lunes, junio 16, 2008

NOS RECONCILIAMOS CON EL CUERA

Segunda semana consecutiva en la que utilizamos la Sierra del Cuera para nuestras andanzas y la primera vez en la que tengo vistas de Picos y de la costa desde este intrincado paraje. Por eso digo que nos reconciliamos con el Cuera. La semana pasada en el Turbina no tuvimos vistas, pero esta vez si que pudimos contemplar los tres macizos de Picos al completo.

Comenzamos a caminar en Alles saliendo por el barrio de San Roque, justo al lado de la bonita capilla del mismo santo, en la que estaban preparando el “ramu” para la puja de las fiestas. Como digo, salimos por una calle que se encuentra a la derecha de la capilla y pasamos junto a unas casas que dejamos a nuestra derecha para continuar por una pista hormigonada que comienza a ascender con buena inclinación. Vamos subiendo con rapidez y pronto vemos las casas de la capital de Peñamellera Alta a nuestros pies.

El día no parece augurar buenos presagios. Las nubes se mueven incansables sobre el Cuera y no ofrecen demasiada confianza. Prevemos un día como el sábado anterior en el Turbina y comenzamos a caminar con desgana. Sobre Picos, una gran cantidad de nubes nos impide su visión. Parece que el Cuera continúa con su maldición.

La pista se retuerce en múltiples revueltas dando vista siempre al valle en el que sobresale la peculiar figura de la Pica de Peñamellera y hasta cinco líneas de alta tensión paralelas unas a otras. Sin abandonar el hormigón y superando una dura pendiente, llegamos a las primeras cabañas de la Majada de Llabándames, donde destacan algunas ya remozadas y convertidas en casas. Aquí trocamos la pista por un camino que sube entre las cabañas hasta situarse por encima de estas. Continúa un tramo con dirección este y unos metros después de pasar una portilla metálica, lo abandonamos para seguir alguno de los senderos del ganado que parte a nuestra izquierda a subir a una collada que vemos por encima de nuestras cabezas. La ascensión la hacemos siguiendo los rastros del ganado que nos llevan por el mejor camino posible entre hierbas y rocas. Alcanzado el collado, nuestra dirección es al este y subiendo hasta llegar a una buena cabaña con un gran cercado de piedras donde se encuentra el ganado, vacas y ovejas, pastando. Dentro del cercado y al lado de la cabaña, hay un curioso depósito de agua con abrevadero, que aprovecha el agua que escurre por el tejado para llenarse.

Nos encontramos a los pies del Pico Liño. Mirando hacia arriba veremos nuestro destino. Aunque se puede endurecer la ruta subiendo prácticamente de frente a una canal que se encuentra al este del pico, nosotros vamos por la parte menos dura, es un decir, y continuando con dirección oeste, dirigiéndonos a un collado que vemos en dicha dirección y al que llega un camino bien marcado.

¡Por fin el Cuera nos ofrece sus vistas! Una mirada más a Picos y podemos contemplar la inconfundible silueta del Urriellu asomando entre la espesa capa de nubes. Pronto se abre una ventana que nos permite contemplar las cumbres más señeras del Central. El Picu, Cerredo, Cabrones, envueltos entre nubes pero se les ve claramente. Comenzamos a comprender el porque de la fama de esta sierra.

Alcanzado el collado, ya no tenemos más remedio que ascender toda la ladera en dirección norte hasta alcanzar la cumbre del Liño en la que encontramos una cruz con buzón montañero y el mojón del vértice geodésico, con un montón de piedras sobre él. Las nubes que veíamos al subir, continúan su danza y por momentos nos cubren mientras en otros se despeja. La costa se encuentra limpia y hacia ella se dirigen nuestras miradas. Vemos Llanes casi a nuestros pies y la gran mancha hoy verdosa de un calmado Cantábrico. Por el noreste la vista se pierde más allá de San Vicente de la Barquera, pero por el sur Picos vuelve a estar cubierto de nubes. De vez en cuando se abre un ventanuco que nos permite ver algo de caliza, pero por poco tiempo. Enseguida se vuelve a tapar.

Cubierta la tarjeta, hechas las fotos y recuperado las fuerzas gastadas en el ascenso, reemprendemos la marcha descendiendo al noreste por un collado que une el Liño con el cotero siguiente, para dejarlo a la izquierda y continuar atravesando la collada contigua en clara dirección este. Dejamos el Ubricario y La Muesca a la izquierda para descender lo menos posible al Collado Llanos de Morea, mientras contemplamos un embalse artificial de agua para el ganado. A media altura pasamos por la ladera sur del Pico Morea, para descender también al sur, a las inmediaciones de la cabaña con cierre de piedras de Llia. Un bonito entorno con la cabaña y los árboles, si no fuere por los plásticos que le pusieron en el tejado.

Emprendemos dirección este a introducirnos en un vallecito que se forma por el medio de la sierra. Estamos en Pejos de Hoyos Negros. Un intrincado laberinto de pequeñas cumbres y profundos jous. Debemos buscar el mejor camino y el más llano, siempre por el centro del valle. Descendemos y ascendemos varias veces preguntándonos si iremos en el buen camino. Lo importante es mantener la dirección este y pronto alcanzaremos una bonita vallada que el sábado estaba llena de vacas y en la que hay un lago artificial para el consumo del ganado. También nos encontraremos con una abrevadero con una buena fuente, al menos en esta ocasión. Quizá más adentrado el verano se encuentre seca. En esta ocasión nos hizo buen servicio, pues el calor aprieta y ya llevamos muchas horas de camino.

Aquí es donde debíamos haber girado a la derecha con dirección sur para ascender a la abandonada Majada de La Jayuela, reconocible por un cercado de piedras y una cabaña, ambos en estado ruinoso. Pero nosotros no lo hicimos. Confundimos la cabaña con otra que se veía más al este y hacia ella dirigimos nuestros ya cansadas piernas. Afortunadamente allí nos encontramos con un pastor que, además de señalarnos donde se encontraba La Jayuela, detrás nuestro y a la derecha, nos indicó donde teníamos un sendero muy poco usado, por el que podíamos bajar a Llonín.

Desde la cabaña de Ortigoso ascendimos con dirección sur hasta lo alto del collado en el que un cierre de alambre de espinos trata de evitar que el ganado descienda por la inclinada ladera. Traspasado el cierre, la vista no era de lo más tranquilizador. Una playa de hierba alta se despeñaba ladera abajo. Del camino mencionado casi ni rastro. Abajo veíamos Llonín a los pies de la Pica Peñamellera, pero ni idea de por donde bajar. Rápidamente los “serpas” comenzaron a estudiar el terreno y más con la imaginación que con la realidad, dieron con el sendero bajo el tupido manto de hierba. Después de varias dudas, vacilaciones, búsqueda de otros pasos y una buena dosis “psico-farmacológica”, emprendimos el descenso definitivo por el sendero, que realmente estaba allí. En premio a nuestra osadía, las nubes se apartaron y nos permitieron disfrutar, con muchas limitaciones por lo pindio del camino, de unas estupendas vistas de los tres Macizos de Picos de Europa.

El camino desciende primero verticalmente durante un tramo, para girar luego al oeste y comienza una serie de tornos hasta alcanzar una zona de piedras y algunos árboles, desde donde la inclinación disminuye y el sendero se hace más ostensible. Continúan los tornos y alcanzamos una nueva zona de arbolado más espeso, en el que el camino se pierde por momentos dentro del bosque. Una vez cruzado este, alcanzamos una buena pista de tierra en Canto Robao, que a la izquierda nos conduce hasta el anhelado pueblo de Llonín, tras 8 horas y media de pateo (los que llegamos los últimos).

Con esta ruta aparcamos el circuito de circunvalación del Cuera hasta el mes de Octubre que lo retomaremos con la ruta Llonín-Panes. Para el próximo sábado día 21, tenemos ruta en el Cornión. Se trata de la ruta que estaba prevista para el día 5 de julio y hubo que cambiarla. Os recuerdo que la salida es a las 6 de la mañana de San Andrés y la ruta es al Pico Gustuteru y la Vega de Aliseda. A continuación os detallo esta ruta:

Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Belbín (1.046 m) – Campo La Tiese (1.106 m)

Una interesante ruta para contemplar la zona del Jultayu, La Verdilluenga, Peña Blanca y la Torre la Celada. No dejéis para el último día el tema de apuntarse, que os podéis quedar sin plaza.

lunes, junio 09, 2008

EL CUERA Y SUS VISTAS SOBRE PICOS (¿)

Una vez más, y van... las nubes nos han privado de las espectaculares vista que dicen, hay de los Picos, en esta emblemática sierra. Son varias las veces que asciendo a esta dura montaña con la ilusión de poder contemplar lo que otros me cuentan sobre sus vistas y aún no he tenido una vez la dicha de poder darme esa satisfacción. No queda más remedio que seguir intentándolo.

