calendario de este año, concretamente en junio. Ruta r-e-c-o-m-e-n-d-a-d-í-s-i-m-a). Otra imagen que queremos dejar grabada a fuego en la memoria.

Llegamos al río. Hacemos las fotos de rigor en el antiguo molino. Hemos realizado un buen descenso y ahora toca remontar. El puente sobre el Semeldón está en buen estado de conservación. Ahora todo el camino es prácticamente pista. Pero no nos hagamos ilusiones. Hay que remontar los quinientos metros que hemos perdido en el descenso de Valle Moro. Es la hora en la que hace más calor y la marcha se hace lenta. A media altura divisamos a los esforzados del Maoño que están llegando a Valle Moro. Les llevamos hora y media. Pensamos que pronto nos adelantaran pues vamos bastante despacio. Nos convertimos en amigos de las sombras, agradecidos de contar con ellas. Primero la cabaña de Rotelles, luego mucho más arriba la majada de Cuadramoño. Otro premio: La mejor vista del Cornión, intensamente cubierto de nieve, que puedas encontrar. Hemos ganado altura: el resto tiene que estar chupado. Pues no.

Aunque ahora llaneamos más. En la Collada Llués reponemos agua. Estamos girando sobre el vértice de la Llambria, que hoy se ha vestido de gala para nosotros. Al ir doblando La Llamaría, el Tiatordos se deja ver, completamente cubierto.  En medio la Foz de la Escalada, tajo inmenso entre montes. Nos encontramos en la Collada Taranes y las vistas aquí son inmejorables.

De izquierda a derecha tenemos el Pierzu y el Cornión completamente blancos; por delante la Cruz de Valdore y la Huerfana. Siguiendo a la altura del Cornión, el Cantu Cabroneru y la Peña Beza; después el Jario, una mancha blanca destacada en el cielo azul. Luego unas cuantas cumbres menores y el Recuencu. Aquí la nieve no se puede mantener por su cortada figura. Seguimos y al poco aparece el Pico Luengo unido al Collar Zorro. La nieve los cubre a los dos al igual que el Pileñes y la Peña Ten. Y por fin, aquí, muy cercano, el Tiatordos y sobre su cumbre helada, me pareció ver la sombra de nuestro añorado Jorge.


En estas estamos cuando recibimos una llamada de los del Maoño: hay una persona con problemas que pide rescate. Se organiza la correspondiente parada y empezamos a quemar los móviles para contactar con Luis que acaba de llegar a Taranes. Le pedimos un vehículo que pueda subir por lo menos hasta el argayo. En estas sentimos el sordo y atemorizante ruido de un alud de nieve que se ha venido abajo en abanico. Día peligroso en las canales.

Con estas paradas volvemos a descansar otro poco. Mandan un cuad de rescate. Agradecidos, porque si no, lo íbamos a tener bastante crudo. Contactamos con los primeros del último grupo, que no saben que está pasando atrás. Afortunadamente no es grave, sólo cuestión de calambres. Al poco rato la moto de cuatro ruedas nos pasa de ida y vuelta a buena velocidad. Nosotros, metidos en la pista hormigonada emprendemos un largo descenso con Taranes siempre a la vista. A la entrada del pueblo nos comenta un agricultor que ha helado por la noche con lo que el manzano, en flor incipiente, tiene pocas posibilidades de prosperar. Poco a poco va llegando todo el mundo. Una mujer nos pregunta cuantas horas llevamos andando:
-“Señora, exactamente ocho horas y cuarenta minutos”.
-“Seguro que lo hacéis para adelgazar.” Jua, jua, jua…si funcionara la receta tendríamos un tren de gente cada sábado.

El autocar ha podido subir a Taranes después de las últimas obras en el acceso. Lo malo es que tiene que salir a las siete y media, con lo que tenemos apenas veinticinco minutos para engullir algo a toda prisa, y sobre todo para beber. Eso que la tarta de queso y la tortilla de pan estaban extraordinarias. Un poco más de tiempo hubiera venido bien. Fue una ruta muy completa, muy del gusto y del estilo de Jorge, de quien nos acordamos numerosas veces en éste su terreno favorito. De alguna manera somos sus herederos en la montaña. <<Esta ruta va por ti, amigo>>.  Dura ruta para el cuerpo, larga, larga travesía, puro alimento para el alma. Volvemos cansados pero nuevos.

