viernes, mayo 18, 2012

NOS VAMOS A SECAR A LEÓN PARA HACER EL PICO FONTUN

12 de MAYO de 2.012


El día se desperezó con legañas y el autocar avanza entre la niebla. El parabrisas se llena de agua de la humedad de las nubes. Subiendo el Pajares, pequeños retazos de color azul nos dan esperanzas. Ya en la provincia de León, el cielo está cubierto de nubes, pero no hay niebla y se atisban grandes claros.

-         No dan lluvia hasta la tarde. ¡Tormentas!- dice Lito.
-         ¡Tampoco las daban el sábado pasado! – contesta alguien.

Y es que ya van cinco sábados de mojadura y los cuerpos empiezan a resentirse. Pero hacemos de tripas corazón y vamos a consolarnos al Ezequiel, donde desayunamos fuerte y abundantemente.

El autocar nos lleva después hasta el punto kilométrico 7 de la carretera de Villamanín a Cármenes, donde parte una pista con un cartel de Ruta del Pico Gallo. Aquí comenzamos la aventura de hoy.

La pista va subiendo con dirección contraria a la que tenemos el Fontún, pero según el GPS, ese es nuestro camino. En el primer collado comenzamos a ver el bonito valle de Valverdín y tenemos las primeras vistas de Cármenes. En el siguiente, que hace una cerrada curva a la derecha, a la izquierda, en un voladizo, hay una mesa de orientación desde la que podemos dar nombre a cada uno de los accidentes geográficos que se nos presentan.

Siguiendo por la pista y antes de llegar a una curva a la izquierda, comenzamos a buscar un paso inexistente para acceder al bosquecillo de pinos que tenemos de frente. Lo conseguimos furando entre las escobas y tenemos que seguir buscando hasta dar con una riega pedregosa pero libre de escobas, por la que subimos casi de frente a lo alto de la sierra.

No mejoran aquí las condiciones, pues debemos seguir subiendo y ahora ya definitivamente entre las escobas, buscando el camino que si que existe, pero que está totalmente cubierto por el ramaje. Por momentos dejamos de vernos entre tanto follaje, pero luchando contra la naturaleza, logramos alcanzar un claro y por él el collado anterior al Pico los Furacaos, al que ascendemos un reducido grupo.

Desde la raquítica cumbre tenemos unas buenas vistas de todo el valle de Valverdín y las montañas que lo circunda y también vemos al resto de nuestros compañeros en el Machamedio. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, continuamos hacia el collado que nos separa del Machamedio, enfilando su ascensión por el promontorio rocoso que nos separa de él. Luego por uno de los canalizos herbosos ascendemos hasta la cumbre en poco tiempo.

Buenas vistas desde la caliza del Machamedio, adornado con un vértice geodésico. Nuestros compañeros, más rápidos ya están camino del Fontún. Hacia allí nos dirigimos nosotros bajando por un sitio distinto al de subida. Por la derecha de la cumbrera.

El acercamiento al Fontún es una alargada caminata por buen terreno en el que podemos utilizar el sendero bien marcado, de la izquierda o seguir por la derecha cresteando la larga panda caliza. Otros lo hicimos entremedias de ambas y tampoco tuvimos ningún problema. Unos buenos manchurrones de nieve nos encontramos en el camino.

El último tramo hasta la cumbre, es una alargada franja de caliza en la que debemos ir sorteando salientes buscando los mejores pasos. Algunos con problemas de vértigo optaron por abandonar y comenzaron el descenso al Collado de Gete antes de llegar a la ancha arista. Superado ese tramo que no tiene mayores dificultades que las de estar atento de donde se pisa y agarrarse a la buena caliza que lo forma. Ya solo queda ascender cómodamente a la pelada cumbre coronada por un buzón montañero.

Buenas vistas a pesar de la bruma. Las nubes siguen cubriendo Asturias, tal como vemos en la zona de Las Ubiñas. Muy abajo, el Collado de Gete nos espera y la marcada pista que se dirige a Fontún y Villamanín que vemos a nuestra derecha. Más al norte las Ubiñas y siguiendo con la mirada hacia el este, la zona del Esturbin por donde pasaremos próximamente. Luego las zonas de Piedrafita y Faro, distinguiendo bien el Huevo de Faro. El Cueto Cabañas y el Bodon, la Peña el Gayo y el Machamedio y por detrás de ellos, aparece la inconfundible silueta del Correcillas, también en nuestro próximo catálogo de ascensiones.

El día está muy agradable pero no podemos eternizarnos en la cumbre. Además los nervios están un poco alterados por no saber bien por donde vamos a bajar. Pero esas dudas se disipan rápidamente.

El descenso lo realizamos por donde habíamos llegado, pero sin alcanzar la cornisa rocosa. Antes desciende una amplia vallada terrosa en la que se dibuja un sendero bien marcado. Por él iniciamos el descenso, largo, al Collado de Gete que contemplamos continuamente a nuestros pies.

Alcanzado el collado, debemos tomar la pista que nos temíamos que en suave ascenso remonta la Sierra de Arena para introducirnos en un bonito valle que en suave pendiente y tupida alfombra herbosa salpicada de alegres florecillas que nos lleva hasta Valporquero, tras seis horas de caminata.

Por fin una ruta en la que el agua no hizo su aparición en ningún momento, salvo en las buenas fuentes que encontramos en el camino y que disiparon nuestra sed, que en esta ocasión si que las agradecimos.

Para el próximo sábado, con salida a las 8 de la mañana desde la Plaza de Toros de Oviedo, tenemos ruta por el Aramo. Casi podemos decir que hacemos una transversal de esta sierra tan cercana y tan poco conocida por muchos ovetenses. Esperemos que el tiempo nos sea propicio.

JAFPA

miércoles, mayo 09, 2012

EN EL PIERZU CUBIERTO POR LA NIEBLA Y DESCENDIENDO POR EL SEDO SALGERÉU HACIA PEN


5 de mayo de 2012

Cuando los días están gafados, algo acaba saliendo mal. En este caso la meteorología se puso en nuestra contra de manera descarada. Pero hicimos toda la ruta tal como estaba prevista, con las debidas precauciones que tomar ante la niebla cerrada.

La historia ocurrió como sigue: parada en la Collada Llomena, a 993 metros de altitud. Son las diez y diez. Cielo muy encapotado pero con buena visibilidad hacia el Tiatordos y la Llambria. Nos merendamos la subida en un periquete porque en una hora bien contada teníamos debajo la laguna Aranga y la siempre bien ponderada majada de Cerboes. Elegimos el mejor camino posible y nos decantamos por seguir la crestería siempre engañosa pues hay nada menos que cinco antecimas antes de llegar a la cima principal. Algunos deciden en franca superación hacer todos los dientes de este largo serrote, incluido el Canto las Fuentes que tiene una altura muy respetable de 1385. Tampoco tiene más mérito, pues todo pilla en la misma subida “oficial”. Más problemático pudo resultar algún intento de subir por la fachada este porque la cantidad de nieve acumulada en los ventisqueros lo hacía inviable. A ratos la niebla entra por el valle Cormenero. Todavía está baja y las vistas sobre el Recuenco, el Zorro, el Luengo y Peña Ten son buenas. Las fotos panorámicas del Tiatordos y la foz de la Escalada son una auténtica gozada.

