Una espesa niebla poco más arriba del Puerto de Cono, no nos permitió hacer la ruta que teníamos programada para el sábado pasado entre el Cono y el Pozo de las Mujeres Muertas, con ascenso al Pico Cazarnoso.
La niebla y la ausencia de caminos definidos, nos hizo desistir en la realización de la ruta. Lo intentamos, subiendo por la pista que con dirección oeste se abre en el Puerto del Cono. Pero los senderos estaban tapados de maleza, brezo en su mayoría y muy alto y la escasa visibilidad por culpa de la niebla, hizo que nos planteásemos abandonar. No merecía la pena ya que no tenía visos de que las cosas cambiasen con el tiempo.
Decidimos continuar en el autocar hasta Cecos y allí realizar la Senda del Oro. Una entretenida ruta entre Cecos, San Antolín de Ibias y regreso a Cecos.
En Cecos cruzamos el puente y nos acercamos a su iglesia, pasando junto a las obras del hotel rural que se está construyendo. Las marcas blancas y rojas y blancas y amarillas de dos rutas se unen en una columna al lado de la iglesia. Seguimos las indicaciones y salimos del pueblo por un buen camino en el que pronto encontramos un cartel indicador de la Senda del Oro y un cruce. Se trata de la misma senda que es circular. Nosotros nos decidimos por empezar subiendo y seguimos por la amplia pista de la derecha y en ascenso, que se adentra en un bosque de pinos y castaños. A lo largo de todo el recorrido iremos encontrando paneles en los que se nos describe distintos trabajos que se realizaban para obtención del oro, así como los lugares en los que se hicieron estos trabajos. La pista asciende dando vueltas ajustándose a la ladera del monte hasta que comienza a llanear ofreciéndonos unas buenas vistas de la zona Cecos y los pequeños pueblos que lo rodean. Podemos ver el estrecho valle por el que hicimos nuestra llegada y la carretera que se dirige a Degaña, además de toda la pelada y roma sierra que cierra el Valle del Ibias por el oeste.
En poco tiempo alcanzamos las primeras casas del pueblo de Villamayor. Los indicadores de la ruta nos llevan por la parte baja del pueblo pero merece la pena caminar por sus calles apreciando las formas de los edificios con tejado de pizarra, así como los pequeños y bonitos hórreos. Una pequeña ermita dedicada a San Martín, nos abre el paso a la carreterita hormigonada que desciende a San Antolín. Si seguimos por ella, en pocos metros debemos coger un sendero que sale por la izquierda y que retrocede hasta desembocar en la senda que traíamos y en la que hay un indicador que nos dice por donde continúa el camino. Y este es en claro descenso entre praderas. Caminamos por el Monte el Trigal y en sucesivas curvas nos acercamos a La Pena, lugar en el que se visita un cortín con algunas colmenas o truébanos. Los cortines, hay muchos en el concejo, se empleaban antiguamente para evitar que los osos se comiesen la miel y destrozasen las colmenas. Son edificaciones de piedras en círculo, de altura suficiente para que el oso no pueda saltar y dentro se reunían los truébanos, casi siempre construidos de un tronco vaciado y con una laja encima.
El sendero continúa y al final tenemos un pequeño mirador armado con unas barandillas de madera desde donde podemos contemplar unas bonitas vistas de la capital del concejo. Volviendo sobre nuestros pasos, continuamos el descenso por el camino debidamente señalizado. El sendero se hace más estrecho y cerrado. Los madroños y otras especies se ciernen sobre nosotros. Un conjunto de altos y derechos pinos nos miran desde el cielo. Cuando el paisaje se abre, nos encontramos con un terreno plantado de vides con los verdes y tiernos sarmientos mecidos por la brisa. Caminamos al lado del viñedo hasta un nuevo cruce. Por la derecha seguiríamos hasta San Antolín, concretamente a un área de descanso e interpretación, con acceso al pueblo cruzando un puente sobre el Río Ibias. Por la izquierda regresamos a Cecos. Este es el camino que nosotros escogimos y por debajo del viñedo y con el río a nuestra derecha y más abajo, pasamos por una pasarela con varal de gruesa soga para evitar caídas al abierto vacío.
La senda camina ahora a la orilla del río, unas veces más bajas y otras más alta, conformándose a los accidentes del terreno. Los avellanos nos acompañan colgados de la ladera del monte hasta que el espacio se abre al llegar a un antiguo molino y al Caserío Peña del Cuervo. Se trata de un edificio habilitado como vivienda, un hórreo en el centro, una capilla y la cuadra, con lavadero adosado en el exterior, tofo ello cerrado en cuadro. Por fuera, la huerta y se adivina que antiguamente, aprovechando la ladera, había viñas plantadas. Un bonito y tranquilo lugar, solo interrumpido por el monótono sonido del agua al correr.
Ya estamos en el último tramo de la ruta y enseguida vemos las primeras casas de Cecos cuando alcanzamos el lugar en el que unas dos horas y media antes habíamos visto el panel anunciador de la ruta. Por una vez y sin que sirva de precedente, comimos a una hora prudencial.
Para el próximo sábado día 7, tenemos ruta por el Cuera. Continuamos con la circunvalación por etapas de esta sierra y para ello nos desplazamos al pueblo de Arangas, donde terminamos la última ruta de esta serie y desde allí subiremos por Piedradosu hasta el Turbina, para finalizar ruta en Alles, capital del concejo de Peñamellera Alta. La ruta propuesta es:
Arangas (342 m) – Lodevega (489 m) – Matacorta (637 m) – La Concha (1.059 m) – Piedradosu (1.086 m) – Pico Turbina (1.316 m) – Mancornú (1.077 m) – La Jorá (1.043 m) – Canal de La Jorá – El Collau (616 m) – La Collada (243 m) – Alles (261 m)
La ruta tiene un fuerte desnivel y una longitud aproximada de unos 20 kilómetros. El tiempo previsto para su realización es de 7 hora y media y lo que sí os aseguro es que si el tiempo acompaña, las vistas sobre Picos y de la costa, son inmejorables. Y creo que en esta ocasión el tiempo va a ser bueno. Confiemos en que la niebla no nos obligue a abandonar.
Quedo a la espera de vuestras llamadas. No lo dejéis para muy tarde que os podéis quedar sin plaza.
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