El sábado 11 queremos hacer la travesera del Aramo entrando por el Gamoniteiru para subir de sur a norte los picos Barriscal y Gamonal, y bajar por la ruta de las Xanas, tan nuestra, tan de la casa. El grupo Las Xanas no se la puede perder.     

FRESINES

lunes, abril 29, 2013

EL INVIERNO VUELVE CON TODA SU FUERZA. NO PUDIMOS LLEGAR A LA PEÑA SALERAS



27 de abril de 2013

Creíamos que el mal tiempo nos había abandonado. Pero no, el temporal volvió y con qué fuerza. Todas las cumbreras pinceladas de blanco. Va será poco. Vamos camino de la Villa de Sub. Amplia parada en Aladino, para hacer tiempo. Pero hay que animarse. Nuestra idea era subir por el camino viejo hasta la villa cimera. Pero el conductor es bravo y logra atravesar con el autocar por el difícil y mal señalado acceso desde Páramo. Ahora no hay problemas para dar la vuelta en el amplio aparcamiento que han dejado en Sub, al concluir las obras. Qué pueblo tan bonito.

Comentamos la posibilidad de subir por la izquierda del pueblo, por el antiguo camino de los pastores para acceder a las majadas de la Sobia. Pero tal como está el día mejor seguimos por el camino muriado que sale a la derecha de la fuente. Vamos a subir despacio por la nieve recién caída. Las nidias piedras del camino son deslizantes. Nada más salir comienza a nevar. Al principio tímidamente, luego se va animando hasta casi cubrir nuestras pisadas. Esta nieve de primavera es buena para andar. Llegamos a los carteles de la reserva de urogallo. Seguimos caminando por la braña Sabariegos. No se ve nada ni a derecha ni a izquierda. Poco margen nos ofrece la meteorología. Valoramos incluso saltar a Villamarcel  o seguir la pista hasta Trobaniello. Pero recordamos el quitanieves que en Páramo espera para limpiar el puerto.

Al llegar a la braña Busbigre (1489 m.) pensamos que lo que se podía hacer hoy ya está hecho. Si se viera al menos la horcada La Codorniz tendríamos un elemento de juicio, teniendo en cuenta que el terreno por arriba es francamente malo, sin caminos definidos y con multitud de oquedades y desmontes. Mejor lo dejamos para otro día. Adaptarse es otra forma de inteligencia.

Emprendemos el regreso a Páramo. Seguimos todo el tiempo por la pista hasta Sub, pueblo siempre amenazado por el farallón de rocas que tiene encima. El pueblo está muy bien señalado con unos vistosos carteles amarillos. Uno de ellos nos acerca al molino de rabil. Ya sabéis un molino movido por la fuerza humana y que servía para separar el grano de escanda. Sólo existen en Palencia y Teverga. Hacemos un alto muy bien aprovechado en una antojana agradable. Luego por el antiguo camino o por la carretera vamos reuniéndonos en el bar de Páramo. Es la una y media y nosotros ni nos lo creemos. Habrá que tomar algo antes de comer.

Las fotos tienen que estar preciosas. Ya tenemos una ruta para el calendario del año que viene. No todo iban a ser inconvenientes. Recordaremos esta última y tardía nevada y el espectacular bajón de la temperatura.

En mayo nos estrenamos con una ruta larga pero muy interesante. Queremos subir desde la Pesanca hasta el Collado Traslafuente, para luego seguir por unas preciosas praderías y atravesar por debajo de la Llambria para salir por Vallemoro y bajar por la pista a Cuadramoño y acabar la excursión en Taranes. ¿Podrá recogernos allí el autocar? La última vez estaban en obras. Sólo falta un poco de sol; habrá que encargarlo.

FRESINES