En esta ocasión la disculpa era subir al Turbina o Torvina, continuando con nuestra circunvalación del Cuera y para ello el sábado, el autocar nos dejó un kilómetro más allá de Arangas, camino de Alles, en las cercanías de la Majada de Pando, donde una carreterita asfaltada sale por la izquierda en fuerte subida.

Emprendimos la marcha cuesta arriba por las fuertes rampas del Picón, dejándolo a nuestra derecha, mientras que el asfalto se vuelve hormigón. El día esta nuboso pero no parece que pueda llover. Algunos claros nos dan la esperanza de que al llegar arriba podamos tener buenas vistas. La temperatura es buena para caminar y lo hacemos con brío. Vamos superando las revueltas de la pista hasta que se termina el hormigón, al lado de una marquesina de madera colocada por el Principado como si fuese una parada de autobús. Aquí la pista pasa a ser de tierra y unos cuantos metros más allá, a la altura de una cabaña y una finca cerrada de piedra, también la abandonamos para continuar subiendo por un sendero que sale por la izquierda a subir por encima de la cabaña.

El sendero se retuerce entre la maleza baja y seguimos cogiendo altura. Por la izquierda nos encontramos con el camino que viene de Arangas por Lodevega y Matacorta. Ahora caminamos con dirección este y nos encontramos con dos pastores que además de darnos algunos consejos, nos acompañan un buen tramo. El sendero se retuerce aún más subiendo en tornos verticalmente a buscar la caliza que se ve arriba y que marca la cumbrera de la sierra. Llevamos un ritmo fuerte: en 45 minutas ya superamos los 400 metros de desnivel. Cuando alcanzamos la Portilla de la Concha el Gobio (1.059 m), el desnivel superado es de 665 metros y llevamos una hora y quince minutos de camino.

En la Concha el Gobio, lo más duro ya quedó atrás. Un sendero muy marcado por el ganado, pasa por la falda sur del Pico Llacía, que a todos confunde creyendo que se trata del Turbina, y tras un hombro, alcanza la bonita majada de Piedra de Oso o Braña de Rozagas.

Se impone un merecido descanso antes de continuar con rumbo norte a buscar el collado que ya vemos bajo nuestro destino, el Pico Turbina, con su caseta en la cumbre. El camino o los caminos que son más de ganado que de personas, serpentea por entre un mar de caliza tratando de bordear los jous que se abren por todos lados. Desde el collado podemos contemplar ya toda la parte alta de la Sierra con dirección este y con las cumbres más significativas de esa zona: Cabeza Ledesma, el Haba, el Liño... y un sinfín de jous entre ellos. Aprovechando que la vista es buena, trazamos mentalmente la ruta que debamos seguir en el descenso, proveyendo lo que después ocurriría, que la niebla nos tapase parcialmente la zona.

Se impone subir al Turbina y así lo hacemos. Con dirección norte vamos siguiendo un sendero señalizado de vez en cuando con algunos jitos y que es fácil de seguir. Las rampas son duras en algunos momentos pero ya no lo sentimos después del entrenamiento realizado en la primera parte de la ruta. Alcanzamos la cumbre del Turbina, tras dos horas y veinte minutos de ascensión, coronada por un vértice geodésico y una caseta de madera y unos metros más al norte, la segunda cumbre de esta montaña con una cruz y buzón montañero.

Vistas..., ninguna para ninguna parte. Nada más llegar una nube nos cubrió todo el paisaje. La niebla era de quita y pon y pronto nos dejó ver lo más cercano. Toda la zona de Picos se encontraba tapada por las nubes. Por el norte, la niebla, más espesa, nonos dejó ver nada en el tiempo que estuvimos allí.

Tras un pequeño descanso para recuperar fuerzas y comer algo y luego de cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, llegó la hora de emprender el descenso, más pensando en las posibilidades de que nos tapase la niebla, que en la prisa por bajar. Algunos tenían la intención de subir al Cabeza Ledesma. Descendimos al collado desde el que habíamos subido y siguiendo en principio rumbo sur, bajamos a la izquierda a buscar una praderita desde la que, tras remontar un hombro, dimos vista a un muro de piedra junto al que hay un sendero que une las brañas del Cuera. El Cabeza Ledesma nos quedaba enfrente pero la niebla entraba y salía con lo que descartamos su ascensión. Descendimos hacia el muro cerca de la Majada de Mancornú de la que solo quedan un par de cabañas, y con dirección este continuamos por el sendero colgado sobre el vertical abismo hasta la majada de La Jorá. Un bonito remanso en el que las cabañas rodean una pradera en la que descansan las vacas. Nosotros también descansamos un poco, antes de continuar en la misma dirección para pasar junto a un cierre metálico de ganado de nueva factura, donde se inicia el camino de descenso. Pero de descenso vertiginoso. Un sendero resbaloso, baja entre la hierva haciendo algunos tornos y obligándonos a prestar la máxima atención para no dar con nuestras posaderas en el suelo. Abajo vemos dos pistas. La de la derecha baja a Rozagás, mientras que la de la izquierda, de color amarillo, baja a La Collada. Esta es la nuestra y para poder acceder a ella, al llegar a un hombro, debemos y así lo hacemos, girar a la izquierda a buscar un sendero entre la alta hierva que veíamos cuando bajábamos y que a hora nos lo tapan unos árboles. Antes de pasar junto a una cabaña este sendero se bifurca y por la parte de arriba continúa con la posibilidad de entroncar con la pista pero más alto y una vez que se produzca la bifurcación de la que luego hablaremos, para dirigirnos a Alles. Nosotros decidimos acortar la ruta y bajar a La Collada, con lo que tomamos el sendero que pasa por debajo de la cabaña y prácticamente se pierde. Por el prado descendemos directamente a la pista y continuamos por ella en dirección este y en descenso. Entonces llegamos a la bifurcación señalada y mientras que nuestro camino sigue hacia abajo, por la izquierda continúa otra pista en ascenso y que sigue a media ladera de la sierra a concluir en Alles enfrente de nosotros.

Nosotros seguimos en descenso y poco tiempo después alcanzamos el barrio de la Orteriza de la aldea de la Collada. Pocos metros más abajo alcanzamos la carretera donde ya nos espera el autocar.

El próximo sábado continuamos ruta saliendo desde Alles, para ascender al Pico Liño y continuar por la Sierra del Cuera bajo el Morea, a descender al Llonín. La ruta es:

Alles (261 m) – Llabándames (632 m) – El Coteruco (813 m) – Ustiello (994 m) – Pico Liño (1.116 m) – Joracón de Morea (880 m) – Llía (785 m) – Pejos de Hoyos Negros (781 m) – La Jayuela (738 m) – Canto Robao (309 m) – Llonín (186 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción y no quedan muchas plazas libres. Tengo que deciros que hoy parece ser que comienza una huelga de transportes y no sabemos cuanto va a durar. Por ello os ruego que si ya estáis apuntados la ruta o lo vais a estar, salvo que la huelga se desconvoque, procuréis enteraros si la ruta se realiza o no, llamando a los teléfonos de costumbre en la tarde del viernes.

En otro orden de cosas os comunico que en Trubia estamos esta semana con la Semana Cultural y entre otros actos y charlas, dará una nuestro compañero de fatigas, aunque ahora nos acompaña poco, Manuel Antonio Huerta. La Charla versará sobre “Las construcciones de la Guerra Civil en Trubia y sus alrededores”. Esta charla será en el teatro del casino el jueves día 12 a las 20,30 horas. Así mismo y como continuación, el viernes 13 a las 16 horas se realizará una excursión gratuita, para visitar algunos ejemplos de esas construcciones. Los que estén interesados en la excursión deberán apuntarse de lunes a viernes en el teatro. Espero ver caras conocidas en la conferencia.

lunes, junio 02, 2008

LA NIEBLA NOS IMPIDIÓ HACER LA RUTA

Una espesa niebla poco más arriba del Puerto de Cono, no nos permitió hacer la ruta que teníamos programada para el sábado pasado entre el Cono y el Pozo de las Mujeres Muertas, con ascenso al Pico Cazarnoso.

La niebla y la ausencia de caminos definidos, nos hizo desistir en la realización de la ruta. Lo intentamos, subiendo por la pista que con dirección oeste se abre en el Puerto del Cono. Pero los senderos estaban tapados de maleza, brezo en su mayoría y muy alto y la escasa visibilidad por culpa de la niebla, hizo que nos planteásemos abandonar. No merecía la pena ya que no tenía visos de que las cosas cambiasen con el tiempo.

Decidimos continuar en el autocar hasta Cecos y allí realizar la Senda del Oro. Una entretenida ruta entre Cecos, San Antolín de Ibias y regreso a Cecos.