Al llegar al pico se fastidió el invento. Primeras gotas, granizo, niebla cerrada y frío. Paramos muy poco. Ahora se trata de buscar la mejor senda que baje (o se precipite) por la inmensa cuesta que lleva a Ruamón, diminutas casitas que se ven muy lejanas en el fondo de la vallada. Bajamos. Empieza a llover. Arrecia. Pasamos delante de la gran cueva de la derecha. Enfocamos al famoso sedo Espina que tantas ganas teníamos de pasar desde aquel lejano día que lo estudiamos desde la sierra de Arangas. Es un sendero muy practicable. Está bien armado y baja haciendo amplias lazadas sobre el río Salgaréu. Los paredones de la Huérfana impresionantes. Pena de paraguas que no nos dejan admirar este increíble paso. Por aquí sigue transitando mucho ganado que “veranea” en los altos pastos de Arcenorio. Otro “camín real”. Nuestro homenaje particular a estos constructores de caminos, que supieron comunicar valles por intrincados pasos de montaña. Una cascada se precipita por un barranco bien trazado.

Deja de llover. Subimos hasta la Collada Piedrafita. Rotonda de variadas posibilidades. Estamos muy cerca de Dubriello. Hemos oído contar muchas historias sobre el Sedo del Gato para subir por la cara norteña, prácticamente vertical, al Pierzu. ( Impresionante el reportaje de internet del Grupo Los Nenes).
El sedo lo tenemos ahora enfrente. Su nombre se justifica porque hay que subir en continua trepada primero por un corredor volado y luego por una canal tipo Llamedo (¿os suena?). Y rogando que no te falle la hierba a la que te agarras.

En fin, dejamos el sedo para gente más valiente (Gelu, Lía, Gripi, Mariano, Silvio, Miguel). Bajamos en larga lazada hacia Santa Olalla. Tres caseríos mal contados. Vuelve a llover. Charlamos con Lulu, una nueva reencarnación de Jesucristo, pero algo más material (por lo oloroso). Nos cuenta la historia que debe contar siempre. Que el Sedo del Gato lo intentó un señor que es profesor de Derecho y que escribe libros... Que una vez un tal Walter se perdió entre la nieve por el Canalón y tras catorce horas de ruta encontraron camino gracias a la luces que prendió él...

Cruzamos el río. Y varias portillas. Está embarrado. Un gran charco en medio del camino obliga a hacer equilibrismo. Alguno queda trabado. Ahora se ha parado el viento y empieza a oscurecer el cielo. Puede que descargue de un momento a otro. La gente espabilada pilla la pista de Pen y sale escopetada huyendo de lo que va a caer. Empiezan los truenos y relámpagos. Y las historias de miedo. Hay que apagar el móvil, hay que tirar los bastones, hay que alejarse de las cumbres, hay que... ¡Caramba, lo que hay que hacer es llegar pronto al bus que aquella gente estará más que aburrida! Chorreamos agua.  Por encima de Cirieño debe estar la Mota Cetín. Sólo se ven nubarrones negros rasgados por los rayos del dios Tonante. Llegamos a Pen. La gente esperando. Cambiarse corriendo. Vuelve a caer otra pistonuda y ya no lo va a dejar en toda la tarde.

Nos refugiamos agradecidos en el bar La Barca de Caño, que por cierto fueron antiguas escuelas. Ahora más secos por fuera, nos remojamos algo por dentro. Muy felices de haber podido realizar esta ruta. Entrando hasta el último rincón de Ponga. Maravillosos valles. Recuerdo aquella película de John Ford que repusieron el otro día en la tele. Los mineros cuando cargados de oro se vuelven a la civilización se despiden de la montaña como si fuera un ser vivo. –“Adiós, montaña”, dice el jefe. Y otro más humano todavía dice –“Y gracias por todo, montaña”. Muchos de las Xanas nos sumamos a este pequeño homenaje a estos seres mágicos que tanto nos gustan y que tanto nos hacen sudar.

Más montañas: el día 12 el tan admirado pico Fontún o Machamedio para acabar en el valle de Valporquero. Y nos da igual que llueva o no, porque la montaña nos reclama de la misma manera. 

FRESINES

lunes, abril 30, 2012

EL PRINIELLO SE NOS RESISTE POR CUARTA VEZ


28 de abril de 2012

Un agradable paseo bajo la lluvia. Es lo que dio de sí este lluvioso día. Empezamos en Puente Dobra para seguir una de las rutas alternativas del  GR –201 que empalma con la Senda del Arcediano. Nublado. Mal pronóstico. Nosotros pocos e impertérritos ¿Mal tiempo? ¿De qué? Chavales a pasarlo bien.

Total que seguimos la pista hormigonada que vae paralela al Dobra. El agua es de un color azul turquesa intenso. A medio kilómetro está el Puente Vieyu, más antiguo que el de Cangas de Onís. El castañar tiene algunas cuerrias en buen estado. En media hora estamos en Vis. Bonito y aseado pueblo con casitas ideales para fines de semana. Amaga lluvia pero aguanta. El mirador a la Olla de San Vicente excepcional a pesar de la lejanía. El grupo bajó por esa ladera viniendo desde La Riera.

Subiendo de forma pausada y continua llegamos al Collado La Viga el Carro. Hay que tomar una decisión: seguir a Amieva o bajar a Carbes por la ruta de la izquierda. Los indicadores por el suelo a lo largo de toda la alternativa no ayudan mucho a decidir. Vamos a seguir por el camino algo más estrecho pero bien estudiado que sube hasta el Collado Sañín al que llegamos una hora después. Una de sus dos esbeltas agujas se sube con un pequeña trepada. No va a ser hoy el día de trepas porque la niebla entra como puré de guisantes volviendo todo gris.

Un grupillo de cinco tira al Porrón de Bescoba y al Priniello. Hace dos años bajamos por allí orientados por los esquilones del ganado. Estos no se rinden. Los demás continuamos. Los inmensos tubos roban agua del Dobra para alimentar la central de Camporriondi. Alternativa: camino vieyu, embarrado, perdido de artos o carretera. No hay más que hablar, hoy vamos sobraos de asfalto.

Bajada a San Román. Pueblo ganadero a más no poder. La lluvia es mansa pero ya no va a dejarlo en todo el día. Hórreos y paneras. Al fondo del valle La Collada. El camino tradicional no está practicable. Hoy ninguna gana de chupar barro. Cuesta subir. En la cima el “práctico” mirador de Amieva que sólo costó 180.303 € en el 2006. No hay nada que mirar. El mirador mismo es más bien feo y encima hoy no hay mucho paisaje que ver.

