martes, mayo 21, 2013

Montegrande, degradación de un espacio maduro


Os incluyo en esta sección el artículo de opinión del montañero, escritor y librero, ALBERTO CARLOS POLLEDO ARIAS, aparecido el día 16 de este mes en LA NUEVA ESPAÑA, con el fin de que toméis conciencia del desastre que se puede perpetrar en nuestro bosque emblemático: EL BOSQUE DE MONTEGRANDE, a los pies de nuestro querido Ferreirua.

Desde este modesto órgano de noticias, el GRUPO DE MONTAÑA "LAS XANAS", quiere hacer oír su voz en contra de todo lo que pueda ser perjudicial para este espacio natural, por otro lado rodeado de todos los mecanismos en contra de su deterioro: "Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido.

Sería gracioso que se pusiesen trabas a los montañeros para moverse por estos lugares y luego la misma administración lo degrade de una forma mecánica y total. No consentiremos ninguna actuación en este espacio protegido y de una belleza y vida fantástica. Esperemos que todo sea un equívoco. Espero vuestros comentarios al respecto.

Montegrande, degradación de un espacio maduro

Ante el proyecto para explotar forestalmente el hayedo situado entre Quirós y Teverga

16.05.2013 | 00:00
Montegrande, degradación de un espacio maduro Alberto Carlos Polledo Arias. Los montes en general, y los bosques en particular, han provocado, provocan y provocarán actitudes polémicas y sentimientos encontrados entre las personas comprometidas con la conservación de su ecosistema y las que pretenden el aprovechamiento forestal. Cuando utilizamos la palabra bosque podemos referirnos a un espacio vital dominado por pinos, encinas, robles, castaños, rebollos, chopos, álamos? en plantaciones dirigidas, desde su inicio, a la explotación comercial. Cuando así sucede no hay confrontación posible porque son plantaciones programadas; sus gestores siempre intentarán tomar decisiones adecuadas para un halagüeño porvenir económico. En las antípodas nos situamos si se trata de un bosque mixto maduro: este sí que es intocable y hay respetarlo íntegramente porque las actividades humanas sobre él, no es que puedan provocar cambios transcendentales en el funcionamiento de su ecosistema, es que trastornarán el papel que cada ser vivo desempeña con el resto de los componentes. Está demostrado que la intervención humana sobre estos espacios influyen en la fauna. Cada árbol, planta, hoja, flor y fruto dentro de una umbría más o menos profunda proporciona unas particulares condiciones de vida y favorece a determinadas especies animales, porque para cumplir sus necesidades vitales necesitan determinadas estructuras vegetales.

Viene esto a cuento porque parece que quieren «aprovechar» forestalmente el hayedo de Montegrande. Todos ustedes saben que está situado entre los concejos de Quirós y Teverga, aunque en el primero de ellos ocupa una mínima parte. Lo que quizás no conozcan es que dicho bosque, Montegrande, forma un conjunto indivisible con los montes de Corros, Troncu, Braniella y La Puerca. Preside y vigila su estructura el altivo Ferreirúa y cierran sus lindes La Focella, Páramo, Puerto Ventana y el cordal correspondiente hasta Braña las Navariegas. Si no la primera, segunda mancha forestal de Asturias. Crecen por sus agrestes laderas abedules, acebos, hayas, robles, tejos, espineras, cerezos, avellanos, arces, arandaneras, piornales? bosque milenario con troncos espectaculares y rincones de ensueño que guardan lo más representativo de la fauna y flora asturiana. Osos y urogallos -dos especies en peligro de extinción-, lobos, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, zorros, jinetas, nutrias, perdices, torcaces? conviven bajo un manto sobrevolado por todo tipo de aves rapaces.

Este sobresaliente espacio geográfico se encuentra integrado en el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido. Parece ser que toda esta catalogación, toda esta rimbombante protección no sirve para nada porque hablan de «ordenar» este monte de titulación pública y, por experiencia, debemos ponernos en lo peor.

No sé si cuando hablan de «ordenar» Montegrande quieren decir cortar, arreglar o barrer debajo de la alfombra. Puede ser que nos vengan con la manida monserga de limpiar el monte y a la vez lograr un aprovechamiento, cuando el hábitat de oso y urogallo, especies en las que, para su recuperación, se han invertido y se prosiguen invirtiendo importantes cantidades de dinero, es, a todas luces, sagrado. El sotobosque bajo las hayas suele estar despejado pero alberga ramas y troncos caídos por doquier que, además de cobijar numerosas especies, conforman el medio ideal para el urogallo. Nunca faltan zonas de matorral en el que se resguardan otros animales y son imprescindibles para la supervivencia. Por ello, mal que les pese a algunos, el monte debe estar «sucio»; siempre en el buen sentido de la palabra.

Vienen a mi mente los nefastos trabajos silvícolas realizados hace tres o cuatro años en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para «mejorar el hábitat del urogallo», en donde fueron utilizadas excavadoras tipo araña que desbrozaron y eliminaron la vegetación, de tal forma que convirtieron el alrededor de los cantaderos en puro desierto. Si a esto añadimos la construcción de pistas que facilitarán la caza furtiva y los derivados de su utilización en áreas críticas de oso y urogallo, es fácil predecir que estamos a la puerta de un descalabro ambiental.

Mira que no habrá en Asturias bosques para «ordenar» y clarear. Pues no señor, como el sentido común escasea, tienen que destruir, precisamente, uno monumental. Olvidan que la óptima consolidación de un espacio natural, de un bosque, requiere cientos de años. Por el contrario, la actividad humana es capaz de perturbar un ecosistema forestal en días.

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