En Cecos cruzamos el puente y nos acercamos a su iglesia, pasando junto a las obras del hotel rural que se está construyendo. Las marcas blancas y rojas y blancas y amarillas de dos rutas se unen en una columna al lado de la iglesia. Seguimos las indicaciones y salimos del pueblo por un buen camino en el que pronto encontramos un cartel indicador de la Senda del Oro y un cruce. Se trata de la misma senda que es circular. Nosotros nos decidimos por empezar subiendo y seguimos por la amplia pista de la derecha y en ascenso, que se adentra en un bosque de pinos y castaños. A lo largo de todo el recorrido iremos encontrando paneles en los que se nos describe distintos trabajos que se realizaban para obtención del oro, así como los lugares en los que se hicieron estos trabajos. La pista asciende dando vueltas ajustándose a la ladera del monte hasta que comienza a llanear ofreciéndonos unas buenas vistas de la zona Cecos y los pequeños pueblos que lo rodean. Podemos ver el estrecho valle por el que hicimos nuestra llegada y la carretera que se dirige a Degaña, además de toda la pelada y roma sierra que cierra el Valle del Ibias por el oeste.

En poco tiempo alcanzamos las primeras casas del pueblo de Villamayor. Los indicadores de la ruta nos llevan por la parte baja del pueblo pero merece la pena caminar por sus calles apreciando las formas de los edificios con tejado de pizarra, así como los pequeños y bonitos hórreos. Una pequeña ermita dedicada a San Martín, nos abre el paso a la carreterita hormigonada que desciende a San Antolín. Si seguimos por ella, en pocos metros debemos coger un sendero que sale por la izquierda y que retrocede hasta desembocar en la senda que traíamos y en la que hay un indicador que nos dice por donde continúa el camino. Y este es en claro descenso entre praderas. Caminamos por el Monte el Trigal y en sucesivas curvas nos acercamos a La Pena, lugar en el que se visita un cortín con algunas colmenas o truébanos. Los cortines, hay muchos en el concejo, se empleaban antiguamente para evitar que los osos se comiesen la miel y destrozasen las colmenas. Son edificaciones de piedras en círculo, de altura suficiente para que el oso no pueda saltar y dentro se reunían los truébanos, casi siempre construidos de un tronco vaciado y con una laja encima.

El sendero continúa y al final tenemos un pequeño mirador armado con unas barandillas de madera desde donde podemos contemplar unas bonitas vistas de la capital del concejo. Volviendo sobre nuestros pasos, continuamos el descenso por el camino debidamente señalizado. El sendero se hace más estrecho y cerrado. Los madroños y otras especies se ciernen sobre nosotros. Un conjunto de altos y derechos pinos nos miran desde el cielo. Cuando el paisaje se abre, nos encontramos con un terreno plantado de vides con los verdes y tiernos sarmientos mecidos por la brisa. Caminamos al lado del viñedo hasta un nuevo cruce. Por la derecha seguiríamos hasta San Antolín, concretamente a un área de descanso e interpretación, con acceso al pueblo cruzando un puente sobre el Río Ibias. Por la izquierda regresamos a Cecos. Este es el camino que nosotros escogimos y por debajo del viñedo y con el río a nuestra derecha y más abajo, pasamos por una pasarela con varal de gruesa soga para evitar caídas al abierto vacío.

La senda camina ahora a la orilla del río, unas veces más bajas y otras más alta, conformándose a los accidentes del terreno. Los avellanos nos acompañan colgados de la ladera del monte hasta que el espacio se abre al llegar a un antiguo molino y al Caserío Peña del Cuervo. Se trata de un edificio habilitado como vivienda, un hórreo en el centro, una capilla y la cuadra, con lavadero adosado en el exterior, tofo ello cerrado en cuadro. Por fuera, la huerta y se adivina que antiguamente, aprovechando la ladera, había viñas plantadas. Un bonito y tranquilo lugar, solo interrumpido por el monótono sonido del agua al correr.

Ya estamos en el último tramo de la ruta y enseguida vemos las primeras casas de Cecos cuando alcanzamos el lugar en el que unas dos horas y media antes habíamos visto el panel anunciador de la ruta. Por una vez y sin que sirva de precedente, comimos a una hora prudencial.

Para el próximo sábado día 7, tenemos ruta por el Cuera. Continuamos con la circunvalación por etapas de esta sierra y para ello nos desplazamos al pueblo de Arangas, donde terminamos la última ruta de esta serie y desde allí subiremos por Piedradosu hasta el Turbina, para finalizar ruta en Alles, capital del concejo de Peñamellera Alta. La ruta propuesta es:

Arangas (342 m) – Lodevega (489 m) – Matacorta (637 m) – La Concha (1.059 m) – Piedradosu (1.086 m) – Pico Turbina (1.316 m) – Mancornú (1.077 m) – La Jorá (1.043 m) – Canal de La Jorá – El Collau (616 m) – La Collada (243 m) – Alles (261 m)

La ruta tiene un fuerte desnivel y una longitud aproximada de unos 20 kilómetros. El tiempo previsto para su realización es de 7 hora y media y lo que sí os aseguro es que si el tiempo acompaña, las vistas sobre Picos y de la costa, son inmejorables. Y creo que en esta ocasión el tiempo va a ser bueno. Confiemos en que la niebla no nos obligue a abandonar.

Quedo a la espera de vuestras llamadas. No lo dejéis para muy tarde que os podéis quedar sin plaza.

lunes, mayo 26, 2008

SALERAS Y BARRISCAL. ATRAVESANDO EL CORDAL DE LA SOBIA

Una dura ruta la que realizamos el pasado sábado. Dura, no precisamente por la ascensión, que fue a la postre lo más liviano, sino por el descenso a Coañana. Pero vallamos por partes.

El día amaneció con algunas nubes y extensos claros que no presagiaban lo que los meteorólogos vaticinaban de fuertes chubascos tormentosos. De todos modos, como la tónica de los días precedentes era la de fuertes tormentas al atardecer, ya nos preparábamos para recibirlas al final de la ruta.

Comenzamos a caminar en el Puerto de Ventana por la amplia pista que sale a la izquierda según se va hacia la provincia de León. Pasamos junto a la buena fuente de Ventana y por buen camino casi en llano vamos dejando a derecha e izquierda otras pistas unas en ascenso y otras en descenso, hasta llegar a las inmediaciones de la Ermita del Trobaniellu, que se encuentra a nuestra izquierda en una hondonada cerca del camino. Seguimos por la pista como un kilómetro en descenso y en una cerrada curva a derechas, debemos abandonarla por un sendero que baja a una pequeña pradera, Collado Garrafe, de la que sale con la misma dirección un sendero ascendente. La verdad es que nosotros vimos ese sendero gracias a la limpieza que hace poco se hizo de este tramo de la ruta, cortando las abundantes escobas que lo cubrían. Por este collado cruza el camino antiguo que une la Villa del Sub y Entrago con Ricabo, a donde también se dirige la pista que acabamos de abandonar.

Nos queda una buena caminata por las laderas del Garrafe y Grandamullida, hasta alcanzar el Collado Bosbigre, donde el escobal se torna pradera y en el día que nos ocupa, llena de vacas pastando.

Cruzamos las praderas y comenzamos a subir por la ladera oeste de La Tacha el Fierru. La ruta normal casi pasa por la cumbre, pero nosotros no hicimos la ruta normal. Al frente teníamos una muralla de piedra que nos separaba del Barriscal, primero y del Saleras más allá y en la muralla se veía una canal por la que parecía que se podía traspasar, con lo que hacia allí dirigimos nuestros pasos. Atravesamos a media altura una ancha canal herbosa que desciende del collado que se forma entre La Tacha el Fierru y el Sobre Bosbigre, aprovechando un sendero que se abría camino por la parte baja de la muralla y poco a poco fuimos ascendiendo hasta alcanzar la parte alta. Desde este punto pudimos contemplar todo el recorrido realizado hasta el momento y lo que aún nos restaba para alcanzar la cima del Saleras, que ya contemplábamos frente a nosotros identificada por el mojón del vértice geodésico que lo corona. A nuestra izquierda y algo más cerca, el Barriscal nos llamaba para hoyar su cumbre. Sobre ella también veíamos una especie de mojón y hacia él encaminamos nuestros pasos, buscando las praderas por los senderos del ganado. Una vez a sus pies, no queda más remedio que comenzar a subir por la piedra, de buen agarre, hasta alcanzar la cumbre en la que hay un mojón. Un pequeño descanso para hacer la foto de rigor y vuelta a caminar rumbo al Saleras donde ya nos esperaba el resto del grupo. Las amenazantes nubes se convirtieron en lluvia y en granizo, afortunadamente poco abundantes ambos, mientras nos dirigíamos a la cumbre del Saleras, coronada como dijimos, por el vértice geodésico.