Vuelta a la carretera. Vamos hacia Amieva. La otra vez la pista nos engañó porque no tenía salida. Así que a bajar despacio con las botas recalentadas en el hormigón. Están haciendo obras de parcelación. Con cuidado bajamos por la resbaladiza pista que cae sobre las primeras casa. Visitamos los dos molinos. Sólo queda la “cáscara”, una pena. Nos cruzamos con un grupo de Reinosa que viene de Oseja, empapados. Su autocar no sube a buscarlos. Jano si que se atreve a pesar de los tres argayos que le obligan a hacer alguna maniobra.

En el bar hay una fuerte discusión sobre el pueblo más importante del concejo. Demasiadas voces, poco contenido. Cuando ya despeja un poco el bar es prácticamente nuestro y las cervezas se dejan querer. A los tres cuartos de hora aparecen nuestros amigos desde el pico. Incombustibles, oye. Pues nada, algún día cuando el tiempo esté algo más seco ya volveremos. A pesar de todo el día montañero no se nos ha dado mal, hemos hecho ejercicio y estamos en buena compañía. Siempre positivos, nunca negativos.

Estrenamos mayo con la subida al Pierzu. Empezaremos en la tradicional pista de Collada Llomena para bajar por el Collado de Piedrafita a Pen. Buena actividad montañera.

FRESINES   
           

miércoles, abril 25, 2012

JORNADA AGRIDULCE EN LA SUBIDA AL MULLEIROSO


Cuando llegamos a Recoba, tras desviarnos por Riocastiello eran las 10 y media. Llovía. Otra vez la misma situación que la semana pasada. Se sucedieron varias chubascadas hasta el mediodía. Con más moral que el citadísimo Alcoyano comenzamos la ruta. En la salida del pueblo un cartel avisa de la “ruta de los pueblos abandonados”. La misma ruta está bastante abandonada: no hay ni una indicación añadida a este cartel. La pista es muy buena. Sigue paralela al río Bárcena.

Hacemos un amplio círculo, pasando por encima de un afluente que atraviesa la pista para perderse en el río. Luego la pista se mete de modo evidente por el valle. Un cortino de piedra en la parte que cae al río es la prueba de que este bosque está habitado y que todos queremos el fruto de las industriosas abejas. Al poco tiempo hay una bifurcación: empezamos a subir suavemente por el sendero de la derecha. El camino está en muchos tramos muriado para evitar la avalancha de piedras depositadas en la ladera. El camino ha quedado casi en un paso estrecho porque la vegetación se ha comido más de la mitad.

Llegamos a Curriechos. Cruzamos el río por unos tablones que se han preparado convenientemente. Todas las casas están abiertas. Aquí hubo vida durante siglos. Ahora todo está arrumbado por el tiempo y el abandono. Es curioso que los trastos que encontramos por las cuadras y almacenes, una segadora, unos discos, una bombilla... parecen aquí auténticos anacronismos.

Volvemos al camino. Ahora seguimos el curso del río Besapié. Es una auténtica delicia. El río baja fuerte de agua, hace numerosas cascadas y pozas. El bosque de ribera está sembrado de cortinos para conservación y aprovechamiento de las castañas. Una gran cascada se cruza sobre la pista. Otras riegas caen al río. El paso se hace necesariamente cadencioso, el andar caviloso, todos los sentidos abiertos en plena fusión con la naturaleza. Hace rato que no llueve, e incluso algunos rayitos de sol alegran la vista.

El sendero gira 90º para encarar la aldea de Besapié. Chubasco fuerte. Aldea en fuerte pendiente. Otras ocho casas. Sólo las abejas dan muestras de estar vivas. Mudos testigos del pasado son los larguísimos ringleros de murias que enmarcar la pradería y evitan avalanchas. Construcciones heredadas del neolítico. Inmensa labor la de estos buenos habitantes de los valles. Besapié, bonito nombre.

Subimos a su collada. Está pindia. Se avista desde aquí la carretera del puerto del Palo y el largo valle del río Navelgas. Es lo último que pudimos ver. La niebla espesa invade todo por los entrantes de los profundos valles. Subimos con esfuerzo por las sendas del ganado. Cuando nos creemos en la cumbre empieza nuestro calvario: el pico está mucho más allá, o esa impresión nos parece, y hay que seguir subiendo de modo continuo por toda la cumbrera. Pasamos por el Renazo de Cabra. En otras condiciones nos daría igual. Pero se nos va a juntar todo: a la niebla se añade una fuerte cortina de agua, y al poco rato un viento en rachas heladas que mina nuestra hoy escasa moral.

No hay más remedio que seguir. La ruta continúa bajando por el otro lado del pico. Las manos tornan a color malva. Hacen falta guantes. Los paraguas son puestos a prueba y unos cuantos pasan a la reserva. Llegamos a la cumbre con su bonita cruz de la Victoria pintada de amarillo. Apenas miramos nada. El día no está para bromas y estamos bordeando los cero grados. Hay que descender rápido para recuperar temperatura.

Nos vamos pitando orientados por las lagunillas. El camino tiene que estar a la izquierda más o menos por el fondo del valle. Bajamos agrupados, la niebla puede ser un problema. Encontramos el buen sendero que baja en dirección este de modo continuo a desembocar en la pista. Los ríos son hoy caminos de agua. El agua ha estado hoy omnipresente. En el cielo, en el aire, en el bosque, en el suelo... Difícil defenderse de tanta invasión. Fuimos felices en el bosque, sufrimos en la cuesta, penamos lo nuestro en la cumbrera de la Sierra de Fanfaragón. Creo que hoy tocaba eso.

Varias vueltas y revueltas más abajo y después de pasar por una casería en explotación, repleta de maquinaria agrícola, pisamos la carretera asfaltada que termina en la ermita de Recorba.

Comemos en el bar del mismo pueblo. La gente es amable y nos atiende bien, seguramente pensando en el frío que hemos pasado. Y ya van dos seguidas. Algún día parará de chiscarnos este abril de aguas mil. De momento la prósima semana vamos a intentar una vez más, el Priniello en Amieva. Si tuviéramos la suerte de que se viera algo es un sitio increíble para observar la mecedura del Dobra, el Pelabarda  y el Junjumía cayendo desde las lejanas alturas de Vegarredonda. El grupo lo intentó más de una vez. Esta puede ser la definitiva.

FRESINES

martes, abril 17, 2012

DIÁLOGOS BAJO LA NEVADA EN LA TRAVESIA DE SANTIBÁÑEZ DE MURIAS A CASOMERA

14 de abril de 2012

PRÓLOGO:

-Vamos a desayunar tranquilos que hoy no hay ninguna prisa, ¡oh! Con la que está cayendo...

-Bueno home, pero habrá que d’ir marchando pa no estar todo el día de chigres.

-Y es que hay días que más vale tener una puerta que pintar. Esto del monte hoy es ya por viciu.

DIÁLOGO 1º:

-Casi llegamos a Santibáñez y ahora cae agua nieve. Esto está feo.

-Pero mira que la temperatura no ye mala, 10º, mejor que la semana anterior.

-¿Ondé dará la vuelta el autobús? Aquí no hay sitiu. Mira que diz esta paisana que ya tiene conocimiento del asunto.

DIÁLOGO 2º:

-Las diez y con esti aguazón habrá que forrarse de plástico.

