viernes, marzo 16, 2012

INTERESANTE RUTA LA ASCENSIÓN A LA PEÑA VIGUERAS

10 de marzo de 2012

Ambiente más que primaveral. El madrugar tiene su recompensa. Hacia el puerto Ventana está totalmente despejado. Sube el autocar los 4 kilómetros que separan Páramo de la braña La Puerca, antigua venta. Ahora existe un buen aparcamiento. Hace dos años te pasabas con toda facilidad esta entrada y había que ir pendiente de que el cuentakilómetros marcara exactamente 4,2.

Hoy La Puerca es la grandiosa entrada de una ruta para escolinos en lo que han dado en llamar “Aula Didáctica de Monte Grande”. La excursión tiene todos los atractivos posibles. Lo que no entendemos es esa horrible construcción de madera de unos trescientos metros para que puedan pasar sillas de ruedas. Pero bueno ¿y los cinco kilómetros siguientes ya no deben hacerlos los minusválidos? ¿A quién se le ocurrió semejante idea? Podrían, siguiendo con la cultura del despilfarro, haber prolongado este acceso hecho de tablones tratados, hasta las mismas Navariegas. Qué fácil es gastar el dinero de todos en chorradas y montajes. .

Con estas cosas vamos conversando, mientras atravesamos el magnifico hayedo de Monte Grande. En los claros del bosque al fondo la Foz de La Estrechura entre la Peña Vigueras y el Monte Candepuerca, calizas horadadas por el río Páramo, que dejan grandes hondonadas y muy poca vegetación arbórea a la vista. Desde la distancia parece imposible hacer pasar por allí ni un simple camino carretero. En la fuente de Las Vallinas nos informa el panel allí colocado que allí acudían los leprosos de alguna malatería cercana a beber a la fuente. En las poblaciones no les dejaban hacerlo. Por aquí pasó también Jovellanos en 1794 camino del puerto Ventana cuando buscaba caminos accesibles a la meseta. Otro panel enseña a los nenos que el abedul, tan abundante antes en Asturias era utilizado para combatir las fiebres.

Por la fácil y agradable pista que además va en descenso llegamos a enfrentarnos al río La Verde, un sitio totalmente mágico. Ahora han colocado un puente de troncos. Antes cruzábamos como podíamos. Nos encontramos en un lugar llamado La Firbiencia, antiguo puesto de acecho de los cazadores de osos. En la vaguada se juntan el Monte Grande y el Monte Braniella mucho más fracturado que desciende desde la Peña El Aguil.

El nombre es de Xiblo no ha sido puesto por casualidad. El ruido de la cascada se come todos los demás sonidos del bosque. Entrando por la margen contraria del río, tras cruzar el rústico puente, y a unos trescientos metros hacia arriba está la cascada, en realidad su segundo y tercer tramo de caída. Para ver el desplome de agua entero hay que subir todavía más. El fragor del agua lo llena todo, el agua hierve entre las rocas y cayendo en polvo nos deja helados. Creíamos que con la falta de lluvia el río tendría un hilillo de agua, pero el deshielo primaveral es un acontecimiento en uno de los tres saltos de agua más grandes de Asturias. Esta cola de caballo y salva un desnivel de unos 200 metros. Una maravilla de la naturaleza. Qué rincones más bellos conserva Asturias. Qué fuerza de atracción tienen los paisajes teverganos.
Volvemos sobre nuestros pasos para seguir la pista que baja a La Focella. A 1092 m. de altitud. En realidad hasta aquí no hemos hecho más que descender. Han pasado hora y tres cuartos desde que empezamos en La Puerca. Paramos un ratito junto al notable texo de La Focella. La fuente del pueblo está dedicada a D. Tomás Alonso y está datada en 1948. Es una buena cantería de piedra. Esta fuente brota tan fría que a alguno se le olvida que llevaba mochila. Salimos por el lado opuesto del pueblo. La pista está muy bien señalada.

Páramo, Villa de Sub y La Focella integraban el Privilegio, concedido por Bermudo III en 1033, por el cual toda persona nacida en este territorio debía ser considerada noble y libre de tributo, con la condición de mandar celebrar una misa todos los años por el alma de Alfonso V. Este Privilegio duro hasta el siglo XIX. Mientras tanto toda la comarca fue un concejo independiente con ayuntamiento y escudo propios, incluso con su cárcel comarcal.

Salimos de La Focella. Nos topamos con una laguna glaciar bien antigua. Aquí el terreno es cuarcita ordovícica que forma suelo con conglomerados de cantos verdes por los líquenes (esta es la prueba para distinguir la cuarcita de la caliza). La laguna fue desecada a principios del XX para “sanear” el terreno. Una auténtica pena que nadie se plantee cerrar el desaguadero y construir un pequeño aliviadero. Sería una fuente formidable de vida. Y un atractivo turístico parecido a los lagos de Somiedo. Afortunadamente unos patos se han adelantado a la idea y ya están criando entre cañaverales.

Las charcas del camino están repletas de huevos de la puesta de las ranas, madurando al sol. Bulle la vida por todas partes. El buitre nos sobrevuela. Subimos por la pista hasta las antenas de telefonía. Luego sigue una cota de escobas y gorbizos. Por la senda de la cumbrera pasamos a la antecima. Trepando por las calizas y subiendo los escalones estamos arriba. ¡Qué maravillosa vista! La Plaza, San Martín, Marabio, Alesga, Carrea, el Santuario de Cébrano y la Siella por el norte. Cantidad de cimas en las que las Xanas ha posado su bota. Por el sur es para quedarse horas mirando: La Sobia, la pista de Trobaniello, El Campu Faya y todo el grupo de los Huertos y las Ubiñas. El Ferreirúa y Pico El Ágil, qué gozada de día, qué bien situada está esta cumbre.

Bajamos por el mismo camino hasta la pista camino de Torce, para abandonar la pista en una ramificación a la derecha. Ahora tratamos de seguir por todo el cordal hasta San Salvador de Alesga. Al principio el sendero está muy marcado, luego se va perdiendo por el bosque. Cuando llegamos a la cumbre final del cordal, se puede ver Fresnedo. No está clara ninguna posibilidad de bajada. Pero confiamos en los guías que se tienen la ruta muy estudiada. Así que destrepamos por la derecha en unos curiosos roquedos. Les rodeamos casi completamente para empezar a bajar por el bosque hasta dar con un camino que hicieron para la construcción de los depósitos de agua. Se ven los tejados de San Salvador de Alesga. Hay un carril bici dibujado en la carretera. La fuente de fresquísima agua alivia nuestra sed.

Para llegar al autocar todavía tenemos que seguir otro medio kilómetro más hasta el museo de la Prehistoria, donde está aparcado. El bunker de hierro puede ser prehistórico pero más me parece de la primera guerra mundial. Acabamos la ruta. En San Martín están con las jornadas de invierno y el jolgorio carnavalero. Un día muy placentero.

Para el sábado 17 seguiremos el itinerario siguiente: El Condau- L’Aldea- Collada Saus- Pico La Xamoca- Collada Ricau- Collada El Arcu- Campiellos- Riosecu , con salida a las 7,30 de San Andrés. Ojalá sea un día tan fantástico como este en el que subimos al Pico Vigueras.

FRESINES

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