Tras las fotos y después de cubrir la tarjeta, iniciamos el descenso hacia el noroeste, gracias a las indicaciones de un pastor. Al este abajo, se veía una baliza a la que debíamos ir para seguir camino por Vega de Duernas hasta Canchongo, pero en vez de eso, bajamos primero al norte para derivar suavemente al oeste a buscar un sendero muy marcado, que proveniente de Fresnedo, pasa por el Valle Canderin y llega rápidamente a la concurrida y bonita braña de Canchongo. Las cabañas se encuentran alrededor de la pradera y por el este sale una buena pista que se dirige a Villamarcel. Nosotros cruzamos la braña con dirección norte hasta las inmediaciones de la laguna, rodeada de árboles y casi cubierta de vegetación. Aquí volvimos a cambiar la ruta que teníamos fijada. En vez de seguir al oeste donde la laguna, para pasar por el Collado Piedrafita y descender por el largo valle del Reguero de Coañana, continuamos dejando a la izquierda la laguna hasta un lugar en el que hay dos viejas cruces de madera y a su vera, un ancho camino casi cubierto de hierva, pero bien marcado y de buen caminar a pesar de la humedad. El camino desciende vertiginosamente entre árboles, cruzando pequeñas praderas y pasando junto algunas cabañas, hasta cruzar el arroyo y unirse al que baja de Piedrafita, a la altura de las diseminadas cabañas de L’Altar. Aquí empezaron nuestros mayores sufrimientos. Al barro que ya veníamos pisando, se unió la piedra, lisa y bien mojada, en perfectas condiciones para deslizarse y darse una buena culada. No en vano a este camino lo llaman Mazaculos.

El último tramo, hasta llegar a Coañana, se hizo eterno. La piedra parecía no tener fin y donde no había piedra, el barro nos obligaba a caminar despacio buscando los mejores pasos, so pena de quedar para siempre clavados en la pegajosa arcilla. Para completar el panorama, una fina y constante lluvia nos acompañó durante un buen rato en el descenso, aunque nuestras preocupaciones eran bien distintas a las de mojarnos.

Por fin alcanzamos las primeras casas de Coañana y con ellas el hormigón que nos devolvió a la tranquilidad en el caminar. Nunca pensé que podría echar tanto de menos la civilización. Para remate final, un perro que permanecía inmóvil a la vera del camino, ya en Coañana, quiso probar mi pierna y me tiró una dentellada al pasar junto a él. Afortunadamente el mordisco fue a parar a la parte alta de la bota y no sufrí ningún daño. Ya en el amplio aparcamiento del pueblo y cuando nos estábamos cambiando, comenzamos a escuchar los truenos que se acercaban, provenientes de la zona por la que habíamos bajado. Fue cuando comíamos cuando la esperada tormenta descargó su furia sobre el concejo de Quirós. Al final la ruta duró casi siete horas desde que comenzáramos a caminar en Ventana.

El próximo sábado día 31 tenemos ruta por Cangas de Narcea. Caminaremos entre los Puertos del Conio y de Las Mujeres Muertas. Podremos contemplar desde las alturas el inmenso bosque de Muniellos. Caminaremos sobre las Sierras de Cazarnoso y Cansacaballos. La ruta propuesta es:

Puerto del Conio (1.316 m) – Braña Cimera (1.400 m) – Pico La Carcabina (1.501 m) – Llano los Cepos (1.419 m) – Pico Cazarnoso (1.473 m) – La Carcabina (1.464 m) – Llano de la Laguna (1.215 m) – El Tabulón (1.307 m) – Chao del Pozo (1.428 m) – Brañas de Folgueiras (1.300 m) – Braña de Valvaler (1.246 m) – Campalonga (1.205 m) – Pozo de las Mujeres Muertas (1.097 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta por el occidente. Como podéis ver, el desnivel es pequeño y la única salvedad es su longitud. Pero no tiene mayores problemas. Espero vuestras noticias. Os diré que tenemos el autocar de 27 plazas solamente, ya que los otros están ocupados. Esto quiere decir, que si tardáis mucho en apuntaros, os podéis encontrar sin plaza.

lunes, mayo 19, 2008

POR LA SIERRA DE JUAN ROBRE

El pasado sábado hicimos otra de las rutas pertenecientes a la circunvalación del Cuera. Continuamos en Cabrales, próximos a abandonar este concejo para pasar a Peñamellera Alta.

Partimos de Arenas de Cabrales, donde habíamos llegado en la etapa anterior procedentes del Alto de Ortiguero, concretamente desde la carretera que se dirige a Panes y casi saliendo ya de Arenas, al lado de un supermercado Dia. Allí nos dejó el autocar para continuar en dirección al pueblo por una calle que sale a la izquierda hasta la altura de una capilla que se encontraba en obras y donde giramos a la derecha para tomar la dirección hacia donde realmente tenemos que ir, al este. Después de pasar junto al Hogar del Pensionista y del Centro de Día, salimos del pueblo por una ancha pista entre prados, con el inicio de la Sierra de Juan Robre frente a nosotros y el Cares y la Sierra de Portudera a nuestra derecha.

Si nos fijamos, veremos unas marcas rojas y algunas flechas que nos irán señalando el camino a seguir hasta el Collado de Arniás, con lo que la primera parte de la ruta ya la tenemos trazada. Por tanto dejaremos todas las ramificaciones que se formen y seguiremos siempre por los puntos rojos, que además se encontraban recién pintados. Abandonamos las praderas y comenzamos una suave ascensión, ya por camino y entre encinas, Pasamos junto a dos cabañas, una de ellas derruida y abandonamos el bosquecillo para seguir subiendo poco a poco dejando el Cares en el fondo del valle. Si miramos atrás podremos ver las casas de Arenas que hace poco habíamos abandonado.

El camino es cómodo y las vistas son buenas. Nos vamos acercado al Barranco de Bazanes y ya oímos y vemos la cascada que desciende por él. Antes pasaremos por debajo de las cabañas de El Costazu y enseguida pasaremos sobre la espumeante cascada. Algunos alargados zigzag y alcanzamos las primeras cabañas de la majada de La Nava. Una preciosa pradería salpicada de fresnos y cabañas, a los pies del Cabezu Robre.

Es preceptiva una parada en este bonito paraje y disfrutar de la soledad que proporciona. Luego continuaremos con dirección este atravesando a lo largo la extensa pradera. Como digo, las marcas rojas continúan pintadas en las piedras, facilitándonos la orientación. Tras un ligero ascenso nos situamos en la Collada Arniás, a los pies del Forcau del Cuerno. Aquí abandonamos las marcas rojas. Una profunda depresión se forma al otro lado de la collada, es la Canal de Somarribas y por ese mismo lado viene el otro camino de ascenso al Forcau del Cuerno, procedente de Cáraves, por el que vemos llegar a otro grupo de montañeros.

Una pindia canal con dirección norte y por la parte izquierda del pico nos anima a ascenderla. Apretamos los dientes y después de pasar una alambrada comenzamos la ascensión. Pasamos junto a una gran cueva pero de poca profundidad y continuamos subiendo en cortos zigzag, hasta alcanzar la caliza. Pequeños círculos verdes se forman entre la piedra con lo que caminamos un poco más cómodamente. La cumbre coronada por un vértice geodésico se encuentra al este y hacia allí dirigimos nuestros pasos, ya sin tanta inclinación.

Aunque el día no es todo lo bueno que deseábamos, las vistas que podemos contemplar desde la cumbre no desmerecen. Por el norte la sierra del Cuera con nuestros próximos objetivos, Torvina y Liño, se tapa y destapa con la niebla en un continuo juego del escondite. Por el este, cerrando el valle, la Pica Peñamellera con su atractiva silueta. Y por el Sur la Sierra de Caouro y el pueblecito de Oceño asentado en una alta pradería y al que sube una serpenteante carretera. También por esos lares tenemos ruta este año, pero eso será para el mes de octubre.

Después del descanso y el refrigerio, continuamos ruta, ya con amenazas de lluvia, con rumbo norte para dirigirnos a las cabañas que vemos abajo. No hay un camino definido y debemos buscar los mejores pasos evitando en lo posible la caliza en la que es fácil encontrarse con peligrosos hoyos. Pasamos junto a un conjunto de fayas de buen porte y descendemos por una pradera buscando la última cabaña al oeste, de la majada de los Puertos de Lles. Se puede pasar junto a la cabaña y seguir un sendero que con dirección oeste se dirige a una zona cárstica, pasada la cual se llega al Collado de Cueto Llovero. Pero también se puede seguir la misma dirección sin bajar a la cabaña y bordear ese cars, llegando al mismo punto. Aquí nos cogió la lluvia con ganas. Lluvia abundante y aire con lo que la mojadura estaba asegurada.

Situados en el Collado podemos ver un sendero que a media altura va por la ladera oeste de Cueto Lloveru, dejando a nuestra izquierda un profundo valle por el que discurre la Riega Asprón. Nuestro sendero desciende lentamente adosado a los pliegues de la montaña hasta un pequeño horcado en el que damos vista al norte y a las praderas de Pando. Desde aquí el descenso es un poco más pronunciado y poco tiempo nos situamos junto a dos cabañas. La de la izquierda de mayores dimensiones y casi en ruinas y la de la derecha más pequeña y con un buen cercado de piedra. Junto a esta última sale un sendero que se adentra en el bosque por el que desciende con dirección este, un camino de tierra y piedras hasta los Invernales de Pando, ya en la carretera que se dirige a Alles. Allí nos estaba esperando el autocar y pusimos así punto y final a esta bonita ruta por la Sierra de Juan Robre, después de unas cinco horas de camino.