-Y el paragues. No te dejes el cacharro. Aunque dicen que un montañeru con paraguas es como medio montañeru.

-Mejor esto que volver empapau.

-Mira, salen todos al mirador del hotel a mirarnos. Deben pensar que estamos chalaos...

DIÁLOGO 3º:

-Está cuajando. Hasta los artos están prestosos con la nieve.

-No quejarse que la subida por esta pista es bien cómoda.

DIÁLOGO 4º:

-Llegamos a la collá Fogares. Tardamos dos horas. Paéceme que vamos muy despacio.

-Ya pero ya hay nieve abondo. Está todo precioso. Qué bucólico. Y que silencio.

-Pena de borrina que no deja ver nada.

DIÁLOGO 5º:

-¡Por ahí vais mal!¡Hay que bajar hacia la pista! Buscar un paso por la izquierda.

-La pista de Conforcos está allí debajo. Aquí hay 20 centímetros de nieve.

DIÁLOGO 6º:

-Mira esti roble adornado como de Navidad. ¡Una foto Javier!

-Debemos estar debajo de la Xugosa, por lo menos esta es la fuente de la majada. Llevamos dos horas y media sin parar.

-¡Qué bueno el Beronia pa entrar en calor!

DIÁLOGO 7º:

-Al fin llegamos a la majada Cople. Se hace largo con tanta nieve. Mira esta caseta con el nombre de Gervasio.

-Ahora el termómetro subió a 14º.

-No paréis que queda mucho trote todavía.

-Si seguimos la pista nos vamos a Bustrosu. Hay que coger la senda de la izquierda.

-Pero no se distingue ninguna traza de camino. La nieve lo uniforma todo.

-Espera puede que por aquí. Cuidao, hay nieve hasta la rodilla.

-El bastón se hunde hasta un metro.

DIÁLOGO 8º:

-Jope con el camino, llevamos media hora caminando y subimos nada más treinta metros.

-Es la cuarta revuelta que damos. Clemen, ponte tu a hacer huella que Carri ya se agotó. No sea que se caiga en un hoyu y ni le veamos.

DIÁLOGO 9º:

-¡Jolín! Cierra el paraguas por lo menos para pasar estos piornos.

-Es que no veo nada, que se me empañan las gafas.

-Ya debemos estar debajo del Pico Los Pozos. Es que no se ve nada de nada.

-Dice la hoja de ruta que hay que buscar un senderillo entre los piornos.

-Ya hemos entrado por tres sitios y no se encuentra nada. Además hay más de un metro de nieve.

-Pues hay que decidir algo, porque con la cellisca y este frío aquí no se puede estar parado.

-Debe faltar una hora a Casomera...

-¡Que te crees tu eso! Si estamos a 1515 metros y hay que bajar a los 400 de Casomera... hay tela pa rato.

-¿Tiraremos pa la Fresnosa?

-¡Quiá! Hay que girar la vuelta a todo el valle.

-No hay más remedio que retroceder. ¿De acuerdo?

-Hoy no llegamos ni a las seis. Bueno por lo menos ahora la luz dura más.

-No nos hemos apartao ni un metro de la ruta que marca esti cacharru.

-Nada, nada, a descansar a casa Gervasio.

DIÁLOGO 10º

-Por fin un sitio techado. Bien por Gervasio que deja la cabaña abierta.

-¿Cabemos todos?

-Estoy pingando... ¿quién me da un poco chocolate?

-Vámonos, que se nos hace muy tarde.

-¿Otra vez a la nevada? ¡En mi vida he pisado tanta nieve!

-¿Cuánto tiempo nos quedará? Son las cinco y cuarto y todavía estamos aquí.

-Mira a ver si te coge el teléfono José Manuel y que vuelva a buscarnos que esto va pa largo.

DIÁLOGO 11º:

-Mira el abrevaderu otra vez. Menos mal que entre veinte hemos dejado un surco bueno en la nieve.

-Pues no lo pierdas ahora porque estás cogiendo mal el camino. Hay que coger la pista de arriba.

-Yo creo que...

-¡¡Qué no, Carrete, que no!! Tira pa’rriba.

DIÁLOGO 12º:

-La bajada a la Ortigalosa es una auténtica pista deslizante de hielo y barro.

-¡Gracia, ten cuidao, por Dios! Javier, cógete a mí.

-Son las siete la tarde. ¿Nos dará tiempu a comer algo?

-¡No sé! ¡Maldita nieve que no ha parao ni un momento de trapear!

-Al fin la pista. Yo ya he tirao el paraguas. Estoy moyau hasta los calzones.

DIÁLOGO 13º:

-Al fin el autocar. Chicas daros prisa que el conductor tiene que cumplir el horario.

-¿Cómo las siete y media la tarde y no vamos ni a comer? Esto es mucho.

-Ya hemos hecho una “XANADA” de las típicas... ¿Onde estuvo la voz de la prudencia esta vez?

-Espera que voy tirar esti poncho de m.... que está más agujereado que un bebedero patos...

EPÍLOGO 1º:

Si quieres ver mundo, apúntate a las Xanas. Tendrás buenas sensaciones. La canal de Llamedo y esta de hoy van a quedar para la historia.

EPÍLOGO 2º:

Ya lo volvimos a hacer. Parece que esperamos a que venga alguien nuevo para liar una gorda de estas. Marimar de Bilbao, hoy te has consagrado como montañera, a la altura de este grupo de locos.

EPÍLOGO 3º:

“Si la línea quieres mantener, y del bolsillo no quieres sacar, en una excursión de las Xanas na tendrás que lamentar”.

EPÏLOGO 4º

-¡Tais bien preparaos pa facer la ruta de la Forcadona!

CONCLUSIÓN FINAL: Se cumplió otra vez nuestra vieja ley: Cuanto peor en el monte más adrenalina. Como dicen en una página de consejos sobre cómo aumentar tu energía: “Conéctate con la energía de otras personas”. Esa impresión tengo yo: que estamos interconectados. De lo contrario no me puedo explicar tantas risas y cachondeos. ¡¡¡Y esta vez no han sido las burbujas!!!

El sábado 21 vamos al Pico Mulleiroso en Cangas del Narcea. ¡Por favor, que nos pongan buen tiempo! Y recordar que hemos cambiado el lugar de salida y la vamos a hacer a las 7,30 pero de San Andrés.

FRESINES

miércoles, abril 11, 2012

BAJO LA LLUVIA EN LA FOZ DE COVELLAYO

7 de abril de 2012

Todo lo bueno se acaba en algún momento. El buen invierno que hasta aquí habíamos disfrutado se torno en, por otra parte, la deseada lluvia. La primavera y sus aguas mil. Bienvenida sea la bendita agua, aunque nos fastidie.

Como ya amaneció con lluvia intensa nos tomamos la cosa con calma. Paramos en l’Acebal, a 5 km. de Laviana, pueblo que llegó a contar con 9 horros de los cuáles sólo sobreviven dos. Además había una instalación de bataneo. Otro día más seco prometemos curiosear por las calles.

