El pasado sábado día 3 del recién comenzado mes de mayo, las huestes del Grupo de Montaña LAS XANAS, se detrajeron en la historia para cabalgar junto a las huestes de Roma, en el sometimiento de las tribus de orgenomescos que se refugiaban en las impenetrables tierras del Monte Vindio.
La Calzada Romana de Caouro es una ruta obligada para adentrarse en la conquista de Los Picos de Europa, no emulando a los romanos, pero sí a los pastores y montañeros que abrieron las vías de comunicación que hoy conocemos en estos parajes.
Así que nosotros abandonamos la comodidad (¿) del autocar en el bonito pueblo de Tielve y tras aprovisionarnos del exquisito Queso de Cabrales, iniciamos la marcha atravesando el pueblo para salir con rumbo este junto al lavadero fuente. La ruta está bien indicada con la señalización del PR AS-127 y comienza en una pista hormigonada en dura subida. Al llegar al depósito de agua que abastece al pueblo, abandonamos la pista que gira a la izquierda, cambiándola por el antiguo camino que sale de frente, manteniendo el rumbo este. Las indicaciones echas en las piedras señalizando el PR con las típicas rayas blanca y amarilla, nos sacan de la duda al encontrarnos con otros senderos de menos orden que se cruzan con el nuestro. Baste saber que el caminar válido es el que asciende, por lo que debemos desechar por principio, todo lo que sea descenso.
Así alcanzaremos la majada de Valfrío y nuevamente la pista de hormigón. A nuestra izquierda observaremos una vallada que finaliza en un collado. Ese collado es nuestro próximo destino, por lo que nuevamente dejamos el hormigón y volvemos al sendero, ahora menos marcado, pero en el que siguen apareciendo las señales del PR y algunos jitos. Ya antes de alcanzar el collado, si miramos a nuestras espaldas, comenzaremos a ver la inconfundible silueta del Picu, el Urriellu, que poco a poco se va haciendo cada vez más grande. Una vez en el collado podremos contemplarlo en toda su plenitud al tiempo que descansamos del esfuerzo realizado. Estamos en el Collado Entrejano donde un indicador nos marca la dirección de Arenas al oeste, pasando bajo las estribaciones del Cueto de Tordín.
Enseguida nos situamos en el Collado Posadoiro en el que podremos observar una piedra con una extraña inscripción grabada. Aquí se contempla una estupenda vista de los macizos central y Oriental de los Picos de Europa. Del occidental adivinaremos algunas de sus más importantes cumbres. El camino continúa al norte bordeando un jou para alcanzar el Mojón desde donde ya vemos la preciosa majada de Tordín.
Aunque no es necesario, si que es recomendable acercarse a las cabañas y pasear entre ellas, contemplando la buena y aprovechada fábrica que tienen. Del mismo modo, paseando por las verdes y mullidas praderas que la forman, podemos acercarnos al la cueva de La Grayera, remontando luego por la izquierda al collado Fuente de Viña descendiendo a continuación a una depresión que nos lleva a las majadas de Tambrín. Las cabañas desperdigadas por todas partes, se caracterizan por los amplios cierres de piedras. Las puertas de algunas de esas cabañas se encuentran totalmente grabadas con nombres y fechas, con una caligrafía envidiable. En algunos puntos podremos ver a la derecha y en el fondo del valle, la carretera entre Arenas y Panes y el agua azul del Río Cares que la acompaña. Al otro lado, por delante de la muralla de las Sierra del Cuera, una pequeña sierra, la Sierra de Juan Robre, salpicada de cabañas y por la que en un par de semanas caminaremos a la conquista del Forcau del Cuernu, en travesía entre Arenas y Arangas.
El descenso se hace cada vez más palpable. Luego del Collado de las Baturrias pasamos por la majada de Humardo y comenzamos a descender por un camino empedrado que se interna en el bosque. Las majadas se suceden por todos lados. El camino parece encabritarse y las revueltas se suceden unas tras otras, entre fayas, encinas y espineras. Cuando estamos a punto de volvernos locos de tanta piedra, alcanzamos el Collado Castiello, reconocible por un grande y viejo castaño con el tronco quemado. Terminamos el suplicio de la piedra y el camino se suaviza ahora ya de tierra. Los viejos castaños se salpican a uno y otro lado del sendero y les cuerres rememoran viejos tiempos, cuando las castañas eran alimento primordial.
Arenas de Cabrales ya está a la vista desde hace un buen rato, pero parece aún inalcanzable. Al fin pasamos tras una portilla, por encima de la canal, procedente de Poncebos, que lleva el agua a la central que unos metros más atrás pudimos ver entre los árboles. Ya solo resta descender lo que queda de senda, para terminar en la carretera entre Arenas y Poncebos, muy cerca del puente sobre el Cares, por donde alcanzaremos Arenas de Cabrales para poner el punto y final a una ruta de unas 6 horas por unas tierras llenas de historia.
Para el día 10 tenemos ruta por Amieva, en las inmediaciones del Pico Pierzu. Nos vamos a los Picos de Siña, concretamente a Peña Siña o Pico del Teyeu, de 1047 metros. La ruta a seguir es:
Pen (386 m) – El Fresnedu (429 m) – La Llamargona (570 m) – Collada Llampra (895 m) – Peña Siña (1.054 m) – Collada La Valleya (895 m) – El Valleyón (550 m) – El Cormeneru (480 m) – Ermita de San Antonio (470 m) – Collado Sevarella (444 m) – Los Llanos (390 m) – El Beyu de Pen (237 m) – Santillán (145 m)
Os aviso que tenemos el autocar de 27 plazas asignado y no tenemos posibilidades de llevar el de 47 por lo que cuando se terminen las plazas no habrá nada que hacer. No dejéis para última hora el apuntaros.
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