Para el próximo sábado día 24, tenemos ruta por Sobia. Nos vamos al Puerto Ventana para caminar hasta el Saleras y descender luego a Coañana en el concejo de Quirós. La ruta es:

Puerto de Ventana (1.586 m) – Sierros Negros (1.612 m) – Trobaniellu (1.533 m) – Collado Vusbigre (1.484 m) – Sobre Vusbigre (1.734 m) – Pico Saleras (1.778 m) – Vega de Duernos (1.461 m) – Brañas de Coañana (1.437 m) – La Revellada (1.225 m) – Mortera de Coañana (900 m) – Coañana (600 m)

Ya estoy esperando vuestras llamadas para hacer esta ruta.

Aprovecho para comunicaros un cambie en las rutas de los meses de Junio y Julio. La ruta que tenemos el día 21 de Junio al Puerto de Leitariegos y al Chao los Bueyes, la vamos a hacer el día 5 de julio y por lo mismo, la que estaba previsto hacer el día 5 de julio al Gustuteru y la vega de Aliseda, pasamos a hacerla el día 21 de junio. Los horarios y puntos de partida son los correspondientes a cada ruta. Ya está hecho el cambio en el calendario que figura en este blog.

lunes, mayo 12, 2008

RODEANDO PEÑA SIÑA

No era lo que estaba previsto, pero eso fue lo que pudimos hacer, rodear Peña Siña. El pasado sábado fue uno de esos días que antes se daban con mayor frecuencia y a los que ya no estamos acostumbrados. La verdad es que ya llevábamos con lluvia desde el jueves sin parar y ese día no iba a ser menos. Se pasó toda la ruta lloviendo y con ganas. Así pudimos disfrutar del paisaje que el agua exaltaba.

El autocar nos dejó en Vega de Sebarga ante el temor de que no pudiese dar la vuelta en Pen. Temor infundado ya que la carretera es lo suficientemente ancha y en Pen hay sitio para dar la vuelta. Pero nosotros optamos por subir por la carretera los 3 kilómetros que separan ambas poblaciones.

Una vez en Pen, continuamos por la carretera que se dirige a Villaverde unos cuantos metros más allá, hasta una curva a la izquierda con un puente bajo el que pasa el agua de una riega, que en el día que nos ocupa era muy abundante. En la curva también hay una solitaria casa y poco más allá sale por la derecha una pista que es la que debemos coger.

La pista nos va subiendo poco a poco por las faldas de Peña Siña, que es la mole que tenemos a nuestra izquierda. Al comienzo de la subida aún la podíamos ver, pero la niebla comenzó a descender hasta taparla y también el collado al que dirigíamos nuestros pasos y que se encuentra a la derecha, sur, haciendo collada con las estribaciones del Pico Pierzu, al que no pudimos ojear en todo el día.

A mitad de camino por la pista, parte a la izquierda un camino que se dirige a un hombro también a la izquierda de Peña Siña, desde el que se puede realizar la ascensión si el tiempo lo permite, ya que se trata de una ladera muy inclinada y con hierva. Nosotros seguimos subiendo hasta que la pista finaliza junto a una fuente abrevadero. Aquí comenzamos a subir por un sendero marcado en la enguarachada pradera. Más arriba observamos una pista que va de derecha a izquierda para dirigirse al collado al que debemos llegar. Subimos por los prados, unas veces por sendero y las más campo a través hasta alcanzar la pista y girando a la izquierda llegar al collado La Valleya, punto desde el que deberíamos ascender al Pico Siña, pero como ya comenté antes, la niebla lo cubría todo y no era plan el aventurarse para no ver nada. Debo comentar que junto a nosotros ascendió un lugareño junto a sus dos perros. Esto viene a cuento ya que él nos indicó la canal de descenso para evitar problemas de posibles despistes por la ladera que teníamos enfrente.

Para descender, desde el collado nos dirigimos a la derecha casi en horizontal, para pasar a la ladera opuesta de la vallada que se formaba a nuestra izquierda. Pasamos sobre un terreno cubierto de piedras con diversos tonos azules y verdes. Alguien dijo que era cobalto. Poco más allá unos cables que se descuelgan por la canal, nos hablan de antiguas explotaciones mineras en la zona. Al poco el pastor nos indica que debemos descender por la canal, siguiendo un imperceptible sendero por el que pasa el ganado, por la huellas que vemos. El descenso es vertiginoso y hasta en algún punto tenemos la opción de esquiar, ya que desaparece la hierva y la arena nos permite descender esquiando hasta recuperar nuevamente el verde. Comenzamos a ver algo y lo que vemos me pone el corazón en un puño. Aviso a los más rápidos para que esperen y nos reunimos en un hombro colgado sobre el estrecho valle. Abajo un espeso bosque nos espera y el rugir de un río. Es el Río Cormenero que con el agua caída, corre estruendoso valle abajo. A nuestro alrededor solo vemos vegetación hasta donde la niebla nos permite. Por el oeste tenemos las paredes de Peña Siña y al este descienden profundas valladas cubiertas de bosques, para encontrase en el fondo del valle con otro espeso bosque que no nos permite ver el río que ruge bajo las hojas. Comprobamos con el GPS nuestra situación y seguimos por el sendero aún en descenso. Al poco nos encontramos con un marcado camino que nos cruza de derecha a izquierda y nos devuelve la confianza.

Ya en el camino lo seguimos a la izquierda y enseguida topamos con una cabaña. Estamos en El Valleyón. Un pequeño descanso bajo la lluvia que no nos impide comer y beber algo, para continuar por el camino hasta las inmediaciones del río casi cubierto por la arboleda y la espesa vegetación. A la derecha parte otro sendero que intuimos se dirige a cruzar el río Cormenero para ir a buscar una pista que vemos al otro lado y que se dirige a Argolibio. Nosotros seguimos a la izquierda bajo los resaltes rocosos de Peña Siña. Al fondo observamos unas buenas praderas con vacas que suponemos pertenezcan a la majada de Cormenero y hacia ellas dirigimos nuestros pasos. Dejamos un sendero que sube y otro circula más abaja del nuestro. Creemos que no por cualquiera de ellos se alcanza el mismo punto. El de abajo entra en las praderas y el de arriba nos saca por encima del bosque que oculta las cabañas de Cormenero, donde llegamos por el camino del medio.

Un nuevo vistazo al GPS nos indica que debemos ascender por el bosque sobre el hombro que protege las cabañas por el norte y desde el que vemos nuestro próximo destino, Siña, muy por debajo de donde nos encontramos y con un cerrado desfiladero separándonos. El desfiladero lo salvamos por medio de un sedo que va dejando a nuestra derecha las profundas caídas verticales hacia el río. Vamos primero en horizontal para iniciar un descenso vertiginoso en múltiples revueltas, hasta alcanzar la pista en las inmediaciones de la ermita de San Antonio, derecha, que se encuentra antes de las cuatro casas que componen Siña. Merece la pena hacer la visita a este lugar. La ermita de bajo porte, tiene su frontis cubierto dando acceso a la entrada a la iglesia bien conservada y con bancos. Siguiendo por la carreterita a los pocos metros nos encontramos con un edificio a la izquierda medio destruido y poco más allá, otra casa de buen porte a la derecha para llegar a la que parece la casa principal con adosados y frontal de piedra labrada así como la jamba de la puerta principal tallada con dos cordones que recorrer toda su perímetro. Sobre la puerta, una especie de ventana y sobre ella el hueco donde debió haber un escudo. A la derecha un pequeño ventanuco con el típico estriado de concha de peregrino y a media altura una especie de escudo con una inscripción que data la obra en el siglo XV. Poco más abajo hay otra casa de trazas modernas.

De vuelta a la pista, dejando a la izquierda por donde habíamos llegado, continuamos de frente hasta el pueblo de Pen, donde damos por finalizada la preciosa y húmeda ruta de hoy. Mojadura que damos por bien empleada ante las luces y los verdes colores que el paisaje nos deparó.

Pero ya estamos pensando en la siguiente. Y la del día 17 nos devuelve una vez más a Cabrales. Nos vamos a Arenas para continuar con la circunvalación del Cuera. La ruta es la que os describo a continuación:

Arenas de Cabrales (150 m) – Praderías de La Nava (662 m) – Collada de Arniás (819 m) – Jorcau del Cuerno (976 m) – Puerto de Lles (740 m) – Collada del Cueto Llovero (825 m) – Invernales del Pando (436 m) – Arangas (352 m)

La ruta, con una dureza media es fácil de seguir y nos proporcionará unas estupendas vistas del valle del Cares y de la Pica Peñamellera, así como de la Sierra de Portudera por la que anduvimos hace una semana y como no, la Sierra del Cuera.