Salimos del pueblo siguiendo la carretera a Fombermeya. Casi inmediatamente nos cruzamos con el PR que va desde Ribota a Puente L’Arcu. Hoy no nos interesa este bello recorrido. Nuestro objetivo son las Foces de Covellayu. Primera dificultad de interpretación: aquí todo son foces y regatos. Si seguimos la carretera de Fombermeya acabamos a la vera del río Cañaínes que forjó la bonita foz que abre a los tres vallejos bajo el Cogollu mismo.

Si seguimos el río Raigosu, que es nuestro propósito, tenemos que entrar a esta foz de Covellayu. El Raigosu nace en el riachuelo de los Infiernos, y por la derecha recibe las aguas del río La Braña, y por la izquierda del reguero Tozu l’Osu, del Río Acebalín, del Río Gallu y del regato que baja de los Tornos.

Nosotros enfundados en plásticos y prendas técnicas, armados de guantes y paraguas. Atravesamos el puente por la margen izquierda. El río baja muy bravo. Literalmente da mieu. La carretera a Forbermeya pasa junto al molín de Taraña, con dos bocas abiertas al río. Una construcción potente que nos gustaría haber visto por dentro. Un kilómetro más arriba están los restos del molín de Pelusa. En el río hay una pasarela de madera algo arrumbada hacia la derecha. ¿Pasaríamos por ahí en caso de ser necesario? Cosas más raras hicimos alguna vez. Pero no deja de ser una temeridad tal como está hoy la corriente.

En la bifurcación de les Mestes se encuentran el Cañaínes y el Raigosu en un turbulento arrebato de espuma. Si siguiéramos carretera arriba a unos 600 metro se encuentra la cascada en forma de cola de caballo y detrás la captación de agua para Laviana. Pero en Les Mestes seguimos el curso del río principal. Se pasa junto a una casa de dos pisos habitada. Por allí discurre la pista que sube a la aldea Los Tornos que algún día habrá que explorar. Una pasadera formada por dos ramas cruza sobre la corriente, el río bañando el palo inferior.

Unos tres kilómetros más allá hay una casa con antojana en la que nos refugiamos para dar alivio a nuestros muy cargados paraguas. Cabemos todos. Es notable la borrina que tapa todas las alturas, impidiéndonos ver Peña Mea y nuestra cumbre de hoy, el Pico Gargallones. ¿Habrá bajada por el otro lado a la foz del Cañaínes? El sitio bien merece una excursión.

El río sigue creciendo, los arroyos laterales del camino están “arroyando” la pista cada vez más encharcada. Unos trescientos metros más y en un curioso abrigo de cabras, juegan tres bebés mastines que hacen las delicias del personal. El pastor nos advierte que el puente se lo llevó la corriente y cruzar sobre el hormigón tiene su peligro. En este punto delante de la casa de ladrillo de dos pisos y dos puertas decidimos dar la vuelta y bajar a secar. Esta vaguada es brava y angosta. Estamos literalmente bajo la falda de Peña Mea. Hoy no podemos ver mucho más. El torrente sigue creciendo y es momento de darse la vuelta. Silvino nos espera con el autocarín en l’Acebal. Marchamos a Casa Linares a entrar en calor. Los humeantes callos ayudarán.

El día 14 de abril, histórica fecha del calendario nacional, volvemos al Aller para salir de Santibáñez de Murias y subir al Pico Xugosa y los Pozos que forman el cordal derecho del valle del río Negro. Para poner final de ruta en Casomera. 818 metros de subida y 639 de bajada. Igual hay suerte y no llueve mucho.

FRESINES

viernes, abril 06, 2012

ASCENDIMOS AL PICO COGOLLA EN EL CONCEJO DE CANGAS DE ONÍS

31 de marzo de 2012

Cuando bajamos del autocar en Vega Sebarga tuvimos que desandar unos trescientos metros hasta la embocadura del río Melón que desciende del Valle de Carnedes. El río baja con poco agua. En algún momento se sume antes de deshacerse gota a gota en el Ponga. La pista ganadera es ancha y cómoda. En la primera bifurcación de la derecha seguimos un buen camino empedrado. Hay una segunda bifurcación que no seguimos. Este camino empedrado está algo abandonado porque los escayos y las rodadas se han convertido en dueños del paso. Salimos de nuevo a la pista hormigonada que sube a las cabañas. Llevamos subidos ciento sesenta metros en media hora.

Por la pista el avance es más rápido. Subiendo de prado en prado llegamos a una cabaña grande, la segunda que pasamos. Empezamos a ver siluetas. No se ven más que manchas negras por la potente luz solar y la bruma que desdibuja los contornos. Pero el Canto Carbonero y la Peña Beza se distinguen a la perfección. Y que decir del Pierzu acompañado de la Huérfana y nuestra conocida Peña Siña. Al oeste asoma potente y nevado el Tiatordos y empieza a mostrarse la Llambría. Todo este circo coral suena como una voz que canta la hermosura de la tierrina asturiana.

Cuando llevamos una hora de marcha por pindia pradería alcanzamos la tercera cabaña. Trescientos veinte metros sobre el mar. Queda mucho recorrido. Saltando una pasadera llegamos a una cuarta y luego a una quinta edificación. Altitud: 450 m. Hora y media. Sendas y caminos van salvando las sebes y las hondonadas. Cuando estamos casi en la loma de Trebandi, en la mayá de su mismo nombre encontramos dos enormes cuadras bien construidas, activas, vivas. Aquí la ganadería sigue en actividad. Vemos un nido habitado. Ya sabeis: “ En abril, hueverín”.

Último recuesto que superar. Al fin en Trebandi. Dos horas de marcha y quinientos sesenta metros con la mochila pegada a nuestra sudorosa espalda. Pero nos sentimos ligeros, el aire es puro, el sol tuesta ligeramente, se divisan, limpísimos, la Peña Santa y sus adláteres. Un breve descanso para afrontar lo que queda de subida. Un cerrado aplauso para María nuestra joven acompañante. Ella se retira a buscar la pista que baja a Caño. Va en buena compañía.

Cuando reemprendemos la expedición, entramos ahora por una senda rompe piernas, porque ha servido para desbrozar el monte, y el agua y las caballerías la han sembrado de baches y desmontes. Pero logramos rodear una alta loma que creemos que es el Cantu Espino. Las cotoyas hace rato nos recuerdan que somos unos invasores de su medio. Bueno, se lo recuerdan más a los de la patita al aire. Por presumir, toma ya.