No os la perdáis. Es una ruta de unas cinco horas en la que lo más reseñable es el desnivel de subida que es de unos 800 metros. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 06, 2008

POR LA CALZADA ROMANA DE CAOURO

Los Puertos de Era

El pasado sábado día 3 del recién comenzado mes de mayo, las huestes del Grupo de Montaña LAS XANAS, se detrajeron en la historia para cabalgar junto a las huestes de Roma, en el sometimiento de las tribus de orgenomescos que se refugiaban en las impenetrables tierras del Monte Vindio.

La Calzada Romana de Caouro es una ruta obligada para adentrarse en la conquista de Los Picos de Europa, no emulando a los romanos, pero sí a los pastores y montañeros que abrieron las vías de comunicación que hoy conocemos en estos parajes.

Así que nosotros abandonamos la comodidad (¿) del autocar en el bonito pueblo de Tielve y tras aprovisionarnos del exquisito Queso de Cabrales, iniciamos la marcha atravesando el pueblo para salir con rumbo este junto al lavadero fuente. La ruta está bien indicada con la señalización del PR AS-127 y comienza en una pista hormigonada en dura subida. Al llegar al depósito de agua que abastece al pueblo, abandonamos la pista que gira a la izquierda, cambiándola por el antiguo camino que sale de frente, manteniendo el rumbo este. Las indicaciones echas en las piedras señalizando el PR con las típicas rayas blanca y amarilla, nos sacan de la duda al encontrarnos con otros senderos de menos orden que se cruzan con el nuestro. Baste saber que el caminar válido es el que asciende, por lo que debemos desechar por principio, todo lo que sea descenso.

Así alcanzaremos la majada de Valfrío y nuevamente la pista de hormigón. A nuestra izquierda observaremos una vallada que finaliza en un collado. Ese collado es nuestro próximo destino, por lo que nuevamente dejamos el hormigón y volvemos al sendero, ahora menos marcado, pero en el que siguen apareciendo las señales del PR y algunos jitos. Ya antes de alcanzar el collado, si miramos a nuestras espaldas, comenzaremos a ver la inconfundible silueta del Picu, el Urriellu, que poco a poco se va haciendo cada vez más grande. Una vez en el collado podremos contemplarlo en toda su plenitud al tiempo que descansamos del esfuerzo realizado. Estamos en el Collado Entrejano donde un indicador nos marca la dirección de Arenas al oeste, pasando bajo las estribaciones del Cueto de Tordín.

Enseguida nos situamos en el Collado Posadoiro en el que podremos observar una piedra con una extraña inscripción grabada. Aquí se contempla una estupenda vista de los macizos central y Oriental de los Picos de Europa. Del occidental adivinaremos algunas de sus más importantes cumbres. El camino continúa al norte bordeando un jou para alcanzar el Mojón desde donde ya vemos la preciosa majada de Tordín.

Aunque no es necesario, si que es recomendable acercarse a las cabañas y pasear entre ellas, contemplando la buena y aprovechada fábrica que tienen. Del mismo modo, paseando por las verdes y mullidas praderas que la forman, podemos acercarnos al la cueva de La Grayera, remontando luego por la izquierda al collado Fuente de Viña descendiendo a continuación a una depresión que nos lleva a las majadas de Tambrín. Las cabañas desperdigadas por todas partes, se caracterizan por los amplios cierres de piedras. Las puertas de algunas de esas cabañas se encuentran totalmente grabadas con nombres y fechas, con una caligrafía envidiable. En algunos puntos podremos ver a la derecha y en el fondo del valle, la carretera entre Arenas y Panes y el agua azul del Río Cares que la acompaña. Al otro lado, por delante de la muralla de las Sierra del Cuera, una pequeña sierra, la Sierra de Juan Robre, salpicada de cabañas y por la que en un par de semanas caminaremos a la conquista del Forcau del Cuernu, en travesía entre Arenas y Arangas.

El descenso se hace cada vez más palpable. Luego del Collado de las Baturrias pasamos por la majada de Humardo y comenzamos a descender por un camino empedrado que se interna en el bosque. Las majadas se suceden por todos lados. El camino parece encabritarse y las revueltas se suceden unas tras otras, entre fayas, encinas y espineras. Cuando estamos a punto de volvernos locos de tanta piedra, alcanzamos el Collado Castiello, reconocible por un grande y viejo castaño con el tronco quemado. Terminamos el suplicio de la piedra y el camino se suaviza ahora ya de tierra. Los viejos castaños se salpican a uno y otro lado del sendero y les cuerres rememoran viejos tiempos, cuando las castañas eran alimento primordial.

Arenas de Cabrales ya está a la vista desde hace un buen rato, pero parece aún inalcanzable. Al fin pasamos tras una portilla, por encima de la canal, procedente de Poncebos, que lleva el agua a la central que unos metros más atrás pudimos ver entre los árboles. Ya solo resta descender lo que queda de senda, para terminar en la carretera entre Arenas y Poncebos, muy cerca del puente sobre el Cares, por donde alcanzaremos Arenas de Cabrales para poner el punto y final a una ruta de unas 6 horas por unas tierras llenas de historia.

Para el día 10 tenemos ruta por Amieva, en las inmediaciones del Pico Pierzu. Nos vamos a los Picos de Siña, concretamente a Peña Siña o Pico del Teyeu, de 1047 metros. La ruta a seguir es:

Pen (386 m) – El Fresnedu (429 m) – La Llamargona (570 m) – Collada Llampra (895 m) – Peña Siña (1.054 m) – Collada La Valleya (895 m) – El Valleyón (550 m) – El Cormeneru (480 m) – Ermita de San Antonio (470 m) – Collado Sevarella (444 m) – Los Llanos (390 m) – El Beyu de Pen (237 m) – Santillán (145 m)

Os aviso que tenemos el autocar de 27 plazas asignado y no tenemos posibilidades de llevar el de 47 por lo que cuando se terminen las plazas no habrá nada que hacer. No dejéis para última hora el apuntaros.

lunes, abril 28, 2008

LOS GURBIÑALES. UNA VISTA DE PICOS, CON OJOS DE PASTOR

La ruta de los Gurbiñales resultó de lo más gratificante. El autocar nos dejó en el Collado Les Valeres, donde comienza la pista que tras atravesar la Vega de Enól y pasar por Vega la Cueva, se bifurca en dos en Pan de Carmen, dirigiéndose por la derecha hacia el Mirador del Rey y el Bosque de Pome y por la izquierda, camino que nosotros tomamos, baja a la Vega el Huerto y el Pozo del Alemán. Tras cruzar el puente sobre el Río Pomperi iniciamos la subida por el Camino del Parque hasta la majada de Vega la Piedra, fácil de distinguir por la enorme piedra que nos encontramos en el camino al llegar a ella.

Hasta aquí el camino es bien conocido por todos y fácil de seguir, pero ahora comienza lo que creíamos más complicado. En vez de seguir subiendo por la pista que se dirige a la izquierda hacia Vegarredonda, atravesamos las praderas de Vega la Piedra a la derecha y en suave descenso, dejando dos senderos muy marcados que van más altos. Pronto nos encontramos un sendero que baja entre piedras y prados. Cada vez se hace más ostensible el sendero y es fácil de seguir. Alcanzamos los Llanos del Burdio por una zona en la que se nota la acción de los jabalís y debemos fijarnos en una marca amarilla en una roca. Aquí comienza el camino armado que nos va a subir a lo alto de la pared que tenemos a nuestra izquierda. Poco antes, pasamos bajo una canal por la que debió corre bien el agua, a decir del barro que se escurre por ella. El camino discurre primero por la ladera de la montaña hasta que gira a la izquierda e inicia el vertiginoso ascenso por la canal de la Cuenye los Corrales. El camino serpentea en cerradas curvas ascendiendo casi en vertical. Pequeños desmoronamientos de piedra lo cortan en algunos puntos, pero es fácil de seguir. Las vueltas y revueltas se suceden hasta que alcanzamos la cima de la muralla. Allí se abren los verdes prados salpicados por la blanca roca caliza. Estamos en Vega Ciarda. Al fondo tenemos el Pico las Vidriosas y a su lado al este, el Charcón, que debemos rodear por su cara norte, siguiendo por las praderas en un continuo sube y baja. No en vano nos encontramos en los Joyos del Cuevón. A derecha e izquierda se abren profundas simas y jous. No hay un camino definido pero la orientación tiene que ser sureste.

Alcanzamos el inicio de una extensa lengua de pradera verde limitada por el norte por el abismo que cae sobre la Vega la Piedra y por el sur por las calizas pendientes del Porro Deu y Los Gurbiñales. Mientras que algunos, más cansados, se deciden por seguir por los prados hacia la Majada de las Fuentes, el resto optamos por ascender primero al Porro Deu de 1.409 metros y siguiendo la crestería terminar en Los Gurbiñales. Ni que decir tiene, que las vistas de ambos son similares y maravillosas. Al norte se extiende toda la zona de los Lagos de Covadonga hasta que la vista se pierde casi en el mar. Por el oeste el Tiatordos, Maciedome, la llambria... Y por el este la Torre de Santa Maria con sus galas de novia, resaltando contra el cielo azul. Claro que hay más que la Peña Santa de Enól. También están las Cebolledas y los Traviesos, la Canal Parda y los Argaos. Y como no, el Requesón los Poyones y el Cotalva.