Ahora tenemos la Mota Cetín por su lado norte. Una perspectiva inédita, sin duda. No estamos acostumbrados a ver su silueta por esta cara. Ya bordeado completamente este arisco Cueto Espino hemos llegado al siguiente cambio de vertiente. Es la Colladiella. Desde aquí es fácil subir el pico La Sierra de 851 metros. Dejamos de lado El Cormelón porque se nos hace tarde. Mejor seguir todo el cordal por el senderillo del ganado. Pasamos un pico intermedio. Estamos bordeando el bosque Selgueiro por su parte superior. Una breve bajada y estamos encima de la pista forestal. Los seis de la cabecera de ruta van desaforaos por llegar pronto. Los demás nos organizamos atrás y conseguimos igualmente llegar a La Cogolla, 837 metros de altura. A penas tiempo para un par de fotos. Salimos volando que hoy funcionamos como tres grupos en uno. El Cantu Trebandi que recorrimos hace años en una potente sierra que nos separa del Sella. Bajamos hacia una parte limpia de escayos y siguiendo el camino por un pinar potente de crecidos árboles, amenazados por la terrible procesionaria del pino. A partir de aquí pista descendente. Unos por ella y otros siguiendo la cuerda de cimas acabamos todos encontrándonos en las inmediaciones de La Roza.

Seguir toda la pista nos obligaría a dar una gran vuelta. Así que cortamos por una gran pradería y un pequeño sotobosque que nos acaban sacando a las viviendas de la parte alta de Cangas de Onís. Atravesamos entera la villa. Hasta la estación de autobuses. Hay hambre y sobre todo mucha sed. Con algunos nervios por la espera montamos en el autobús que nos traslada a Caño, al restaurante La Barca, donde nos esperan los cinco acompañantes de María, escapados de la general.

En tan agradable sitio, disfrutando del fresco, pasamos el rato entre chascarrillos y buena conversación. Sobre las siete de la tarde volvemos al vehículo. La ruta de hoy nos ha resultado algo larga. Hoy tampoco habrá una paradilla sidrera. Por imperativo autocaril. Estamos perdiendo las buenas costumbres.

Y ya metidos de lleno en la Semana Santa tenemos el sábado una muy buena ruta por terreno conocido. Cuando el año pasado ascendimos a la Peña Ladines (glorioso día no exento de precipicios y bruscos descensos), de lejos podíamos ver la Foz del Raigosu. Ahora queremos ir desde L’Acebal a la Foz de Covellayo para subir al Pico Gargallones y volver luego al lugar de partida. Ya superados los calores de días pasados podremos hacer una muy agradable excursión.

FRESINES

martes, marzo 27, 2012

ESPLÉNDIDO DIA EN EL CAMINO REAL DE LA MESA

24 de marzo de 2012

Día esplendoroso de sol. Todo despejado. Desayuno en el Hotel Cela de Belmonte. Buen día para practicar la vieja y desusada manía de caminar. El Autocar sube hasta Llamoso. Mejor dicho una revuelta antes junto a las ruinas del molino. Dos kilómetros menos que andar; por la tarde lo agradeceremos bastante. En Llamoso viven veinticinco personas. En sus alrededores se descubrió hace poco una necrópolis tumular y una extraña imagen femenina de cultos astures muy antiguos. También es curioso un gran agujero de 25 metros que hay en las inmediaciones: El Pozo Las Glayas.

Al atravesar el pueblo contamos hórreos y paneras. La cuenta sube a once. La fuente es bien antigua: está fechada en 1898. Por la parte alta del pueblo sale un camino empedrado a la derecha, en muy buen estado de conservación. Unos árboles caídos nos impiden seguir por la calzada y la solución a la “xana” es tirar monte arriba. Pasado el arrebato volvemos disciplinados al buen camino que poco a poco tira para arriba sin margen para el respiro.

Varias revueltas amplias nos acercan a una balconada desde la que vemos la aldea allá abajo rodeada de todos los verdes de la primavera. Al oeste está la Sierra Manteca y el pueblo de Carricedo, ruta 19 de la senda que recorre Asturias de punta a punta. También se distingue con claridad La Penouta y la Pica Montovio con su airosa antena. Superando la cuesta llegamos hasta el poste indicador que señala el PR- 101, la bajada a Dolia y la subida a Villamayor, distante cinco kilómetros y medio. Hemos superado la cuestona. Hace calor pero por lo menos corre el aire.

Llegar a Porcabezas es un juego de niños porque no deja de ser una pandona entre otras muchas que ondean suavemente el terreno. Tardamos dos horas hasta aquí subiendo setecientos treinta y ocho metros. Este es un buen observatorio de cumbres. Desde la desembocadura del Nalón hasta El Barriscal del Aramo, todas las cumbres nevadas a golpe de vista: El Cornón, el Puerto de San Lorenzo, El Ferreirúa, La Ubiña... y tantos y tantos más. Arde un gran fuego detrás de la Sierra de Begega. Se ven unos cuantos penachos de humo más. Dos avionetas sobrevuelan los fuegos. Por la tarde nos cruzaríamos con una dotación completa de bomberos corriendo hacia alguno de los muchos focos vivos. Por delante de la Sierra de Begega se aprecia con toda nitidez el sendero de gran recorrido que sube a Boinás por Carricedo.

Dejamos la tarjeta en el modesto buzón de la modesta cumbre. Bajamos al Camín Real de la Mesa. No hay otro paso en Asturias con más historia que este. Los romanos ya lo utilizaron en cuanto supieron que por los alrededores había trazas de oro en los ríos. Alguien tiene la tentación de bajar a Grao andando desde aquí. Que le aproveche, aunque para Las Xanas todo es ponerse. Si siguiéramos hacia el Sur acabaríamos en la Bagaragaña y la Berza.

Total que estamos en el valle. Para volver a subir al Alto del Mouro desde el que se ven los alrededores de Grau. Descendemos de nuevo. El valle está cruzado de pistas ganaderas. Todo está muy plácido en la distancia. Nueva panda que subir: Espinapata de 1008. Tenemos al Oeste el Caldoveiro y el Lobiu. Bajamos a la pista que comparte el Camino de la Mesa y la etapa 18 de la Gran Ruta “Asturias Interior”. Continuo sube y baja. Ahora con premio. Nos acercamos a Dolia. Aprieta el calor y el bar umbrío nos regala con un refrigerio. Estamos un buen rato de cháchara. Son las dos y veinte y hay que pensar en bajar a Belmonte de Miranda, un vertiginoso descenso. Renunciamos al pico Serranta o Matacaleao porque se echo el tiempo encima. Sin embargo, ¡oh contradicción! unos cuántos nos animamos y, agradeciendo la constante brisa tiramos hacia el pico Cervera de 886. Pero una cumbre se interpone en el camino. Es el Alto de la Cueva del Torno de 984.

Es una cresta recortada y con poca continuidad en su recorrido. Perfecta para un montañero. Allá vamos. Trepadas breves, siempre asegurando. Cumbre sin buzón. Vista privilegiada de Belmonte en escorzo. Volvemos al collado. Todavía hay moral para subir al Cervera que no ofrece ninguna dificultad. Muy buena vista de todo el valle del Pigüeña. Una curiosidad: El 20 de junio de 2011 fue avistada aquí una osa con dos esbardos que probablemente huían de un macho celosón. Los esbardos tenían entonces unos cinco meses. El instinto del macho es matarlos para que la hembra se ponga en celo. Hubiéramos dado algo por verlos. También hubo aquí una fortificación medieval para vigilar la entrada al profundo tajo del Pigüeña.