Abajo casi a nuestros pies, el refugio de Vegarredonda y el río Junjumia discurriendo ruidoso por la profunda canal abierta por sus aguas. Aguas abajo, adivinamos más que vemos, los profundos abismos de la foz que forma el río. Es una visión distinta a las que normalmente tenemos cuando caminamos por estas zonas. Es la visión de los pastores, verdaderos artífices de los caminos y sendas de estos intrincados lugares. La necesidad de encontrar pasto para el ganado hizo que estos espacios remotos e intransitables, se abriesen al paso de personas y animales y por eso hoy, podemos disfrutar de estas vistas. Es una pena que se pierda esta gran labor de tantos y tantos años.

El descenso lo hicimos buscando los mejores pasos siguiendo por la cresta con dirección sureste. Más o menos a la altura de la única cabaña de la Majada de las Fuentes, descendimos por una canal hasta las verdes camperas de la majada. Allí nos esperaba el resto del grupo y ya todos juntos continuamos subiendo por las praderas hasta un collado tras el cual se abre un abismo hacia el Junjumia. Al norte hay una pequeña horcada con una franja herbosa de la que parte un sendero al principio poco visible, dando vista a la Vega Canraso y el transitado Camino del Parque. El sendero desciende poco a poco a la vez que asciende también la vega y ambos confluyen a las puertas de la Majada de la Rondiella.

El resto de la ruta no tiene historia. Descendemos por vega Canraso hasta Vega la Piedra y de allí al Pozo del Alemán y por la polvorienta pista alcanzamos las inmediaciones del Lago de Enól, donde nos espera el autocar. Fueron seis horas de tranquilo caminar, por una zona poco visitada por los montañeros y muy agradecida para la vista y para el disfrute.

Para el próximos sábado día 3 de mayo, tenemos una ruta clásica, la Calzada Romana del Caouro por los Puertos de Era, Portudera. Se trata de una ruta un poco larga pero sin mayores dificultades. La ruta propuesta es:

Tielve (700 m) – Valfrío (997 m) - Collado de la Cruz de Entrejano (1.142 m) - Jorcao la Morzal (1.167 m) - Posadorio (1.233 m) – Collado El Mojón (1.240 m) - Majada de Tordín (1.213 m) - Collado del Callejón de las Cuerres (1.122 m) - Llomba las Baturrias (1.101 m) - Collado Tambrín (979 m) - Cruz de Pruvia (800 m) - Arenas de Cabrales (150 m)

Se trata de una histórica y bonita ruta que ningún montañero ha de dejar de hacer. Tiene hermosas vista de Picos, si el tiempo acompaña. En definitiva, otra ruta para disfrutar. Espero vuestras llamadas.

lunes, abril 14, 2008

DESDE SELLAÑO AL PICO PONDIO

El Pico Pondio es una mole rocosa cubierta de verde, que vemos al suroeste de Sellaño, entre los ríos Semeldón, por el oeste y el Ponga por el oeste. Es la primera cumbre de un corto cordal, el de Tribierto, que se extiende entre los ríos mencionados, desde Sellaño hasta estrellarse contra la gran mole de la Llambria. El Pondio no es la cumbre más alta, pero tiene unas vistas estupendas de todo lo que se mueve a su rededor.

El sábado pasado era el primer día de tregua de un temporal que nos bañó durante toda la semana, con lluvias continuas a las que ya no estamos acostumbrados. El día amaneció con nubes y grandes claros y aunque los meteorólogos vaticinaban lluvias intermitentes de escasa entidad, la verdad es que no nos calló ni una gota mientras estábamos de ruta.

Comenzamos a caminar en Sellaño por la carretera que se dirige a la Collada Moandi, donde vemos un cartel anunciador de la Senda de Semeldón, cuyo primer tramo es parte de nuestra ruta de hoy. Vamos siguiendo los indicadores del PR AS-212 y las marcas azules sobre la caja del antiguo trazado del ferrocarril maderero.

Junto a una portilla con una marca azul, dejamos momentáneamente el PR y saltando dicha portilla, continuamos por el prado en el que se distingue por donde circulaba el ferrocarril. Se puede seguir por el camino, pero a nosotros nos gusta más la senda antigua. Volvemos a cruzar otra portilla y pronto nos reintegramos nuevamente al sendero. Tenemos que atravesar el Arroyo Lladeros, que hoy baja con bastante agua y el puente de madera se encuentra en un lamentable estado: medio caído y con maderos podres y el resto muy resbalosos debido a la humedad. No que da otro remedio que cruzar por el río aprovechando las piedras que sobresalen del agua. De nuevo en el sendero, dejamos un puente a la izquierda por debajo del camino y proseguimos hasta el siguiente puente. Es el Puente Cureñu. Lo atravesamos y en ligero ascenso, caminamos por un sendero entre árboles, algunos, los más viejos, caídos al suelo y cubiertos de musgo. Por la izquierda y de la misma dirección que el nuestro, se nos une otro sendero. Es el que procede de Tribierto y se trata del antiguo Camino Real de Cazo a Taranes y al cual nos incorporamos.

El PR desciende ligeramente a la derecha para cruzar el Puente de la Sota el Cándanu y seguir por el amplio camino de la ya mencionada caja del ferrocarril, que vemos al otro lado del Río Semeldón. Pero no es ese nuestro camino. Justo donde el sendero inicia el descenso, sale a la izquierda un camino casi tapado por la maleza, pero muy marcado. Ese es el nuestro. Pronto se abre un poco y es más fácil caminar. Poco a poco va cogiendo altura y nos proporciona unas estupendas vistas del río y del camino de Semeldón en la orilla contraria. El ascenso nos permite contemplar todo el valle hasta la ubicación de la Majada de Semeldón, a los pies de la Cuesta la Morena. Una cabaña a este lado del río nos sirve de indicador. En la orilla contraria, se encuentra la majada.

Por nuestra parte llegamos a una buena cabaña aparentemente abandonada, y con un buen prado de marcada pendiente. Nos encontramos en la Casa y Prado de Roque, en los inicios del Valle del Cordal o Valdecordal. Al otro lado del río se encuentra Obania y el Valle de Covayos que termina en Viores. Por detrás de la cabaña discurre el sendero y poco a poco vamos alcanzando altura pasando entre varias cabañas, algunas derruidas, lo que nos hace pensar de la importancia de esta zona cuando la economía se basaba en la ganadería. Prados muriados y cabañas de buen porte nos dan idea de su uso en lejanos tiempos.

Junto a grupo de cabañas, parece perderse el sendero y salimos a un prado muy pendiente, por el que vamos progresando haciendo grandes zigzags para avanzar un poco más cómodamente. Una cabaña a la derecha nos indica el último repecho para alcanzar la collada en la que hay otra buena cabaña. Al fin logramos situarnos en un piso plano. Damos vistas al valle del Río Ponga y a las abismales caídas por las que discurre la pista por la que luego descenderemos. La collada Llimes se encuentra entre el pico Pondio por el norte y el Macicón al sur, por donde continúa el cordal. Al este el valle del Río Ponga y el Pierzu, mientras que por el oeste vemos toda la sierra del Valle del Moro.

Después de un merecido descanso y de algunas fotos para el recuerdo, iniciamos la ascensión a la cumbre del Pondiu, En vez de atacar la subida de frente optamos por seguir un casi imperceptible sendero que se encamina a la derecha de la cumbre, para alcanzar una cresta por la que unas veces trepando y otras siguiendo los pasos que dejan las caballerías, vamos ascendiendo. Nos fueron de mucha utilidad los caminos abiertos por el ganado, caballos, para poder caminar por los mejores lugares. Luego decidimos, algunos, cruzar la cresta a la derecha y terminar la subida por una zona de pasto muy pendiente, pero más fácil que el final rocoso.

La subida es dura pero las vistas de la cumbre lo compensa todo. Por el norte, allí abajo, vemos nuestro punto de partida y de llegada, Sellaño, junto con Tribierto, Cazo, Los Lladeros, Ambígüe... Por encima la Mota Cetín. Al este, los Picos de Europa medio tapados por las nubes y la inconfundible silueta del Pierzu. Siguiendo al sur, el Recuencu, Collau Zorro, Pileñes y todo el valle del Río Ponga con la serpenteante carretera de Beleño. Al otro lado del valle, la imponente masa rocosa del Tiatordos y más a la derecha la Peña Taranes y las verticales paredes de La Llambria. Por el oeste, el Maoño, la alargada línea del Collado Traslafuente y sobre él, la Sierra del Trayán, y su pasada, que hicimos hace dos semanas. Luego la Sierra de Aves con el Vízcares. Más a la derecha el Cunio y un sin fin de cumbres. Ya más abajo, en el valle, Vallemoro, La Cuesta la Morena, Semeldón.

Realmente no sabíamos a donde mirar. El día estaba claro y las vistas eran estupendas. Mejoradas aún más, gracias a la fina capa de nieve que coronaba la mayoría de las cumbres mencionadas.

Permanecimos allí un buen rato y nadie se acordaba del descenso. Pero había que hacerlo. Dejamos a nuestra derecha la cresta rocosa por la que algunos habían ascendido, para bajar por la pindia pradera siguiendo nuevamente el rastro dejado por los caballos. Dejamos también el lugar por el que algunos habíamos cruzado esa mencionada cresta y en la siguiente bifurcación verde a la derecha y siempre siguiendo el sendero, pasamos al otro lado, dando vista al Collado Llimes. Seguimos descendiendo ahora al oeste por la pradera, a pasar bajo un árbol caído y girando al sur bordeando la piedra, retornamos al camino de subida, siguiendo ruta por la roca hasta alcanzar el sendero por el que habíamos iniciado la ascensión, para llegar al collado.

Lo peor estaba hecho y ya lo que nos faltaba era coser y cantar. La pista sale del collado dirigiéndose a la cabaña de la derecha y haciendo amplias revueltas, baja cómodamente toda la inclinada ladera del Valle de Tobaos, dando vista siempre al Pierzu, en lo alto y al Río Ponga en lo más profundo. Algunas vacas nos miran con extrañeza y unas cabañas casi al final de la pista nos indica que estamos muy cerca de la carretera en la Sota Tobaos. Alcanzada esta, solo nos resta caminar por ella unos dos kilómetros, para cerrar la ruta en Sellaño, después de cerca de seis horas de recorrido.

Para el sábado que viene, tenemos una nueva ruta del recorrido que estamos realizando por etapas alrededor de la Sierra del Cuera. Nos vamos a Ortiguero, donde terminamos en la etapa anterior, para dirigirnos por Asiego hasta Arenas de Cabrales. La ruta es la que os describo a continuación:

Ortiguero (432 m) – Pandiello (520 m) – El Collau (503 m) – Pedrovil (526 m) – Cabaña la Escalina (444 m) – Asiego (440 m) – Collado de Tobacín (495 m) – Cuerres (338 m) – Llanu Molín (294 m) – El Collau (522 m) – Pandejana (414 m) – Canarrubia (249 m) – Arenas de Cabrales (150 m)

Os tengo que decir que no puedo ir a esta ruta y que además solo podré apuntar a los que me llamen antes del jueves a medio día. Quien tenga que comunicarse con alguien del grupo después de ese día, deberá hacerlo a través de Lito (985786775 o 669189569) o de Jorge (680358404). Ya estoy esperando vuestras llamadas. La ruta es sencilla sin casi altitud y apta para todo el mundo. La distancia total a recorrer son 18 kilómetros y el tiempo estimado para realizarlas unas 7 horas, aunque hay varios sitios desde los que se puede acortar.

lunes, abril 07, 2008

MAGNÍFICO DÍA PARA UN PASEO POR LAS BRAÑAS DE SALIENCIA

Un estupendo día de sol y temperatura muy agradable, nos recibió el pasado sábado en el somedano pueblo de Arbichales, en la carretera de Saliencia.

Hasta allí nos desplazamos para realizar una corta y fácil ruta por las brañas de Saliencia, PR AS-12. Atravesamos el caserío de Arbichales y comenzamos a subir por un empedrado camino a orillas de un cantarín arroyo, el Regueiru de Murias. Estamos subiendo por la Foz de la Güergola, ancestral camino hecho por los pastores de Arbichales para dar paso a las fértiles brañas colgadas del Cordal de la Mesa. El camino asciende en escalones por los armados zigzags hasta alcanzar las primeras praderas por debajo de la Braña de Murias a la que podemos ir siguiendo el camino que se bifurca a la izquierda. Luego otro camino más alto la une a la de Arbichales. Nosotros seguimos por la derecha en más suave subida y alcanzamos la bonita Braña de Arbichales, con varias cabañas con cubierta vegetal de escoba, bajo la amenazante mirada de la muralla de piedra de Peña Negra. Echando la vista atrás, contemplamos la redondeada mole del Michu que nos acompañará buena parte del camino. Más a la derecha el Collado del Xuegu la Bola y a continuación las cabañas de la Braña de la Corra, ya en pleno Camín Real de la Mesa y dando paso al triángulo de Peña Negra.

Continuamos por el camino que pronto se convierte en pista acoplándonos al caprichoso contorno de la ladera, que va formando pliegues por los que discurren las riegas. Dejamos una pista que sube a nuestra izquierda y que se dirige a la Braña del Cuerragu. Cruzamos un par de riegas y alcanzamos una nueva braña. Es la de Cuchao, encaramada en un hombro hoy de un fuerte color verde. Las cabañas se acomodan a los bordes de la pradera, dejando el mayor espacio para el alimento del ganado. Siguiendo por la pista vemos por encima nuestro, otras muchas cabañas diseminadas por toda la ladera, lo que nos hace vislumbrar la enorme vida que en tiempos remotos tuvo este lugar.

La siguiente braña es la que pertenece a Endriga y que tiene por nombre Morteras de Ordiales. También enclavada en un hombro que se desprende de la sierra, nos ofrece unas estupendas vistas del Valle de Saliencia. Acercándonos al borde sur de la braña, contemplamos a vista de pájaro los pueblos de Endriga y Saliencia en el fondo del valle. Frente a nosotros, el bosque del Monte Grande y las Bustariegas, zona restringida del Parque de Somiedo, y las cumbres del Cordal del Tarambicu. Al este contemplamos las inconfundibles siluetas de Los Bígaros y el Muñón y en su ladera sur, el collado de La Farrapona, límite entre las provincias de Asturias y León.

Después del descanso para reponer fuerzas y darle alegría a la vista, continuamos por la pista hasta la última braña del recorrido, la Braña de las Morteras de Saliencia, con el caserío muy diseminado por la amplia pradería. Era temprano, la ruta se hace en unas tres horas, y mientras que algunos optaron por seguir la pista con rumbo a Saliencia, la mayoría del grupo decidimos continuar y atravesando las praderas fuimos al encuentro de la pista que desde las Morteras asciende al Collado de la Madalena, para encontrase con el Camín Real. Dimos vista a las tierras teverganas con la Sobia en primer término y tras ella, el Aramo y más al este las nevadas cumbres del Cornión.

Seguimos ruta al este por el hoy nevado Camín Real que ahora transita dando vista a las caídas que se dirigen a la Braña de la Funfria y mucho más abajo, a Barrio, Cuña y Alesga, ya en la carretera que sube a Ventana. Caminamos a la sombra de Las Gabitas y Los Cumales y pasamos por la Cuendia la Mucher, antes de alcanzar El Muro, lugar en el que se cuenta de una gran batalla entre las tropas romanas y los indómitos astures que poblaron estas tierras.

Un descanso al borde del valle que forma el Arroyo de los Arroxos, disfrutando de estupendas vistas del Muñón, parece que despertó el hambre a los avezados caminantes y en vez de continuar hasta la Braña de la Mesa para coger el camino de los Arroxos, decidimos descender campo a través, casi directamente a la preciosa y salvaje Foz de los Arroxos, siguiendo el camino que a orillas del río y atravesando una zona restringida del parque, se dirige a buscar la antes pista de subida a la Farrapona, convertida hoy en una estupenda y asfaltada carretera. Unos cuantos pasos más y alcanzamos las primeras casas de Saliencia, donde estaba el autocar, para terminar el día dando buena cuenta de las viandas que transportamos, en la comodidad del Albergue de Saliencia. La ruta total, con mucha calma y varias paradas, nos llevó 5 horas y cuarto.

Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Ponga, un circuito con salida y llegada en Sellaño, para conquistar la cumbre del Pico Pondiu. La ruta es la siguiente:

Sellaño (235 m) – Sota del Cándanu (250 m) – Casa Roque (400 m) – Valle del Cordal – Collado Llimes (750 m) – Picu Pondiu (995 m) – Valle de Tobaos – Sota Tobaos (290 m) – Sellaño (235 m)

La ruta no es larga y el desnivel a vencer es de unos 350 metros para alcanzar el Collado de Llimes y otros 250 metros para hacer cumbre, teniendo en cuenta que hay que volver siempre al collado, lo que quiere decir, que el que no quiera ascender al Pondio puede esperar en el collado.

Tenemos una novedad en las rutas de este mes. Por motivos estratégicos, nos vemos en la necesidad de hacer un nuevo cambio de fechas. La ruta programada para el día 19, los Lagos, Los Gurbiñales, la posponemos para el día 26 y ese día (19) hacemos la de Ortiguero – Arenas de Cabrales. La cosa queda así:

Día 19: Alto de Ortiguero – Pedrovil – Asiego – Pendejana – Poo – Arenas. Salida de S. Andrés a las 7.

Día 26: Les Valeres – Vega la Piedra – Porru Deu – Los Gurbiñales – La Rondiella – Les Valeres. Salida de S. Andrés a las 7,30.

Espero vuestras llamadas para la ruta del próximo sábado día 12.