Se impone bajar rápidamente. Bajamos por la derecha hacia el Llanón. (la bajada oficial era por la izquierda, ¡punto para Manuel!). Buscamos el camino que tiene que bajar por el bosque hasta el arroyo Covasil. Este nos acerca a Tibós y Tablado. Por cierto es un camino precioso, tapizado de hierba, sombrío, rumoroso por el arroyo cantarín. Hora y cuarto hasta Belmonte.

Salimos a la margen derecha del Pigüeña. Aquí estuvo el Convento de Santa María de Lapedo (“La villa Lapideum). Debió imponer a los aldeanos férrea disciplina, que incluía el permiso del abad para poder casarse. El caso es que no quedó ni una sola piedra de la edificación original. No debía gustarles mucho tanta servidumbre. Cruzamos el puente. Nos esperan en el Hotel. Todo ha ido muy bien. Son las cinco y cuarto. La ruta fácil en principio ha sido del tipo sube-baja continuo, lo que requiere gran esfuerzo. Pero el día ha estado simplemente genial. Estamos en jornada de reflexión. Y ni siquiera eso logrará empañar nuestra alegría.

Sábado 31: Vega Sebarga- Espinu. Collada Trebandi. Cormelón- Cogolla. Pico Ciprón- Cangas de Onís. Terreno conocido y con muchas posibilidades. Que el tiempo y los amigos nos acompañen.

FRESINES

lunes, marzo 19, 2012

LA XAMOCA ENVUELTA EN NIEBLA. PERO LLEGAMOS HASTA ARRIBA

17 de marzo de 2012

Ya estábamos al tanto de que este fin de semana la sequía, por lo menos en el Norte, se terminaba. Pero te lo lees y no te lo acabas de creer porque amaneció con sol y temperatura alta.

Subimos desde El Condado tal como venía marcado en el calendario de ruta. Hasta L’Aldea por un camino tradicional evitando la siempre monótona carretera. Al final salimos a ella. En la Aldea pasamos delante de la Casona de los Menéndez, del siglo XVI que es Monumento Histórico Artístico. Tiene una inscripción solemne: “Por la Ley y por el Rey”.

En lugar de seguir por la margen derecha del río en la pista que nace junto a la iglesia de San Esteban (PR-59), elegimos una buena senda que en continua y muy llevadera subida nos dejaría en la pista de la margen izquierda del arroyo de la Arganosa. Una hora y media más tarde y habiendo subido ya 496 metros, cruzamos por encima de la tubería de los Arrudos que abastece a la sedienta Gijón. A lo mejor sus habitantes ignoran que esfuerzo se tubo que realizar para aportar agua de calidad a esta aldea de la costa. Pocos minutos después nos situamos en la braña Carrascal por la riega del mismo nombre en la que hay muy buenas cabañas.

Ahora, torciendo a la derecha nos metemos bajo la falda inferior de la Peña Blanca y del Bustellín. El clima está cambiando a gran velocidad. El viento cada vez es más frío. Subimos por la Campa La Braña y buscando un sendero superior entre cotoyas a la Collada Saús. Han pasado dos horas y cuarto desde que empezamos. Se subió con comodidad y ritmo. Este último tramo ha resultado más duro por lo empinado.

En la Collada hay que abrigarse. La niebla al llegar nosotros es ligera. Pero se va espesando por momentos. El pico completamente cubierto. En una ráfaga de aire vemos el canal de subida. Decisión: ¡Hay que seguir! Y allá vamos. Entrando por la canaliza que resulta ser tramposa con las gotas de agua que empiezan a caer. Hay una curva muy marcada a la izquierda para esquivar el farallón. El terreno obliga a trepar, a agarrarse a la hierba dura. Hay que tener cuidado con la piedra suelta. Alguna vuela. Pasamos un primer patio muy inclinado hacia el abismo. Afortunadamente ahora dejó de llover.

La orientación funciona en estos casos a base de voces. Se ve muy poco. Un segundo patio muy pronunciado aunque hay buen paso por la roca viva. “Angel ¿tenemos que volver por aquí?”. “Claro que no, respirai tranqui”. Llovizna. La hierba muy resbaladiza. Asegurándonos bien en una hora estamos en la cima. Todo tapado. El día no está para bromas. Es mejor bajar pronto. Y seguimos el PR-123, marcadísimo en cada vericueto. Nunca habíamos pasado por una ruta tan señalada. Es imposible perderse aunque confluyen varías sendas. Atravesamos el fayedo que cuenta con enormes ejemplares.

Bajamos por el camino más directo posible. Llueve intensamente. Bajo la línea de alta tensión entramos por la senda que lleva a Llagos. Haciendo honor a su nombre la charca está repleta. El bosque ahora es un robledal reciente, entremezclado con castaño. Bajamos a buena velocidad. Los tramos hormigonados sirven de peralte para nuestras mojadas botas. A pesar de todo, la buena conversación entretiene el paso acompasándolo al del compañero de al lado.

A la vista Campiello. Parece abandonado bajo el aguacero. Su capilla dedicada a San Nicolás de Tolentino es de 1673. No da mucho el tiempo para hacer turismo. Así que a la carretera, a salvar el kilómetro y medio que queda para llegar a Rioseco. El asfalto se acomoda poco a nuestras botas. Pero en fin, dura poco. Salimos por la parte alta del pueblo, en camino que lleva a Espinos y que nos hubiera servido para llegar hasta ahí de haber contado con un día más propicio.

Nuestro único comentario al llegar empapados a cambiarnos es que hay que volver a poner esta ruta para el año próximo porque tienen que verse unas extraordinarias panorámicas, que hoy nos han estado prohibidas. Ya secos vamos al bar a mojarnos algo por dentro. Y de ahí a la Pumarada con un ambiente muy agradable en la comida.

Y cosa notable. Volvemos en el bus y cada grupo a lo suyo. No hay esa batahola habitual. ¿No será que faltaba una pareja de Trubia que lo lía todo? ¿O son nuestros jóvenes irlandeses, esos inventores de los gusiluz que brillan en la alcoba? Nos estaremos volviendo unos sosos...

Para animarse a viajar con las Xanas, el periódico del domingo afirma que hay que reivindicar (“Walk 21”) el viejo arte de caminar sin rumbo, como protesta ante las máquinas que lo invaden todo con su soberbia. Pues nosotros tenemos el culo pelao de caminar como para quejarnos de que todo está repleto. Y además dicen que eso es la modernidad. ¿Pues va a resultar ahora que de tanto patear somos unos modernos de tomo y lomo?

Para seguir con nuestra protesta caminando, pero con rumbo: el que tenemos el próximo día nos llevará al Pico Porcabezas, pasando por las Peñas Negras y los Picos Espinapata y Serranta. Desde ahí bajaremos a Belmonte, ochocientos catorce metros más abajo, después de haber seguido varios tramos del Camín Real de la Mesa en la zona de Dolia. Puede ser una interesante “reivindicación”.

FRESINES

viernes, marzo 16, 2012

INTERESANTE RUTA LA ASCENSIÓN A LA PEÑA VIGUERAS

10 de marzo de 2012

Ambiente más que primaveral. El madrugar tiene su recompensa. Hacia el puerto Ventana está totalmente despejado. Sube el autocar los 4 kilómetros que separan Páramo de la braña La Puerca, antigua venta. Ahora existe un buen aparcamiento. Hace dos años te pasabas con toda facilidad esta entrada y había que ir pendiente de que el cuentakilómetros marcara exactamente 4,2.

Hoy La Puerca es la grandiosa entrada de una ruta para escolinos en lo que han dado en llamar “Aula Didáctica de Monte Grande”. La excursión tiene todos los atractivos posibles. Lo que no entendemos es esa horrible construcción de madera de unos trescientos metros para que puedan pasar sillas de ruedas. Pero bueno ¿y los cinco kilómetros siguientes ya no deben hacerlos los minusválidos? ¿A quién se le ocurrió semejante idea? Podrían, siguiendo con la cultura del despilfarro, haber prolongado este acceso hecho de tablones tratados, hasta las mismas Navariegas. Qué fácil es gastar el dinero de todos en chorradas y montajes. .

Con estas cosas vamos conversando, mientras atravesamos el magnifico hayedo de Monte Grande. En los claros del bosque al fondo la Foz de La Estrechura entre la Peña Vigueras y el Monte Candepuerca, calizas horadadas por el río Páramo, que dejan grandes hondonadas y muy poca vegetación arbórea a la vista. Desde la distancia parece imposible hacer pasar por allí ni un simple camino carretero. En la fuente de Las Vallinas nos informa el panel allí colocado que allí acudían los leprosos de alguna malatería cercana a beber a la fuente. En las poblaciones no les dejaban hacerlo. Por aquí pasó también Jovellanos en 1794 camino del puerto Ventana cuando buscaba caminos accesibles a la meseta. Otro panel enseña a los nenos que el abedul, tan abundante antes en Asturias era utilizado para combatir las fiebres.

Por la fácil y agradable pista que además va en descenso llegamos a enfrentarnos al río La Verde, un sitio totalmente mágico. Ahora han colocado un puente de troncos. Antes cruzábamos como podíamos. Nos encontramos en un lugar llamado La Firbiencia, antiguo puesto de acecho de los cazadores de osos. En la vaguada se juntan el Monte Grande y el Monte Braniella mucho más fracturado que desciende desde la Peña El Aguil.

El nombre es de Xiblo no ha sido puesto por casualidad. El ruido de la cascada se come todos los demás sonidos del bosque. Entrando por la margen contraria del río, tras cruzar el rústico puente, y a unos trescientos metros hacia arriba está la cascada, en realidad su segundo y tercer tramo de caída. Para ver el desplome de agua entero hay que subir todavía más. El fragor del agua lo llena todo, el agua hierve entre las rocas y cayendo en polvo nos deja helados. Creíamos que con la falta de lluvia el río tendría un hilillo de agua, pero el deshielo primaveral es un acontecimiento en uno de los tres saltos de agua más grandes de Asturias. Esta cola de caballo y salva un desnivel de unos 200 metros. Una maravilla de la naturaleza. Qué rincones más bellos conserva Asturias. Qué fuerza de atracción tienen los paisajes teverganos.
Volvemos sobre nuestros pasos para seguir la pista que baja a La Focella. A 1092 m. de altitud. En realidad hasta aquí no hemos hecho más que descender. Han pasado hora y tres cuartos desde que empezamos en La Puerca. Paramos un ratito junto al notable texo de La Focella. La fuente del pueblo está dedicada a D. Tomás Alonso y está datada en 1948. Es una buena cantería de piedra. Esta fuente brota tan fría que a alguno se le olvida que llevaba mochila. Salimos por el lado opuesto del pueblo. La pista está muy bien señalada.

Páramo, Villa de Sub y La Focella integraban el Privilegio, concedido por Bermudo III en 1033, por el cual toda persona nacida en este territorio debía ser considerada noble y libre de tributo, con la condición de mandar celebrar una misa todos los años por el alma de Alfonso V. Este Privilegio duro hasta el siglo XIX. Mientras tanto toda la comarca fue un concejo independiente con ayuntamiento y escudo propios, incluso con su cárcel comarcal.

Salimos de La Focella. Nos topamos con una laguna glaciar bien antigua. Aquí el terreno es cuarcita ordovícica que forma suelo con conglomerados de cantos verdes por los líquenes (esta es la prueba para distinguir la cuarcita de la caliza). La laguna fue desecada a principios del XX para “sanear” el terreno. Una auténtica pena que nadie se plantee cerrar el desaguadero y construir un pequeño aliviadero. Sería una fuente formidable de vida. Y un atractivo turístico parecido a los lagos de Somiedo. Afortunadamente unos patos se han adelantado a la idea y ya están criando entre cañaverales.

Las charcas del camino están repletas de huevos de la puesta de las ranas, madurando al sol. Bulle la vida por todas partes. El buitre nos sobrevuela. Subimos por la pista hasta las antenas de telefonía. Luego sigue una cota de escobas y gorbizos. Por la senda de la cumbrera pasamos a la antecima. Trepando por las calizas y subiendo los escalones estamos arriba. ¡Qué maravillosa vista! La Plaza, San Martín, Marabio, Alesga, Carrea, el Santuario de Cébrano y la Siella por el norte. Cantidad de cimas en las que las Xanas ha posado su bota. Por el sur es para quedarse horas mirando: La Sobia, la pista de Trobaniello, El Campu Faya y todo el grupo de los Huertos y las Ubiñas. El Ferreirúa y Pico El Ágil, qué gozada de día, qué bien situada está esta cumbre.

Bajamos por el mismo camino hasta la pista camino de Torce, para abandonar la pista en una ramificación a la derecha. Ahora tratamos de seguir por todo el cordal hasta San Salvador de Alesga. Al principio el sendero está muy marcado, luego se va perdiendo por el bosque. Cuando llegamos a la cumbre final del cordal, se puede ver Fresnedo. No está clara ninguna posibilidad de bajada. Pero confiamos en los guías que se tienen la ruta muy estudiada. Así que destrepamos por la derecha en unos curiosos roquedos. Les rodeamos casi completamente para empezar a bajar por el bosque hasta dar con un camino que hicieron para la construcción de los depósitos de agua. Se ven los tejados de San Salvador de Alesga. Hay un carril bici dibujado en la carretera. La fuente de fresquísima agua alivia nuestra sed.

Para llegar al autocar todavía tenemos que seguir otro medio kilómetro más hasta el museo de la Prehistoria, donde está aparcado. El bunker de hierro puede ser prehistórico pero más me parece de la primera guerra mundial. Acabamos la ruta. En San Martín están con las jornadas de invierno y el jolgorio carnavalero. Un día muy placentero.

Para el sábado 17 seguiremos el itinerario siguiente: El Condau- L’Aldea- Collada Saus- Pico La Xamoca- Collada Ricau- Collada El Arcu- Campiellos- Riosecu , con salida a las 7,30 de San Andrés. Ojalá sea un día tan fantástico como este en el que subimos al Pico Vigueras.

FRESINES